{"id":43504,"date":"2023-10-20T22:00:00","date_gmt":"2023-10-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-20T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-20T22:00:00","slug":"gotiggers-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/gotiggers-2\/","title":{"rendered":"GoTiggers! (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43504\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Jorge no pod&iacute;a esperar el momento para ver todas las fotograf&iacute;as que hab&iacute;a hurtado del ordenador de su hija, pero sab&iacute;a que ten&iacute;a que ser muy cuidadoso. Mayte no sol&iacute;a revisar su usuario en el ordenador, pero no quer&iacute;a delatarse. Le intrigaba, sobre todo, los videos de hombres mayores que encontr&oacute; y supuso que en determinado momento, ella estar&iacute;a dispuesta a acostarse con &eacute;l. Jam&aacute;s vio alg&uacute;n indicio de su parte ni se imagin&oacute; que pod&iacute;a tener sexo con ella, hasta que entr&oacute; al equipo de volibol y la vio con el uniforme puesto por primera vez.<\/p>\n<p>Abri&oacute; la carpeta y de inmediato se concentr&oacute; en las im&aacute;genes. No supo en que momento se hab&iacute;a convertido en una mujer tan atractiva, inclusive m&aacute;s que su madre, que tambi&eacute;n ten&iacute;a lo suyo. Mayte ten&iacute;a caderas generosas y cintura delgada, una caracter&iacute;stica de las mujeres de su familia, y sus pechos no eran tan grandes con los de su hija. A su corta edad, f&aacute;cilmente era unas 2 tallas m&aacute;s que ella, cosa que comprob&oacute; mientras ve&iacute;a cada imagen detenidamente, casi saboreando los pliegues y formas naturales de su cuerpo.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a nada obsceno o que rayara propiamente en la pornograf&iacute;a. Solo era ella, algunas veces en topless, o mostrando sus nalgas escondidas en &ldquo;cacheteros&rdquo; o peque&ntilde;os pantys. Aquellas prendas ajustadas despertaron en &eacute;l un deseo que rayaba en lo incontrolable y que desconoc&iacute;a hasta ahora. Ni siquiera su esposa le hab&iacute;a estimulado la libido tanto como lo hac&iacute;a su hija, y aunque en ocasiones ella se vest&iacute;a para &eacute;l con peque&ntilde;os conjuntos de encaje o babydolls, no era lo mismo. Necesitaba hacerla suya. Se masturb&oacute; frente a la pantalla y no tard&oacute; mucho en correrse.<\/p>\n<p>Cerca de las 6 de la tarde llegaron su hija y su madre. Mayte ten&iacute;a un compromiso con su abuela, por lo que los dejar&iacute;a solos hasta la noche; Jorge tuvo una erecci&oacute;n que le cost&oacute; disimular.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de comer, Victoria le pidi&oacute; que le untara nuevamente el ung&uuml;ento, cosa que hab&iacute;a olvidado hasta ahora. Se hab&iacute;a rehusado a que su madre lo hiciera porque &eacute;l sab&iacute;a c&oacute;mo, y despu&eacute;s de despedir a Mayte, fue a su habitaci&oacute;n. Al igual que el d&iacute;a anterior, Victoria se acost&oacute; en la cama separando las piernas. Llevaba una camiseta y shorts muy holgados que dibujaban sus formas perfectamente; Jorge vio su cuerpo y de inmediato comenz&oacute; a tener una erecci&oacute;n. Aquel momento era casi perfecto para tener intimidad, y en su mente solo estaba la idea de hacerla suya tan fren&eacute;ticamente como lo hac&iacute;a con su madre. Tom&oacute; bastante ung&uuml;ento mientras su hija lo miraba expectante y comenz&oacute; a frotar delicadamente su muslo. Al sentir sus manos en su piel, cerr&oacute; los ojos y se relaj&oacute; por completo, disfrutando aquel masaje que, m&aacute;s que curativo, se sent&iacute;a prohibido. Los ojos de su padre recorr&iacute;an su cuerpo y pon&iacute;a especial atenci&oacute;n en sus pechos, que ca&iacute;an relajadamente a sus costados y que se mov&iacute;an discretamente con el movimiento de sus manos.<\/p>\n<p>Nuevamente, comenz&oacute; a llevar las manos m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del propio masaje y not&oacute; como la respiraci&oacute;n de su hija empez&oacute; a hacerse mas pausada y profunda. Lentamente, ella misma se fue levantando el short de tal manera que el muslo qued&oacute; totalmente expuesto y Jorge se petrific&oacute;: no llevaba ropa interior.<\/p>\n<p>La tela marc&oacute; perfectamente su entrepierna, dibujando la forma de su vagina totalmente depilada. No se ve&iacute;a un solo vello y la piel de la zona era m&aacute;s clara que el resto de su cuerpo. Aquello era una insinuaci&oacute;n casi descarada a su padre, quien no supo como reaccionar, y solo atin&oacute; a seguir moviendo las manos sin quitare la vista de la vulva; ella continuaba con los ojos cerrados como si no supiera lo que estaba pasando. Conforme iba subiendo, fue metiendo los dedos debajo de la tela del short cada vez m&aacute;s, hasta casi llegar a su vientre, y luego baja nuevamente hasta llegar a la rodilla. Jorge sent&iacute;a el pene punzarle en los pantalones y quer&iacute;a tocarse, o mejor a&uacute;n, tomar la mano de su hija y dirigirla hasta su bragueta, pero no se atrev&iacute;a. Aquello que pensaba era horrible y lo sab&iacute;a, pero no pod&iacute;a apartar la imagen de su hija toc&aacute;ndose, y quer&iacute;a ser &eacute;l quien le propiciara placer. Fue llevando el masaje a los costados, rozando nuevamente su entrepierna con los nudillos, sintiendo la calidez que emanaba su vagina cada vez que se acercaba.<\/p>\n<p>Se fue inclinando m&aacute;s sobre ella hasta casi poder oler su piel. Victoria, al igual que su padre, se estaba excitando con su tacto, que estas alturas, ya era lascivo. Sab&iacute;a lo que estaba pasando, pero era tan placentero y excitante que no quer&iacute;a darse cuenta que se estaban desdibujando los l&iacute;mites de su relaci&oacute;n y ella lo estaba propiciando.<\/p>\n<p>Nuevamente sus manos alcanzaron su entrepierna y su hija se mordi&oacute; ligeramente el labio inferior. Jorge reconoci&oacute; aquel gesto y de inmediato supo que su hija estaba excitada. Abri&oacute; bien las manos hasta tocar con las puntas de los dedos parte de su vulva y Victoria suspir&oacute;. Agitaba ligeramente las piernas cuando la tocaba tan cerca e instintivamente mov&iacute;a sus caderas. Jorge no pudo contenerse m&aacute;s y, cegado por el instinto, meti&oacute; la mano por debajo de la tela hasta llegar a su vagina. Victoria dio un respingo pero no hizo nada, y solo dej&oacute; escapar un ligero jadeo. Inmediatamente se le endurecieron los pezones y su padre lo not&oacute;, as&iacute; que concentr&oacute; el masaje ahora en la vulva con la mano completamente extendida. Los jadeos se convirtieron en ligeros gemidos conforme presionaba con m&aacute;s fuerza su h&uacute;meda entrepierna. Victoria abri&oacute; completamente las piernas y se inclin&oacute; para ver a su padre, que no despegaba los ojos de la blancura de su piel. Ya sin ataduras, le meti&oacute; dos dedos y acarici&oacute; con el pulgar el peque&ntilde;o cl&iacute;toris que se asomaba entre sus labios, arranc&aacute;ndole un agudo gemido.<\/p>\n<p>Jorge estaba ensimismado con la voz de su hija, que al igual que su rostro, se hab&iacute;an transformado por el placer. Apart&oacute; la prenda bruscamente con la mano y acerc&oacute; la cara para darle un fuerte leng&uuml;etazo en la vagina. Victoria gimi&oacute; nuevamente y se llev&oacute; las manos a los pechos, que purgaban por salir de la camiseta. Lam&iacute;a y chupaba su vagina &aacute;vidamente al tiempo que mov&iacute;a el dedo dentro de ella. Los jugos de su hija empaparon la s&aacute;bana y el short y supuso que estaba cerca del orgasmo, por lo que intensific&oacute; las lamidas. Ella tocaba su rostro con una mano y con la otra jugaba con sus pezones. &ldquo;&iexcl;Pap&aacute;!&rdquo; Exclam&oacute; de pronto Victoria casi al borde del orgasmo. Jorge se incorpor&oacute; exaltado mientras se quitaba la camisa y se coloc&oacute; nuevamente sobre ella sin para penetrarla con un dedo. Victoria tom&oacute; su rosto entre sus manos y lo bes&oacute; con fuerza, algo que hab&iacute;a estado esperando desde hace mucho.<\/p>\n<p>Gem&iacute;a profusamente sin dejar de besarlo, pues aquel dedo en su interior estaba a punto de darle el orgasmo m&aacute;s intenso que hab&iacute;a tenido en meses. Jorge la sinti&oacute; vibrar con emoci&oacute;n y, ya con la mente en blanco, la trajo hacia &eacute;l para quitarle la camiseta. Sus pechos cayeron pesadamente y los acarici&oacute; con ambas manos despacio, pasando los pulgares por sus pezones rosados; Victoria temblaba de excitaci&oacute;n mientras buscaba de nuevo los labios de su padre. Cada beso era diferente al anterior, m&aacute;s brusco y h&uacute;medo, y eso le fascin&oacute;. Esperaba que fueran as&iacute; y no se decepcion&oacute;. Desabroch&oacute; su pantal&oacute;n r&aacute;pidamente y su padre se separ&oacute; un momento para terminar de desvestirse. Victoria miraba casi boquiabierta el pene erguido de su padre balancearse a un palmo de su rostro. Quer&iacute;a met&eacute;rselo a la boca, pero no ten&iacute;a experiencia, y esperaba que &eacute;l le dijera c&oacute;mo hacerlo. Jorge retir&oacute; el short y la arroj&oacute; bruscamente a la cama, poni&eacute;ndose sobre ella; su hija lo ve&iacute;a fijamente pidi&eacute;ndole que lo hiciera con la mirada. Se coloc&oacute; entre sus piernas y empez&oacute; a penetrarla.<\/p>\n<p>Los gemidos que sal&iacute;an de su boca eran la perdici&oacute;n para &eacute;l, que bombeaba fuertemente sin dejar de besarla y jugar con sus pechos. Victoria rode&oacute; su cintura con las piernas para moverse con m&aacute;s firmeza, olvidando completamente la lesi&oacute;n que la aquejaba. Los labios de su padre iban de su boca a su cuello, d&aacute;ndole peque&ntilde;os mordiscos que la estimulaban a&uacute;n m&aacute;s. Dej&oacute; caer su cuerpo completamente sobre ella penetr&aacute;ndola despacio, abrazados, disfrutando de cada sensaci&oacute;n nueva.<\/p>\n<p>De un solo movimiento, la sujet&oacute; de la cintura y se acost&oacute; quedando ella encima. Victoria abr&iacute;a m&aacute;s las piernas con cada embestida de su padre y gem&iacute;a ya sin control. As&iacute; la penetraci&oacute;n era todav&iacute;a m&aacute;s placentera pues sub&iacute;a y dejaba caer todo su peso sobre su pene. Las manos de su padre se aferraron a sus nalgas y conduc&iacute;an el fuerte movimiento de sus caderas, cuyo ritmo se aceleraba m&aacute;s y m&aacute;s. Pronto todo acabar&iacute;a en el estertor del orgasmo que sent&iacute;an ya muy cerca, por lo que Jorge se incorpor&oacute; cuando sus gemidos se hicieron m&aacute;s prolongados. Su cabello acariciaba su cara y dejaba una ligera estela de perfume muy dulce. Sentada sobre &eacute;l, aument&oacute; el ritmo de sus caderas hasta que su voz se cort&oacute; por completo y sus gemidos se volvieron jadeos. Su padre bombe&oacute; un par de veces m&aacute;s hasta que el interior de su hija se contrajo violentamente, indic&aacute;ndole que estaba llegando al orgasmo. Victoria lanz&oacute; un agudo gemido y finalmente se corri&oacute; deteni&eacute;ndose apenas de sus hombros. Jorge no tard&oacute; en correrse tambi&eacute;n, as&iacute; que sac&oacute; el pene de su interior y con la mano se estimul&oacute; hasta que termin&oacute;, lanzando varios chorros de semen sobre su vientre.<\/p>\n<p>Se quedaron abrazados un momento, disfrutando las &uacute;ltimas sensaciones de aquel orgasmo pecaminoso mientras ambos recuperaban el aliento; sus cuerpos estaban empapados en sudor. Jorge continuaba masajeando sus senos con delicadeza, como si fuera el primer par de pechos que ten&iacute;a enfrente en toda su vida. Victoria no dijo nada y solo atino a besarlo, abraz&aacute;ndolo con ternura. Ya no hab&iacute;a l&iacute;mites ni ataduras, pues aquel coito prohibido los hab&iacute;a atrapado en una nueva relaci&oacute;n que iba m&aacute;s all&aacute; de la infidelidad para ambos y ninguno se arrepent&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;No te quiero soltar&hellip;&rdquo;. Susurr&oacute; su hija. Jorge tampoco deseaba hacerlo, pero no sab&iacute;an en qu&eacute; momento llegar&iacute;a su madre. &ldquo;Vendr&eacute; a verte&rdquo; le contest&oacute; su padre mientras la recostaba en la cama y le daba un &uacute;ltimo beso. Recogi&oacute; su ropa del suelo y sali&oacute; de su habitaci&oacute;n no sin antes ver la cara de su hija que le sonre&iacute;a con complicidad.<\/p>\n<p>Mayte lleg&oacute; casi media hora despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Contin&uacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Jorge no pod&iacute;a esperar el momento para ver todas las fotograf&iacute;as que hab&iacute;a hurtado del ordenador de su hija, pero sab&iacute;a que ten&iacute;a que ser muy cuidadoso. Mayte no sol&iacute;a revisar su usuario en el ordenador, pero no quer&iacute;a delatarse. 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