{"id":43904,"date":"2023-11-25T23:00:00","date_gmt":"2023-11-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-25T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-25T23:00:00","slug":"una-manana-de-footing-muy-especial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-manana-de-footing-muy-especial\/","title":{"rendered":"Una ma\u00f1ana de footing muy especial"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43904\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">45<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Como todas las ma&ntilde;anas, Tom&aacute;s sali&oacute; de su casa para dar unas vueltas corriendo por unas pistas de tierra que hay cerca de su urbanizaci&oacute;n y que la parcelaria cre&oacute; para dividir unas fincas en forma rectangular muy similares en tama&ntilde;o. Daban la imagen de un laberinto por el que es f&aacute;cil perderse si no lo conoces lo suficiente.<\/p>\n<p>A los lejos observ&oacute; la silueta de una chica haciendo estiramientos para empezar a correr tambi&eacute;n. Era alta, de 1,70 m, delgada, pelirroja y con el pelo recogido en una coleta, y no aparentaba tener m&aacute;s de 18 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Tom&aacute;s, que ya era un cuarent&oacute;n, casado y con dos hijos, no le dio la menor importancia. Era una chica fitness m&aacute;s de tantas con las que se cruza a diario. La salud&oacute; al encontrarse con ella y sigui&oacute; su ruta. Pero not&oacute; algo inquietante en la mirada de la chica, algo que le despert&oacute; sus instintos sexuales dormidos a esa hora de la ma&ntilde;ana. La chica lo mir&oacute; con deseo, Tom&aacute;s lo ten&iacute;a claro, su radar nunca le falla.<\/p>\n<p>El caso es que pasado ya un tiempo, como una hora, se la vuelve a cruzar en una de las pistas. Ella ven&iacute;a corriendo, sudorosa. Lo para y le dice:<\/p>\n<p>&mdash;Perdona que te interrumpa pero es que me olvid&eacute; de traer bebida y tengo mucha sed. &iquest;Te importa si bebo un poco de tu botella?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; me va a importar, mujer! &mdash;contest&oacute; Tom&aacute;s&mdash;. C&oacute;gela t&uacute; misma de la mochila. Como por aqu&iacute; no suele haber fuentes suelo traer una botella de litro y medio aunque sea inc&oacute;modo para hacer footing. T&uacute; no eres de por aqu&iacute;, &iquest;no? No te tengo visto por estas pistas. Yo vivo aqu&iacute; cerca.<\/p>\n<p>&mdash;No. Yo vivo en la otra punta de la ciudad y soy m&aacute;s de gimnasio, pero esta vez me apeteci&oacute; m&aacute;s correr por zonas de monte.<\/p>\n<p>La chica desabroch&oacute; la mochila que Tom&aacute;s ten&iacute;a colgando de su espalda, sac&oacute; la botella y le peg&oacute; unos cuantos tragos.<\/p>\n<p>&mdash;El gimnasio me gusta m&aacute;s en invierno pero en plena primavera prefiero el aire puro que me ofrece este bosque &ndash;prosigui&oacute; Tom&aacute;s&mdash;. Por cierto, yo me llamo Tom&aacute;s, &iquest;y t&uacute; c&oacute;mo te llamas?<\/p>\n<p>&mdash;Yo me llamo Elizabeth, encantada.<\/p>\n<p>La chica le meti&oacute; la botella en la mochila, se la abroch&oacute; y le volvi&oacute; a decir:<\/p>\n<p>&mdash;Muchas gracias por tu hospitalidad. Si me cruzo contigo otra vez te volver&eacute; a molestar, si no te importa, Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, Elizabeth. No te cortes en pedirme m&aacute;s agua. Yo todav&iacute;a voy a correr por espacio de una hora m&aacute;s.<\/p>\n<p>Se despidieron y cada uno sigui&oacute; su camino. Pero Tom&aacute;s se notaba muy excitado. Le sacaba el doble de edad a la chica, se sent&iacute;a avergonzado por ello, pero su excitaci&oacute;n sexual era superior y no le dejaba reflexionar con frialdad. Estaba deseando encontrarla otra vez pero no la ve&iacute;a por ninguna de las pistas. Corr&iacute;a y corr&iacute;a por todos los lados. Tom&aacute;s ten&iacute;a la ventaja de conocer todo aquel laberinto como su palma de la mano y hac&iacute;a c&aacute;lculos de por d&oacute;nde Elizabeth podr&iacute;a estar y se dirig&iacute;a hacia all&iacute;, pero sin &eacute;xito.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una insufrible b&uacute;squeda, de repente, se la encuentra tumbada en el suelo, cerca de un &aacute;rbol, haciendo abdominales. Tom&aacute;s la saluda y le pregunta en tono jocoso si quiere m&aacute;s agua.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, por favor. Llegaste en el momento oportuno. Ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Espera que acabe esta serie de abdominales y me bebo la botella de un trago &ndash;y solt&oacute; una carcajada.<\/p>\n<p>Elizabeth iba muy sexy. Llevaba unos tenis blancos altos a juego con unos calcetines del mismo color. Un pantaloncito corto ajustado de color azul y una camiseta rosa, que de lo sudada que estaba, dejaba entrever un sujetador muy sensual.<\/p>\n<p>Para no enfriar, Tom&aacute;s empez&oacute; a hacer flexiones, abdominales y estiramientos. Mientras hablaban, &eacute;l se fijaba en las posturitas que practicaba Elizabeth, que Tom&aacute;s no dudaba de que ella las exageraba de forma sensual para provocarle.<\/p>\n<p>A medida que cog&iacute;an confianza ella no hac&iacute;a m&aacute;s que picarlo dici&eacute;ndole que &eacute;l ya no ten&iacute;a edad para tanto deporte, que se pierde potencia y resistencia. Que la fuerza y la masa muscular menguan y otras cosas por el estilo, hasta que Tom&aacute;s explot&oacute; dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&mdash;Perdona pero yo todav&iacute;a me siento como un chaval de 25 a&ntilde;os, y en algunos aspectos incluso he mejorado con creces &ndash;y le sonri&oacute; picaronamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En algunos aspectos? Jajaja. &iquest;A qu&eacute; te refieres machoman?<\/p>\n<p>La verdad es que Tom&aacute;s se manten&iacute;a bien en forma. Era alto, delgado y marcaba un poco de tableta en el abdomen. Intentaba llevar la conversaci&oacute;n por el lado sexual y se tir&oacute; a la piscina con esta declaraci&oacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;Pues me refiero a que si quieres comprobar si un cuarent&oacute;n sirve o no sirve para complacer y no dejar a medias a una chica como t&uacute; podemos adentrarnos en el bosque. Seguro que ser&aacute; una experiencia inolvidable para los dos&#8230; y sobre todo para ti.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que me pones mucho, pero estoy muy sudada y no lo veo adecuado hacerlo en estas circunstancias.<\/p>\n<p>&mdash;Todo lo contrario, Elizabeth. &iquest;Ves como tienes mucho que aprender de un senior? Si yo soy experto es justamente en hacer cunnilingus y cuanto m&aacute;s sudada est&eacute; esa zona m&aacute;s sabor a salado tendr&aacute;. M&aacute;s sabor a mar. Ser&aacute; como degustar una almeja de verdad.<\/p>\n<p>La chica no pudo contener una carcajada y reconoci&oacute; que, la verdad, podr&iacute;an pasar un buen rato y comprobar si era todo de boquilla o era un aut&eacute;ntico experto &ldquo;culinario&rdquo;.<\/p>\n<p>Se adentraron en el bosque. Como era tan temprano, todav&iacute;a hab&iacute;a mucha niebla, no se ve&iacute;a casi nada a cinco metros. Tom&aacute;s conoc&iacute;a de un refugio para pescadores que hab&iacute;a a 300 metros y se dirigieron hacia all&aacute;.<\/p>\n<p>Por el camino se iban besando y acariciando. &Eacute;l le lamia las orejas y el cuello mientras ella le masajeaba la entrepierna para comprobar si ten&iacute;a un buen paquete, cosa que comprob&oacute; afirmativamente, al notar que la verga estaba inhiesta en todo su esplendor y era de un tama&ntilde;o superior a la media.<\/p>\n<p>Al llegar al refugio lo primero que hizo Tom&aacute;s fue encender un peque&ntilde;o fuego, cerca del cual pusieron la ropa sudada, para que se secara un poco.<\/p>\n<p>Al quedarse desnudos, uno frente al otro, se abrazaron y besaron con pasi&oacute;n desenfrenada. Tom&aacute;s le masajeaba y besaba los pechos y con su lengua puntiaguda jugueteaba con los pezones de la chica.<\/p>\n<p>Al cabo de un buen rato de estar de pie bes&aacute;ndose y magre&aacute;ndose mutuamente, &eacute;l decidi&oacute; tumbarse en el suelo sobre unos restos de paja. Entonces, Elizabeth, sin pens&aacute;rselo dos veces, se coloc&oacute; en cuclillas sobre su cara apoyando las manos sobre el torso de &eacute;l.<\/p>\n<p>Al principio dejaba su vulva a unos tres cent&iacute;metros de distancia del rostro de Tom&aacute;s, para obligarle a sacar la lengua todo lo que pudiera. &Eacute;l, con mucho gusto, estiraba su lengua al m&aacute;ximo y se la pasaba por sus labios vaginales de forma relampagueante, con la idea de causarle cosquillas y excitaci&oacute;n al mismo tiempo. Como ella estaba totalmente depilada le facilitaba el trabajo much&iacute;simo.<\/p>\n<p>Elizabeth observaba con mucho morbo la verga de su ocasional amante, que m&aacute;s parec&iacute;a un m&aacute;stil que un vulgar pene de lo larga, recta, gruesa y dura que la ten&iacute;a el senior en esos momentos. Ella alarg&oacute; una mano y la empez&oacute; a sobar, comprobando que estaba tan dura como una barra de hierro, pero a diferencia de esta, el miembro viril de su chico palpitaba como si tuviera un coraz&oacute;n propio. La midi&oacute; estirando su palma de la mano todo lo que pudo, y no consigui&oacute; abarcarla entera, quedando el glande y dos dedos de pene sin cubrir. Ella acerc&oacute; su cara al pene y despu&eacute;s de soltarle un importante salivazo, con su mano se lo fue extendiendo por todo el miembro y test&iacute;culos hasta dejarlos bien brillantes y lubricados.<\/p>\n<p>Elizabeth estaba en el S&eacute;ptimo Cielo con el cunnilingus tan completo que le estaba proporcionando Tom&aacute;s. &Eacute;l no se limitaba solamente a lamerle la vulva, sino que, tambi&eacute;n como buen experto en la materia, le lam&iacute;a el orificio anal. Pubis, perineo y trasero (con ojete y raja incluidos), Tom&aacute;s se los estaba dejando tan limpios y frescos como si Elizabeth estuviera usando un aut&eacute;ntico bidet.<\/p>\n<p>Por fin, ella decidi&oacute; bajar el cuerpo y aplastar su pubis con toda su fuerza contra el rostro de Tom&aacute;s. Elizabeth empez&oacute; por hacer movimientos de cadera hacia adelante y hacia atr&aacute;s. A los pocos minutos cambi&oacute; por movimientos circulares de pelvis. Estos dos movimientos, hacia adelante y hacia atr&aacute;s y en c&iacute;rculos, los iba intercalando cada pocos minutos. Tom&aacute;s a su vez, no daba abasto entre lamer, chupar, mordisquear y succionar los labios mayores y menores de la vulva, el cl&iacute;toris, las profundidades de la vagina, el perineo, el ojete anal y la raja del trasero. Gracias a los jugos vaginales que soltaba a raudales Elizabeth, a Tom&aacute;s no se le secaba la boca y la lengua no se le convert&iacute;a en papel de lija. Saboreaba aquellos caldos como si fueran champagne de las mejores bodegas. A veces dejaba la lengua inm&oacute;vil en posici&oacute;n vertical, al modo de micro-pene, para que ella con sus movimientos de cadera se fuera dando gusto a s&iacute; misma. Otras veces, sobre todo cuando Elizabeth se enfocaba en posicionar el ojete sobre la boca de Tom&aacute;s, d&aacute;ndole un corto respiro a su co&ntilde;o, &eacute;l prefer&iacute;a dejar la lengua en forma plana y horizontal para lamer bien en profundidad y en toda su longitud la raja que divid&iacute;a el hermoso trasero de Elizabeth, aprovechando sus movimientos de adelante y atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Elizabeth hac&iacute;a un buen rato que se hab&iacute;a soltado la coleta y el pelo alborotado le cubr&iacute;a casi toda la cara. De repente puso los ojos en blanco y mordi&eacute;ndose los labios intent&oacute; ahogar un ligero chillido. Se qued&oacute; quieta. Unas ligeras convulsiones corporales, palpitaciones en el cl&iacute;toris y un buen chorreo de jugos sobre la boca de Tom&aacute;s le hicieron comprender que la chica hab&iacute;a tenido un orgasmo.<\/p>\n<p>A los pocos minutos incorpor&oacute; el cuerpo unos cent&iacute;metros, lo suficiente para poder descargar sobre la cara de Tom&aacute;s un buen chorro de orina que &eacute;l intent&oacute; beber en buenas cantidades. Elizabeth una vez ca&iacute;das las &uacute;ltimas gotas de su oro l&iacute;quido, aplast&oacute; otra vez su pubis sobre el rostro de Tom&aacute;s para que siguiera lamiendo hasta alcanzar su segundo orgasmo.<\/p>\n<p>Esta vez ella inclin&oacute; el cuerpo hacia adelante para poder lamer, chupetear y morrear la cabecita rosada del poll&oacute;n de su amante. Aquel rabo con sus respectivos cojones entaban empapados de una ingente cantidad de saliva que Elizabeth fue escupi&eacute;ndoles a lo largo de la sesi&oacute;n de sexo. Con las manos iba masajeando y embadurnando con aquel l&iacute;quido pegajoso y espumoso aquellos huevos y aquella polla que brillaban como si fueran de m&aacute;rmol.<\/p>\n<p>Elizabeth empez&oacute; a gemir fuerte, lo que significaba que el segundo orgasmo estaba cerca. Tom&aacute;s no dejaba de hacer su trabajo. Esta vez al estar ella inclinada hacia adelante, &eacute;l no sent&iacute;a tanta presi&oacute;n sobre su cara de la entrepierna de Elizabeth y pudo trabaj&aacute;rsela con m&aacute;s autonom&iacute;a. Los morreos que Tom&aacute;s les daba a los labios vaginales, intentando que su lengua llegara hasta el mism&iacute;simo &uacute;tero, consiguieron que Elizabeth estallara en un nuevo orgasmo. Esta vez para reprimir los chillidos se meti&oacute; buena parte del rabo de su amante en la boca apretando con los dientes parte del tronco del miembro viril.<\/p>\n<p>Una vez que los espasmos corporales y las palpitaciones del cl&iacute;toris fueron menguando, Elizabeth decidi&oacute; ir bajando su pubis hasta la altura de la polla de su hombre para foll&aacute;rselo. Pero la sorpresa de Tom&aacute;s fue grande al comprobar que Elizabeth estaba dirigiendo el falo por el ojete y no en el co&ntilde;o. Lubricaci&oacute;n no les faltaba en sus partes a ninguno de los dos, eso era obvio, cosa que se comprob&oacute; de sobras al ver c&oacute;mo se introdujo aquel cacho de m&aacute;stil por el ano de una sola estocada.<\/p>\n<p>Elizabeth se reclin&oacute; hacia atr&aacute;s apoyando sus brazos sobre el pecho de Tom&aacute;s. Los pies los coloc&oacute; sobre los muslos de su chico y comenz&oacute; una cabalgada de locura. No era una follada en donde en el fuelle, propiamente dicho, casi no se distingue el cacho de polla que entra y sale. En esta cabalgada Elizabeth introduc&iacute;a y sacaba los 21 cent&iacute;metros de rabo er&eacute;ctil de su amante casi al completo, desde la base hasta verse parte del glande rosado. El charco de saliva pegajosa y espumosa que se hab&iacute;a formado en la base del falo y en los test&iacute;culos hac&iacute;an el caracter&iacute;stico sonido de chapoteo en una charca. En ocasiones se formaban hilillos de saliva que colgaban del perineo de la chica hasta que se romp&iacute;an pasados unos segundos.<\/p>\n<p>A este ritmo salvaje de emboladas por la puerta falsa de la chica no pudo aguantar mucho m&aacute;s de diez minutos Tom&aacute;s y enseguida solt&oacute; un gemido que reson&oacute; en buena parte del bosque. Elizabeth no baj&oacute; el ritmo por ello y sigui&oacute; con su mete-saca mientras la verga de su hombre siguiera con cierta dureza hasta que, por puras leyes de la f&iacute;sica, cuando empez&oacute; aquel m&aacute;stil inhiesto a mostrar cierta flacidez, por s&iacute; mismo abandon&oacute; la cueva anal y Elizabeth tuvo que cejar en su empe&ntilde;o de seguir bombeando aquella picha que cada vez estaba m&aacute;s fl&aacute;cida y arrugada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te parec&iacute; como amante? Este cuarent&oacute;n te hizo sudar m&aacute;s que con el footing, &iquest;eh? &mdash;le solt&oacute; Tom&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;El lavado de bajos fue espectacular. Pero no aguantaste mucho en la follada. No me diste tiempo ni a pas&aacute;rmela del culo al co&ntilde;o para obtener mi tercer orgasmo &ndash;le espet&oacute; Elizabeth con aires de triunfadora.<\/p>\n<p>Al ponerse de pie ella, Tom&aacute;s observ&oacute; que del orificio anal le empezaba a salir semen a borbotones que le iba cayendo por los muslos dej&aacute;ndole regueros de esperma que le llegaban hasta las pantorrillas. Elizabeth ni se inmut&oacute; y ni hizo tampoco adem&aacute;n de limpi&aacute;rselos. Se vistieron, se besaron, se intercambiaron los tel&eacute;fonos y quedaron en verse otro d&iacute;a para seguir am&aacute;ndose como duendecillos del bosque.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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