{"id":43497,"date":"2023-10-20T22:00:00","date_gmt":"2023-10-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-20T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-20T22:00:00","slug":"mi-esposa-maite-y-los-chicos-negros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-esposa-maite-y-los-chicos-negros\/","title":{"rendered":"Mi esposa Maite y los chicos negros"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43497\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Maite siempre se ha sentido atra&iacute;da por los chicos negros, y eso lo atestigua su largo historial de amantes africanos que han pasado por entre sus piernas. Cuando Maite se masturba, piensa en un chico negro. De modo que cuando le busco un corneador, se lo busco entre los chicos negros de la p&aacute;gina.<\/p>\n<p>El &uacute;ltimo jueves contact&eacute; con Seikou, un senegal&eacute;s que me cay&oacute; muy bien, y quedamos que el s&aacute;bado tendr&iacute;amos un encuentro los tres. Le propuse irnos a un hotel, pero declin&oacute; la oferta y me dijo que en su casa se sent&iacute;a m&aacute;s c&oacute;modo para ese tipo de asuntos y, sobre todo, porque le excita recordar a las dem&aacute;s mujeres que han recibido placer en su cama mientras est&aacute; con una nueva. A mi eso me pareci&oacute; muy sugerente y no tuve nada m&aacute;s que decir.<\/p>\n<p>Seikou me cont&oacute; que vive en un piso con un compa&ntilde;ero de su pa&iacute;s, pero que no habr&iacute;a ning&uacute;n problema.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado de la cita, Maite se levant&oacute; temprano, se depil&oacute; pubis y axilas y se dio un ba&ntilde;o con sales arom&aacute;ticas. La escuch&eacute; masturbarse mientras estaba en la ba&ntilde;era: yo sab&iacute;a de sobras que su excitaci&oacute;n era enorme y que des de buena ma&ntilde;ana no pod&iacute;a pensar en otra cosa que no fuese en su cita de la tarde.<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el momento, y nos presentamos en el piso de Seikou. Maite llevaba un vestido negro corto, muy escotado. Debajo, un tanga escueto. Eso y un collar de colores que le resalta el busto. En el ascensor, coincidimos con un hombre que se qued&oacute; prendado de Maite y no pudo apartar los ojos de su escote. Al salir, antes que nosotros, hizo todo lo posible por restregarse contra el culo de mi mujer.<\/p>\n<p>Llamamos al timbre de la calle y nos abri&oacute; enseguida. Una vez en el piso, encontramos la puerta entornada. Vimos a nuestro chico al fondo del pasillo, desnudo por completo, con una sonrisa muy ancha y el pene listo para entrar en acci&oacute;n. Cuando Maite vio el pene del amigo lanz&oacute; un suspiro y sinti&oacute; desfallecer sus piernas, pero aun as&iacute; avanz&oacute; hasta el chico y se arrodill&oacute; a sus pies. La escena resultaba bastante graciosa: Maite y el chico entraron en la habitaci&oacute;n dando pasitos cortos (ella de rodillas como una penitente) para conseguir que el pene del corneador se mantuviese en su boca.<\/p>\n<p>Cuando entr&eacute; yo, el chico estaba sentado en una butaca y Maite ya le estaba cabalgando. Solo hab&iacute;a desplazado un poco el tanga para facilitarle la penetraci&oacute;n, mientras las manos del amante extra&iacute;an sus hermosos pechos grandes del vestido y les daba lametones que sonaban como cachetes.<\/p>\n<p>Aunque los cachetes de veras vinieron poco despu&eacute;s, cuando el chico dispuso a Maite de cuatro patas en la cama y la azot&oacute; en las nalgas mientras le preparaba el ano con la punta de la lengua. Nada m&aacute;s meterle el glande, Maite lanz&oacute; un aullido de placer y tuvo su primer orgasmo. Luego vinieron cuatro m&aacute;s, quiz&aacute;s cinco. En alg&uacute;n momento vi como Maite pon&iacute;a los ojos en blanco y se masajeaba el cl&iacute;toris o le daba golpecitos. Su cara estaba desencajada por el placer.<\/p>\n<p>Debo contar algo: en alg&uacute;n momento, durante las casi dos horas en las que Maite estuvo con su corneador, escuch&eacute; el ruido de alguien que andaba por el pasillo del piso y luego escuch&eacute; vibrar mi m&oacute;vil en varias ocasiones pero, como se puede suponer, no le hice el menor caso.<\/p>\n<p>El corneador lleg&oacute; al orgasmo por fin y le regal&oacute; a Maite unos enormes chorretones de esperma en el cuello y los pechos, tras lo cual ambos se tumbaron en la cama de lado para besarse con pasi&oacute;n. Yo, que segu&iacute;a sentado en una silla contemplando la escena y sacando fotos, comprend&iacute; que este macho estaba destinado a gozar m&aacute;s veces con mi esposa.<\/p>\n<p>Fue entonces, durante este rato de descanso, cuando el chico nos dijo su nombre en medio de alguna frase: Babakar.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo que Babakar? -me exclam&eacute; yo- &iexcl;Hab&iacute;amos quedado con Seikou!<\/p>\n<p>-Ah, bueno, Seikou es mi compa&ntilde;ero de piso. Me dijo que igual llegaba un poco tarde a la cita y que de mientras yo pod&iacute;a atender a la se&ntilde;ora. Yo pensaba poneros un t&eacute; y unas galletas, pero la se&ntilde;ora ha ido directamente&#8230;<\/p>\n<p>Comprend&iacute; entonces los ruidos de antes y las llamadas, de modo que respond&iacute; a las llamadas perdidas y supe que Seikou esperaba en la habitaci&oacute;n de al lado, algo intrigado por supuesto. Se lo cont&eacute; a Maite y ella, entre risas y suspiros, me dijo sin pensarlo:<\/p>\n<p>-Si hemos quedado con Seikou en la otra habitaci&oacute;n deberemos ir all&iacute;, &iquest;no crees? T&uacute; tambi&eacute;n te puedes venir, Babakar. Si es que puedes repetir, claro.<\/p>\n<p>Babakar, por toda respuesta, le se&ntilde;al&oacute; su pene a Maite: estaba de nuevo erecto. Los tres nos fuimos a la habitaci&oacute;n de Seikou. Y, como os pod&eacute;is imaginar, no salimos de all&iacute; hasta el lunes por la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Este d&iacute;a, Maite y yo llegamos tarde a nuestros trabajos.<\/p>\n<p>Yo llegu&eacute; una hora m&aacute;s tarde al m&iacute;o y ella no se present&oacute; hasta mediod&iacute;a al suyo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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