{"id":43683,"date":"2023-11-11T23:00:00","date_gmt":"2023-11-11T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-11T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-11T23:00:00","slug":"marcada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/marcada\/","title":{"rendered":"Marcada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43683\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Quedaron en su hotel. Hace tiempo que se conoc&iacute;an, y ya hab&iacute;an tenido sexo con anterioridad. Pero esta vez era diferente.<\/p>\n<p>A ella le encend&iacute;a lo rudo. Le gustaba cuando &eacute;l agarraba firme sus melenas y tiraba hacia atr&aacute;s, para morderle los labios cuando ella abr&iacute;a la boca. Le gustaba cuando &eacute;l le daba una nalgada fuerte, o cuando le mord&iacute;a un pez&oacute;n. Le gustaba cuando le susurraba zorra al o&iacute;do, sinti&eacute;ndose suya.<\/p>\n<p>En esta ocasi&oacute;n, ella le hab&iacute;a pedido directamente que fuese brusco, animal, que la marcase. Quer&iacute;a adentrarse en el mundo del BDSM, y quer&iacute;a que la guiase. Y &eacute;l estaba dispuesto a cumplir. Previamente ya hab&iacute;a conseguido algunas cuerdas. No puede ser cualquier cuerda, tienen que ser suaves, consistentes, con el trenzado y el grosor adecuados. Ella traer&iacute;a un collar de cuero, s&oacute;lo necesitaba una correa. Y necesario, ten&iacute;a que buscar algo para azotarla. Caminando por la calle encontr&oacute; una rama que le pareci&oacute; perfecta. Recta, ligeramente flexible, una fusta excelente. Para la primera vez ser&iacute;a suficiente, y a tiempo, porque la cita era esa misma noche.<\/p>\n<p>Salieron a cenar algo, un poco de pizza, y hablaron de diferentes temas, no relacionados. Pero entre ellos, un tatuaje que hiciese evidente que le pertenec&iacute;a. Un tatuaje fue la idea de ella, a &eacute;l le gustaba m&aacute;s el concepto de marcarla a fuego. Como a una yegua. A ella le asustaba un poco esa idea, pero le brillaban los ojos. Suya.<\/p>\n<p>Cuando terminaron se dirigieron al hotel. Ella estaba preciosa, con sus rizos de siempre y los labios muy rojos. Falda corta, de vuelo, tacones altos. Y por las miradas de asco de las chicas de recepci&oacute;n, iba perfecta. Casualidades, el ascensor no funcionaba y tuvieron que subir andando, 4 pisos. Pero no hay mal que por bien no venga&#8230; Le dej&oacute; pasar delante, todo un caballero. Y por supuesto, con la intenci&oacute;n de deleitarse observando el movimiento de sus caderas. Ella lo sab&iacute;a (como siempre lo saben), y disfrut&oacute; subiendo los escalones. Pasos deliberadamente lentos, calent&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>Al llegar a la habitaci&oacute;n, dejaron la prendas de abrigo sobre una silla. Hubo unos instantes de indecisi&oacute;n, que se rompieron en cuanto &eacute;l se acerc&oacute; para besarla. Con rabia, con las ganas contenidas y la excitaci&oacute;n del momento. La agarr&oacute;, la empuj&oacute; contra la mesa, le apret&oacute; las nalgas. Ella se sinti&oacute; desfallecer, inmediatamente mojada por el arrebato. Le encantaban esos instantes en que ven&iacute;a a por ella como un toro.<\/p>\n<p>Empezaron a desabotonarse las camisas. Abre f&aacute;cil, exclam&oacute; &eacute;l, al ver los botones clip. Pero continu&oacute; con calma, los dos concentrados. Ella se qued&oacute; con su top corset de encaje, fabulosa, y &eacute;l la observ&oacute; sonriendo. Las tetas grandes, desafiantes, y pezones que le apuntaban entre la tela. Mordi&eacute;ndose los labios en un gesto sensual, se acerc&oacute; y puso la mano sobre el pecho de &eacute;l, los dedos juguetones entre el vello abundante. Y siguieron bes&aacute;ndose con pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>La falda cay&oacute; r&aacute;pida al suelo, y con urgencia, ella le desabroch&oacute; y le baj&oacute; los pantalones. Ya estaba muy excitado, y traviesa, mir&aacute;ndole a los ojos, dej&oacute; deslizar la mano sobre el b&oacute;xer ajustado. Ella tra&iacute;a un culotte cachetero lleno de transparencias, que le quedaba perfecto. Repitiendo el movimiento, &eacute;l la acarici&oacute; entre las piernas para descubrir, con una sonrisa, que ya estaba empapada.<\/p>\n<p>&#8211; Zorra cachonda &#8211; le susurr&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Siii &#8211; es lo &uacute;nico que acert&oacute; a decir ella. Para empezar a besarle de nuevo, con m&aacute;s intensidad a&uacute;n. Las bocas abiertas, las lenguas enganchadas, mordi&eacute;ndose las bocas.<\/p>\n<p>Pero no ven&iacute;an s&oacute;lo a eso. La empuj&oacute; un poco hacia atr&aacute;s y sac&oacute; las cuerdas preparadas de un caj&oacute;n. Ella se dej&oacute; hacer, mientras &eacute;l le ataba las manos a la espalda, y la sujetaba a un mueble. Cuando la tuvo atada, dio un paso atr&aacute;s, observando. Ella estaba expectante. Con mirada morbosa, le ense&ntilde;&oacute; la vara y ella abri&oacute; la boca, sorprendida. Pregunt&aacute;ndose qu&eacute; iba a pasar, pero sin cuestionar nada.<\/p>\n<p>Pero todav&iacute;a no&#8230; &eacute;l volvi&oacute; a arremeter contra ella con besos r&aacute;pidos, furiosos. Tir&aacute;ndole del cabello, mordi&eacute;ndole la boca otra vez, la barbilla. Apretando las tetas abundantes, pellizcando los pezones. La respiraci&oacute;n intensa, ella casi casi empezando a gemir. Y entonces le dio r&aacute;pido, sin avisar, en una de las nalgas.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Zas!<\/p>\n<p>Un peque&ntilde;o grito, el ce&ntilde;o fruncido, en el caso de ella. Pero una sonrisa amplia en la cara de &eacute;l, observando la marca que le hab&iacute;a quedado. Se acerc&oacute; de nuevo, amenazando repetir con la fusta. Pero simplemente desabroch&oacute; el top, que dej&oacute; caer suavemente al suelo. Y cuando ella conten&iacute;a la respiraci&oacute;n, al sentirse expuesta, le volvi&oacute; a dar. Ahora en la otra nalga.<\/p>\n<p>&#8211; Zas<\/p>\n<p>Otro grito, y una peque&ntilde;a carcajada. Le acerc&oacute; la fusta a los pezones, y empez&oacute; a darle peque&ntilde;os toques. Ella miraba con la boca abierta, no le disgustaba. Y de vez en cuando, un golpe un poco m&aacute;s fuerte. La piel blanca, normalmente oculta del sol, empez&oacute; a ponerse colorada. Se acerc&oacute; otra vez, y empez&oacute; a darle besos suaves all&iacute; donde le hab&iacute;a azotado. En las zonas rojas, en los pezones, siguiendo el ritmo de algunos suspiros que a ella se le escapaban. No s&oacute;lo no le disgustaba, le estaba gustando. Se estaba excitando.<\/p>\n<p>&Eacute;l abri&oacute; otro caj&oacute;n, y sac&oacute; m&aacute;s art&iacute;culos, m&aacute;s juguetes. Unas pinzas, un pa&ntilde;uelo oscuro. Le puso con suavidad una pinza sobre uno de los pezones, que ya estaban duros, hinchados. Le pareci&oacute; doloroso un par de segundos, pero despu&eacute;s empez&oacute; a gustarle la sensaci&oacute;n. Esa presi&oacute;n, ese calor en una zona tan sensible. Y justo cuando empezaba a sonre&iacute;r&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Zas &#8211; un golpe seco, de nuevo en las nalgas. Esta vez m&aacute;s fuerte, y ella se retorci&oacute; un poco.<\/p>\n<p>Pero inmediatamente el pa&ntilde;uelo le tap&oacute; la visi&oacute;n, proporcionando un elemento de sorpresa. &Eacute;l se situ&oacute; a su lado para besarle suavemente en el cuello. Suavemente, pero cada vez m&aacute;s intenso, con besos amplios, h&uacute;medos. Mientras, le coloc&oacute; la otra pinza y ella contuvo otra vez la respiraci&oacute;n tres segundos, hasta habituarse al dolor. Y cuando ya se relajaba, otra vez, el pinchazo del golpe sobre su nalga. Inesperado, haci&eacute;ndole dar un salto y un grito un poco m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&#8211; Ay, te pasas &#8211; protest&oacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l le acarici&oacute;, con las yemas de los dedos, recorriendo la marca que le acababa de hacer. Una caricia ligera, que ella sent&iacute;a amplificada. Ten&iacute;a la zona super sensible, y el m&aacute;s m&iacute;nimo toque le produc&iacute;a corrientes de placer por toda la piel. Y cuando not&oacute; la fusta sobre sus braguitas se estremeci&oacute;. Simplemente imaginar el golpe, porque no estaba m&aacute;s que apoyada, roz&aacute;ndole en esa zona tan delicada.<\/p>\n<p>Metido en su papel, &eacute;l le frot&oacute; un poco con la vara, por encima de la tela. Y empez&oacute; a darle peque&ntilde;os golpes, aumentando poco a poco la fuerza. Atada, indefensa, ella retorc&iacute;a las piernas, pero la forma en que se mord&iacute;a el labio inferior demostraba que le estaba gustando. &Eacute;l med&iacute;a cuidadosamente la fuerza para que picase un poco, sin llegar a lastimar.<\/p>\n<p>Retirando una de las pinzas, acerc&oacute; la boca y chup&oacute; delicadamente el pez&oacute;n congestionado. La sensibilidad habitual se hab&iacute;a disparado, y ella gem&iacute;a con cada toque, por ligero que fuese. Dejando la vara a un lado, llev&oacute; una mano exploradora a su sexo, una fuente. Sus dedos se hundieron casi sin querer, resbalando entre sus labios empapados. Y ella temblaba al moverse entre la entrada de su vagina y su cl&iacute;toris hinchado. La mantuvo as&iacute; un rato, disfrutando de sus gemidos. Chupando sus pezones, pellizc&aacute;ndole el cl&iacute;toris, introduciendo los dedos poco a poco m&aacute;s profundos. Uno, dos, tres&#8230; hasta que ella estaba ya deseando que la penetrase de una vez.<\/p>\n<p>La solt&oacute; del mueble, para tumbarla en la cama con urgencia, las manos todav&iacute;a atadas y los ojos vendados. &Eacute;l le separ&oacute; las piernas, desnuda, totalmente abierta y expuesta. Le pas&oacute; una legua r&aacute;pida por su co&ntilde;o absolutamente empapado, congestionado, y ella esperaba sentirle ya sobre ella, para penetrarle sin piedad. Pero todav&iacute;a no era el momento.<\/p>\n<p>Dando la vuelta a la cama, apoy&oacute; sobre su mejilla la tremenda erecci&oacute;n que ten&iacute;a. Ella reconoci&oacute; al momento el contacto, y abri&oacute; inmediatamente la boca para buscarla, a ciegas. Le encantaban las mamadas, y chup&oacute; con muchas ganas. Pero &eacute;l se mov&iacute;a juguet&oacute;n, haciendo que a veces se le escapase y tuviese que buscarla, moviendo la lengua. Poco a poco fue meti&eacute;ndola m&aacute;s y m&aacute;s, movi&eacute;ndose hacia atr&aacute;s y delante, como foll&aacute;ndole la boca. Algo que a ella le estaba excitando much&iacute;simo, al unirse las sensaciones de sentirse desnuda, dominada, entregada, suya&#8230; y a la vez tenerlo en su boca, hinchado, muy duro, a punto de correrse.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; bien la chupas, ni&ntilde;a. Eres una zorra, mi zorra.<\/p>\n<p>&#8211; Mmmm, cabr&oacute;n, est&aacute;s delicioso.<\/p>\n<p>O&iacute;rle llamarle su zorra a&uacute;n le encend&iacute;a m&aacute;s, y aumentaban sus gemidos. Para mejorarlo, &eacute;l le apretaba las tetas, le retorc&iacute;a los pezones, y se inclinaba de vez en cuando para darle una ligera palmada entre las piernas, que sonaba como darle a un charco. Una y otra vez, castigando su cl&iacute;toris, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, hasta que ya la ten&iacute;a gimiendo de nuevo. Temblando, super excitada.<\/p>\n<p>Fue midiendo los est&iacute;mulos hasta que ambos estaban a punto de llegar. &Eacute;l le penetraba la boca ya muy profundo, haciendo que le faltase el aire. Y cuando sinti&oacute; el momento, le agarr&oacute; firme por los rizos y le sujet&oacute; la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Me voy a correr. Vas a tener tu premio, y lo vas a tragar todo.<\/p>\n<p>Y sin dejar de moverse, aument&oacute; la frecuencia de sus palmadas. Peque&ntilde;os golpes muy r&aacute;pidos, concentr&aacute;ndose ya sobre el cl&iacute;toris. Ella abr&iacute;a y cerraba los muslos, apretando las nalgas y gimiendo como loca, hasta que no pudo aguantar m&aacute;s. Y explot&oacute; entre gritos, una avalancha de contracciones, brutal, desde muy adentro, haciendo que su espalda se arquease y sus piernas temblasen. Y ante tal expresi&oacute;n de placer femenino, &eacute;l se clav&oacute; en su boca agarr&aacute;ndola con ambas manos, con espasmos que expulsaban fuertes chorros directamente en su garganta. Ella no pod&iacute;a tragar y gemir a la vez, y parte de aquella leche caliente se le escapaba por las comisuras.<\/p>\n<p>Lo sintieron intenso, enorme, largu&iacute;simo. Ambos se quedaron quietos, con la respiraci&oacute;n entrecortada. Ella se relam&iacute;a los restos de su premio, con una sonrisa, y &eacute;l la miraba mordi&eacute;ndose los labios. Hab&iacute;a sido fabuloso, pero aquello no hab&iacute;a terminado. Le hab&iacute;a prometido m&aacute;s, y una mujer multiorg&aacute;smica es un tesoro.<\/p>\n<p>&#8211; Zorra. Quieres m&aacute;s, &iquest;verdad?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Quedaron en su hotel. Hace tiempo que se conoc&iacute;an, y ya hab&iacute;an tenido sexo con anterioridad. Pero esta vez era diferente. A ella le encend&iacute;a lo rudo. Le gustaba cuando &eacute;l agarraba firme sus melenas y tiraba hacia atr&aacute;s, para morderle los labios cuando ella abr&iacute;a la boca. Le gustaba cuando &eacute;l le daba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":15904,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43683","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15904"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43683"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43683\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}