{"id":44014,"date":"2023-12-03T23:00:00","date_gmt":"2023-12-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-03T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-03T23:00:00","slug":"lame-rico-chupa-delicioso-y-traga-saboreando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lame-rico-chupa-delicioso-y-traga-saboreando\/","title":{"rendered":"Lame rico, chupa delicioso y traga saboreando"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44014\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; &ldquo;Sa&uacute;l, tu hermano est&aacute; al tel&eacute;fono.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy. Hola Roque.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hermano, necesito de vos un favor. Ocurre que me han ofrecido hacer los reemplazos de vacaciones en una sucursal de otra ciudad; aunque dura cuatro meses vendr&eacute; un fin de semana cada quince d&iacute;as y es con una remuneraci&oacute;n muy importante. El problema es Nuria, que no me animo a dejarla sin compa&ntilde;&iacute;a estando ya en el cuarto mes de embarazo, a pesar de decirme que va a estar bien y no teme quedarse sola. &iquest;Te animar&iacute;as a vivir en casa durante ese tiempo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, adem&aacute;s el colegio me queda m&aacute;s cerca.&rdquo;<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, con poco equipaje, me cambi&eacute; y como la relaci&oacute;n de toda la familia era cercana no me cost&oacute; adaptarme al nuevo r&eacute;gimen de vida.<\/p>\n<p>Roque (28) y Nuria (21) llevan dos a&ntilde;os casados y viven en una casa con todas las comodidades y bien equipada. Fue regalo del padre de ella que est&aacute; en una posici&oacute;n econ&oacute;mica envidiable. Est&aacute; separado y en pareja con una joven de la edad de la hija. Ha cumplido acabadamente con el conocido enunciado que reza &ldquo;Por lo general el hombre, a su primera mujer le debe el &eacute;xito, y al &eacute;xito su segunda mujer&rdquo;. La mam&aacute; vive en otra ciudad y tambi&eacute;n con acompa&ntilde;ante.<\/p>\n<p>La cantidad de ambientes sobraba para los reci&eacute;n casados y la calidad de la construcci&oacute;n es muy buena. Yo ocup&eacute; las dependencias de servicio, un peque&ntilde;o departamento al fondo de la casa, que satisfac&iacute;a con creces mis necesidades en un marco de intimidad.<\/p>\n<p>La convivencia fue muy agradable, yo ayudaba en las tareas hogare&ntilde;as dentro de mis posibilidades y disfrutaba de la amena, agradable y tentadora compa&ntilde;&iacute;a de mi cu&ntilde;ada. El viernes previo al primer franco de mi hermano prepar&eacute; unas pocas cosas para regresar a casa ese fin de semana y as&iacute; darles la intimidad razonable, que seguramente deseaban, pero Nuria se opuso.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada de irte, no somos tan fogosos como para necesitar toda la casa. Adem&aacute;s si sos mi compa&ntilde;&iacute;a habitual y me est&aacute;s ayudando en todo, ser&iacute;a una ingrata si ahora te hiciera a un lado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Agradezco mucho lo que me dec&iacute;s, y te sugiero una peque&ntilde;a modificaci&oacute;n, pon&eacute; &ldquo;casi todo&rdquo;, pues alguien podr&iacute;a pensar que tambi&eacute;n compartimos la cama&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y quien pensara eso no estar&iacute;a del todo errado porque solemos ver pel&iacute;culas en mi cama. Simplemente no le damos el uso m&aacute;s placentero. Y por favor que esto no se escape delante de tu hermano pues, con lo celoso que es, tendr&iacute;amos un disgusto&rdquo;.<\/p>\n<p>Habiendo pasado casi dos meses de mi llegada, en el almuerzo me coment&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esta tarde tengo turno en el m&eacute;dico para control, me acompa&ntilde;&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado.&rdquo;<\/p>\n<p>Cuando le lleg&oacute; el turno de entrar al consultorio el m&eacute;dico me hizo pasar, probablemente creyendo que era el esposo y mi cu&ntilde;ada no puso objeci&oacute;n alguna, por lo que me sent&eacute; al lado de ella. El control inclu&iacute;a ecograf&iacute;a y la realizaban ah&iacute; mismo. Mi cu&ntilde;ada se levant&oacute; el vestido hasta debajo de los pechos para que quedara libre el abdomen que, en su delgadez, la se&ntilde;al del embarazo era una peque&ntilde;a protuberancia. Ver la bombachita que cubr&iacute;a su intimidad y comenzar a galopar mi coraz&oacute;n fue una sola cosa. Por supuesto que Nuria se dio cuenta a pesar de mis intentos por disimular y hasta me pareci&oacute; ver una cierta complacencia en exhibirse porque, mir&aacute;ndome a los ojos y simulando ponerse m&aacute;s c&oacute;moda, separ&oacute; por un momento las piernas. Esa actitud de su parte me movi&oacute; a no ocultar el placer que sent&iacute;a viendo su intimidad, aunque siendo cuidadoso respecto del m&eacute;dico.<\/p>\n<p>Mientras regres&aacute;bamos a casa ella expresaba su alegr&iacute;a de que los resultados del examen hubieran dado bien, indicando el normal curso del embarazo. Ya en casa, tomando algo fresco, me agarr&oacute; de sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; te gust&oacute; m&aacute;s, la ecograf&iacute;a de tu sobrino o mi bombacha? Porque tu mirada iba de la pantalla a mi entrepierna&rdquo;.<\/p>\n<p>Tuve que hacer un esfuerzo para reponerme y contestar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi curiosidad me llev&oacute; a observar con detenimiento las dos cosas. La ecograf&iacute;a mostrando el avance de la t&eacute;cnica que permite seguir paso a paso el proceso de gestaci&oacute;n y, por otro lado, la maravilla de la naturaleza, haciendo que esa parte de la anatom&iacute;a, de ordinario peque&ntilde;a, se adapte hasta permitir la salida de la criatura&rdquo;.<\/p>\n<p>La expresi&oacute;n de su cara y el tono de voz eran de un enojo totalmente fingido y por eso no me alarm&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Mentiroso!, el bulto que se te marcaba, desde la uni&oacute;n de los muslos llegando casi a la cintura, nada tiene que ver con la ciencia&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nuria, por favor, no lo tom&eacute;s a mal, vos sos una mujer preparada, bien sab&eacute;s que se trata de una reacci&oacute;n involuntaria, un efecto secundario no buscado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Escuchame bien y no trat&eacute;s de envolverme. Si tu cabeza hubiera estado dedicada a reflexionar sobre las maravillas de la naturaleza tu miembro hubiera permanecido tan muerto como mi bisabuela. No quiero imaginar los pensamientos que ocasionaron esa tremenda erecci&oacute;n, y espero que el m&eacute;dico no se haya dado cuenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quer&eacute;s que te los cuente?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni loca, adem&aacute;s no s&eacute; si te podr&eacute; llevar a la pr&oacute;xima ecograf&iacute;a, porque si hoy de pusiste as&iacute;, ese d&iacute;a te me vas a tirar encima&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No alcanzo a imaginar por qu&eacute; se incrementar&iacute;a el espect&aacute;culo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muy simple, como me va a crecer la panza la bombacha tender&aacute; a bajarse y l&oacute;gicamente a cubrir menos. Si me promet&eacute;s portarte bien te muestro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te lo juro&rdquo;.<\/p>\n<p>Levant&oacute; el ruedo del vestido hasta la cintura y baj&oacute; el el&aacute;stico de la bombacha hasta mostrar el comienzo del vello pubiano. Quiz&aacute; exagere un poco, pero muy poco, los ojos casi se me salen de las &oacute;rbitas, los dientes mordieron el labio inferior y el miembro, de manera s&uacute;bita, se agrand&oacute;, adquiriendo rigidez en direcci&oacute;n al cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tengo raz&oacute;n, mir&aacute; como est&aacute;s, en lo que dura un parpadeo se te form&oacute; un enorme bulto y tu cara es la personificaci&oacute;n del deseo. Tendr&iacute;a que hablar con tu hermano que viene ma&ntilde;ana, quiz&aacute; &eacute;l te modere&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nuevamente te ruego, no te enoj&eacute;s, es una reacci&oacute;n normal ante un panorama tan delicioso. De todos modos te pido perd&oacute;n si te ofend&iacute; o molest&eacute;. Voy a buscar la manera de que no vuelva a suceder&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya en mi pieza tom&eacute; conciencia de las &uacute;ltimas palabras de Nuria y el &uacute;nico remedio a la vista para no ceder a la tentaci&oacute;n era alejarme. No ten&iacute;a fuerza para enfrentar un reproche de mi hermano y estaba seguro que, de darse la oportunidad, caer&iacute;a nuevamente. Ya buscar&iacute;a una excusa cre&iacute;ble para Roque, sobre todo teniendo en cuenta que, en sesenta d&iacute;as m&aacute;s ya estar&iacute;a de regreso. Resueltos mis pr&oacute;ximos pasos primero ten&iacute;a que conseguir el silencio de mi cu&ntilde;ada. Estaba acomodando mis cosas en el bolso cuando escuch&eacute; su voz desde la puerta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; est&aacute;s haciendo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Preparando mis cosas, soy incapaz de enfrentar a tu marido ma&ntilde;ana cuando le cuentes. Adem&aacute;s no creo tener la fortaleza suficiente para resistir la tentaci&oacute;n de mirarte. Confieso mi debilidad y el &uacute;nico remedio es poner distancia&rdquo;.<\/p>\n<p>Su cara de sorpresa dur&oacute; poco ante mi vista, porque la tap&oacute; con sus manos y gir&oacute; apoy&aacute;ndose en la pared. Qued&eacute; mirando la figura de la mu&ntilde;eca preciosa que amaba, preciosa a&uacute;n de espaldas, mostrando sus nalgas erguidas, el vestido blanco suelto a medio muslo, en una actitud de abatimiento, lo que me llev&oacute; a tomarla de los hombros.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por favor Nuria, te juro que no tengo otra opci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Se dio vuelta y pasando los brazos alrededor de mi cuello escondi&oacute; la cara en mi pecho.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por Dios Sa&uacute;l, fue una broma. Ni loca le dir&iacute;a algo a tu hermano de vos, que sos mi compa&ntilde;ero, mi ayuda, que parec&eacute;s m&aacute;s marido que mi marido, ni con un ataque de esquizofrenia har&iacute;a algo que te aleje de m&iacute;. Adem&aacute;s me encanta que me mir&eacute;s, me siento viva con tu mirada&rdquo;.<\/p>\n<p>Mientras hablaba depositaba besos de labios cerrados en mi cara para terminar en el ingreso a mi boca. Sin moverse de ah&iacute; sigui&oacute; con lo mismo hasta que delicadamente su lengua hizo contacto con los m&iacute;os, que se abrieron para acogerla, succionar para que entrara m&aacute;s, y saborearla. Despu&eacute;s intercambiamos los papeles y mis manos bajaron a las nalgas que me hab&iacute;an tentado un momento antes y que, ante la simple caricia, se movieron para que las pelvis se pegaran.<\/p>\n<p>Lenta fue la progresi&oacute;n de subir el ruedo, acariciar por encima de la prenda por si hubiera resistencia, luego pasar las palmas bajo el el&aacute;stico, recorrer con los dedos la separaci&oacute;n de ambos globos para llegar a la parte m&aacute;s baja de la vulva. Al sentir que separaba ligeramente las piernas y se pon&iacute;a en puntas de pies para facilitar mi maniobra, una de mis manos pas&oacute; al frente mientras la otra tomaba una de las suyas para hacerla ingresar por debajo de mi ropa y sentir la dureza que hab&iacute;a provocado. En acciones simult&aacute;neas mi dedo mayor recorr&iacute;a el canal desde el cl&iacute;toris hasta el anillo del delicioso culito, y ella, asiendo firmemente el tronco, realizaba el movimiento para que el glande asomara y se ocultara.<\/p>\n<p>El revoltijo de lenguas y labios ces&oacute; ante la inminencia de los orgasmos pues nuestras gargantas se hab&iacute;an dedicado a rugir, dar ayes y traducir en palabras las sensaciones org&aacute;nicas del cuerpo. El recorrido de mi dedo par&oacute; al recibir el pedido en forma de ruego.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Adentro, mi vida, bien adentro que me estoy viniendo, hacelo rotar sobre las paredes, as&iacute; mi amor, &iexcl;as&iacute;!!!&rdquo;<\/p>\n<p>Ese pedido aceler&oacute; mi corrida, y cuatro lechazos mojaron su mano, mi pelvis y la ropa, quedando abrazados y recuperando la cordura perdida. Ella habl&oacute; primero.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que hicimos no est&aacute; bien&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, pero no me pude contener&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El problema es que no estoy arrepentida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo tampoco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero la falta de arrepentimiento no es preocupante, lo realmente grave es que estoy feliz&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces creo que ambos estamos en un brete. Quiz&aacute; convenga consultarlo con la almohada y ma&ntilde;ana intercambiar resultados de la consulta&rdquo;.<\/p>\n<p>Si bien la calentura hab&iacute;a cedido algo se manten&iacute;a presente y no se exteriorizaba a pleno por los escr&uacute;pulos que subsist&iacute;an y no sab&iacute;amos c&oacute;mo encararlos. Por eso, despu&eacute;s de cenar, frente al televisor tirados en la cama matrimonial, solamente estuvimos bien juntos, con las manos tomadas y resistiendo el mutuo deseo, que en m&iacute; era evidente por el abultamiento de la bermuda. El momento de despedirnos fue de gran indecisi&oacute;n, pues sab&iacute;amos del equilibrio inestable en que est&aacute;bamos; yo opt&eacute; por una caricia con la palma de la mano sobre su mejilla mientras le dec&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En el desayuno charlamos?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, mi amor&rdquo;.<\/p>\n<p>Si la respuesta me conmovi&oacute;, lo que sigui&oacute; casi me mata; tom&oacute; mi mano movi&eacute;ndola lentamente hasta que el &iacute;ndice lleg&oacute; a la boca y, abriendo los labios, lo hizo ingresar para chuparlo con deleite, en un vaiv&eacute;n de entrada y salida cerrando los ojos, como quien desea que nada ensombrezca la sensaci&oacute;n del contacto. Ah&iacute; mis buenas intenciones fueron a parar al tacho de basura pues baj&eacute; la cintura del pijama dejando libre el miembro duro y erguido, ante lo cual ella sola sustituy&oacute; el dedo por mi glande. Su caricia bucal dur&oacute; poco pues mi eyaculaci&oacute;n se produjo en seguida, fruto de la tremenda excitaci&oacute;n que me embargaba. Despu&eacute;s de acoger con gusto el espeso l&iacute;quido lo trag&oacute; para en seguida besarme.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gracias mi cielo, es la mejor bebida que he probado en mucho tiempo&rdquo;.<\/p>\n<p>La reflexi&oacute;n nocturna dur&oacute; poco, porque vi que ninguna soluci&oacute;n posible era totalmente buena, y en consecuencia el sue&ntilde;o fue de mala calidad. Cuando fui a desayunar la cara de mi cu&ntilde;ada indicaba que su noche tampoco hab&iacute;a tenido la placidez deseada, aunque me dio la bienvenida con una sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; te sirvo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Caf&eacute; fuerte por favor, necesito despertarme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y c&oacute;mo anduvo la consulta?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien, pero con resultado defectuoso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dame detalles porque eso nada me dice&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De inmediato se me presentaron dos opciones, ambas con partes buenas y malas. La primera es hacerle caso a mi coraz&oacute;n, dejando que mi atracci&oacute;n por vos se manifieste en plenitud, aunque tenga que soportar el reclamo de la conciencia diciendo que soy una basura&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La otra mejor&oacute; algo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada. Porque es hacerle caso a mi cabeza, sabiendo que el coraz&oacute;n no se va a rendir y, m&aacute;s temprano que tarde, explotar&aacute; con consecuencias impredecibles&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y en qu&eacute; quedaste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Decid&iacute; no decidir y que el destino marque el rumbo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces estamos en la misma situaci&oacute;n aunque por distinto motivo, no decid&iacute; por miedo a enfrentar las consecuencias&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A qu&eacute; hora llega mi hermano?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cerca del mediod&iacute;a y necesito tu ayuda. Quiero pintarme las u&ntilde;as de los pies y esta panza, a&uacute;n peque&ntilde;a, me incomoda. Lo har&iacute;as vos?&rdquo;<\/p>\n<p>Por supuesto que acept&eacute;, y al verla con el camis&oacute;n suelto que le llegaba a medio muslo, supe hacia d&oacute;nde me iba a llevar el destino en cuyas manos me hab&iacute;a puesto. Sobre la mesa, al lado del caf&eacute; estaban los enseres para la tarea a encarar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos que no tengo toda la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s te hago otro caf&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Y pasando a la acci&oacute;n se sent&oacute; sobre la mesa d&aacute;ndome frente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Para que durante el secado no se corra el esmalte por alg&uacute;n rozamiento poneme entre los dedos un rollito de algod&oacute;n que los separe&rdquo;.<\/p>\n<p>Y comenz&oacute; mi tortura pues, corri&eacute;ndose hacia atr&aacute;s, puso un pie sobre la mesa. L&oacute;gicamente, con la rodilla levantada, todo el muslo qued&oacute; a cent&iacute;metros de mi cara aunque el camis&oacute;n tapaba la entrepierna, dando por resultado una dolorosa erecci&oacute;n de mi miembro. Realizar la tarea en el otro pie hizo que la tuviera de frente, con las rodillas levantadas y separadas haciendo que su bombachita asomara debajo del ruedo. Con toda suerte mi pulso se mantuvo firme y pude terminar prolijamente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora preciosa, inevitablemente, un rato de espera hasta finalizar el secado. La paciencia es parte del proceso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, pero tener los brazos estirados para sostenerme cansa, mejor me acuesto&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando su espalda toc&oacute; la superficie de madera el ruedo del camis&oacute;n se ubic&oacute; en la cintura. Un extra&ntilde;o que presenciara la escena podr&iacute;a creer que estaba en presencia de un ginec&oacute;logo iniciando la revisi&oacute;n de una paciente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo que veo me hace acordar al momento de la ecograf&iacute;a, pero esto es mejor por amplio margen&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me imagino c&oacute;mo estar&aacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te cuento o quer&eacute;s ver?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni lo uno ni lo otro, con lo que palp&eacute; ayer tengo suficiente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Con la mano yo tambi&eacute;n acarici&eacute;, pero ahora quiero ver&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute; bien, pero sin tocar, porque se descontrola todo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te juro que hago a un lado la tela que cubre y dejo la mano quieta&rdquo;.<\/p>\n<p>El panorama era ciertamente maravilloso, la conchita que ten&iacute;a en frente estaba en justa proporci&oacute;n a su due&ntilde;a, peque&ntilde;a, delicada y sin vello pubiano.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; es eso!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un beso en tu conchita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me mentiste al decir que no me ibas a tocar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No ment&iacute;, te dije que despu&eacute;s de correr la bombacha iba a dejar la mano quieta, adem&aacute;s esa divisoria levemente entreabierta, brillando por el jugo que la ba&ntilde;a, y el capuch&oacute;n asomando en la parte superior indicando excitaci&oacute;n, es una tentaci&oacute;n imposible de superar. Ante tama&ntilde;a belleza lo menos que se puede hacer es darle un beso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agarr&eacute;, ahora s&iacute; me est&aacute;s mintiendo, esos no son besos sino una comida de almeja con todas las de la ley&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perdoname pero me venci&oacute; la tentaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora callate degenerado, segu&iacute; un poquito m&aacute;s &iexcl;no puedo creer que me guste tanto y que sin embargo tenga que cortar! Por favor par&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>No fueron tanto las palabras sino el tono de voz lo que me hizo frenar y mirarla extra&ntilde;ado cuando su voz me aclar&oacute; el porqu&eacute; del pedido.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te estoy rechazando, tenemos poco tiempo pues deseo preparar algunas cosas para recibirlo a tu hermano, y me sentir&iacute;a mal si te dejara con las ganas&rdquo;.<\/p>\n<p>Y mientras hablaba me dio la espalda, sentada sobre los talones, los pies colgando del borde, las rodillas bien separadas, el torso sobre los muslos y la cabeza sostenida por las manos. Ya en posici&oacute;n sigui&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora entr&aacute; hasta el fondo, ll&eacute;name de leche y haceme berrear de placer&rdquo;.<\/p>\n<p>Y le obedec&iacute;, los gritos y ayes fueron testimonio de ambas corridas y, pasada la urgencia pasional, nos separamos despu&eacute;s de un beso propio de dos personas que se aman.<\/p>\n<p>Ese fin de semana me mantuve algo al margen para no entorpecer m&aacute;s la relaci&oacute;n matrimonial y el domingo salimos a almorzar afuera. &Iacute;bamos regresando a casa cuando escuchamos una voz.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Eh, Roque!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Pedro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La sacaste a comer porque anduvo bien en la escuela?&rdquo;<\/p>\n<p>Nuria, que iba tomada del brazo, y yo miramos con intriga al interrogado que respondi&oacute; con una se&ntilde;a equivalente a &ldquo;Andate a la mierda&rdquo;. El bromista, a modo de disculpa, sigui&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Los muchachos est&aacute;n en el bar de la esquina y preguntaron por vos pues hace mucho que no te ven&rdquo;<\/p>\n<p>A la muda interrogaci&oacute;n mi hermano nos cont&oacute; que, como mi cu&ntilde;ada aparentaba ser menor de edad, sol&iacute;an decirle en broma que, despu&eacute;s de casarse, el jefe del Registro Civil le dio a Nuria una constancia para justificar su ausencia en la escuela primaria. Al aproximarnos al lugar de reuni&oacute;n de los amigos nos dijo que iba un rato a saludarlos y regresaba.<\/p>\n<p>Ya en casa nos sentamos en el sof&aacute; de tres cuerpos a ver un programa de televisi&oacute;n. El hecho de que su marido, reci&eacute;n llegado, fuera a reunirse con sus amigos no le cay&oacute; muy bien, as&iacute; que ten&iacute;a el &aacute;nimo algo ca&iacute;do. Tratando de quitarle trascendencia al asunto le di unas palmadas en la mano, resultando un s&aacute;ndwich de cuatro capas, que oblig&oacute; a disminuir la distancia y as&iacute; quedamos casi pegados. Al volver a recostarme en el espaldar quedamos con mi izquierda entre las dos de ella y dedos entrecruzados descansando sobre sus muslos.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvimos un rato, mirando la pantalla con alg&uacute;n comentario, hasta que un movimiento reflejo de mi me&ntilde;ique izquierdo, entrelazado y sostenido por ambas manos de ella, toc&oacute; su entrepierna. Reaccion&oacute; con un leve sobresalto, levantando las tres manos pegadas, sin dejar de mirar el televisor para luego volverlas al mismo lugar, un poco m&aacute;s cerca de la uni&oacute;n de los muslos.<\/p>\n<p>Lo que hab&iacute;a sido un movimiento reflejo se convirti&oacute; en voluntario e intencional. El contacto siguiente fue igual que el anterior sin que hubiera reacci&oacute;n, lo cual me llev&oacute; a repetirlo con una suavidad creciente hasta que sent&iacute; su mejilla pegada a mi hombro, con la cara vuelta hacia m&iacute; mostrando ojos cerrados y labios entreabiertos. Era una cabal demostraci&oacute;n de entrega y abandono, as&iacute; que despu&eacute;s de saborear su boca me arrodill&eacute; frente a ella, llev&eacute; sus nalgas al borde del asiento y puse las rodillas tocando los hombros para dedicarme a comer el manjar que me obnubilaba, hasta que su pedido me llev&oacute; a la etapa siguiente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cogeme amor m&iacute;o, fuerte, ll&eacute;name de pija y que la leche rebalse, as&iacute;, hasta el fondo, &iexcl;qu&eacute; placer madre m&iacute;a!&rdquo;<\/p>\n<p>Un poco antes de la diecisiete lleg&oacute; Roque de la reuni&oacute;n con los amigos y se encerr&oacute; con mi cu&ntilde;ada en el dormitorio. Evidentemente habr&iacute;a despedida &iacute;ntima, cosa que se confirm&oacute; por algunos ruidos, quejidos y bufidos con solo media hora de duraci&oacute;n, pues hab&iacute;a que prepararse para viajar. Cuando &eacute;l entr&oacute; a ba&ntilde;arse ella sali&oacute; a buscar la ropa seca del tendedero y ah&iacute; le dije en tono de broma.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bien la despedida?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tanto porque sos un entrometido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy perdido, no s&eacute; de qu&eacute; se trata&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Simplemente que cuando cerraba los ojos, eras vos quien estaba entre mis piernas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Santo cielo, mis pensamientos y deseos atravesaron la pared y llegaron hasta vos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Basta, no estoy para bromas, tengo la cabeza hecha un l&iacute;o&rdquo;<\/p>\n<p>Por supuesto fuimos con Nuria hasta la terminal, not&aacute;ndola algo rara, al punto que sus gestos de despedida fueron superficiales y fr&iacute;os, pero m&aacute;s me llamaron la atenci&oacute;n sus palabras al partir el colectivo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Estoy feliz y con ganas de compartir mi alegr&iacute;a. Vamos a casa, nos vestimos elegantes y salimos, primero a cenar y luego de farra que yo invito. Ser&iacute;as capaz de conducirte conmigo como si fueras mi esposo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, espero estar a la altura&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Seguro que lo har&aacute;s bien y ser&aacute; tu contribuci&oacute;n a que mi alegr&iacute;a sea completa. Por favor, m&aacute;s tarde, cuando sea el momento me har&eacute; entender&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya en el restaurant hicimos el pedido y luego, mi preciosa y deseada cu&ntilde;ada, cumpli&oacute; con la promesa de explicarme su actitud.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Despu&eacute;s de ese corto momento de intimidad mientras &eacute;l se ba&ntilde;aba y yo preparaba su bolso de viaje son&oacute; su celular indicando un mensaje entrante. Me gan&oacute; la curiosidad y como conoc&iacute;a la contrase&ntilde;a ingres&eacute; viendo que era enviado por una tal Susana diciendo &ldquo;Te espero ansiosa y mojada&rdquo;. Por supuesto mir&eacute; los anteriores que seguramente explicar&iacute;an el tenor de &eacute;ste. El primero era de ella &ldquo; Tres d&iacute;as sin verte y te a&ntilde;oro como si fueran meses. Dormirme sinti&eacute;ndote dentro es el mejor relajante porque est&aacute; te&ntilde;ido de amor&rdquo;, que fue respondido por tu hermano &ldquo;Esta noche te compenso querida, aunque ma&ntilde;ana llegue destruido al trabajo&rdquo;&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto s&iacute; que es una sorpresa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me doli&oacute; por supuesto, a nadie le gusta ser enga&ntilde;ado, pero en seguida tom&eacute; conciencia que yo hab&iacute;a tomado el mismo camino aunque con recorrido mucho m&aacute;s corto y con verdaderos escr&uacute;pulos. Por eso fue que me mostr&eacute; inc&oacute;moda, realmente estaba asimilando lo sucedido&rdquo;.<\/p>\n<p>Esperamos el pedido tomados de la mano cual dos enamorados, pero lo mejor, lo m&aacute;s importante y lo m&aacute;s hermoso es que no se trataba de una simulaci&oacute;n. Simplemente ambos hab&iacute;amos dejado de lado todas las reservas que hasta entonces nos limitaban y, en ese contexto, me mostr&oacute; los mensajes enviados un rato antes de salir para aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hola Susana, no nos conocemos, soy Nuria la esposa de Roque, los mensajes intercambiados entre vos y mi esposo que le&iacute;, son los que est&aacute;n en la fotograf&iacute;a que te adjunto. El primero de hoy lo enviaste vos y tengo que agradec&eacute;rtelo. Sin &eacute;l no habr&iacute;a existido el otro, y los dos son necesarios para tener una idea cabal de la relaci&oacute;n existente entre ustedes. Acabo de despedirlo en la estaci&oacute;n terminal, espero que esta noche descanses relajada. Aunque pueda parecer raro no estoy enojada, sino contenta&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hola Nuria, lamento que te hayas enterado as&iacute;. Hubiera preferido que fuera de otro modo. Me alegra que no est&eacute;s con la furia y el dolor que son esperables en una situaci&oacute;n como esta. Por favor acl&aacute;rame c&oacute;mo es eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;La cuesti&oacute;n es que debo agradecerte tres cosas. Lo primero es que me quitaste un cargo de conciencia ya que sufr&iacute;a porque, en mi coraz&oacute;n, el lugar de Roque ha sido ocupado por otro. Lo segundo es que esa encrucijada se ha resuelto sin provocar dolor en mi marido. Y lo tercero es que un futuro, que parec&iacute;a largamente angustioso e incierto, se aclar&oacute; de un momento a otro y bien para ambas partes. &Eacute;l podr&aacute; seguir a tu lado y yo emprender un nuevo camino. Ambas en paz&rdquo;.<\/p>\n<p>Y sucedi&oacute; lo esperable, ya de regreso de esa deliciosa cena son&oacute; su tel&eacute;fono, era mi hermano. Nuria me hizo se&ntilde;as de silencio y conect&oacute; el parlante; la voz de Roque sonaba, por momentos enojado y en otros como el culpable encontrado en falta, mientras mi cu&ntilde;ada se manejaba con una solvencia y agudeza sorprendentes en ese dif&iacute;cil di&aacute;logo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Haber, expl&iacute;came c&oacute;mo es eso de que mi lugar est&aacute; ocupado por otro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo har&eacute; encantada apenas me cuentes de la mujer que ocupa el m&iacute;o a tu lado&rdquo;.<\/p>\n<p>Para mis adentros dije &ldquo;Tocado y herido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiz&aacute; nos convenga hablar personalmente&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Totalmente de acuerdo; hasta ese momento te sugiero que busques un lugar para vivir y le cuentes la nueva situaci&oacute;n a tus padres, yo lo har&eacute; con los m&iacute;os&rdquo;.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os han pasado desde aquel reordenamiento familiar; estamos en la galer&iacute;a, mi sobrino jugando sobre un acolchado y yo sentado con Nuria en mi falda, abraz&aacute;ndome, d&aacute;ndome besos y susurrando en mi o&iacute;do:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi cielo, me siento muy llena con tu pija tan adentro, pero no te muevas mucho que quiero dilatar y hacerte juntar fuerzas para que tu corrida sea tan potente que los espermatozoides tengan por delante un corto viaje hasta fecundar mi &oacute;vulo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado mi amor, pero si me segu&iacute;s orde&ntilde;ando con la vagina en quince segundos suelto hasta la m&eacute;dula de los huesos&rdquo;.<\/p>\n<p>Nueve lunas despu&eacute;s naci&oacute; Samuel con la misi&oacute;n de aumentar nuestra felicidad.<\/p>\n<p>P&aacute;rrafo aparte<\/p>\n<p>Mis estimados comentadores, este relato va dedicado a ustedes. Nombro en particular a Gabriel (mensaje del 19 de octubre) y a Josemafacu (mensaje del 27 de octubre) quienes me ayudaron a expulsar la modorra que me ten&iacute;a preso.<\/p>\n<p>Reciban todos mi afectuoso abrazo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>7 &#8211; &ldquo;Sa&uacute;l, tu hermano est&aacute; al tel&eacute;fono.&rdquo; &#8211; &ldquo;Voy. Hola Roque.&rdquo; &#8211; &ldquo;Hermano, necesito de vos un favor. Ocurre que me han ofrecido hacer los reemplazos de vacaciones en una sucursal de otra ciudad; aunque dura cuatro meses vendr&eacute; un fin de semana cada quince d&iacute;as y es con una remuneraci&oacute;n muy importante. 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