{"id":44023,"date":"2023-12-03T23:00:00","date_gmt":"2023-12-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-03T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-03T23:00:00","slug":"blanca-nieves-y-los-siete-vergones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/blanca-nieves-y-los-siete-vergones\/","title":{"rendered":"Blancanieves y los siete vergones"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44023\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 2<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Lucrecia, una profesora de danza, daba un taller en una casona antigua, en medio de un valle en la provincia de C&oacute;rdoba.<\/p>\n<p>Mientras ella desarrollaba su tarea todos los martes, un grupo de personas talle baja realizaban diferentes tareas de mantenci&oacute;n, carpinter&iacute;a, plomer&iacute;a, herrer&iacute;a, pintura y todo lo concerniente a la fontaner&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella era una mujer alta curvil&iacute;nea de grandes pechos y con una mala costumbre, seg&uacute;n sus compa&ntilde;eras, de no utilizar ropa interior bajo su guardapolvo blanco, que era su traje de trabajo.<\/p>\n<p>En ciertas ocasiones y seg&uacute;n la luz del d&iacute;a, se transparentaba ese guardapolvo mas que otras veces, se sentaba debajo de un &aacute;rbol para refrescarse en los d&iacute;as de calor, flexionaba y extend&iacute;a sus piernas, con toda la necesidad de sentir la brisa en su vulva suave humedad y prolijamente rasurada, un d&iacute;a se le ocurri&oacute; girar su cuerpo hacia el lugar donde los hombres peque&ntilde;os realizaban sus tareas habituales, cerraba los ojos, porque de alguna forma sent&iacute;a verg&uuml;enza de un deseo que empezaba a fortalecerse semana a semana.<\/p>\n<p>Los hombres eran siete, y ellos estaban seguros de que esa profesora ten&iacute;a un extra&ntilde;o deseo relacionado con su condici&oacute;n, ser devotee es algo que tarde o temprano se nota y mucho&hellip;<\/p>\n<p>Lucrecia no sab&iacute;a que le ocurr&iacute;a, hasta que Octavio, uno de los siete, s&eacute; acerca uno de esos d&iacute;as donde ella hac&iacute;a esa especie de ritual donde les mostraba la conchita.<\/p>\n<p>&Eacute;l le dice:<\/p>\n<p>-Hola Lucrecia<\/p>\n<p>Ella lo saluda, le pregunta su nombre y su edad y &eacute;l le responde agregando, tengo 24 a&ntilde;os y mi pija tiene el mismo n&uacute;mero de cent&iacute;metros.<\/p>\n<p>Ella, lejos de ofenderse, siente un cosquilleo en los pezones, cierra los ojos, moja sus labios y sin que nadie en la casa lo note, se abre el guardapolvo y Octavio comienza a lamerlos y succionarlos&hellip;<\/p>\n<p>&Eacute;l le dice:<\/p>\n<p>&#8211; Que gran perra sos<\/p>\n<p>Chupa, lame, agarra esas tetas y se sumerge en ellos, se electa y ella lo masturba.<\/p>\n<p>Octavio se corre, corre la verga y le dice que si quiere lechita, el s&aacute;bado siguiente venga a la casona vestida de Blanca Nieves tipo media noche y entre por la ventana.<\/p>\n<p>Ella desesperada le chupa la pija y &eacute;l le insiste con que le dar&aacute; leche el s&aacute;bado, ella se levanta y se va.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado Lucrecia cumple y entra vestida de Blanca Nieves, todo estaba oscuro, y ella dice el nombre del hombrecillo, Octavio aparece completamente desnudo y ella se abalanz&oacute; inmediatamente sobre su gran pija dura, &eacute;l le coge la boca y e le pide taparle los ojos, ella accede.<\/p>\n<p>Inmediatamente van apareciendo uno a uno los otros hombrecillos y Octavio les hace se&ntilde;a que se pajeen cerca de Lucrecia.<\/p>\n<p>Luego &eacute;l la pone en cuatro y mientras le hace el culo le pregunta en medio de la cogida, si le gustar&iacute;a chupar pijas mientras &eacute;l la coge, ella gritando le dice, si hijo de puta, quiero todas las pijas de tu grupo, Octavio le insiste, Lucrecia se quita la venda y ve a los otros seis con pijas paradas de todos los tama&ntilde;os enormes y se enloquece.<\/p>\n<p>En pocos segundos cada uno se ocup&oacute; de cogerla por todos lados, ella ten&iacute;a bocas, huevos, pijas, dedos, lenguas por todo su cuerpo.<\/p>\n<p>La llevan a la mesa y todos la hacen gozar, Lucrecia les pide que se le suban y tres le metan pijas en la boca y los otro cuatro que se ocupen de su concha y culo.<\/p>\n<p>Doble y triple penetraci&oacute;n, el culo se dilataba y le meter&iacute;an de a dos vergas, Lucrecia nunca pens&oacute; en sentir tanto placer.<\/p>\n<p>Octavio dirig&iacute;a la gang bang, y Lucrecia deseaba ser ba&ntilde;ada de leche.<\/p>\n<p>Se ponen de acuerdo y comienzan a acabar por todo el cuerpo de Lucrecia, un bukkake perfecto&hellip;<\/p>\n<p>Desde ese d&iacute;a Lucrecia ser&iacute;a Blanca Nieves cada quince d&iacute;as en la casona del valle de C&oacute;rdoba&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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