{"id":43561,"date":"2023-10-27T22:00:00","date_gmt":"2023-10-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-10-27T22:00:00","modified_gmt":"2023-10-27T22:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-37","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-37\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (37)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43561\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 29<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aquel sexo, su verdad y mi flagelo.<\/p>\n<p>Aunque es lo que m&aacute;s deseo, es imposible retroceder y volver al principio. Este comportamiento m&iacute;o tan magn&aacute;nimo y sacrificado con Mariana, no era lo que ten&iacute;a en mente. &iquest;Tanto placer sinti&oacute; con &eacute;l, como para haber estado dispuesta a causarme este inmenso dolor? Y con sus otras experiencias obligadas&hellip; &iquest;M&aacute;s humillaci&oacute;n?<\/p>\n<p>Creo que tanto Rodrigo como Kayra, me vieron cara de pendejo masoquista, al recomendarme aguantar lo m&aacute;s posible el sufrimiento de escucharle sus aventuras. S&iacute;, debe ser que interiormente tengo algo que exterioriza cierta depravaci&oacute;n, para sentarme frente a ella disimulando y no tener el valor de mandarla a la mierda de una puta vez.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Determina si aprendi&oacute; la lecci&oacute;n. Constata si en este tiempo en soledad, tras su angustia y amargura, le ha servido para reflexionar sobre la felicidad y lealtad que desech&oacute;. Esc&uacute;chale fustigarse, revel&aacute;ndote todos los motivos que ha esgrimido cuando ha hablado conmigo. Es muy cierto que con todas sus mentiras te excluy&oacute;, pero Camilo, igualmente estas incluido en sus verdades&raquo;.<\/p>\n<p>Recuerdo bien esa llamada de Rodrigo. Maureen se desperezaba.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Ten en cuenta algo cuando la veas, Camilo. No escuches a esa mujer para odiarla. &iexcl;No! Oye bien a tu esposa si quieres perdonarla. S&iacute;, amigo m&iacute;o, a ellas les dispensaremos sus errores, queramos o no. Y, es m&aacute;s&hellip; &iexcl;Las seguiremos amando toda nuestra puta vida a pesar de sus verdades a medias y sus fallas completas! &iquest;Pero sabes otra cosa? Esta vida no es una calle de un solo sentido, es una autopista con desv&iacute;os para tomar otras rutas. Igualmente, si lo prefieres, tambi&eacute;n existen giros si decides regresar&raquo;.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Bonito consejo para los tontos enamorados, amigo m&iacute;o. &iexcl;C&oacute;mo se nota que tambi&eacute;n a ti te volvi&oacute; mierda, esa mujer!&raquo;. &mdash;Hicimos silencio y en el mismo instante matamos al diablo, cuando voluntariamente expulsamos el aire que nos sobraba, por echar en falta a nuestros amores. Nos re&iacute;mos por nuestra similar situaci&oacute;n y&hellip; &iquest;Porque putas, me estoy sonriendo ahora?<\/p>\n<p>&iexcl;Puff! Si lo ha hecho yo no lo s&eacute;, todav&iacute;a. No me consta cuanto se ha arrepentido por lo que hizo, y creo firmemente que Mariana tampoco sabe con certeza cu&aacute;nto da&ntilde;o se provoc&oacute;. Despu&eacute;s de los duros quebrantos reaparece la serenidad que sana, pero en muchos casos, suele haber reca&iacute;das. &iquest;Se habr&aacute; curado de su locura, o no hubo tal enfermedad? &iquest;Ser&aacute; por amor que me busc&oacute;, o es simple necesidad? Necesito volver all&iacute;, e instarla a que contin&uacute;e reviviendo esa vez y las otras pues claramente hubo m&aacute;s. &iexcl;Todas!<\/p>\n<p>&iexcl;Aun la amas! Musita desde el fondo de m&iacute; ser, este coraz&oacute;n enamorado. Pero la imagen que me devuelve el reflejo del espejo, es la de un hombre distinto, decepcionado y acabado, que se apoya resignado con ambas manos sobre este lavamanos de cristal. Me fijo en m&iacute; cara y no es el mismo rostro feliz de casi dos a&ntilde;os atr&aacute;s.<\/p>\n<p>&iexcl;Olv&iacute;dala! Me grita la raz&oacute;n filtr&aacute;ndose al exterior desde lo m&aacute;s profundo de mi cerebro, exponi&eacute;ndome la cruel realidad en mi ce&ntilde;o fruncido, y tras las goteras de mi llanto, encuentro ese rojo sangre que impera en cada escler&oacute;tica, ambas irritadas.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Cuando regrese me la vas a pagar amigo m&iacute;o. Por hacerme creer que pasar por todo este sufrimiento, ser&iacute;a lo mejor para los dos.<\/p>\n<p>Debo salir de este ba&ntilde;o y dejarla terminar de hablar. Soportar un poco m&aacute;s mientras dejo que Mariana sufra junto a m&iacute;, otro tanto. Al fin y al cabo, este final lo estamos reviviendo juntos, y a los dos nos corresponde d&eacute;jalo atr&aacute;s, si pretendemos emprender vuelo de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Quieres agua? &mdash;Y su inesperado ofrecimiento logra hacer que me gire a medias. &iquest;Se ha demorado algo m&aacute;s de lo habitual?<\/p>\n<p>&mdash;No, gracias. As&iacute; como estoy, &ndash;y levanto mi mano ense&ntilde;&aacute;ndole el c&oacute;ctel casi a la mitad&ndash; estoy bien, cielo.<\/p>\n<p>Hasta su tiempo orinando en privado es algo que he medido muy bien. Hacerlo junto a m&iacute; en el ba&ntilde;o no le incomodaba, y escucharme a m&iacute; en las mismas mientras se afeitaba, no le contrariaba. &iexcl;Una complicidad at&iacute;pica, tan familiar!<\/p>\n<p>Observo como camina hacia aqu&iacute;, parsimonioso y escabull&eacute;ndose en medio de los velos blancos que casi lo envuelven, danzando al vaiv&eacute;n de la brisa matutina. Sale de la penumbra de la habitaci&oacute;n, a la claridad del balc&oacute;n con una botella de agua mineral en su mano izquierda cubri&eacute;ndose los ojos, pero sin poder ocultarme que ha llorado desmedidamente.<\/p>\n<p>La derecha intenta sola, apretar el nudo del cintur&oacute;n de su bata. Consigue exactamente lo contrario, m&aacute;s no se amilana al exponerme la franja desnuda de su piel. Una palma apenas, divide los extremos de la algodonada tela que antes lo arropaba. Para mi deleite es muy poco, sin embargo, para m&iacute; vista es suficiente, ya que alcanzo a observar al detalle la cadena de oro y la alianza bru&ntilde;ida bamboleando sobre los vellos brunos en su pecho, y de ah&iacute; para abajo me recreo en lo fornido que se le nota su abdomen bronceado. &iexcl;M&aacute;s ejercitado y marcado!<\/p>\n<p>Por debajo de su ombligo sesgado, esa l&iacute;nea abdominal con pelitos obscuros, semejando una l&iacute;nea f&eacute;rrea, llevan mi mirada a la estaci&oacute;n que se forma con los rizos negros en la espesura de su pubis&hellip; &iquest;Recortados y mejor arreglados que antes? Antes de que yo me fuera a&hellip; Puff, &iexcl;Dios m&iacute;o!&hellip; &iexcl;La &uacute;ltima vez que jugando con mis dedos se los revolqu&eacute; y lo masturb&eacute;!<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Mariana, entonces si quieres y te sientes lista, puedes continuar. &mdash;Tras decirlo con un tono falsamente animoso, sin ruborizarse se ata la bata y toma otro cigarrillo, pero no para fumar.<\/p>\n<p>&mdash;Pues no soy yo la que precisa recordarlo. &iexcl;Eres t&uacute; el que est&aacute; obsesionado en compararse con &eacute;l! &mdash;Le respondo altiva y un tanto ofendida.<\/p>\n<p>&mdash;Me preguntaba, cual parte de tu cuerpo le atra&iacute;a m&aacute;s, diferente al lunar que tienes en el labio. &iexcl;Qu&eacute; tan macho fue en la cama para encender tu pasi&oacute;n! &iquest;Puedes creer que llegu&eacute; a imaginar c&oacute;mo te pichaba? Lo s&eacute;, que puta locura la m&iacute;a. &mdash;Ella asiente con la cabeza.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Rudo c&oacute;mo le fascinaba aparentar con su personalidad, o hip&oacute;critamente tierno como a ti te gustaba que te lo hiciera yo? No te alcanzas a imaginar lo que medit&eacute; muchas veces, sobrio o &laquo;jincho&raquo;, con qu&eacute; cosas diferentes te sorprendi&oacute;, o en cuales yo te falt&eacute; y no alcanc&eacute; a ense&ntilde;arte. &mdash;Mariana menea de un lado al otro la testa, negando, pero mirando al suelo.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Listo, ya est&aacute;! Te lo he dicho claramente. &mdash;Y ahora sus ojos color topacio me enfrentan, altiva.<\/p>\n<p>O sea que&hellip; &iquest;A esto ha querido llegar? Ok, perfecto. Le voy a responder con sinceridad, &ndash;pero sin herir m&aacute;s su ego&ndash; todos esos interrogantes tan imprescindibles para su varonil orgullo.<\/p>\n<p>&mdash;No comprendo porqu&eacute; carajos insistes en que contin&uacute;e con esto. &ndash;Le digo mir&aacute;ndolo con determinaci&oacute;n y firmeza en mis palabras. &ndash; &iquest;Qu&eacute; pretendes conseguir? Camilo&hellip; Cielo, yo&#8230; Tan solo he venido para hablar contigo y pedirte perd&oacute;n tras revelarte la vida que ocult&eacute; a tus ojos&hellip; Mis cagad&hellip; Los actos que escenifiqu&eacute; tras las bambalinas de nuestro hogar. Pero esto no es bueno para ti y tampoco para m&iacute;. &iexcl;Mierda, mierda! &iexcl;No me hagas revivir todo eso, por favor!<\/p>\n<p>&mdash;Ya te lo expliqu&eacute;, Mariana. Solo quiero despejar algunas ecuaciones que no terminan de aclarar mi est&uacute;pida confianza en ti, y tu astuto proceder. Dudas que me han acompa&ntilde;ado todos estos meses.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces todo tu sufrimiento se reduce a eso? &iquest;Quieres conocer que tan feliz me hizo sentir? &iquest;Lo que pretendes escuchar de mi boca, es si me culeo mejor que t&uacute;? &iquest;Es lo que tanto te preocupa y te duele? Ok, ok. Entonces sigamos hiri&eacute;ndonos como quieres. Te hundir&aacute;s m&aacute;s en tu pena y tu dolor, llev&aacute;ndome de paso, a ese suplicio contigo. &iquest;Crees que fui muy feliz? &iquest;Qu&eacute; goc&eacute; y no me arrepent&iacute; de nada? Listo, mi vida. &iexcl;Empecemos pues a gozar de este calvario!<\/p>\n<p>Sentada continua Mariana, e inclina hacia abajo y a la derecha su cabeza. A dos manos recoge sus cabellos desde la nuca y los eleva, de manera suave, con sofisticado estilo y perezosamente los va dejando caer de a poco, pensativa y&hellip; &iquest;Preocupada?<\/p>\n<p>&mdash;Mi cielo, como ya te lo hab&iacute;a mencionado, culiar conmigo lleg&oacute; a ser su obsesi&oacute;n y mis tetas para &eacute;l, un par de inc&oacute;gnitas que ten&iacute;a pendiente por despejar. &iquest;O desvestir? S&iacute;, eso fue. Desnudarlas era lo que pretend&iacute;a hacer. Y en mi caso, finalmente quise conocer por completo esa otra parte que desconoc&iacute;a de &eacute;l, pues no me bast&oacute; con darle c&aacute;tedra de c&oacute;mo hacerle sexo oral a una mujer. Ya no es hora para ocultarte lo que pretend&iacute; hacer con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;No fue tan asno para aprender, ni tan ilustrado como cre&iacute;. No sab&iacute;a que esos labios tambi&eacute;n se besan, ni d&oacute;nde carajos estaba el cl&iacute;toris, o las maravillosas sensaciones que, estimul&aacute;ndolo bien con sus dedos o la boca, pod&iacute;a provocar placenteras tormentas el&eacute;ctricas en las mujeres. &iexcl;Como las que tu si me provocabas!<\/p>\n<p>Su mirar a&ntilde;il est&aacute; dirigido hacia mi lugar, m&aacute;s est&aacute; lejana y me atraviesa, pues, aunque me mira, no me ve. Concentrada en sus pensamientos, a metro y medio de del marco de la puerta ventana, la caricia del velo blanco m&aacute;s cercano, bati&eacute;ndose con el viento, la alcanza con el ruedo y la trae de nuevo hasta aqu&iacute;, para que siga habl&aacute;ndome de otra cosa, pero dentro de la misma escena y esa puta habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero igual, me sali&oacute; tan omn&iacute;voro como todos los hombres, y eso te incluye a ti. &mdash;Mi esposo sorprendido abre demasiado los ojos, as&iacute; como su boca, y el cigarrillo que manten&iacute;a sin prender, desprendido del apretado juego entre sus perlados incisivos, se le cae al piso girando en un tirabuz&oacute;n.<\/p>\n<p>Se sonr&iacute;e con levedad al ver mi gesto de intriga. Su brazo izquierdo contin&uacute;a doblado cruzando sus pechos y la palma de su mano zurda, masajea la parte posterior del cuello mientras piensa, y yo me agacho para recoger mi enrollado vicio.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, por supuesto. &iquest;De qu&eacute; te extra&ntilde;as? Quer&iacute;a comerse todo. Mi boca, mis tetas, mi cuca y&hellip; Tu culo. Ahh, y ten&iacute;a un fetiche semejante al tuyo, solo que, para &eacute;l chuparme los dedos de las manos era algo excitante y provocador, tanto como a ti, lamer mis pies te fascina. &iexcl;Como sea! Tantos rumores sueltos en la oficina, tantas las confesiones de &laquo;polvazos&raquo; inolvidables por parte de mis compa&ntilde;eras, me llevaron a dejarle hacer conmigo lo que quisiera. A que me tomara de primeras. Le ced&iacute; el control de la situaci&oacute;n&hellip; Moment&aacute;neamente.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; como t&uacute; est&aacute;s ahora, pues yo en ese maldito pasado tambi&eacute;n quer&iacute;a saber. &mdash;Se lo menciono, mientras que yo voy recordando c&oacute;mo&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Sus manos se adue&ntilde;an de mi cuerpo y me acaricia toda, toscamente desesperado. Su lengua no cesa en su af&aacute;n de invadir mi boca, rozar mi paladar y absorber mi lengua. Desabrocha mi brassier y se aparta. Yo misma cruzo los brazos sobre mis senos, para con los dedos y de las tiras, halar el sost&eacute;n y lanzarlo hacia la cama. No aterriza como se debe en ella, y por el peso de las copas cae desde el borde sobre la alfombra. Me yergo y se las ense&ntilde;o. Por fin sus ojos color avellana, pueden mir&aacute;rmelas&raquo;.<\/p>\n<p>Es probable que la pose de Mariana, sea el reflejo del cansancio. Hemos tenido un d&iacute;a amargo ayer, y una noche larga, demasiado tensa. O puede ser igualmente que, &ndash;por el tel&oacute;n de su memoria&ndash; un carrusel de im&aacute;genes n&iacute;tidas est&eacute; visualizando y por ello se est&eacute; sonriendo, mir&aacute;ndome ac&aacute; tan fiel, desmaquillada y desnuda bajo esa bata, pero traicionera ella por all&aacute;, donde se encontraba bien maquillada y vestida para &eacute;l, sin estar aqu&iacute;, dispuesta a que ese malparido la desnudara.<\/p>\n<p>&mdash;Admir&oacute; mis senos y palp&oacute; cada uno de ellos. Y&hellip; Pues los bes&oacute; por varios segundos. Quiz&aacute;s se demor&oacute; un poco m&aacute;s, y ya. Normal y predecible. &iquest;No?<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;&iexcl;Meliiii! Pero que sorpresa tan deliciosa me ten&iacute;as escondida. &iexcl;Ufff! &iexcl;Qu&eacute; pareja de t&eacute;ticas tan ricas encontr&eacute; por aqu&iacute;! &mdash;La expresi&oacute;n dichosa en su rostro corrobora su halago y adicional a mi orgullosa sonrisa, abajo en el intimo cauce de mi cuquita, un poco m&aacute;s de lubricante flujo se lo agradece&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Si ves bizcocho, como no ten&iacute;a que traer sal para chup&aacute;rtelas? &mdash;Brome&oacute; y enseguida sent&iacute; como en su boca, casi por completo, le cupo toda mi teta derecha.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Ladea la cabeza y de sus dientes se libera mi pez&oacute;n del apremio. Frota su nariz contra el de la otra teta, la izquierda. Huele el perfume que emana en cercan&iacute;as a &eacute;l y juega a empujarlo hacia arriba, o para ambos lados con el tabique y las aletas, incluso a hund&iacute;rmelo con la presi&oacute;n de la punta celestial de su nariz. Lo sopla eternamente, y siento el fresco vaho que endurece mi pez&oacute;n, eriza la areola y la nuca, los antebrazos y mis muslos&hellip; Todo el resto de mi piel. Se r&iacute;e con muchas ganas por lo que ha conseguido provocarme y me anima sin palabras a sonre&iacute;rme. Me carcajeo con &eacute;l.&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Estaba feliz disfrutando su premio, como ni&ntilde;o peque&ntilde;o saboreando un par de chupetas reci&eacute;n compradas y ofrecidas por su aman&hellip; Se las disfrut&oacute;, supongo. &iquest;Y t&uacute;, Mariana? Imagino que te encontrabas igual que &eacute;l&hellip; &iexcl;Gozando de tu traici&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Mmm? Aj&aacute;, s&iacute; se&ntilde;or. Lo estaba. Muy nerviosa tambi&eacute;n, pero s&iacute;. Lo estuve. Y disfrut&eacute; de que se amamantara, con las que antes despreciaba.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Saca la lengua y con ella muy plana lo lambe, me lo humedece y me estremezco. Ese no lo muerde. Mientras chupa y muerde el pez&oacute;n, gimo pasito al comienzo, muy rico y luego siento como el ritmo card&iacute;aco se me acelera y recuerdo algo primordial&hellip; &iquest;Al menos traer&iacute;as preservativos para probar lo dem&aacute;s? &iquest;Cierto?&raquo;<\/p>\n<p>Camilo da media vuelta y en la mesita localiza su encendedor. Yo lo observo sufrir por esta confesi&oacute;n, y tras &eacute;l por panorama este hermoso amanecer. Un para&iacute;so al que he venido para llevarlo de la mano hacia el infierno que no imagin&oacute;. &iexcl;Ok, mientras &eacute;l fuma, seguir&eacute; con esto!<\/p>\n<p>&mdash;Se tom&oacute; su tiempo para&hellip; Para terminar de desvestirme. Y&hellip; &iexcl;Puff! Un&hellip; Una vez desnuda ante &eacute;l, admir&oacute; mi cuerpo y lo elogi&oacute; con un par de silbidos. Muy t&iacute;pico en &eacute;l.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Jadea &eacute;l, y yo resuello. Tamborilean sus dedos en mis caderas. Halan la tira y estiran el caucho decorado de mi tanguita, temeroso de romperlos o de hacerlos caer. Yo misma con mis manos sobre sus dedos, lo incito a vencer su indecisi&oacute;n. Entiende y extiende los laterales, tir&aacute;ndola para abajo de un solo jal&oacute;n, y se desprende de mi cuerpo desde el centro, ya h&uacute;meda la vaporosa tela, desprotegiendo mi cuevita y su entrada rosa&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Se hinc&oacute; sin que se lo pidiera, e hizo lo que yo le ense&ntilde;&eacute;. Lo que le di a degustar inicialmente.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Resbala por sobre las medias del liguero que embellecen mis piernas, en picada la tanga, para terminar por retirarla de mis pies, levantarla y arribarla hasta sus fosas nasales. Aspira el aroma ligeramente &aacute;cido de mujer &laquo;arrecha&raquo; que le doblega las piernas y le incita a probar de nuevo &ndash;sumiso entre mis muslos&ndash; lo dulce y lo avinagrado, que anteriormente ese deleite le negaba a las dem&aacute;s&raquo;.<\/p>\n<p>No s&eacute; si borrarlo para siempre de su mente, fue la meta propuesta, pero ahora la estoy obligando a que pinte en la m&iacute;a, acuarelas con diversos tonos de gris, sobre lo que vivi&oacute; junto a ese aprovechado siete mujeres. Ya podr&eacute; ver en su rostro, si ella se colorea de m&uacute;ltiples rubores, por lo que est&aacute; evocando, o si, &ndash;por el contrario&ndash; palidece con su antigua oscuridad.<\/p>\n<p>&mdash;Me empez&oacute; a chupar&hellip; All&iacute;. Con la mano zurda vi como finalizaba por bajar hasta mis tobillos, &ndash;trincado en un revoltijo de tela&ndash; lo que subsist&iacute;a de mi tanga, hasta conseguir que mis piernas se abrieran para su deleite, otros cent&iacute;metros m&aacute;s. Sus dedos gruesos apartaron los labios, ampliaron la divisi&oacute;n, y pringados con mis propios flujos, resbaladizos terminaron por internarse en mis carnes un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Mi cabeza la desgonzo sobre mi hombro derecho y con una mano, aprieto mi teta izquierda y pellizco el pez&oacute;n. Lo miro entretenida y excitada, rendida al morbo del instante y al placer de verlo hincado ante m&iacute;, cuando sus dedos &iacute;ndice y coraz&oacute;n, arqueados en perfecta sincron&iacute;a se abren paso por mis labios mayores hacia los m&aacute;s escondidos, pero no hace el intento por meterlos. Siento la punta de su lengua rodear m&iacute; ya abultado cl&iacute;toris, a lo que yo respondo adelantando mis caderas.&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Que panochita tan saladita y sabrosa. &iexcl;Est&aacute;s muy buena, bizcocho! &mdash;Me adul&oacute;, igual de chabacano como lo conociste.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues s&iacute;, tienes raz&oacute;n! Creo que no tengo nada descompuesto. &mdash;Le respond&iacute; sonriente, pero manteniendo mi posici&oacute;n, abi&hellip; Me mantuve abierta y ofrecida por completo para &eacute;l. &iexcl;Perd&oacute;n!<\/p>\n<p>Tal vez ahora por la mente de Camilo, discurren coloridas las im&aacute;genes de aquella chupada y profanaci&oacute;n digital del que fuera su privado altar. Enfocando su imaginaci&oacute;n, cuadro a cuadro se est&aacute; sumergiendo adolorido y resignado, en las escenas que le narro de esa vez m&iacute;a con su detestado Playboy de playa.<\/p>\n<p>Se hace silencio y volteo para darme cuenta de que, usando su propia interrupci&oacute;n, Mariana se ha levantado y bebe un sorbo, bastante largo, y haciendo g&aacute;rgaras dentro de su boca, transita hasta el interior de la habitaci&oacute;n, degust&aacute;ndolo seguramente antes de pas&aacute;rselo, justo cuando llega al pie de la mesita de noche. Recoge su m&oacute;vil, lo desbloquea y revisa si le ha llegado alguna notificaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No he escuchado nada, pero ella lo observa con seriedad. Al parecer nadie le ha escrito, alguna notificaci&oacute;n sin importancia, un aviso publicitario de algo&hellip; O un mensaje que ahora no puede o no quiere leer. Disciplinada lo regresa a la superficie de madera, tal como lo encontr&oacute;. Casi que en la misma ubicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Al girarse se da cuenta que la he observado detenidamente, y silenciosa emprende el regreso hacia este balc&oacute;n. Cercana ubica un pie, &ndash;el derecho&ndash; sobre el suelo de madera, el otro con un poco de duda, lo mantiene de punta sobre la veteada baldosa de la habitaci&oacute;n, pero el cielo de sus ojos no se apartan del caf&eacute; de los m&iacute;os y s&eacute; que su voz no demorar&aacute; en dejarse escuchar, revelando m&aacute;s datos de su deslealtad, y acrecentando mi sufrimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Camilo, yo&hellip; &iexcl;Jueputa! Lo siento, lo siento. &ndash;Oculto mi rostro de su vista entre mis manos y sollozo. &ndash; Sen&hellip; Sent&iacute; placer cuan&hellip; Cuando sus dedos me pen&hellip; Me penetraron con decisi&oacute;n, y el movimiento de su mano se hizo m&aacute;s frecuente, subiendo y chocando contra&hellip; Mi pelvis se constre&ntilde;&iacute;a al percibir como sus dedos me invad&iacute;an, abri&eacute;ndose bien por dentro, angost&aacute;ndose al salir&hellip; Y pr&aacute;cticamente sin querer, espasmos cortos pero constantes percib&iacute; en mis caderas, ya que estas buscaban mayor fricci&oacute;n y con ello&hellip; Obtener m&aacute;s placer.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Mis dedos despeinan su melena, caliente y sudada mantiene su frente. Excitada y temblorosa me mantengo como puedo de pie, hasta que sin remedio mis muslos se me electrifican y se acalambran. Me apoyo con ambas manos sobre su coronilla, para retorcerme de puro gusto frente a sus ojos tinturados de verdes selva y marrones muy claros, suspiro agitada y chillo largamente como gata en celo para m&iacute; y para excitar a&uacute;n m&aacute;s a Nacho, de mi boca dejo escapar en cortos grititos, vocales abiertas combinadas con haches mudas, y mil gestos expresivos. Me estoy viniendo, &iexcl;Puff!&#8230; Llegu&eacute;.&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Lo lamento tanto, pero es que yo&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Sus dedos se agitan descuidadamente perezosos pero errantes dentro m&iacute;o, y sin detenerse, recogen todo el viscoso l&iacute;quido que emano con gozo y que aprecio como se escurre desde mi entrada horadada, hac&iacute;a el huequito m&aacute;s cerrado y estriado. Sin ox&iacute;geno suficiente para los dos, mi boca bien abierta lo desea, y jadeos en la cerrada de &eacute;l, chupando con deleite mi esencia impregnada entre sus dedos. Un flujo sin cauce definido, unta la media luna de mis nalgas, ambos muslos y m&aacute;s abajo, gotas sin pisar y un gemido prolongado es lanzado desde mi garganta, hacia la &oacute;rbita marfil del techo de esta habitaci&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Yo tambi&eacute;n. No te imaginas cu&aacute;nto. &mdash;Me dice finalmente Camilo, con su voz grave, bastante ronca, pero sin demostrar en su timbre alg&uacute;n tono de sorpresa, y en su faz, &ndash;humectada por sus l&aacute;grimas&ndash; ning&uacute;n leve gesto de excitaci&oacute;n o curiosidad por los detalles. Puede que se deba a que ya ha calculado lo que sigue. Seguramente ya lo ha imaginado.<\/p>\n<p>&mdash;Me encorv&eacute; y gem&iacute; al sentir como alcanzaba el cl&iacute;max. &ndash;Le respondo para despejar su duda. &ndash; Y en la cima misma, si verg&uuml;enza alguna proclam&eacute; entre gritos cortos y otro gemido alargado, el placer que me proporcion&oacute; con sus dedos. Me hizo llegar rico, y mi cuquita expuls&oacute; una considerable cantidad de flujo, mezcla de agua u orines&hellip; Fuerte, es verdad, pero eso mismo ya lo hab&iacute;a vivido innumerables veces contigo. Fue similar la sensaci&oacute;n, no tan diferente en la forma, y sin embargo sent&iacute; distinto, porqu&eacute; lo consegu&iacute; de la mano de otra persona, la de un hombre que detest&eacute; en un comienzo por su personalidad pedante y agrandada, pero que me hab&iacute;a gustado f&iacute;sicamente cuando entro tarde y tan campante a mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces te impact&oacute; su actuaci&oacute;n? &iquest;Te gusto bastante c&oacute;mo te comi&oacute; la cuca? &mdash;Tontamente le pregunto, m&aacute;s ella calla, he indecisa, gira medio cuerpo para darme la espalda, con su vaso como adorno en su mano derecha, casi sin probar.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, no te voy a negar que me gust&oacute;. Lo hizo bien, y adem&aacute;s ser&iacute;a una estupidez de mi parte, neg&aacute;rtelo ahora. Yo puse de mi parte y &eacute;l aprendi&oacute; algo adicional, en alguna parte. &iquest;Lo hizo con su novia? O&#8230; &iquest;Practic&oacute; con alguna de sus otras mujeres? Eso no lo s&eacute;, y no me import&oacute;. El caso es que si, Camilo, me dio placer.<\/p>\n<p>Sin atreverse a sostenerme la mirada, Mariana me responde serena, sin altaner&iacute;a o suficiencia, m&aacute;s bien le escucho bastante reposada su voz. Pliega la tela desmaquillada de los p&aacute;rpados, por pena o tan solo para concentrarse en recordar, con gusto o sin &eacute;l, las t&eacute;cnicas utilizadas por su Playboy de vereda para hacerla gozar, como cuando se esforzaba ella por pintar algunas de sus monocrom&aacute;ticas aguadas, con esbozos de sus memorias viejas de campos sembrados por las manos de su padre y sus hermanos, y al concluir el trabajo, disfrut&aacute;bamos los dos, al ver lo hermoso de las tonalidades, con las que hab&iacute;a conseguido los claroscuros en ese paisaje.<\/p>\n<p>Todo con su personal dedicaci&oacute;n y esfuerzo&hellip; &iexcl;Sin ayuda m&iacute;a! Como ahora tal vez lo est&eacute; haciendo, al revivir su encuentro sexual con ese malparido siete mujeres, dando forma a sus cuerpos desnudos, casi oliendo su aroma provocativo, trazando los contornos y la perspectiva de esa maldita habitaci&oacute;n, e intentando dar textura con varios trazos transversales a una er&oacute;tica pintura, que por m&aacute;s que quiera, ya no puede borrar, quiz&aacute;s diluir un poco. Suspira, gimotea y llora. Sufre ahora, relat&aacute;ndome cuanto lo goz&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te preguntaras si los compar&eacute;. Pues s&iacute;, lo hice moment&aacute;neamente, no porque lo pretendiera desde antes, solo entiende que surgi&oacute; de manera natural, imprevista para mi raz&oacute;n que no te quer&iacute;a tener cerca por all&iacute;. Fue mi cuerpo el que al reaccionar te invoc&oacute;. Igual para nada. &iquest;Mejor &eacute;l que t&uacute;? A ti te sobraba el tiempo para adorarme. A &eacute;l le apuraban las ganas y a mi&hellip; &iexcl;Puff! Necesito un trago y un cigarro.<\/p>\n<p>El c&oacute;ctel lo mantiene meci&eacute;ndolo en su mano y el cigarrillo la espera dentro de la cajetilla a medio abrir. Y yo, resignado espero por la continuaci&oacute;n que no demora.<\/p>\n<p>&mdash;Yo controlaba como Chronos el tiempo y la mesura, para no entregarme toda de una sola vez, y por supuesto para no aparecerme demasiado tarde por nuestra casa. Zanj&eacute; aquella comparaci&oacute;n pensando que Jos&eacute; Ignacio hab&iacute;a actuado en la medida de lo esperado. Yo s&iacute;&hellip; Gem&iacute;, suspir&eacute; y jade&eacute; exageradamente, para encabritarlo. Contigo nunca tuve que inventarme nada de eso. &iexcl;Lo juro! Fueron parecidos en el placer f&iacute;sico, en el esfuerzo y sus ganas, como las tuyas de m&iacute;. Pero aqu&iacute;, &ndash;me apunto con el dedo al coraz&oacute;n&ndash; en la vibraci&oacute;n emocional&hellip; &Eacute;l nunca&hellip; &iexcl;Nunca estuvo a tu altura! Coincidieron para m&iacute; en ciertos aspectos y actitudes para ese goce sexual, pero Camilo&hellip; Jam&aacute;s existi&oacute; para &eacute;l, un solo&hellip; &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; la medida del amor?&#8230; En fin, quiero decir que no hubo ning&uacute;n gesto de amor para &eacute;l. &iquest;Estamos?<\/p>\n<p>Los dedos de Mariana tantean el filo de la puerta de aluminio anodizado, y roz&aacute;ndolo desde arriba para abajo, el &iacute;ndice se detiene sobre la ranura de la chapa y sobre este, aloja su mirada e inclinada la cabeza, lanza hacia el costado donde me encuentro, la continuaci&oacute;n de sus actos y los motivos que me expone con frases entre cortadas.<\/p>\n<p>&mdash;Jos&eacute; Ignacio iz&oacute; su cuerpo, con una sonrisa pintada en sus labios pringosos, lanz&aacute;ndome una de sus habituales miradas sical&iacute;pticas, con medio rostro l&iacute;mpido y la otra mitad lustrosa, embadurnada de saliva y mis flujos blanquecinos y pegajosos. Me bes&oacute; sinti&eacute;ndose triunfador, pues comprendi&oacute; que, con su eficaz dedeo, hab&iacute;a conseguido sacarme un buen orgasmo. Ese beso apasionado que no le rechac&eacute;, fue el anticipo y la continuaci&oacute;n del itinerario &ndash;entre la pared y la cama&ndash; de nuestro encuentro en aquel motel. Yo, ya hab&iacute;a concedido el mando, dej&aacute;ndome hacer para saber, as&iacute; que lo que segu&iacute;a ya no era cosa m&iacute;a, el mando lo tuvo &eacute;l.<\/p>\n<p>Como leona enjaulada, observo a Mariana caminar alrededor de la mesa redonda, esquivando los espaldares de las sillas, y dirigi&eacute;ndose hacia el otro extremo de este balc&oacute;n. Con la cabeza gacha, de soslayo me da un repaso. Leo en su oblicua mirada, que quiere saber c&oacute;mo lo estoy sobrellevando. No deber&iacute;a preocuparse por mi tras la demolici&oacute;n. Es verdad que mantengo h&uacute;medos mis ojos y el coraz&oacute;n roto. De resto, sigo en pie.<\/p>\n<p>&mdash;Abr&iacute; los ojos durante el beso y &eacute;l los manten&iacute;a cerrados. Con claridad supina, casi que en alta definici&oacute;n pude ver en su frente surcos brillantes y diminutas gotas de su transpiraci&oacute;n. Distinguir en el aroma de su piel, el olor a lavanda y an&iacute;s; musgo, roble y s&aacute;ndalo, rodeados dentro de una fragancia a lim&oacute;n un tanto agrio. La misma colonia de pap&aacute;, y que tanto molestaba mi olfato. Pero su mejilla izquierda y sobre todo el ment&oacute;n, si ol&iacute;an a m&iacute;. Sus labios y hasta la punta de la nariz, igualmente sab&iacute;an a m&iacute;.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;A Nacho el morbo le puede y a m&iacute;, el af&aacute;n me apremia. Lo hago ya. Desabotono su camisa y Nacho colabora al mantener sus brazos extendidos a cada lado de su torso. Vuelve a sonre&iacute;r, me mira relami&eacute;ndose los labios, y besa hasta tres veces, el negro profundo de mi coronilla cuando agacho la cabeza para liberar el ultimo bot&oacute;n de su camisa. Con dos movimientos de sus hombros, se deshace de ella, mira al suelo como vigilando donde ha ca&iacute;do para no pisarla. Yo puedo admirar su cuerpo con tranquilidad. &iexcl;Como esta de bueno, Dios m&iacute;o! Tan n&iacute;veo como mi piel cuando dejo de broncearme, y totalmente depilado. Me gusta, s&iacute;. Me encantan los trapecios que se le forman desde el cuello hasta los hombros, y por supuesto sus tatuajes. La espalda ancha, sus tetillas de palidez rosa, los abdominales bien marcados y centrado en su vientre, el alargado y hundido ombligo. Falta el resto del trabajo, lo que me aguarda m&aacute;s abajo. &iquest;Lo har&aacute; Nacho? &iquest;O se lo hago yo?&raquo;<\/p>\n<p>&mdash;Se desplaza hacia mi esquina, callada y pensando. &iquest;Lo extra&ntilde;ar&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l, con ambas manos apoyadas sobre mis hombros desnudos, se deshizo del revuelto de algod&oacute;n Pima y lana Merino, tirados en el suelo y cercando sus pies. Se despoj&oacute; de sus elegantes mocasines con su aguda punta de charol, pero se dej&oacute; las medias acanaladas, negras como el color de su pantal&oacute;n. Y ese acto fue el augurio que me permiti&oacute; pronosticar su siguiente movida. Atenaz&oacute; mis clav&iacute;culas entre sus fuertes dedos y me hizo girar, hacerme caminar de espaldas mientras nos bes&aacute;bamos, fue su sensual decisi&oacute;n. Mis pantorrillas hicieron tope contra el borde acolchado de la cama, y all&iacute; fue cuando me lanz&oacute; de espaldas sobre ella. Fue una acci&oacute;n tosca y brusca. Me demostr&oacute; su costumbre animal, poco caballerosa. &iexcl;Y no me gust&oacute;! No estaba acostumbrada a eso, y ese acto caus&oacute; que me acordara de ti por qu&eacute;&hellip; &iexcl;T&uacute; no eres as&iacute;!<\/p>\n<p>&iexcl;Puff! Volteo mi cara para el lado opuesto, con el fin de que Mariana no se percate de mi gesto de enojo y malestar. El hondo suspiro, ha sido inevitable que lo escuche. &iexcl;Ya qu&eacute; importa!<\/p>\n<p>&mdash;Te disgusta como te trat&oacute;, y a pesar de ese hecho, se lo permitiste. Y por lo visto, adelantando en mi mente la pel&iacute;cula, supongo que le admitiste hacer contigo quien sabe cu&aacute;ntas cosas m&aacute;s, cuando pudiste detenerlo todo, arrepentirte y vestirte, alejarte de ese tipo y regresar a tu hogar. Pero no fue as&iacute;. Y creo saber bien el motivo. &iexcl;Te gustaba como te maltrataba!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nooo! &laquo;Carajo&raquo;, Camilo. &iexcl;Por supuesto que no!&#8230; A ver, de qu&eacute; manera te lo explico. Lo estaba estudiando, &iquest;ok? Tanteaba su proceder conmigo para determinar qu&eacute; tan cierto eran los comentarios de las otras mujeres. Esos que tanto alababan su hombr&iacute;a y lo bueno que culeaba. Esos chismes de oficina que me hab&iacute;an incitado a imagin&hellip; &iexcl;A querer tener sexo con &eacute;l! &iquest;Ya lo tienes claro? &mdash;Su enojo puede ser un testimonio de mi equivocaci&oacute;n, o una demostraci&oacute;n m&aacute;s de su gran capacidad actoral para enga&ntilde;arme y hacerme creer que a&uacute;n era de d&iacute;a cuando nos estaba anocheciendo. &iexcl;Qu&eacute; mierdas! Que tristeza no poder confiar de nuevo en sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, est&aacute; bien. &iquest;Ok? Olvida mis palabras. &ndash;Me dice Camilo levantando los brazos como si yo le estuviese apuntando con un arma y no con mi mirada de molestia total&ndash;. &iexcl;Te otorgo el beneficio de la duda! Aunque hablando de dudas&hellip; Me resulta particularmente familiar, el hecho de tu gusto por la sumisi&oacute;n y las ataduras. Esa fascinaci&oacute;n tuya de los &uacute;ltimos meses, por tener conmigo esa otra clase de sexo&hellip; &iexcl;Duro! &mdash;Oops. Buen punto. &iexcl;Pero no es el momento para m&aacute;s explicaciones! No sobre eso, si no de lo que sucedi&oacute; con Nacho a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres saber que hice? &ndash;Camilo asiente y yo prosigo. &ndash; Pues me recompuse y me sent&eacute; en la esquina de la cama. &Eacute;l se plant&oacute; en frente m&iacute;o, con su pose de conquistador dominante. As&iacute; que le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Acaso crees que aqu&iacute; solo mandas t&uacute;? &iexcl;No-no-nooo! &mdash; Enganch&eacute; mis pulgares a su cintura, por debajo del resorte de su&hellip; Un calzoncillo muy peque&ntilde;o, uno de esos, tipo slip, que alguna vez, estando t&uacute; y yo aqu&iacute;, pretend&iacute; que los compraras para encender mi pasi&oacute;n una que otra noche, mientras que Kayra nos hacia el favor de cuidar a nuestro Mateo. &mdash;Camilo hace memoria, frunce el espacio vac&iacute;o entre sus pobladas cejas negras, y luego, toma un trago de la botella de agua mineral. Relaja los m&uacute;sculos de su frente y termina por recordar.<\/p>\n<p>&mdash;Como te dec&iacute;a, Jos&eacute; Ignacio no se lo esperaba y creo que le hizo mucha gracia mi arrebato, pues se carcajeo. O de pronto estaba imaginando que lo que yo deseaba era meterme su verga en la boca para hacerle una mamada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y, se la hiciste! No es dif&iacute;cil de adivinar. &mdash;Me reclama, pero con su voz bastante templada.<\/p>\n<p>&mdash;Lo hice, s&iacute; se&ntilde;or. Pero antes me propuse desesperarlo, hacerle ver yo tambi&eacute;n pod&iacute;a jugar. En una de las tantas veces que le amenac&eacute; con tirar de ellos para abajo, con mis dedos ahuequ&eacute; la tela de su slip y su olor a macho excitado lleg&oacute; hasta mis fosas nasales. Inclin&eacute; la cabeza para mirar m&aacute;s de cerca, y pude contemplar que su pene estaba m&aacute;s bien semierecto. Apart&eacute; la vista enseguida, pero la curiosidad me pudo, y baj&eacute; por completo la licrada tela, paseando mis u&ntilde;as por sus albos muslos, soltando la escasa prenda al traspasar la frontera de sus rodillas.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Como Nacho permanece con su cabeza dirigida al techo, mirando nuestro reflejo en el espejo, yo abro bien mis ojos y aprovecho para fijarme bien en su verga. Lastimosamente, su pene no est&aacute; del todo tiesa, sigue inclinada hacia un lado, pero el glande ya se lo veo lubricado y de un tono rojizo violeta. Esta ya inflamado, cabez&oacute;n por su excitaci&oacute;n; me parece que ahora, en algo se le ha desinflado y de su tama&ntilde;o anterior, cuando me lo ten&iacute;a bien arrimado, le faltan algunos cent&iacute;metros, a lo largo y en lo ancho. &iquest;Me tocar&aacute; sopl&aacute;rselo para que reaccion&eacute;? Hummm&hellip;, se lo acaricio con suavidad y este pedazo de carne reacciona de inmediato. Est&aacute; creciendo acalorado, palpita en mi mano. Me entra la curiosidad y quiero ver cuanto m&aacute;s puedo hac&eacute;rselo crecer. Creo que escupir&eacute; sobre el tronco y empezar&eacute; a pajearlo.&raquo;<\/p>\n<p>Gira su cuerpo noventa grados, con su cabeza inclinada, y terminan sus dedos por liberar del empaquetado encierro un cigarrillo. Da un sorbo a su c&oacute;ctel y acomoda el vaso muy cerca del encendedor. Lo recoge y a sus labios entrecerrados, va a parar el blanco rollito de tabaco y de una sola, la danzante flama quema la punta. Aspira, pero no lo retiene y enseguida veo como el humo sale expulsado por su nariz, y otro poco por su boca. Se mira un pie. Lo adelanta y lo balancea. Lo regresa con parsimonia a la horizontal ubicaci&oacute;n anterior. Se afirma bien sobre el tablado, y con la testa ladeada sobre su hombro derecho, Mariana me escudri&ntilde;a con sus iris topacios, tan vidriosos por el llanto como deben estar los caf&eacute;s m&iacute;os. &iquest;Sufre? Me parece que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ansiosa por empezar con lo que segu&iacute;a, lo provoqu&eacute; para que pusiera manos a la obra. &iexcl;Wow! Me parece que este beb&hellip; Bebecito se est&aacute; despertando. &iquest;no? &mdash;Le dije. Abri&oacute; los ojos y mir&aacute;ndome engre&iacute;do, levant&oacute; los hombros y se sonri&oacute;. &iexcl;No! Espera, no fue as&iacute;. Se carcajeo. S&iacute;, se puso vanidoso y se lo tom&oacute; con su mano por la base, lo sob&oacute; y se lo apret&oacute; un poco, presumiendo su extensi&oacute;n y el grosor.<\/p>\n<p>Camilo se da la vuelta, y con pericia por detr&aacute;s de la oreja derecha, a medias cubierto por un mech&oacute;n de su pelo, ajusta su cigarrillo. Enseguida inclina la espalda y se apoya nuevamente con sus manos sobre la baranda. Tensa las articulaciones de sus dedos y aprieta con fuerza la madera. Le duele escuchar los hechos y recrear con mis palabras, la escena y mis actos. Algo m&aacute;s percibo en sus ojitos achinados, oteando un panorama, ahora despejado. Y es que, para su ego de macho, echa en falta algo en mi relato. &iquest;Ser&aacute; que me atrevo a esclarec&eacute;rselo?<\/p>\n<p>&mdash;Si&hellip; Si te estas preguntando, no compar&eacute; su tama&ntilde;o con el tuyo. Recuerdo que solo&hellip; Se lo observ&eacute; primero. Ya te dije que son similares, salvo la diferencia en la leve curvatura hacia la derecha en la de &eacute;l. Adem&aacute;s de que la suya es&hellip; Es bastante m&aacute;s blanquecina y el tuyo, obviamente tan moreno como el resto de tu piel. &iquest;Ok? Despu&eacute;s&hellip; Si lo hice. Se lo chup&eacute; de nuevo.<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Deseo saborear su verga y met&eacute;rmela dentro de la boca. Levanto la vista y me encuentro con sus ojos avellanas, radiantes y muy redondos. Lo quiero hacer sufrir un poco, pero Nacho expectante, quiere de otra forma. Agarra mi nuca y me indica que desea que abra mi boca y me lo introduzca despacio, pero que sin pausa logr&eacute; met&eacute;rmelo hasta el fondo de mi garganta. Lo dejo moverme la cabeza y le permito que me piche la boca a su ritmo unos instantes, pero me atraganto, siento que me ahogo y se me hace interminable esta tortura, pues no estoy tan acostumbrada a esto. Me la saco de la boca y &eacute;l arremete con el glande, con todo el tronco de su verga, azot&aacute;ndome los labios y ambas mejillas.&raquo;<\/p>\n<p>Si no fue el tama&ntilde;o ni el estilo&hellip; &iquest;En que m&aacute;s me supero?<\/p>\n<p>&mdash;Lo cierto es que dej&oacute; de agarrarse el pene, y&hellip; Y me permiti&oacute; seguir manose&aacute;ndosela sin af&aacute;n, tal vez con mucha menos fortaleza a lo que &eacute;l seguramente estaba acostumbrado cuando otra mujer se lo hac&iacute;a, o cuando por su propia necesidad, a solas en su habitaci&oacute;n, con sus manos se masturbaba. No es que me estuviera muriendo de ganas por hacerlo venirse r&aacute;pido, as&iacute; que con una mano se la apart&eacute; del vientre y empec&eacute; a lam&hellip; Bes&aacute;rsela por todas partes, partiendo desde el glande hasta llegar a&hellip; Sus pelotas. Lo dej&eacute; disfrutar un rato, hasta que sent&iacute; que ya lo ten&iacute;a bien hinchado y tieso. Percib&iacute; su olor, el que proven&iacute;a de su humectada verga, as&iacute; como en la palma de mi mano, sent&iacute; como&hellip; Aquel pedazo de carne palpitaba y se acercaba, seg&uacute;n su agitada respiraci&oacute;n, el momento de su venida. Me detuve, fren&eacute; el movimiento de mi mano en seco, y enseguida lo mir&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta mi vergota? &mdash;Me pregunt&oacute; con su habitual engreimiento. Y entonces le respond&iacute; que s&iacute;. Y s&iacute;, Camilo, su pene no me disgust&oacute;. Compaginaba muy bien con el resto de su cuerpo. Solo&hellip; Tan solo esper&eacute; que, al met&eacute;rmelo, no me defraudara. Perd&oacute;name por ser tan honesta, pero creo que es mejor para m&iacute; redenci&oacute;n, ante todo ser completamente di&aacute;fana. Y aunque sufras por mi culpa, como lo estas padeciendo, puedas tener un motivo m&aacute;s claro para emitir tu juicio. Mentir no me sirvi&oacute;, ahora tal vez siendo tan sincera, pueda recuperar en algo tu confianza.<\/p>\n<p>No me responde, no dice nada. Tan solo llora, y cruza sobre el barandal sus antebrazos, para sobre ellos, precipitar su frente. &iexcl;Dios, Dios! &iquest;Por qu&eacute; carajos tuve que traicionar su infinito amor?<\/p>\n<p>&mdash;Creo que es suficiente, cielo. No es necesario que te cuente m&aacute;s. El resto te lo puedes imaginar.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces mi raz&oacute;n&hellip; Est&hellip; Esta sensaci&oacute;n de derrota es cierta. Te lo hace mejor. Te culea mejor que yo y eso&hellip; Por eso Mariana, decidiste continuar con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Basta, Camilo! &iexcl;Basta ya! &iquest;Te estas escuchando bien? Me hablas de &eacute;l como si estuviera todav&iacute;a en mi presente y no es as&iacute;. Existi&oacute; en mi pasado. &iquest;Ok? Y&hellip; &iexcl;Y no me pich&oacute; mejor que t&uacute;! Sacude de tu cabeza esa puta idea. Lo dej&eacute; de ver, pero no porque lo hayas apartado de m&iacute;, asust&aacute;ndolo o amenaz&aacute;ndolo. Sencillamente me desencant&eacute; de &eacute;l por su&hellip; Por su cobard&iacute;a, pues me abandon&oacute; primero. Se amedrent&oacute; antes de que t&uacute; le dieras su merecido. Cuando me enter&eacute; de que estaba hospitalizado, en un acto de compasi&oacute;n fui a visitarlo, s&iacute;. Pero como nunca estuvo aqu&iacute; ni ac&aacute;, &ndash;y me se&ntilde;alo con el dedo indic&eacute; mi coraz&oacute;n y luego la sien derecha&ndash; me dio pesar de saber que &eacute;l pr&aacute;cticamente no ten&iacute;a a nadie en su vida. No ten&iacute;a ni tuve despu&eacute;s, ning&uacute;n otro tipo de contacto con &eacute;l.<\/p>\n<p>&iquest;C&oacute;mo puedo estar seguro de eso? Como puedo creer en sus palabras, si yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Si antes de venir aqu&iacute;, yo sent&iacute;a que me estaba enloqueciendo, al verte aqu&iacute; ahora, queriendo escuchar sin aspavientos todo lo que hice junto a &eacute;l, creo que tambi&eacute;n tu estas muy mal de la cabeza. Comprendo que desees despejar esa duda que te atormenta, pero es una apuesta absurda la que me has propuesto. Sufres demasiado al escuchar mis verdades, pero ni aun as&iacute; me crees y persistes en querer martirizarte suponiendo cosas, escuchando causas y analizando efectos que solo est&aacute;n presentes en tu imaginaci&oacute;n y en ese puto ego de macho adolorido y acomplejado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Es que no puedo creer que te encapricharas con ese malparido, as&iacute; como as&iacute;! O que tuvieras que haberte acostado con ese tipo tan solo para apartarlo del culo de tu amiguita. &iexcl;Tuvo que existir algo m&aacute;s! Sentimientos interpuestos, a parte del gusto por tu venganza. &iquest;Cierto?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y dale con lo mismo, Camilo! No me enamor&eacute;, de eso estoy segura. Pero est&aacute; bien, si tanto te gusta saborear el dolor que est&aacute;s probando, d&eacute;jame entonces terminar de contarte lo que me hizo, o mejor&hellip; Lo que no me hizo y yo&hellip; Yo si me dispuse a hacer con &eacute;l. As&iacute; que para dilucidar tu est&uacute;pida idea de que me enamor&eacute; de &eacute;l por sus extraordinarias dotes para culear, no me interrumpas y prep&aacute;rate otro c&oacute;ctel, sin tanto jugo de naranja, d&eacute;jalo un poco m&aacute;s fuerte para puedas soportar toda la verdad, embriag&aacute;ndote.<\/p>\n<p>&mdash;Nos dejamos caer sobre la colcha. Aterriz&oacute; encima m&iacute;o y por unos instantes cre&iacute; que me asfixiaba bajo su peso. Mi entrepierna se frotaba a placer contra un muslo suyo. Sus manos acariciaban mi cuello y un costado. Sobre mi ingle sent&iacute;a su pene tieso, estirando la piel de ese lado. Sent&iacute;a como restregaba su cuerpo contra el m&iacute;o, frotando acompasados, su pecho contra mis senos, mi ombligo contra sus abdominales y mi cadera contra su pelvis. Mi&hellip; La vagina la ten&iacute;a bastante h&uacute;meda, y sent&iacute; como de su glande emanaba un brebaje tibio, cada que al oprimirlo contra m&iacute; piel, arrum&aacute;ndola hacia arriba como si intentara construir un terrapl&eacute;n con los pliegues de mi epidermis, se le regaban viscosas gotas cuando lo deslizaba de para abajo.<\/p>\n<p>&mdash;Intentando ser gracioso, al pasar sus manos bajo mis axilas, con sus dedos me atorment&oacute; con cosquillas. Aqu&iacute;, bajo mis dos brazos, &ndash;le ense&ntilde;o donde, como si no supiera, m&aacute;s no me ve&ndash; igualmente en las corvas y las plantas de mis pies, se ensa&ntilde;&oacute; conmigo. Me revolqu&eacute; en medio de su carcajada y mis risas. Con sus manos revoloteando, dichoso me abarcaba y no cesaba en su ni&ntilde;er&iacute;a con mi cuerpo, pasando sus dedos como patas de ara&ntilde;a por detr&aacute;s de mi cuello hasta la espalda, rozando sin cuidado mis tetas para llegar con sus cosquillas a mis costados y&hellip; Y ah&iacute; lo detuve. Le grit&eacute; un, &iexcl;Basta! &iquest;O dos? Ya que reapareci&oacute; t&uacute; imagen en mi cabeza. Esos juegos eran muy nuestros, y aunque sufriera a carcajadas bajo tus &aacute;giles dedos hasta casi orinarme, mis costados que son mi debilidad, ese punto d&eacute;bil era solo tuyo y mi cuerpo solo deb&iacute;a reaccionar a ellos, que fueron quienes lo descubrieron.<\/p>\n<p>El silencio de este amanecer, rasgado muy temprano por el rumor del oleaje, cede a&uacute;n m&aacute;s ante mi respiraci&oacute;n entrecortada, mi propio llanto y el sonido que produzco al sorber mi nariz. Escucho rumores. Son conversaciones provenientes de la habitaci&oacute;n que nos queda debajo. All&iacute; hay risas tras las palabras y gritos, pocos, de peque&ntilde;as criaturas que exigen visitar la playa pronto. Y m&aacute;s abajo oigo chirridos, son las patas de algunas sillas pl&aacute;sticas que alguien acomoda, cambiando su posici&oacute;n alrededor de las mesas cercanas a las piscinas, y cuyos parasoles de colores bien cerrados a esta hora, no pueden detener esos sonidos que llegan a mis o&iacute;dos en decibelios bajos. &iexcl;&iquest;Qu&eacute; me importa ahora que riera mejor conmigo, si pichaba mejor con &eacute;l?!<\/p>\n<p>&mdash;Pues &eacute;l ya echado encima de m&iacute;, se tranquiliz&oacute; y&hellip; Me acarici&oacute; supongo, que como lo har&iacute;a cualquier hombre que tuviera hambre de m&iacute;. Utiliz&oacute; su picuda barbilla como apoyo sobre mi estern&oacute;n y su lengua escal&oacute; por la piel del seno diestro hacia el pico de mi pez&oacute;n, para clavar all&iacute; su incisiva mordida. La mano que estrujaba mi otra teta, la descolg&oacute; por mi costado y en ese recorrido lento, acarici&oacute; con el pulgar la circunferencia de mi ombligo y lo hundi&oacute;, escarb&oacute; dentro buscando no s&eacute; qu&eacute;. El dedo me&ntilde;ique por la cadera transit&oacute; el pliegue de la ingle, colando instantes despu&eacute;s por el medio de mi raja, su dedo &iacute;ndice y el del medio, evitando la campi&ntilde;a recortada de mi pubis.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te encuentras bien? &mdash;Por respuesta, Camilo levanta los hombros.<\/p>\n<p>Mi esposo obediente, no me replica nada y tampoco bebe de su botella de agua. Contin&uacute;a con su mirada desfallecida observando la lejan&iacute;a, descargando su enojo sobre la baranda de madera al golpearla con el pu&ntilde;o derecho. Pretende simular ante mis ojos, que aquella vez de mi entrega a Nacho, la est&aacute; asumiendo m&aacute;s o menos bien. M&aacute;s s&eacute; que no es as&iacute;, pues gruesas lagrimas ruedan por sus p&oacute;mulos y cristalinas batallan contra la ley de la gravedad para no despegarse del resto de su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya lo tienes duro y listo? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Lo tengo tieso y grueso, como tranca de burro! &mdash;Me respondi&oacute; burl&oacute;n y orgulloso, demostr&aacute;ndome al incorporarse, su erecta hombr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a hacer que &laquo;orgasmes&raquo; como nunca, pero esta vez no ser&aacute; con mis dedos. Te lo voy a meter hasta la empu&ntilde;adura. &mdash;Sentenci&oacute; vanidoso y coloc&oacute; sobre mis rodillas sus manos. Apart&oacute; mis piernas con apurado &iacute;mpetu y se ubic&oacute; en el medio de ellas, con su miembro viril, duro y amenazante.<\/p>\n<p>&mdash;Estas muy equivocado si crees que lo vamos a hacer a pelo. &iexcl;Ni loca! Ponte un preservativo, o si no&#8230; Nada de &laquo;nanais&raquo;. &mdash;Le inst&eacute; a hacerme caso, amenaz&aacute;ndolo con no hacerle mimos ni arrumacos, mientras a dos manos alejaba su vientre del m&iacute;o y cerraba los muslos impidiendo que su pene me horadara.<\/p>\n<p>&mdash;Se levant&oacute; de mala gana y &laquo;reburuj&oacute;&raquo; dentro de su pantal&oacute;n, extrajo unos sobres negros, otros plateados, y se me acerc&oacute; muy sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Condones importados, bizcocho! Solo para estrenarlos a la fuerza contigo. &iquest;Los quieres de sabores? O prefieres que lo hagamos a oscuras para que puedas ver, aparte de fuegos artificiales, &iquest;mi verga enmascarada con colores fluorescentes? &mdash;Ni sue&ntilde;es que voy a probar ese pedazo de caucho. &iexcl;Ponte mejor uno de colores! &mdash;Le contest&eacute;.<\/p>\n<p>Continua el mutismo en Camilo, y demasiada rigidez en la pose que mantiene desde hace mucho rato. Sufre ahora porque as&iacute; lo quiso. Le provoco mayor dolor con cada acci&oacute;n narrada. Me duele lastimarlo revel&aacute;ndole estos detalles, pero son necesarios para que comprenda, que Jos&eacute; Ignacio no fue mejor amante que &eacute;l. &iexcl;Puff! Mi coraz&oacute;n late a mil, como igualmente debe estar sucediendo con el suyo. Los dos casi igual de infartados.<\/p>\n<p>&mdash;No apag&oacute; la luz, pero rasg&oacute; con premura el envoltorio y desenroll&oacute; el preservativo anaranjado a lo largo de su verga. As&iacute; que con premura abr&iacute; los muslos y lo invit&eacute;. La verdad me sent&iacute;a m&aacute;s apurada que excitada. Se acomod&oacute; sobre m&iacute; y con mis piernas lo rode&eacute;. Baj&eacute; un poco mi cabeza para poder verle como se agarraba su miembro con una mano y la guiaba hasta la entrada de mi vagina. Nada m&aacute;s apoyar su champi&ntilde;&oacute;n ros&aacute;ceo en la entrada de mi cuca, me aferr&eacute; a su nuca y elev&eacute; mis caderas, alzando un poco mis nalgas para que nuestra uni&oacute;n tuviera un feliz encuentro. Le inst&eacute; a que me la metiera y cuando sent&iacute; su primer envite, yo&#8230; Dej&eacute; escapar un gemido de gusto, sincero y prolongado, hasta que mis entra&ntilde;as las sent&iacute; llenas, cuando &eacute;l se agarr&oacute; a mis nalgas para hundirse m&aacute;s dentro de m&iacute; y casi enseguida recul&oacute;.<\/p>\n<p>El ambiente que nos rodea, se carga de inconmensurable tristeza y lastimera pesadez. Se acerca un paso m&aacute;s y queda pegadita a mi espalda. Espero como es obvio que no me abrace, pues debe estar sumamente avergonzada y arrepentida, al hacerme caso y contarme todo lo que hizo con su amante. Me asombrar&iacute;a mucho, si hiciera lo contrario. Si es sincera como me lo parece, estoy muy cerca de no pecar por ignorante y finalmente, entender que sinti&oacute; Mariana por ese Playboy de ver&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que ganas ten&iacute;a de culiar contigo, Meli! Eres&hellip; Eres perfecta para m&iacute;. Nos acoplamos bien bailando y para pichar no te mueves tan mal. &iexcl;Adem&aacute;s&hellip; Gimes delicioso! &mdash;As&iacute; me hablaba al o&iacute;do, mientras al comienzo suave, se mov&iacute;a dentro m&iacute;o. Luego del halago, sudando se fue precipitando. Veras, yo&hellip; Yo estaba inmovilizada por sus manos, sujetando mis mu&ntilde;ecas por encima de mi cabeza, y el resto de mi cuerpo bajo sus kilos de peso, pero sintiendo ya, tras cada fricci&oacute;n de su pene contra las paredes de mi vagina, algo de placer. &iexcl;Ya untado un dedo, untada la mano! As&iacute; que lo presion&eacute; para poder disfrutar mientras analizaba, qu&eacute; tan cierto eran los comentarios, donde dec&iacute;an que era un mago en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;P&iacute;chame bien, m&eacute;temelo m&aacute;s duro. &iexcl;Mu&eacute;vete m&aacute;s! &mdash;Lo azuc&eacute; y &eacute;l lo hizo. &ndash;Camilo, por el contrario, permanece r&iacute;gido e inexpresivo. &ndash; Jos&eacute; Ignacio comenz&oacute; a resoplar como un toro, jadear como si se estuviese asfixiando despu&eacute;s de clav&aacute;rmelo, y a mover su cadera hacia adelante y hacia atr&aacute;s, sin pausa y con muy poco de lo que si me sabes hacer t&uacute;. Cambiar de ritmo, hacer pausas para disfrutarme, y emprender de nuevo hasta llevarme a la cima otra vez. Eso&hellip; Ese estilo definitivamente no era lo suyo.<\/p>\n<p>El contenido de la botella del agua mineral, se me agota tras el &uacute;ltimo sorbo, y perezosamente doy media vuelta y la coloco de forma horizontal sobre la mesa. Medito en lo escuchado y analizo si creer en sus palabras o no. Con un &aacute;gil movimiento de mi mu&ntilde;eca, hago girar sobre su eje, el envase vac&iacute;o y concentro mi mirada en esos giros. A Mariana no me atrevo todav&iacute;a a enfrentarla. Falta m&aacute;s por escuchar.<\/p>\n<p>Mariana da pasos cortos por detr&aacute;s de la silla y la mesa. Camina con lentitud, como midiendo la distancia que existe entre la mitad del balc&oacute;n y el extremo opuesto del pilar de madera me sostiene. Lo hace mirando al suelo, con los ojos muy abiertos y su semblante muy serio. Su cabeza inclinada se menea de izquierda a derecha, negando al rememorar esa noche. Molesta por algo que le sucedi&oacute; con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Si al caso recuerdo que, adicionalmente a su af&aacute;n por entrar y salir de mi interior, como novedad o adicional a esa estimulaci&oacute;n sexual, en su cabeza solo se hallaba apostillada la ma&ntilde;a de levantar su torso para empujar con mayor ah&iacute;nco, y usar una mano para estrujarme una teta, entre el pulgar y el dedo &iacute;ndice, retorcerme el pez&oacute;n e intentar dentellearme el cuello, seg&uacute;n &eacute;l para marcar su ganado. Obvio no se lo permit&iacute;. No porque me asustara que, al dejarme esa marca, me expusiera a que t&uacute; la hallaras y extra&ntilde;ado preguntaras por la causa, sino porque ni era una ternera y mucho menos propiedad suya.<\/p>\n<p>&mdash;Me la met&iacute;a con fuerza, hasta golpearme el perineo con sus test&iacute;culos descolgados. Al movimiento de cadera le imprim&iacute;a adem&aacute;s de su constancia, mucha energ&iacute;a. Sudaba bastante, me dec&iacute;a al o&iacute;do vulgaridades para erotizarme, pero era &eacute;l quien se enardec&iacute;a, y pod&iacute;a yo sentir, como sus penetraciones se aceleraban sistem&aacute;ticamente presagiando la culminaci&oacute;n de aquel coito. Enlac&eacute; mis piernas alrededor de su cadera, para retenerlo dentro de m&iacute;, unos instantes antes de ese final y apret&aacute;rselo con mis m&uacute;sculos, como a ti te agradaba que lo hiciera.<\/p>\n<p>&mdash;Lo estaba sintiendo diferente, y no s&eacute; si debido a la textura de ese cond&oacute;n, o por analizar su forma de actuar, perd&iacute;a yo la motivaci&oacute;n y no lograba concentrarme en el acto mismo ni lubricarme como deber&iacute;a ser. Finalmente coloc&oacute; sus dos manos a cada lado de mis hombros, se levant&oacute; un poco, clav&aacute;ndome m&aacute;s adentro y tan hondo como fisiol&oacute;gicamente era posible, para susurrar un &mdash;&iexcl;Me vengo rico, Meli! Un tanto amordazado su gemido, secuestrado entre sus dientes apretados. Dos o tres estocadas tras su consecutivas desenvainadas y en la ultima su explosi&oacute;n descontrolada, su rostro con muecas de placer y yo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te quedaste a medias? &mdash;Meto la cucharada en sus recuerdos y la interrumpo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero m&aacute;s que sentirme molesta fue m&aacute;s una sensac&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te defraud&oacute;! &mdash;Lo vuelvo a hacer, haciendo hincapi&eacute; en su respuesta a medias, sin saber a ciencia cierta, que tanta verdad existe en mi suposici&oacute;n. Mariana me mira con un sesgo de resignaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Digamos que fue una experiencia totalmente ajena a lo que hab&iacute;a imaginado antes de pactar aquel encuentro para cancelar mi apuesta y conocer de primera mano su manera de hacer el a&hellip; De tener sexo. El caso es que satisfecho se tir&oacute; al lado derecho para descansar y a m&iacute; me embarg&oacute; un poco ese cargo de conciencia, por haberte enga&ntilde;ado por cumplir con un deseo que&hellip; &iexcl;Me desencant&oacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Esto si es pichar de verdad! Gemiste tan rico, que me hiciste venir a chorros. Me encant&oacute; verte disfrutar. &iquest;Satisfecha, Meli? &mdash;Mientras orgulloso me hablaba de su &laquo;haza&ntilde;a&raquo;, se retiraba con cuidado el preservativo, y anud&aacute;ndolo, vanidoso lo hizo pendular en frente de mis ojos, lleno de su corrida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ufff! Ni te imaginas. Fue algo demasiado&hellip; &iexcl;Animal y r&aacute;pido, querido! Me has dejado con ganas de m&aacute;s. &iquest;As&iacute; culeas con todas? &mdash;Le escup&iacute; mi frustraci&oacute;n en su cara.<\/p>\n<p>&mdash;Solo a las que quiero volverme a culear. Como contigo y con mi novia. Con las dem&aacute;s no me esmero tanto. &mdash;Me respondi&oacute; con los ojos cerrados, sin entenderme o darse por aludido. Su egolatr&iacute;a enclaustrada en una sola neurona no le permit&iacute;a analizar a profundidad mi sarcasmo.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de ese primer fallido polvo, amold&oacute; su pecho contra mi espalda y con su pubis presion&oacute; mis nalgas, mientras me dejaba sentir su pene morcill&oacute;n, dormitando casi entre mis muslos, como su due&ntilde;o. Con mis brazos recogidos sobre mis senos, soportando el peso de su brazo derecho sobre ellos, me levant&eacute; al poco tiempo con ganas de fumarme un cigarrillo y calmar la sed que me provoc&oacute; aquel ejercicio sexual, con un buen trago de cerveza. Despu&eacute;s lo hizo &eacute;l, acerc&aacute;ndose hasta la silla sinuosa donde yo permanec&iacute;a sentada, para relajarse, seg&uacute;n &eacute;l, con un porro de marihuana y varios shots de aguardiente &laquo;N&eacute;ctar&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Esos olores, el de mi tabaco y su yerba, se fueron mezclando de a poco con el aroma a sexo que flotaba aun en la atm&oacute;sfera de la habitaci&oacute;n. Encend&iacute; el televisor y cambi&eacute; de canales, porno no era lo que pretend&iacute;a ver, as&iacute; que canale&eacute; hasta que di con uno que solo transmit&iacute;a v&iacute;deos musicales. Con los ojos cerrados y el cigarrillo entre los dedos de mi mano derecha, mis caderas las bambole&eacute; de manera sensual al ritmo de &laquo;Vaina Loca&raquo; y Jos&eacute; Ignacio crey&oacute; que lo hac&iacute;a para &eacute;l, para gustarle y provocarlo m&aacute;s al bailar desnuda.<\/p>\n<p>&mdash;Encumbrado en la cima de su orgullo o flotando en la nube de humo denso de su cacho de yerba, sonriente se recost&oacute; de nuevo en la cama y desde all&iacute; me silbo de nuevo, alabando mi sensualidad y la belleza de mi cuerpo. Me fui acercando a &eacute;l sin dejar de contonearme como una cobra real, pero no por buscarlo sino para apagar en el cenicero que ten&iacute;a al lado, en la mesita de noche, la colilla que amenazaba con quemarme las yemas de mis dedos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te pasas de buena, bizcocho! &mdash;Me dijo feliz y reposado. Pero su semblante soberbio y triunfador, cambio de faz cuando acerqu&eacute; mis labios a los suyos, y sin besarlo como &eacute;l lo supon&iacute;a, pellizqu&eacute; su tetilla izquierda y exhal&eacute; la bocanada de humo que hab&iacute;a retenido en mi boca. Aparte del gemido de dolor, un signo de interrogaci&oacute;n surgi&oacute; en su mirada, al montarme a horcajadas sobre &eacute;l, mi culo, el que tanto le gustaba, aterrizado sobre su pecho y con mi raja muy cerca de sus labios entreabiertos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieres que te haga? &mdash;Pregunt&oacute; mientras me apretaban sus dedos una nalga y mi cuquita, no tan mojada, pero si olorosa, con mi movimiento pendular le hac&iacute;a gui&ntilde;os a su lengua.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, mi ni&ntilde;o precioso. &iquest;No te lo imaginas todav&iacute;a? &iquest;Tengo que hacerte dibujitos o enviarte se&ntilde;ales de humo? &iexcl;Por favor! &mdash;Y me abr&iacute; los labios mayores, esa vez si lo hice para &eacute;l y para que sus ojos me la contemplaran bien.<\/p>\n<p>&mdash;A ver bebecito&hellip; &iexcl;Todas las mujeres lo tenemos aqu&iacute;! &ndash;Camilo da un respingo, la palabra le molesta, pero ese no fue el motivo para llamarle a &eacute;l&hellip; &iexcl;Mi bebe! &ndash;. &iexcl;Escondido, pero est&aacute;! Y se me hace inconcebible que ninguna de tus amantes te hubiera obligado a buscarlo, conform&aacute;ndose simple y llanamente con sentir dentro suyo, el grosor y la longitud de tu verga. &iquest;Ser&eacute; yo acaso la diferente?<\/p>\n<p>Miro hacia donde se encuentra Camilo. Llora y suspira. S&eacute; que sufre.<\/p>\n<p>Quiero socorrerlo, acercarme a &eacute;l por detr&aacute;s y abrazarlo. La raz&oacute;n me grita fuerte que ya es muy tarde, pero mi coraz&oacute;n latiendo desbocado, insiste en que, &ndash;con mis dedos&ndash; todav&iacute;a es temprano para que yo lo alcance. &iquest;Qu&eacute; estupidez es esta? &iquest;Acaso pretende que, con mi sexual confesi&oacute;n, libere algo retenido en su interior? Odio. Eso puede ser. Es justo lo que en ning&uacute;n momento mientras estuvo, despu&eacute;s de saberlo me lo expres&oacute;.<\/p>\n<p>Y s&iacute;, puede ser tal como hablando con su amigo, esa otra tarde cuando lo busqu&eacute; desesperada, luego de intentar suicidarme con una sobredosis de opioides, encerrada en mi habitaci&oacute;n, y al escuchar el llanto de Mateo tras la puerta llam&aacute;ndome, pude reaccionar y lo vomit&eacute; todo, para luego junto con mi hijo, salir a buscarlo al concesionario para rogarle por en&eacute;sima vez, que me colaborara para encontrarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&laquo;&Eacute;l, no quiere por ahora saber nada de usted. No puedo hacer m&aacute;s por ahora. Pero sepa se&ntilde;ora, que su esposo est&aacute; sufriendo a solas, pues don Camilo la ama demasiado, y no desea para nada, su mal. Matarse no es la soluci&oacute;n. Tiene otras herramientas a la mano para salir de esa situaci&oacute;n. No intente hacerlo otra vez, y mejor observe bien a esta personita que tiene ahora en su regazo. Este ni&ntilde;o no tiene por qu&eacute; pagar los platos rotos de su error. Su hijo, usted y &eacute;l, merecen darse otra oportunidad para seguir con su vida. &iquest;Juntos o separados? Eso no lo s&eacute; ni me incumbe, pero si considero que ambos como adultos que son, deben hablar, y conscientemente velar por el futuro de esta vida que, con amor, procrearon y han est&aacute;n sacando adelante. &Eacute;l no la odia, eso lo s&eacute; bien porque los hombres como &eacute;l o como yo, y los que entregamos nuestro coraz&oacute;n a una sola mujer, &ndash;sin esperar nada a cambio&ndash; jam&aacute;s podremos detestar a quien nos hizo tan felices nuestros a&ntilde;os. &iquest;Suficientes para ustedes dos? No tengo idea. Ese tiempo es algo que deben valorarlo ustedes dos, ojal&aacute; frente a frente, con honestidad&raquo;.<\/p>\n<p>Y tal vez Rodrigo tuviera raz&oacute;n. Para dejarme en paz, mi esposo necesita librarse de su inmenso amor hacia m&iacute;, y para lograrlo precisa odiarme&hellip; &iexcl;Rotundamente! Mi merecido calvario ser&aacute; continuar escarbando en mi propia tumba, revel&aacute;ndole lo dem&aacute;s, para que haci&eacute;ndolo sufrir, tras mis verdades, logre que al menos que me perdone si no quiere volver conmigo.<\/p>\n<p>&iexcl;Puff! En fin, si esta es su voluntad, pues que sea como desea y continuemos sufriendo con estos recuerdos, y&hellip; Que sea lo que Dios quiera y ojal&aacute; comprenda que mi lealtad sentimental, nunca estuvo en peligro al mantener a sus espaldas, mi relaci&oacute;n con Nacho, y qu&eacute; jam&aacute;s la antepuse a mi infiel genitalidad, con &eacute;l o con los dem&aacute;s que disfrutaron de mi cuerpo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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