{"id":43891,"date":"2023-11-25T23:00:00","date_gmt":"2023-11-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-25T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-25T23:00:00","slug":"infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-42","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/infiel-por-mi-culpa-puta-por-obligacion-42\/","title":{"rendered":"Infiel por mi culpa. Puta por obligaci\u00f3n (42)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43891\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ep&iacute;logo.<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces Rodrigo, &iquest;me vas a contar al fin, por qu&eacute; no quer&iacute;as que nos reuni&eacute;ramos en este bar?<\/p>\n<p>&mdash;Ah, caray, don Camilo, en las que usted me pone. Pues la raz&oacute;n es muy sencilla. En este mismo bar, para solas y solos, un d&iacute;a de agosto, tres a&ntilde;os atr&aacute;s, se reunieron aqu&iacute; mismo, la que hasta esa &eacute;poca era mi esposa, y su ahora, nueva pareja. Y se supon&iacute;an que los dos no estaban ni tan solos, ni tan mal acompa&ntilde;ados.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? Me lo hubieras contado y cambiar&iacute;amos el lugar. La verdad, escuch&eacute; la publicidad en un programa de radio donde lo recomendaban, y me caus&oacute; curiosidad. Ya sabes, es que este es, uno de esos locales con espacios y tem&aacute;ticas sociales, donde la soledad particular se re&uacute;ne para socializar y as&iacute;, tener la posibilidad de encontrarse con otras personas en iguales condiciones a las m&iacute;as. Y por lo visto, a las nuestras. Lo siento mucho. Si prefieres, salimos y vamos a otro lugar.<\/p>\n<p>&mdash;No hay l&iacute;o. Est&aacute; superado. Igual, ya estamos aqu&iacute; y ciertamente, el ambiente es relajado y la m&uacute;sica no est&aacute; para nada mal. Adem&aacute;s, veo, que ya pidi&oacute; para los dos. &iexcl;Salud por su regreso!<\/p>\n<p>&mdash;Salud, amigo m&iacute;o. &iquest;Y mi camioneta?<\/p>\n<p>&mdash;Pues bien, arquitecto. Por ah&iacute; va andando. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo le termin&oacute; de ir? &iquest;C&oacute;mo fue que termin&oacute; todo con su se&ntilde;ora?<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, pues refr&eacute;scame la memoria, Rodrigo. &iquest;D&oacute;nde lo dejamos?<\/p>\n<p>&mdash;Cuando se despidieron en el hotel. Si no estoy mal, por ah&iacute; &iacute;bamos.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, que te cuento. Pues obviamente, tras cerrar la puerta, me descompuse. Fue una sensaci&oacute;n horrible, &iquest;sabes? Cada paso que daba hacia las escaleras de madera, supon&iacute;an un gran esfuerzo para mis pies. Desde uno de los descansos la vi. Estaba en la esquina de aquel balc&oacute;n, mir&aacute;ndome. Con su brazo derecho en lo alto, se desped&iacute;a de m&iacute;, moviendo su mano. Pero la otra, la manten&iacute;a cubriendo su boca. Estaba llorando, al igual que yo.<\/p>\n<p>&mdash;Claro, eso debi&oacute; ser dif&iacute;cil de asimilar, para los dos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni te lo imaginas! &iquest;Y que m&aacute;s te cuento? Hummm, pues que dej&eacute; de mirarla, no soportaba verla as&iacute;, aunque en realidad yo iba pensando, analizando los pormenores de nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de haberlo conocido todo y de revivirlo desde all&iacute;, aun sin agradarme haber imaginado c&oacute;mo lo hac&iacute;a, c&oacute;mo se entregaba, y escuch&aacute;ndola hablar de todas sus porquer&iacute;as, &ndash;arrepentida y adolorida, obviamente&ndash; pero caus&aacute;ndome un dolor inconmensurable, sent&iacute;a que, a pesar de todo, ella continuaba am&aacute;ndome, y yo, por supuesto, tambi&eacute;n a ella. &mdash;Da un gran sorbo a su jarra de cerveza dorada. Me mira por encima del borde grueso con la espuma rebosante, y despu&eacute;s de beber, baja el envase para continuar explic&aacute;ndome lo que viv&iacute;a en su interior.<\/p>\n<p>&mdash;Cont&aacute;bamos con una peque&ntilde;a vida, cinco a&ntilde;os de risas y juegos, que nos une y lo seguir&aacute; haciendo a largo plazo. Y mi deber, y el suyo, por supuesto, era que, como padres, necesit&aacute;bamos continuar am&aacute;ndolo, estar ah&iacute; para &eacute;l, velando por su bienestar. Nunca nos libraremos de esa misi&oacute;n que nos encomend&oacute; el amor que nos uni&oacute;. No me librar&eacute; de ella, ni Mariana de m&iacute;. &iquest;Lo comprendes, no es verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, don Camilo.<\/p>\n<p>&mdash;Era claro para m&iacute;, que nos sentir&iacute;amos vac&iacute;os al comienzo, de la misma forma que nos sucedi&oacute; durante esos siete meses, en los cuales no hicimos tanta falta, pero despu&eacute;s&hellip; Mmm, eso ser&iacute;a un gran esfuerzo. Mariana sabe que a&uacute;n la amo, y reconozco que ella, por m&iacute;, har&iacute;a todo lo que estuviera a su alcance por verme feliz. &mdash;De nuevo su mano se aferra a la oreja de su jarra, pero no para llevarla a su boca, sino para girarla sobre su eje, con cuidado.<\/p>\n<p>&mdash;Era dif&iacute;cil dejarla all&iacute;. No sab&iacute;a hasta cu&aacute;ndo, y en cu&aacute;les otros ojos, podr&iacute;a volver a verme reflejado y lograr sentir la paz que, en su par de topacios, yo la hall&eacute;. &iquest;En cu&aacute;les otros brazos, Rodrigo, podr&iacute;a ella sentirse protegida? &iexcl;Mierda! Que hijueputa sensaci&oacute;n tan rara sent&iacute;a en el vientre, y esa opresi&oacute;n en el pecho que no me dejaba respirar. Era un largo trecho para regresarme caminando hasta el hostal, y ese solazo que pegaba tan fuerte aquella ma&ntilde;ana, me termin&oacute; por acalorar y casi ahogar. Un taxi libre era la soluci&oacute;n, para refrescarme y salir corriendo de all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Chao, mi amor! &mdash;Cayeron sobre m&iacute;, aquellas tres palabras desde el balc&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sabes bien que desear&eacute; siempre, que te vaya bien en todo lo que te propongas! &mdash;Contin&uacute;o gritando sin importarle que otros o&iacute;dos, diferentes a los m&iacute;os, la escucharan.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;En todo, aunque yo ya no est&eacute; m&aacute;s en tu vida! Por favor mi vida, haz t&uacute; lo mismo por m&iacute;, pero con m&aacute;s fuerza, con todo lo que tengas, porque yo, mi cielo, ser&eacute; quien de los dos, m&aacute;s lo necesite, ya que estoy dejando partir, al hombre que m&aacute;s amo en este mundo. &iexcl;El amor que tuve a mi lado tantos a&ntilde;os! El mejor complemento para mi vida, lo m&aacute;s grande que tuve, y el imposible amor en que, por mis pataletas de ni&ntilde;a consentida y las puter&iacute;as de mujer empoderada, yo lo convert&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Te amar&eacute; por siempre, Mariana. &ndash;Le respond&iacute; gritando. Elevando mi voz hacia aquel balc&oacute;n. &ndash; Y s&eacute; que permanecer&aacute;s conmigo, aunque ya no vuelvas a estar junto a m&iacute;. Ojal&aacute; puedas dejar de sufrir por m&iacute;, pues a pesar de todo lo pasado, todos estos d&iacute;as sin ti, estuve en lo profundo de un pozo en el cual no ve&iacute;a c&oacute;mo salir. Y dolorosamente, con tus revelaciones y ese gran valor que tuviste para venir y enfrentarme, asistiendo con honorabilidad a tu juicio, esas verdades tuyas que apu&ntilde;alaban mi alma, contribuyeron, sin embargo, a restarle peso a todas mis dudas y as&iacute;, permitir que me aferrara a la orilla, y sacar del pozo mi cabeza. &mdash;Ahora s&iacute;, hace una pausa, y tanto &eacute;l como yo, al nivel de nuestras cervezas, le restamos otros cuantos mililitros.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sabes algo! &ndash;Continu&eacute; confes&aacute;ndole, all&iacute; detenido, observ&aacute;ndola desde abajo, sin prestarle atenci&oacute;n a la cara asombrada de una muchacha que escoba en mano, barr&iacute;a con bastante calma, el pasillo por donde yo deber&iacute;a marchar. &ndash; Has levantado el velo de mi oscuridad, y en vez de causarme m&aacute;s da&ntilde;o, has restaurado mi tranquilidad. No fall&eacute; contigo, donde cre&iacute;a que lo hab&iacute;a hecho. No obstante, Mariana, yo pretend&iacute;a con ello, odiarte. Hacerlo con todas mis fuerzas, para que fuera m&aacute;s f&aacute;cil dejarte, pero si no lo pude hacer antes, porque te amaba con el alma, ahora mucho menos te odiar&eacute;, porque no te acobardaste y, adem&aacute;s, porque a&uacute;n te sigo amando. Te perdono amor m&iacute;o, y comprendo que olvidarte ser&aacute; imposible, y por supuesto que todo tu pasado, me seguir&aacute; causando pena, y las dudas, permanecer&aacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Wow! Eso fue toda una declaraci&oacute;n de amor. &iquest;Y su se&ntilde;ora que le respondi&oacute;? O, &iquest;se qued&oacute; callada ante lo que usted le explic&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Obviamente, se estremeci&oacute;, pero apoyada sobre la baranda de madera con ambas manos, me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nos haremos falta, cielo! Ser&aacute; inevitable. Me echar&aacute;s de menos, pero yo te extra&ntilde;ar&eacute; todav&iacute;a m&aacute;s. Y, sin embargo, estaremos juntos, porque aun estando separados f&iacute;sicamente, estoy segura, muy segura de que vamos a ver crecer a nuestro Mateo, a tu loquito del alma, y en &eacute;l, verteremos todo el amor que nos tuvimos, y el nuestro siendo antiguo, persistir&aacute; cuando estando a solas, cada uno nos pensemos.<\/p>\n<p>&mdash;Se me atragantaron las palabras, y el llanto, ese que tanto me esforzaba por detener, fluy&oacute; libremente. Por lo tanto, no tuve m&aacute;s que hacer, sino agachar la cabeza e irme de aquel hotel, lo m&aacute;s r&aacute;pido que pude.<\/p>\n<p>&mdash;Esa es la parte m&aacute;s dif&iacute;cil de una despedida, arquitecto. &iexcl;D&iacute;gamelo a m&iacute;! Querer detenerse, darse la vuelta y regresar, pero a la vez, analizar y determinar que lo mejor es dar el siguiente paso y luego el otro, avanzar y dejar volar.<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente Rodrigo. El caso es que finalmente llegamos con bastante retraso al aeropuerto y&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Llegamos?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, todos. Ya sabes. Se corri&oacute; el rumor de mi partida y como dec&iacute;a mi abuela.: &laquo;&iexcl;En casa chiquita, se escuchan y se huelen todos los pedos!&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Mientras terminaba hacer el check-in en el counter de la aerol&iacute;nea, record&eacute; aquel encargo y sal&iacute; caminando apurado por los pasillos, para ubicar la tienda m&aacute;s cercana para conseguirlo. Y luego la vi desde lejos, despidi&eacute;ndose con abrazos y bastante llanto, por parte de Maureen, e igualmente de Kayra. Yo caminaba a espaldas de mi &laquo;Brother&raquo;. A Mariana, entre risas, por alguna de las acostumbradas bromas que suele hacer Eric, se le colorearon las mejillas, y le daba un par de besos por adi&oacute;s, mientras Pierre le alcanzaba un pa&ntilde;uelo para que secara sus l&aacute;grimas. Hasta que ella, al verlo, se abalanz&oacute; a los brazos abiertos de William, y tras &eacute;l, me vio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Camilo? &iquest;&iexcl;Qu&eacute; haces t&uacute; por ac&aacute;!?<\/p>\n<p>&mdash;Record&eacute; que a Mateo le hacen falta algunos crayones, y tambi&eacute;n le consegu&iacute; este set de marcadores con punta pincel. Se parecen mucho a los que usas. De seguro que se pondr&aacute; muy feliz. &mdash;Le respond&iacute; y se los ense&ntilde;&eacute;. Ella estir&oacute; su mano para recibirlos, pero no se los entregu&eacute; y los guard&eacute; dentro de mi mochila Wayuu.<\/p>\n<p>&mdash;Entonces, arquitecto, finalmente me hizo caso.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto. Ese es el segundo mejor consejo que me has dado, Rodrigo. Luego Mariana, se dio cuenta de que a mis espaldas llevaba colgado un morral de cuero marr&oacute;n, y me pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y esto que contiene?<\/p>\n<p>&mdash;Unas pocas cosas. Algo de ropa y dos pares de zapatos. &mdash;La saqu&eacute; de su duda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a regresar conmigo? &iquest;En serio me has perdonado y volver&aacute;s? &mdash;Asent&iacute; y Mariana me apercoll&oacute; el cuello, y sin mediar una sola palabra, me bes&oacute;. Fue un besito en realidad, con sus labios estirados como pico de pato.<\/p>\n<p>&mdash;A su o&iacute;do derecho, rozando su candonga de oro, acerqu&eacute; mis labios, pero no fue para bes&aacute;rselo.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes mi perd&oacute;n, Mariana. &ndash;Le cuchiche&eacute;. &ndash; Cometiste errores, te confiaste y yo tambi&eacute;n. As&iacute; que la culpa es compartida. Los dos la cagamos. Desdibujar el pasado no ser&aacute; posible, eso lo tenemos muy claro los dos. Quiz&aacute;s con el tiempo, nuestras nuevas vidas nos permitan, en tu caso, podr&iacute;as esparcir encima de ese lienzo, algunos colores nuevos, y en la m&iacute;a, edificar sobre ese s&oacute;tano, algunas estructuras con espacios amplios, nuevos y ventilados. &iquest;Vamos? &mdash;Termin&eacute; por decirle, pues la agente de inmigraci&oacute;n nos sonre&iacute;a con amabilidad, y a la vez aleteaba con el brazo, gentilmente apur&aacute;ndonos para cruzar la puerta de seguridad.<\/p>\n<p>&mdash;Me desped&iacute; r&aacute;pidamente de todos, asegur&aacute;ndoles que regresar&iacute;a, unas dos o tres semanas despu&eacute;s, especialmente de Maureen, que no paraba de llorar. &iexcl;Celebraremos la navidad juntos! &mdash;Le promet&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Como hiciste para conseg&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;William! Ya sabes qu&eacute; mi Bro, tiene bastantes amigos y algunos de ellos le deben pagos al banco. &mdash;Le respond&iacute; sin ocultarle mi sonrisa de satisfacci&oacute;n y despidi&eacute;ndonos a lo lejos de nuestros amigos. &iexcl;De mi otra familia!<\/p>\n<p>&mdash;Salud, por la amistad. Arquitecto. &mdash;Y bebemos a la par de nuestras jarras de cerveza, dejando limpio el fondo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Salud!<\/p>\n<p>&mdash;Y as&iacute;, mi querido amigo continuamos caminando hacia la sala VIP. &iquest;Tienes cigarrillos? Los m&iacute;os se me olvidaron. Deb&iacute; dejarlos olvidados en el bolsillo de la otra chaqueta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos! Acomod&eacute;monos en aquella mesita en la terraza, al lado de esas dos cuchi-barbies. Quien quita que, aparte de echar humo como dos locomotoras, hagamos amistades. &mdash;Y despu&eacute;s de re&iacute;rnos, nos acomodamos en una mesita para dos. &iexcl;Para dos compinches descorazonados!<\/p>\n<p>&mdash;Ya sentados en la sala VIP, esperando por la llamada para abordar, ella coloc&oacute; su mano derecha sobre mi rodilla y me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Te agradecer&eacute; toda mi vida, por la felicidad con la que me la llenaste! Me ense&ntilde;aste que, en la vida, lo que te propongas se puede lograr. Aunque aquel &eacute;xito que esperas, se te demore un tiempo, quiz&aacute;s m&aacute;s de lo pensado. Y que, para poder vivirla al m&aacute;ximo, existen amplias y llanas praderas florecidas, fraccionadas todas por caminos distintos que te llevan de aqu&iacute; para all&aacute;, como los retorcidos hilos de este lazo rojo que me colocaste. Pero tan comunes y sin gracia, &ndash;igualmente me advertiste&ndash; que llegan a cansar hasta el aburrimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Que existen tambi&eacute;n otros terrenos m&aacute;s all&aacute; en el horizonte, divertidos si te gusta explorar. Ver&aacute;s c&oacute;mo, &ndash;me dijiste&ndash; se va inclinando el terreno hasta que te encuentras de frente con paredes de infranqueables acantilados o te ves de pronto caminando al borde de peligrosos desfiladeros, tras dejar atr&aacute;s esas tupidas laderas, adornadas con altos cedros, robustos nogales y bienolientes eucaliptos.<\/p>\n<p>&mdash;Y con sus variados caminos hacia arriba, la adrenalina de la aventura nos ir&aacute; llevando hacia sus hermosas y desconocidas alturas, haci&eacute;ndonos olvidar del ocre en sus espigas, los amarillos girasoles y tambi&eacute;n del violeta de las petunias, de la pl&aacute;cida llanura ya pisada. Seg&uacute;n tu experiencia de caminante, detenerse momentos antes de dar el siguiente paso, para poder admirar con sensatez desde su cima, nuestra vida en perspectiva y tomar la decisi&oacute;n de avanzar o regresar.<\/p>\n<p>&mdash;Pero yo en su momento no le di la debida importancia a tus recomendaciones, y dej&eacute; simplemente a tus palabras, empolvarse en alg&uacute;n apartado estante de mi mente, sucumbiendo al ego de mi autosuficiencia y mis prisas por demostrarte de lo que era capaz de conseguir&hellip; &iexcl;Sin tus cuidados!<\/p>\n<p>&mdash;Ya en el segundo llamado para abordar, sec&aacute;ndose el llanto con dos pa&ntilde;uelos faciales, concluy&oacute; su &iacute;ntima disertaci&oacute;n, dici&eacute;ndome&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ahora que reconozco ante ti, amor m&iacute;o, mis desaciertos y las putadas que realic&eacute;, y t&uacute; de mala manera de enterarte, asimismo creo que tambi&eacute;n debo pedirte perd&oacute;n porque reci&eacute;n te marchaste, te aborrec&iacute;. Es que&hellip; Cielo, me mirabas con un odio terrible, t&uacute; nunca antes&hellip; jam&aacute;s me hab&iacute;as mirado as&iacute;. &iexcl;S&iacute;! Lo s&eacute;, lo s&eacute;. Me lo ten&iacute;a merecido, pero hubiera preferido que gritaras, me insultaras y me dejaras con palabras bien claras tus sensaciones esa noche, a que me castigaras con tu silencio. Y te detest&eacute; m&aacute;s que nada por eso, por esa mirada llena de desprecio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me odiaste, Melissa? Hummm, ya veo. Es el colmo que, a pesar de todo, sabiendo tu muy bien la verdad, tuviera yo que cargar, aparte de la m&iacute;a, igualmente tu cruz.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Odio? No, mi amor. &iexcl;Jam&aacute;s he querido destruirte o desearte el mal! &iquest;Rencor? S&iacute;, mi vida. Porque me envenenaba interiormente al ver que t&uacute;, no reaccionabas como yo lo supon&iacute;a. De pronto fue una mezcla de los dos, si te soy sincera. Es dif&iacute;cil de explicar. Me sent&iacute;a sola y derrotada. No dijiste nada de nada. No sab&iacute;a con seguridad a qu&eacute; atenerme, aunque por tu distanciamiento repentino y ese silencio eterno en el que vivimos los &uacute;ltimos d&iacute;as, yo&hellip; Busqu&eacute; un culpable. Al ver y sentir que te hab&iacute;a perdido, qu&eacute; ya no me amabas, yo necesitaba en esos momentos encontrar en ti algo malo, un punto obscuro para culparte, y en tu amor una fisura de d&oacute;nde agarrarme para escalar y salir bien librada del lodazal donde me hab&iacute;a hundido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ya no te amaba? Es que, a ver, Melissa. Amar no es solo demostrar con palabras y actos, obsequios o cari&ntilde;osas miradas, no. Amarte tambi&eacute;n involucraba para m&iacute;, el saber callar y esperar a que t&uacute; actuaras con la sapiencia de siempre y me hablaras con confianza, aunque hubieses estado tan perdida. Ten la plena seguridad de que yo, am&aacute;ndote como lo he hecho desde que te conoc&iacute;, podr&iacute;a quiz&aacute;s lograr entender lo que sent&iacute;as o mejor&hellip; lo que ansiabas probar. &iquest;Lo hiciste? &iexcl;No! &iquest;Cierto? T&uacute;, conoci&eacute;ndome tanto tiempo y, sin embargo, me sacaste de tu vida, para dejar entrar en ella a m&aacute;s de un extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Odiarte? Ok, quedamos en no mentir. Pues bien, lo intent&eacute;. Pero te juro que no logr&eacute; conseguirlo. Rencor por supuesto. Decepci&oacute;n, eso s&iacute;, lo sent&iacute;. &iquest;Pero detestar a la mujer que me obsequi&oacute; durante un buen tiempo, su felicidad en mis a&ntilde;os, el sol de sus d&iacute;as en mis ma&ntilde;anas y la complicidad de sus tardes, alargando mis noches, cooperando entre ambos, cuerpo a cuerpo para disfrutar de un provechoso sexo, o simplemente arrullar mis sue&ntilde;os en tu despierta realidad, y, sobre todo, &iquest;concebir a nuestro peque&ntilde;o Mateo? No Mariana, aborrecerte, no pude y tratarte mal, eso jam&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Pero, pues por eso mismo estoy aqu&iacute;, no me pediste explicaciones, y yo estaba confundida, completamente en shock ante lo sucedido. Nunca lo pens&eacute;, no cre&iacute; que fuera a terminar todo as&iacute;. No quise herirte, aunque dentro de m&iacute; cada d&iacute;a no dejaba de reflexionar en que lo hac&iacute;a. S&iacute;, fui una traidora, me convert&iacute; en otra mujer busc&aacute;ndome problemas sin necesidad, rompiendo de paso con todo, rompi&eacute;ndote a ti, a nuestro matrimonio, tirando por la borda tantos a&ntilde;os de felicidad. Dejando sin su padre a nuestro hijo por mi puta culpa. Perd&oacute;name, por favor perd&oacute;name si puedes.<\/p>\n<p>&mdash;&laquo;El rostro divertido de la infidelidad, pierde su encanto y las sonrisas, cuando al doblar la esquina de la cotidianidad, se encuentra de frente con la cara tradicional de la costumbre&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo?<\/p>\n<p>&mdash;No, nada. Solo es una frase que le escuch&eacute; a Rodrigo, y que acabo de recordar.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, bueno. Yo&hellip; La verdad que no s&eacute; c&oacute;mo explic&aacute;rtelo, mi amor. Lo que hice y lo que desorden&eacute;, mi cambio, las mentiras, mi gozo y asimismo mi dolor&hellip; Todo, cari&ntilde;o m&iacute;o, tiene una explicaci&oacute;n. Durante toda mi vida lo tuve todo y, sin embargo, dentro de m&iacute;, faltaba algo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, no es tan as&iacute;. En realidad, no es que hiciera falta, pues estaba all&iacute; escondido, aguardando el momento para salir expulsado al exterior. Desde peque&ntilde;a siempre haciendo caso a mis padres, a mis hermanos mayores y a mi abuela tambi&eacute;n. Yo, la ni&ntilde;a de la casa, la hermanita menor a quien proteger. &iquest;Proteger de que qui&eacute;n o de qu&eacute;? Me preguntaba a solas muchas veces y de ellos escuchaba, casi en coro&hellip; &iexcl;De los hombres, mi princesa, los hombres malos! &iquest;Hombres malos? Entonces&hellip; &iquest;Mi padre y mis hermanos eran de esos seres de los que me deber&iacute;a cuidar y defender? Pero s&iacute; de ellos solo recib&iacute;a amor, ternura, juegos y una esmerada protecci&oacute;n, en serio no comprend&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Mi padre se mostraba enamorado de mi madre y estaba m&aacute;s que segura de que mi abuelo hab&iacute;a amado siempre a mi abuela. &iquest;Entonces cu&aacute;l era su temor? Muchas preguntas revoloteando en mi cabeza, como enredos ten&iacute;an mis cabellos y que en las noches mi padre cari&ntilde;osamente se encargaba de deshacer antes de que su princesita se fuera a dormir.<\/p>\n<p>&mdash;Y no, no arquees tus cejas ni frunzas el ce&ntilde;o. Mi padre nunca abuso de m&iacute; ni se propas&oacute; en sus caricias fraternas. Por supuesto, mis hermanos tampoco. Siempre me respetaron y era por eso que no comprend&iacute;a por qu&eacute; mi madre y mi abuela se esforzaban tanto por cuidarme de los hombres.<\/p>\n<p>&mdash;Ser buena ni&ntilde;a, muy respetuosa y educada, comport&aacute;ndome como una casta doncella. Por nada del mundo pod&iacute;a pelear con mis hermanos o los otros ni&ntilde;os como ellos si lo hac&iacute;an. Nada de decir malas palabras como escuchaba a veces de mis hermanos. &iexcl;Si&eacute;ntate bien, estira la falda, cubre las rodillas y cruza bien las piernas! &iexcl;No te agaches as&iacute; que se te van a ver los calzones! &iexcl;No juegues a la pelota, lo tuyo son las mu&ntilde;ecas! No era tan libre de ser como yo quer&iacute;a, era como tener voz, pero no pod&iacute;a expresar mis pensamientos, ya te digo que, de los sentimientos, ni hablar.<\/p>\n<p>&mdash;Me espantaban con sus cuidados tan exagerados, no me dejaban ser como sent&iacute;a que tendr&iacute;a que ser. Y, sin embargo, fueron pasando los a&ntilde;os y dej&eacute; que me formaran a su semejanza y mis ganas, mis derechos de vivir como pensaba, fueron quedando olvidados en lo profundo de mi inconsciente.<\/p>\n<p>&mdash;No me dejaron de peque&ntilde;a socializar, ni como yo quer&iacute;a ni con quienes me agradaba estar. Jugar con los ni&ntilde;os al futbol era un problema grave, pues podr&iacute;an lastimarme con la pelota en mis pechos, o si con mis amigos en la calle nos daba por jugar a las escondidas americanas podr&iacute;a sentir cosas en mi cuerpo indebidas a esa edad, y en navidad de lejitos con mis primos en los aguinaldos, pues con un beso robado peligraba la pureza que se resguardaba en medio de mis piernas. Pero en sus reuniones de adultos, si me urg&iacute;an a acercarme a los hijos de sus amistades y que mis padres cre&iacute;an que me har&iacute;an ser mejor persona, rodearme de gente decente y educada, sin reflexionar en mis gustos o aficiones, sin tomar en cuenta mi opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero yo tan solo quer&iacute;a ser mejor mujer, sin temores, sin odios y sin complejos. Solo ser yo, vivir mi vida, conocer, aprender y descubrir. &iexcl;Saber defenderme por m&iacute; misma! Les hice caso, les ced&iacute; mis derechos, mi individualidad, y continu&eacute; siendo el tesorito de la abuela, y la delicada princesita de pap&aacute; y mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Amor m&iacute;o, me olvid&eacute; de m&iacute; misma. &iquest;Me entiendes? Me formaron con los a&ntilde;os como otra persona y de mis gustos, mis preferencias, todas las dudas existenciales de mi propia forma de entender la vida cuando era ni&ntilde;a, las ocult&eacute; por darles la raz&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; esto s&iacute; y por qu&eacute; aquello est&aacute; mal? Y entre m&aacute;s oculta quer&iacute;an que estuviera de ese mal, la intriga y la curiosidad por conocer y saber, palpitaba fuerte dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Finalmente, les hice caso y me conform&eacute; con ser una mujer como las dem&aacute;s, una persona com&uacute;n y similar, para encajar en la sociedad. &laquo;Haz esto mi ni&ntilde;a y no hagas aquello que no est&aacute; bien visto en una se&ntilde;orita&raquo;, me aconsejaban mi madre, mi abuela, las maestras, y por supuesto unas que otras, que se consideraba mis grandes amigas. Esa fue la norma, la invariable constante a seguir en mi vida, seg&uacute;n mi moral educaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Y la peque&ntilde;a mujer que pensaba diferente, sent&iacute;a distinto y quer&iacute;a jugar a lo que ante los ojos de los dem&aacute;s estaba mal visto, se perdi&oacute; en mi inconsciente con los a&ntilde;os y despacio la dej&eacute; morir. Simplemente la olvid&eacute;&hellip; &iexcl;O eso es lo que yo cre&iacute;a!<\/p>\n<p>&mdash;A&ntilde;os y a&ntilde;os alej&aacute;ndome los unos y los otros del mal, pero&hellip; &iquest;Y si el mal estaba ya dentro de m&iacute;? Me cuidaban de los dem&aacute;s, todos&hellip; Incluido t&uacute;. Pero cari&ntilde;o m&iacute;o&hellip; &iquest;Qui&eacute;n carajos me cuidaba de los oscuros deseos del demonio que habitaba en m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Te traicion&eacute;, claro que s&iacute;, y aunque te suene esto a una excusa barata, te fui infiel a medias. &iquest;Por qu&eacute;, te preguntar&aacute;s? Pues porque siendo verdad qu&eacute; ofrec&iacute; mi cuerpo, nunca entregu&eacute; mi coraz&oacute;n. Ese siempre ha sido tuyo, a pesar de que no te lo parezca. Te comprendo. &iexcl;En serio! Me cost&oacute; a m&iacute;, varios d&iacute;as descifrar el enigma del porqu&eacute; hice lo que hice, despedazando nuestro matrimonio, destrozando tu confianza en m&iacute; y clavando un pu&ntilde;al o varios, en tu coraz&oacute;n. Mand&eacute; a la mierda lo que ya ten&iacute;a, lo que construimos con los a&ntilde;os&hellip; &iexcl;Nuestra uni&oacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que comprendo que me pongas esa cara de asombro y me obsequies esa sonrisa despectiva por respuesta a lo que te he comentado. Lo tengo bien merecido Camilo, descuida.<\/p>\n<p>&mdash;Pero en serio mi amor, no fue el sexo con otros lo atrayente, aunque para ti, como hombre y esposo, eso lo consideres tan fundamental. Para m&iacute; ese sexo solo fue una consecuencia f&iacute;sica a los sentimientos que yo, embriagada por ese novedoso poder que sent&iacute;, al poder defenderme sola de los hombres malos, fui constituyendo para m&iacute; y para, esa otra mujer en mi interior. Fue el poder de decidir qu&eacute; decir y hacer, el c&oacute;mo, el cu&aacute;ndo y &eacute;l con qui&eacute;n. El dulce sabor de la sensaci&oacute;n de tener yo, poder sobre mi vida y con ella, usar para mi beneficio y con las armas que por mi cuerpo dispon&iacute;a, para incidir en la de los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Pero tambi&eacute;n amor, debes saber que siempre, siempre, yo fui consciente de que t&uacute; ya te hab&iacute;as ganado con creces mi coraz&oacute;n y era sentimentalmente, exclusiva de ti. Inaudito e incomprensible, pero es la pura verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Y antes de responderle algo, Rodrigo, deb&iacute; plantearme si realmente podr&iacute;a olvidarlo todo, convivir y juntos, intentar superarlo. Pero&hellip; &iquest;Sabr&iacute;amos c&oacute;mo hacerlo? &iquest;Tendr&iacute;a la fortaleza suficiente para asumir sus razones y justificarle esos motivos? &iquest;Lleg&oacute; a sentirse fuertemente atra&iacute;da por ese hijo de puta, siete mujeres o por esa diva de telenovelas? &iquest;Continuar&iacute;a pensando en ellos? O simple y llanamente&hellip; &iquest;Su mayor deseo de sentirse poderosa y verse deseada por todo el mundo, se le hab&iacute;a colmado, y a pesar de c&oacute;mo me lo ha dicho, la sentir&iacute;a nuevamente plena conmigo y satisfecha a mi lado sexualmente, sin requerir de nuevas sensaciones para su vida?<\/p>\n<p>&mdash;Y me visualic&eacute; en un futuro, viviendo a su lado nuevamente, desconfiando a diario. &iquest;Lo resistir&iacute;a?, o ser&iacute;a mejor&hellip; &iquest;Vivir nuestras vidas amigablemente separadas? S&iacute;, esa era la cuesti&oacute;n por definir, mi querido amigo. No deber&iacute;a existir m&aacute;s para ella, aunque insistiera en seguir imagin&aacute;ndome, a su lado.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que te quedaras con nosotros un tiempo, mientras encuentras un sitio para ti. O si prefieres, podemos buscar una casa nueva, o un apartamento en otro barrio para que nadie de nuestro pasado, pueda llegar a incomodarnos nuevamente, sobre todo, ese par de est&uacute;pidos malparidos. &mdash;Me interrumpi&oacute; los pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;Por Eduardo no te preocupes. Milton me hizo el favor de averiguar por esos dos personajes, y &eacute;l, lleva cuatro meses recluido en una instituci&oacute;n para la salud mental. Al parecer, Fadia se encarg&oacute; de dejarlo por all&aacute;, para que superase una esquizofrenia paranoica. No tiene autorizadas las visitas, salvo que sea un familiar en primer grado de consanguinidad. Ella vendi&oacute; todo y se march&oacute;, suponemos que con su dichosa prima. Se fue sin dejar rastro. Lo abandono y desapareci&oacute;. &mdash;Le coment&eacute; la situaci&oacute;n y nos pusimos de pie para hacer la fila de ingreso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tus antiguas amistades? &mdash;La presion&eacute; un poco y sin dudarlo un segundo me respondi&oacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;C&oacute;mo te relat&eacute;, jam&aacute;s revel&eacute; mi verdadera identidad. Nadie nunca tuvo mi n&uacute;mero telef&oacute;nico personal, ninguno de quienes me segu&iacute;an en las redes sociales, conoci&oacute; mi perfil verdadero. &iexcl;Ni &eacute;l, ni ella! He llevado todo este tiempo desde que te marchaste, sin necesitar saber nada de ellos. Eso te lo puedo jurar por la memoria de mi padre. &mdash;Me contest&oacute; tajantemente, y luego, con curiosa serenidad, Mariana me pregunt&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hummm, y que silla te dieron? &mdash;Me pregunt&oacute; Mariana al avanzar hacia la puerta del avi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;. &iexcl;&Eacute;sta! &ndash;Y le ense&ntilde;&eacute; el pase de abordar. &ndash; Supongo que, a lo &uacute;ltimo, en la cola del avi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que lastima! Yo estoy en&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lo imagino. En primera clase. &iquest;No? &mdash;La interrump&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Me mir&oacute; un tanto triste, y tras saludar cort&eacute;smente al sobrecargo e ingresar a la cabina, y antes de separarnos, se me acerc&oacute; y al o&iacute;do me pregunt&oacute;&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Cielo&#8230; &iquest;Crees que pueda cambiar?<\/p>\n<p>&mdash;No lo s&eacute;, pero m&aacute;s te vale que lo intentes y que este viaje de regreso para los dos, no se convierta en otro error. &mdash;Me tom&oacute; por el antebrazo y pegadita a m&iacute;, me dijo en voz baja&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, no cielo, no me refer&iacute;a a eso, sino a mi ubicaci&oacute;n en el avi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo, todo est&aacute; full. Estuve de suerte al conseguir cupo. Igual podemos aprovechar para descansar un poco. No he dormido nada, y al igual que t&uacute;, se me est&aacute;n cerrando los ojos.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Est&aacute; bien. Pero cielo&hellip; Quiero que entiendas mi amor, que nada estaba mal en ti y que no fue tu culpa. No era que te faltara nada o estuviese yo hastiada contigo; no me fallabas ni emocional ni econ&oacute;micamente. Siempre me sent&iacute; segura y con un futuro prometedor a tu lado. Que, si te fui infiel, fue por un deseo reprimido, algo infantil al comienzo. Luego&hellip; Luego yo me descubr&iacute; deseando m&aacute;s, obteniendo un ego&iacute;sta beneficio adicional. &iexcl;M&aacute;s fuerza! Mi cielo. Una poderosa sensaci&oacute;n de dominio se fue apropiando de la mujer que conociste, la que tu tanto amabas y cuidabas, pero surgi&oacute; de mi interior tan de repente, esa diosa oculta que yo mantuve por a&ntilde;os en el olvido, que no alcanc&eacute; a dimensionar el da&ntilde;o que te causar&iacute;a, a ti y a m&iacute;, a nuestro matrimonio.<\/p>\n<p>&mdash;Una se&ntilde;ora con dos peque&ntilde;os, y tres trolleys de mano, nos interrumpieron por unos segundos, mientras pasaban por en medio de los dos, buscando m&aacute;s adelante sus respectivos asientos.<\/p>\n<p>&mdash;Y s&iacute;, cari&ntilde;o, no miento al decirte que disfrut&eacute; de ese poder adicional, al tener a alguien m&aacute;s que al igual que t&uacute;, se fue enamorando de m&iacute;. Bueno&hellip; &iexcl;De esa otra yo! Pero adem&aacute;s has de saber, que, as&iacute; como gozaba espiritualmente, lo sufr&iacute;a por igual, pues yo te segu&iacute;a amando. Mi amor has sido siempre t&uacute;, aunque esta blanca rosa tuya, por la pasi&oacute;n transmutara a roja y sin desconfianza de tu parte, al dejarme tomar d&iacute;a tras d&iacute;a por el tallo, por pura vanidad, yo te clavara est&uacute;pidamente mil espinas.<\/p>\n<p>&mdash;Ya est&aacute;bamos incomodando demasiado, y el sobrecargo ten&iacute;a la clara intenci&oacute;n de interrumpirnos, cuando son&oacute; su tel&eacute;fono. Dud&oacute; unas cent&eacute;simas de segundo, pero finalmente tom&oacute; la llamada y respondi&oacute; sin darme la espalda, por lo cual pude escuchar toda la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iquest;Al&oacute;? Holaaa. &iquest;Juli&aacute;n? &iexcl;Juli&aacute;n, casi no te escucho!<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Que donde estoy? Pues&hellip; En el aeropuerto.<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iquest;Que qu&eacute;?&hellip; No, no se&ntilde;or. No estoy en El Dorado&hellip; Estoy en&hellip; En el aeropuerto de El Hato, en Curazao. Y no. No he revisado los mensajes en el m&oacute;vil. &iquest;Por qu&eacute; preguntas?<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; Despu&eacute;s te lo explico. Mejor dime, &iquest;qu&eacute; es lo que sucede con Mam&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; Nooo, nooo. &iexcl;Mierda! Yo&hellip; Cuando est&eacute; en Bogot&aacute;, voy a arreglar algunas cosas y dejar&eacute; a Mateo con&hellip; Con su pap&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; &iexcl;Que s&iacute;, que s&iacute;! Voy a darme toda la prisa del mundo. Tan pronto tenga todo listo, te doy los datos del vuelo. Ok. Y dile a mi mamita que la amo mucho. &iexcl;Que mantenga la esperanza, pues estoy segura de que Dios la va a sacar a delante de todo esto! Ok. Un beso, hermanito.<\/p>\n<p>&mdash;De nuevo en sus ojitos azules, el llanto comenz&oacute; a manar. No tuvo que mencionarme nada. Lo intu&iacute; de inmediato. Al verla desconsolada la abrac&eacute;, y simplemente le dije que todo saldr&iacute;a bien. Ya lo hab&iacute;a decidido tras la conversaci&oacute;n que t&uacute; y yo sostuvimos, mientras llegaba en taxi a la caba&ntilde;a, y al parecer el destino tambi&eacute;n colocaba su granito de arena para que yo regresara a encontrarme con Mateo para cuidarlo mientras su mam&aacute;, deber&iacute;a velar por la abuelita Panchita.<\/p>\n<p>&mdash;Mi cliente y amigo, da dos tragos largos a su jarra de cerveza, y tanto la suya como la m&iacute;a, quedan al mismo nivel.<\/p>\n<p>&mdash;No te alcanzas a imaginar la felicidad de Mateo cuando nos vio llegar juntos a la casa. No le hab&iacute;amos dicho nada para que fuera una sorpresa. Esa misma noche instalamos su peque&ntilde;a tienda de campa&ntilde;a, con los coloridos planetas estampados, en mitad de la sala y dorm&iacute; junto a mi peque&ntilde;o loquito, arruch&aacute;ndome a su cuerpecito, con medio cuerpo m&iacute;o fuera, y arrop&aacute;ndome muy bien los pies, pues sent&iacute;a fr&iacute;o, a pesar de tenerlos casi pegados a la chimenea encendida.<\/p>\n<p>&mdash;Al otro d&iacute;a Mariana hizo los tr&aacute;mites necesarios y consigui&oacute; vuelo para Dallas, a media tarde. La acompa&ntilde;amos al aeropuerto, Iryna, Natasha, y Mateo todo el tiempo cargado en sus brazos. Ahora estoy solo con mi hijo en la casa, esperando que mejore la salud de mi suegra, y as&iacute;, Mariana pueda regresar lo m&aacute;s pronto posible, ojal&aacute; antes de fin de a&ntilde;o, para finiquitar en enero pr&oacute;ximo, &ndash;cuando abran los juzgados&ndash; nuestro divorcio, y as&iacute; poderme ir a trabajar a Qingdao. Tienen un proyecto enorme entre manos, para trabajar con los contenedores mar&iacute;timos, y adecuarlos para construir un innovador escenario deportivo.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, Qu&eacute; vaina con ese problema del c&aacute;ncer. Ojal&aacute; su suegra se recupere pronto y pueda regresar su se&ntilde;ora para solucionar ese tema tan aburridor. Es una l&aacute;stima que se terminen, as&iacute; las cosas, pero es una sabia decisi&oacute;n. A usted le va a ir bien por all&aacute; en China, se lo aseguro. Y por su se&ntilde;ora no se preocupe arquitecto, ella sabe defenderse solita. &iexcl;Estar&aacute; bien!<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, Rodrigo, lo s&eacute;. Mariana ya me demostr&oacute; que no es tan fr&aacute;gil como una flor.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute;, por supuesto. Ella es tan delicada como una bomba nuclear. &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pedimos la otra? &iquest;O tiene af&aacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Pues que te dijera Rodrigo&hellip; &iexcl;Pidamos la &uacute;ltima, qu&eacute; carajos! Igual, Mateo est&aacute; con sus primitos, su t&iacute;a y mi mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Necesita que lo lleve m&aacute;s tarde a su casa?<\/p>\n<p>&mdash;No gracias. &iexcl;Traje el Audi!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vea pues, hasta que por fin se lo prestaron? &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;Ja-ja-ja-ja. Muy gracioso.<\/p>\n<p>-Fin-<\/p>\n<p>&hellip; &laquo;Si uno de vosotros juzga a la esposa infiel, que pese tambi&eacute;n en la balanza el coraz&oacute;n del marido, y mida su propia alma con cuidado.&raquo;<\/p>\n<p>Gibran Khalil Gibran &ndash; El profeta.<\/p>\n<p>Todos los derechos reservados.<\/p>\n<p>Queda prohibida su reproducci&oacute;n parcial o total.<\/p>\n<p>Bogot&aacute; &ndash; Colombia.<\/p>\n<p>Noviembre 20 del 2021<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Ep&iacute;logo. &mdash;Y entonces Rodrigo, &iquest;me vas a contar al fin, por qu&eacute; no quer&iacute;as que nos reuni&eacute;ramos en este bar? &mdash;Ah, caray, don Camilo, en las que usted me pone. Pues la raz&oacute;n es muy sencilla. En este mismo bar, para solas y solos, un d&iacute;a de agosto, tres a&ntilde;os atr&aacute;s, se reunieron aqu&iacute; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-43891","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43891","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43891"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43891\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43891"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43891"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43891"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}