{"id":43912,"date":"2023-11-27T10:23:18","date_gmt":"2023-11-27T10:23:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-27T10:23:18","modified_gmt":"2023-11-27T10:23:18","slug":"donde-estan-mis-calzones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/donde-estan-mis-calzones\/","title":{"rendered":"\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n mis calzones?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43912\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una parte muy controversial del fetiche por las panties, es precisamente el saber que hacer con ellas una vez que las tenemos en nuestras manos.<\/p>\n<p>Para muchos resulta un gusto raro e incluso una aberraci&oacute;n. Pero lo mismo podr&iacute;an pensar muchos de la gente que tiene un fetiche por los pies, o incluso por las medias o los tacones, pero &iexcl;qu&eacute; diablos! Cada quien tiene su propio gusto.<\/p>\n<p>Para un fetichista de calzones, poseer una prenda de alguien que te gusta, es como tener esa conexi&oacute;n divina que te acerca de manera muy especial a dicha persona. Decir que &ldquo;robar&rdquo; un calz&oacute;n est&aacute; bien o que no es un delito, es hacerse tonto. Pero en descargo, decir que lo que buscas es solo descubrir y si acaso tomar prestada una prenda tan peque&ntilde;a, quiz&aacute; pueda salvar el dilema moral.<\/p>\n<p>As&iacute; amigos y amigas, les cuento que mis primeros calzones de mujer obtenidos vinieron precisamente de mi cu&ntilde;ada, la cual por vivir en la misma casa me daba acceso a cuando se pod&iacute;a, y que estaba yo solo, hurgar en su caj&oacute;n. Fue as&iacute; que descubr&iacute; que esos bikinis unidos por una tira solamente eran llamados tipo G-string. Y que los que usaban mis t&iacute;as, o eran tipo faja, o de esas llamadas carpas de circo por lo grandes y a la cintura que eran tan poco sexys.<\/p>\n<p>En cualquier caso el tenerlos en mis manos era una delicia por sentir la sedosidad del nylon o la delicadeza y transparencia que ten&iacute;an en sus materiales. Seda, encaje, dibujos, tantas cosas sutiles que resaltan la belleza e intimidad de quien las usa, as&iacute; como el erotismo que emana.<\/p>\n<p>Como era el caso de mi prima Ely, la cual adem&aacute;s de tener un trasero hermoso y enorme, usaba calzones sexys pero grandes por su gran culo. Por lo que imagino que para compensar, compraba prendas transparentes.<\/p>\n<p>Recuerdo a Melanie, que como ten&iacute;a un buen trabajo, compraba lencer&iacute;a fina y de marca, que imagino la hac&iacute;a lucir hermosa. Ella ten&iacute;a una costumbre, que era de tallar con el jab&oacute;n del ba&ntilde;o en la zona de la entre pierna, por lo que sus panties siempre ten&iacute;an jab&oacute;n y muchos vellos p&uacute;bicos pegados.<\/p>\n<p>Ahora analizando me imagino que de pronto ella hac&iacute;a esto por higiene, y un poco para disimular que se masturbaba mucho.<\/p>\n<p>Todas estas prendas de familiares jam&aacute;s me qued&eacute; con una. Con la primera que me qued&eacute;, fue un bikini colgado en el tendedero de una vecina de mis t&iacute;os a quienes visitaba mucho. Era un bikini blanco, muy sexy, ignoro la marca, pero era de un blanco brilloso. La primera sensaci&oacute;n al tenerlo en mis manos, fue de entrar en la intimidad de esa sexy dama. Saber que solo ella y su marido sab&iacute;an lo que vest&iacute;a bajo su ropa, y que yo a&uacute;n sin verla ya estaba tocando su calz&oacute;n, recorriendo con mis dedos la tela que tocaba sus nalgas, y mejor a&uacute;n, el puente que tocaba sus labios vaginales. La de secretos que sab&iacute;a ese calz&oacute;n. Las veces que se humedeci&oacute; mientras esperaba a ser desprendido para entrar al combate del amor. O cuantas veces se moj&oacute; si su due&ntilde;a por naturaleza se calentaba ante una escena de sexo, o un comentario cachondo que solo su mente y su rica panochita pod&iacute;an saber, pero que invariablemente su calz&oacute;n recib&iacute;a en la forma de peque&ntilde;as secreciones que dejar&iacute;an parte de su esencia sensual, al igual que las manchas de orina que dejaba ah&iacute; mientras encerrada entre cuatro paredes, solo ella y su calz&oacute;n a las rodillas presenciaban actos tan &iacute;ntimos y privados.<\/p>\n<p>Desde ese momento mi obsesi&oacute;n por checar los tendederos donde quiera que andaba, se volvi&oacute; prioridad.<\/p>\n<p>Sentir esa &iacute;ntima proximidad, lo mismo a una mujer que me encantaba y conoc&iacute;a, o incluso a una mujer cuya identidad y figura yo desconoc&iacute;a, y que a pesar de eso ya sab&iacute;a algo de ella que mucha gente a su rededor jam&aacute;s imaginar&iacute;a.<\/p>\n<p>Por supuesto que tocarme, con mi miembro bien erecto en una mano, y en otra la sensual prenda, era todo un ritual de sensaciones deliciosas. No me gustaba descargar mi semen en esas prendas, porque hubiera sido como contaminarlas. Eso lo reservaba para cuando pod&iacute;a jugar con una prenda del caj&oacute;n de la chica en turno, y cuando sab&iacute;a que eventualmente ella tomar&iacute;a esa pantie y se la colocar&iacute;a, culminando as&iacute; la uni&oacute;n de su intimidad con mi semilla, en un acto secreto que solo yo sab&iacute;a que exist&iacute;a.<\/p>\n<p>A partir de esa primera vez, ya no pude parar. Sub&iacute;a a los edificios y ubicaba de inmediato aquellos lugares donde hab&iacute;a prendas que me interesaban.<\/p>\n<p>A diferencia de otros que tambi&eacute;n se obsesionaban con brasieres, en mi caso solo me interesaban los calzones de chicas fueran lindas o feas.<\/p>\n<p>Mis propias vecinas no se salvaron. La de la casa de atr&aacute;s que nunca la conoc&iacute; personalmente, hasta la de al lado que solo ten&iacute;a un bikini, el cual resaltaba de las muchas pantaletas ase&ntilde;oradas de corte completo y tan poco sexys, y mismo que finalmente fue m&iacute;o. Aunque tristemente debo decir que la due&ntilde;a jam&aacute;s lo substituy&oacute; por otro calz&oacute;n as&iacute; de sexy, pues solo compraba pantaletas a la cintura, y que curiosamente los fines de semana aparec&iacute;a en el tendedero ah&iacute;, llamativo, de color rosa, esperando a que un d&iacute;a me animara y estirara la mano para tomarlo y llevarlo conmigo.<\/p>\n<p>Otro par de vecinas, como decimos en M&eacute;xico, del tipo gordibuenas, colgaban sus panties al frente de su casa, convirti&eacute;ndose en la tentaci&oacute;n para mi, que un d&iacute;a decid&iacute; tomar una de esas prendas. Eran de algod&oacute;n, de colores pastel y con un el&aacute;stico de otro color muy delgado.<\/p>\n<p>A donde iban dichas prendas a parar?<\/p>\n<p>A mi cuarto, a ser escondidas dentro de un sof&aacute;, el cual ten&iacute;a un hoyo en una orilla, en donde las fui coleccionando a lo largo del tiempo.<\/p>\n<p>Esta obsesi&oacute;n tan rara, llega a convertirse en un problema, y en mi caso aunque tuve pocas piezas de colecci&oacute;n, lleg&oacute; un momento en que me fue imposible seguirlas guardando.<\/p>\n<p>Con el tiempo, me tuve que deshacer de mi colecci&oacute;n, la cual revisaba poco, pero cuando lo hac&iacute;a era excitante recordar a esas personas. Luego me mude de casa de mis padres, con el tiempo me cas&eacute;, y muy espor&aacute;dicamente tuve oportunidad de obtener m&aacute;s trofeos, mismos que conservaba solo un corto tiempo ya que no era f&aacute;cil esconderlos.<\/p>\n<p>S&iacute; llegu&eacute; a quedarme con alguna tanga o calz&oacute;n de alguna amante que tuve, e incluso alguna la mezcl&eacute; entre las de mi mujer, sin que esta lo notara. Lo cual fue excitante pues al notar que las usaba, me calentaba mucho recordando y teniendo unas sesiones muy calientes de sexo con mi esposa.<\/p>\n<p>Hoy d&iacute;a, me resulta complicado pues mis actividades me limitan mucho, aunque el deseo de hurgar y buscar de pronto vuelve a aparecer. Sobre todo cuando tenemos visitas, ya que generalmente al estar en mi casa, no soy yo quien est&aacute; entrando a una casa ajena a buscar tesoros. M&aacute;s bien, los tesoros llegan al cuarto de hu&eacute;spedes de mi casa. Y ah&iacute;, vuelve ese gusanito de abrir sus maletas, buscar su ropa interior, y con suerte su bolsa de la ropa sucia.<\/p>\n<p>S&iacute; amigos. La ropa interior sucia, requerir&iacute;a de un tema completo por s&iacute; solo. Pues baste decir que ah&iacute; es donde la imaginaci&oacute;n se convierte en realidad. Y con todos los sentidos, se llega a tener una proximidad inigualable que es sublime e maravillosa.<\/p>\n<p>Bueno amigos con esto termino, en pr&oacute;ximos textos narrar&eacute; aventuras que sean m&aacute;s del gusto de todos, aquellos que comparten este fetiche. Hasta la otra!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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