{"id":43714,"date":"2023-11-16T23:00:00","date_gmt":"2023-11-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-16T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-16T23:00:00","slug":"el-collar-de-mi-sumisa-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-collar-de-mi-sumisa-parte-1\/","title":{"rendered":"El collar de mi sumisa (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43714\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">8<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me gustaba Julia, todo en ella me ca&iacute;a bien. Se manten&iacute;a en estado y, a sus 50 a&ntilde;os, su figura era delgada, ten&iacute;a lindas tetas y un culito hermoso. Pens&eacute; que hab&iacute;a encontrado mi pareja perfecta. Coincid&iacute;amos en los gustos, compart&iacute;amos viajes, comidas, salidas y charlas. Pasar con ella tardes enteras era placentero. Antes de salir conmigo, hab&iacute;a pasado a&ntilde;os sin sexo, dedicada a ser empresaria, ama de casa y madre, como si la mujer, la hembra sexual no existiese.<\/p>\n<p>Conmigo esa hembra se solt&oacute; y apareci&oacute; con fuerza arrolladora. Ten&iacute;amos un sexo exquisito y cada fin de semana cog&iacute;amos cinco o seis veces, con todo el repertorio posible. Le encantaban los chirlos, que la llame putita, que le bese la conchita hasta que acababa, tragar mi leche o que le haga la cola. La noche del viernes ten&iacute;amos sexo y a la ma&ntilde;ana, me despertaba sintiendo como me la estaba mamando, para empezar el d&iacute;a con un ma&ntilde;anero y si me despertaba antes, el que se met&iacute;a entre las s&aacute;banas, era yo.<\/p>\n<p>Y, de repente, ese fuego se extingui&oacute;&hellip; el sexo con ella, cada vez era menos deseable. Esa pasi&oacute;n arrolladora de los primeros tiempos, hab&iacute;a terminado en movimientos toscos, duros. Era como si se hubiese vuelto a encerrar en la monja que era, antes que yo la lleve por los caminos de la lujuria. Y no encontraba la manera de sacarla de all&iacute;. Se lo dije en forma clara y abierta. Fue a hacer terapia. Todo en vano. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, nos separamos.<\/p>\n<p>Repasando nuestra relaci&oacute;n, tiempo despu&eacute;s, empec&eacute; a recordar que, cuando vimos &ldquo;La secretaria&rdquo; o &ldquo;Cincuenta sombras de Grey&rdquo;, se hab&iacute;a calentado mucho en las escenas de dominaci&oacute;n. Tambi&eacute;n que, una noche que volvimos los dos con bastante ingesta alcoh&oacute;lica, la at&eacute; con una s&aacute;bana a la cabecera de la cama y le hab&iacute;a dado muchos chirlos en la cola. No solo no le hab&iacute;an molestado, si no que se hab&iacute;a puesto muy caliente. Lament&eacute; no haber experimentado m&aacute;s por ese camino cuando se fue apagando su apertura al sexo.<\/p>\n<p>Seis a&ntilde;os m&aacute;s tarde la encontr&eacute; casualmente. Yo estaba paseando por un enorme parque que est&aacute; cerca de su casa, realizando mi caminata diaria de una hora. Siempre cambio de lugar y busco, de preferencia, lugares verdes y amplios. Caminaba escuchando m&uacute;sica y contemplando a mi alrededor, cuando la vi. Nos saludamos y la invit&eacute; a tomar un caf&eacute;.<\/p>\n<p>Su cara estaba seria y contra&iacute;da como era cuando nos vimos por primera vez, antes de estar juntos. Charlamos de nuestras vidas, y de temas generales y me fui dando cuenta cuanto quer&iacute;a tener de vuelta la fogosa mujer que ella hab&iacute;a sido conmigo. Yo hab&iacute;a terminado de remodelar mi casa y, con esa excusa, la invit&eacute; a cenar, para que vea como hab&iacute;a quedado.<\/p>\n<p>Dijo que no, pero insist&iacute;. Puso excusas cada vez menos convincentes. La ruptura le hab&iacute;a dolido y ten&iacute;a miedo de volver a sufrir. Se ve&iacute;a que quer&iacute;a y no quer&iacute;a. Despu&eacute;s de tanto insistir, acept&oacute;, no sin hacer muchas e in&uacute;tiles aclaraciones que solo era para cenar y punto.<\/p>\n<p>El viernes a la tardecita llam&oacute; a mi puerta, la hice pasar. Estaba dura y distante. Me dio un beso rapid&iacute;simo de saludo. Ten&iacute;a un vestido recto, lo menos llamativo posible, no llevaba maquillaje y en los primeros instantes contest&oacute; con monos&iacute;labos.<\/p>\n<p>Le mostr&eacute; las reformas y le encant&oacute; como hab&iacute;a quedado la casa. Nos sentamos a tomar un vino con una picada de quesos en el living-comedor. Yo hab&iacute;a puesto el hogar a le&ntilde;a con fuego pleno y el ambiente estaba como para pasearse sin ropa. Cenamos. Hab&iacute;a cocinado su plato favorito y un postre, todo regado con dos botellas de su vino preferido.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo, la tensi&oacute;n inicial se hab&iacute;a suavizado y la charla era amena y su actitud mucho m&aacute;s cordial. A las diez, mir&oacute; el reloj y dijo, como si tuviese una reuni&oacute;n de trabajo a la que no pod&iacute;a faltar, que se iba. Acced&iacute; sin chistar, pero le dije que antes quer&iacute;a mostrarle una sorpresa.<\/p>\n<p>Le ped&iacute; que cerrara los ojos. Me mir&oacute; intrigada y con dudas, pero termin&oacute; aceptando. Cuando lo hizo, le puse una m&aacute;scara ciega. Se removi&oacute; inquieta y pregunt&oacute; que estaba haciendo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada. S&oacute;lo es para que no esp&iacute;es. No quiero estropear la sorpresa&rdquo;, le dije mientras la llevaba al dormitorio.<\/p>\n<p>Ella se dej&oacute; llevar, inquieta pero intrigada. Cuando llegamos, le dije que pusiera las manos adelante y juntas y lo hizo, pensando recibir algo, alg&uacute;n regalo. Pero yo aprovech&eacute; para colocarle unas esposas de cuero con cierre de velcro. Intent&oacute; sacar sus manos, pero ya las hab&iacute;a sujetado y la arrastr&eacute; hacia una pared, donde hab&iacute;a colocado un gancho al cual sujet&eacute; la soga que ten&iacute;an las esposas. Qued&oacute; amarrada, con las manos hacia arriba y sin poder ver.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo? &iquest;Te volviste loco?, pregunt&oacute; inquieta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, para nada&rdquo;, le contest&eacute;, mientras le pegaba un chirlo en las nalgas. &ldquo;Solamente quiero de nuevo a mi mujercita y la voy a sacar como sea de adentro tuyo&rdquo; &ldquo;Extra&ntilde;o a la putita que eras conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s loco&rdquo;, respondi&oacute;, firme pero sin gritar<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo s&eacute;&rdquo;, le dije, aplic&aacute;ndole otro chirlo. &ldquo;No quer&eacute;s m&aacute;s ser mi putita. Antes te encantaba&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;D&eacute;jame ir, por favor&rdquo;, pidi&oacute; sin mucho entusiasmo<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No. Ten&eacute;s que hacerme caso en todo lo que te pida y despu&eacute;s te dejo ir&rdquo;, le dije mientras acariciaba su cuerpo, sus tetas, su cola.<\/p>\n<p>&#8211; Sergio, por favor. Lo nuestro no funcion&oacute;&rdquo;, dijo en tono de s&uacute;plica. &ldquo;No quiero volver a pasar por lo mismo&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si, ten&eacute;s raz&oacute;n. Por eso quiero cambiarlo. Quiero que seas mi sumisa. Quiero atarte y que me obedezcas. Quiero que seas mi hembra. A cambio te prometo mucho placer&rdquo;, le aclar&eacute; aplic&aacute;ndole otro chirlo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno, puede ser. Soltame y lo hablamos. Pero as&iacute; no.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni lo sue&ntilde;es&rdquo;, le dije mientras le met&iacute;a la mano en la entrepierna. Ella contorsion&oacute; el cuerpo como intentando evitar mis caricias. Pero la ten&iacute;a sujeta mientras la acariciaba. Hizo suaves y no muy convencidos intentos de evitar que mi mano baje hasta su sexo, pero la abrac&eacute; y le acarici&eacute; su conchita. Se retorci&oacute;, protestando, pero sin gritar y fui notando que cada vez su resistencia era menos intensa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vas a ser mi putita&rdquo;, le dije al o&iacute;do &ldquo;y yo te voy a hacer acabar muchas veces. Me vas a hacer caso. Si te doy chirlos y me ped&iacute;s que pare o que te duele o me suplicas, voy a seguir. Ten&eacute;s que acordarte de una sola palabra = chocolate. Choco es &ldquo;hasta ah&iacute;, no m&aacute;s fuerte&rdquo;, es un tope que vos pones. Si dec&iacute;s chocolate, se para todo, te desato, nos vestimos y charlamos. &iquest;Entendiste putita?&rdquo;, le pregunt&eacute; acompa&ntilde;ando la pregunta con otro chirlo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si, entend&iacute;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; Si, entend&iacute;, papi, o mi amo, o mi due&ntilde;o&rdquo;, y un nuevo chirlo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si papi&rdquo;, dijo con voz entrecortada. Todav&iacute;a estaba entre querer y dudar. Aceptaba el juego para ver como zafar pero con una mezcla de estar disfrut&aacute;ndolo, sin querer hacerlo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;l es tu palabra de control?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Chocolate&rdquo;, dijo entre susurros.<\/p>\n<p>La solt&eacute; del gancho, la acost&eacute; en la cama boca arriba y at&eacute; las esposas al respaldo. Le levant&eacute; el vestido y empec&eacute; a besar desde su ombligo para abajo. Sab&iacute;a que eso le encantaba. Todav&iacute;a hizo algunos intentos de resistir, pero cada vez menos convincentes. Cuando llegu&eacute; a su conchita, estaba empapada y poco tiempo de lamidas y masajearla por dentro con mi dedo, la llev&oacute; a un orgasmo intenso.<\/p>\n<p>Me acost&eacute; al lado de ella, la bese dulcemente mientras le sacaba el antifaz y las esposas y le dije:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora empezamos de nuevo. Sos libre de hacer lo que quieras. Podes irte o quedarte, nada te detiene. Pero si te quedas, acept&aacute;s ser mi putita y te garantizo orgasmos como &eacute;ste. Si paseamos o salimos o vamos a reuniones, somos una pareja normal. Pero te voy a comprar un collar de cuero, muy c&oacute;modo. Cada vez que entres a esta casa, te lo pon&eacute;s y pasas a ser enteramente m&iacute;a. S&oacute;lo si te lo pon&eacute;s. Siempre vas a tener vos el control, hasta que voluntariamente me lo cedas. Cuando lo hagas, te entreg&aacute;s a mi y sos mi esclava sexual. &iquest;Entendiste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;&rdquo;, dijo con voz de enorme verg&uuml;enza y deseo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si &iquest;qu&eacute;?&rdquo;, le dije con un nuevo chirlo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si, mi amo&rdquo; susurr&oacute;, mientras se levantaba<\/p>\n<p>. &ldquo;Bien. La puerta est&aacute; abierta. And&aacute; al comedor. Tom&aacute; tus cosas y andate, si quer&eacute;s, nada te lo impide. Volv&eacute; a tu casa y no te llamo ni te molesto m&aacute;s&rdquo;, le dije mientras me miraba, seria. &ldquo;O, si prefer&iacute;as, and&aacute; a mi escritorio. Arriba de &eacute;l hay una caja donde est&aacute; el collar. Te lo colocas al cuello, te desnudas completa y te pon&eacute;s lo que all&iacute; vas a encontrar : una tanguita, una pollerita a cuadros muy cortita, una camisa m&iacute;a que no abrochas sino que atas por delate con un nudo suelto y unas medias tres cuartos. Y volv&eacute;s ac&aacute;. &iquest;entendiste?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si papi&rdquo;, dijo sin ninguna expresi&oacute;n que me delate cual era su decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos eleg&iacute;s, siempre tenes el poder de elegir. Podes elegir volver a tu vida o volver a este cuarto como mi putita&rdquo;, le reiter&eacute; mientras se vest&iacute;a.<\/p>\n<p>Lentamente se acomod&oacute; la ropa, alisando la falda, emprolijando la camisa y la chaqueta, se calz&oacute; los zapatos, se coloc&oacute; un aro que se hab&iacute;a ca&iacute;do y tom&oacute; la cartera. Todo como para volver a su casa sin vestigios de lo que hab&iacute;a pasado. Sali&oacute; del cuarto sin decir nada, cerrando cuidadosamente la puerta tras ella. Pasaron varios minutos, yo intentaba escuchar o la puerta y el coche de ella y&eacute;ndose o alg&uacute;n sonido en mi escritorio que me indicara que se estaba vistiendo. Pero no pod&iacute;a distinguir nada.<\/p>\n<p>Hasta que se abri&oacute; la puerta y se asom&oacute; una cabeza, preguntando &#8211; &ldquo;Papi, &iquest;le das permiso de pasar a tu putita?&rdquo;, mientras entraba con la ropita que eleg&iacute;, un collar de cuero en su cuello y una mirada de hembra caliente que me hizo poner al palo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>8 Me gustaba Julia, todo en ella me ca&iacute;a bien. Se manten&iacute;a en estado y, a sus 50 a&ntilde;os, su figura era delgada, ten&iacute;a lindas tetas y un culito hermoso. Pens&eacute; que hab&iacute;a encontrado mi pareja perfecta. Coincid&iacute;amos en los gustos, compart&iacute;amos viajes, comidas, salidas y charlas. Pasar con ella tardes enteras era placentero. Antes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":26905,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43714","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43714","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/26905"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43714"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43714\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43714"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43714"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43714"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}