{"id":43491,"date":"2023-10-20T22:00:00","date_gmt":"2023-10-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-20T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-20T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-36","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-36\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (36)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43491\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Trampas y m&aacute;s enga&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No tan r&aacute;pido querido! Para que te ganes el derecho a extender ese trocito de carne en este asador, tienes que echarle m&aacute;s le&ntilde;a al fuego. &mdash;Melosa, mov&iacute; mis labios rozando el caracol de su oreja derecha, retir&aacute;ndome lo suficiente de su rostro para observar como la sonrisa se le desdibujaba lentamente, apareciendo en su faz el gesto de lo inesperado.<\/p>\n<p>&mdash;Jueputa vida. &iexcl;Va a acabar conmigo! &mdash;Apesadumbrado exclama encorvado, sin delicadeza Camilo. Y la groser&iacute;a que ha lanzado hacia las baldosas, &ndash;casi que en privado&ndash; susurrante la desdicha en sus palabras, rebota verdadera desde el frio suelo hasta mis o&iacute;dos acalorados. &iexcl;Contin&uacute;a sin saber!<\/p>\n<p>&mdash;Ya que dices sab&eacute;rtelas todas y las que no te las inventas, &ndash;obviando su pesar le sigo relatando&ndash; quiero que probemos algo novedoso y excitante. Una fantas&iacute;a que no he podido llevar a cabo por la inamovible integridad de mi esposo, pero pienso que contigo ahora podr&eacute; convertirla en realidad. &iquest;Te gusta la adrenalina provocada por el peligro, no es verdad? &mdash;Jos&eacute; Ignacio asinti&oacute;, pese a no entender mi planteamiento.<\/p>\n<p>Y por la expresi&oacute;n de Camilo, &ndash;encogiendo las cejas, aguzando su mirada, y oprimiendo sus labios al echar la cabeza un poco para atr&aacute;s&ndash; &eacute;l tampoco ha captado mi idea. Por lo tanto es mejor continuar revel&aacute;ndole lo sucedido aquella vez.<\/p>\n<p>&mdash;Pues entonces vamos a ponerle picantico a esta noche. Ver&aacute;s, Nacho. Me he dado cuenta de que no eres indiferente para estas mujeres y has coqueteado con cada una de ellas, en especial con la novia de mi cliente mientras bailaban.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! &iquest;Se me puso celosita? &mdash;Engre&iacute;do y burl&oacute;n me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Para nada, querido! Precisamente como no me afecta, es que a mi cliente, para qui&eacute;n tampoco he pasado desapercibida, le permit&iacute; que me diera una repasadita.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio, bizcocho? No me he dado cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;Obvio, Nachito. &iexcl;Como esos ojitos tuyos no hacen m&aacute;s que fisgonear dentro de algunos escotes, te has desentendido de m&iacute;! &mdash;Le reclam&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres que lo pare? &mdash;Me pregunt&oacute; con seriedad haci&eacute;ndose el valiente, mientras que con su mirada lo buscaba entre la gente.<\/p>\n<p>&mdash;Fresco, Nacho, no hay problema. Aprovechando que Kevin me est&aacute; echando los perros, se me ha ocurrido proponerte que los dos asumamos un mismo reto. Veremos qui&eacute;n es capaz de hacer un levante aqu&iacute;, esta noche. &iexcl;Ahora mismo! Tu desaf&iacute;o ser&aacute; rumbearte a la morena aquella, la novia de mi cliente. Y mi desaf&iacute;o ser&aacute; hacer lo mismo con &eacute;l. &iexcl;Hasta cierto punto, claro est&aacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Espera Meli, que no comprendo. &iquest;Acaso no me dijiste que para estar contigo, deb&iacute;a complacerte y no meterme con otras mujeres?<\/p>\n<p>&mdash;No fue una orden, tan solo una sugerencia, para cuando no est&eacute;s conmigo. Adem&aacute;s, aunque te lo creas, no eres tan importante para m&iacute;, Nacho. T&uacute; y yo somos fichas de dos puzzles diferentes, que por cosas de un dise&ntilde;o similar, encajan por uno de sus extremos; pero tenemos los otros lados con espacios vac&iacute;os por incompatibles. La normal tranquilidad de mi vida no es lo tuyo. Pero precisamente por ser este conyugal estado m&iacute;o tan conocido, lo diferente en ti, tu frivolidad y picard&iacute;a, esa insolencia y desfachatez tuya, es lo que me atrae hacia ti. Has logrado que descubriera una parte interior m&iacute;a, quiz&aacute;s no desconocida, pero si adormilada.<\/p>\n<p>&mdash;Y aunque puede que no la necesite a diario, al estar en casa reunida feliz con mi familia, si deseo poder disfrutarla por raticos, cuando puedo estar a tu lado y quiero que pongas mi mundo patas arriba. Eso s&iacute;, ten muy presente que esas sensaciones no son necesarias para seguir adelante con mi vida, y tan solo dulcifican el automatismo de mis d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces solo me has invitado aqu&iacute; para jugar conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;Le he escuchado decir a varias personas, que para ser buenos amantes, hay que dejar de lado el amor para disfrutar del peligroso juego. Y en las dem&aacute;s ocasiones ser&aacute; el amor mismo, quien permita que aquellos, los que se aman en verdad, se re&uacute;nan despu&eacute;s para permanecer por siempre juntos. Yo pienso igual y s&iacute;, &iexcl;Quiero que juguemos juntos!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y puedo saber a quienes les escuchaste eso? &mdash;Demostrando un s&uacute;bito inter&eacute;s, me pregunt&oacute;. &iexcl;Pufff!<\/p>\n<p>Mariana suspira quedamente, y me regala una de sus miradas de cielo, sin embargo es de un celeste macilento. Espera a que yo igualmente le pregunte como lo hizo su amante, pero no lo hago. No le hablo, pues tengo la sensaci&oacute;n de la intervenci&oacute;n de Fadia y Eduardo en esa instrucci&oacute;n.<\/p>\n<p>Estira ambas piernas y con su mano izquierda hace lo mismo con la tela abierta de su bata para cubrirlas, sin embargo junta ambas manos por las palmas, y las incrusta en el medio de ellas, aprision&aacute;ndoselas como para elevar su temperatura o compungida, encumbrar tal vez una plegaria rogando a Dios para obtener la suficiente valent&iacute;a. Al parecer comprende qu&eacute; mi silencio es la licencia que ahora le otorgo para que contin&uacute;e desentra&ntilde;ando el misterio, pues gira su cara de &aacute;ngel hacia este lado y me mira.<\/p>\n<p>&mdash;Eso no es importante ahora. &iquest;Jugamos o no? &ndash;Lo desafi&eacute;, cielo. &ndash; &iexcl;Si consigues primero hacer que esa nena pierda los papeles contigo, despu&eacute;s de que salgamos de aqu&iacute; bien arrechos, tu y yo pasaremos un par de horas bien arrimaditos! Perooo&hellip; Si por el contrario logro provocarlo antes, permitiendo que me morbosee un poco, dejaremos todo como est&aacute; y no podr&aacute;s &laquo;enchocolar&raquo; tu cosito en mi rajita. &iexcl;Jajaja! Me ir&eacute; entonces para la casa, m&aacute;s caliente que el palo de un churrero, y ser&aacute; mi esposo el que pague los platos rotos. &iquest;Estamos?<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Va pa&rsquo; esa, bizcocho! Ser&aacute; un placer ganarte esa apuesta para culiarte despu&eacute;s, porque no quiero matarme a pajazos. &mdash;Me respondi&oacute; con mucha seguridad y su caracter&iacute;stica vulgaridad.<\/p>\n<p>Entreveo el desconcierto y la desdicha que habita en Camilo, al acariciar bruscamente con la mano derecha, demasiado pensativo su ment&oacute;n. &iexcl;Ojala mi amor, pudieras sentir como lamento hacerte sufrir, por ser ahora tan sincera!<\/p>\n<p>&mdash;Bailar una tanda de vallenatos se convirti&oacute; en el oportuno momento para permitirle a Nacho amacizarme, acariciarme con ternura la espalda, rozarme con sus labios la frente, darle piquitos a mis p&oacute;mulos y humedecer con su lengua los laterales de mi cuello, provocando a m&aacute;s de uno con tanta insinuaci&oacute;n sexual. Era una emboscada muy usada, pero que funciona a pesar de lo cl&aacute;sica, lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Fue Kevin precisamente, quien finalizando una canci&oacute;n de Iv&aacute;n Villaz&oacute;n, me extendi&oacute; la mano para bailar con &eacute;l, primero un tema de Silvestre Dangond, y enseguida otra de Jorgito Celed&oacute;n. Las miradas entre &eacute;l y yo fueron sugerentes, continuando con su retah&iacute;la de piropos &ndash;ya embriagados&ndash; a mi o&iacute;do izquierdo, que apenas si entend&iacute;; no solo por lo tartamudas, si no por el alto volumen de la m&uacute;sica alrededor. M&aacute;s que la raz&oacute;n, en &eacute;l joven abogado imper&oacute; el sentido del gusto y del tacto, por la manera de bailar conmigo, restreg&aacute;ndome con descaro su&hellip; su pedazo de anatom&iacute;a. Todo hombre pasado de tragos se siente m&aacute;s valiente y seductor, el mejor bailar&iacute;n, el macho m&aacute;s conquistador.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y &eacute;l no fue la excepci&oacute;n? &mdash;Por fin interviene Camilo, imaginando con raz&oacute;n, parte de lo que sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum. &iexcl;Exacto, mi vida! Pero tambi&eacute;n Jos&eacute; Ignacio hab&iacute;a aprovechado para entrar en acci&oacute;n. De hecho, bail&oacute; con la novia y la hermana, arrim&aacute;ndose bastante a las dos. Con una tras dos vueltas y un brazo, con la morena y el otro, tres vueltas m&aacute;s durante la misma canci&oacute;n. &Eacute;l deb&iacute;a sentirse muy deseado, causando envidia en los dem&aacute;s hombres del grupo, y las dos hermanas por igual a las otras tres nenas que compart&iacute;an un similar gusto, pero eso s&iacute;, muy compinches todas cuidando de que mi nuevo pretendiente, no se diera por enterado.<\/p>\n<p>&mdash;Yo deb&iacute;a mantener la calma. Evitar beber de m&aacute;s y los reclamos de su novia, la hermana o alguna amiga entrometida, sin permitir que su excitaci&oacute;n y las ganas de tenerme a escondidas para &eacute;l, se le bajaran. As&iacute; que acalorada, me separ&eacute; de Kevin y fui hasta la mesa para descansar las piernas, sobarme el pie izquierdo tras un pisot&oacute;n, pegarle un buen sorbo a mi cerveza y pensar de qu&eacute; manera podr&iacute;a adelantar mi plan de acci&oacute;n. Y a Dios gracias se me apareci&oacute; la virgen, mejor dicho, lleg&oacute; la gordita afanada, para nada sudorosa, pero s&iacute; muy animada.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Chicas! Qu&eacute; les parece si nos vamos a dar una puti-vuelta al primer piso que hay un ambiente del carajo. Hay muchos manes disfrazados de viejas, simplemente espectaculares; y un travesti de esos bien grandes, cantando un remix de reguet&oacute;n. Aprovechemos que abajo vi buen ganado para &laquo;perrear&raquo; un rato. Es que tanto vallenato seguido ya est&aacute; &laquo;mam&oacute;n&raquo;. &iquest;Qu&eacute; dicen? &iquest;Vamos? &mdash;Por supuesto que no fue dif&iacute;cil convencerlas, tampoco a varios de los hombres que igual la escucharon y se animaron a bajar, incluido Jos&eacute; Ignacio.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;gueme la cuerda e improvisa algo para que les parezca que disgustamos por mis celos, as&iacute; yo me alejo con &eacute;l y ella se queda contigo. Le dije a Jos&eacute; Ignacio cuando se acerc&oacute; para llevarme con &eacute;l. &mdash;Enseguida comprendi&oacute; mi idea y me gui&ntilde;&oacute; un ojo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Sabes qu&eacute;? &iexcl;Vete a la mierda Nacho! Deja tus traumas para otro d&iacute;a. &mdash;Le grit&eacute;, asustando a la muchacha y captando el inter&eacute;s de Kevin.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias por tu invitaci&oacute;n, pero de hecho te puedo decir que vengo de all&aacute;. &iexcl;Es m&aacute;s, pedazo de est&uacute;pida, para tu informaci&oacute;n nac&iacute; entre plastas de mierda y vahos de orines! &mdash;Me respondi&oacute; con enojo, &ndash;apret&aacute;ndome el brazo&ndash; y su habitual ramploner&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Me separ&eacute; de su agarre simulando un gran enfado, que por supuesto llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n de la pareja de novios, acerc&aacute;ndose a nosotros dos para enterarse de lo sucedido. Kevin, caballeroso se interpuso entre aquel que me insultaba y yo, la ofendida e indefensa. Su novia mientras tanto, tom&aacute;ndolo por el antebrazo y la cintura, se alej&oacute; con Nacho hacia la otra esquina para hablar con &eacute;l y calmar los &aacute;nimos.<\/p>\n<p>&mdash;Tras unos minutos alejados, en los cuales lo mir&eacute; con fingida furia, respir&eacute; hondo y aparent&eacute; necesitar el ba&ntilde;o. Me acerqu&eacute; al grupo donde estaba Kevin bebiendo m&aacute;s trago, y toc&aacute;ndolo por el codo, &ndash;disculp&aacute;ndome de antemano con sus amigos&ndash; al o&iacute;do le dije con el tono de voz m&aacute;s sensual que pude&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Voy al tocador un momento, pero cuando regrese me encantar&iacute;a que me ense&ntilde;aras a bailar bachata, ya que me pareces un parejo formidable. &iexcl;Eso si tu novia no se irrita! &mdash;Vanidoso me respondi&oacute; en un embriagado trabalenguas, que encantado me ense&ntilde;ar&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Sentada dentro del cub&iacute;culo, mientras orinaba y tras la mampara met&aacute;lica pod&iacute;a escuchar como alguna mujer se juagaba las manos, le envi&eacute; a Eduardo y al magistrado, el mismo mensaje inform&aacute;ndoles como estaban las cosas y d&aacute;ndoles a entender que hab&iacute;a una posibilidad de cumplir con nuestro convenio. Y en otro mucho m&aacute;s corto, le escrib&iacute; a Jos&eacute; Ignacio, dando inicio a nuestro desaf&iacute;o. Estar&iacute;a impedido para escribir pues por respuesta me envi&oacute; tan solo, el risue&ntilde;o y morado emotic&oacute;n del diablito. &iexcl;Me ilusion&oacute; pensar que ya estar&iacute;a al acecho!<\/p>\n<p>Camilo se remueve nervioso en la silla, y a&uacute;pa las manos hacia los costados de su cabeza. Las entrelaza con los dedos sobre la coronilla y exhala con fuerza su disgusto. Trago saliva y contin&uacute;o esclareci&eacute;ndole lo que ocult&eacute; esa noche.<\/p>\n<p>&mdash;Regres&eacute; a la mesa y de inmediato Kevin vino a mi encuentro. Me fij&eacute; que solo estaban tres muchachos de su grupo, los dem&aacute;s se hab&iacute;an marchado, incluidas las chicas y su novia. Tan solo me dej&oacute; acomodar mis cosas a un costado del sill&oacute;n y me ofreci&oacute; su mano. Mir&eacute; para ambos lados y &eacute;l comprendi&oacute; lo que yo buscaba con la mirada.<\/p>\n<p>&mdash;Por ella no te preocupes, Melissa, pues ha bajado con sus amigas para ver el show de ese poco de maricas. &iexcl;Ven, que te debo unas clases de bachata! &mdash;Me dijo engre&iacute;do, y nos acercamos a la tarima donde le hizo una se&ntilde;a con su mano al Dj. A continuaci&oacute;n la &laquo;puberfon&iacute;a&raquo; de Romeo Santos nos arrull&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Con cada giro en la pista de baile, y los roces osados de sus dedos, muy por debajo de mi estrecha cintura cuando me recib&iacute;a de espaldas, crey&oacute; que conseguir&iacute;a seducirme para al final de esa canci&oacute;n, finalmente concederle la oportunidad de tener un poco de sexo, r&aacute;pido y escondido, con una mujer abandonada por su amante y que se olvidaba de su marido. Cuatro dedos mucho m&aacute;s arriba, se internan entre mis cabellos y los utiliza como un tenedor para desenredar lo sedoso de mi melena y acercar su boca a la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No se percat&oacute; mientras me besaba, que la incitaci&oacute;n la hab&iacute;a puesto en marcha yo, cuando acept&oacute; quedarse conmigo y no bajar a la primera planta con su novia y su combo de amigos, dejando peligrosamente libre en otras manos a su prometida. El resto era hablar mientras me acompa&ntilde;aba a fumar en una de las terrazas que daban al exterior, la m&aacute;s lejana, la que nos ofrec&iacute;a mayor intimidad.<\/p>\n<p>&mdash;Tom&eacute; mi bolso y pr&aacute;cticamente lo arrastr&eacute; hacia la zona de fumadores. Caminamos sin prisa, esquivando a las personas que bailaban cerca de otras mesas, sin tomarnos de las manos. Entramos a la segunda de las terrazas, la m&aacute;s apartada y angosta, solo lo suficientemente ancha para albergar tres mesas cuadradas de madera con dos sillas plegables a cada lado y su respectivo parasol, separadas un poco para ofrecer un espacio innecesario entre los fumadores, sin mezclar conversaciones privadas, pero s&iacute; el humo de lo que cada quien fumaba.<\/p>\n<p>&mdash;Sus ojos recorrieron mi cuerpo, con la misma fascinaci&oacute;n que tiene un adolescente al subirse por vez primera a la monta&ntilde;a rusa del parque de atracciones. Tan pronto como encend&iacute; mi cigarrillo, sent&iacute; como deslizaba sus dedos entre mis cabellos, justo por detr&aacute;s de m&iacute; cuello y luego se cobijaba junt&aacute;ndose contra mi costado en un t&iacute;mido abrazo, imaginando que yo deseaba algo as&iacute;, m&aacute;s cari&ntilde;oso y rom&aacute;ntico. Una charla alegre y fluida surgi&oacute;, con comentarios sueltos sobre el color de mis ojos, la sonrisa angelical y mi manera de bailar; extrovertidos me llegaban sus cumplidos, yo se los devolv&iacute;a con doble sentido y una pervertida mirada al bulto que le crec&iacute;a en su entrepierna.<\/p>\n<p>Separa las piernas y sobre los muslos desnudos posa sus manos. Recta su pose le impide a la cadena de oro danzar sobre su pecho. Menea la cabeza, negando de nuevo lo evidente. Le escucho suspirar profundamente dos veces, y tras ese coro de inspiraciones y exhalaciones, se levanta del sill&oacute;n dirigiendo su tormento hacia la terraza. Camilo agarra de su cajetilla un cigarrillo y lo enciende. Observa el horizonte mientras expulsa el humo, pero no se demora mucho y se gira para verme.<\/p>\n<p>Al parecer, contemplar la lejan&iacute;a ya le aburre, centrando su inter&eacute;s en m&iacute; y en lo malo que presume convertirse en realidad, aunque la verdad de aquel pasado enga&ntilde;o, la desconozca. Todo lo hace en silencio, analizando mis remembranzas, asumiendo con amargura mi nuevo logro, otra entrega no tan forzada, y por supuesto una pu&ntilde;alada adicional, producida por m&iacute; culpa.<\/p>\n<p>&mdash;Eres una mujer&hellip; &iexcl;Intrigante!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio, Kevin? &iquest;Y por qu&eacute; tienes esa impresi&oacute;n de m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Haber Melissa, adem&aacute;s de bella eres inteligente y culta. Tienes mucho car&aacute;cter y seguridad al expresar tus pensamientos. Es realmente muy f&aacute;cil quedar impresionado contigo. Te ganaste la confianza de mi padre por tu don de la palabra, y eso es sumamente complicado, te lo aseguro. Pero tienes como todas las mujeres un punto d&eacute;bil.<\/p>\n<p>&mdash;No creo tener uno. &iexcl;Jajaja! Pero igual, &iquest;podr&iacute;a saber cu&aacute;l es?<\/p>\n<p>&mdash;Tienes debilidad por la apariencia.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; tiene de malo querer verme bien?<\/p>\n<p>&mdash;No es la tuya, que de hecho no necesitas adornar con ropa costosa o maquillaje estridente. Es tu mal gusto por escoger salir con&hellip; Ese tipo que te acompa&ntilde;a es un presumido. &iexcl;Creo que no te merece!<\/p>\n<p>&mdash;Es solo un arrocito en bajo. Nada especial. Un bomb&oacute;n que quiero morder un poquitico esta noche y ya. &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Entonces me dejar&iacute;as raspar esa olla? &mdash;Su propuesta para nada me sorprendi&oacute;, pero obviamente me hice la ofendida en un principio.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Acaso te gustan las sobras? &mdash;Le indagu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces&hellip; &iexcl;Podemos adelantar tu cena! &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y tu novia qu&eacute;? &iquest;Le piensas poner los cachos conmigo? &mdash;Contraataqu&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Un huevito al a&ntilde;o no hace da&ntilde;o! Si nos apuramos, ni ella ni tu amigo se enteraran. &iquest;Qu&eacute; dices?<\/p>\n<p>&mdash;Un, &iexcl;Puede ser!, m&iacute;o a su invitaci&oacute;n para enredarnos por ah&iacute; en alg&uacute;n insospechado lugar, pasando inadvertidos para los otros amigos, &ndash;&eacute;l para su novia y yo para mi amante de turno&ndash; fue la respuesta que &eacute;l esperaba escuchar para terminar de emocionarse.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Por ahora es imposible!, conclu&iacute; sonriente con la conversaci&oacute;n. Ante mi inocente resistencia para salir del aparente apuro, su alcoholizada insistencia se interpuso entre la barda enladrillada, &ndash;con las dos macetas a mis espaldas&ndash; y el acceso abierto al oscuro espacio tras la de &eacute;l, donde con seguridad nos aguardaban los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Esta bien! D&eacute;jame ver c&oacute;mo me le escapo, no vaya a ser que le d&eacute; por irme a buscar. Y t&uacute;, ve pensando a donde nos vamos a meter para pichar. &mdash;Con el m&oacute;vil en la mano, frente a &eacute;l le escrib&iacute; a Jos&eacute; Ignacio.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Ya lo tengo listo, querido! Creo que por esta vez, lo corto de mi falda le ha ganado a lo largo de tu labia. &mdash;Y me sonre&iacute; con picard&iacute;a.<\/p>\n<p>Con Camilo fumando bajo el umbral del puerta ventana, leal a su promesa de escucharme, deshecho la comodidad de esta cama y me pongo en pie para caminar hacia &eacute;l, no para enfrentarlo pero si para imitarlo, al pasar por su lado derecho, roz&aacute;ndolo sin querer, pero queriendo fumarme uno de los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash;Sin recibir respuesta, &ndash;aspiro, retengo y expulso la primer bocanada&ndash; llegamos a nuestra mesa y solo nos esperaban bebiendo, los tres amigos coste&ntilde;os de su universidad. Kevin alejado de m&iacute;, habl&oacute; con ellos y uno le pas&oacute; las llaves de alg&uacute;n autom&oacute;vil. Casi enseguida recib&iacute; un sexteto de miradas lujuriosas, con tres bocas sospechosamente complacientes.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo que Shakira cantaba junto a Prince Royce, &laquo;Deja Vu&raquo;, cuando pisaba el inicial escal&oacute;n de las escaleras met&aacute;licas hacia el primer nivel de la discoteca, sin tomarnos de la mano por supuesto, pero una suya por detr&aacute;s manoseaba la redondez de mi nalga, la m&aacute;s cercana a su cadera. Yo, con mi bolso del otro lado colgando del hombro, y el tel&eacute;fono celular en mi mano izquierda, entaconada descend&iacute;a con cuidado de medio lado, esperando a que se iluminara la pantalla con aquella respuesta que tanto esperaba.<\/p>\n<p>&mdash;La rumba all&iacute; ciertamente era incomparable. Mucha gente saltando, otras parejas bailando, pero no reggaet&oacute;n sino m&uacute;sica salsa. Bastante adrenalina flotando en el ambiente, pero en la tarima principal ya no estaba la artista cantando, ni sus espectaculares bailarinas. Ser&iacute;a muy f&aacute;cil escaparnos sin ser vistos, aunque el miedo de que nos pillaran se reflejaba en la precavida manera de caminar y estirar el cuello del joven abogado, tal si fuese una jirafa buscando alcanzar las ramas altas. En ese instante tan solo, buscando con la vista divisar la melena crespa de su amada novia.<\/p>\n<p>El tono de un ding-dong sintetizado, de un mensaje entrante en el tel&eacute;fono de Camilo interrumpe mi confesi&oacute;n. Con demasiada calma se dirige hasta el escritorio y lo levanta. Lee primero, se gira y regresa con el m&oacute;vil en su mano. Me muestra la pantalla y leo los interrogantes de William.<\/p>\n<p>&mdash;Bro, &iquest;C&oacute;mo van las cosas? &iquest;Se reconciliaron?<\/p>\n<p>Sin preguntarle o pedir su permiso, me hago con su m&oacute;vil y le respondo a su hermano holand&eacute;s&hellip; &mdash; &iexcl;En esas estamos! Le muestro mi respuesta y mi esposo apenas si menea su cabeza. No se lo devuelvo pero lo dejo encima de la mesa redonda, sin sonar de nuevo. As&iacute; que para no perder el hilo, prosigo relat&aacute;ndole&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Al lado de la tarima, vi destellos plateados en un vestido demasiado corto para esas piernas tan largas, y las altas plumas lisonjeando su belleza, danzaban alborotadas por el contoneo de unas caderas estrechas con un caminar sensual pero exagerado, al alejarse por un pasillo estrecho &ndash;justo al lado del escenario&ndash; reclamando mi atenci&oacute;n. All&iacute; divis&eacute; a la hermana de la novia y amiga gordita, muy animadas charlando con el amigo de Jos&eacute; Ignacio y otro Drag Queen, igual de alto a &eacute;l. Al irnos acercando a ellas, suponiendo que estar&iacute;an enteradas del paradero de Jos&eacute; Ignacio, se me aceler&oacute; el pulso por la cara que puso la hermana cuando nos vio, e intu&iacute; con quien estaba la novia. Sent&iacute; mucho alivio, cielo.<\/p>\n<p>&mdash;Las dos negaron nerviosas saber la ubicaci&oacute;n, pero Fabio sin comprender, mir&oacute; con inocencia hacia la puerta que se hallaba cerrada tras la espalda de las dos mujeres, cuyas cabezas no alcanzaban a ocultar por completo las puntas de una estrella dorada y encima de esta, el aviso iluminado del vestier.<\/p>\n<p>&mdash;Y un agudo campanazo, le anunci&oacute; a todos los presentes que me hab&iacute;a llegado un mensaje. Sin palabras me qued&eacute; al ver que en la pantalla de la aplicaci&oacute;n, que en lugar de letras se descargaba sin prisa un video corto enviado por Jos&eacute; Ignacio. Pocos segundos despu&eacute;s, ya retirada por lo menos tres cuerpos de todos ellos, le di al play.<\/p>\n<p>&mdash;Con el pulso inquieto, manten&iacute;a el m&oacute;vil en lo alto, a la altura de su pecho, grabando el movimiento de la melena casta&ntilde;a y ensortijada de la novia del abogado. Arrodillada, evidentemente succionaba con ganas la verga de Jos&eacute; Ignacio y de inmediato supe dos cosas. Una, que &eacute;l hab&iacute;a ganado la apuesta. Y la otra fue que sin entregarme, por mi plan y su ayuda, hab&iacute;a concretado otra venta. Solo era cuesti&oacute;n de hacer entrar en escena, al hombre que ser&iacute;a el due&ntilde;o de esa casa.<\/p>\n<p>&mdash;Puse la mejor cara que pude, de malamente sorprendida, y me dirig&iacute; hasta la puerta del vestier para abrirla de par en par, pero con cautela. Kevin y su amigo barranquillero, &ndash;aquel c&oacute;mplice que le entreg&oacute; las llaves donde deber&iacute;a consumarse mi sexual felon&iacute;a&ndash; siguieron tras de m&iacute;. A mitad de aquella habitaci&oacute;n, recostado contra el borde de un mes&oacute;n con espejos iluminados por bombillas ambarinas, y un sinf&iacute;n de kits de maquillaje, cepillos para el cabello, rulos pl&aacute;sticos, secadores y pelucas por doquier, estaba Jos&eacute; Ignacio con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>&mdash;Entre sus dientes, la tira trasera de un tanga rojo que oscilaba suavemente por el movimiento, y todav&iacute;a el m&oacute;vil en su mano, inmortalizando las im&aacute;genes de su atrevimiento. La nena morena, sentada en una silla frente a &eacute;l, reclinada y con el top fucsia arrugado, arremangado alrededor de su cintura desnuda, no se hab&iacute;a percatado de nuestra presencia. Ensimismada en su placentera labor, al parecer para nada le incomodaba mantener una teta gorda de areola marr&oacute;n, &ndash;como una galleta mar&iacute;a&ndash; colgando por fuera de la copa del brassier.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Eche no joda! Cule vaina jopo. &mdash;Escuch&eacute; exclamar al amigo barranquillero del abogado ubicado detr&aacute;s de m&iacute;. Entretanto Kevin, a pesar de tener la boca muy abierta, no emit&iacute;a ning&uacute;n sonido. &iexcl;Johanna! Grit&oacute; su hermana y entonces la acci&oacute;n se paraliz&oacute;. Ella sorprendid&iacute;sima, dej&oacute; a la vista de todos un baboso pene albo y alarmada, &ndash;con el r&iacute;mel corrido y el brillante gloss en sus labios, diluido por sus propias babas&ndash; nos mir&oacute; asustada mientras se recompon&iacute;a la ropa y Jos&eacute; Ignacio se guardaba la verga con rapidez, sin soltar el tel&eacute;fono ni abrir la boca para liberar aquella prenda que le hab&iacute;a entregado su d&oacute;cil presa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Est&uacute;pido! &iexcl;Infeliz! &ndash;Grit&eacute;. &ndash; Jam&aacute;s vuelvas a dirigirme la palabra en tu maldita vida. Y t&uacute;, perra asquerosa, &iexcl;Ojal&aacute; hayas disfrutado de mis sobras!<\/p>\n<p>&mdash;Kevin tras escuchar mis insultos tambi&eacute;n reaccion&oacute; lanz&aacute;ndose contra Jos&eacute; Ignacio para pegarle, pero su amigo y los dos Drag Queen reaccionaron con rapidez y se interpusieron para evitar una pelea que ya no ten&iacute;a sentido que se iniciara. &iexcl;Todo se hab&iacute;a consumado! No sobra acl&aacute;rate que mi cliente tambi&eacute;n la mando a la mierda, y alzando la voz todav&iacute;a descompuesto, profiri&oacute; su sentencia.<\/p>\n<p>&mdash;Ni sue&ntilde;es con casarte conmigo. Se acaba todo ahora mismo. Mis amigos si me hab&iacute;an advertido que eras una &laquo;casquisuelta&raquo;. Y usted, cara e&rsquo; queso, lo podr&iacute;a mandar desaparecer pero sabe una cosa, a la larga me ha hecho un favor. Pero eso s&iacute;, no se me vuelva a cruzar por el camino, porque si lo vuelvo a ver le juro que lo hago empapelar, para que pase unos a&ntilde;itos metido en la &laquo;guandoca&raquo;. &iexcl;Usted no sabe qui&eacute;n soy yo! &mdash;Jos&eacute; Ignacio ni se movi&oacute;, pero s&iacute; dej&oacute; que la muchacha, recuperara de entre sus dientes, la prueba de aquella traidora rendici&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;En medio del llanto de la novia, la palidez exagerada y asustada en la tez de Jos&eacute; Ignacio, sal&iacute; de aquella habitaci&oacute;n simulando un gran enojo, pero contiendo en verdad la felicidad que me causaba haberlos pillado en esa situaci&oacute;n. Er&oacute;tica para ellos, dolorosa para mi cliente, pero afortunada para m&iacute;. Aquella visi&oacute;n tan pat&eacute;tica para &eacute;l, fue muy productiva para m&iacute;. Me ofrec&iacute; para llevar a Kevin hasta la casa de sus padres, pero sus amigos lo escoltaron con rapidez hasta la salida y apenas si me pude despedir de &eacute;l a la distancia.<\/p>\n<p>&mdash;Ten&iacute;a el video en mi tel&eacute;fono empresarial, que por obvias razones no lo compart&iacute;, y tan solo al llegar hasta mi auto y recostarme sobre la puerta del conductor, les envi&eacute; al magistrado y a Eduardo, el mismo mensaje&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Misi&oacute;n cumplida. &iexcl;Por mi parte, todo sali&oacute; perfecto! Como acordamos el cincuenta por ciento lo necesito para la pr&oacute;xima semana y la otra mitad, para cuando Kevin lo haya superado. Antes del fin de mes, si no le molesta.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Meliiii, espera por favor! &mdash;Gritaron mi nombre tras de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y ahora qu&eacute; quieres Nacho? Tremenda cagada la tuya.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Bahh, tampoco fue para tanto! Ese par terminar&aacute; arregl&aacute;ndose en unos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Pues ojala te equivoques, querido! &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;C&oacute;mo as&iacute;, bizcocho?<\/p>\n<p>&mdash;No me pares bolas. El caso es que te pasaste de la raya y ahora es probable que se me da&ntilde;e la venta. &mdash;Le ment&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nos dejamos llevar un poquito por la emoci&oacute;n. El caso Meli, es que vengo para reclamar mi premio. &iquest;A d&oacute;nde quieres ir?<\/p>\n<p>&mdash;Yo no s&eacute; en cual mundo vives, Nacho. A m&iacute;, con todo esto se me han ca&iacute;do las ganas a los talones. Adem&aacute;s mira la hora. Prefiero irme ya a descansar. Despu&eacute;s mirar&eacute; cuando me cae bien entregarte el premio.<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente hizo mala cara y en frente de &eacute;l te llam&eacute; para avisarte que ya sal&iacute;a para nuestra casa. Un timbrazo, otros dos y al quinto respondiste.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Hola cielo! &iquest;Te despert&eacute;? Ayyy, perd&oacute;name. Es que acaban de echarnos de la discoteca. Estuvo genial la rumba y apenas si me tom&eacute; dos cervezas. Por la ma&ntilde;ana te cuento los detalles. Estoy bien, as&iacute; que no te preocupes. Nos vemos m&aacute;s tarde, mi vida. &iexcl;Te amo!, dije antes de finalizar nuestra corta conversaci&oacute;n y a &eacute;l&hellip; Con un beso lo desped&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces no sucedi&oacute; lo que le&hellip; &iexcl;Mierda casi la embarro! Mariana me mira con extra&ntilde;eza y antes de que maquine algo termino por preguntarle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;No ocurri&oacute; lo que imagin&eacute;? &iquest;Con ninguno de esos dos tipos?<\/p>\n<p>Apenada, Mariana agacha la cabeza y lleva la mano hasta la mu&ntilde;eca de la otra. Se la acaricia y juega con el cordel rojo a estirarlo un poco, haci&eacute;ndolo girar. Y en mi mente, &ndash;con los ojos abiertos&ndash; retrocedo en el tiempo. En el informe constaba resaltado, que existi&oacute; una confabulaci&oacute;n entre Eduardo y Mariana para concretar la venta de una casa para un abogado, a cambio de un favor sexual. &iquest;Le&iacute; mal? &iquest;O todo fue un mal entendido? &iquest;A qui&eacute;n debo creerle? &iquest;A las personas ajenas que lo redactaron, o a la mujer con la que coexisto desde hace varios a&ntilde;os atr&aacute;s? Extra&ntilde;as en este instante, ambas partes.<\/p>\n<p>Ahora me mira con serenidad y mucha calma en ese par de cielos. De un azul claro&hellip; &iquest;Todo despejado? Respira suave, antes de responderme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Te lo puedo jurar por la memoria de mi pap&aacute; que as&iacute; sucedi&oacute; todo, y nada m&aacute;s pas&oacute;. Llegu&eacute; a la casa sola, hummm. Ser&iacute;an las tres y media de la madrugada. Me quit&eacute; todo y ni siquiera me coloqu&eacute; el pijama de lo cansada que estaba.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y pudiste dormir bien, despu&eacute;s de todo el caos que provocaste? Destruiste una relaci&oacute;n para conseguir cerrar otro est&uacute;pido negocio. &iquest;No sentiste verg&uuml;enza de eso? &iquest;No pensaste en el dolor de ese abogado o en las consecuencias para esa muchacha?<\/p>\n<p>&mdash;No existi&oacute; espacio para el arrepentimiento, pues un amoroso tsunami, de poco m&aacute;s de un metro de alto, cimbr&oacute; el colch&oacute;n de nuestra cama. Mateo salt&oacute; encima m&iacute;o muy emocionado y me despert&oacute; con sus gritos y muchos besos. Si so&ntilde;&eacute; con ello o no, la verdad no lo record&eacute;. Llegaste con la bandeja del desayuno, te acomodaste a mi lado y te cont&eacute; lo m&aacute;s b&aacute;sico. Lo que quer&iacute;as y pod&iacute;as saber.<\/p>\n<p>&mdash;El resto del d&iacute;a, entre almorzar en el centro comercial, el recorrido habitual con nuestro hijo al parque de atracciones, y la visita posterior de Iryna y Natasha finalizando la tarde, por fortuna todo eso me distrajo de pensar en lo sucedido. Fue despu&eacute;s, al iniciar la semana laboral que me sent&iacute; mal. Eduardo me pidi&oacute; detalles en privado, Jos&eacute; Ignacio una fecha para recibir su pago, Diana chismes sobre mi viaje con La Pili a Pe&ntilde;alisa y K-Mena una cita para hablarme de su amor. &iexcl;Un culo de d&iacute;a, para una mierda de persona, obviamente!<\/p>\n<p>&mdash;Pero sabes una cosa, Camilo. Tambi&eacute;n me sent&iacute; bien despu&eacute;s de analizar lo bueno y lo malo. No tuve que traicionarte, acost&aacute;ndome con nadie m&aacute;s. Eso fue lo m&aacute;s importante. Evalu&eacute; igualmente que con mi supuesta entrega, favorecer&iacute;a el incremento en la confianza que Eduardo depositaria en m&iacute;. Me dejar&iacute;a decidir qu&eacute; hacer, como hacerlo y con quien. Todo para obtener reconocimiento y poder, al igual que &eacute;l. La excelente disc&iacute;pula, su esmerada&hellip; &iexcl;Puta!<\/p>\n<p>&mdash;Naty nos puso al tanto del pr&oacute;ximo receso escolar, &ndash;a los dos se nos hab&iacute;a pasado por alto&ndash; e Iryna nos extendi&oacute; la invitaci&oacute;n para pasar el siguiente fin de semana en una casa de veraneo que hab&iacute;an alquilado en los llanos orientales, con el fin de celebrarle la mayor&iacute;a de edad a su hija en compa&ntilde;&iacute;a de su padrastro, que por cuestiones de su trabajo en los pozos petroleros no alcanzaba a bajar a Bogot&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Aceptaste de inmediato sin consultarme, y por supuesto te llevaste un chasco cuando te inform&eacute; que no podr&iacute;a acompa&ntilde;arlos. &iexcl;Ya estaba planillada para pasar, desde el s&aacute;bado hasta el siguiente lunes festivo, laborando en Pe&ntilde;alisa! Y aunque intent&eacute; persuadir a Eduardo para que me concediera esos d&iacute;as, la salida a vacaciones de Diana, hicieron imposible reprogramar mi cronograma de trabajo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Preparo dos cocteles m&aacute;s? &mdash;Objeta mi esposo sin mirarme, pues su atenci&oacute;n se centra en extinguir el cigarrillo comprimi&eacute;ndolo contra el fondo del cenicero.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si quieres, hazlo. &iquest;Te encuentras bien, cielo? &ndash;Y ahora si me mira. &ndash; Te veo nervioso amor, pero si es por eso&hellip; &mdash;Camilo hace un gesto de consciente temor, en la que sus labios se comprimen y su tez palidece al verse enfrentado a esos recuerdos.<\/p>\n<p>&mdash;En verdad, no tienes por qu&eacute; estarlo. Como ya te dije, lo que hiciste en aquel viaje no fue tu culpa, cielo. Tan solo el resultado del complot que plane&eacute; para que Naty diera los primeros pasos para conseguir de ti, la atenci&oacute;n que deseaba.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Cu&aacute;ndo lo planeaste? &mdash;Le respondo mientras adiciono un poco de tequila al zumo de naranja en su vaso y un tris m&aacute;s en el m&iacute;o, para deshacer el letargo de este nuevo d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; Ella estaba emocionada por el viaje y se entusiasm&oacute; de m&aacute;s, cuando le coment&eacute; que me ser&iacute;a imposible viajar. Le recomend&eacute; cuidar de ti y estar pendiente de mi Mateo. No estaba segura de que entre ustedes dos pasara lo que sucedi&oacute;, pero si esperaba que Naty aprovechara la ocasi&oacute;n para lucir su cuerpo como pretend&iacute;a frente a ti. Realmente no la cre&iacute; capaz de llegar hasta ese punto y&#8230; &iexcl;De provocar tanto a su amor plat&oacute;nico y seducirlo un poco m&aacute;s!<\/p>\n<p>&mdash;En la noche del jueves, cuando ustedes dos ten&iacute;an programado conectarse con sus amigos para jugar hasta tarde una partida de aquel juego de polic&iacute;as y ladrones, que les emocionaba tanto, al fracasar consecutivamente la misi&oacute;n de asaltar un banco, ella fingi&oacute; desespero y me busc&oacute; para pedirme consejo sobre la manera en la que una mujer se debe insinuar al hombre que nos gusta, sin que parezcamos unas ofrecidas. Le ense&ntilde;&eacute; algunos trucos, con poses sugerentes y maneras de expresar deseo al mirar de soslayo, diciendo sin palabras lo que una quiere que suceda.<\/p>\n<p>&mdash;No cre&iacute; que pudieran llegar a nada, lo juro. Los ojos de Jorge y de Iryna estar&iacute;an encima, y la compa&ntilde;&iacute;a de Mateo un obst&aacute;culo para su&hellip; &iexcl;Diversi&oacute;n! Aunque para ser sincera, cielo, puede que tuviera deseos de que finalmente entre ustedes pasara lo que ten&iacute;a que pasar. Sufr&iacute;a por esos d&iacute;as de angustia y remordimiento.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Angustia? Seguramente por dejarnos marchar a esa celebraci&oacute;n de cumplea&ntilde;os sin ti. &iquest;Remordimiento? Tal vez debido al reconocerte como la herramienta utilizada para destruir la felicidad de una pareja, y colaborar con la carrera pol&iacute;tica de ese corrupto magistrado. &iquest;Me equivoco, Mariana? &mdash;Me acerco y le ofrezco su vaso.<\/p>\n<p>Ahora, por el temblor en su mano diestra al recibir de la m&iacute;a su coctel, y la rapidez para girarse hacia la baranda de madera del balc&oacute;n, sin mirarme a los ojos, estirando y contrayendo repetitivamente los finos dedos de la siniestra, es ella quien parece m&aacute;s inc&oacute;moda que yo.<\/p>\n<p>&mdash;Contener, fue el verbo que conjugamos por aquellos d&iacute;as. T&uacute;, frente a Naty el puente festivo no lo tuviste tan f&aacute;cil, y yo, de lunes a jueves la semana antes de tu viaje, frente a K-Mena y Jos&eacute; Ignacio, fui m&aacute;s afortunada por la llegada de la menstruaci&oacute;n, y as&iacute; extend&iacute; el plazo a lo que esos dos pretend&iacute;an hacer conmigo.<\/p>\n<p>Mi inter&eacute;s por saber, crece m&aacute;s. &iquest;Ahora un trio? Bebo un sorbo, ignorando que mis pasos me acercan a su espalda y al momento que preveo, sucedi&oacute; aquel fin de semana, entre ella, su amiga, y ese maldito siete mujeres.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Aplazaste entre semana con tus amantes, para disfrutar con ellos todo el fin de semana? &iexcl;Puff! Qu&eacute; esfuerzo tan tenaz el que tuviste que hacer. &mdash;Casi que en su cara le restriego con iron&iacute;a, la desaz&oacute;n que estoy sintiendo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;No! &ndash;Exclamo ofendida. &ndash; Por supuesto que&hellip; A medias te equivocas, pero tienes raz&oacute;n con la otra mitad. Mierda, cielo, yo&hellip; No me siento bien. D&eacute;jame sentar un momento. &mdash;Le pido tiempo, pues para resolverle la inquietud que tanto lo atormenta, debo decidir entre si le cuento todo como lo sent&iacute;, o apenas le esbozo el ambiente que junto a Nacho, yo viv&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes algo cielo, a pesar de saber en mi interior lo que tanto te afecta, no alcanzo a comprender&hellip; &iexcl;Por qu&eacute; putas quieres sufrir m&aacute;s! &mdash;Y tras elevar el volumen de mi voz, silenciosamente brotan de nuevo desde mis lagrimales, gruesas gotas saladas, que ruedan por mis mejillas y se precipitan al vac&iacute;o lanz&aacute;ndose desde mi barbilla, para estamparse contra el vidrio martillado de la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Los m&aacute;rtires mueren felices en su fe, sin importarles quien decida el momento y su manera de morir. Como yo no soy uno de ellos, preciso que seas t&uacute;, la mujer que me otorg&oacute; los d&iacute;as m&aacute;s felices mi vida, la que justo ahora me los arrebate cont&aacute;ndome, por gusto o con dolor, la verdad de lo que&#8230; &iexcl;&iquest;Te lo hizo m&aacute;s rico?! Fuis&hellip; &iquest;Gozaste m&aacute;s al hacerlo con &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres escuchar finalmente lo que tras todos estos meses solo, la incomprensi&oacute;n te ha carcomido la raz&oacute;n? Lo har&eacute; entonces, pero no para matarte mi amor, si no para que encuentres tu paz y entre mis malditos recuerdos el motivo verdadero de lo que tanto te ha lastimado, para que finalmente puedas deshacerte de m&iacute;. Det&eacute;stame. &iexcl;&Oacute;diame tranquilo, cielo, pero yo no dejar&eacute; de amarte!<\/p>\n<p>&mdash;No veo otra manera de pasar la p&aacute;gina. Necesito escucharte decirlo, para poder aceptar que todo entre los dos, ya no tiene remedio. Compl&aacute;ceme otro poco m&aacute;s, Mariana. Dame ese gusto, concluye tu labor.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces lo har&eacute;, para que puedas imaginarme como la mujer infiel que fui, aunque en realidad al venir hasta aqu&iacute; buscando tu perd&oacute;n, ya no veas en mi nada de la mujer leal que antes de todo eso fui para ti.<\/p>\n<p>Mariana con las palmas se limpia las mejillas, y recorre con ellas ambos lados de su rostro hasta juntarlas nuevamente en su ment&oacute;n. Sorbe la humedad de su nariz, dos veces, y en seguida una calada profunda anticipa lo que va a rematar el amor que le tuve.<\/p>\n<p>&mdash;El viernes por la tarde me llamaste para saber si al final podr&iacute;a acompa&ntilde;arte a comprarle ropa nueva a Mateo para el viaje, y unas zapatillas en tela para ti. Ya hab&iacute;a pactado con todos, que esa noche en el bar le ofrecer&iacute;amos la bienvenida a las merecidas vacaciones de Diana, tom&aacute;ndonos unos tragos y cantando karaoke, por lo cual mimosa me negu&eacute;, y por el contrario te coment&eacute; el motivo, mencion&aacute;ndote de paso que me demorar&iacute;a un poco m&aacute;s de lo habitual, para despedirme bien de mi compa&ntilde;era. Te enojaste e insististe. Molesta persist&iacute;.<\/p>\n<p>Por el rabillo del ojo observo como Camilo le da un buen sorbo a su mezcla de tequila y jugo de naranja. De medio lado se recuesta sobre la baranda y para huir de mis recuerdos, dedica su mirada a observar el m&aacute;s all&aacute;, quiz&aacute;s buscando menguar su estr&eacute;s al ver como la brisa con suavidad mece la mar, alcanzando de paso los mechones semi ondulados de su melena.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo voy a lograr que me perdone de verdad, si no consigo que todav&iacute;a am&aacute;ndolo, mi esposo a pesar de todo, me deje de adorar?<\/p>\n<p>&mdash;Sab&iacute;a perfectamente lo que ir&iacute;a a suceder m&aacute;s tarde, inclusive que temprano se aparecer&iacute;a Sergio por all&iacute;, para recoger a K-Mena e irse a una reuni&oacute;n familiar. Diana no pod&iacute;a acompa&ntilde;arnos mucho tiempo, pues su madre enferma de gripe no le pod&iacute;a cuidar hasta tarde a su hija. Eduardo y Carlos no importaban tanto, pues mediante mensajes de texto hab&iacute;amos cuadrado con &eacute;l, la direcci&oacute;n del motel en chapinero en donde nos encontrar&iacute;amos para pagar aquella apuesta que perd&iacute;, pero que gracias &eacute;l, sin saberlo obviamente, hab&iacute;a ganado una venta para superarlo en el tablero a fin de mes. Sali&oacute; &eacute;l, luego lo hice yo.<\/p>\n<p>Mariana respira hondo y yo, acongojado volteo para mirarla. Bebe un poco y aspira mucho de nuevo, hasta agotar el tabaco &uacute;til en su cigarrillo. Retiene dentro de su boca entreabierta el humo y lo paladea. Cierra los ojos y parece relajarse. Ahora los abre de nuevo, para que su par de topacios, logren ubicarse en este espacio y dejar caer dentro del cenicero, la colilla.<\/p>\n<p>&mdash;Preciso al oprimir el bot&oacute;n de arranque del auto, a mi celular personal se le ilumin&oacute; la pantalla y tu voz al responderte me pregunt&oacute; afanado por la talla de zapatos de Mateo. Te di el n&uacute;mero que calzaba sin saludarte tampoco, y al fondo pude escuchar a mi hijo, gritando para que lo escuchara&hellip; &iexcl;Mi papito me iba a comprar una gorra de Mickey Mouse, pero tengo la cabeza muy chiquita por no tomarme la sopa y me quedaba muy grande!<\/p>\n<p>&mdash;En lugar de responderle algo a &eacute;l, me preguntaste con raz&oacute;n donde estaba, pues no se escuchaba la bulla t&iacute;pica ni la habitual m&uacute;sica de fondo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Me pillaste en el ba&ntilde;o haciendo pipi! Y eso que tan solo me he tomado una jarra de cerveza y apenas le he pegado un sorbo al &laquo;Orgasmo&raquo; que me invitaron.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Un qu&eacute;? y &iquest;Qui&eacute;n? &mdash;Me gritaste con zozobra.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Jajaja! Un coctel, mi vida. Me lo invit&oacute; Eduardo. No te imagines otra cosa. Y por favor, no te dejes sobornar por sus pucheros y exageres con los dulces, no vaya a ser que m&aacute;s tarde a Mateo se le revuelque el est&oacute;mago. &iexcl;Los adoro! Cu&iacute;dense mucho. &iexcl;Bye! &mdash;Finalmente pude avanzar seg&uacute;n las indicaciones del navegador, reteniendo en mi mente tu voz tenue, al despedirte de m&iacute; con ese &iexcl;Te amo!, tan apagado.<\/p>\n<p>&mdash;Rel&aacute;mpagos iluminaron la desolada avenida, y poco despu&eacute;s un torrencial aguacero moj&oacute; las ramas de los &aacute;rboles, las fachadas de los locales comerciales, el pavimento de las calles y los truenos, uno detr&aacute;s del otro, le anunciaron al vigilante del hotel con el paraguas abierto, que me urg&iacute;a escampar entre los brazos de aquel hombre que se hallaba recostado sobre el cofre de un sucio Honda blanco, desesperado por cobrarse una apuesta bien ganada.<\/p>\n<p>Lo detallado de mi narraci&oacute;n, transmuta la calma anterior en el rostro de mi esposo, hacia una faz de inequ&iacute;voca angustia, pesadumbre y dolor. Pero ha insistido tanto en compararse con &eacute;l, que yo&hellip; &iexcl;Al que no quiere el caldo, se le dan dos tazas!<\/p>\n<p>&mdash;A medida que iba ingresando a la recepci&oacute;n, sus palabras cari&ntilde;osas me persegu&iacute;an por detr&aacute;s. Apenada, mis ojos los mantuve bien clavados en el brillante m&aacute;rmol veteado del suelo, imaginando su sonrisa y ese caminado vencedor, tras de m&iacute;. De pronto, una mano suya se apoder&oacute; de una de mis tetas en frente de la chica que nos esperaba detr&aacute;s del mostrador. Arrim&oacute; su pecho contra mi espalda, con la otra recibi&oacute; la llave de la habitaci&oacute;n y tres dedos por debajo de mi oreja, mi cuello la humedad de su lengua recorriendo un tramo. No fue su atrevimiento, si no la mirada sonriente de la muchacha la que consigui&oacute; ruborizarme.<\/p>\n<p>&mdash;No quer&iacute;a mi vida, rememorar ese pasado. Hace meses, desde que nos abandonaste, me promet&iacute; hacer de todo por olvidarlo. Pero como dices siempre para no discutir conmigo. &iexcl;Como quieras, quiero!<\/p>\n<p>&mdash;No alcanzo a calcular el tiempo que transcurri&oacute;, entre que se abrieron las puertas del elevador, recorrer el pasillo del cuarto piso y alcanzar al puerta de la habitaci&oacute;n, pero a su excitaci&oacute;n le bastaron cinco segundos para comenzar a besarme con ansias, estamparme contra la pared, meter una mano precipitadamente bajo el ruedo de mi falda arremang&aacute;ndomela, y con la otra intentar sacarme a la fuerza por el brazo, el blazer de mi traje.<\/p>\n<p>Camilo gira el torso, no para sacudirse la pormenorizada sinceridad de mis recuerdos, si no para buscar entre las tupidas copas de los &aacute;rboles de Watapana cercanos, al mimetizado turpial que amanecido, trina sin pausa captando su atenci&oacute;n. Yo no me muevo de mi lugar ni pesta&ntilde;eo, pero me pregunto si ser&aacute; el mismo p&aacute;jaro madrugador. &iquest;Habr&aacute; recuperado a su hembra perdida? En fin.<\/p>\n<p>&mdash;A pesar de conocer lo pactado, &ndash;le sigo revelando&ndash; mientras recib&iacute;a sus besos y varias caricias apuradas, me sumerg&iacute; en una &iacute;ntima analog&iacute;a, al ver a mi alrededor el mobiliario dispuesto para consumar lo retrasado y pagar mi deuda, mientras en mi interior una sensaci&oacute;n ya conocida, &ndash;experimentada contigo&ndash; me estrujaba el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Yo&hellip; Camilo&hellip; Amor, &iquest;En serio es necesario? No creo que te haga&hellip; Que nos haga ning&uacute;n bien rememorar lo que pas&oacute; con &eacute;l. &mdash;Sin responderme, avanza tres pasos y se acomoda en la silla, frente a m&iacute;. Sus ojitos caf&eacute;s ya los tiene h&uacute;medos y sus ganas de sufrir acompa&ntilde;an el llanto en los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash;Contin&uacute;a Mariana. Por favor. &mdash;Tr&eacute;mula le ha sonado su petici&oacute;n y da otro sorbo a su tequila con poca naranja. Nervioso juega con el encendedor.<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, Ok. Recuerdo que me hizo dar la vuelta, quedando de espaldas y a su completa disposici&oacute;n, con mi mejilla acalorada pegada a la refrescante pared. Supongo que te est&aacute;s imaginando como fue. &ndash;Camilo asiente. &ndash; Pues as&iacute;, todo tosco y &laquo;atarb&aacute;n&raquo; como lo conociste, fue que aquella cita pecadora comenz&oacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;C&oacute;mo hago para complacer su malsana manera de querer aborrecerme, sin que me duela hacerle sufrir todav&iacute;a m&aacute;s, cont&aacute;ndole la pura verdad?<\/p>\n<p>&mdash;No podr&iacute;a decir con precisi&oacute;n, si fueron sus manos las que empujaron mis caderas hacia &eacute;l, o si&hellip; Si fui yo quien restregu&eacute; con el culo su entrepierna, &ndash;Camilo bufa, mientras junto mis p&aacute;rpados. &ndash; pero cuando gir&eacute; mi cabeza, vi en aquella mirada profunda, la avellana intensidad del deseo con el que Jos&eacute; Ignacio pretend&iacute;a consumirme y pues&#8230;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Lo cierto es que sus ojos expresan la aberrante lujuria que le provoco, al sentir como con la firme redondez de mis nalgas le fricciono, de arriba para abajo, su pene excitantemente erecto, midiendo con mis ojos cerrados toda su extensi&oacute;n y en c&iacute;rculos muevo mi culo tanteando el grosor, mientras le concedo a sus dedos la dicha de subirme por completo la falda, arremang&aacute;ndola en mi cintura, sin que me importe un pito que al siguiente d&iacute;a, las arrugas puedan atestiguar mi falta.&raquo;<\/p>\n<p>Se silencia. Percibo en esta breve pausa que se toma Mariana, un poco de arrepentimiento, pues parte de la piel de su antebrazo, funge como textura absorbente para limpiar su enrojecida nariz.<\/p>\n<p>&mdash;No existieron oberturas exquisitas ni concienzudos pre&aacute;mbulos, pues se peg&oacute; a mi espalda con desbordadas ganas, como si deseara no dejarme escapar de su brazos, mucho menos volver a salir de esa habitaci&oacute;n para regresar a mi hogar, y cobijarme entre los tuyos. Nos besamos durante un tiempo, all&iacute; de pie&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Su boca se encarga de humectar mi cuello, lo ensaliva con cierta pericia y retira mis cabellos para pasear su lengua por la nuca, de un lado al otro. Me provoca un delicioso escalofr&iacute;o, similar al que he experimentado con mi esposo. &iexcl;No es igual ni debo inmiscuirlo ahora!&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Me gir&eacute; por completo. No para enfrentarme a &eacute;l y detener sus apresuradas ansias, si no para increment&aacute;rselas al retirarme el blazer de mi traje, seductoramente frente a &eacute;l y provocarle un gesto de admiraci&oacute;n exager&aacute;ndolo con un silbido extenso, al ver como desabotonaba mi blusa, temiendo que por desaforado me arrancara los botones y llegara a casa con ella hecha jirones y tu&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Le cierro la boca con uno de mis besos atornillados, y hago que mi mano zurda le sirva de lazarillo para que la suya encuentre mi muslo y pueda recorrer sin af&aacute;n el barroco encaje de mis medias veladas. Siento hormigueos cuando sus dedos, escalando por las tiras colgantes de este reci&eacute;n estrenado liguero, pellizcan mi cintura y hunden mi ombligo. Con la otra no tengo apremio, pues el mismo se encarga de tatuarme los cinco dedos y su palma, con una nalgada que me toma por sorpresa. Me duele y chill&oacute;, pero me tapa la boca con un beso. Puedo sentir como arde la nalga diestra, pero curiosamente logra hacerme subir abruptamente la temperatura y las ganas en otras partes de mi cuerpo&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Si t&uacute; me esperabas despierto como usualmente lo hac&iacute;as, sin poder descansar e irte a dormir, con seguridad escrutar&iacute;as mi fisonom&iacute;a de cabo a rabo, para verificar que tu esposa se encontrara en una sola pieza. Por eso tambi&eacute;n me deshice de la falda, quedando ante su mirada, entaconada y con mi tanga brasilera a juego con el brassier de encaje transparente y ribetes rojos sobre un fondo negro.<\/p>\n<p>Desprecia la incomodidad de su silla y se encamina al interior. Se planta un instante frente a la bandeja y se regresa, tomando por el cogote la botella de tequila, y se le olvida o deja abandonado lo que resta del zumo de naranja. &iquest;Tan intenso y excitante fue lo que vivi&oacute; Mariana con ese triple hijo de su puta madre, que necesita ingerir mayor dosis de alcohol? &iquest;Y yo? &iexcl;Es probable que igualmente necesite de ese otro trago!<\/p>\n<p>&mdash;Puede que para continuar con todo esto, tanto t&uacute; como yo, requiramos envalentonar con m&aacute;s alcohol mis revelaciones y tu desangrado coraz&oacute;n, soportando as&iacute; un mayor dolor. &iquest;Te sirvo m&aacute;s o estas bien as&iacute;? &mdash;Me consulta pero no se espera. Vierte m&aacute;s tequila en mi vaso, sin aguardar por mi opini&oacute;n ni mirarme.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Me desvisto o me desnudas? &mdash;Pregunt&oacute; temeroso. Y aunque no me gust&oacute; su indecisi&oacute;n, le perdon&eacute; su novato nerviosismo, pues no deseaba que te me atravesaras mentalmente al tener la curiosa necesidad de compararlos, pues muy dentro de m&iacute; ten&iacute;a la certeza de que &eacute;l saldr&iacute;a perdedor.<\/p>\n<p>El ardor de este trago ya lo siento deslizarse garganta a abajo. En la nuez de Ad&aacute;n hay movimiento por igual, y en sus labios apretados me percato de su escozor.<\/p>\n<p>&mdash;Con&hellip; Contigo ya no era necesario resolver con palabras los cuestionarios para procurarnos placer. &iexcl;Con nuestras miradas nos ha sobrado y bastado! &mdash;Camilo se encoge de hombros y sonr&iacute;e incr&eacute;dulo. Comprendo que me mire de esa manera burlona, pero es verdad lo que le estoy diciendo.<\/p>\n<p>&mdash;Sus dos&hellip; Con los dedos presion&oacute; sobre mi vulva, por encima de la tanga y excesiva brusquedad. Fue el primer avance suyo para excitarme, manoseando el exterior de mi vagina, de arriba para abajo unos instantes y&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Sus dedos aprietan con mayor decisi&oacute;n la tela de mi tanga, la mete entre mis labios no muy lubricados y la estira hacia arriba por completo. Me provoca una ins&oacute;lita sensaci&oacute;n de incomodidad, seguida de un dolor suavecito que rasga y encoje, a la vez que el placer de la justa presi&oacute;n, tosca y novedosa, consigue que por un espasmo me empine y lo bese para absorber su lengua, y buscar de paso con m&aacute;s ansias, acomodar desesperada el bulto de su verga desubicada contra los mechones recortados de mi pubis, zarande&aacute;ndome de lado a lado&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Me aferr&eacute; a su cuello con mis manos, cuando me pidi&oacute; que alzara una pierna. La ic&eacute; y me la sostuvo por la corva. Luego tuve que curvar mi espalda al sentir que con dos dedos me comenzaba a penetrar. Gem&iacute;, lo hice cercana a su oreja izquierda y luego se la mord&iacute;, cuando ya me hac&iacute;a sentir corrientazos de electricidad y los retir&oacute; de m&iacute;&hellip; mojado interior. Me enderec&eacute; para verlo deslizar la cremallera del pantal&oacute;n con una sola mano y bajarse el b&oacute;xer liberando su pene, pues la otra ya hacia piruetas y malabares para esquivar el aro de mi sost&eacute;n, soltar el broche y liberar mis tetas de la opresi&oacute;n. Luego se dedic&oacute; a sobarme un seno con fuerza y desespero&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo; &iexcl;Ufff, que par de tetas tan bonitas! Lo agarra con animal admiraci&oacute;n, y yo a &eacute;l por la nuca, para conducir sus labios por el lateral de mi cuello, quiero que me lo unte bien de su saliva y que su lengua se deslice f&aacute;cilmente hacia el interior de mi oreja derecha, mientras jadeo y chupo sin reparos, mis flujos en los dedos que me hac&iacute;an delirar un instante antes, percutiendo dentro de mi cuca encharcada&raquo;.<\/p>\n<p>Ahora bajo de la nube de mis recuerdos, y adolorida por saber que le estoy causando un gran da&ntilde;o, caigo en cuenta de que mi esposo llora, pero lo hace con su boca muy abierta, para con su discreto silencio no atormentarme, neg&aacute;ndome el derecho a consolarlo, si no como su esposa, al menos hacerlo como su amiga incondicional.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo vamos, &iquest;Vamos bien? O prefieres que pase por alto sus maniobras de Don Juan experimentado, y mis pasos de entregada esposa infiel, para de una vez por todas, llegar hasta ese final que tu&hellip; &iexcl;A lo que en realidad deseas llegar!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Hummm? Perd&oacute;n, me elev&eacute;. Deja voy al ba&ntilde;o y cuando regres&eacute;, quiero continuar escuch&aacute;ndote. &iquest;Estamos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 25<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Trampas y m&aacute;s enga&ntilde;os. &mdash; &iexcl;No tan r&aacute;pido querido! Para que te ganes el derecho a extender ese trocito de carne en este asador, tienes que echarle m&aacute;s le&ntilde;a al fuego. &mdash;Melosa, mov&iacute; mis labios rozando el caracol de su oreja derecha, retir&aacute;ndome lo suficiente de su rostro para observar como la sonrisa se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43491","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43491","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43491"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43491\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43491"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43491"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43491"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}