{"id":43693,"date":"2023-11-12T23:00:00","date_gmt":"2023-11-12T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-12T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-12T23:00:00","slug":"un-secreto-de-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-secreto-de-familia\/","title":{"rendered":"Un secreto de familia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43693\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ver&oacute;nica mov&iacute;a sus caderas con fuerza, apoy&aacute;ndose en los brazos de Jorge. &Eacute;l ya se hab&iacute;a corrido y se manten&iacute;a r&iacute;gido sobre ella. Las gotas de sudor ca&iacute;an sobre su cara y lo miraba con una expresi&oacute;n de lascivia, buscando concluir el acto. Sus enormes pechos bailaban de arriba a abajo rozando sus antebrazos. &ldquo;Ya casi, mi amor, ya casi&hellip;&rdquo; le dec&iacute;a con un hilo de voz acelerando el ritmo. Jorge sinti&oacute; su ajustado interior empezar a contraerse y se inclin&oacute; un poco para ayudarle, reanudando el movimiento de sus caderas nuevamente. &ldquo;C&oacute;geme as&iacute;, c&oacute;geme as&iacute;, amor&hellip;&rdquo; vocifer&oacute; casi con un sonido gutural, y casi al mismo tiempo que Diego bajaba del autob&uacute;s en la terminal, del otro lado del pueblo, su madre estaba teniendo un intenso orgasmo.<\/p>\n<p>Los &uacute;ltimos estertores de placer se desvanec&iacute;an poco a poco y estaba disfrutando esa c&aacute;lida sensaci&oacute;n que recorr&iacute;a desde su entrepierna hasta su vientre. Con las piernas temblorosas rodeando su cintura y el pene de su joven amante a&uacute;n dentro de ella, volv&iacute;a en s&iacute;. &rdquo;&iquest;Te gust&oacute;?&rdquo; Le pregunt&oacute; Jorge t&iacute;midamente. Ella cerr&oacute; los ojos y le dio un largo beso en los labios; no acostumbraban besarse mientras hac&iacute;an el amor, pero no encontraba la manera de darle una negativa a su pregunta. &Eacute;l era joven e inexperto, y a pesar de que llevaban un par de meses viviendo como pareja, siempre terminaba antes que ella&hellip; y eso le molestaba. &ldquo;Es cosa de pr&aacute;ctica&rdquo;, se dec&iacute;a a s&iacute; misma tan pronto se separaban para asearse.<\/p>\n<p>-&iquest;Podemos repetir en la noche? -le pregunt&oacute; Jorge poni&eacute;ndose los pantalones. Ver&oacute;nica se vio en el espejo un momento, baj&aacute;ndose la falda y acomod&aacute;ndose las pantaletas que estaban completamente empapadas.<\/p>\n<p>&#8211; No, cari&ntilde;o. Recuerda que hoy llega Diego. Creo que ser&aacute; mejor que dejemos esto por un rato. Por lo menos hasta que se vaya.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Pero yo&hellip;!<\/p>\n<p>&#8211; Sin peros. Ya lo hab&iacute;amos hablado, Jorge &ndash; le interrumpi&oacute; -, adem&aacute;s, ya casi llega mi periodo otra vez. Y justo a tiempo. -Jorge la mir&oacute; apesadumbrado y sali&oacute; molesto de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;No te vayas muy lejos porque vamos a cenar todos juntos!- Escuch&oacute; que le gritaba desde el ba&ntilde;o. Quiso reprocharle esto &uacute;ltimo, pero no ten&iacute;a manera de hacerlo. Desde muy peque&ntilde;o Jorge odiaba a Diego, no sab&iacute;a exactamente por qu&eacute;, pero lo aborrec&iacute;a. Siempre actu&oacute; como su padre y eso le molestaba de sobremanera. Y justo cuando pensaba regresar a la habitaci&oacute;n, escuch&oacute; abrirse la puerta de enfrente. &ldquo;&iexcl;Ya lleg&oacute;!&rdquo; Grit&oacute; Ver&oacute;nica y corri&oacute; al comedor donde su hijo la esperaba con las brazos abiertos.<\/p>\n<p>Le dio un abrazo muy efusivo y llen&oacute; su cara de besos.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y t&uacute; no me vas a saludar, huev&oacute;n? -Le dijo Diego tendi&eacute;ndole la mano.<\/p>\n<p>&#8211; Jorge, saluda a tu hermano bien&hellip; &ndash; Le espet&oacute; Ver&oacute;nica acomodando los platos en la mesa.<\/p>\n<p>Aquella comida fue muy inc&oacute;moda para Jorge, pues romp&iacute;a con su rutina habitual: casi diario, al llegar de la escuela, su madre lo esperaba con la comida lista, que no tardaba en devorar. Despu&eacute;s, luego de quitar la mesa y levar los platos, iban a la habitaci&oacute;n de su madre, tomados de la mano, y ten&iacute;an sexo hasta quedarse dormidos. Aquello suced&iacute;a con mucha frecuencia, especialmente los &uacute;ltimos d&iacute;as. Lo que comenz&oacute; en su dormitorio con las puertas cerradas y la m&uacute;sica a todo volumen para disimular sus gemidos, concluy&oacute; en el resto de la casa, muchas veces en la sala. Jorge tuvo una erecci&oacute;n mientras ve&iacute;a como su madre charlaba amenamente con su hermano; miraba sus labios y recordaba, desde su perspectiva, como devoraba su miembro de rodillas en la sala.<\/p>\n<p>Hasta el cobertizo, desvalijado y derrumb&aacute;ndose, hab&iacute;a sido testigo de su pasi&oacute;n incestuosa aquella noche de tormenta. Ven&iacute;an de la tienda y la lluvia los sorprendi&oacute; a medio camino. Al no poder abrir la puerta de la casa, su madre le pidi&oacute; refugiarse en ese lugar en lo que aminoraba el mal tiempo. Entraron empapados y pr&aacute;cticamente a tientas, pues el lugar estaba completamente oscuro. Su madre se recost&oacute; en una pila de paja que hab&iacute;a en el fondo, que sorpresivamente estaba seca, llam&aacute;ndolo con una voz que parec&iacute;a un ronroneo.<\/p>\n<p>Jorge se coloc&oacute; sobre ella, desabroch&aacute;ndole el ajustado pantal&oacute;n que llevaba y le meti&oacute; la mano para comprobar su humedad, pero not&oacute; en su lugar que estaba completamente afeitada. Aquello aument&oacute; su l&iacute;vido y no tard&oacute; ni un segundo en sacarse la polla totalmente erecta. Movi&oacute; un poco el panty y la penetro sin problema pues, en efecto, estaba empapada. Hicieron el amor as&iacute;, de misionero, con la ropa puesta. Sus gemidos eran opacados por el sonido de la lluvia y los truenos que no parec&iacute;an disminuir. Aquellas embestidas se volvieron casi salvajes tan pronto sinti&oacute; el calor de su interior abrazar su pene. Su madre se tapaba la boca al principio, pero conforme fueron tomando ritmo dejo de hacerlo y gimi&oacute; sin importarle nada. Fue tambi&eacute;n la primera vez que se besaron y a &eacute;l le encant&oacute;, aunque su madre no estaba convencida del todo. Ella cre&iacute;a que el sexo que practicaban estaba falto de inmoralidad, a no ser que se besaran, y que se trataba de una caricia m&aacute;s profunda entre madre e hijo. Jorge no lo ve&iacute;a as&iacute;, y desde el primero encuentro ella paso de ser su madre a su mujer, por lo que la intromisi&oacute;n de su hermano lo estaba volviendo loco de celos.<\/p>\n<p>Diego, por su parte, hablaba con su madre con naturalidad sin imaginarse lo que acontec&iacute;a en aquella casa que los vio nacer a los dos. Aunque secretamente, guardaba tambi&eacute;n ciertas emociones m&aacute;s profundas por su madre. Jorge not&oacute; como su hermano miraba discretamente los pechos de su madre y le acariciaba el brazo mientras hablaban; no lo soport&oacute; y se fue de nuevo a su cuarto. &ldquo;Ya sabes c&oacute;mo es tu hermano&rdquo; le dijo tratando de disimular la molestia por su comportamiento. Diego solo sonri&oacute; y continu&oacute; bebiendo.<\/p>\n<p>Por la noche, el clima era m&aacute;s ben&eacute;fico y se pod&iacute;a estar afuera sin la necesidad de aire acondicionado. Por lo que su hermano se dispuso a visitar a las viejas amistades para ponerse al d&iacute;a. Se despidi&oacute; de su madre y se fue caminando a la casa de su mejor amigo, que quedaba a unas cuantas cuadras de la suya. El lugar se hab&iacute;a convertido en un taller mec&aacute;nico y tan pronto lo reconoci&oacute; su amigo, &eacute;ste dej&oacute; lo que estaba haciendo para recibirlo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Pinche Diego, yo cre&iacute; que ya te hab&iacute;as muerto! &ndash; Grit&oacute; su amigo efusivamente al abrazarlo.<\/p>\n<p>&#8211; No es pa&rsquo; tanto, pero por poquito si.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;&iquest;C&oacute;mo no?! No hab&iacute;a visto en las noticias lo culero que estaba &iquest;Te vas a regresar?<\/p>\n<p>&#8211; No. Ped&iacute; permiso.<\/p>\n<p>&#8211; Oye&hellip; &iquest;y no te chingaste una vietnamita? Dicen que tienen la panocha al rev&eacute;s -Dijo Marcelo entre risas al pasarle la botella.<\/p>\n<p>&#8211; No hablan ingl&eacute;s, menos espa&ntilde;ol. Todo lo que no tenga ojos rasgados es mal visto all&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A qu&eacute; parte de Vietnam te mandaron?<\/p>\n<p>&#8211; Camboya, pero s&oacute;lo como mec&aacute;nico. Yo no fui a combate.<\/p>\n<p>&#8211; Hasta suerte tienes. Oye &iquest;qu&eacute; onda con tu prima? Dicen que la han visto en los puteros muy seguido. &ndash; Diego casi se atraganta y tuvo que escupir el trago. Aquello le produjo una sensaci&oacute;n de morbo y curiosidad pues Romina, su prima, ten&iacute;a muy buen cuerpo. Su madre le mandaba fotos de la familia y entre el mont&oacute;n siempre ven&iacute;a un peque&ntilde;o paquete de su t&iacute;a y ella. Para ese entonces deb&iacute;a tener la misma edad que su hermano o si acaso un poco m&aacute;s de 20, no lo recordaba. Jorge ten&iacute;a 18 a&ntilde;os cumplidos y &eacute;l 24. La imagen de Romina como bailarina o hincada d&aacute;ndole una felaci&oacute;n a un extra&ntilde;o lo excitaron demasiado.<\/p>\n<p>&#8211; Deber&iacute;amos ir a ver&hellip; Digo, solo para cerciorarnos. &#8211; Dijo Diego con tono condescendiente buscando su cartera.<\/p>\n<p>&#8211; Pinche enfermo, pero vamos, total, ya termin&eacute; aqu&iacute;. -Diego busc&oacute; su cartera por todas partes hasta que record&oacute; que la dej&oacute; en la cocina. Pod&iacute;a haberse quedado con su amigo, pero estaba seguro que deb&iacute;a regresar por ella. Se excus&oacute; y quedaron de verse en el lugar.<\/p>\n<p>Regres&oacute; a toda prisa y not&oacute; que el cerco estaba cerrado, por lo que tuvo que brincar la barda. Las luces de su casa estaban encendidas, pero todas las puertas estaban cerradas con llave. &quot;Han de haber ido a la tienda&quot;, pens&oacute;, pero &iquest;por qu&eacute; ir&iacute;an los dos? Se acerc&oacute; a la ventana de la sala y no los vio por ning&uacute;n lado, pero escuchaba sus voces en alguna parte. Algo muy dentro de &eacute;l lo hizo asomarse al cuarto de su madre, pues m&aacute;s que curiosidad era preocupaci&oacute;n genuina por ella. Movi&oacute; con cuidado una tabla que cubr&iacute;a la ventana y se asom&oacute; despacio, llev&aacute;ndose la sorpresa de su vida: Jorge estaba hincado en la cama detr&aacute;s de su madre, que la ten&iacute;a en 4, penetr&aacute;ndola r&aacute;pidamente. Se hab&iacute;a subido la falda hasta la cintura y ten&iacute;a el vestido abierto de enfrente, con los pechos fuera del sujetador; el cabello suelto bailaba en su rostro enrojecido.<\/p>\n<p>Los senos blanquecinos de su madre se balanceaban desnudos al comp&aacute;s de sus embestidas, que aumentaban conforme dejaba escapar ligeros gemidos. La expresi&oacute;n de placer en su cara era muy sensual, un lado que jam&aacute;s imagino ver de ella. Jorge se aferraba a sus nalgas y se mov&iacute;a r&aacute;pido, tratando de retrasar su orgasmo deteni&eacute;ndose de cuando en cuando. &ldquo;Despacio, cari&ntilde;o, para que dures m&aacute;s&rdquo; Le dec&iacute;a su madre acomod&aacute;ndose bien en la cama. Jorge no hac&iacute;a caso y al contrario de lo que le ped&iacute;a con un hilo de voz, sus embestidas eran m&aacute;s fuertes y r&aacute;pidas.<\/p>\n<p>Diego quiso salir corriendo de ah&iacute; pero el morbo pod&iacute;a m&aacute;s que su voluntad y su pudor. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo era aquello posible?&rdquo; se preguntaba, escuchando los gemidos de su madre. &ldquo;No me des tan r&aacute;pido, me vas a lastimar otra vez&rdquo;. Aquella frase retumb&oacute; en lo m&aacute;s profundo de su ser sin poder apartar la vista de la cara de su madre, desecha en una total mueca de placer. &ldquo;&iquest;Otra vez? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo llevan haci&eacute;ndolo, entonces?&rdquo; se preguntaba sorprendido.<\/p>\n<p>Jorge amasaba desesperado los senos de su madre, inclin&aacute;ndose m&aacute;s sobre ella para alcanzar sus pezones; sus cuerpos estaban completamente empapados en sudor. Ver&oacute;nica abri&oacute; m&aacute;s las piernas y se acomod&oacute; bien el peque&ntilde;o pene de Jorge, que se hab&iacute;a salido por sus torpes embestidas. Una vez que estuvo dentro de nuevo, se levant&oacute; un poco m&aacute;s el vestido dejando expuestos sus muslos que vibraban con los empujones de su hermano. &ldquo;&iquest;Ya te vas a venir?&rdquo; le pregunt&oacute; a su hijo sin obtener respuesta. Jorge bufaba concentrado en sus movimientos y en el masaje a las ubres de su madre, que de nuevo se incorpor&oacute; quedando hincada sobre la cama. Jorge continu&oacute; con la penetraci&oacute;n abrazando su delgada cintura y Diego vio por primera vez sus senos desnudos. Eran grandes y un poco ca&iacute;dos, con los pezones rozados y aureola abundante; hab&iacute;an sido su fijaci&oacute;n durante su adolescencia y no pod&iacute;a creer que era su hermano quien disfrutaba de todo aquello.<\/p>\n<p>Jorge se qued&oacute; quieto un momento y su madre le dijo algo ininteligible, inclin&aacute;ndose de nuevo en la cama. Sus pechos apenas rozaban las sabanas que ten&iacute;an restos de fluidos, &iquest;o era sudor? Ver&oacute;nica se abri&oacute; las nalgas con ambas manos y empez&oacute; a moverse engullendo el pene de su hijo por completo. Jorge permanec&iacute;a inm&oacute;vil acariciando aquellas masas de carne que devoraban su herramienta; eran movimientos m&aacute;s suaves pero consistentes los de su madre, que volteaba a verlo de cuando en cuando con una sonrisa c&oacute;mplice en el rostro acalorado.<\/p>\n<p>Diego miraba at&oacute;nito sus movimientos y sus gemidos lo ten&iacute;an al borde del orgasmo sin siquiera haberse tocado; aunque la polla le palpitaba fuertemente en los pantalones no se atrev&iacute;a a hacer nada. Ver&oacute;nica aceler&oacute; sus movimientos prologando cada vez m&aacute;s sus gemidos, y supo que estaba a punto de acabar, pero su hijo mascull&oacute; algo y buf&oacute; echando la cabeza hacia atr&aacute;s. Termin&oacute; antes que ella y no pudo continuar con la faena.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gust&oacute;, mam&aacute;? -pregunt&oacute; su hermano sob&aacute;ndose la polla. Su madre se enderez&oacute; guardando sus pechos en el sujetador acariciando su entrepierna.<\/p>\n<p>&#8211; Si, coraz&oacute;n. Pero tienes que hacerlo despacio para que dures m&aacute;s. Me falt&oacute; un poco.<\/p>\n<p>&#8211; Podemos hacerlo otra vez&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; No, Jorge, no s&eacute; a qu&eacute; hora llegue tu hermano. -Respondi&oacute; acomod&aacute;ndose el vestido.<\/p>\n<p>Su madre se baj&oacute; de la cama y al abrazarlo le dio un largo beso en los labios. Las manos de su hermano recorrieron su cuerpo y se detuvieron en sus nalgas. Dijeron algo incomprensible y cuando se separaron Diego corri&oacute; a esconderse en el cobertizo. Estaba sumamente excitado pero el mismo tiempo, furioso y celoso. Siempre se quiso coger a su madre y en varias ocasiones estuvo a punto de lograrlo, o al menos avanz&oacute; lo suficiente con ella para dejarla decidir si cruzaba la l&iacute;nea o solo lo excusaba con ese cari&ntilde;o maternal: siempre era lo &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>Cuando naci&oacute; su hermano pr&aacute;cticamente se volvi&oacute; su pareja, pues &eacute;l se encargaba de las cosas en casa y la cuidaba a ella y al peque&ntilde;o. Y en muchas ocasiones, mientras le daba pecho, tuvo erecciones que ella notaba sonrojada, pero sin recriminarle, pues entend&iacute;a que deb&iacute;a ser algo vergonzoso para &eacute;l y sobre todo, natural. Sus pechos eran grandes y siempre fue su mayor atractivo.<\/p>\n<p>Se asom&oacute; de nuevo por una ventana del cobertizo y not&oacute; que la puerta ya estaba abierta. Quer&iacute;a entrar, pero ten&iacute;a miedo de delatarse con su actitud, pues la ira hacia su hermano ahora era apabullante para &eacute;l. &ldquo;Deber&iacute;a ser yo quien se la estuviera cogiendo&rdquo; se dec&iacute;a una y otra vez repasando la imagen de su madre en su mente, y tuvo una idea: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; tan dif&iacute;cil ser&iacute;a que yo tambi&eacute;n me la cogiera?&rdquo;. Y a partir de esa noche ideo un plan para lograrlo, pero m&aacute;s que nada, para poder espiarlos cuando lo hicieran.<\/p>\n<p>Contin&uacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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