{"id":43723,"date":"2023-11-17T23:00:00","date_gmt":"2023-11-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-17T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-17T23:00:00","slug":"el-castigo-de-miriam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-castigo-de-miriam\/","title":{"rendered":"El castigo de Miriam"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43723\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Este relato es para aquellas que les gusta ser sumisas.<\/p>\n<p>Ella estaba de rodillas en posici&oacute;n de obediencia con las manos atadas en su espalda. Pude ver que su saliva empezaba a salir lentamente mientras trataba de decir algo. Sin embargo, antes yo me hab&iacute;a asegurado de que la bola de mordaza est&eacute; bien puesta de forma que solamente pudiera rogar por un orgasmo a trav&eacute;s de sus intensas miradas.<\/p>\n<p>Ella se llama Miriam y es una amiga que conoc&iacute; en mi trabajo anterior. Ella mide 1,50 cm. Su piel es blanca y es delgada. Tiene los senos de tama&ntilde;o normal y una cintura tan peque&ntilde;a que yo pod&iacute;a darle la vuelta con un solo brazo. Ella y yo nos llev&aacute;bamos bien y con el tiempo empezamos a conversar sobre gustos y algunos secretos de los ex novios. Tuve mucho inter&eacute;s en ella puesto que siempre se vest&iacute;a de negro y me encantaba los tatuajes de su pierna derecha, una s&uacute;cubo con un azote. Con el tiempo nos dimos cuenta de que nuestros m&aacute;s oscuros deseos coincid&iacute;an tambi&eacute;n: El amo y la sumisa. Pero adem&aacute;s de eso, ella ten&iacute;a un secreto m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Miriam, atractiva y delgada, quer&iacute;a liberarse de la mordaza de la boca mientras se me acercaba poco a poco arrastr&aacute;ndose en el piso. Al ver eso, me ech&eacute; para atr&aacute;s en el sof&aacute; y abr&iacute; mis piernas para que pueda ver lo duro que estaba mi pene en ese momento. Ella ten&iacute;a unos brillos de lujuria en su mirada, de tal forma que casi me da l&aacute;stima. Antes de compadecerla, record&eacute; mi tatuaje de incubo, la cual tiene un azote con el nombre de ella representando que soy su amo. Eso me trajo de vuelta a mi papel de ser amo de una sumisa. Por fin, ella logr&oacute; acercar a mis pies y pretend&iacute;a de alzar la cabeza para ver mi pene cuando le jal&eacute; su largo y lacio cabello. V&iacute; su carita de &aacute;ngel con deseos de diabla al aproximar mis ojos a los de ella. Sus ojos marrones me revelaron que necesitaba saciar sus m&aacute;s profundos capricho.<\/p>\n<p>&#8211; Trate de llegar a mi usted misma. &#8211; Le dije.<\/p>\n<p>Mucho antes de ser amo de ella y ella mi sumisa, Miriam me cont&oacute; que su fantas&iacute;a sexual era ser humillada emocionalmente y ser castigada f&iacute;sicamente. No pod&iacute;a haber misericordia alguna en las intenciones de su amo. Si ella protestaba, ella ten&iacute;a que ser castigada. A ella le encantaba ser amarrada de forma sutil para sentir las cuerdas sofocar cada cent&iacute;metro de su blanca piel de seda, mientras los nudos ten&iacute;an que invadir sus zonas er&oacute;genas para que se ponga muy excitada. A ella le encantaba mojarse con las vibraciones de sus juguetes mientras era inmovilizada voluntariamente.<\/p>\n<p>Miriam sigue moviendo su cadera y cuerpo para llegar a m&iacute;, pero parec&iacute;a que le estaba costando mucho. Le tom&eacute; por los brazos y la sub&iacute; al sof&aacute; poni&eacute;ndola de cuatro con la cara mirando hacia abajo. El piso por donde ella se hab&iacute;a arrastrado hay un peque&ntilde;o r&iacute;o de l&iacute;quido transparente cuando la levant&eacute;, y all&iacute; fue donde percato que ella de verdad se hab&iacute;a aguantado una semana sin tocarse ni tener un orgasmo. Para felicitarla tom&eacute; la paleta negra de s&uacute;cubo y le doy un golpe en cada nalga. A ella le gusta sentir los golpes arriba de la pierna, justamente entre sus peque&ntilde;as nalgas y sus delgadas piernas. As&iacute; mismo la dejo las nalgas sonrojadas.<\/p>\n<p>-Con qu&eacute; no te gust&oacute; estas nalgadas. &#8211; Le digo con voz un poco m&aacute;s grave.<\/p>\n<p>-Mmm&hellip; Mmm&hellip; Mmm&hellip;- susurra moviendo sus nalgas hac&iacute;a mi.<\/p>\n<p>-As&iacute; me gusta, zorrita. Al reconocer sus s&uacute;plicas le di unas cuantas nalgadas con la paleta hasta dejarlas rojos.<\/p>\n<p>-Argg&hellip; Ahh&hellip;- Miriam responde con su voz de forma estimulada en cada nalgada.<\/p>\n<p>Sus labios vaginales est&aacute;n expuestos debajo de su calz&oacute;n mojado. Tomo la paleta y empiezo a acariciar la superficie vagina por encima de su calz&oacute;n. Miriam se sacude con ansiedad mientras su boca emite unos gemidos largos y constantes de placer. Sus gemidos no son agudos ni fuertes, pero son de tono gentil y estimulante. Como amo, esto es uno de los placeres que m&aacute;s me enciende y me pone a parar mi pene; pero ella no tiene que saberlo como esclava.<\/p>\n<p>Le tomo por los hombros por detr&aacute;s y la pongo sentada en el sof&aacute; viendo hacia arriba con sus senos al aire y con los pies en el piso. Ella cierra sus piernas, pero mi reacci&oacute;n es r&aacute;pida y pude poner la paleta entre sus piernas tocando justamente su cl&iacute;toris ya bastante excitado. Presion&eacute; la paleta un poco m&aacute;s sobre ella y veo otra vez el l&iacute;quido trasparente mojando la paleta. Alejo la paleta y veo c&oacute;mo este l&iacute;quido se cuelga en el aire. Ella me mira con verg&uuml;enza&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sientes verg&uuml;enza porque est&aacute;s mojada y est&aacute;s desnuda? &ndash; Le digo.<\/p>\n<p>-Mmm&hellip; Mmm&hellip; Seh. &#8211; Sale una voz suave y cortada a trav&eacute;s del gagball mientras asiente con la cabeza.<\/p>\n<p>-Esto es bueno. Recuerdas la palabra de seguridad. &iquest;No? &ndash; Trato de confirmar.<\/p>\n<p>Ella asiente otra vez. Tomo el vibrador, que de pura casualidad es de color negro, y lo enciendo al primer nivel. Paso el vibrador por el seno derecho de ella y veo las vibraciones hacen que su pez&oacute;n estuviera a&uacute;n m&aacute;s parado. Ella mueve su diminuta cadera y gime con su angelical voz. Recorro su cuerpo con el vibrador encendido hasta llegar a unos cent&iacute;metros de su cl&iacute;toris. En ese instante apagu&eacute; el vibrador y le veo a los ojos. Puedo ver la desesperaci&oacute;n en los ojos de ella y c&oacute;mo su peque&ntilde;o cuerpo se mov&iacute;a encima del vibrador apagado. Al moverse tanto y tener el piso previamente ba&ntilde;ado con el fluido de su vagina, ella se resbala del sof&aacute; y se cae sobre piso mojado. Veo a ella tan alterada con ganas de susurrar algo, le remuevo la mordaza de boca. Sus labios de la boca estaban mojados de saliva y su vagina h&uacute;meda de excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres esto? &#8211; Le acerco mi pene a su boca estando de pie frente a ella.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, amo. Quiero chupar tu gran pene con mi boca, lamerlo con mi lengua hasta que te vengas en m&iacute;. &ndash; Me contesta.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces saque tu recompensa con tu boca &ndash; Le ordeno mientras le miro con autoridad.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;. &ndash; Responde con ansiedad.<\/p>\n<p>Al escuchar esto, le tomo el cabello y lo jalo fuertemente hacia atr&aacute;s tirando su cara para que me mire desde abajo. Le pego una cachetada con fuerza adecuada y le recuerdo.<\/p>\n<p>&#8211; Se dice: &ldquo;S&iacute; amo&rdquo;. &ndash; Le ordeno otra vez.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; amo. Merezco castigo por equivocarme. &ndash; Dice Miriam con voz t&iacute;mida.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; me gusta, mi peque&ntilde;a zorra. &ndash; Le recuerdo su papel en esta relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, amo. Siempre ser&eacute; su peque&ntilde;a zor&hellip;. &ndash; Me responde obedientemente.<\/p>\n<p>No le dejo terminar y le acomodo el vibrador directamente sobre su cl&iacute;toris sosteni&eacute;ndolo con el calz&oacute;n para que no se salga tan f&aacute;cilmente. Ella me vuelve a ver con una peque&ntilde;a mueca de alegr&iacute;a&#8230; Lo enciendo y ella empieza a gemir poco a poco. Aprovecho el momento y meto mi endurecido pene en la boca de ella sin piedad. Lo meto hasta lo m&aacute;s profundo de su boca sintiendo cada cent&iacute;metro de su lengua y la entrada de su garganta. Ella lucha por gemir y respirar mientras usa su larga lengua, el peque&ntilde;o secreto de ella que normalmente no le cuenta a nadie ni lo muestra en ning&uacute;n momento, para saborear las venas de mi pene. El sonido del vibrador excitando el su vagina y mi pena entrando y saliendo constantemente de su boca. Ella mueve las manos para librarse. Siento la lengua de ella rodear la punta de mi pene y me lo sujeta&hellip;<\/p>\n<p>Un l&iacute;quido caliente y blanco se sale y llena la boca de ella. Ella inmediatamente cierra la boca sobre mi pene y siento una intensa succi&oacute;n. Ella se hab&iacute;a comido mi semen. Vuelvo a ver hacia abajo, y veo que debajo de ella hay un charco de fluido vaginal. Ella me mira con lujuria, otra vez&hellip; Tom&eacute; el collar de esclava con su nombre, se lo puse en su cuello gentilmente. Tomo la cadena que est&aacute; sujeta al collar y le digo:<\/p>\n<p>. Vamos a seguir con el castigo. Ya que no le di permiso de venirse. &ndash; Le digo.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;S&iacute; amo! Sus deseos son &oacute;rdenes y hoy ser&eacute; toda tuya. Hazlo que quiera conmigo. &ndash; Me responde mientras me sigue como una buena perrita con las mano y rodillas. Dejando rastro de excitaci&oacute;n desde la sala hasta el cuarto&hellip;<\/p>\n<p>Veo el reloj y sonr&iacute;o. Apenas son las siete y cuarenta y tres de la noche&hellip; Todav&iacute;a nos queda toda la noche para castigarla&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Este relato es para aquellas que les gusta ser sumisas. Ella estaba de rodillas en posici&oacute;n de obediencia con las manos atadas en su espalda. 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