{"id":44016,"date":"2023-12-03T23:00:00","date_gmt":"2023-12-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-03T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-03T23:00:00","slug":"me-embrujaste-con-tus-pantis-verdes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/me-embrujaste-con-tus-pantis-verdes\/","title":{"rendered":"Me embrujaste con tus pantis verdes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44016\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">42<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Aunque en la actualidad tengo 50 a&ntilde;os, voy a hacer un viaje en el tiempo hasta el a&ntilde;o 1991, cuando ten&iacute;a 18 a&ntilde;os.<\/p>\n<p>En aquella &eacute;poca era una mezcla de heavy y punk y mi ocupaci&oacute;n era la de m&uacute;sico callejero.<\/p>\n<p>En el metro de Madrid y en el de Barcelona me pas&eacute; muchas horas tocando por los pasillos y vagones. Tambi&eacute;n recorr&iacute; muchas plazas y paseos de las ciudades medianas.<\/p>\n<p>Tocaba la guitarra, la arm&oacute;nica y tambi&eacute;n cantaba. No ten&iacute;a temas propios, solo hac&iacute;a versiones de cantautores, sobre todo de Bob Dylan.<\/p>\n<p>La experiencia que voy a relatar ocurri&oacute; mientras yo actuaba en el metro de Madrid y resid&iacute;a en aquella ciudad.<\/p>\n<p>Como uno de tantos d&iacute;as, coloqu&eacute; mis b&aacute;rtulos en uno de los largos pasillos que unen las diferentes l&iacute;neas de metro y comenc&eacute; a tocar.<\/p>\n<p>A las pocas horas, un grupo de tres chicas se me acercan, me echan unas monedas y entablan conmigo una conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Las tres estaban de lujo, con una est&eacute;tica muy alternativa. Pero mis ojos se dispararon hacia la que llevaba unos pantis verdes.<\/p>\n<p>Los pantis de color verde o rojo me vuelven loco. Me excitan una barbaridad, no puedo resistirlo.<\/p>\n<p>Los conjuntaba con unos botines negros, una minifalda roja y una camiseta negra de Ramones. El pelo, de color casta&ntilde;o, lo llevaba recogido en dos coletitas enroscadas y pegadas al cr&aacute;neo.<\/p>\n<p>Muy hermosa de cara. Con unas facciones muy ani&ntilde;adas, aunque ten&iacute;a un a&ntilde;o m&aacute;s que yo.<\/p>\n<p>Luego me enter&eacute; que se llamaba Sonia.<\/p>\n<p>Estaba tan absorto en esta chica, que de las otras dos apenas guardo un vago recuerdo de sus fisonom&iacute;as.<\/p>\n<p>El caso es que me lanc&eacute;, no ten&iacute;a nada que perder. Era un vagabundo.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que a alguna de las tres ten&iacute;a que haberle gustado, sino no se me hubieran acercado. Y apost&eacute; por la chica de los pantis verdes, sin dudarlo ni un segundo.<\/p>\n<p>La invit&eacute; para quedar esa noche e ir a un garito&hellip; y para mi sorpresa, acept&oacute;. Con el tiempo descubr&iacute; que de las tres, dos estaban receptivas hacia m&iacute;. El porcentaje de aciertos era alto. Dif&iacute;cil hacer el rid&iacute;culo entr&aacute;ndole a la que me hubiera dado calabazas, aunque con lo torpe que soy todo podr&iacute;a pasar.<\/p>\n<p>Nos fuimos conociendo y llegamos a ser un rollete de cuatro meses, despu&eacute;s las circunstancias nos separaron.<\/p>\n<p>Durante ese verano incluso actu&oacute; conmigo y me ayudaba a recoger las propinillas que nos daba la gente. Sac&aacute;bamos para malvivir. Luego decidi&oacute; volver con sus padres y reanudar los estudios e hizo muy bien. Yo tambi&eacute;n despu&eacute;s fui cambiando.<\/p>\n<p>El caso es que a Sonia le encantaban las guarradas, centradas sobre todo, en el fetichismo de la nariz y de los pies. Parafilias que acab&eacute; incorporando a mi bagaje vital para siempre. Por lo menos hasta la actualidad.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s sea ese el motivo de que siga firme en mi recuerdo esta relaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Cada vez que hac&iacute;amos el amor, Sonia sab&iacute;a que ten&iacute;a terminantemente prohibido quitarse los pantis. Se colocara a cuatro patas, cabalgara sobre m&iacute; o lo hici&eacute;ramos de lado, ten&iacute;a que lucir sus esculpidas piernas con unos sensuales pantis de color verde o rojo.<\/p>\n<p>Todos ellos, por cierto, ten&iacute;an a la altura de la entrepierna un planificado descosido.<\/p>\n<p>Como contrapartida, yo tambi&eacute;n sab&iacute;a que siempre que desayunara, almorzara, merendara o cenara, ten&iacute;a que condimentar mi comida con sus peculiares especias salidas de sus orificios nasales, bucal y vaginal.<\/p>\n<p>Cuando com&iacute;amos en casa me serv&iacute;a sus mocos, saliva y orina frescos, reci&eacute;n recogidos de sus respectivos manantiales. Pero cuando com&iacute;amos en un restaurante o local de comida r&aacute;pida llevaba en el bolso tres botes de pl&aacute;stico de estos que te dan en el centro de salud. Los guardaba en el frigor&iacute;fico para que no se estropease el contenido.<\/p>\n<p>En el primero solo guardaba orina. En el segundo, orina mezclada con moquillo y con mocos largos como lombrices. Y ya por &uacute;ltimo, en el tercero guardaba saliva, babas y unos gargajos verdes que extra&iacute;a de lo m&aacute;s profundo de los bronquios, montando un numerito y haciendo unos ruidos guturales para conseguirlos, que no me extra&ntilde;aba que en p&uacute;blico se cortase de hacerlo.<\/p>\n<p>Aunque era verano cuando nos conocimos, siempre estaba acatarrada. A veces se le escurr&iacute;a un poco de moquillo por las fosas nasales, Sonia esperaba a que le llegara a la altura de la comisura del labio superior. Entonces yo, aprovechando para darle un morreo, se lo lam&iacute;a y me lo tragaba, sabore&aacute;ndolo con gusto, y comprobando lo salobre y &aacute;cido del l&iacute;quido. Esto en p&uacute;blico, con cierto recato, era m&aacute;s f&aacute;cil de hacer.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, mientras com&iacute;amos unas hamburguesas en una terraza, la veo abrir el bolso y me espero lo peor. Yo no necesitaba k&eacute;tchup, mayonesa ni mostaza. Sonia tra&iacute;a mis condimentos diet&eacute;ticos de casa. Empieza por abrir el bote que contiene saliva, babas y gargajos y con una cucharilla de las del caf&eacute; esparce por la carne y la lechuga, con cierta parsimonia, toda la cantidad que conten&iacute;a el bote. Era tal el exceso de &ldquo;salsa&rdquo;, que gran parte de ella se desliz&oacute; por los bordes de la hamburguesa y se fue amontonando en el plato. Saca el que contiene orina mezclada con moquillo y mocos y lo vac&iacute;a en mi vaso. Por el interior del cristal se observaban los mocos nadando como si fueran lombrices.<\/p>\n<p>Como el vaso se hab&iacute;a quedado mediado, sac&oacute; el tercer bote, el cual conten&iacute;a solo orina y lo vac&iacute;a en el vaso para completarlo.<\/p>\n<p>Con suma delicia, me fui comiendo aquel manjar. Con la cucharilla iba recogiendo los restos de saliva, baba y gargajos que se acumulaban en el fondo del plato. A medida que los deglut&iacute;a iba tomando conciencia de lo amargo de su sabor. Aquellos gargajos verdes ten&iacute;an el aspecto de cachitos de guacamole. Las gentes de las mesas de al lado miraban como diciendo &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; pareja m&aacute;s rara! &iexcl;Se traen los condimentos de casa!&rdquo; Nos re&iacute;amos mucho en esas situaciones.<\/p>\n<p>Me congratulaba ver la cara de &eacute;xtasis que pon&iacute;a mi chica. Yo iba bebiendo aquel oro l&iacute;quido con tropezones a sorbos, poco a poco. Me sentaba de maravilla. En el fondo del vaso quedaban algunas &ldquo;lombrices&rdquo; rezagadas, yo las recog&iacute;a con la cucharilla y me las zampaba paladeando aquella exquisitez.<\/p>\n<p>Sonia estaba tan excitada que no pudo esperar a llegar a casa. Me la tuve que follar en unos ba&ntilde;os p&uacute;blicos.<\/p>\n<p>Ella, simplemente, apoy&oacute; un pie en el retrete y d&aacute;ndome la espalda, separ&oacute; un poco los muslos y se reclin&oacute; hacia adelante ligeramente. No hac&iacute;a m&aacute;s que suspirar esperando con ansiedad a que yo le ensartara por detr&aacute;s toda mi polla en su palpitante y chorretoso co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Como los pantis estaban descosidos en el lugar id&oacute;neo, por ese lado no tuve complicaciones. Las bragas tampoco resultaron ser un gran impedimento para penetrarla. Apart&eacute; un poco la tela con los dedos y listo.<\/p>\n<p>No tard&oacute; ni diez minutos en alcanzar el orgasmo. Fue tan intenso que la tuve que sujetar por la cintura porque le flaquearon un poco las piernas y tuve miedo de que se cayera.<\/p>\n<p>Se desacopl&oacute; de mi verga, se arrodill&oacute; y de un solo bocado se engull&oacute; toda mi tranca. Me estuvo follando con su boca, a buen ritmo un buen rato. Hasta que ya no pude aguantar m&aacute;s y me descargu&eacute; todo en ella.<\/p>\n<p>Estuvo un largo espacio de tiempo con mi rabo acoplado en su garganta.<\/p>\n<p>Poco a poco se lo fue sacando mientras me lo exprim&iacute;a y orde&ntilde;aba, para no dejar restos de semen perdidos ni fuera ni dentro de mi falo.<\/p>\n<p>Una vez mi polla estuvo fuera, Sonia junt&oacute; los labios e hizo por espacio de 30 segundos el gesto de estar enjuag&aacute;ndose la boca con un colutorio.<\/p>\n<p>Luego, a c&aacute;mara lenta, se fue tragando mi lefa, saboreando cent&iacute;metro cubico a cent&iacute;metro c&uacute;bico con gran meticulosidad.<\/p>\n<p>Hasta que por fin, abri&oacute; la boca y me la ense&ntilde;&oacute; totalmente limpia de restos esperm&aacute;ticos. La yergo y nos damos un morreo apasionado.<\/p>\n<p>Ya en casa, mientras miramos una pel&iacute;cula o un documental, Sonia espera a que yo le haga un buen masaje en los pies.<\/p>\n<p>Con mis manos y boca le acaricio, beso y lamo cada uno de sus diez deditos.<\/p>\n<p>En las plantas de los pies intento localizar los puntos er&oacute;genos que la vuelvan a encender.<\/p>\n<p>Con los dedos de mis manos y mi lengua, palpo y lamo con fuerza all&iacute; en donde noto que empieza a gemir con m&aacute;s profundidad e intensidad.<\/p>\n<p>Me da igual si sus pies est&aacute;n limpios y frescos despu&eacute;s de un ba&ntilde;o con emolientes o si est&aacute;n reci&eacute;n descalzados despu&eacute;s de una buena caminata de tres horas.<\/p>\n<p>Los saboreo y chupo con la misma pasi&oacute;n y dedicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La cara de agradecimiento de Sonia bien lo val&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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