{"id":43514,"date":"2023-10-21T22:00:00","date_gmt":"2023-10-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-21T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-21T22:00:00","slug":"la-sombra-de-lo-desconocido-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-sombra-de-lo-desconocido-3\/","title":{"rendered":"La sombra de lo desconocido (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43514\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aprovechando su estado de euforia, Ana hab&iacute;a planificado la tarde para toda la familia, pero por separado. Ella hab&iacute;a quedado con Mar&iacute;a en La Vaguada para hablar de todo lo relativo a su traslado y de paso ir de tiendas, y a m&iacute; me tocaba llevar a los ni&ntilde;os al cine. Mir&eacute; la cartelera y tom&eacute; conciencia de que ese fin de semana no ten&iacute;a visos de remontar. Si al menos hubiera podido elegir la pel&iacute;cula y disfrutar de ella tranquilamente&hellip; &ldquo;El Sue&ntilde;o de Gabrielle&rdquo; sonaba sugerente, evocador, pero cuando la opci&oacute;n con la que compites es &ldquo;Capit&aacute;n Calzoncillos&rdquo; sabes que tienes las mismas oportunidades de ganar que Espa&ntilde;a en Eurovisi&oacute;n. Luego nos juntar&iacute;amos all&iacute;.<\/p>\n<p>Ella apenas prob&oacute; bocado en la comida, y sin haber a&uacute;n acabado el postre, se levant&oacute; para darse una ducha y arreglarse. Yo ya hab&iacute;a terminado de recoger cuando apareci&oacute; ella, radiante, el pelo suelto, look mojado, labios rojos definidos y maquillaje perfecto. Vestido corto de tirantes que permit&iacute;a apreciar unas piernas esculturales, unos hombros morenos y marcados y un prominente escote.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Pero vais de tiendas o a la Joy Eslava?<\/p>\n<p>Intent&eacute; bromear, aunque mi sentido del humor oscilaba entre el verde bilis y el negro azabache. Entonces Ana pronunci&oacute; una frase prof&eacute;tica que me hizo sentir un profundo desasosiego.<\/p>\n<p>&#8211; Venga, amore, no te enfades, que todo va a salir bien.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n reconocidos historiadores, esa misma frase ha sido pronunciada a lo largo de la historia en infinidad de ocasiones y diferentes lenguas; Cleopatra se la dijo a Marco Antonio, Julieta a Romeo, Eva Braun a Adolf Hitler, Jackie Kennedy a su marido, o m&aacute;s recientemente Mariano Rajoy a Luis B&aacute;rcenas&hellip; y siempre con funestas consecuencias. Aunque lo que m&aacute;s me jodi&oacute; de su soflama era el modo en que se dirig&iacute;a a m&iacute;. S&oacute;lo hab&iacute;a dos palabras que me produjeran el mismo rechazo que &ldquo;amore&rdquo;, y eran &ldquo;gordi&rdquo; y &ldquo;cari&rdquo;. Primero, porque nunca sonaban sinceras; segundo, porque parec&iacute;an sacadas de MHYV; y finalmente, porque ese l&eacute;xico edulcorado siempre preced&iacute;a a una cesi&oacute;n, otra m&aacute;s, por mi parte.<\/p>\n<p>Ana dio un beso a los ni&ntilde;os y yo le acompa&ntilde;&eacute; a la puerta. Si algo bueno ten&iacute;a el estar enfadado es que me confer&iacute;a ciertas prebendas, as&iacute; que a su beso de despedida respond&iacute; atray&eacute;ndola hacia m&iacute; y bajando las manos hasta su culo mientras contemplaba un primer plano de su escote que cortaba la respiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Se te nota el tanga.<\/p>\n<p>El comentario hizo que mi posici&oacute;n perdiera fuerza.<\/p>\n<p>&#8211; Ya veo que se te ha pasado.<\/p>\n<p>Sus ojos brillaban realzando su sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211; Y se te ve el suje. Si no hubieras quedado con Mar&iacute;a estar&iacute;a celoso.<\/p>\n<p>Brome&eacute; acompa&ntilde;ando la observaci&oacute;n de una caricia por encima de sus pezones que reaccionaron al instante, pero ella no se amilan&oacute; y al momento not&eacute; que su mano apretaba mi paquete.<\/p>\n<p>&#8211; Si Mar&iacute;a tuviera esto igual me lo pensaba, jajaja. Ll&aacute;mame cuando salg&aacute;is del cine. Si ya hemos terminado de mirar tiendas estaremos tomando un caf&eacute; en Taruffi.<\/p>\n<p>La sola idea de encontrarme con su amiga Mar&iacute;a me incomodaba. Era una chica rara, arisca, de trato dif&iacute;cil. Yo trataba de ser encantador con ella, derrochaba simpat&iacute;a, era un actor de m&eacute;todo, pero todo lo abierta, risue&ntilde;a, conversadora y accesible que se mostraba con Ana, se tornaba en frialdad y desinter&eacute;s cuando yo intentaba entablar conversaci&oacute;n con ella. &iquest;Fr&iacute;a? No. Era g&eacute;lida, un bloque de hielo. &iexcl;Qu&eacute; digo un bloque de hielo! Era el Perito Moreno de la enfermer&iacute;a, la Princesa Elsa de Frozen, y no s&oacute;lo por su car&aacute;cter glacial, sino por su espectacular f&iacute;sico.<\/p>\n<p>Una melena larga, lisa, rubia deslumbrante, recogida habitualmente en una trenza que dejaba al descubierto un cuello p&aacute;lido, una piel n&iacute;vea, suave, delicada, que contrastaba con la rotundidad de sus rasgos faciales y la dureza de su expresi&oacute;n. Unos ojos grandes, azules, de una intensidad y energ&iacute;a comparables al laser de un sable Jedi. Alta, extremadamente delgada, estilizada, con un perfecto culito resping&oacute;n&hellip; s&oacute;lo hab&iacute;a algo en ella que me produc&iacute;a el placer de una peque&ntilde;a venganza personal ante su indisimulada indiferencia: sus tetas. Su incomodidad con ellas, que parec&iacute;a s&oacute;lo perceptible a mis ojos, me confirmaba que sus escotes pronunciados eran &uacute;nicamente una fingida pose de auto-confianza, de reafirmaci&oacute;n&hellip; Como si llevara escrito en ellas &ldquo;s&iacute;, las tengo peque&ntilde;as, pero firmes y duras&rdquo;, si es que un mensaje tan largo pudiera escribirse en un espacio tan peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>Mientras caminaba por la Avenida de Monforte de Lemos con Lucas y Sof&iacute;a de la mano no pod&iacute;a evitar pensar en el futuro tan oscuro que se me presentaba; ciudad nueva, casa nueva, amigos nuevos, vida nueva&hellip; &iquest;Quiz&aacute;s estaba siendo excesivamente negativo? Tambi&eacute;n podr&iacute;a ser que fuera una nueva oportunidad para recuperar cosas que hab&iacute;amos ido perdiendo a lo largo de los a&ntilde;os; pasi&oacute;n, ilusi&oacute;n, sorpresa, complicidad&hellip; alegr&iacute;a. S&iacute;, eso era, hab&iacute;amos cambiado alegr&iacute;a por comodidad, y como en los timos telef&oacute;nicos m&aacute;s burdos, nos neg&aacute;bamos a reconocerlo por verg&uuml;enza y prefer&iacute;amos obviarlo.<\/p>\n<p>&#8211; Pap&aacute;, &iquest;podemos darle algo?<\/p>\n<p>La pregunta de Sof&iacute;a me sac&oacute; de mis preocupaciones y me devolvi&oacute; a la realidad. La mir&eacute; sin entender nada y segu&iacute; la direcci&oacute;n de su dedo &iacute;ndice, que apuntaba hacia un orondo cantante callejero, que sudoroso y enfundado en un frac al menos dos tallas inferior a su propietario, se afanaba en entonar un aria, engolando la voz de manera que en las notas m&aacute;s graves y peliagudas su rostro adquir&iacute;a una tonalidad rojo burdeos por la falta de aire y sus ojos parec&iacute;an sal&iacute;rsele de las &oacute;rbitas.<\/p>\n<p>&ldquo;Qui dove il mare luccica<\/p>\n<p>E tira forte il vento<\/p>\n<p>Su una vecchia terrazza<\/p>\n<p>Davanti al golfo di Surriento<\/p>\n<p>Un uomo abbraccia una ragazza<\/p>\n<p>Dopo che aveva pianto<\/p>\n<p>Poi si schiarisce la voce<\/p>\n<p>E ricomincia il canto<\/p>\n<p>Te voglio bene assaje<\/p>\n<p>Ma tanto tanto bene sai<\/p>\n<p>&Egrave; una catena ormai<\/p>\n<p>Che scioglie il sangue dint&#39; &#39;e &#39;vvene sai&rdquo;<\/p>\n<p>Saqu&eacute; unas monedas del bolsillo y Sof&iacute;a corri&oacute; rauda ante la presencia de aquel sosias de Pavarotti para dejarlas caer sobre un pa&ntilde;o mugriento que amortigu&oacute; el tintineo de la escasa calderilla recolectada. El mendigo le dedic&oacute; una sonrisa y revolvi&oacute; su pelo en un afectuoso gesto de agradecimiento.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos Sofi, que llegamos tarde.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; dando saltos y se colg&oacute; de mi mano.<\/p>\n<p>&#8211; Pap&aacute;, &iquest;soy guapa?<\/p>\n<p>&#8211; Claro que s&iacute;, Sofi. Eres la ni&ntilde;a m&aacute;s guapa del mundo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;M&aacute;s que mam&aacute;?<\/p>\n<p>Me sorprendi&oacute; su pregunta<\/p>\n<p>&#8211; Igual que mam&aacute;. Las dos sois preciosas.<\/p>\n<p>&#8211; Ya. Es lo mismo que me ha dicho el se&ntilde;or que cantaba.<\/p>\n<p>Me detuve instant&aacute;neamente y me gir&eacute; justo a tiempo de ver c&oacute;mo el obeso operista recog&iacute;a sus b&aacute;rtulos, y al cruzarse nuestras miradas me dedic&oacute; una reverencia y una amplia sonrisa.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a imaginarme c&oacute;mo un personaje as&iacute; pod&iacute;a conocer a mi mujer. No exist&iacute;an dos mundos m&aacute;s alejados, dos escalas sociales m&aacute;s diferentes, dos f&iacute;sicos m&aacute;s antag&oacute;nicos&hellip; La llegada a la entrada de La Vaguada con el consiguiente alborozo de los ni&ntilde;os me sac&oacute; de mis cavilaciones y me devolvi&oacute; a la cruda realidad: pack de palomitas, refresco y pel&iacute;cula infantil.<\/p>\n<p>Un ronquido ahogado coincidi&oacute; con los t&iacute;tulos de cr&eacute;dito en la pantalla y el encendido de las luces. Al salir de la sala los ni&ntilde;os repararon en una sesi&oacute;n de cuentacuentos que estaba a punto de comenzar, y me pareci&oacute; una buena idea dejarles entretenidos mientras iba al encuentro de Thelma y Louise, as&iacute; que despu&eacute;s de la orden de no moverse de all&iacute; y esperar a que volvi&eacute;ramos nosotros, les dej&eacute; absortos en las explicaciones de una se&ntilde;ora mayor que con profusi&oacute;n de gestos y un lenguaje corporal exagerado manten&iacute;a la atenci&oacute;n de todos los peque&ntilde;os que la observaban sin perderse detalle.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; el m&oacute;vil, que hab&iacute;a silenciado durante la pel&iacute;cula, y comprob&eacute; que ten&iacute;a una llamada perdida de Ana. Marqu&eacute; su n&uacute;mero pero una interminable serie de tonos dio paso al abrupto fin de llamada. Volv&iacute; a probar con el mismo resultado, as&iacute; que me encamin&eacute; hacia Taruffi por si me estaban esperando ya en la cafeter&iacute;a. Para mi desconcierto, no estaban all&iacute;, as&iacute; que comenc&eacute; a deambular por las tiendas de moda, aunque sab&iacute;a que no ser&iacute;a tarea sencilla dar con ellas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de recorrer todas las plantas y m&aacute;s tiendas de las que yo pensaba que pudieran existir dentro del sector del textil, y cuando ya estaba a punto de desistir y volver para o&iacute;r c&oacute;mo terminaba la historia del cuentacuentos, pas&eacute; al lado de varias tiendas de lencer&iacute;a y al llegar a la altura de Calzedonia repar&eacute; en una pareja de chicos preadolescentes, que, nerviosos, intentaban disimular algo mientras un tercero entreten&iacute;a a la dependienta. En un primer momento pens&eacute; que estaban intentando robar algo, y aunque no soy de naturaleza heroica, s&iacute; que adolezco de una curiosidad patol&oacute;gica, con lo que no pude evitar seguir en la distancia su salida apresurada y ver c&oacute;mo se refugiaban en los ba&ntilde;os.<\/p>\n<p>Imbuido del esp&iacute;ritu de Mike Hammer, David Addison y Sonny Crockett, y animado por la enclenque constituci&oacute;n de los j&oacute;venes rateros, me dirig&iacute; divertido a reparar la travesura, intuyendo que su bot&iacute;n consistir&iacute;a en unas bragas brasile&ntilde;as, un tanga de hilo o un sujetador de encaje que les sirvieran de inspiraci&oacute;n para sus futuras pajas. Y todo parec&iacute;a confirmar mis sospechas cuando entr&eacute; con sigilo y &uacute;nicamente encontr&eacute; cerrada la puerta del ba&ntilde;o exclusivo para discapacitados. Me acerqu&eacute; lo suficiente para escuchar con claridad la atropellada conversaci&oacute;n de los excitados adolescentes.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Joder! &iexcl;Qu&eacute; paja! Ponlo encima de la taza que podamos verlo los tres.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dicho &ldquo;ponlo&rdquo; y &ldquo;verlo&rdquo;, con lo que las opciones se reduc&iacute;an a tanga o sujetador. Orgulloso de mis cualidades detectivescas, me dispon&iacute;a a interrumpir aquel momento de fogosidad, cuando las siguientes frases cayeron en cascada echando por tierra todas mis conjeturas y llevando mi coraz&oacute;n al borde del colapso.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Joder! &iexcl;Mirar! &iexcl;Qu&eacute; pedazo de tetas tiene la morena!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Jooodeeer! &iexcl;Qu&eacute; buenas est&aacute;! Y tiene que estar super cachonda, mirar c&oacute;mo tiene los pezones. Ufff.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Mirar! &iexcl;Mirar la rubia ahora! &iexcl;Hostia puta! &iexcl;Son lesbis!<\/p>\n<p>&iquest;Morena? &iquest;Rubia? El aire empezaba a faltarme. El &uacute;ltimo en intervenir continu&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Mirar, mirar, ahora es cuando la rubia se quita todo. &iexcl;Jooodeeer! &iexcl;Tiene el co&ntilde;o depilado!<\/p>\n<p>&#8211; Pero casi no tiene tetas t&iacute;o, est&aacute; plana. En cambio mira la morena. &iexcl;Qu&eacute; tetazas!<\/p>\n<p>El tercero confirm&oacute; la opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene las tetas mucho mejor, &iexcl;y mirar qu&eacute; cara de zorra! Esa se tiene que comer las pollas a pares.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Qu&eacute; dices! Pero si son lesbis.<\/p>\n<p>&#8211; Igual son bisexuales.<\/p>\n<p>&#8211; Pues a m&iacute; me gustan los pezones rosas de la rubia.<\/p>\n<p>No me pod&iacute;a creer que estuviera asistiendo a semejante tertulia. &iquest;De verdad estaban hablando de Ana y de Mar&iacute;a? Mi cuerpo temblaba de nervios y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Calla, calla, que ahora se quita lo de abajo la morena.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Joder! &iexcl;Qu&eacute; culazooo! A ver si se agacha.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Mirar! &iexcl;Se da la vuelta!<\/p>\n<p>&#8211; Ufff &iexcl;Lo sab&iacute;a! &iexcl;Qu&eacute; co&ntilde;o m&aacute;s negro! &iexcl;Melafo!<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Me corro! &iexcl;Me corro! Ahhhh<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Yo tambi&eacute;n! Ahhh. Toma leche, rubia.<\/p>\n<p>&#8211; Ufff. Yo se la doy a la morena, ch&uacute;pamela puta, &iexcl;toma! Ahhh.<\/p>\n<p>Los ni&ntilde;atos se estaban corriendo viendo a las dos amigas en los probadores. Eso me habr&iacute;a podido parecer comprensible. Hasta gracioso si una de ellas no hubiera sido mi mujer. &iquest;Pero qu&eacute; co&ntilde;o era eso de que eran lesbianas? En estado de shock, fui incapaz de apartarme de la puerta, pero lo suficientemente &aacute;gil como para cuando esta se abri&oacute; asaltar a los tres adolescentes con un tono firme y amenazante.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Polic&iacute;a secreta! &iexcl;Dadme el puto m&oacute;vil ahora mismo o vamos todos a comisar&iacute;a!<\/p>\n<p>Esas dos frases me sonaron tan rid&iacute;culas que por un momento pens&eacute; que se echar&iacute;an a re&iacute;r, pero al ver c&oacute;mo palidecieron sus caras y c&oacute;mo el m&aacute;s peque&ntilde;o levantaba los brazos sollozando, supe que hab&iacute;a funcionado, as&iacute; que insist&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; El puto m&oacute;vil&hellip; &iexcl;ya!<\/p>\n<p>El mayor, con ojos saltones y manos temblorosas, sac&oacute; su m&oacute;vil y me lo entreg&oacute; gimoteando.<\/p>\n<p>&#8211; Era una broma&hellip; Lo &iacute;bamos a borrar ahora.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sab&eacute;is que esto es un delito? &iquest;Sab&eacute;is el paquete que os puedo meter? A ver qu&eacute; mierda hab&eacute;is grabado. Desbloqu&eacute;alo. Y no se os ocurra moveros.<\/p>\n<p>Actu&eacute; r&aacute;pido. Galer&iacute;a. V&iacute;deos. Abr&iacute; el &uacute;ltimo. Bingo. Cuatro minutos y cincuenta y tres segundos de grabaci&oacute;n. Play. El coraz&oacute;n a punto de salirse por la boca, los latidos golpeando el pecho. All&iacute; estaban, Ana y Mar&iacute;a, en los probadores, con varios bikinis. Los tres chicos deb&iacute;an haber entrado despu&eacute;s de ellas a la tienda, porque el v&iacute;deo empezaba con un plano de Ana con la parte inferior de un bikini rosa y el suje con el que hab&iacute;a salido de casa. Luego se lo quitaba y lo dejaba con el resto de su ropa amontonada en una esquina. La escena siguiente hizo que se me pusiera dura al instante. Ana parec&iacute;a pedirle a Mar&iacute;a que le pasara la parte superior del bikini y esta jugueteaba con ella y se re&iacute;a. La dej&oacute; caer el suelo y entre risas llev&oacute; sus manos a las imponentes tetas de Ana, apret&aacute;ndoselas y levant&aacute;ndoselas entre risas de las dos. Los pezones de Ana aparec&iacute;an espectaculares, duros, oscuros, deliciosos. Entonces Mar&iacute;a comenzaba a desnudarse y yo pens&eacute; que me infartaba. Los ni&ntilde;atos ten&iacute;an raz&oacute;n. Luc&iacute;a un co&ntilde;o minuciosamente depilado y unas tetas peque&ntilde;as pero delicadas, con unos pezones rosados que le hac&iacute;an parecer a&uacute;n m&aacute;s joven.<\/p>\n<p>Algo me llam&oacute; la atenci&oacute;n. No me cuadraba. &iquest;Por qu&eacute; estaba abierto el probador? Par&eacute; la reproducci&oacute;n. Hice zoom en la cara de Mar&iacute;a. &iexcl;Joder! &iexcl;Estaba mirando a la c&aacute;mara! &iexcl;Sab&iacute;a que les estaban grabando! Jurar&iacute;a que su cara esbozaba una sonrisa cuando Ana, de espaldas, se desataba el lazo de la parte inferior del bikini rosa y se agachaba para recogerlo del suelo mostrando su culo en todo su esplendor. Luego se giraba hacia la c&aacute;mara mirando hacia el suelo, pero su cara desaparec&iacute;a porque hab&iacute;an hecho un zoom en su co&ntilde;o, llev&aacute;ndolo al primer plano, para volver a alejarse y captar una &uacute;ltima imagen de las dos amigas desnudas. Es ah&iacute; cuando los tres chicos deb&iacute;an haberse corrido al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>Confundido, mareado, empezaba a dar muestras de debilidad en mi posici&oacute;n, y los tres amigos lo percib&iacute;an. Ten&iacute;a que tomar una decisi&oacute;n r&aacute;pida. No ten&iacute;a tiempo que perder. Borrar v&iacute;deo. Aceptar.<\/p>\n<p>&#8211; Toma el m&oacute;vil y largaros de aqu&iacute;, capullos.<\/p>\n<p>Echaron a correr como si les persiguiera la parca, pero al salir de los ba&ntilde;os uno de ellos se gir&oacute; y asom&oacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; J&oacute;dete gilipollas, no nos has quitado las fotos del otro m&oacute;vil.<\/p>\n<p>No pude reaccionar y me qued&eacute; petrificado donde estaba. Si entonces hubiera sabido las consecuencias que me traer&iacute;an esas fotos en el futuro&hellip; Me lav&eacute; la cara para despejarme y sal&iacute; de los ba&ntilde;os. Fue atravesar la puerta y darme de bruces con Ana y Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Hola amore! &iexcl;Est&aacute;s aqu&iacute;! &iquest;Y los ni&ntilde;os?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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