{"id":43457,"date":"2023-10-15T22:00:00","date_gmt":"2023-10-15T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-15T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-15T22:00:00","slug":"luisa-fantasea-con-alguien-del-gimnasio-pero-y-su-novio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/luisa-fantasea-con-alguien-del-gimnasio-pero-y-su-novio\/","title":{"rendered":"Luisa fantasea con alguien del gimnasio, pero \u00bfy su novio?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43457\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Primera parte &quot;<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/luisa-confiesa-que-quiere-un-trio\/\">Luisa confiesa que quiere un tr&iacute;o<\/a>&quot;, opcional leerlo<\/p>\n<p>Unas semanas despu&eacute;s de una noche de intensa con fantas&iacute;as de tr&iacute;o, la vida de Diego y Luisa parec&iacute;a haber vuelto a la normalidad. El sexo segu&iacute;a siendo bueno, pero ninguno de los dos hab&iacute;a vuelto a mencionar aquel juego. Tal vez por miedo a incomodar al otro o tal vez porque no sab&iacute;an c&oacute;mo abordar el tema de nuevo.<\/p>\n<p>Pero todo cambi&oacute; una tarde en el gimnasio para Luisa. Mientras hac&iacute;a su rutina, not&oacute; a un hombre levantando pesas al otro lado de la sala. Era imposible no notarlo. Ten&iacute;a unos brazos grandes y definidos, pectorales que resaltaban a trav&eacute;s de su camiseta ajustada y una mirada intensa que la dej&oacute; sin aliento. Era exactamente el tipo de hombre que hab&iacute;a imaginado aquella noche.<\/p>\n<p>Luisa sinti&oacute; una oleada de calor recorrer su cuerpo y una humedad creciente entre sus piernas. Intent&oacute; concentrarse en su ejercicio, pero no pudo evitar robarle miradas de vez en cuando. En una de esas ocasiones, sus ojos se encontraron y &eacute;l le dedic&oacute; una sonrisa p&iacute;cara. Luisa, sinti&eacute;ndose descubierta y abrumada por la situaci&oacute;n, decidi&oacute; terminar su entrenamiento temprano y se apresur&oacute; a salir del gimnasio.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, se meti&oacute; directamente a la ducha, intentando calmar la excitaci&oacute;n que sent&iacute;a.<\/p>\n<p>En la ducha, el agua caliente ca&iacute;a sobre el cuerpo de Luisa, y sus pensamientos inmediatamente volvieron al hombre del gimnasio. Al principio, intent&oacute; concentrarse en otra cosa, lavando su cabello, frotando el gel por su cuerpo. Pero sus manos, casi con vida propia, se dirigieron a sus pechos. Con los ojos cerrados, imagin&oacute; que eran las grandes y rudas manos del hombre las que acariciaban y pellizcaban sus pezones, haciendo que se endurecieran al instante.<\/p>\n<p>La imagen del desconocido, con su cuerpo musculoso y sudoroso, fue demasiado para Luisa. Una mano descendi&oacute; por su est&oacute;mago plano, jugando en el inicio de su pubis. La otra continuaba masajeando un pecho, pellizcando el pez&oacute;n en un r&iacute;tmico vaiv&eacute;n. Sus pensamientos se hicieron m&aacute;s v&iacute;vidos y detallados: lo imaginaba detr&aacute;s de ella en esa misma ducha, con sus manos grandes y fuertes explorando cada cent&iacute;metro de su cuerpo, mientras ella se inclinaba ofreci&eacute;ndole una perfecta vista de sus nalgas.<\/p>\n<p>Mientras sus dedos se deslizaban hacia su vagina, imagin&oacute; que era &eacute;l quien la penetraba, que sus dedos eran en realidad su miembro grueso y largo. La fantas&iacute;a la embriag&oacute; y su ritmo aument&oacute;. Imagin&oacute; sus labios en su cuello, sus dientes mordisqueando su l&oacute;bulo, sus palabras sucias alent&aacute;ndola a entregarse m&aacute;s y m&aacute;s.<\/p>\n<p>A medida que se adentraba en su fantas&iacute;a, el placer se apoder&oacute; de ella. Sus dedos trabajaban con fervor, su respiraci&oacute;n se volv&iacute;a entrecortada y sus gemidos llenaban el ba&ntilde;o. Con un &uacute;ltimo pensamiento del hombre, su cuerpo se tens&oacute; y experiment&oacute; un intenso orgasmo que la dej&oacute; temblando bajo el chorro de agua caliente.<\/p>\n<p>Una vez que el placer pas&oacute; y pudo recuperar el aliento, se sinti&oacute; un poco culpable por haberse dejado llevar de esa manera, pero la excitaci&oacute;n que sent&iacute;a no pod&iacute;a ser negada. Decidi&oacute; que ten&iacute;a que hablar con Diego sobre ello, pero a la vez no quer&iacute;a confes&aacute;rselo . Sin embargo, en el fondo, ansiaba volver a sentir esa pasi&oacute;n desenfrenada que hab&iacute;a experimentado aquella noche cuando fantasearon juntos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de la ducha, Luisa se visti&oacute; y esper&oacute; a que Diego regresara del trabajo. Cuando lo hizo, Diego no pod&iacute;a creer lo que estaba sucediendo. Apenas hab&iacute;a cruzado la puerta cuando Luisa, con esa mirada de lujuria en sus ojos, lo tom&oacute; de la mano y lo llev&oacute; directamente al dormitorio. Con una velocidad sorprendente, ella le quit&oacute; la corbata y comenz&oacute; a desabrochar su camisa.<\/p>\n<p>A pesar de la confusi&oacute;n y sorpresa, Diego no se quej&oacute;. De hecho, estaba m&aacute;s que dispuesto a disfrutar de la pasi&oacute;n inesperada de su pareja. La camisa fue lanzada a un lado y Luisa, en un arrebato de deseo, comenz&oacute; a desabrocharle el cintur&oacute;n y a bajarle el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Con Diego todav&iacute;a en estado de shock, Luisa se arrodill&oacute; y sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, tom&oacute; su pene en la boca. Lo que sigui&oacute; fue una mamada intensa y apasionada, donde parec&iacute;a que Luisa estaba tratando de absorber todo el placer posible de cada cent&iacute;metro de &eacute;l. Diego gimi&oacute;, sorprendido por la repentina intensidad de su amada.<\/p>\n<p>Pero lo que Diego no sab&iacute;a era que, en la mente de Luisa, no era &eacute;l quien estaba parado frente a ella. Mientras su lengua jugaba con la punta y sus labios deslizaban su pene dentro y fuera de su boca, en su mente, estaba saboreando al hombre musculoso del gimnasio. Imaginaba que su miembro era m&aacute;s grande, m&aacute;s grueso, y que ella necesitaba usar ambas manos para guiarlo hacia su boca.<\/p>\n<p>Cada vez que lo tomaba profundamente, imaginaba las manos del desconocido en su cabeza, gui&aacute;ndola y anim&aacute;ndola. Esa fantas&iacute;a la excitaba a&uacute;n m&aacute;s y la llev&oacute; a darle a Diego una mamada que nunca olvidar&iacute;a.<\/p>\n<p>Los gemidos de Diego pronto llenaron la habitaci&oacute;n, y aunque &eacute;l estaba cerca del cl&iacute;max, Luisa no dej&oacute; que eso sucediera. Quer&iacute;a que durara, quer&iacute;a que la penetrase con la misma intensidad con la que ella lo estaba chupando.<\/p>\n<p>Con un movimiento r&aacute;pido, Luisa se puso de pie, se quit&oacute; la ropa y empuj&oacute; a Diego sobre la cama. Mont&aacute;ndolo, tom&oacute; su pene chorreando de saliva y lo gui&oacute; dentro de ella. Mientras comenzaban a moverse juntos, Diego pod&iacute;a sentir que esta no era la t&iacute;pica noche de pasi&oacute;n; hab&iacute;a algo diferente, algo m&aacute;s salvaje en Luisa, y no pudo evitar preguntarse qu&eacute; hab&iacute;a desencadenado este nuevo nivel de deseo en ella.<\/p>\n<p>Diego sinti&oacute; la intensidad con la que Luisa se mov&iacute;a sobre &eacute;l, sus caderas oscilando con una fuerza y deseo poco comunes. Cada embestida de ella hac&iacute;a que sus cuerpos chocaran de manera r&iacute;tmica, el sonido h&uacute;medo y sus gemidos llenaban la habitaci&oacute;n. Mientras ella aumentaba el ritmo, &eacute;l sinti&oacute; la necesidad de saber el porqu&eacute; de ese deseo desenfrenado.<\/p>\n<p>&#8211; &quot;Luisa&#8230; &iquest;qu&eacute; te pasa?&quot; Pregunt&oacute; Diego, sosteni&eacute;ndola firmemente por las caderas, intentando que bajara el ritmo para poder mirarla a los ojos.<\/p>\n<p>Ella, en un intento de evadir la pregunta, simplemente aument&oacute; el ritmo, inclin&aacute;ndose hacia adelante para que sus pechos rebotaran cerca de la cara de Diego. Pero &eacute;l, persistente, la atrajo hacia &eacute;l y la bes&oacute; con fuerza, haciendo que detuviera sus movimientos por un momento.<\/p>\n<p>&#8211; &quot;&iquest;Has pensado en alguien m&aacute;s mientras hacemos esto?&quot; Susurr&oacute; Diego al o&iacute;do de Luisa mientras la penetraba m&aacute;s profundo, haciendo que ella soltara un gemido involuntario.<\/p>\n<p>Luisa intent&oacute; desviar la conversaci&oacute;n, pero Diego, al notar su evasi&oacute;n, comenz&oacute; a moverse con m&aacute;s fuerza y rapidez debajo de ella. Sus embestidas eran m&aacute;s fuertes, buscando provocar que Luisa se abriera m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &quot;&iexcl;Dime!&quot; Exigi&oacute; Diego entre jadeos, mientras segu&iacute;a embistiendo con fuerza.<\/p>\n<p>Luisa, con los ojos vidriosos y perdida en el placer, finalmente confes&oacute;: &quot;Vi a alguien en el gimnasio&#8230; un tipo musculoso, con brazos grandes. No pude evitar imaginarme entre &eacute;l y t&uacute;&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Diego, sintiendo un torrente de celos y excitaci&oacute;n, la volte&oacute; poni&eacute;ndola debajo de &eacute;l y comenz&oacute; a embestirla con m&aacute;s fuerza mientras le dec&iacute;a al o&iacute;do: &quot;&iquest;Te gustar&iacute;a que &eacute;l te tomara mientras me miras?&quot;.<\/p>\n<p>Luisa, jadeando y a&uacute;n perdida en el calor del momento, le susurra a Diego: &quot;S&iacute;&#8230; lo vi en el gimnasio y&#8230; Dios, esos brazos, esos m&uacute;sculos&#8230; Imagin&eacute; esos brazos fuertes alrededor de mi cuerpo mientras me tomaba.&quot;<\/p>\n<p>Diego, sorprendido pero intrigado, continu&oacute; embisti&eacute;ndola con fuerza, acerc&aacute;ndose a su o&iacute;do para incitarla m&aacute;s. &quot;Entonces, &iquest;te gustar&iacute;a llevarlo m&aacute;s lejos? &iquest;Tener ese pene en tu boca? &iquest;Mojarlo bien para ti?&quot;<\/p>\n<p>Luisa gimi&oacute; ante las palabras de Diego, su imaginaci&oacute;n corriendo desenfrenada. &quot;S&iacute;&#8230; Quiero sentirlo, quiero probarlo, quiero saber si es tan grande como parece. Imagina&#8230; chup&aacute;ndolo mientras t&uacute; me observas, prepar&aacute;ndolo para que me penetre&quot;.<\/p>\n<p>Diego sinti&oacute; una oleada de excitaci&oacute;n al escuchar a Luisa hablar as&iacute;, mezclada con celos y adrenalina. Aument&oacute; el ritmo de sus embestidas mientras continuaba alimentando la fantas&iacute;a. &quot;&iquest;Y despu&eacute;s? &iquest;Lo dejar&iacute;as que te penetrara? &iquest;Quieres sentir c&oacute;mo te estira y te llena mientras yo miro? &iquest;Escuchar tus gemidos mientras &eacute;l te da m&aacute;s duro de lo que yo jam&aacute;s lo he hecho?&quot;<\/p>\n<p>Luisa, completamente atrapada en la fantas&iacute;a, se mordi&oacute; el labio y asinti&oacute; fren&eacute;ticamente. &quot;S&iacute;, quiero. Quiero que ambos me hagan sentir como nunca antes.&quot;<\/p>\n<p>Con cada palabra que Luisa pronunciaba, el ritmo de Diego se volv&iacute;a m&aacute;s fren&eacute;tico. Su excitaci&oacute;n crec&iacute;a al escuchar las fantas&iacute;as de Luisa, y la idea de ese hombre musculoso llenando a su mujer lo llevaba al l&iacute;mite.<\/p>\n<p>Diego pod&iacute;a sentir la humedad y el calor de Luisa intensificarse a medida que su cuerpo respond&iacute;a a las palabras sucias y las im&aacute;genes que evocaban. Su respiraci&oacute;n se aceler&oacute;, y con una serie de embestidas finales, sac&oacute; su miembro y descarg&oacute; sobre el abdomen y pechos de Luisa. El semen caliente brot&oacute; en oleadas, cubriendo el torso de ella de una manera que nunca antes hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>Luisa, con los ojos bien abiertos, miraba la impresionante cantidad que Diego hab&iacute;a liberado. Sus mejillas se sonrojaron al darse cuenta de que las fantas&iacute;as compartidas hab&iacute;an llevado a Diego a ese nivel de excitaci&oacute;n. Con una mezcla de sorpresa y satisfacci&oacute;n, murmur&oacute;: &quot;Vaya&#8230; parece que no soy la &uacute;nica a quien le gustan estas ideas&#8230;&quot;. Diego, todav&iacute;a jadeando, sonri&oacute; y asinti&oacute;, confirmando que la idea del tr&iacute;o lo hab&iacute;a excitado m&aacute;s de lo que nunca habr&iacute;a imaginado.<\/p>\n<p>Recobrando su aliento, Diego lanz&oacute; una mirada juguetona y con un tono burl&oacute;n, dijo: &quot;Mmm&#8230; despu&eacute;s de esto, estoy pensando que deber&iacute;as considerar cancelar esa membres&iacute;a del gimnasio.&quot;<\/p>\n<p>Luisa, con una risa traviesa y un brillo coqueto en sus ojos, le replic&oacute;: &quot;Jaja, s&iacute;, claro. Pero algo me dice que en realidad querr&iacute;as ser t&uacute; el que me lleva personalmente. Asegur&aacute;ndote de que esos hombres musculosos no se acerquen demasiado, &iquest;verdad?&quot;<\/p>\n<p>Diego, sonriendo de lado y con un gui&ntilde;o c&oacute;mplice, respondi&oacute;: &quot;Bueno, quiz&aacute;s solo quiera asegurarme de que, si alguien te va a ver en esas mallas ajustadas, sea yo quien est&eacute; a tu lado para disfrutar de las vistas&#8230; y de los celos de los dem&aacute;s.&quot;<\/p>\n<p>Luisa se acerc&oacute; y le dio un beso suave en los labios, susurrando: &quot;No te preocupes, al final del d&iacute;a, siempre vuelvo a ti. Pero&#8230; ya veremos sobre esas clases extra en el gimnasio.&quot; Ambos se rieron, conscientes del juego coqueto que se tra&iacute;an entre manos y de la nueva chispa que hab&iacute;an encendido en su relaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Primera parte &quot;Luisa confiesa que quiere un tr&iacute;o&quot;, opcional leerlo Unas semanas despu&eacute;s de una noche de intensa con fantas&iacute;as de tr&iacute;o, la vida de Diego y Luisa parec&iacute;a haber vuelto a la normalidad. El sexo segu&iacute;a siendo bueno, pero ninguno de los dos hab&iacute;a vuelto a mencionar aquel juego. Tal vez por miedo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26660,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43457","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-trios"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26660"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43457"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43457\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}