{"id":43603,"date":"2023-11-03T23:00:00","date_gmt":"2023-11-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-03T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-03T23:00:00","slug":"una-inesperada-tarde-de-verano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-inesperada-tarde-de-verano\/","title":{"rendered":"Una inesperada tarde de verano"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43603\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Alejandra colg&oacute; el tel&eacute;fono y lo puso en su regazo. La conversaci&oacute;n con Any, su mejor amiga, se hab&iacute;a concentrado una vez m&aacute;s en Ra&uacute;l, y estaba excitada por lo que le hab&iacute;a relatado en esta ocasi&oacute;n. ten&iacute;an tiempo vi&eacute;ndose solo para tener sexo y estaba fascinada con el tama&ntilde;o de su herramienta. &Eacute;l era maestro de su facultad: un hombre mayor de cabello casta&ntilde;o y ojos verdes que la hab&iacute;a cautivado desde que lo vio. No omit&iacute;a ning&uacute;n detalle cuando le contaba de sus sesiones amatorias, que en ocasionas eran bruscas y en lugares p&uacute;blicos; era la tercera vez que terminaba empapada escuchando la voz aguda de su amiga.<\/p>\n<p>Al principio, Alejandra no ten&iacute;a inter&eacute;s en &eacute;l, pero al imaginar cada detalle que relataba su amiga, poco a poco fue sintiendo curiosidad, pues era imposible no imaginar sus cuerpos desnudos y sudorosos en alg&uacute;n hotel de paso o en la sala de la casa de Ra&uacute;l, como hab&iacute;a sido en esta ocasi&oacute;n. &ldquo;Me sostuvo de la cintura tan fuerte que me dej&oacute; marcados los dedos, pero me cogi&oacute; como nunca&rdquo;, le dijo entre risas antes de colgar. Meti&oacute; la mano en su pantaleta y se sorprendi&oacute; por la humedad que emanaba de su vagina. Se recost&oacute; en la cama y se toc&oacute; despacio hasta correrse.<\/p>\n<p>En alguna ocasi&oacute;n, hab&iacute;a fantaseado con acostarse con su maestro de literatura, que para ella ten&iacute;a un encanto especial que la hac&iacute;a no dejar de mirarlo durante las lecciones. Sol&iacute;a sentarse en el primer asiento de la fila con el solo prop&oacute;sito de verle el bulto, que imaginaba ser&iacute;a de buen tama&ntilde;o. Se vio a si misma arrodillada en el sal&oacute;n de clases vac&iacute;o, con la blusa del instituto desabrochada y devorando su herramienta, mientras &eacute;l le sosten&iacute;a el cabello con una mano dirigiendo sus movimientos. El cansancio despu&eacute;s del orgasmo le sobrevino y se qued&oacute; dormida.<\/p>\n<p>El tema pronto qued&oacute; olvidado cuando dejaron de verse y aunque le segu&iacute;a relatando de sus andanzas con parejas casuales, no se excitaba de la misma manera que lo hac&iacute;a con los relatos de Ra&uacute;l. &Eacute;l era especial.<\/p>\n<p>Meses despu&eacute;s de aquella llamada se acercaba el fin de cursos, y era costumbre que la facultad hiciera una peque&ntilde;a celebraci&oacute;n para los estudiantes de primero. Any esperaba con ansias ese d&iacute;a por lo que invit&oacute; a Alejandra a un centro comercial para comprar un peque&ntilde;o conjunto que ten&iacute;a pensado estrenar ese d&iacute;a con su pareja de turno. Cerca del mediod&iacute;a llegaron a la &uacute;ltima boutique de su recorrido. Alejandra se tom&oacute; su tiempo revisando prenda tras prenda hasta que finalmente se meti&oacute; al probador.<\/p>\n<p>Any no encontr&oacute; nada de su agrado y la esper&oacute; afuera de la tienda. Pasado un rato, escuch&oacute; la voz de su amiga afuera del probador y Alejandra se apresur&oacute; a vestirse. Al salir la vio platicando con un hombre mayor que le llam&oacute; la atenci&oacute;n, y de inmediato lo reconoci&oacute; por la descripci&oacute;n que le dio su amiga.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l era m&aacute;s apuesto y alto de lo que hab&iacute;a imaginado, y al igual que su amiga, no pod&iacute;a dejar de ver sus ojos de color aceituna. La salud&oacute; con un suave apret&oacute;n de manos y un beso en la mejilla que la impregn&oacute; de su perfume; estaba cautivada con la presencia de aquel hombre mayor que no le quitaba la vista de encima.<\/p>\n<p>Alejandra se sent&oacute; junto a Ra&uacute;l, que ve&iacute;a sus pechos sin disimulo, y lejos de incomodarse empez&oacute; a sentirse nerviosa. De cierta manera le recordaba a su maestro, que era amable y directo como &eacute;l. Any bromeaba y se re&iacute;a tom&aacute;ndolo del brazo sin dejar de ver a su amiga, que se sent&iacute;a ruborizada por la cercan&iacute;a de aquel hombre mayor.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un rato de conversar, Ra&uacute;l le dice algo al o&iacute;do a su amiga y esta se r&iacute;e d&aacute;ndole un peque&ntilde;o golpe en el pecho.<\/p>\n<p>&#8211; Nos est&aacute; invitando a su casa y quiere ver lo que compr&eacute;. &iquest;Nos acompa&ntilde;as? -Le pregunt&oacute; Any.<\/p>\n<p>&#8211; Claro que no. &iquest;C&oacute;mo crees? &ndash; Contest&oacute; Alejandra ruborizada entre risas, aunque se mor&iacute;a de ganas por ir con ellos. Ten&iacute;a curiosidad y estaba empezando a excitarse.<\/p>\n<p>&#8211; Solo ser&aacute; un rato, lo prometo. -Insisti&oacute; con un gui&ntilde;o. Ra&uacute;l la ve&iacute;a atento con una sonrisa sin decir nada.<\/p>\n<p>Le dio un vistazo r&aacute;pido a su entrepierna y finalmente accedi&oacute;. Any y Ra&uacute;l caminaron tomados de la mano hasta el estacionamiento.<\/p>\n<p>Camino a su departamento, Ra&uacute;l no paraba de mirar a Alejandra en el espejo retrovisor. Sent&iacute;a que aquella mirada llena de lascivia la desvest&iacute;a lentamente, y el hormigueo inconfundible del deseo se hizo presente. Dej&oacute; de ponerle atenci&oacute;n a su amiga y divag&oacute; en sus pensamientos, centrados en los encuentros de Any con aquel hombre que la miraba con deseo. Se acarici&oacute; el pecho y Ra&uacute;l le gui&ntilde;&oacute; un ojo.<\/p>\n<p>A los tres les pareci&oacute; una eternidad llegar hasta su casa, que estaba bastante alejada de la ciudad. Era una edificaci&oacute;n grande que les mostr&oacute; casi cuarto por cuarto. Al finalizar el recorrido, Ra&uacute;l prepar&oacute; un par de bebidas y se las entrego, con una sonrisa maliciosa en los labios. Alejandra estaba nerviosa y tras darle un trago, descubri&oacute; que su respiraci&oacute;n se estaba agitando. Sent&iacute;a la curiosidad del deseo y sobre todo el morbo de estar en aquella casa, que hab&iacute;a sido escenario de varios encuentros con su amiga.<\/p>\n<p>Any se sent&oacute; junto a Ra&uacute;l, y no paraba de ver los pechos de su amiga. Ambas se dieron cuenta de eso y se hizo una cierta atmosfera de tensi&oacute;n que Alejandra se mor&iacute;a por romper, pero se negaba a dar el primer paso. La pl&aacute;tica entr&eacute; los tres se volvi&oacute; cada vez m&aacute;s &iacute;ntima y, entre risas nerviosas, Alejandra confes&oacute; no ser virgen. Hecho que hizo brillar los ojos de Ra&uacute;l, que la miraba con deseo ya descaradamente. Any estaba plenamente excitada por ese momento de morbo, pues recordaba c&oacute;mo hab&iacute;a sido la primera vez de su amiga. Quer&iacute;a dar m&aacute;s detalles al respecto, pero esperaba que ella lo hiciera. Poco a poco Ra&uacute;l se fue acercado a Any, que lam&iacute;a sus labios con deseo, y esperando un beso de aquel hombre mayor que la hab&iacute;a pose&iacute;do en cada cuarto de su casa.<\/p>\n<p>Puso una mano en el bulto de Ra&uacute;l y se besaron. Fue un beso lento y largo, cargado de erotismo y deseo. Alejandra ve&iacute;a sus lenguas jugar mientras las manos de su maduro amante aprisionaban los peque&ntilde;os pechos de su amiga, que se iba resbalando en el sill&oacute;n hasta casi quedar acostada. Aquella mano grande y varonil acariciaba su cuello y sus pechos, y rozaba con descaro su entrepierna. Any desaboton&oacute; la camisa de Ra&uacute;l, para tocar el pecho lleno de vello de aquel hombre, que f&aacute;cilmente podr&iacute;a ser su padre.<\/p>\n<p>Alejandra los miraba detenidamente con la respiraci&oacute;n agitada y se acariciaba las piernas con impaciencia. Ra&uacute;l despeg&oacute; los labios de su amiga y meti&oacute; la mano por debajo del vestido, que ya hab&iacute;a dejado expuestos sus muslos cobrizos. &ldquo;&iquest;Quieres probar?&rdquo; Le pregunt&oacute; a Alejandra sin dejar de tocar a su amiga. Ella asinti&oacute; con la cabeza y se acerc&oacute; a &eacute;l. Se besaron despacio, con los ojos cerrados, jugando tambi&eacute;n con sus lenguas. Ra&uacute;l ten&iacute;a labios muy suaves y un sabor diferente a todos los que hab&iacute;a probado. No era un beso inexperto y torpe como los dem&aacute;s; era para ella un &ldquo;macho maduro&rdquo;, como le hab&iacute;a contado su amiga. En pocos minutos, estaba tan mojada que su pantaleta se hab&iacute;a adherido a su piel.<\/p>\n<p>Las manos de Ra&uacute;l acariciaron sus piernas y fueron subiendo hasta sus pechos, que eran mucho m&aacute;s grandes que los de su amiga. Alejandra pujaba sin dejar de besarlo y le acariciaba la cara con manos temblorosas por el deseo. Any se quit&oacute; el vestido acomod&aacute;ndose junto a Alejandra y acarici&oacute; los muslos de su amiga. Nunca la hab&iacute;a tocado una mujer y mucho menos Any, pero la sensaci&oacute;n era tan excitante que se dej&oacute; hacer sin decir nada. Los labios de Ra&uacute;l fueron bajando hasta su cuello y mordisque&oacute; ligeramente sus pezones sobre la blusa. Any los miraba excitada, acariciando ya su entrepierna. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no jugamos un poco?&rdquo; dijo Ra&uacute;l desbotonando la blusa de Alejandra.<\/p>\n<p>Se levantaron y fueron a un sill&oacute;n m&aacute;s grande que daba hacia la ventana. Las cortinas estaban abiertas y f&aacute;cilmente pod&iacute;a verse el interior de la casa desde la calle, pero no les import&oacute;; se desnudaron despacio y Ra&uacute;l les cubri&oacute; los ojos con sus mismas prendas, mirando casi at&oacute;nito el joven cuerpo de Alejandra. Sus cabellos oscuros cubr&iacute;an sus pechos, adornados por un par de pezones grandes y de un color caf&eacute; claro. Fue bajando sus manos hasta sus anchas caderas y luego avanzaba hasta sus muslos, gruesos y firmes. Lo que lo cautivaba m&aacute;s era su bello rostro redondo y perfecto, con ojos grandes de color almendra y una sonrisa amplia con labios gruesos y tiernos. Aquella chica era su fantas&iacute;a casi perfecta y no pod&iacute;a esperar para tocarla. Se recostaron en el sill&oacute;n, una junto a la otra, mientras &eacute;l les abr&iacute;a bien las piernas de un tir&oacute;n. Any se excitaba m&aacute;s con su brusquedad y lo mismo Alejandra. Les gustaba el sexo pasional y tierno, pero tambi&eacute;n amaban la tosquedad y la rudeza, sobre todo Any.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l hundi&oacute; la cara entre las piernas de Alejandra, que gimi&oacute; desinhibida al contacto con su lengua. Pasaba por toda su raja y se deten&iacute;a en la entrada de su vagina.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta ser su puta, Ale?- Le dijo Any acariciando los pezones de su amiga.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;&#8230; &iexcl;Si! &ndash; Le contest&oacute; con voz ahogada acariciando los cabellos de Ra&uacute;l, que mov&iacute;a la cabeza casi fren&eacute;ticamente entre sus piernas.<\/p>\n<p>Alejandra se excitaba m&aacute;s por las palabras de su amiga, cuya voz se hab&iacute;a transformado en un suave ronroneo, y cuando la escuch&oacute; gemir casi estuvo a punto de correrse. Ra&uacute;l empez&oacute; a penetrar a Any con dos dedos sin dejar de lamer el co&ntilde;o de su amiga. &ldquo;M&eacute;temelos m&aacute;s, papi&hellip;&rdquo; le dec&iacute;a moviendo las caderas y acopl&aacute;ndose al movimiento de su mano. Aquella habitaci&oacute;n se llen&oacute; con los agudos gemidos de las dos, que hac&iacute;an palpitar el pene de Ra&uacute;l totalmente enhiesto.<\/p>\n<p>Los r&aacute;pidos movimientos de la lengua de Ra&uacute;l produc&iacute;an m&aacute;s humedad en Alejandra, que convulsionaba en el sill&oacute;n atenazando con sus piernas la cabeza de su amante. &ldquo;Que rica est&aacute;s, Ale. Tienes una cosita incre&iacute;ble&rdquo;. Le dec&iacute;a escupiendo sobre la entrada de la vagina para luego penetrarla con dos dedos. Alejandra ve&iacute;a a su amiga en sill&oacute;n totalmente fuera de s&iacute; y eso la excito. Sus peque&ntilde;os pechos se mec&iacute;an con la mano de Ra&uacute;l que alternaba sus besos entre las dos.<\/p>\n<p>De pronto les quit&oacute; las prendas de la cara y se sent&oacute; entre las dos: &ldquo;Quiero verlas mamar&rdquo; les dijo acarici&aacute;ndose la polla. Alejandra se levant&oacute; recogi&eacute;ndose el cabello y se hinc&oacute; frente a &eacute;l. Estaba ansiosa por meterse a la boca aquella polla brillosa y llena de venas. Any se hinc&oacute; tambi&eacute;n junto a ella y le acarici&oacute; los pechos tiernamente. Jam&aacute;s los hab&iacute;a tocado, ni siquiera como juego, pero siempre tuvo curiosidad de verlos desnudos. Alejandra fue besando poco a poco la tranca, recorriendo toda su extensi&oacute;n con los labios; se deten&iacute;a en los huevos y regresaba hasta el glande, sosteni&eacute;ndolo con ambas manos. &ldquo;Ch&uacute;pamela ya, zorra&rdquo; le orden&oacute; con una bofetada. Alejandra se excito m&aacute;s y meti&oacute; el glande a la boca.<\/p>\n<p>Empez&oacute; succionando despacio y jugando con su lengua en c&iacute;rculos; Ra&uacute;l bufaba de placer echando la cabeza para atr&aacute;s, cada vez que su boca sub&iacute;a y bajaba, apretando sus labios con fuerza; aquella chiquilla lo hac&iacute;a como ninguna otra. Alejandra detuvo la felaci&oacute;n y dirigi&oacute; el pene a la boca de su amiga que la miraba extasiada. Sin dejar de acariciar sus pechos se meti&oacute; el pene de Ra&uacute;l a la boca y movi&oacute; la cabeza con fuerza. Ra&uacute;l las miraba con una expresi&oacute;n que denotaba una mezcla de asombro y placer pues lo que le estaban haciendo no se pod&iacute;a comparar con nada.<\/p>\n<p>Any empez&oacute; a dar arcadas y Ra&uacute;l sent&iacute;a como su garganta aprisionaba su pene. Se sent&iacute;a cerca del orgasmo, pero quer&iacute;a terminar dentro de Alejandra, que lo ten&iacute;a obsesionado desde Any le habl&oacute; de ella. Se sinti&oacute; atra&iacute;do por su cuerpo, que distaba mucho de ser el de una chica de 18. Estaba buen&iacute;sima y por fin la tendr&iacute;a para &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;Vamos a la habitaci&oacute;n&hellip;&rdquo; Les dijo Ra&uacute;l poni&eacute;ndose de pie. Al avanzar por el pasillo, sus ojos se clavaron en las nalgas de Alejandra, que se mov&iacute;an de manera casi hipn&oacute;tica. Eran suaves y tersas y vibraban con apurado andar. Entraron a su alcoba y se acostaron sobre la cama.<\/p>\n<p>La habitaci&oacute;n ol&iacute;a a cigarro y perfume y eso las excitaba tambi&eacute;n; el ambiente era muy acogedor e incitaba irremediablemente al pecado. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas habr&aacute; tenido en su cama?&rdquo; se preguntaba Alejandra sintiendo la suavidad de las s&aacute;banas en su espalda. Any se recost&oacute; sobre ella y la bes&oacute;, reanudando su lento masaje en sus pechos. Ra&uacute;l vio la escena y el pene le palpit&oacute; ya enfundado en un preservativo.<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; sobre Alejandra que abr&iacute;a bien las piernas, ansiosa por sentirlo dentro. Su vagina estaba empapada y sus flujos mesclados aun con la saliva de Ra&uacute;l, corr&iacute;an ya por sus muslos. &Eacute;l la sujet&oacute; de las mu&ntilde;ecas hundiendo su pene de golpe. Alejandra lanz&oacute; un gemido y se aferr&oacute; a la cintura de Ra&uacute;l, que empez&oacute; a taladrarla con fuerza. Sus movimientos eran lentos pero consistentes y no paraba de insultarla. &ldquo;Que puta eres, zorra. &iquest;Te gusta que te metan la verga desconocidos?&rdquo; le dec&iacute;a movi&eacute;ndose sobre ella; Any besaba fuertemente a su amiga, acariciando su cara y sus cabellos enmara&ntilde;ados sobre la almohada. Las embestidas de Ra&uacute;l se hicieron m&aacute;s r&aacute;pidas y aunque la estaba lastimando, ella le ped&iacute;a no parar entre gemidos casi ahogados. Estaba extasiada por la manera como aquel pene se abr&iacute;a paso en su interior y los besos h&uacute;medos y casi desesperados de su amiga. &ldquo;&iquest;Ya te vas a correr?&rdquo; le pegunt&oacute; d&aacute;ndole peque&ntilde;os mordiscos en los labios y Ale movi&oacute; la cabeza. El orgasmo estaba cerca pero quer&iacute;a que se prolongara, pues amaba la combinaci&oacute;n de dolor y placer que le produc&iacute;an los movimientos de Ra&uacute;l; amaba la rudeza con la que la pose&iacute;a.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l se detuvo un momento acomodando las piernas de Alejandra en su pecho. Any estaba por llegar al orgasmo solo viendo como aquel pene entraba y sal&iacute;a de su amiga que no paraba de gemir y que a duras penas pod&iacute;a controlar su respiraci&oacute;n. Ra&uacute;l se hinc&oacute; sobre y la cama y contin&uacute;o taladr&aacute;ndola m&aacute;s r&aacute;pido. Aquella posici&oacute;n hab&iacute;a intensificado el contacto por lo que ahora los gemidos de Alejandra eran m&aacute;s agudos y prolongados. Su amiga continuaba con el masaje en su cl&iacute;toris viendo la expresi&oacute;n de placer de los dos, fundidos en un delicioso vaiv&eacute;n. Ra&uacute;l se lami&oacute; dos dedos y los meti&oacute; en su amiga, que estaba totalmente empapada. Any se recost&oacute; sobre la cama y empez&oacute; a mover su cintura al mismo ritmo que su mano. Aquella sensaci&oacute;n se intensificaba conforme abr&iacute;a un poco los dedos dentro de su vagina y luego los giraba lentamente. Su voz se fue apagando y lanz&oacute; un agudo gemido al correrse. Alejandra tambi&eacute;n convulsion&oacute; y se corri&oacute; violentamente. Fue un orgasmo prolongado y muy intenso, que hizo que se le cortara la voz un momento; Ra&uacute;l no dejaba de bombear, aunque sus movimientos eran m&aacute;s lentos.<\/p>\n<p>Lentamente retir&oacute; el pene de Alejandra, que a&uacute;n mov&iacute;a las piernas con los restos de su orgasmo. Estaba cansada, pero quer&iacute;a seguir, pues aquel hombre le hab&iacute;a regalado el orgasmo m&aacute;s intenso de su vida y quer&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; en 4 y de nuevo Ra&uacute;l hundi&oacute; su cara en su vagina. Le dio un par de leng&uuml;etazos y la penetr&oacute; con la lengua, saboreando sus jugos que brotaban casi a chorros de s vagina. Le escupi&oacute; varias veces con fuerza, al tiempo que le daba una fuerte nalgada; el c&aacute;lido dolor le provoco una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de placer y gimi&oacute; con los ojos cerrados. Ra&uacute;l lo not&oacute; y le dio otra, acercando su falo a sus labios punzantes.<\/p>\n<p>Any deseaba sentir la lengua de su amiga, as&iacute; que se coloc&oacute; frente a ella con las piernas abiertas. Alejandra la miraba con expresi&oacute;n de lujuria y totalmente desinhibida bes&oacute; su entrepierna. Jam&aacute;s hab&iacute;a tenido una experiencia l&eacute;sbica, por lo que aquella vagina rasurada era la primera que ve&iacute;a de cerca. El olor la cautivaba y sent&iacute;a un hormigueo distinto a que le produc&iacute;a verle el bulto a su maestro o incluso, a Ra&uacute;l mismo. Poco a poco fue pasando la lengua a lo largo de su raja y Any solt&oacute; el primer gemido. El sabor de la vagina de su amiga era diferente a todo lo que hab&iacute;a probado y no le pareci&oacute; desagradable, de hecho, le fascino. Por lo que mov&iacute;a su lengua &aacute;vidamente mientras Ra&uacute;l la penetraba con fuerza. Nuevamente los gemidos de los tres se intensificaron y tomaron un ritmo perfecto. Any se acariciaba los pechos con fuerza mientras las manos de Alejandra buscaban otro orgasmo en su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l bombeaba r&aacute;pidamente casi al borde del orgasmo, pero su experiencia le hac&iacute;a saber cu&aacute;ndo bajar el ritmo e intensificarlo. Estaba jugando con esa chiquilla tanto como pod&iacute;a y ella disfrutaba con sonoros gemidos.<\/p>\n<p>Antes de correrse, Ra&uacute;l sac&oacute; intempestivamente el pene de Alejandra y la arroj&oacute; sobre la cama. Estaba casi al borde del orgasmo nuevamente y aquel movimiento paus&oacute; la sensaci&oacute;n. Como si se tratara de una mu&ntilde;eca, tom&oacute; a Any de los costados y acomod&aacute;ndola en 4, empez&oacute; a penetrarla con fuerza. Alejandra los ve&iacute;a cada vez m&aacute;s excitada, acariciando los test&iacute;culos de Ra&uacute;l, que chocaban con las nalgas de su amiga. El ritmo era casi fren&eacute;tico, lo que volv&iacute;a los gemidos de Any m&aacute;s pausados.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l las miraba a las dos, perdido en los movimientos de los pechos de Alejandra, que se masturbaba vi&eacute;ndolos hacer el amor. Estaba sorprendida por el ritmo que hab&iacute;a tomado y sobre todo por la larga duraci&oacute;n de aquella sesi&oacute;n: ambas hab&iacute;an alcanzado el orgasmo varias veces y &eacute;l continuaba imp&aacute;vido, penetr&aacute;ndolas a las dos. Los relatos de su amiga eran m&aacute;s ciertos y de un momento a otro, lo deseo como deseaba a su maestro.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Papi, me voy a correr! &iexcl;Sigue, sigue!&rdquo; Dijo Any con la voz entrecortada. &ldquo;Acaba de una vez, puta, quiero terminar en tu amiga&rdquo; Le contest&oacute; Ra&uacute;l d&aacute;ndole una fuerte nalgada. La voz de Any se cort&oacute; nuevamente y explot&oacute; en un gemido ahogado. Ra&uacute;l detuvo sus movimientos y retiro el pene nuevamente de su amiga, que cay&oacute; rendida en la cama tratando de recuperar el aliento. Alejandra tom&oacute; el pene de Ra&uacute;l, empapado en los fluidos de su amiga y tras lamerlo un par de veces se sent&oacute; sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Ra&uacute;l se qued&oacute; quieto mientras Alejandra mov&iacute;a sus caderas con ritmo, apoyada en su pecho. Sus senos se mec&iacute;an con los embates y Ra&uacute;l se dedic&oacute; a masajearlos despacio. Eran perfectos, redondos y pesados. Con los ojos cerrados, disfrut&oacute; como ese mazo de carne entraba y sal&iacute;a casi completamente y de nuevo comenz&oacute; a gemir. Ra&uacute;l casi no pod&iacute;a aguantarse, pues aquella estrecha vagina lo apretaba deliciosamente.<\/p>\n<p>Al cabo de unos minutos, y casi sin poder contenerse. Ra&uacute;l se levant&oacute; con ella sujet&aacute;ndola de las piernas. Unidos as&iacute;, la llev&oacute; hasta el espejo de cuerpo completo que estaba frente a su cama. &ldquo;Quiero que veas tu cara de puta, cuando te cojo as&iacute;&rdquo; le dijo sin dejar de penetrarla. La sujet&oacute; bruscamente de la cintura y continuo con sus embestidas, que eran mas fuertes y pausadas. Any se levant&oacute; y se acerc&oacute; a ellos acariciando su entrepierna. Estaba agotada pero tambi&eacute;n quer&iacute;a seguir.<\/p>\n<p>Tom&oacute; el rostro de su amiga y la bes&oacute; tiernamente. Secretamente Alejandra ten&iacute;a esperando aquel beso desde hace mucho y al sentir los labios de su mejor amiga por primera vez se excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Ven ac&aacute;, puta&rdquo; Le dijo Ra&uacute;l y tray&eacute;ndola hacia &eacute;l la penetr&oacute; nuevamente. Sin dejar de besarse, Any acariciaba el cuerpo de su amiga que esperaba nuevamente su turno, y cuando Ra&uacute;l sent&iacute;a que estaba por correrse, alternaba nuevamente con Alejandra. As&iacute; continuaron unos minutos hasta que Ra&uacute;l ya no pudo m&aacute;s, sintiendo como una oleada de semen se deten&iacute;a en su glande. Con un brusco movimiento forz&oacute; a Alejandra a hincarse frente a &eacute;l y apenas se retir&oacute; el cond&oacute;n, cuando la su boca aprision&oacute; su pene, recibiendo fuertes y prolongados chorros de semen caliente que llegaron hasta su garganta y salieron por las comisuras de los labios.<\/p>\n<p>Aquel sabor amargo no dejaba de excitarla y tras saborear su espesura, trag&oacute; todo el contenido de su boca. Ra&uacute;l la mir&oacute; satisfecho y beso a Any en los labios.<\/p>\n<p>Estaban exhaustos y sudorosos, acariciando aun sus cuerpos vibrantes. No parar&iacute;an pues a&uacute;n faltaban horas para el anochecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Alejandra colg&oacute; el tel&eacute;fono y lo puso en su regazo. 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