{"id":43917,"date":"2023-11-26T23:00:00","date_gmt":"2023-11-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-11-26T23:00:00","modified_gmt":"2023-11-26T23:00:00","slug":"el-viejito-en-la-residencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-viejito-en-la-residencia\/","title":{"rendered":"El viejito en la residencia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"43917\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Frente al espejo estaba don Javier con su mejor traje, ultimando los retoques para estar impoluto. A sus setenta y tres a&ntilde;os se conservaba delgado y, aunque su metro ochenta ya empujaba a encorvarse, se resist&iacute;a a caminar como un viejo, pese a no separarse nunca de su elegante bast&oacute;n de &eacute;bano con empu&ntilde;adura de plata. Hab&iacute;a sido este el &uacute;ltimo regalo que hab&iacute;a recibido de sus repelentes hijos, que no dudaron en enviarlo a una residencia en cuanto lo creyeron oportuno. Y all&iacute;, aunque no le qued&oacute; m&aacute;s remedio que asumirlo, pronto encontr&oacute; una motivaci&oacute;n: Elena, la enfermera asistente de su zona, con la que ya hab&iacute;a tenido algunas conversaciones.<\/p>\n<p>Esa tarde, cuando entr&oacute; en la sala donde era la fiesta de la residencia, muchas miradas se centraron en &eacute;l. Era inevitable, su elegante aspecto dejaba entrever que hab&iacute;a sido un hombre que se hab&iacute;a cuidado, de una vida en apariencia solvente, muy distanciado del resto. &Eacute;l sigui&oacute; caminando hacia la mesa donde se hab&iacute;a montado un peque&ntilde;o picnic, sin prestar atenci&oacute;n a las miradas, aunque consciente de ellas y orgulloso por saberse distinto. Con la mirada recorri&oacute; el local buscando a Elena, pero no la vio. Ella, con sus treinta a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, su elegancia natural, acompa&ntilde;ada de su simpat&iacute;a y alegre solvencia para salir airosa de situaciones tensas, se le hab&iacute;a metido en la cabeza como si fuera un chico de quince a&ntilde;os. La recorr&iacute;a con la mirada cuando ella pasaba con el disimulo necesario para no ser visto, pero sab&iacute;a que ella no era ingenua, que se sab&iacute;a deseada por &eacute;l. El tiempo pasaba y don Javier empezaba a aburrirse, las conversaciones le resultaban inocuas, superficiales, y se negaba a comportarse como un viejo m&aacute;s. A &eacute;l la vida a&uacute;n le quemaba. Tom&oacute; un canap&eacute; cuando una mano le dio un par de golpecitos en el hombro.<\/p>\n<p>&ndash;Que elegante se ha puesto usted, &iquest;se casa? &ndash;Pregunt&oacute; Elena sonriente.<\/p>\n<p>Don Javier trag&oacute; y bebi&oacute; un poco de agua. Despu&eacute;s la mir&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Eso depende de ti &ndash;le respondi&oacute; con serenidad.<\/p>\n<p>Elena sonri&oacute;, en el fondo le agradaba sentirse deseada por &eacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;Yo s&oacute;lo me casar&eacute; con alguien que sepa bailar bien &ndash;dijo coqueta antes de girarse y caminar en direcci&oacute;n opuesta.<\/p>\n<p>Javier la observ&oacute; caminar, adoraba ese culo, que parec&iacute;a jugar con la gravedad cuando ella caminaba. Mantuvo la vigilancia un rato, viendo como la sacaban a bailar, como repart&iacute;a simpat&iacute;a y comprensi&oacute;n all&aacute; por donde pasaba. Su sonrisa ancha y jovial, su pelo largo, su mirada coqueta, que cada cierto tiempo intercambiaba con &eacute;l, hac&iacute;an la delicias de todas las fantas&iacute;as previstas por Javier.<\/p>\n<p>El tiempo pasaba y Javier comenzaba a aburrirse, entend&iacute;a que Elena ten&iacute;a una misi&oacute;n, estaba trabajando y, como sus compa&ntilde;eras, deb&iacute;a estar atenta a todos y todas. El &aacute;nimo se le cay&oacute; al suelo a Javier, que se levant&oacute; y puso paso hacia la puerta. Antes de llegar Elena le cort&oacute; el paso.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Se puede saber a d&oacute;nde va? &ndash;Le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;A mi habitaci&oacute;n, he conseguido aburrirme. &ndash;Respondi&oacute; Javier un tanto afligido.<\/p>\n<p>&ndash;De eso nada, debe bailar primero conmigo, no me gustan los hombres tristes.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute;s demasiado solicitada, Elena, y es normal, lo entiendo, as&iacute; que no quiero que faltes a tus responsabilidades.<\/p>\n<p>&ndash;No sea tonto, estoy esperando que me saque a bailar, &iquest;o no sabe?<\/p>\n<p>Javier sonri&oacute; y la cogi&oacute; de la mano para llevarla a bailar. Cuando llegaron a la zona &eacute;l dej&oacute; su bast&oacute;n y puso sus manos en las caderas de ella. Empezaron a bailar. Javier despleg&oacute; sus artes y giraba a Elena sin perder el ritmo, demostrando su saber hacer.<\/p>\n<p>&ndash;Vaya &ndash;dijo Elena&ndash; es usted buen bailar&iacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Un buen aficionado toda la vida &ndash;respondi&oacute; Javier orgulloso.<\/p>\n<p>Cuando acab&oacute; la canci&oacute;n son&oacute; otra m&aacute;s lenta y pausada, y Javier no perdi&oacute; la oportunidad de agarrarla y pegarla a su cuerpo con decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Uy, qu&eacute; &iacute;mpetu! &ndash;Exclam&oacute; sorprendida Elena.<\/p>\n<p>&ndash;Me gusta llevar la voz cantante &ndash;aclar&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Mientras bailaban una semibalada, &eacute;l baj&oacute; su mano lentamente por detr&aacute;s de ella hasta llegar a su culo, pero Elena, sin decir nada, le cogi&oacute; la mano para ponerla de nuevo en su cadera. Javier no se resign&oacute;, y repiti&oacute; el gesto algunas veces, siempre con el mismo resultado.<\/p>\n<p>&ndash;Ya veo por qu&eacute; le gusta el baile, ya &ndash;exclam&oacute; ella.<\/p>\n<p>&ndash;Bailar es hacer el amor vestidos &ndash;aclar&oacute; Javier.<\/p>\n<p>&ndash;Menudo gal&aacute;n est&aacute; usted hecho.<\/p>\n<p>El baile termin&oacute; y todos volvieron a sus habitaciones. Javier se despidi&oacute; de Elena.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Tienes vuelta de reconocimiento? &ndash;Quiso saber.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, me toca su zona.<\/p>\n<p>&ndash;Genial, me gustar&aacute; volver a verte.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Ya me echa de menos? &ndash;Pregunt&oacute; coqueta.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;, adem&aacute;s, despu&eacute;s de hacer el amor debemos compartir un cigarrillo.<\/p>\n<p>&ndash;Sabe que no se puede fumar aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Uno imaginario, hay que reposar el orgasmo.<\/p>\n<p>Elena sonri&oacute; pero no dijo nada. Javier fue a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez en la habitaci&oacute;n se puso el pijama, el m&aacute;s elegante que ten&iacute;a, de una tela fina que parec&iacute;a seda, y se sent&oacute; en el sill&oacute;n que ten&iacute;a junto a la cama con un libro. El tiempo pasaba pero Elena no aparec&iacute;a. Inevitablemente el sue&ntilde;o se apoder&oacute; de Javier, que qued&oacute; dormido con el libro sobre su abdomen.<\/p>\n<p>De pronto sinti&oacute; un movimiento y despert&oacute; sobresaltado. Elena le hab&iacute;a quitado el libro de encima.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ah! Eres t&uacute;. &ndash;Acert&oacute; a decir Javier.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qui&eacute;n si no? Vamos, m&eacute;tase en la cama, que aqu&iacute; termina mi recorrido y estoy agotada &ndash;dijo estirando las s&aacute;banas de la cama.<\/p>\n<p>&ndash;Espera &ndash;inquiri&oacute; Javier&ndash; qu&eacute;date un ratito.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Para qu&eacute;, no ha tenido bastante con tocarme el culo?<\/p>\n<p>&ndash;No, la verdad, ans&iacute;o tocarlo bien, incluso besarlo. Quisiera adorarlo.<\/p>\n<p>&ndash;Tambi&eacute;n poeta, qu&eacute; buen partido es usted &ndash;ironiz&oacute; Elena.<\/p>\n<p>&ndash;Por favor.<\/p>\n<p>Ambos se miraron fijamente.<\/p>\n<p>&ndash;Por favor, &iquest;qu&eacute;? &ndash;Quiso saber Elena.<\/p>\n<p>&ndash;D&eacute;jame adorar tu culo, s&eacute; que suena vulgar, y quiz&aacute; lo sea, pero siento la imperiosa necesidad de hacerlo.<\/p>\n<p>Elena se coloc&oacute; frente a &eacute;l con los brazos en jarras sin decir nada.<\/p>\n<p>&ndash;Por favor &ndash;suplic&oacute; Javier&ndash; es un deseo profundo, tanta belleza me est&aacute; volviendo loco.<\/p>\n<p>Elena segu&iacute;a frente a &eacute;l sin decir nada, en su cara se pod&iacute;a ver una gran duda.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute; usted muy loco, Javier &ndash; e espet&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;No digo que no, pero eres t&uacute; quien me pone as&iacute;, no puedo evitarlo.<\/p>\n<p>Se miraron fijamente un buen rato hasta que Elena gir&oacute; la mirada a la cama contigua, donde el compa&ntilde;ero de habitaci&oacute;n dorm&iacute;a placenteramente, con el aparato auditivo sobre la mesita. Despu&eacute;s pase&oacute; su mirada por la habitaci&oacute;n como quien busca algo donde asirse. Javier, inquieto, no le quitaba ojo de encima. Elena volvi&oacute; a mirarlo, esta vez con una mirada seria, distinta a todas las que recordaba Javier. Sin decir nada se gir&oacute;, dejando su culo frente a la cara de Javier.<\/p>\n<p>Ella empez&oacute; a subir la bata despacio ante la atenta mirada de Javier, que no daba cr&eacute;dito. Detuvo la bata justo antes de que empezaran a verse sus nalgas unos segundos, generando tensi&oacute;n. Despu&eacute;s retom&oacute; la subida lentamente, mostrando muy despacio. Cuando la bata estaba ya en sus caderas se inclin&oacute; ligeramente hacia delante, haciendo que su culo se acercara un poco m&aacute;s a la cara de Javier. &Eacute;l sinti&oacute; un espinazo que le recorri&oacute; la columna. Entonces puso las manos en las nalgas, suave, como quien reconoce el terreno.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s acerc&oacute; su cara y peg&oacute; su mejilla derecha a la nalga izquierda de Elena, sintiendo el calor de su piel. Se frot&oacute; as&iacute; unos segundos hasta que se separ&oacute; y apret&oacute; fuerte ambas nalgas, separ&aacute;ndolas y metiendo la cara en medio. Pas&oacute; la lengua y escuch&oacute; un gemido que le hizo sentirse mejor a&uacute;n. Se separ&oacute; y llen&oacute; de mordiscos peque&ntilde;os aquel maravilloso culo. Mord&iacute;a y lam&iacute;a como un hambriento ante un manjar. Entonces Elena se separ&oacute; y se baj&oacute; la bata.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno &ndash;dijo&ndash; ya est&aacute; bien.<\/p>\n<p>&ndash;No &ndash;inquiri&oacute; Javier&ndash; estaba gozando.<\/p>\n<p>&ndash;Ya lo creo que estaba gozando, es usted un golfo. Vamos, m&eacute;tase en la cama.<\/p>\n<p>&ndash;No voy a poder dormir.<\/p>\n<p>&ndash;Coja el libro, se le pasar&aacute;.<\/p>\n<p>Javier obedeci&oacute; y se meti&oacute; en la cama. Elena lo arrop&oacute; y &eacute;l sac&oacute; la mano de debajo de las s&aacute;banas y la introdujo bajo la bata. Lo hizo r&aacute;pido, con maestr&iacute;a, tanto es as&iacute; que ella no tuvo tiempo de reaccionar.<\/p>\n<p>&ndash;Por favor, Javier, ya est&aacute; bien por hoy &ndash;quiso aclarar Elena.<\/p>\n<p>&ndash;Perdona mi ansia &ndash;dijo Javier con voz sinuosa&ndash; pero no me cansar&eacute; jam&aacute;s.<\/p>\n<p>Elena dej&oacute; que le tocara el culo otra vez, permaneciendo a su lado. Acerc&oacute; su mano a la mejilla de Javier, que se gir&oacute; hacia ella para bes&aacute;rsela sin dejar de manosearle el culo. Javier baj&oacute; la mano por el muslo de Elena y la col&oacute; entre sus rodillas, para ir subiendo poco a poco, acariciando la cara interna de sus torneados muslos. Ella, con su mano derecha, acariciaba el cuello de Javier.<\/p>\n<p>&Eacute;l sigui&oacute; subiendo poco a poco hasta llegar al preciado tri&aacute;ngulo y sentir la humedad de su co&ntilde;o en sus dedos. Elena volvi&oacute; a suspirar cuando sinti&oacute; c&oacute;mo el dedo &iacute;ndice de Javier, que h&aacute;bilmente hab&iacute;a apartado el tanga, iba y ven&iacute;a entre sus labios vaginales. Ella baj&oacute; despacio la mano por el pecho de &eacute;l, y se detuvo en el abdomen cuando sinti&oacute; que el dedo de Javier se introduc&iacute;a en ella. Lanz&oacute; un gemido casi celestial a los o&iacute;dos de Javier, que no se detuvo. La miraba fijamente apreciando el placer en su rostro, deleit&aacute;ndose con sus gestos.<\/p>\n<p>Por su parte, Elena retom&oacute; la marcha de su mano y baj&oacute; hasta el bulto de Javier. Se sorprendi&oacute; al notar que ten&iacute;a una erecci&oacute;n muy potente, digna de un chaval. Le baj&oacute; los pantalones y dej&oacute; al descubierto aquella sana y vieja polla, que ten&iacute;a el aspecto de algo que est&aacute; a punto de estallar. Sorprendida por la presencia de aquel falo imponente, se llev&oacute; la mano a la boca y se la lami&oacute;. Despu&eacute;s la llevo a la polla de Javier y empez&oacute; a masturbarlo. Javier estaba en una nube, su sue&ntilde;o se estaba haciendo realidad y saboreaba cada gesto, cada expresi&oacute;n. Ella, mientras lo masturbaba con su mano derecha, llev&oacute; la izquierda a la cara de &eacute;l, lo acariciaba cari&ntilde;osamente mientras sub&iacute;a y bajaba su polla, y sent&iacute;a sus dedos dentro de ella.<\/p>\n<p>&ndash;Por favor, no pares ahora &ndash;inquiri&oacute; Elena.<\/p>\n<p>Javier obedeci&oacute; rigurosamente, y no s&oacute;lo no par&oacute;, sino que aceler&oacute; un poco el movimiento, notando llegar el orgasmo de su m&aacute;s preciada enfermera. Tard&oacute; poco en estallar, enseguida sinti&oacute; un estremecimiento y apoy&oacute; su mano izquierda sobre el pecho de &eacute;l, con los ojos cerrados y agachando la cabeza, sinti&oacute; como el orgasmo la invad&iacute;a como un oleaje salvaje. Javier ralentiz&oacute; el movimiento hasta parar, pero llev&oacute; su mano al culo de ella y lo agarr&oacute; con fuerza. Ella, al sentirlo, aceler&oacute; el ritmo de su mano. Volvi&oacute; a acariciarle la mejilla.<\/p>\n<p>&ndash;Vamos, Javier, le toca a usted &ndash;le dijo.<\/p>\n<p>Javier apretaba el culo como si fuera su &uacute;ltimo asidero, envuelto en una tensi&oacute;n lujuriosa que lo inundaba de placer. Elena, consciente de su estado, sigui&oacute; pajeando su polla sin tregua hasta que sinti&oacute; como se estremec&iacute;a. Sinti&oacute; la dureza m&aacute;xima en su mano, estaba a punto de estallar. Javier empez&oacute; a correrse entre espasmos, mientras Elena regulaba la velocidad de su mano para iniciar el descenso. Par&oacute; y se mir&oacute; la mano llena de semen. Fue al ba&ntilde;o y volvi&oacute; con varias servilletas de papel. Lo limpi&oacute; y le coloc&oacute; bien el pijama. Lo arrop&oacute; y acerc&oacute; su cara a la de &eacute;l.<\/p>\n<p>&ndash;Es usted un viejo verde, Javier &ndash;le susurr&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Es tu culpa, yo era un ser calmo hasta que te vi.<\/p>\n<p>Ella lo bes&oacute; en los labios y despu&eacute;s se irgui&oacute;. Le coloc&oacute; la mano en el paquete y lo mir&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;Dime que vas a dormir a gusto &ndash;le exigi&oacute;.<\/p>\n<p>&ndash;En la gloria, garantizado.<\/p>\n<p>Elena sonri&oacute; y le lanz&oacute; un beso al aire. Se gir&oacute; y sali&oacute; de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Frente al espejo estaba don Javier con su mejor traje, ultimando los retoques para estar impoluto. 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