{"id":44026,"date":"2023-12-04T23:00:00","date_gmt":"2023-12-04T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-04T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-04T23:00:00","slug":"ni-un-rastro-de-vergenza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ni-un-rastro-de-vergenza\/","title":{"rendered":"Ni un rastro de verg\u00fcenza"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44026\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La iron&iacute;a de la vida quiso que al mismo tiempo que se elevaban las banderas del feminismo con el fanatismo propio de todo lo que efervesce, se pupularizara entre las mujeres un libro, que luego ser&iacute;a pel&iacute;cula, cuyo argumento principal fuera la dominaci&oacute;n. De alguna forma este choque de frentes de vientos fr&iacute;os y calientes, provocar&iacute;a en la cabeza de Vanessa lo que ella experimentar&iacute;a luego como su propio cicl&oacute;n sexual.<\/p>\n<p>Su despertar sexual fue en realidad lento, mas tarde culpar&iacute;a a su novio de pervertir lo que ella llamaba &quot;su cerebro de frutillas&quot;, pero lo cierto es que desde adolescente cada d&iacute;a al desvestirse no pod&iacute;a evitar quedarse un buen rato frente al espejo admirando el contraste entre su delgada cintura y sus prominentes pechos. No tard&oacute; en descubrir que no era la &uacute;nica que quedaba como hipnotizada con su este contraste y le empez&oacute; a divertir la reacci&oacute;n que su cuerpo provocaba en los hombres de todas las edades.<\/p>\n<p>Criada en una familia de clase media, educada y conservadora, llev&oacute; su vestimenta al m&aacute;ximo que esa realidad le permit&iacute;a y su guardarropa se convirti&oacute; en un sin fin de tops escotados, que dejaban ver su ombligo por debajo y por arriba un tatuaje de una peque&ntilde;a iguana clavado en un pecho, imposible de ignorar, que sonrojaba a todos menos a ella.<\/p>\n<p>Su entorno hizo que sus primeros novios fueran devotos de la iglesia para quienes el sexo prematrimonial estaba prohibido. A medida que pasaba el tiempo de pareja, esta prohibici&oacute;n se iba haciendo mas laxa en la moral de estos muchachos que simplemente no pod&iacute;an evitar probar un poco de la manzana a punto caramelo que ten&iacute;an enfrente.<\/p>\n<p>La penetraci&oacute;n era el l&iacute;mite imposible de cruzar, todo lo dem&aacute;s, terreno por explorar. Quiz&aacute;s por este motivo, el &iacute;mpetu que se hubiera resuelto con unos minutos de coito, se distribu&iacute;a en horas de manoseo, cada vez mas caliente.<\/p>\n<p>Su semana se divid&iacute;a en dos partes, de lunes a viernes se encerraba a estudiar para la facultad y el fin de semana la pasaba en casa de los padres de su novio, donde cada vez se llegaba un poco mas lejos.<\/p>\n<p>Ambos descubrieron que pod&iacute;an alcanzar un estado similar a la embriaguez, donde poco importaban las consecuencias. Pronto fue habitual para ella encontrarse semidesnuda sentada sobre una erecci&oacute;n con sus pechos al aire enfrentados a la boca de su novio que no paraba de besarlos y de besarla a ella por horas. Del otro lado de la puerta de la habitaci&oacute;n, sostenida solo por un parlante que la flanqueaba, el resto de la familia continuaba su vida yendo y viniendo en sus quehaceres, solo llam&aacute;ndolos para ir a comer.<\/p>\n<p>Era tal la calentura, que en los viajes en coche para devolverla a su casa, el manoseo segu&iacute;a hasta el estacionamiento mismo de los edificios donde ella viv&iacute;a. Su novio no pod&iacute;a creer con que naturalidad ella se sub&iacute;a la remera y dejaba sus pechos al aire cubiertos solo por una camperita de jean entreabierta que nadie hacia nada por poner en su lugar.<\/p>\n<p>Ella nunca ped&iacute;a nada, nunca avanzaba, pero aceptaba y permit&iacute;a todo.<\/p>\n<p>El desarrollo de su exploraci&oacute;n sexual estuvo determinada por la velocidad con la que su novio pod&iacute;a deshacerse de su extrema moralidad. Afortunadamente para ambos, no se quem&oacute; ninguna etapa, y se pasaron por todas las estaciones.<\/p>\n<p>Gracias es este ejercicio rutinario, ella aprendi&oacute; a acabar ante la mayor variedad de est&iacute;mulos, pero su novio sol&iacute;a contenerse y acabar luego, solo en su casa. Llegado un punto, esto no se pudo sostener mas sin que se haga sumamente visible el mar humor que le provocaba.<\/p>\n<p>En su jugueteo constante, &eacute;l le hablaba y preguntaba sobre sus preferencias, ella contestaba poco y tras mucha insistencia, pero sus respuestas eran una mina de oro. Lleg&oacute; el d&iacute;a en que su novio le pregunto si le gustar&iacute;a ver su leche. Ella respondi&oacute; con una sonrisa. Me encantar&iacute;a. Minutos mas tarde sinti&oacute; por primera vez el olor y la tibia sensaci&oacute;n de este nuevo l&iacute;quido que miraba de cerca con curiosidad, desplaz&aacute;ndose lentamente por su mano, la misma con la cual hab&iacute;a hecho el trabajo para extraerlo.<\/p>\n<p>Cada paso que daban era un escal&oacute;n sobre el cual se paraban para alcanzar el siguiente nivel en una escalera de la que nunca se bajaron.<\/p>\n<p>Hacer que su novio acabara fue a partir de ese d&iacute;a una tarea habitual, y todas las partes de su cuerpo fueron a su turno experimentando esta tibieza. Claramente ella estaba mentalmente preparada para hacer todo antes de que &eacute;l se animara a ped&iacute;rselo. Lleg&oacute; el d&iacute;a en que &eacute;ste le pregunt&oacute; si le pod&iacute;a acabar en la cara. Ella solo asinti&oacute; y se dej&oacute; conducir al ba&ntilde;o, bajo la tapa del inodoro, se sent&oacute; y puso sus labios en trompita como indicando donde le gustar&iacute;a recibir la acabada. Sus ojos verdes no dejaron de mirar a su novio hasta que este descargo todo lo que ten&iacute;a. Una vez terminado, dejo que la leche bajara por su ment&oacute;n y goteara hasta el piso. Ofreci&oacute; el resto de su cara para que su novio limpiara lo que a&uacute;n no hab&iacute;a salido, y luego este abandon&oacute; el ba&ntilde;o para que ella se limpiara.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute; y se mir&oacute; en el espejo, de la misma forma que otras veces se quedaba admirando su figura, esta vez concentr&oacute; su mirada en su carita de nena buena que a todos agradaba, pero que esta vez repet&iacute;a una imagen que ya hab&iacute;a visto en alg&uacute;n video porno que le hab&iacute;a mostrado su novio, nunca se hab&iacute;a pensado a ella misma como una puta y de repente esa palabra la calent&oacute; como nunca hab&iacute;a llegado a imaginar y la leche aun tibia en su cara depositada sobre sus labios, recorriendo su pera hasta colgar por su ment&oacute;n para acabar goteando en sus tetas, le provoc&oacute; una sensaci&oacute;n que no pod&iacute;a comparar con ninguna otra que haya sentido antes. Se qued&oacute; un buen rato mir&aacute;ndose al espejo sin moverse, orgullosa de lo que hab&iacute;a logrado hacer, de su capacidad de calentar y de calentarse al ser enchastrada.<\/p>\n<p>Se limpi&oacute; un poco de la leche con el dorso de la mano, pero solo para luego con esa misma mano desabrochar el bot&oacute;n de sus jeans y empezar al masturbarse el cl&iacute;toris sin dejar de mirarse toda sucia en el espejo ni por un segundo hasta terminar de acabar con la mayor intensidad con la que jam&aacute;s lo hab&iacute;a logrado. Luego de eso limpi&oacute; todo bien y se fue a sentar a la mesa con el resto de la familia de su novio que la estaba esperando para comer.<\/p>\n<p>El siguiente paso se dio sin que ninguno de los dos lo buscara. Los viajes en coche, sobre todos los nocturnos eran de un intenso toqueteo. Pronto la ropa comenzaba a incomodar por lo que &eacute;l se abr&iacute;a la bragueta para dejar su miembro m&aacute;s expuesto a las caricias y ella se dejaba levantar la remara por encima de su busto para que &eacute;l hiciera lo propio. Esta forma de viajar fue siendo cada vez mas habitual sin intentar ninguna provocaci&oacute;n adicional m&aacute;s que la de darse placer. Una noche detienen el coche el sem&aacute;foro y su novio aprovecha el imp&aacute;s para inclinarse sobre ella y chupar sus pechos.<\/p>\n<p>En ese momento se detiene a su lado un colectivo apenas separado unos metros. Una de las personas que viajaba en el colectivo se encontraba mirando en direcci&oacute;n al coche y observa la situaci&oacute;n. Una oleada de adrenalina y temor invadi&oacute; el cuerpo del novio de Vanessa, pero un impulso aun mayor hizo que continuara con la tarea de darle placer, con la mirada puesta en los distintos pasajeros que uno a uno descubr&iacute;an at&oacute;nitos la escena pornogr&aacute;fica que se estaba desarrollando en vivo y en directo a su lado. Vanessa, con sus tetas duras, paradas y brillosas por la baba de su novio se da cuenta de esta situaci&oacute;n cuando ya no hab&iacute;a nadie en el colectivo que no tuviera clavada su mirada sobre ellas.<\/p>\n<p>La situaci&oacute;n continu&oacute; todo lo que dur&oacute; la luz en rojo. Luego de eso, el coche retomo su avance dejando atr&aacute;s al colectivo, y sus pasajeros con una nueva an&eacute;cdota para contar. Este episodio fue como una droga, como hero&iacute;na, se sent&iacute;an hinchados de calentura, envalentonados, electrizados. Fueron a tomar un helado y no pod&iacute;an dejar de hablar de eso y de sonre&iacute;r. Ninguno de los dos lo dijo esa noche, pero sab&iacute;an que no iban a dejar que esa fuera la &uacute;ltima vez.<\/p>\n<p>Al tiempo Vanessa se recibi&oacute; en la facu y se fue a vivir con una amiga a un departamento en medio de la cuidad. Era un dos ambientes con patio por estar ubicado en planta baja. Los fines de semana su compa&ntilde;era de cuarto se iba a visitar a su familia por lo que Vanessa invitaba a su novio a quedarse. Estaban en el sill&oacute;n, cada vez mas desnudos, cada vez mas calientes, el episodio del colectivo aun en sus cabezas.<\/p>\n<p>Ella, como siempre, no iba a proponer nada. Por suerte. su novio se anima despu&eacute;s de mucho dudar y le dice: &iquest;me acompa&ntilde;as al patio? Ella contesta: &iquest;al patio? El asiente con la cabeza y la agarra de la mano, sale primero apenas con un calzoncillo y remera, ella en bombacha y remera corta. Frente al patio varios edificios con decenas de ventanas con sus luces encendidas, con potenciales espectadores. Se empiezan a besar, el la da vuelta y la enfrenta a las ventanas, le levanta la remera para que se puedan ver sus tetas. Ella cree que &eacute;l se la quiere sacar por lo que termina sola el trabajo.<\/p>\n<p>&Eacute;l se pone a mil. Saca la pija y se le empieza a frotar por la espalda y el culo mientras acaricia, con manos llenas de saliva, sus pechos totalmente expuestos. Chupame la pija, le dice con el coraz&oacute;n golpeando a mil. El esperaba que Vanessa aprovechara la oportunidad para darse vuelta, dar la espalda a los edificios y practicarle sexo oral arrodillada sobre el. Por el contrario, Vanessa se ubica y lo ubica a el perpendicular a los edificios, como si el patio fuera un escenario, de manera que quedara bien dibujada la silueta de un hombre con el pito erecto y una puta inclin&aacute;ndose sobre &eacute;l con las tetas descubiertas, meti&eacute;ndose la pija en la boca y sac&aacute;ndola infinitas veces.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s le sorprend&iacute;a era que en estas situaciones Vanessa se pon&iacute;a en lo que &eacute;l llamaba, modo c&aacute;mara lenta. Nada la apuraba, no ten&iacute;a prisa por salir del patio, por evitar que la miraran, que alguien les gritara algo, les sacara fotos o los filmara. Vanessa solo se concentraba en la pija y disfrutaba cada leng&uuml;etazo que le pasaba, cada beso de puta que le daba, como si no hubiera nadie m&aacute;s, como si no importara nada mas. Era su novio el que ten&iacute;a que hacer un esfuerzo por concentrarse en la situaci&oacute;n, el s&iacute; tem&iacute;a todo lo otro, y eso amenazaba con volverlo fl&aacute;cido. Pero era la habilidad de Vanessa y su actitud de puta la que lo sosten&iacute;a duro y en su lugar y lo llevaba felizmente hasta su final.<\/p>\n<p>Ella siempre fue la mas sexual de los dos, la que siempre buscaba los besos, el era m&aacute;s retra&iacute;do, pero una vez que se encend&iacute;a tomaba el control de la situaci&oacute;n como si la hubiera provocado.<\/p>\n<p>Una tarde de paseo por el parque rosedal, charlando ambos de cosas que charlan las parejas, Vanessa apoya su mano sobre la bragueta del pantal&oacute;n de &eacute;l y lo empieza a acariciar. Era pleno mediod&iacute;a, las familias iban y ven&iacute;an, pasaban por su lado, el gesto era tan normal y su actitud tan indiferente que nadie parec&iacute;a notarlo, la erecci&oacute;n no tard&oacute; en abultarse y las palabras se trababan antes de llegar a la boca de su novio que no sab&iacute;a que correspond&iacute;a hacer en esa situaci&oacute;n totalmente inesperada. El momento habr&aacute; durado 5 minutos, varios a&ntilde;os mas tarde volver&iacute;a a hacer lo mismo en un aeropuerto justo al momento del embarque.<\/p>\n<p>Las pocas veces que Vanessa tomaba la iniciativa eran as&iacute; de arriesgadas. La segunda vez fue en un vuelo nocturno de 9hs. era el momento en que apagaban las luces y todos dorm&iacute;an, ella simplemente le bajo los pantalones a su novio y se la empez&oacute; a chupar como si no hubiera nadie. El la detuvo y ella se incorpor&oacute; en su asiento. Todos dorm&iacute;an y su familia que volaba con ellos estaba solo unos asientos mas atr&aacute;s. El lo pens&oacute; mejor, cuantas veces voy a tener esta oportunidad? Le hizo un m&iacute;nimo gesto y ella entendi&oacute; perfectamente, volvi&oacute; a poner su boca entre sus piernas y sigui&oacute; chupando hasta el final. Ella nunca mostr&oacute; pudor a mostrarse y jam&aacute;s se neg&oacute; a desvestirse en ninguno de los lugares y las situaciones en las que su novio se lo pidi&oacute;.<\/p>\n<p>Esta actitud de Vanessa le planteaba un desaf&iacute;o, cual era el siguiente paso? El sent&iacute;a que no pod&iacute;a desaprovechar su suerte, ten&iacute;a que avanzar lo que fuera necesario hasta encontrar el punto en el que ella finalmente dijera que no, pero no parec&iacute;a haberlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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