{"id":43381,"date":"2023-10-07T22:00:00","date_gmt":"2023-10-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-07T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-07T22:00:00","slug":"rebeca-la-diversion-de-los-grant-1-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/rebeca-la-diversion-de-los-grant-1-y-2\/","title":{"rendered":"Rebeca, la diversi\u00f3n de los Grant (1 y 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43381\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La ma&ntilde;ana se anuncia hermosa, el c&aacute;lido brillo del sol pone ribetes de oro a todo cuanto alcanza, y cada quien en casa hace sus primeros deberes.<\/p>\n<p>Es la lujosa mansi&oacute;n de los Grant, la se&ntilde;ora toma su ba&ntilde;o como de costumbre, sin m&aacute;s ropa que su bata, acicala el lacio cabello plateado, mientras el se&ntilde;or Grant da las primeras &oacute;rdenes del d&iacute;a.<\/p>\n<p>La servidumbre parece saber qu&eacute; hacer todo el tiempo, la cocina impecable, los jardines, hasta el lago con sus patos y flores parece un dibujo enmarcado en los l&iacute;mites del amanecer.<\/p>\n<p>Todo es paz, una tranquilidad que s&uacute;bitamente rompe un timbre de tel&eacute;fono&#8230; Y luego una expresi&oacute;n de asombro. Todos esperan, alguien avisa al se&ntilde;or, y un di&aacute;logo casi en susurros termina con un voz al chofer. Hay salida urgente y una novedad familiar, ha muerto una persona allegada a los se&ntilde;ores, medio hermana de ella, muy pocos v&iacute;nculos afectivos pero familia al fin y hay que cumplir. Y all&aacute; van los esposos.<\/p>\n<p>No dej&oacute; nada material de consideraci&oacute;n la pariente, ni a los Grant les hace falta, solo un chico que hab&iacute;a adoptado y que a todas luces es un joven mimado y d&eacute;bil de car&aacute;cter, por lo que dejarlo a su suerte es un acto criminal.<\/p>\n<p>Por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n, el se&ntilde;or Grant se acerca al chico y acaricia sus rizos, para suavemente la mano por sus mejillas rosadas y tiernas, llega a tocar levemente la comisura de aquellos labios carnosos y casi imperceptiblemente le dice: No te preocupes, yo voy a cuidarte como nadie&#8230;<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Grant observa callada y en sus ojos se adivina una chispa de complicidad y fuego, mira a su esposo, los dos se miran, y sus ojos hablan.<\/p>\n<p>Comienza a caer la noche, las honras f&uacute;nebres han terminado y el auto de los Grant vuela a casa con tres personas, dos adultos y un todav&iacute;a tierno joven de 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, que como una paloma asustadita les acompa&ntilde;a desde el asiento trasero. No imagina aquella linda criatura, casi femenina, que muy pronto estar&iacute;a por vivir los d&iacute;as m&aacute;s calientes e inolvidables de su existencia&#8230;<\/p>\n<p>Cap&iacute;tulo 2<\/p>\n<p>A ratos durante el viaje el espejo retrovisor hac&iacute;a coincidir las fugaces miradas del Se&ntilde;or Grant y el joven adoptado por la reci&eacute;n fallecida hermanastra de su esposa, miradas que por insinuantes no escapaban a la perspicaz sonrisa de do&ntilde;a Erika, que as&iacute; era el nombre de don Fr&eacute;deric Grant, conocido comerciante de obras de arte y un vividor empedernido, amantes de todo lujo y excesos de cualquier &iacute;ndole, incluyendo el sexo, del cual siempre fue un apasionado. Su esposa lo sab&iacute;a y ella misma compart&iacute;a aquellas pasiones y no escatimaba esfuerzos para mantener el apetito er&oacute;tico de su lascivo esposo.<\/p>\n<p>Finalmente llegaron, la mansi&oacute;n les esperaba, Martha, la hermosa cocinera, con su ayudante Elena, de labios carnosos, ambas siempre dispuestas a alimentar a los esposos, no solamente con los exquisitos platos&#8230; El joven y apuesto jardinero, hombre de unos 35 a&ntilde;os, bien dotado y entre otras cosas, ayudante personal de la se&ntilde;ora, con el consentimiento de don Frederic.<\/p>\n<p>Todos recibieron entre consternados y expectantes a la peque&ntilde;a comitiva que lleg&oacute; y tras el se&ntilde;or Grant y su esposa, baj&oacute; el tierno joven, con sus 18 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, y una ternura e inocencia reflejada en un rostro puramente angelical. Tal vez estos detalles, unidos a su delicado cuerpo casi femenino, fueron lo que hicieron que el se&ntilde;or Grant decidiera tan pronto adoptar al hu&eacute;rfano y traerlo a casa, con la promesa de mimos y cuidados especiales.<\/p>\n<p>Todo estaba dispuesto para el reci&eacute;n llegado, un cuarto con las m&aacute;s exquisitas comodidades, por lo que los se&ntilde;ores lo llevaron hasta su futura habitaci&oacute;n y le pidieron se aseara y estuviera listo para comer algo todos juntos. Y as&iacute; qued&oacute; el joven solo desvistiendo su voluptuoso y femenino cuerpo&#8230;<\/p>\n<p>En la planta baja, todo era tranquilidad, cada uno a su oficio, pero un detalle no hab&iacute;a sido resuelto, &iquest;con qu&eacute; ropa iba a vestirse Robbie, el nuevo integrante de aquella familia? Al d&iacute;a siguiente se le comprar&iacute;a todo, pero ahora no ten&iacute;a nada, as&iacute; que la se&ntilde;ora Eric tuvo una idea y tom&oacute; un peque&ntilde;o short que no hab&iacute;a usado, una camiseta y unas sandalias rosadas y subi&oacute; las escaleras con todo para su sobrino.<\/p>\n<p>Baj&oacute; y todos esperaban por el reci&eacute;n llegado para compartir los alimentos, cuando se sintieron sus pasos menudos, las sandalias acercarse y cuando su figura asom&oacute; en el comedor, todos quedaron perplejos.<\/p>\n<p>El short, ce&ntilde;ido al cuerpo, dejaba ver unos gruesos y blancos muslos, y por detr&aacute;s sus nalgas redondas y bien formadas, las piernas hermosas, casi torneadas, caderas de mujer y vientre plano, que remataba arriba con unas tetillas de tiernos pezoncitos, cual jovencita adolescente que est&aacute; reventando su mayor&iacute;a de edad. Brazos sin un m&uacute;sculo, y un cabello rizo, ensortijado en la frente, mirada angelical y labios gruesos, como para ser besados sin parar durante todo un d&iacute;a.<\/p>\n<p>Todos se miraron, el se&ntilde;or Grant sinti&oacute; una leve presi&oacute;n en sus pantalones, comenzaba una poderosa elecci&oacute;n, ayudada por la mano de su esposa que tambi&eacute;n hab&iacute;a sentido la misma atracci&oacute;n por la imagen que ante ellos se proyectaba&#8230;<\/p>\n<p>Le hicieron lugar entre los dos, aquellos muslos y aquellas nalgas gruesas y redondas estaban ah&iacute;, cerca de dos seres libidinosos, cuyas miradas no pod&iacute;an ocultar el deseo morboso de morder y disfrutar.<\/p>\n<p>La mesa fue servida y los tres cenaron tranquilamente.<\/p>\n<p>Finalizada la cena, el se&ntilde;or Grant les pidi&oacute; a su esposa y a Robbie pasar a una peque&ntilde;a salida privada, con amplios sillones, toda con hermosas cortinas de seda y una tenue iluminaci&oacute;n. El joven, moviendo despacio sus anchas caderas, iba delante, y por un instinto, el Se&ntilde;or Grant lo tom&oacute; por detr&aacute;s y continu&oacute; caminando mientras le restregaba su enorme pene ya efecto completamente. Erica caminaba detr&aacute;s de su esposo, acariciando su cuello besos y ella misma tocando sus senos, que ya exhib&iacute;an unos pezones duros y desafiantes debajo de su bata.<\/p>\n<p>El instinto tal vez, o quiz&aacute;s su sexualidad reprimida, hizo que aquel hermoso joven, de cuerpo de mujer voluptuosa, no rechazara a don Grant, y lejos de protestar, abriera sus piernas y parara sus nalgas en se&ntilde;al de aprobaci&oacute;n, inclinando su cabeza hacia atr&aacute;s en busca de un beso, deseo que el se&ntilde;or cumpli&oacute; inmediatamente, mordiendo suavemente aquellos carnosos labios v&iacute;rgenes a&uacute;n.<\/p>\n<p>Lo dem&aacute;s vino solo, lo volte&oacute; y meti&oacute; su lengua en aquella boquita linda, mientras agarraba las nalgas y acariciaba los muslos. Do&ntilde;a Erika se coloc&oacute; detr&aacute;s de su sobrino y comenz&oacute; a besarle la nuca a la vez que lentamente le quitaba el short y la camiseta, dej&aacute;ndolo completamente desnudo. Un regalo hermoso, cuerpo de mujer casi perfecto. Ella se agach&oacute; por detr&aacute;s, le abri&oacute; las nalgas y comenz&oacute; a lamerle el culo, mientras su esposo le chupaba las teticas y le acariciaba un min&uacute;sculo pene, que m&aacute;s parec&iacute;a un cl&iacute;toris que otra cosa. Ya excitados, el se&ntilde;or Grant propuso esperar un rato, a que los dem&aacute;s se fueran a sus habitaciones y continuar aquel intenso romance de iniciaci&oacute;n de la linda mu&ntilde;eca de la casa, y a quien desde ese momento, a propuesta de la t&iacute;a, la llamar&iacute;an &quot;Rebeca&quot; nombre que ella hubiera querido llevar y que ahora dar&iacute;an a este precioso regalo del destino, un juguete sexual vivo y excitante, al que podr&iacute;an moldear a sus antojos y aberrantes caprichos. As&iacute; comenz&oacute; la fascinante historia de Rebeca, la mu&ntilde;eca de los Grant&#8230; en el siguiente cap&iacute;tulo, disfrutaremos de c&oacute;mo le partieron el culito y de la hermosa org&iacute;a organizada en su honor en la piscina de la casa&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La ma&ntilde;ana se anuncia hermosa, el c&aacute;lido brillo del sol pone ribetes de oro a todo cuanto alcanza, y cada quien en casa hace sus primeros deberes. 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