{"id":43633,"date":"2023-11-05T23:00:00","date_gmt":"2023-11-05T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-05T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-05T23:00:00","slug":"un-dia-de-sexo-en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-dia-de-sexo-en-casa\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda de sexo en casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43633\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Son las 9 de la ma&ntilde;ana, tengo cuarenta a&ntilde;os y aunque estoy muy a gusto tumbada sobre la cama en ropa interior masturb&aacute;ndome, disfrutando del roce de mis dedos bajo las bragas&#8230; Es hora de levantarse y hacer el desayuno. Mar&iacute;a, la chica de la limpieza, llega a las 10. Trabaja martes y viernes durante un par de horas. Es joven, culona y algo torpe. Sentada en la taza del v&aacute;ter el pis choca con fuerza en las paredes blancas. Tiro de la cadena y pienso en ella, reflexionando mientras me tiro dos pedos insonorizados bajo el rugir de la cisterna.<\/p>\n<p>La semana pasada la zurr&eacute; por primera vez. Quem&oacute; mi camisa favorita con la plancha por estar en las nubes. No era la primera vez que hac&iacute;a algo mal. La idea de disciplinarla surgi&oacute; de casualidad. Primero pens&eacute; en despedirla, pero me rog&oacute; que no volver&iacute;a a hacerlo, que necesitaba la &quot;plata&quot;. Despu&eacute;s de las s&uacute;plicas lleg&oacute; el silencio tenso, justo despu&eacute;s de pedirme por tercera vez que reconsiderase mi decisi&oacute;n de echarla. La mir&eacute; de arriba a abajo y de alguna manera que todav&iacute;a no me explico, apareci&oacute; la palabra azotaina en la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El rubor en su rostro, el s&iacute; nervioso a mi indecente propuesta, solo hicieron aumentar mi deseo. No me anduve con rodeos, le ordene que se bajase los pantalones y las bragas, me sent&eacute; en una silla y la tumb&eacute; boca abajo sobre mi regazo. Su trasero era tierno al tacto, las nalgas p&aacute;lidas separadas por una raja larga y generosa. Sobe la carne desnuda y luego, con energ&iacute;a, dej&eacute; caer la palma abierta de mi mano sobre su pandero, haci&eacute;ndolo temblar como a un flan. Repet&iacute; una y otra vez buscando la perfecci&oacute;n, deleit&aacute;ndome con el espect&aacute;culo, notando el cosquilleo de la excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as Marta. &iquest;Qu&eacute; tal ha dormido?<\/p>\n<p>Me salud&oacute; al entrar.<\/p>\n<p>Observo que trae unos pantalones negros y una camisa blanca. Durante un momento pienso en como ser&iacute;a azotarla a cuatro patas sobre la cama, sin camiseta, sin sujetador, con las tetas colgando y danzando con cada golpe de zapatilla. Pero todav&iacute;a no ha hecho nada mal.<\/p>\n<p>Una hora despu&eacute;s un peque&ntilde;o error. Insuficiente&#8230; pero tengo tantas ganas de verle el culo.<\/p>\n<p>&#8211; Mar&iacute;a, ven aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gustar&iacute;a recibir algo m&aacute;s de dinero, digamos el doble?<\/p>\n<p>Le explico que ese dinero exige perfecci&oacute;n o trabajo y disciplina.<\/p>\n<p>Media hora despu&eacute;s la caliento el culo con la zapatilla mientras acaricio sus pechos colgantes.<\/p>\n<p>Treinta minutos m&aacute;s tarde pienso en ello, me excito pero antes de llegar al placer me contengo.<\/p>\n<p>Por la tarde espero a mi novio en bragas, hago la cena asegur&aacute;ndome de mover el trasero, insinuante, juguetona&#8230; luego sirvo la comida en sujetador.<\/p>\n<p>No llegamos a salir de la cocina, el postre intacto en la mesa. Mi espalda contra la pared y su boca comiendo mi boca mientras sus manos atrapan mis pechos.<\/p>\n<p>El miembro masculino no tarda en aparecer. Me doy la vuelta y apoyo mi mejilla contra los azulejos y respiro hondo. Sus manos tiran de mis bragas, su pene busca la rendija y de repente, noto el vigoroso empuj&oacute;n, recibo el &oacute;rgano sexual dentro de mi dejando escapar un gemido gutural. Mis piernas tiemblan, mi cuerpo se llena de electricidad, nuestras bocas, nuestras lenguas llenas de saliva se encuentran, se chupan. &Eacute;l sale de mi unos instantes para volver inmediatamente a penetrarme una y otra vez con ritmo, con pasi&oacute;n salvaje.<\/p>\n<p>El orgasmo me alcanza, me posee y yo, incapaz de contenerme, pido que aquel &eacute;xtasis no acabe nunca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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