{"id":43621,"date":"2023-11-05T23:00:00","date_gmt":"2023-11-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-05T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-05T23:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-39","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-39\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (39)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43621\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Itinerarios, flashes a su oscuridad.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a seguir permitiendo que Mariana continuara utilizando la negaci&oacute;n de su atracci&oacute;n hacia ese tipo, ocult&aacute;ndome entre sus revelaciones, lo que para m&iacute; mente repiqueteaba como alerta a f&iacute;sica desinformaci&oacute;n. Mi coraz&oacute;n luchaba por no hacerle hueco a las dudas, pero mi memoria hacia inventario en fracciones de segundo, sobre los cambios que mis sentidos percibieron, no tanto en su trato intimo dentro de nuestro hogar, sino en sus cambios de actitud, cuando se hallaba fuera de casa.<\/p>\n<p>&iquest;Deb&iacute;a seguir fingiendo mi ignorancia, como me instruy&oacute; Rodrigo? &iquest;Era todav&iacute;a necesario, para evaluar su honestidad seg&uacute;n sus reacciones? &iquest;Deber&iacute;a quitarme ya la m&aacute;scara de mi estupidez, para juzgarla de una vez?<\/p>\n<p>Creo que es mejor seguir escuchando su narraci&oacute;n, lo que, seg&uacute;n el informe, realiz&oacute; despu&eacute;s con ese playboy de vereda y por supuesto con esa otra mujer. Y en sus gestos visualizar que tanto se arrepiente.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; sucedi&oacute; para que se activaran en ella, esas ganas de llevar una vida al estilo &laquo;quaintrelle&raquo;? &iquest;Porque ese repentino af&aacute;n en cambiar su manera de vestir, holgado y pudoroso, por ropa cada vez m&aacute;s estrecha, vistosa, seductora y siempre de marca con dise&ntilde;os exclusivos de dise&ntilde;ador franc&eacute;s? &iquest;Fue por darle gusto a ese tipo? &iquest;Por ello cambi&oacute; su fisonom&iacute;a, el color y su corte de cabello? Y, sobre todo. &iquest;Esa actitud provocadora y d&oacute;cil, masoquista y depravada en nuestra intimidad?<\/p>\n<p>&mdash;Comenzaste por ignorar mis mensajes, incluso algunas veces omitiste responder a mis llamadas o contestar con evasivas mis preguntas; e incluso haciendo que me sintiera mal al victimizarte, cambiando tu aspecto gentil y tu actitud amorosa en cuesti&oacute;n segundos para convertirte una persona belicosa.<\/p>\n<p>Y con ello, en lugar de como dices, haberme protegido de sus ataques y las burlas, margin&aacute;ndome f&iacute;sicamente cuando te encamabas con &eacute;l, &ndash;mas no sensorialmente pues me ten&iacute;as muy presente con tus comparaciones&ndash; me hiciste sentir inseguro y conseguiste exactamente lo contrario. Hacerme dudar de m&iacute; mismo, de mi trato hacia ti, y por supuesto en mis capacidades en la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Pero es que yo muchas veces estaba ocupada, en serio. No pod&iacute;a estar ya como antes cuando no hacia pr&aacute;cticamente nada en la casa, responderte de inmediato. Ten&iacute;as como t&uacute;, cosas por hacer. &mdash;Me responde, mientras acomoda sus posaderas al borde de la silla.<\/p>\n<p>Ligeramente encorvada, mantiene enfocada su mirada, m&aacute;s all&aacute; del rompeolas. Entre su &iacute;ndice y el dedo medio extendidos de su mano diestra, la colilla del cigarrillo a un tercio de acabarse. Y el pulgar, &ndash;presionado por el dedo anular&ndash; es mordisqueado levemente por sus incisivos, mientras analiza tal vez, su justificaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que s&iacute;! Por supuesto. Muy ocupada como aquel fin de semana largo.<\/p>\n<p>&mdash;Fue cierto lo que te cont&eacute;. Afortunadamente tuvimos muchos visitantes, la mayor&iacute;a bastante interesados. Yo pensaba llamarte bien entrada la tarde, como de costumbre para ponernos al d&iacute;a con nuestras vidas privadas, pero entonces lleg&oacute; este se&ntilde;or y le dio un estricto vuelco a nuestra rutina.<\/p>\n<p>&mdash;Como te contaba, Jos&eacute; Ignacio estuvo serio y dir&iacute;a que irritable con la visita que hizo el due&ntilde;o y su familia. Ya de salida, cuando nos desped&iacute;amos de algunos trabajadores para dirigirnos como siempre al hotel en la minivan, se apareci&oacute; don Gonzalo. Su llegada nos sorprendi&oacute; a todos y a&uacute;n m&aacute;s a &eacute;l, que ya me hab&iacute;a gui&ntilde;ado un ojo, d&aacute;ndome a entender que su humor hab&iacute;a cambiado.<\/p>\n<p>&mdash;El gerente se sent&oacute; con nosotros, y a modo de junta extraordinaria, nos inform&oacute; que don Octavio, no estuvo muy contento al darse cuenta que todos est&aacute;bamos bajo la direcci&oacute;n de Jos&eacute; Ignacio, y tampoco fue informado de la licencia para viajar, &ndash;dej&aacute;ndonos solos&ndash; que se hab&iacute;a tomado Eduardo. La autorizaci&oacute;n fue de don Gonzalo, as&iacute; que, a &eacute;l, se le encarg&oacute; la labor de supervisarnos. Por eso su llegada intempestiva y el mal humor regreso al rostro de Jos&eacute; Ignacio. Nos pidi&oacute; los informes de ese s&aacute;bado. Personas atendidas, cierres de ventas realizados, prospectos en ciernes, y as&iacute; nos dieron m&aacute;s de las ocho en la recepci&oacute;n de la agrupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Al llegar a nuestro hotel, despu&eacute;s de ducharnos, nos reunimos en el comedor y ante la presencia del gerente, esa vez no hubo exceso de alcohol. Apenas dos cervezas para sosegar la sed, no tanto por el calor, sino por la impresi&oacute;n de tenerlo a &eacute;l por all&iacute;. Y precisamente fue este se&ntilde;or, quien cordialmente, pero con autoridad, nos conmin&oacute; para dirigirnos a nuestras habitaciones y descansar para el siguiente d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Para m&iacute; fue ideal, pues en verdad no ten&iacute;a muchas ganas de inventarme excusas para evitar vernos a solas por ah&iacute;. &Eacute;l ten&iacute;a ganas de repetir conmigo, obviamente, pero la verdad, cielo, es que yo&hellip; Continuaba arrepentida de haberte faltado y de igual manera, digamos que ya hab&iacute;a satisfecho mi curiosidad. K-Mena fue el siguiente escollo para mi completo descanso. Tendr&iacute;a que compartir con ella la habitaci&oacute;n y estando a solas ella en privado me pidi&oacute; que&hellip; Me dijo que la ten&iacute;a abandonada y sus intenciones eran que hici&eacute;ramos algo juntas esa noche. &iexcl;Fue entonces cuando&hellip; Puff! Perd&oacute;n, mi vida. &mdash;Le miro, y en las facciones de su rostro, saltan las alarmas.<\/p>\n<p>&mdash;Al hablar contigo y con nuestro hijo, pero no por falta de inter&eacute;s m&iacute;o en conocer como estabas y que hab&iacute;a hecho, &ndash;le aclaro&ndash; sino porque alargu&eacute; la conversaci&oacute;n lo m&aacute;s que pude, d&aacute;ndote detalles irrelevantes de mi d&iacute;a con los clientes, utiliz&aacute;ndote para aburrirla y que el cansancio la venciera, hasta que se qued&oacute; dormida sobre mi pecho, desnuda como estaba, mientras yo chismoseaba tambi&eacute;n con Iryna y Naty, como la estaban pasando en la fiesta de cumplea&ntilde;os. Jos&eacute; Ignacio me escribi&oacute; algunos mensajes, y me chate&eacute; con &eacute;l un rato m&aacute;s, intrigados ambos por la llegada del gerente y la visita inesperada de don Octavio.<\/p>\n<p>&mdash;De hecho, intent&eacute; que me explicara, el porqu&eacute; de su mal humor esa ma&ntilde;ana, y si ten&iacute;a algo que ver con la visita del due&ntilde;o de la constructora y su familia. Evadi&oacute; mi pregunta, indagando si hab&iacute;a pensado en &eacute;l, o en lo que hab&iacute;amos hecho, y si ten&iacute;a ganas de repetir, tanto como lo deseaba &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No estuvo mal, pero esperaba algo mejor! &mdash;Le respond&iacute;, y enseguida me desped&iacute; con dos emoticones seguidos. Y no, Cielo, no fueron corazones ni labios rojos, como los que entre t&uacute; y yo nos enviamos, no. Caritas de sue&ntilde;o, nada m&aacute;s. Lo juro.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, est&aacute; bien. Te creo. &iquest;Y entonces qu&eacute;? &mdash;Le contesto, y la animo a continuar.<\/p>\n<p>&mdash;Al otro d&iacute;a fue m&aacute;s de lo mismo, pero bajo la estricta vigilancia de don Gonzalo, lo cual gener&oacute; una incomodidad inusual en Jos&eacute; Ignacio, y bastante nerviosismo en Carlos. Me fue bien, al concretar tres separaciones adicionales a las dos del d&iacute;a anterior, y a la hora del almuerzo, fue que pude responder tu llamada a media ma&ntilde;ana, un poco tarde lo s&eacute;, pero te lo expliqu&eacute;, comentando los motivos para no responderte. Y es verdad que habl&eacute; m&aacute;s de m&iacute; y mis logros comerciales, estaba euf&oacute;rica, m&aacute;s de lo usual, pero es que yo&hellip; Yo estaba nerviosa, y no hall&eacute; en mi interior otra manera de calmar mi curiosidad, imaginando que entre Naty y t&uacute;, ya hubiese ocurrido ese&hellip; &iexcl;Algo!<\/p>\n<p>&mdash;Por la noche fue un poco diferente, ya que don Gonzalo, satisfecho por los resultados, nos invit&oacute; a todos cuatro, al centro comercial en Girardot, y all&iacute; pudimos distraernos, hablar de otros asuntos, comer pizza y beberme una cerveza bien fr&iacute;a. Y nos regresamos temprano al hotel, pero estando all&iacute;, Carlos y Jos&eacute; Ignacio, nos invitaron a la &uacute;ltima en el bar del hotel, don Gonzalo no se opuso, pero nos acompa&ntilde;&oacute; bebiendo un c&oacute;ctel sin alcohol. K-Mena se antoj&oacute; de uno tambi&eacute;n, colocando en su carita angelical, el puchero rosa en sus labios. Gan&oacute; con su bonito soborno, y le pidi&oacute; al bartender, un refrescante &laquo;Mint Tonic&raquo;. Yo, al igual que Nacho y Carlos, me beb&iacute; despacio, una Club Colombia dorada, bien helada. Tu preferida.<\/p>\n<p>&mdash;Ya en nuestra habitaci&oacute;n, ilusionada, K-Mena quiso tener la otra clase que no tuvimos la noche anterior, pero aduje dolor de cabeza y por supuesto de los pies. Lo de mis pies no fue mentira, estaba muerta de caminar tanto, haciendo las demostraciones de las casas a mis clientes. Sol&iacute;cita se empe&ntilde;&oacute; en darme un masaje en ellos, pero me embolat&oacute; con sus caricias y termin&eacute; desnuda, recibiendo de sus manos, uno bien completo y relajante.<\/p>\n<p>&mdash;Y pues&hellip; K-Mena de forma disimulada, pero muy cari&ntilde;osa, me solicit&oacute; que nos ba&ntilde;&aacute;ramos juntas antes de acostarnos, para&hellip; Pues para no hacer mucho ruido. &ndash;Camilo ya no abre los ojos como antes, pues ya se lo imagina. &ndash; Fueron caricias tiernas y r&aacute;pidas, besos profundos y toqueteos espec&iacute;ficos de parte y parte, conocedoras ya de nuestros puntos sensibles, y por ello, su orgasmo como el m&iacute;o, nos alcanz&oacute; muy pronto, sumi&eacute;ndonos en un reparador estado de relajaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Obvio. Sor Mariana al resc&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me sent&iacute; obligada a hacerlo, Camilo. &iexcl;Por Dios! &ndash;Interrumpo con decisi&oacute;n su burla. &ndash; Era verdad que despu&eacute;s de nuestra primera clase de&hellip; aquella inducci&oacute;n al sexo, no hab&iacute;a vuelto mis ojos y ni volcado mi atenci&oacute;n hacia ella. Mi inocente amiga y a quien yo proteg&iacute;a de las garras amenazantes de un lobo feroz, que ya parec&iacute;a no serlo tanto y a quien aparentemente, ya ten&iacute;a adiestrado.<\/p>\n<p>&mdash;Ya el lunes, por la ma&ntilde;ana me cruce con &eacute;l en varias ocasiones. En tres de las casas coincidimos con nuestros respectivos clientes. En otra, fue en visitando con los m&iacute;os, el campo de golf. Parec&iacute;a estar sigui&eacute;ndome, y de hecho lo pens&eacute; as&iacute; pues a cada momento, mi m&oacute;vil empresarial no paraba de sonar y vibrar con mensajes suyos, alabando el bronceado de mi piel, lo bonito que luc&iacute;an mis cabellos negros con la trenza de espiga, que esa ma&ntilde;ana muy temprano me hab&iacute;a realizado K-Mena.<\/p>\n<p>&mdash;Todo iba muy normal, pero me llev&eacute; un susto cuando me encontr&eacute; de frente en el gimnasio a la se&ntilde;ora margarita y a su esposo, don Fernando. Me abochorn&eacute; al verlos, pero ellos me saludaron con cordialidad y, de hecho, me invitaron a su casa para almorzar. Obviamente rechac&eacute; la invitaci&oacute;n, aduciendo mucho trabajo. Al finalizar el d&iacute;a, nos reunimos de nuevo antes de salir, para entregarle el informe a don Gonzalo. Hummm, al parecer estaba preocupado por el rendimiento de Jos&eacute; Ignacio y se lo llev&oacute; para otro lado, alej&aacute;ndolo de nosotros tres, pero por el rostro un tanto amohinado de &eacute;l, confirm&eacute; que se hab&iacute;a ganado un buen rega&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;Finalizamos el d&iacute;a present&aacute;ndole a don Gonzalo nuestros informes, antes de su partida. Jos&eacute; Ignacio estaba desesperado por quedarse a solas conmigo, pero curiosamente Carlos no se separaba de nosotros, y coincidencialmente, en K-Mena surgi&oacute; la necesidad de que la acompa&ntilde;ara a realizar unas compras, de &iacute;ndole estrictamente femeninas, as&iacute; que las ganas que me ten&iacute;a &eacute;l, se las tuvo que aplacar a su manera y lejos de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ya libre de su acoso, en la habitaci&oacute;n del hotel, te llam&eacute; para saber c&oacute;mo estaban ustedes, y tras darme el parte feliz de tu regreso a Bogot&aacute;, me comunicaste con Mateo y pr&aacute;cticamente me absorbi&oacute; cont&aacute;ndome al detalle, con su dulce voz, todas sus aventuras. Fue un viaje muy feliz para &eacute;l, y supuse desacertada, que igual para ti.<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo has escuchado, cielo, no pas&eacute; las noches de esos d&iacute;as encamada con mi &laquo;amante&raquo;, tal cual lo llegaste a imaginar. Ambos estuvimos equivocados. No lo dese&eacute;, pues no estuvo metido en mi cabeza todo el tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero algo sucedi&oacute; para que siguieras acost&aacute;ndote con ese tumbalocas de mierda. &iquest;Si no hubo amor de tu parte, como me dices, ni ese tipo lo sab&iacute;a hacer bien, como cuentas, entonces?&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iexcl;Nahh! No fueron tantas las veces que yo, &ndash;lo interrumpo, abatiendo mi mano en frente de &eacute;l. &ndash; tuve sexo con &eacute;l. No fue por falta de atenci&oacute;n tuya.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Que fue entonces? &ndash;Me adelanto a la respuesta que est&aacute; pensando. &ndash; Tuviste que sentir algo por ese tipo, porque el virgo de tu amiguita, seg&uacute;n entiendo, se lo mantuviste a salvo hasta diciembre cuando finalmente se cas&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sentir? Hummm&hellip; Inicialmente quise tan solo mantenerlo bajo mi yugo, e idiotizarlo con mi vanidosa displicencia, &ndash;neg&aacute;ndome a un nuevo encuentro&ndash; hacer que me deseara, para descartarlo despu&eacute;s de un tiempo, y darle a beber de su propia medicina. De hecho, me negu&eacute; en varias ocasiones, para escaparme de la oficina con &eacute;l por las tardes, e irme por ah&iacute; como quer&iacute;a, para&hellip; Para acostarme con &eacute;l, y&hellip; Tal vez si me encari&ntilde;&eacute; un poco. &iexcl;Puff!, porque conoc&iacute; algo de su vida, de su historia pasada y me&hellip; Me conmov&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Fue&hellip; Sucedi&oacute; la segunda vez que estuve con &eacute;l, cuando cansada de sus reclamos le di el s&iacute;, y separados, distanciados unos diez minutos en el tiempo, nos encontramos media hora m&aacute;s tarde en su casa. Te llam&eacute;, estando t&uacute; en la oficina, para&hellip; Mentirte una vez m&aacute;s. Recuerdo haberte mencionado, que a la hora del almuerzo no podr&iacute;amos vernos en el comedor del d&eacute;cimo piso, pues deber&iacute;a cumplir con una cita de negocios. Acostumbrado ya, a mis ires y venires, cumpliendo a raja tabla con mi agenda comercial, me deseaste lo mejor y no se te hizo extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que obtuve con mi enga&ntilde;o, la tranquilidad de saber que, &ndash;por unas horas&ndash; podr&iacute;a olvidarme de ti. Las lluvias matutinas a mediados de noviembre, fueron las acompa&ntilde;antes que provocaron con su clima helado y gris que, en su casa, la chimenea de la sala estuviese ya ardiente, cuando me invit&oacute; a tomarme un vino con &eacute;l. Le faltaban muchas cosas para ser el hombre que pudiera reemplazarte. Bastantes para que me llegara a importar m&aacute;s &eacute;l, que t&uacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces Mariana, fue reci&eacute;n que te operaste&hellip; Te aumentaste el busto por darle ese gusto a &eacute;l. &iquest;No es cierto?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! No se&ntilde;or. Estas equivocado en eso Camilo. Aument&eacute; el tama&ntilde;o de mis senos porque yo no estaba conforme con ellas, desde antes de conocerte y despu&eacute;s de amamantar a Mateo, me visualic&eacute; con una o dos tallas m&aacute;s. No fue por &eacute;l, ni por ti, ni por nadie m&aacute;s. Fue por m&iacute;, para elevar mi autoestima y&hellip; Y si con ello recib&iacute;a m&aacute;s miradas y piropos de las personas, pues con ello no tuve problemas, pues me hac&iacute;an sentir mejor. &iexcl;Pura vanidad y nada m&aacute;s!<\/p>\n<p>&mdash;Sentados frente al fuego, sobre la alfombra me abraz&oacute;, y antes de hablar, coloc&oacute; m&uacute;sica en el tocadiscos. Su gusto musical para una cita rom&aacute;ntica, era un desastre. A su falta de inter&eacute;s para agradar a las mujeres en la cama, le sumaba su desconocimiento en temas musicales para romantizar la escena y sus espacios. Como te cont&eacute;, su sentido de decoraci&oacute;n era demasiado minimalista. Pocos cuadros colgados en la sala y en su&hellip; en su habitaci&oacute;n tan solo la guitarra y unos afiches demasiado infantiles para su edad. Mucho blanco en las paredes, demasiado gris en los tapetes y en la colcha de la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad que, siendo un hombre soltero, su dedicaci&oacute;n para vestirse elegante y moderno, m&aacute;s la obsesi&oacute;n por restaurar su motocicleta o darle m&aacute;s potencia al motor de su Honda, para vencer en los piques callejeros, eran lo primordial en su vida, pero ciertamente su casa y sobre todo aquel cuarto, carec&iacute;an de importancia para decorarla, y todo de lo que no exist&iacute;a colgado en sus paredes, me hac&iacute;a reclamarle por mejorarla, ya que parec&iacute;a la cueva de un cavern&iacute;cola. Salvo por la pecera y los estantes con los&#8230; Con sus carritos de juguete.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;As&iacute; est&aacute; bien, bizcocho! &mdash;Me respondi&oacute;, mientras apartaba las cobijas de la cama hacia un lado.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo nada que colgar, ni de quien presumir. &mdash;Y se fue descalzando sin prestarme atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero hombre!, Al menos un cuadro junto a tu familia. O unos dos donde est&eacute;s con tus amigos. Al menos uno, donde abraces a tu Grace. &iquest;No te parece? &mdash;Pero no me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo cierto es que&hellip; Lo que m&aacute;s recuerdo fue cierto desprecio en su mirada, y una sonrisa burlona en sus labios, negando con su cabeza, sin responderme ni media palabra. Me abraz&oacute; por la cintura y me tir&oacute; con fuerza sobre la cama. Nacho actuaba como siempre, intentando frente a m&iacute;, ser el mismo macho seductor y dominante que conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Me dio mal genio que continuara siendo tan brusco y poco caballeroso, as&iacute; que le grit&eacute;, mientras lo apartaba y me sentaba contra el cabecero de la cama&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Deja de tratarme as&iacute;! &iquest;Sabes qu&eacute;? &iexcl;Creo que es mejor irme! &mdash;Y se le borr&oacute; la risita de la cara, pero hal&aacute;ndome por los tobillos, se me acaball&oacute; para inmovilizarme con su peso, y sus manos apretaron mis mu&ntilde;ecas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vete a la mierda! &mdash;Le grit&eacute;. pero no se inmut&oacute;, y su cara se transform&oacute;.<\/p>\n<p>Y en sus ojos a&ntilde;iles, puedo observar que todo lo que me est&aacute; diciendo es verdad, pues conozco bien ese brillo intenso, y en su rostro de &aacute;ngel, se le forma un rictus de disgusto al recordarlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja, bizcocho! Conozco bien ese mundo pues me toc&oacute; vivirlo desde muy peque&ntilde;o cuando fui abandonado por mi madre a las puertas de un convento. &ndash;Me empez&oacute; a relatar. &ndash; Y me pas&eacute; la ni&ntilde;ez, de orfanato en orfanato, soportando toda clase de ultrajes, golpes y soledades. No tuve la fortuna de nacer siendo deseado, ni por un pap&aacute; o una mam&aacute; como los tuyos. Fui rechazado sin tener la culpa, y sent&iacute; mucho miedo. Mi infancia la viv&iacute; en aislamiento, y me convert&iacute; en un ni&ntilde;o retra&iacute;do, inseguro y con muchos problemas para hacer amistades. &mdash;Y mientras intentaba liberarme, &eacute;l con una sola mano me aprisionaba las m&iacute;as, y con la otra, hacia destrozos en mi blusa de seda.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Pero sabes algo? &mdash;Retom&oacute; Jos&eacute; Ignacio su alterado discurso, apartando hacia los costados, la tela blanca, para luego deshacerse de mi delgado cintur&oacute;n de cuero y bajarme con fortaleza la cremallera de mi pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute;s vivir dentro de toda esa mierda me hizo bien. S&iacute;. Esos golpes en mi cara y en mi cuerpo, por parte de los ni&ntilde;os m&aacute;s grandes, me forjaron el car&aacute;cter que tengo ahora. &mdash;Me los baj&oacute; hasta las rodillas, al igual que mis bragas y se abalanz&oacute; contra mi cuello, para besarme y morderme, lamerme la oreja y continuar habl&aacute;ndome muy fuerte, cerca de mi o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Me hice fuerte, y soy como soy, gracias a todos los abusos, a los que me sometieron los m&aacute;s grandes. &iexcl;En todo acto de maldad encuentras algo de grandeza, y yo lo descubr&iacute;! &mdash;Pataleaba e intentaba moverme hacia los lados. Forceje&eacute; y logr&eacute; liberarme por unos instantes. Me tom&oacute; en ese momento con fuerza por el brazo y luego con decisi&oacute;n y una sola mano, se desapunt&oacute; el pantal&oacute;n y se lo baj&oacute; hasta medio muslo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a violarme? &mdash;Le grit&eacute;, y &eacute;l c&oacute;mo qu&eacute; reaccion&oacute;, m&aacute;s sigui&oacute; sobre m&iacute;, introduciendo dos dedos por mi raja, sin estar dispuesta, caus&aacute;ndome escozor.<\/p>\n<p>&mdash;No ser&aacute; necesario, Meli. Tu s&oacute;lita has venido con la intenci&oacute;n de abrirte de patas para m&iacute;. Porque te gusto demasiado.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;s loco si crees que me vas a coger as&iacute;. &iexcl;C&aacute;lmate ya! Me estas asustando. &mdash;Volv&iacute; a decirle, pero el continu&oacute; mene&aacute;ndose la verga para endurec&eacute;rsela.<\/p>\n<p>&mdash;Adem&aacute;s, soy un hombre bien plantado. &ndash;Me dec&iacute;a mientras con los dientes intentaba rasgar el empaque de un preservativo que hab&iacute;a tomado del nochero. &ndash; Afortunadamente los genes del hijo de puta de mi padre, o los de la cobarde de mi madre, me favorecieron sin ellos quererlo.<\/p>\n<p>&mdash;Dif&iacute;cilmente alguna mujer se resiste a pecar conmigo por mis encantos, y t&uacute; eres la prueba. &iexcl;Otra m&aacute;s de esas! Deja de moverte as&iacute; y mejor ay&uacute;dame, porque la vamos a pasar muy bien esta vez. &mdash;Y asustada por su actitud, yo le colabor&eacute;, cambiando mi temor por un humor repentino, no para disfrutarlo, sino para apaciguarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Yo misma, Camilo, con algo de dificultad, me desapunt&eacute; el sujetador, y lo retir&eacute; despacio, dej&aacute;ndole a la vista la redondez de mis bubis, y &eacute;l termin&oacute; por retirarse el pantal&oacute;n, dej&aacute;ndose las medias y de inmediato, jalo el m&iacute;o, con todo lo dem&aacute;s. La tanga y las medias pantal&oacute;n&hellip; &iexcl;Todo lo enroll&oacute; hasta mis pies!<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que verificaste, antes de coloc&aacute;rtelo, la fecha de vencimiento. No querr&aacute;s entonces, picharme y dejarme embarazada por descuidado, repitiendo lo que sucedi&oacute; entre tus padres. &mdash;Call&oacute;, medit&oacute;, y luego &eacute;l, se carcaje&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Logr&eacute; hacerlo re&iacute;r moment&aacute;neamente, pues a&uacute;n con esa mirada de mucha tristeza y algo de desprecio, continu&oacute; haci&eacute;ndose un hueco entre mis piernas, y me lo ensart&oacute; despacio, pero forzadamente debido a mi resequedad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me dueleee, Nacho! No estoy lista. &iexcl;S&aacute;calo por favor! &mdash;Se lo mir&oacute; y escupi&oacute; sobre su miembro y mi huequito. Continu&oacute; penetr&aacute;ndome con fortaleza y s&iacute;, con furia, desquit&aacute;ndose conmigo por lo que su madre le hab&iacute;a hecho vivir.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No te quejes tanto! No tengo la culpa de que seas una est&uacute;pida &laquo;casquisuelta&raquo;, que se cree la vaca que m&aacute;s rumia y la que mejor leche da. Por eso piensas que me tienes a tus pies, para despu&eacute;s abandonarme como lo hizo ella, como acostumbran a hacerlo todas las madres cobardes. &mdash;Me respondi&oacute;, acelerando sus embestidas y yo, acomod&eacute; mi pelvis de manera que no me escociera tanto.<\/p>\n<p>&mdash;Ustedes las mujeres son crueles con nosotros, cuando se les da la gana, y m&aacute;s cuando lo ven a uno enamorado. Pero conmigo no va ese cuentico, porque no voy a dejarme embaucar de ninguna. Mucho menos de ti, que despu&eacute;s de todo lo que hicimos, has dejado de voltearme a mirar, para hacerte la santa con tu marido y seguir culiando aburrida con &eacute;l, fingiendo sentir algo que no es verdad, gimiendo falsamente a su lado, por estar pensando en m&iacute;. &mdash;Termin&oacute; por decirme, introduci&eacute;ndome la lengua en la boca, hasta bien adentro, como si con ello buscara que yo no le argumentara su vanidad, y con ese beso, me demostrara algo que no comprend&iacute;, pues de apasionado no tuvo nada y, por el contrario, lo sent&iacute; violento y asqueroso.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, Meli, me convert&iacute; en un hijueputa c&iacute;nico, pervirtiendo a quien se hallaba a mi alrededor para conseguir mis objetivos, y no me arrepiento de ello, aunque a muchos hombres les pudiese hacer el mal, cogi&eacute;ndome mejor que ellos a sus mujeres. Pero al final, esas putas me lo han agradecido y sus cornudos maridos sin saberlo, un poco m&aacute;s de lo mismo. &mdash;Y su respiraci&oacute;n acelerada fue mermando, como la oscilaci&oacute;n de sus caderas, pues mengu&oacute; y suaviz&oacute; sus penetraciones.<\/p>\n<p>&mdash;La infidelidad conmigo es buena, porque les doy un gustico a todas y no me ama&ntilde;o con ninguna. S&eacute; que te gusto, que te excito y deseas por las noches, que yo sea quien se encame contigo. &iexcl;Pecar, culiando con este &laquo;pechito&raquo;, no ser&aacute; un ultraje a tu puto matrimonio, sino tu v&aacute;lvula de escape! &mdash;Y aunque el tono de su voz no baj&oacute; demasiado, la intensidad del sonido, sorpresivamente cerrando fuertemente sus ojos, se silenci&oacute; y comenz&oacute; a sollozar sobre mi hombro. L&aacute;grimas gruesas comenzaron a escap&aacute;rsele por las esquinas internas, al lado de la nariz, y dej&oacute; definitivamente de moverse.<\/p>\n<p>&mdash;Me conmov&iacute;, y al sentir que su pene dentro de m&iacute; se deten&iacute;a, mis dedos se enredaron entre sus cabellos, revolcando como&hellip; &iexcl;Como lo sol&iacute;a hacer con tu melena! Se fue relajando mientras continuaba llorando sobre mi hombro izquierdo, a pesar de que intentaba contenerse como el macho indomable que aparentaba ser. Al sal&iacute;rsele, se recost&oacute; a mi lado, recogiendo sus piernas y yo&hellip; Lo abrac&eacute; y nos abrigamos bajo las mantas de lana gruesa, para ahuyentar al fr&iacute;o y al sonido de la lluvia persistente, que, con sus gotas constantes, tamborileaban sobre el vidrio de la ventana, hasta que su respiraci&oacute;n se calm&oacute;, y al poco tiempo se durmi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que yo tambi&eacute;n me dorm&iacute;. Unas leves cosquillas en mi costado me despertaron. Al abrir mis ojos, me lo encontr&eacute; con un semblante distinto, sosegado y sonriendo suavemente para s&iacute; mismo, mientras su pulgar y el dedo &iacute;ndice, sujetaban por los costados, un peque&ntilde;o auto rojo de su colecci&oacute;n, conduci&eacute;ndolo desde la redondez elevada de mi cadera, trazando un camino imaginario por el barranco de mi cintura, hasta hacerlo ascender de nuevo por el redondel de mi seno izquierdo, hasta hacerlo chocar de frente, contra el rosa erguido de mi pez&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! &iquest;Pero qu&eacute; est&aacute;s haciendo, Nacho? &mdash;Le pregunt&eacute; sonri&eacute;ndome ante su infantil juego, y vi como el color de sus mejillas, p&aacute;lido como vel&oacute;n de iglesia en cuaresma, se le colorearon al verse sorprendido.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, solo recorro este caminito. Quiero memorizar la textura de tu piel, con todos sus poros y estas marcas de frenada, casi indetectables, que tienes en la cadera y al costado de tus tetas. &iexcl;Upaleee, Mamasotaaa! &iexcl;T&uacute; con esas tetotas y yo, con ganas de atragantarme con un buen pedazo de carne! &mdash;Hab&iacute;a vuelto a ser el de antes, cayendo en cuenta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Se miran, pero no se tocan! Ya te lo hab&iacute;a dicho. Estoy reci&eacute;n operada. &mdash;Y me fui levantando, desnuda como estaba para buscar en mi bolso los cigarrillos. Me coloqu&eacute; la blusa porque ten&iacute;a fr&iacute;o, y &eacute;l pens&oacute; entonces que ya me iba a vestir para marcharme, as&iacute; que se me acerc&oacute; y muy solemne me dijo mientras me abrazaba&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mamasota rica y apretadita! Quiero chuparte toda, mordiendo y halando con mis dientes esos ricos pezones y luego darte duro por delante y por detr&aacute;s. Escucharte gemir como la loba que eres y no la santurrona que aparentas ser, y despu&eacute;s correrme sobre tu vientre, llen&aacute;ndote con mi semen el pozo de tu ombligo y restregarte mi verga sobre esas tetotas hasta que se me ponga fl&aacute;cida.<\/p>\n<p>&mdash;Tan bobito. Pareces un ni&ntilde;o chiquito. &iquest;No te da pena? &iexcl;Tan grande y jugando con carritos! Era lo qu&eacute; me faltaba. De ahora en adelante dejar&eacute; de decirte Nacho, y en cambio por malcriado, te dir&eacute; Nachito, ya que todav&iacute;a eres un muchachito. Dejaras de ser el macho machote, y tan solo ser&aacute;s el Chacho de tu Melissa. Yo lidiar&eacute; con tus pesadillas, como si fueras un beb&eacute;. No te preocupes m&aacute;s por el cari&ntilde;o que no tuviste de ni&ntilde;o y mejor concentra tus esfuerzos por cambiar tu manera de ser con los dem&aacute;s. Cree m&aacute;s en las personas que te quieren y te rodean, valorando por supuesto, m&aacute;s a las mujeres. Deja de mirarnos como si entre las piernas tan solo tuvi&eacute;ramos la ranura de una alcanc&iacute;a. No todo es sexo, ni todas somos unas arp&iacute;as, a pesar de que ahora pienses que lo soy para mi marido.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, mamita. Como t&uacute; digas. &mdash;Me respondi&oacute; con burla.<\/p>\n<p>&mdash;Es en serio Chacho. Adem&aacute;s, quiero que sepas una cosa, y qu&eacute; te quede bien claro. Tengo un esposo que no solo me ama, sino que me idolatra, y yo tambi&eacute;n a &eacute;l. Vivimos en un mundo muy feliz y aparte del tuyo. Vivo conforme con &eacute;l, y para serte m&aacute;s sincera, Chacho, entre t&uacute; y yo no va a existir jam&aacute;s esa conexi&oacute;n que deseas. Busca concretar eso con tu novia, pero si no cambias, te mantendr&aacute;s libertino para siempre, solitario y enfadado con tu vida, y yo mientras tanto, disfrutar&eacute; de la compa&ntilde;&iacute;a y el amor de mi hijo, as&iacute; como de la libertad y confianza, que me otorga mi esposo. &mdash;Enmudeci&oacute; y me solt&oacute;, empec&eacute; a desenrollar mi tanga, las medias y el pantal&oacute;n del sastre, para voltearlo a ver luego y decirle&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y vuelvo a preguntarte. &iquest;Qu&eacute; pasa con tu Grace? &iquest;Por qu&eacute; tampoco tienes alg&uacute;n retrato de ella colgado en la pared, ni siquiera una &laquo;pinche&raquo; foto de ustedes dos, sobre la mesa de noche?<\/p>\n<p>&mdash;Estamos compitiendo, bizcocho. Ella por dedicarme m&aacute;s de su tiempo, escap&aacute;ndosele a su mundo, y yo, por introducirme en su universo. Pronto llegar&eacute; a tener un mejor cargo en la constructora, para poder ofrecerle algo m&aacute;s acorde con su estilo de vida. Mientras tanto, continuaremos luchando&#8230; &iexcl;Por separado!<\/p>\n<p>He abierto mis ojos, despu&eacute;s de rememorar todo esto, y Camilo no se encuentra d&oacute;nde estaba, aqu&iacute; fuera en el balc&oacute;n. Asustada me levant&oacute; y all&iacute; entre la penumbra, extendido sobre la cama, boca abajo y atravesado a lo ancho, lo veo con la cabeza y los brazos, descolgados de ese lado, y sus pies bordeando el abismo de este costado. Respira de manera pausada, y lo escucho&hellip; Est&aacute; maldiciendo, maldiciendo varias veces, y con insultos desacostumbrados para mis o&iacute;dos, dirigidos hacia el piso, pero con Jos&eacute; Ignacio como destinatario, y una que otra groser&iacute;a, para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! &mdash;Me asusta. Se carcajea intempestivamente y sobre todo, lo hace de manera sard&oacute;nica.<\/p>\n<p>&mdash;Vea pues, el siete mujeres te hizo caso al final.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? No te entiendo, cielo. &iquest;Qu&eacute; quieres decir? &mdash;Interesada en que me lo aclar&eacute;, tomo posesi&oacute;n de la esquina de la cama, la que est&aacute; cercana a sus pies. Camilo al sentirme a su lado, gira su cuerpo, quedando boca arriba, y se ubica medio metro a su derecha, alej&aacute;ndose de los diez cent&iacute;metros que nos acercaban. Mira al techo de esta habitaci&oacute;n y empieza a hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Lo vigil&eacute; durante m&aacute;s de media hora. Deten&iacute;a su autom&oacute;vil y luego de unos minutos volv&iacute;a a arrancar para dar la vuelta y devolverse por la misma v&iacute;a, lento. Muy despacio. Yo, sin perder de vista a nuestro hijo, miraba de reojo hacia la entrada, esperando el momento en el que aparecieras por la puerta de cristal, super&aacute;ndola para reunirte con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Como? &iquest;Y cu&aacute;ndo fue eso, Camilo?<\/p>\n<p>&mdash;En esos momentos de desconfianza, tuve que contener mi c&oacute;lera, tras imaginar, sin un c&aacute;lculo puntual, las probables veces que lo hubieses metido en nuestra casa, aprovechando mi ausencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No lo hice! Nunca&hellip; &iexcl;Nuncaaaa, Camilo! &mdash;Le grito.<\/p>\n<p>&mdash;No sabes la rabia que sent&iacute;, al revolcar mi mente intentando recordar detalles, buscando evidencias de su presencia en mi ca&hellip; En nuestro hogar. &iexcl;Podr&iacute;a haber sido en la sala, o quiz&aacute;s lo hubieran hecho en la cocina! &ndash;Le digo y me rasco la frente, recordando aquella sensaci&oacute;n de impotencia.<\/p>\n<p>&mdash;En la alcoba de invitados tambi&eacute;n pudieron haberse revolcado, e inclusive en nuestra propia cama teniendo relaciones&hellip; Manchando nuestras sabanas, entreg&aacute;ndote a &eacute;l. Tantas im&aacute;genes, Mariana, y tantos probables detalles que, por confiado, yo hubiese pasado por alto.<\/p>\n<p>&mdash;Te lo juro por la memoria de mi pap&aacute;, que yo nunca lo llev&eacute; a nuestra casa. Ni siquiera Jos&eacute; Ignacio sab&iacute;a d&oacute;nde viv&iacute;a exactamente. Me&hellip; Me fij&eacute; bien que no me siguiera. &iexcl;Me asegur&eacute; siempre que no lo supiera!<\/p>\n<p>&mdash;Esper&eacute; hasta que lo vi marcharse definitivamente. No entend&iacute; los motivos por los cuales, no se hubiera producido ese encuentro. Supuse que debido a la situaci&oacute;n por la que en esos d&iacute;as est&aacute;bamos atravesando, &ndash;sin hablarnos pr&aacute;cticamente&ndash; evitando encontrarnos para no mirarnos a los ojos, recluy&eacute;ndome la mayor parte del d&iacute;a en el estudio, y t&uacute;, ignor&aacute;ndome al pasar las tardes en el sal&oacute;n comedor con las rutinarias visitas de Natasha y su madre, o de una que otra de tus amigas de la universidad o las del club, ustedes dos hubieran pactado otro sitio para encontrarse y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Se bien que no me creer&aacute;s, pero yo nunca me esforc&eacute; por memorizar su n&uacute;mero telef&oacute;nico. Nunca le di el personal m&iacute;o, por m&aacute;s que insisti&oacute;, y jam&aacute;s le ped&iacute; el suyo particular. Desde que nos echaron de la constructora, no volv&iacute; a cruzar ni media palabra con &eacute;l. Si me buscaba fue&hellip; &iexcl;Solo fue por que quiso hacerlo! Yo no tuve nada que ver.<\/p>\n<p>&mdash;Por las noches despu&eacute;s de cenar, tras actuar aquella hip&oacute;crita pantomima de despedirnos con cortes&iacute;a en frente de Mateo, &ndash;dese&aacute;ndonos las buenas noches&ndash; yo esperaba en la cocina fregando los trastos, a que tu terminaras con &eacute;l, durmiendo en su habitaci&oacute;n, mientras yo hac&iacute;a uso del cuarto de invitados. Te segu&iacute; varias veces los &uacute;ltimos d&iacute;as, despu&eacute;s de que esa tarde no saliste a la calle para&hellip; &iexcl;Para verlo! Quer&iacute;a memorizar tus horarios y conocer tus rutinas, pues mi intenci&oacute;n era pillarlos en el acto y&#8230; &iexcl;En fin! Result&oacute; que no hac&iacute;as nada diferente a visitar a tu madre o a tus hermanos en las oficinas de la exportadora. Incluso te esper&eacute; en la calle por m&aacute;s de tres horas, cuando te encontraste con la odiosa de tu t&iacute;a en la peluquer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;La desconfianza no me permit&iacute;a vivir en paz ni dormir a pierna suelta como anteriormente me suced&iacute;a. El pen&uacute;ltimo d&iacute;a, despu&eacute;s de acompa&ntilde;ar a la nana junto con Mateo a la parada del autob&uacute;s escolar, al regresar me llev&eacute; la sorpresa de que ya no estabas. Y mis dudas enojadas se apoderaron celosamente de mi inseguridad. Encolerizado, mi mente dio inicio a una serie de inventadas im&aacute;genes, en la que t&uacute; y &eacute;l, se besaban con pasi&oacute;n, dispuestos a &laquo;culiar&raquo;, siempre a mis espaldas.<\/p>\n<p>&mdash;Inici&eacute; a toda prisa, la persecuci&oacute;n de tu autom&oacute;vil por la avenida, sin conseguir ubicarlo entre todo aquel tr&aacute;fico matutino. Lugares sospechosamente necesarios para su encuentro, varios. Pero desafortunadamente todos desconocidos para m&iacute;, salvo uno. &iexcl;Su casa!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero Camilo, por Dios! &iquest;C&oacute;mo pudiste llegar a pensar eso?<\/p>\n<p>&mdash;Pas&eacute; por el frente de aquella vivienda que me tra&iacute;a p&eacute;simos recuerdos, dos o tres veces dando vueltas a la manzana, lentamente como lo hab&iacute;a hecho &eacute;l, d&iacute;as antes por nuestro conjunto residencial. Me fij&eacute; bien y no vi tu auto por ah&iacute; detenido, ni a salvo de los ladrones resguardado en su garaje.<\/p>\n<p>&mdash;Eso podr&iacute;a ser una se&ntilde;al de que yo estaba equivocado, y solo imaginaba cosas, sediento de venganza, pero vagando por el desierto de la desconfianza, y vi&eacute;ndote en los brazos de ese tipo, como si fuese un maldito espejismo, aunque las situaciones vistas en mi mente, no lo fueran. O, por el contrario, podr&iacute;a ser que tu arp&iacute;a sagacidad, te hubiera indicado que lo mejor era dejarlo guardado, escondido en alg&uacute;n lugar cercano para evitar, &ndash;como lo hac&iacute;a yo en ese momento&ndash; miradas indiscretas.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;, no me lo pens&eacute; demasiado, di la vuelta y me detuve a dos calles de distancia de su casa, y aparqu&eacute; la camioneta al costado diestro, enfrentada a la acera con numeraci&oacute;n par, frente a la cafeter&iacute;a que ya hab&iacute;a conocido a las malas, disfrazado de un est&uacute;pido dibujo animado, por si sal&iacute;as de all&iacute; con &eacute;l en su auto, o el conduciendo el tuyo y pudieras identificarme. Camin&eacute; por la acera de enfrente y examin&eacute; a la distancia, la escena donde podr&iacute;a estar fragu&aacute;ndose de nuevo el atentado a mi honra.<\/p>\n<p>&mdash;No te ve&iacute;a por all&iacute;, no se ve&iacute;a a nadie m&aacute;s por la calle. Podr&iacute;a ser que lo hubieses recogido ya, al llegar yo de nuevo, demasiado tarde. Mis ganas de enfrentarlos no disminu&iacute;an. Por el contrario, se acrecentaban cada que recordaba haberlo visto merodear en su autom&oacute;vil, casi frente a la entrada principal de nuestro conjunto residencial, mientras Mateo jugaba con sus amiguitos en el arenero.<\/p>\n<p>&mdash;A mitad de la cuadra me di cuenta que tu amante sal&iacute;a de la casa por la puerta principal, desarreglado, en pantaloneta y chanclas, tirando de una correa al perro que no quer&iacute;a por lo visto, subirse a un peque&ntilde;o cami&oacute;n de una guarder&iacute;a canina, para ser transportado. En la batalla desigual entre el can y dos humanos, uno de ellos el conductor y el otro su amo, lograron meterlo en un guacal, y al despedirlo como yo desped&iacute;a a Mateo cuando se marchaba a su colegio, ese est&uacute;pido se dio la vuelta y me descubri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Arquitecto! &iquest;Qu&eacute; hace usted por ac&aacute;? &mdash;Me pregunt&oacute; asombrado.<\/p>\n<p>&mdash;No me paralic&eacute;, Mariana. Por el contrario, fing&iacute; muy bien y le dije que precisamente iba buscando su ayuda.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola Jos&eacute; Ignacio! Qu&eacute; bueno que lo he podido encontrar. Tuve un percance con la 4&#215;4. Con tantos huecos en estas calles, y por la lluvia de anoche, me met&iacute; en uno de esos charcos y al no poder verlo, se me ponch&oacute; una llanta. El problema es que le ped&iacute; el favor a mi mujer hace unos d&iacute;as, de llevarla a lavar, y ahora no encuentro la cruceta para aflojar los pernos. Y estando por ac&aacute;, me acord&eacute; de que usted viv&iacute;a muy cerca, y quiz&aacute;s me pudiera hacer el favor de facilitarme la de su auto. Creo que esa me puede servir.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto Arquitecto, ni m&aacute;s faltaba. D&eacute;jeme voy por ella y le hecho una mano, para sacarlo del apuro. &mdash;Se ofreci&oacute; cort&eacute;smente, tu egoc&eacute;ntrico siete mujeres.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, pero no se preocupe. &ndash;Le respond&iacute;. &ndash; Yo lo puedo hacer solo. No quiero que deje de hacer sus cosas. Ehhh, lo que sea que est&eacute; haciendo por colaborarme. &mdash;Entr&oacute; directamente al garaje y un minuto despu&eacute;s regres&oacute; con la herramienta en la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Me devolv&iacute; solo hasta la camioneta, y me sent&eacute; a esperar all&iacute;, un tiempo prudencial. Luego me baj&eacute; y abr&iacute; el cofre, para untarme las manos con el aceite de la varilla medidora del motor. Me las embadurn&eacute; bien con polvo y barro, arrumados a la orilla del and&eacute;n. Me devolv&iacute; a su casa, cruceta en mano y las mangas de mi camisa arremangadas.<\/p>\n<p>&mdash;No se demor&oacute; en abrir la puerta y tan pronto le entregu&eacute; su herramienta, agradeci&eacute;ndole por el favor, el mismo, al verme sucio me dio v&iacute;a libre para que siguiera al interior, y me limpiara las manos. Pero no en el ba&ntilde;o auxiliar del primer nivel, pues seg&uacute;n me dijo estaba atascado. Me indic&oacute; que lo hiciera en el suyo, ubicado en su habitaci&oacute;n en la segunda planta.<\/p>\n<p>&mdash;Suba las escaleras, arquitecto, y a la izquierda encontrar&aacute; mi habitaci&oacute;n. Es la &uacute;nica que tiene la puerta abierta. Las de las otras habitaciones est&aacute;n cerradas porque mis compa&ntilde;eros ya salieron a trabajar. H&aacute;gale pues, mientras yo termino de prepararme el desayuno. Siga, siga. &iexcl;Con confianza que est&aacute; en su casa! &mdash;Esgrimi&oacute; una sonrisa tras su invitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Esa actitud alivi&oacute; mi angustia y calm&oacute; un poco mi zozobra, pues comprend&iacute; que no te encontrabas all&iacute;. Sin embargo, al llegar a la segunda planta, con cautela me fij&eacute; en las otras dos habitaciones que efectivamente, ten&iacute;an sus puertas cerradas, m&aacute;s no as&iacute; el ba&ntilde;o que las separaba, esa puerta estaba a medio cerrar, y no escuch&eacute; ning&uacute;n ruido en su interior. Lo &uacute;nico que pod&iacute;a o&iacute;r era al Playboy de playa, trasteando platos y sartenes, abajo en la cocina.<\/p>\n<p>&mdash;Me introduje con cautela a su habitaci&oacute;n y mi alegr&iacute;a por no encontrarte con &eacute;l, de un golpe de realidad al h&iacute;gado, me dobl&oacute;. &iexcl;Te encontr&eacute;!<\/p>\n<p>Mariana abre sus ojos azules desmesuradamente, extra&ntilde;ada por mis palabras y me dice&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Como as&iacute;, Camilo. &iexcl;Yo no estuve ah&iacute;! Yo jam&aacute;s volv&iacute; a ver&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Colgadas en el muro contiguo al ba&ntilde;o, en ocho retablos flotantes, que formaban un gran rect&aacute;ngulo, estabas t&uacute;. &ndash;No la dejo explicarse y contin&uacute;o narr&aacute;ndole. &ndash; En los tres superiores, tu, &eacute;l y tus compa&ntilde;eros de oficina. Sonrientes obviamente, vestidos con sus uniformes de trabajo, frente a la recepci&oacute;n, al pie de la piscina ol&iacute;mpica y la otra dentro del gimnasio de la agrupaci&oacute;n en Pe&ntilde;alisa.<\/p>\n<p>&mdash;En la tres de abajo, t&uacute; y el, abrazados, junto a tu amiga y su novio, por lo visto cantando karaoke y bailando en el bar de costumbre. Y en las dos del medio, a cada extremo de la central, Eduardo, &eacute;l y t&uacute;, en varias poses, nada sugerentes ni comprometedoras es verdad. Tan solo me impact&oacute; el escenario que hab&iacute;an utilizado como fondo de las mismas. &iquest;Lo recuerdas? Las fortificadas paredes del Castillo de San Felipe en Cartagena de Indias. Por cierto, Mariana. &iquest;Qui&eacute;n era el fot&oacute;grafo? &iquest;Un turista tal vez?<\/p>\n<p>L&aacute;grimas y m&aacute;s l&aacute;grimas, humedecen su par de cielos. En los m&iacute;os naturalmente, permanecen visuales, los rastros de una humedad que se desborda por los lados.<\/p>\n<p>&mdash;En la del centro, un retablo m&aacute;s grande y cuadrado, estabas t&uacute; con &eacute;l. Era de noche. T&uacute; con el bikini de rojo, gemelo del negro, aquel que m&aacute;s te gustaba por el color, pues seg&uacute;n recuerdo, te encantaba m&aacute;s ese, porque te hacia lucir m&aacute;s llamativa. Y tu playboy de vereda, con un b&oacute;xer breve de tela negra, medio paso por detr&aacute;s de ti. &iquest;Tampoco lo recuerdas? &iexcl;Yo s&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&Eacute;l cruzaba su brazo sobre tus pechos, y el tuyo hacia atr&aacute;s se elevaba, conduciendo tu mano hasta su nuca, atrayendo su rostro y recibiendo de &eacute;l un beso; los dos posando para el fot&oacute;grafo, en una toma elevada desde una terraza cercada por un cerramiento bajo, de vidrio templado, y con la lejana, pero rom&aacute;ntica panor&aacute;mica de la ciudad amurallada, con las luces titilantes de sus calles m&aacute;s abajo, y los vecinos edificios alejados, bastante desenfocados.<\/p>\n<p>&mdash;Se estaban besando, Mariana. Bes&aacute;ndose con los ojos cerrados. &iquest;Eso era una muestra de cari&ntilde;o? &iquest;O de compasi&oacute;n como me has contado, y yo estoy equivocado?<\/p>\n<p>&mdash;Uhumm. &iquest;Ya lo imaginas? &iquest;Alcanzas a sentir el vac&iacute;o en el est&oacute;mago y la desilusi&oacute;n en el coraz&oacute;n? Mariana asiente. Muda, con ambas manos cubriendo su rostro, me otorga la repuesta sin una sola palabra.<\/p>\n<p>&mdash;Pues eso mismo fue lo que sent&iacute;. El caso Mariana, es que ese tipo subi&oacute; en silencio y no lo escuch&eacute; hasta que se posicion&oacute; tras de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Un tintico, para el fr&iacute;o? &mdash;Me dijo y volte&eacute; a verlo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gracias! &mdash;Le respond&iacute;, pero no se lo recib&iacute;. A&uacute;n ten&iacute;a suciedad en las manos y en mi cabeza, dudas por esclarecer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Recuerdos bonitos? &ndash;Y sin dejarle responder, le puse la cascarita para hacerlo caer. &ndash; Es una l&aacute;stima que no nos avisaron que renunciaban, para hacerles una despedida. &mdash;Me di cuenta de c&oacute;mo torc&iacute;a la boca en se&ntilde;al de cierta contrariedad.<\/p>\n<p>&mdash;Fue raro no volver a verlos en la constructora, y mucho menos en el bar. Siendo los mejores vendedores, supongo que esta mujer, &ndash;y te se&ntilde;al&eacute; en la fotograf&iacute;a central&ndash; Eduardo y usted, renunciaron para irse a trabajar, Ehhh, con la competencia por un mejor salario.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, pues es que&hellip; &iexcl;Nahhh! Cada quien ten&iacute;a otras ofertas. Eduardo tiene en mente emprender un proyecto inmobiliario de forma independiente y yo, pues&hellip; Estaba aburrido en esa compa&ntilde;&iacute;a. Es una empresa casi familiar, como usted sabr&aacute;, as&iacute; que era complicado escalar hasta la posici&oacute;n que yo me merec&iacute;a. &mdash;Me cont&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;. Claro que lo entiendo. Es complicado cuando das todo por algo o por alguien, y te das cuenta con el tiempo, que no te corresponden ni valoran tus esfuerzos. &mdash;Mariana, apocada me observa con desconsuelo, escuchando con inter&eacute;s mi encuentro con su Don Juan de vereda.<\/p>\n<p>&mdash;Exacto arquitecto. &iquest;Sabe? Ese es el punto. &ndash;Mientras me habla, camina taza en manos hasta la ventana, pensativo. &ndash; Me esforc&eacute; por ellos, sacrifiqu&eacute; demasiado de mi tiempo, entregu&eacute; todo para conseguir venderles sus putas cuatro paredes, y al final, el reconocimiento se lo llevaron otros.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, es una verdadera l&aacute;stima que tuvieran que marcharse. Pero venga hombre, &iquest;y de ella qu&eacute; se sabe? Seg&uacute;n entiendo era la mejor en ventas los &uacute;ltimos meses, con usted por supuesto. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;? &iquest;La ha vuelto a ver?<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, Ummm, veo que esa vieja tambi&eacute;n le gustaba a usted. &iquest;No es verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Pues obvio, Jos&eacute; Ignacio. Es una mujer, adem&aacute;s de bella, muy inteligente. Es cierto que habl&eacute; muy poco con ella, pero me dio la impresi&oacute;n de ser sagaz para los negocios y&hellip; &iexcl;Bastante persistente en todo lo que se propon&iacute;a! &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, s&iacute;, s&iacute;, s&iacute;. Muy astuta y muy puta, la perra esa. Me extra&ntilde;a que no quisiera tener nada con usted, con lo interesada que era en la oficina, para intentar escalar y obtener privilegios a como diera lugar, pasando por encima de todos los dem&aacute;s. &mdash;Con honestidad, Mariana, me asombr&eacute; por su respuesta, yo esperaba de tu amante otro tipo de pensamiento sobre ti, y &eacute;l de inmediato lo not&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y sabes c&oacute;mo se expres&oacute; de ti? &mdash;Mariana manifiesta su desaz&oacute;n moviendo la cabeza, sin hablar, ni siquiera su boca deja escapar un leve murmullo.<\/p>\n<p>&mdash;No se extra&ntilde;e tanto arquitecto, esa hembra se la hac&iacute;a parar a m&aacute;s de uno y se aprovechaba de su belleza para obtener favores. Y no solo en las oficinas, sino tambi&eacute;n a varios de los clientes con los que hizo negocios.<\/p>\n<p>&mdash;Me est&aacute; queriendo decir que ella, no solo negociaba con el sudor de su frente sino con&hellip; &mdash;Y me qued&eacute; callado, enarcando las cejas, fingiendo asombro, esperando a que ese baboso, completara la frase.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, pero por supuesto, arquitecto. Se me hace raro que no se diera por enterado. &iquest;Acaso el viejo Eduard, siendo tan amigo suyo, no le contaba nada de sus fechor&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash;Al escuchar c&oacute;mo se expresaba de ti, m&aacute;s ganas tenia de estamparlo contra el suelo y luego levantarlo a pata. Pero aguant&eacute;, deb&iacute;a hacerlo. Necesitaba saber m&aacute;s de su relaci&oacute;n. As&iacute; que continu&eacute; con mi actuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No, hombre, no. &iexcl;Ni idea! &ndash;Me mostr&eacute; sorprendido, negando con la cabeza. &ndash; Conmigo, &eacute;l es muy reservado. Venga, no me querr&aacute; decir que ella&hellip; Con &eacute;l&hellip; Ella tambi&eacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Eso s&iacute; que no. &iexcl;Imposible! Eduardo en lugar de verga tiene apenas un suspirito, y con esa pichita no logra embocarla en ning&uacute;n hueco. Por eso es que su mujer lo maneja como un t&iacute;tere. Mantiene a Eduardo a su lado porque le conviene seguir manejando su estatus social. &iquest;No se le hace raro que ellos no tengan descendencia?<\/p>\n<p>&mdash;Pues pens&eacute; que tuvieran otro tipo de problemas para procrear.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, arquitecto, usted s&iacute; que es muy inocente o demasiado bobito, perdone que se lo diga. &ndash;Mariana se lleva amabas manos a la frente y hacia atr&aacute;s, ara con los dedos entre sus cabellos. &ndash; &iexcl;No hombre, ese no es el asunto! Por eso, le cuento aqu&iacute; entre nosotros, a sus espaldas nos re&iacute;amos de ellos y les dec&iacute;amos &laquo;la pareja dispareja&raquo;. Fadia, la mujer de Eduardo hay donde la ve, tiene la rosca, al contrario. Es una marimacha, y se lo est&aacute; montando con una prima suya. &iquest;No la conoci&oacute;? Una muchacha que consigui&oacute; sacarla a escondidas de un pa&iacute;s del oriente medio. &iquest;Jordania?&hellip; Siria, creo. Se la arrebat&oacute; de las garras al esposo, seg&uacute;n ella porque ese tipo la maltrataba. Se la trajo para ac&aacute; sin documentos. Fadia es una vieja muy jodida. Tenga cuidado con ella, arquitecto. &mdash;Y dej&oacute; finalmente la taza de caf&eacute; negro, sobre una de las mesas de noche.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, que bonita familia. Pero volviendo con Mar&hellip; &iquest;C&oacute;mo es que se llama esta mujer? &mdash;Y volv&iacute; a se&ntilde;alarte en la foto.<\/p>\n<p>&mdash;Melissa, arquitecto. &iexcl;Melissa!<\/p>\n<p>&mdash;Eso, pues si no estoy mal, ella&hellip; &iquest;Acaso no es casada? Y, sin embargo, por esto, &ndash;y le se&ntilde;al&eacute; la fotograf&iacute;a central, donde estaban ustedes dos bes&aacute;ndose. &ndash; me parece que con usted si tuvo su cuento.<\/p>\n<p>&mdash;Ya sabe arquitecto. &iexcl;El que es lindo, es lindo! Modestia aparte, ninguna hembra se me resiste. Ella al comienzo se hizo la dif&iacute;cil, como todas, pero luego termin&oacute; clav&aacute;ndose s&oacute;lita.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; tipo tan suertudo es usted. Esa mujer es muy bella. Posee una carita angelical, y&hellip; &iexcl;Tiene un culazo espectacular!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Riqu&iacute;simo! &iexcl;Jajaja! Me toc&oacute; hacerle el favor al marido, de descorcharle ese taponcito. Ojal&aacute; ahora si lo est&eacute; disfrutando, el huev&oacute;n ese.<\/p>\n<p>&mdash;Pobre marido. &mdash;Le respond&iacute; seren&aacute;ndome lo m&aacute;s que pod&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Y qu&eacute; me dice de esa carita de mosquita muerta. No parece, pero esa hembra es candela en la cama, arquitecto. Y como yo le ayudaba a cerrar algunas ventas que se le complicaban, pues terminaba pag&aacute;ndome el favor con una rica culiada.<\/p>\n<p>&mdash;Es una pena que a uno lo enga&ntilde;e la esposa. Si fuera la m&iacute;a no la dejar&iacute;a trabajar para evitarle tentaciones&hellip; A los dem&aacute;s hombres. &iquest;O usted qu&eacute; opina?<\/p>\n<p>&mdash;Pues f&iacute;jese arquitecto, que ese pobre cach&oacute;n, o es muy pendejo y se la deja montar de esa vieja, o tiene otra hembra por ah&iacute; guardada, y por estar ocupado con la otra, a esta no la cela. Uno no sabe, arquitecto. &iexcl;Jajaja! Puede que de pronto sean una de esas parejas abiertas de hoy en d&iacute;a, y cada cual, se coma otro postrecito por los laditos, sin hacerse el feo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y todav&iacute;a seguir&aacute;n vi&eacute;ndose, supongo?<\/p>\n<p>&mdash;Pues la verdad no la he vuelto a ver estos d&iacute;as. De hecho, iba a salir a buscarla. Estoy a pan y agua, porque mi noviecita anda de viaje. As&iacute; que pienso encontr&aacute;rmela y pegarle su buena culiada, aprovechando que en el d&iacute;a el huev&oacute;n del esposo la deja sola, y de que a estas horas el culicagadito que tiene con el tipo, ya debe estar en el jard&iacute;n escolar.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, claro, claro. &iquest;Y tiene un hijo entonces? Ya se lo presentar&iacute;a, supongo.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, un peladito. Pero no lo he visto en persona. Tiene una foto del mocoso como fondo de pantalla en el celular, y una tarde aqu&iacute; mientras pich&aacute;bamos, se la alcanc&eacute; a ver cu&aacute;ndo respondi&oacute; una llamada de una amiga de ella. &mdash;Y al dar un cuarto de vuelta, enojado por la manera de referirse a Mateo, sobre una repisa de madera, bajo una guitarra de seis cuerdas que manten&iacute;a colgada en la pared que colinda con la ventana, lo vi.<\/p>\n<p>&mdash;Veo que le fascina coleccionar carros a escala. &ndash;Y tom&eacute; con cuidado el modelo rojo y negro que llam&oacute; mi atenci&oacute;n. &ndash; &iquest;Sabe? A mi hijo tambi&eacute;n le gustan, y los dos, a veces jugamos juntos, apostando carreras por los pasillos de mi casa. &mdash;El llanto de Mariana se hace m&aacute;s intenso y sus jadeos m&aacute;s audibles.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;. Hace a&ntilde;os que los compro. Menos ese que tiene en la mano. &ndash;Le di la vuelta con el temor de descubrir que era verdadera mi intuici&oacute;n. &ndash; Observ&eacute; las iniciales de tu nombre escritas por m&iacute;, cuando te lo obsequi&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La perra de Melissa me lo dio de regalo hace un tiempo, dizque por portarme bien. Jajaja. No quer&iacute;a que me le comiera a la mujer de un amigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y lo hizo? &mdash;Le pregunt&eacute;, mientras me acercaba a &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash; Tanto que llev&oacute; el c&aacute;ntaro al agua, hasta que lo rompi&oacute;. Pero le juro que ella se lo busc&oacute;. Todas son as&iacute;, putas y vagabundas. &iquest;Est&aacute; seguro que su mujer no le ha puesto los cachos, arquitecto?<\/p>\n<p>&mdash;Y usted&hellip; &iquest;No se arrepiente de todo lo que hace? &iquest;No piensa en el dolor que causa meti&eacute;ndose donde no lo llaman? &mdash;Y comenz&oacute; a sonre&iacute;rse con sorna por mis preguntas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No siente remordimiento al saber que provoca tanto da&ntilde;o en las vidas de otras personas? &iquest;No se ha puesto en el lugar de todos esos esposos destrozados al descubrir las infidelidades de sus mujeres? &iquest;Sabe que puede destruir vidas y terminar los sue&ntilde;os de muchas familias? &mdash;Me acerqu&eacute; tanto a &eacute;l que pude oler su aliento f&eacute;tido, mezcla de ajo, cebolla y a perro mojado.<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto&hellip; Que no. &iexcl;Jajaja! Aparte de mis carros, me encanta coleccionar mujeres y para no apegarme con ninguna, por eso mismo me las busco mejor casadas. Y all&aacute; ellas. No me pongo a pensar en c&oacute;mo resolver&aacute;n despu&eacute;s sus problemas.<\/p>\n<p>&mdash;Por personas como usted, es que este mundo no evoluciona, ni encuentra paz. &ndash;Y le puse mi mano derecha sobre la franja de tela de su franela blanca y desgastada. &ndash; Por tipos como usted, continu&eacute; dici&eacute;ndole con un tono de furia en mi voz, es que tantas mujeres son asesinadas por sus parejas, enceguecidos por los celos, dejando desamparados y hu&eacute;rfanos a sus hijos. Atarvanes y machitos petulantes como usted, no merecen reproducirse.<\/p>\n<p>&mdash;Mi rodilla hizo contacto con sus pelotas, y mi frente choc&oacute; con la suya. Tal vez, debido a la adrenalina tenia dentro m&iacute;o en ese instante, no sent&iacute; dolor. Pero &eacute;l s&iacute;. Grit&oacute; espantado por el sufrimiento, y como lo ten&iacute;a agarrado del pecho por la camiseta, no lo dej&eacute; que se cayera.<\/p>\n<p>&mdash;Tipos &laquo;caribonitos&raquo; como usted, se aprovechan de las mujeres inseguras o inconformes, y entre los dos, les causan da&ntilde;o a los hombres que seguramente las aman m&aacute;s que a sus propias vidas. &mdash;Y le estamp&eacute; mi pu&ntilde;o en su rostro. Ese golpe si me doli&oacute;. Escuch&eacute; como crujieron mis falanges y obviamente el tabique de su nariz. Y ah&iacute; s&iacute;, lo solt&eacute;. Cay&oacute; al suelo, doblado y sin poder reaccionar.<\/p>\n<p>&mdash;Destruy&oacute; mi mundo, malparido playboy de playa, pero no me voy a ir de aqu&iacute; hasta que le quede claro que el pendejo y bobito marido de su Melissa, no es tan est&uacute;pido ni tan huev&oacute;n como usted cre&iacute;a. &mdash;Y volv&iacute; a patearle por el costado que ten&iacute;a descubierto.<\/p>\n<p>&mdash;Mi mujer podr&aacute; ser una puta traicionera y la m&aacute;s perra, pero es m&iacute;a. &iquest;Me entiende bien? &iexcl;Solo m&iacute;a, malparido! Y ya ver&eacute; como me las arreglo con ella. &mdash;Y revolc&aacute;ndose ya en su propia sangre, en sus l&aacute;grimas, y hasta en sus orines, me agach&eacute; para cogerlo del pescuezo y con otro golpe, asestado en su p&oacute;mulo, le termin&eacute; por aclarar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Su Melissa, es mi Mariana, la mujer de mi vida! La que usted se encarg&oacute; de pervertir, y no quiero volver a verlo merodear por nuestra casa. S&iacute; llego a verlo por las c&aacute;maras de seguridad, o s&iacute; me lo encuentro por ah&iacute;&hellip; S&iacute; me doy cuenta de qu&eacute; la busca o le env&iacute;a mensajes, e insiste en llamarla, yo mismo lo voy a tajar en cuadritos, y me voy a encargar de desaparecerlo de la faz de la tierra, para que no siga causando da&ntilde;o en otras parejas. &iquest;Le qued&oacute; suficientemente claro? &iquest;&iexcl;Pedazo de hijueputa!? &mdash;Y tras levantarme, tom&eacute; el Audi a escala, le asest&eacute; una &uacute;ltima patada en las pelotas y sal&iacute; de aquella casa, dejando la puerta abierta, sob&aacute;ndome la mano derecha, pero con mi ego de hombre m&aacute;s valorado.<\/p>\n<p>Mariana, sin palabras, se escurre de medio lado sobre mis piernas, y siento de inmediato como los riachuelos salados que emanan de su par de cielos, empapan el empeine de mi pie derecho.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 26<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Itinerarios, flashes a su oscuridad. No pod&iacute;a seguir permitiendo que Mariana continuara utilizando la negaci&oacute;n de su atracci&oacute;n hacia ese tipo, ocult&aacute;ndome entre sus revelaciones, lo que para m&iacute; mente repiqueteaba como alerta a f&iacute;sica desinformaci&oacute;n. Mi coraz&oacute;n luchaba por no hacerle hueco a las dudas, pero mi memoria hacia inventario en fracciones de segundo, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43621","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43621"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43621\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}