{"id":44051,"date":"2023-12-06T23:00:00","date_gmt":"2023-12-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-06T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-06T23:00:00","slug":"luces-rojas-de-msterdam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/luces-rojas-de-msterdam\/","title":{"rendered":"Luces rojas de \u00c1msterdam"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44051\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 36<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando a una persona le gusta viajar, siempre buscar&aacute; el modo o los medios para realizar sus sue&ntilde;os. Pero si hay algo que han aprendido los viajeros frecuentes, adem&aacute;s de econom&iacute;a b&aacute;sica, es a ser muy tolerantes con las costumbres y h&aacute;bitos de los lugares que visitan. Ciertamente &Aacute;msterdam es uno de esos peculiares destinos tur&iacute;sticos; donde ir con una mente abierta es lo m&aacute;s recomendable.<\/p>\n<p>Era un viaje de alrededor de cuatro horas en tren, la primavera pasada, desde la terminal de Par&iacute;s hasta la ciudad capital de Holanda. El trayecto fue tranquilo, sin contratiempos. Hab&iacute;amos salido temprano aquel d&iacute;a, como a las siete de la ma&ntilde;ana, por lo que esper&aacute;bamos llegar a nuestro destino antes de mediod&iacute;a.<\/p>\n<p>Mi novia Liz y yo hab&iacute;amos planeado este viaje por Europa desde el a&ntilde;o anterior. Somos del norte de M&eacute;xico, nos conocimos en la universidad y nos hicimos novios antes de graduarnos. Ambos ten&iacute;amos veinte y tres a&ntilde;os en ese momento y nos gustaba viajar. Raz&oacute;n por la que no nos hab&iacute;amos apresurado en hacer planes para una boda. Sol&iacute;amos decir a nuestros amigos en tono de broma, que est&aacute;bamos ensayando para nuestra Luna de Miel.<\/p>\n<p>Liz es realmente muy hermosa; tiene un bello rostro con piel aperlada y cabello rizado. Una linda silueta natural muy esbelta, magn&iacute;fico busto redondo y voluptuoso, muy bien proporcionado para su anatom&iacute;a; y un trasero firme y respingado que te hace desear estar fornicando con ella d&iacute;a y noche; lo que casi siempre era de esa manera.<\/p>\n<p>Pero lo que m&aacute;s me enamoraba de ella, era su actitud temeraria y aventurera. Una mujer a la que pocas cosas la asustan. No pod&iacute;a haber encontrado una mejor compa&ntilde;era de viaje para realizar mis aventuras; ya que para ese entonces llev&aacute;bamos una buena cantidad de kil&oacute;metros acumulados.<\/p>\n<p>Al llegar a nuestro destino en la terminal del ferrocarril pedimos un par de indicaciones en el m&oacute;dulo de informaci&oacute;n tur&iacute;stica y comenzamos a caminar rumbo a nuestro hotel. Afortunadamente &eacute;ste se encontraba no muy lejos, a una caminata de diez minutos desde la terminal. Esa era una de las razones por la cual nosotros lo hab&iacute;amos seleccionado para hospedarnos durante nuestra visita; aunque no la &uacute;nica.<\/p>\n<p>Mientras camin&aacute;bamos rumbo al hotel, tuvimos oportunidad de apreciar un poco de la hermosa y original arquitectura de los edificios tradicionales de la ciudad. Aunque no pod&iacute;an faltar las innumerables tiendas de souvenirs en ambos lados de la calle, restando algo de autenticidad a la hist&oacute;rica ciudad.<\/p>\n<p>Un detalle que llam&oacute; nuestra atenci&oacute;n fue el grado de impacto que ten&iacute;a los temas del sexo y las drogas legales en los souvenirs. Y no es que uno sea muy persignado en esos temas; simplemente era algo que saltaba a la vista. Despu&eacute;s de todo &eacute;sta es una de las principales razones, por la que &Aacute;msterdam se ha convertido en uno de los destinos vacacionales predilectos para los j&oacute;venes del norte de Europa.<\/p>\n<p>Hab&iacute;amos escuchado de nuestros amigos y conocidos, tantas historias de la desenfrenada vida nocturna en el Red Light District de &Aacute;msterdam, que cuando Liz y yo planeamos nuestro itinerario de viaje por Europa no dudamos en incluir a esta ciudad en nuestra ruta. La proximidad del hotel a la famosa zona roja era la otra raz&oacute;n por la que lo hab&iacute;amos elegido.<\/p>\n<p>La zona roja o zona de tolerancia de &Aacute;msterdam, est&aacute; conformada por varias calles que corren a lo largo de algunos canales cercanos a la terminal del tren. Se volvi&oacute; mundialmente famosa, debido a que aqu&iacute; la prostituci&oacute;n y drogas recreativas son legales. Y aunque, en el mundo existen otras ciudades iguales o m&aacute;s tolerantes, la caracter&iacute;stica principal que le dio el impulso a &Aacute;msterdam como destino tur&iacute;stico, fue la manera en que las sexoservidoras captan a sus clientes. Exhibiendo sus cuerpos vestidos con diminutas prendas de lencer&iacute;a a trav&eacute;s de las ventanas de sus casas. Obvio no son sus casas verdaderas, ser&iacute;an m&aacute;s bien sus puestos de trabajo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de arrastrar nuestras maletas por las empedradas calles un poco m&aacute;s de lo planeado, a causa de las incontables fotos y mensajes para nuestros familiares y amigos, llegamos hasta nuestro hotel justo frente al Monumento Nacional; un enorme obelisco en medio de la plaza principal.<\/p>\n<p>Por la ubicaci&oacute;n del hotel &eacute;ste era un poco costoso, aunque no tan grande como los modernos resorts, pero s&iacute; muy elegante y de buen gusto. La gran mayor&iacute;a de las parejas que se hospedaban ah&iacute; en esos d&iacute;as, eran matrimonios algo mayores. En la recepci&oacute;n del hotel se encontraban un chico y una chica atendiendo a los hu&eacute;spedes que se registraban. El chico fue el que nos atendi&oacute; una vez que se desocup&oacute;.<\/p>\n<p>Era un joven muy apuesto y de buen porte, rubio y de ojos azules. Muy amable y educado, aunque un poco &lsquo;fr&iacute;o&rsquo; de acuerdo con nuestros est&aacute;ndares latinos. En lo que nos registr&aacute;bamos not&eacute; como mi novia no le quitaba los ojos de encima al chico que nos atend&iacute;a, sonriendo coquetamente a la menor oportunidad en que sus miradas se cruzaban. &Eacute;l sin embargo, muy respetuosamente, se limitaba a sonre&iacute;r cort&eacute;smente sin traspasar los l&iacute;mites dirigi&eacute;ndose siempre hacia nosotros con respeto.<\/p>\n<p>En lo que yo me encontraba llenando las formas de registro, Liz aprovech&oacute; para platicar con el joven, pidiendo que nos recomendara alg&uacute;n lugar para almorzar y salir a beber unas copas. Casi para finalizar el registro note como el chico, un poco m&aacute;s relajado, le gui&ntilde;aba el ojo a mi novia para despedirse.<\/p>\n<p>Lejos de molestarme la actitud atrevida de mi novia, me agrad&oacute; el hecho de que ella fuera capaz de hacer romper la compostura r&iacute;gida y g&eacute;lida de aquel apuesto chico. Al terminar el registro nos dirigimos al ascensor para subir a nuestra habitaci&oacute;n, oportunidad que aprovech&eacute; para bromear con Liz.<\/p>\n<p>&mdash;No le quitaste el ojo de encima al chico &mdash;acus&eacute; a mi novia en tono de broma, abraz&aacute;ndola por la cintura para acercarla a m&iacute;&mdash;. &iquest;No estar&aacute;s pensando en ponerme los cuernos con ese hijo de Od&iacute;n? &mdash;pregunt&eacute; haciendo referencia a los dioses n&oacute;rdicos del norte de Europa.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si no encuentro algo mejor, tendr&eacute; que chuparme esa paleta de hielo &mdash;respondi&oacute; a su vez Liz de buen humor a mi broma, haciendo referencia a la actitud fr&iacute;a inicial del chico.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hielo? &mdash;pregunt&eacute; en forma ret&oacute;rica&mdash;. Creo que lo dejaste bastante caliente &mdash;coment&eacute; exagerando algo que de hecho ten&iacute;a poca importancia con el af&aacute;n de elevar el morbo en nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Mi relaci&oacute;n con Liz siempre ha sido muy buena, no por nada hemos realizado tantos viajes juntos, algunos m&aacute;s austeros que otros; por lo que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n no has tocado hospedarnos en hostales, de esos donde la privacidad no est&aacute; incluida, vi&eacute;ndonos forzados a tener que compartir una habitaci&oacute;n con m&aacute;s de ocho personas.<\/p>\n<p>Obviamente con este tipo de cercan&iacute;a llegas a conocer a muchos otros viajeros con los que compartes consejos y experiencias relacionadas a los sitios de tu ruta. Un consejo en particular que nos hab&iacute;an dado antes de salir de Par&iacute;s es que no nos ofendi&eacute;ramos si sent&iacute;amos a los n&oacute;rdicos un poco &lsquo;fr&iacute;os&rsquo;; ya que es parte de su cultura el ser reservado con los turistas. Raz&oacute;n por la que me impresionaba que mi novia hubiera sido capaz de hacerlo romper el hielo de la formalidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No estar&aacute;s celoso? &mdash;pregunt&oacute; ella divertida con la situaci&oacute;n, acercando sus labios a los m&iacute;os.<\/p>\n<p>Visiblemente excitado y sin poder contenerme un segundo m&aacute;s abrac&eacute; a Liz para fundirnos en un enorme beso, el cual ella me correspondi&oacute; entreg&aacute;ndose a mis brazos. Un beso que no termin&oacute; hasta escuchar el timbre del ascensor indic&aacute;ndonos que ya hab&iacute;amos llegado hasta nuestro piso.<\/p>\n<p>En cuesti&oacute;n de sexo nuestra relaci&oacute;n siempre hab&iacute;a sido muy plena y satisfactoria. Desde el inicio hab&iacute;amos tenido la confianza para hablar francamente, como hab&iacute;a sido en la intimidad con nuestras anteriores parejas. Dejando claro lo que nos gustaba y lo que no. Obviamente esto tambi&eacute;n inclu&iacute;a nuestras fantas&iacute;as m&aacute;s &iacute;ntimas.<\/p>\n<p>Siendo una de las fantas&iacute;as m&aacute;s recurrentes, la de la posibilidad de hacer un tr&iacute;o con un chico o una chica. Fantas&iacute;a que no llegaba m&aacute;s all&aacute; de nuestros jugueteos de alcoba durante el sexo; sin animarnos a establecer un plan para consumarla.<\/p>\n<p>Pero en lo que ambos concord&aacute;bamos, es que s&iacute; alguna vez nos anim&aacute;bamos a realizarla, lo mejor era que ocurriera durante uno de nuestros viajes. Razonando que en caso de que no saliera como esper&aacute;ramos, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil terminar una relaci&oacute;n con un completo desconocido que con alguien de nuestra propia ciudad de residencia.<\/p>\n<p>Ese hecho, adem&aacute;s de saber que mi novia se hab&iacute;a sentido atra&iacute;da f&iacute;sicamente por aquel apuesto chico rubio de la recepci&oacute;n del hotel me hab&iacute;an excitado enormemente; ante la posibilidad de poder ver realizada una de nuestras fantas&iacute;as justo en esos d&iacute;as. S&oacute;lo faltaba una cosa m&aacute;s; saber si Liz realmente estar&iacute;a dispuesta a hacerlo.<\/p>\n<p>Tan pronto entramos a la habitaci&oacute;n continuamos con nuestra sesi&oacute;n de caricias, queriendo mutuamente comernos a besos con los labios. Nuestras manos desesperadas se deslizaron por nuestros cuerpos, tratando afanosamente de liberarlos de sus ropas. Sin embargo, debido a lo cansado del viaje y al hecho de que a&uacute;n no hab&iacute;amos almorzado, nuestra excitaci&oacute;n se fue tan pronto como lleg&oacute;. Por lo que terminamos, casi semi desnudos abrazados sobre la cama.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de descansar un rato, estuvimos listos para salir a almorzar al restaurante que nos hab&iacute;a recomendado el chico de la recepci&oacute;n; y de paso recorrer un poco la ciudad. Aunque de hecho en ese momento, lo que m&aacute;s me atra&iacute;a era la posibilidad de poder realizar un tr&iacute;o con el apuesto chico. Obvio, yo no quer&iacute;a preguntar a mi novia directamente que le parec&iacute;a la idea, as&iacute; que, si realmente deseaba hacer realidad nuestra fantas&iacute;a, iba tener que trabajarla de una forma un poco m&aacute;s sutil.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si mejor nos quedamos? &mdash;pregunt&eacute; a mi novia bromeando, tratando de abrazarla para llevarla a la cama.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que no &mdash;respondi&oacute; ella, poniendo un alto a mis intenciones&mdash;, ya estamos aqu&iacute;, hay que aprovechar y hacer de todo, por que quien sabe cu&aacute;ndo volvamos &mdash;razon&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes mucha raz&oacute;n amor, salgamos y hagamos de todo &mdash;concord&eacute; incit&aacute;ndola a romper los l&iacute;mites&mdash;, quiz&aacute;s hasta podamos realizar alguna de nuestras fantas&iacute;as &mdash;suger&iacute; p&iacute;caramente para sondear el terreno.<\/p>\n<p>&mdash;Ya dijiste &mdash;acept&oacute; Liz&mdash;, luego no quiero que te vayas a rajar &mdash;agreg&oacute; desafi&aacute;ndome entre risas.<\/p>\n<p>La primera parte de mi plan hab&iacute;a funcionado a la perfecci&oacute;n. Liz hab&iacute;a accedido ingenuamente, a la posibilidad de realizar una de nuestras fantas&iacute;as. O quiz&aacute;s hab&iacute;a sido al rev&eacute;s, y hab&iacute;a sido yo el verdadero ingenuo; no lo s&eacute;, pero en ese momento no iba dejar pasar la oportunidad por nimiedades.<\/p>\n<p>&mdash;Si alguien se va a rajar no voy a ser yo &mdash;respond&iacute; en&eacute;rgico, defendiendo mi palabra y pasando la pelota a mi novia.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo, &iexcl;Puto el que se raje! &mdash;amenaz&oacute; Liz, creando un espont&aacute;neo pacto secreto entre nosotros para esos d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Acepto el reto, &iexcl;puto el que se raje! &mdash;respond&iacute; precipitadamente, aceptando su reto sin detenerme a pensar en las consecuencias de tan precipitado pacto.<\/p>\n<p>Todo hab&iacute;a salido perfecto, ahora era momento de trabajar al apuesto chico de la recepci&oacute;n, quien yo supon&iacute;a ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil de convencer. Despu&eacute;s de todo, me hab&iacute;a quedado con la impresi&oacute;n de que &eacute;l se hab&iacute;a sentido atra&iacute;do hacia Liz lo cual, en lugar de recriminarle, planeaba aprovecharlo en su contra.<\/p>\n<p>&mdash;Pregunt&eacute;mosle a tu amiguito por la direcci&oacute;n exacta del restaurante &mdash;propuse a mi novia en tono de broma al salir del ascensor para ver su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo, d&eacute;jamelo a m&iacute; &mdash;respondi&oacute; mi novia, dibujando una sonrisa en sus labios.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute; igualmente complacido con la reacci&oacute;n de Liz a mi sugerencia. Era obvio que le agradaba la idea de volver a conversar con el apuesto chico. Ya no tendr&iacute;a que preocuparme por nada, mi novia se encargar&iacute;a de seducirlo; de aqu&iacute; en adelante todo ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil, razon&eacute; err&oacute;neamente.<\/p>\n<p>Para nuestra sorpresa, al llegar al mostrador de recepci&oacute;n ya no se encontraba el chico que nos hab&iacute;a recibido anteriormente, &uacute;nicamente se encontraba la chica atendiendo a los hu&eacute;spedes. El rostro de mi novia no pudo ocultar su decepci&oacute;n, haciendo una mueca con su boca.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes &iquest;puedo ayudarlos? &mdash;pregunt&oacute; amablemente la recepcionista en perfecto espa&ntilde;ol.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes, s&oacute;lo quer&iacute;amos saber c&oacute;mo llegar al restaurante que nos recomendaron &mdash;expliqu&eacute;.<\/p>\n<p>La chica examin&oacute; la direcci&oacute;n por un segundo antes de responder. Ella era realmente muy bonita, por vestir uniforme quiz&aacute;s no lo hab&iacute;a notado cuando nos registramos, lo que me hizo sentir avergonzado conmigo mismo (como era posible que no lo hubiese notado por estar embelesado con un joven, por m&aacute;s apuesto que pudiera ser). Ella ten&iacute;a un hermoso rostro de piel blanca como la leche y cabello negro. Su uniforme s&oacute;lo permit&iacute;a adivinar su figura, pero luc&iacute;a muy delgada, casi de la misma estatura de Liz.<\/p>\n<p>&mdash;Esto es cerca del museo Van Gogh &mdash;respondi&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash;Si justamente queremos llegar a comer ah&iacute;, y luego pasar al museo &mdash;coment&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es buena idea, s&oacute;lo sino es que est&eacute;n muy hambrientos &mdash;coment&oacute; ella con una hermosa sonrisa&mdash;. Por estar cerca del museo, ese restaurante tiene mucha demanda en esta temporada, por lo que usualmente necesitan reservaci&oacute;n. &iquest;Si gustan puedo llamar para preguntar si tienen mesa disponible?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iquest;En serio? &mdash;exclam&eacute;&mdash;. &iquest;Puedes hacernos ese favor?<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute; &mdash;respondi&oacute; ella amablemente.<\/p>\n<p>La recepcionista, enseguida tomo el tel&eacute;fono y procedi&oacute; a llamar al restaurante. Debido a que ella hizo la llamada hablando en holand&eacute;s o alem&aacute;n, no lo s&eacute; con exactitud, no pudimos entender nada de lo que dec&iacute;a; pero su expresi&oacute;n facial no suger&iacute;a nada bueno.<\/p>\n<p>&mdash;S&oacute;lo tienen una mesa disponible hasta las 7:00 de la tarde, &iquest;Les interesa? &mdash;pregunt&oacute; ella.<\/p>\n<p>Volte&eacute; a ver a Liz para saber si estar&iacute;a dispuesta a esperar hasta esa hora, pero un gesto de desaprobaci&oacute;n en su rostro me dejo claro su opini&oacute;n con esa idea. Aunque quiz&aacute;s estaba m&aacute;s decepcionada por no haber encontrado al apuesto chico que nos hab&iacute;a recibido.<\/p>\n<p>&mdash;No, yo tengo hambre ahora &mdash;respondi&oacute; mi novia enf&aacute;ticamente dirigi&eacute;ndose hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes amiga, te conseguir&eacute; otro lugar por la misma zona &mdash;coment&oacute; amablemente la chica mostrando empat&iacute;a con mi novia.<\/p>\n<p>La recepcionista procedi&oacute; a hablar a otro par de restaurantes, busc&aacute;ndonos uno con una mesa disponible. Como no entend&iacute;amos nada de lo que hablaba, Liz comenz&oacute; a desesperarse, por lo que consider&eacute; la opci&oacute;n de almorzar ah&iacute; mismo en el hotel; lo cual no era lo ideal pues quer&iacute;amos salir a conocer la ciudad de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;Encontr&eacute; un lugar disponible cerca del Museo Casa de Ana Frank, &iquest;les interesa? &mdash;pregunt&oacute; nuevamente la chica.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro que s&iacute; &mdash;respond&iacute; r&aacute;pidamente&mdash;, ese es otro lugar de nuestro itinerario.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto, dejen confirmo la reservaci&oacute;n.<\/p>\n<p>La recepcionista les pas&oacute; nuestros datos, para que al llegar al restaurante ya tuvieran nuestra mesa reservada. Sin lugar a duda ella hab&iacute;a causado una gran impresi&oacute;n en nosotros por su actitud tan amable y servicial; nada que ver con lo que nos hab&iacute;an comentado en Par&iacute;s de las personas de origen n&oacute;rdico.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, que amable eres &mdash;agradeci&oacute; Liz la diligencia de la chica&mdash;. &iquest;Cu&aacute;l es tu nombre?<\/p>\n<p>&mdash;Me llamo Iridia, y no tienes nada que agradecer, estoy para servirte &mdash;respondi&oacute; con una sincera sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Agradecerte es lo m&iacute;nimo que podemos hacer, jam&aacute;s hubi&eacute;semos podido llamar para hacer la reservaci&oacute;n por nosotros mismos &mdash;dije yo&mdash;. Pens&eacute; que tendr&iacute;amos que comer aqu&iacute; mismo en el hotel.<\/p>\n<p>&mdash;Eso hubiera sido lo m&aacute;s sencillo, pero supuse que no vinieron de vacaciones a esta ciudad para no querer salir a conocerla &mdash;coment&oacute; sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente, es nuestra primera visita a la ciudad de &Aacute;msterdam. Ten&iacute;amos un tiempo queriendo conocer un poco de su historia y arquitectura &mdash;respond&iacute; tan falso como un billete de tres euros, tratando de hacer conversaci&oacute;n con la hermosa chica de la recepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces no vinieron a conocer las famosas ventanas de la zona roja? &mdash;pregunt&oacute; la chica, con una sonrisa p&iacute;cara, exhibiendo nuestras m&oacute;rbidas intenciones.<\/p>\n<p>&mdash;De acuerdo eso tambi&eacute;n &mdash;confesamos casi al un&iacute;sono Liz y yo, un poco avergonzados, pero sonriendo divertidos.<\/p>\n<p>&mdash;No tienen de que avergonzarse &mdash;disculp&oacute; ella&mdash;, si vienen a &Aacute;msterdam y no van a la zona roja es como no haber venido; en lo personal a m&iacute; me encanta &mdash;confes&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, tal vez vayamos m&aacute;s tarde esta noche a divertirnos un poco &mdash;confes&eacute; sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy segura de que se van a divertir mucho, s&oacute;lo no intenten fotografiar a las chicas en las ventanas, si no quieren meterse en problemas &mdash;aconsej&oacute; divertida.<\/p>\n<p>Iridia nos ofreci&oacute; solicitar un taxi para llegar al restaurante, detalle que le agradecimos. Definitivamente hab&iacute;a mucha diferencia entre Iridia y el chico que nos hab&iacute;a registrado a nuestra llegada. Y no me mal interpreten, no es que el chico hubiese sido grosero o descort&eacute;s, sino m&aacute;s bien la actitud relajada y alegre de Iridia era contagiosa y amena. Con una personalidad que te atrae, magn&eacute;tica podr&iacute;amos decir.<\/p>\n<p>En lo que esper&aacute;bamos nuestro taxi tuvimos la oportunidad de conversar unos minutos m&aacute;s con la chica. Resulta que ella hab&iacute;a nacido en Italia; su madre era italiana y su padre holand&eacute;s. Desde muy chica se hab&iacute;a mudado a Holanda por lo que hablaba perfectamente varios idiomas de la regi&oacute;n, incluyendo espa&ntilde;ol. Ella no resid&iacute;a realmente en la ciudad, trabajaba en el hotel s&oacute;lo durante el periodo de vacaciones para pagar sus estudios; y ese d&iacute;a en particular hab&iacute;a comenzado su turno justo cuando hab&iacute;amos llegado; y &eacute;ste no terminar&iacute;a hasta casi el amanecer.<\/p>\n<p>Al llegar nuestro taxi, nos despedimos por el momento de la amable recepcionista y salimos rumbo al restaurante. En el camino Liz y yo, concordamos en lo atenta que hab&iacute;a sido Iridia con nosotros. Y estando seguros de que el conductor del taxi no hablaba espa&ntilde;ol, jugamos con la idea de hacer un tr&iacute;o con ella en lugar del chico. &iexcl;Est&aacute;bamos desatados!<\/p>\n<p>Almorzamos en el restaurante, y al estar ambos muy hambrientos, la comida nos supo mejor de lo que era realmente (la verdad no recuerdo ni que comimos, quiz&aacute;s fue lo mejor). A salir del restaurante aprovechamos para visitar el museo Casa de Ana Frank la cual realmente nos impresiono mucho por lo triste de su historia. El museo de Van Gogh es otro de los imperdibles de la ciudad sin tener que ser un experto en arte, muy recomendable.<\/p>\n<p>De regreso al hotel decidimos caminar un poco. Ambos est&aacute;bamos fascinados por lo hermoso de la ciudad, sus casas t&iacute;picas, sus canales de agua, las innumerables bicicletas que nos top&aacute;bamos a nuestro paso. Definitivamente est&aacute;bamos embelesados, pero con ganas de disfrutar m&aacute;s de este maravilloso lugar. Despu&eacute;s de todo la noche era joven.<\/p>\n<p>Algunos amigos nos hab&iacute;an recomendado un club para salir a bailar y beber unos tragos, justo en la zona roja. Pero por ese d&iacute;a tratarse de un jueves, decidimos preguntar a la recepcionista del hotel su opini&oacute;n de lugar, despu&eacute;s de todo por su edad era seguro que lo conociera o frecuentara. Al llegar al hotel fue justo lo que hicimos.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, conozco el lugar, pero es un sitio principalmente para turistas, algo aburrido para mi gusto, y muy costoso &mdash;respondi&oacute; ella con un gesto de desaprobaci&oacute;n al lugar que nos hab&iacute;an recomendado&mdash;. Pero si ustedes desean realmente pasar un buen rato, puedo recomendarles un sitio un poco m&aacute;s excitante; pero s&oacute;lo si se atreven &mdash;desafi&oacute; con una sonrisa p&iacute;cara.<\/p>\n<p>Liz y yo volteamos a mirarnos por un segundo, tratando de intuir el pensamiento del otro. Nos conoc&iacute;amos bastante bien como para presagiar nuestra probable respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que s&iacute;! &mdash;respondimos al un&iacute;sono aceptando el desaf&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto &mdash;respondi&oacute; la recepcionista satisfecha con nuestra respuesta&mdash;, perm&iacute;tanme un momento.<\/p>\n<p>Ella se agach&oacute; detr&aacute;s del mostrador para alcanzar su bolsa de mano la cual coloc&oacute; encima de &eacute;ste, facilitando la b&uacute;squeda en su interior. Unos segundos despu&eacute;s encontr&oacute; lo que buscaba.<\/p>\n<p>&mdash;Son unas cortes&iacute;as para una funci&oacute;n de teatro er&oacute;tico &eacute;sta misma noche &mdash;dijo ella sonriendo amigablemente, ofreci&eacute;ndonos un par de boletos sin costo.<\/p>\n<p>El teatro er&oacute;tico, como su nombre lo indica, no es otra cosa que un auditorio donde se realiza una breve obra teatral de alto contenido sexual con el prop&oacute;sito de excitar a la audiencia. Siendo m&aacute;s claros, una obra en donde los actores simulan tener sexo frente al p&uacute;blico (si es que no est&aacute;n teniendo sexo realmente).<\/p>\n<p>Liz y yo quedamos boca abiertos, jam&aacute;s hubi&eacute;ramos podido adivinar lo atrevido de la sugerencia de Iridia; pues ambos esper&aacute;bamos que nos recomendara un bar o una disco. Sab&iacute;amos de lo que se trataba un teatro er&oacute;tico, pero nunca nos hubi&eacute;ramos imaginado asistir a uno. En un instante, una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de morbo y curiosidad nos invadi&oacute; por sorpresa.<\/p>\n<p>No hubo necesidad de preguntar la opini&oacute;n del otro. Nuestras miradas se cruzaron record&aacute;ndonos mutuamente el precipitado pacto secreto que hab&iacute;amos hecho m&aacute;s temprano, aquel mismo d&iacute;a al momento de salir de la habitaci&oacute;n. Solo el tiempo dir&iacute;a si hab&iacute;a sido un error o una gran idea.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puto el que se raje! &mdash;exclamamos una vez m&aacute;s al un&iacute;sono riendo divertidos, ante el rostro intrigado de nuestra nueva amiga.<\/p>\n<p>La recepcionista sonri&oacute; complacida con nuestra actitud alegre y desenfadada, era muy obvio que se sent&iacute;a identificada con nosotros. Entreg&oacute; a Liz el par de boletos y nos dio algunos consejos respecto al teatro y la zona roja.<\/p>\n<p>&mdash;Les a claro que es un teatro de inmersi&oacute;n &mdash;advirti&oacute; la recepcionista con una sonrisa&mdash;, por lo que hay mucha interacci&oacute;n con el p&uacute;blico, quiz&aacute;s los hagan participar en la obra &mdash;agreg&oacute; en tono de broma.<\/p>\n<p>&mdash;Por m&iacute; no hay problema, si el actor principal sufre p&aacute;nico esc&eacute;nico yo puedo entrar a remplazarlo &mdash;dije yo en tono de broma, fanfarroneando sobre mi supuesta gran virilidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? T&uacute; sufres p&aacute;nico esc&eacute;nico estando solo, como &eacute;sta tarde en la habitaci&oacute;n &mdash;refut&oacute; mi novia en tono de burla riendo abiertamente; record&aacute;ndome que esa tarde yo no hab&iacute;a podido cumplir como hombre a causa del cansancio&mdash;. Si alguien se va a lucir &eacute;sta noche en el teatro, seguro que ser&eacute; yo &mdash;agreg&oacute; con un peque&ntilde;o baile.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, si lo hacen bien puede que hasta los contraten &mdash;concluy&oacute; la recepcionista continuando con la broma.<\/p>\n<p>Los tres re&iacute;mos a carcajadas con el &uacute;ltimo comentario de Iridia. Era obvio que hab&iacute;amos hecho muy buena qu&iacute;mica entre los tres; quiz&aacute;s por ella estar acostumbrada a atender a parejas un poco mayores en esos d&iacute;as, y al Liz y yo tener casi la misma edad que ella, se sintiera m&aacute;s relajada al conversar con nosotros y esa fuera la raz&oacute;n por la que fuera tan amable.<\/p>\n<p>&mdash;Los boletos son para la &uacute;ltima funci&oacute;n de esta noche. Te recomiendo que vayas vestida muy sexy, para que ninguna otra chica te haga sombra &mdash;sugiri&oacute; Iridia a Liz p&iacute;caramente.<\/p>\n<p>En ese momento no entendimos muy bien la sugerencia de nuestra nueva amiga, pero tampoco era algo nuevo para Liz vestirse sensual o provocativa para salir a divertirse; por lo que no le dimos mucha importancia al comentario. Creyendo equivocadamente, que debido a lo fr&iacute;o que pod&iacute;an ser las noches en esa ciudad, a&uacute;n en primavera, Iridia supusiera que Liz planeara vestir muy cubierta esa noche.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que me vestir&eacute; muy sexy &mdash;respondi&oacute; Liz moviendo la cadera simulando un baile er&oacute;tico, justo ah&iacute; en el vest&iacute;bulo ante la mirada de otros hu&eacute;spedes. Todos re&iacute;mos.<\/p>\n<p>Subimos a la habitaci&oacute;n para descansar un poco antes de arreglarnos para salir nuevamente. Siguiendo el consejo de la recepcionista, Liz se visti&oacute; de forma muy sensual, m&aacute;s atrevida que lo usual. Se hab&iacute;a puesto una blusa plateada sin espalda, con dos tirantes que se anudaban detr&aacute;s de su cuello, creando un pronunciado escote al frente; que, por no usar sost&eacute;n, permit&iacute;a echar un vistazo a sus hermosos y voluptuosos senos. Unos diminutos pantaloncillos negros dejaban al descubierto sus largas y bien torneadas piernas. Y unos botines negros de tac&oacute;n, que la hac&iacute;an lucir m&aacute;s alta, acentuando a&uacute;n m&aacute;s su esbelta figura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo me veo? &mdash;pregunt&oacute; Liz echando su busto hacia el frente, mientras jugaba con su hermoso cabello rizado, dejando lo caer libremente sobre sus hombros desnudos.<\/p>\n<p>&mdash;Te ves hermosa mi amor &mdash;respond&iacute; sujetando su rostro con ambas manos, d&aacute;ndole un tierno beso en los labios&mdash;. Espera a que la recepcionista te vea, la vas a dejar con la boca abierta de envidia &mdash;agregu&eacute; bromeando.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, ahora va a ver esa pendeja lo que es vestirse sexy &mdash;dijo Liz burl&aacute;ndose de la aparentemente &lsquo;innecesaria&rsquo; recomendaci&oacute;n de Iridia.<\/p>\n<p>Tomamos nuestras chaquetas y salimos bailando de la habitaci&oacute;n dispuestos a divertirnos como nunca. Al pasar por el vest&iacute;bulo, la recepcionista se encontraba hablando por tel&eacute;fono, sirviendo de traductora mientras atend&iacute;a a un par de hu&eacute;spedes, una pareja mayor. Como no quisimos interrumpirla, nos limitamos a saludarla de lejos antes de salir. Al captar su atenci&oacute;n, ella sonri&oacute; discretamente regresando el saludo.<\/p>\n<p>Justo en ese instante, Liz aprovech&oacute; para girar lentamente sobre las puntas de sus pies exhibiendo orgullosa lo provocativo de su atuendo. Los ojos de la recepcionista se abrieron grandes como un par de platos, sorprendida por la belleza y sensualidad de mi novia. Pero guardando la compostura frente a la pareja que atend&iacute;a en ese momento, se limit&oacute; a levantar el pulgar de su mano libre, d&aacute;ndonos su aprobaci&oacute;n para salir a divertirnos aquella noche.<\/p>\n<p>La famosa zona roja quedaba a un par de calles a espaldas de nuestro hotel. Como los boletos que ten&iacute;amos para el teatro eran para la &uacute;ltima funci&oacute;n, decidimos primero ir a beber unas copas en algunos de los bares que nos hab&iacute;a recomendado Iridia. Pero antes que otra cosa sucediera, hab&iacute;a un asunto de suma prioridad. &iexcl;Ten&iacute;amos que ir a ver las famosas vitrinas!<\/p>\n<p>Liz y yo caminamos tomados de la mano para iniciar el recorrido de la calle principal de la zona roja. Est&aacute;bamos sorprendidos por lo er&oacute;tico y morboso del vecindario (especialmente yo). Las casas con chicas que ofrec&iacute;an sus servicios sexuales eran iluminadas con brillantes luces rojas, a ambos lados del canal. Aunque hab&iacute;a algunas casas que, echando mano de mercadotecnia, intercambiaban los colores a azul o rosa tratando de llamar la atenci&oacute;n de m&aacute;s clientes.<\/p>\n<p>Dentro de las vitrinas algunas chicas realizaban er&oacute;ticos bailes con toda la naturalidad del mundo, mientras los turistas las observaban con curiosidad; otras simplemente permanec&iacute;an sentadas en una silla tras la ventana, absortas en sus tel&eacute;fonos realizando alguna video llamada. Algunas chicas eran m&aacute;s atrevidas, interactuando con su p&uacute;blico al grado que seleccionaban a un observador en particular, desafi&aacute;ndolo a pasar al interior de la casa para disfrutar de sus servicios profesionales.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a faltar el despistado turista libidinoso que, haciendo caso omiso de la prohibici&oacute;n de no fotografiar o grabar a las chicas, descaradamente intentaba utilizar su c&aacute;mara. Cuando esto ocurr&iacute;an, las chicas inmediatamente corr&iacute;an las cortinas dando por terminado el espect&aacute;culo, en lo que un miembro de seguridad reprend&iacute;a al culpable.<\/p>\n<p>El momento c&oacute;mico ocurri&oacute; cuando un grupo de amigos, que celebraban la &uacute;ltima noche de soltero (o el cumplea&ntilde;os) de uno de ellos; desafiaron al festejado inst&aacute;ndolo a meterse a fornicar con una de las chicas ante los ojos de todos los presentes, ofreci&eacute;ndole pagar la tarifa por los servicios sexuales de la chica.<\/p>\n<p>Cuando el chico finalmente acept&oacute; el reto entr&oacute; a la casa de la afortunada chica en medio de un espont&aacute;neo aplauso de amigos y extra&ntilde;os; como si se tratase de un verdadero h&eacute;roe nacional. El ambiente realmente era muy alegre y excitante.<\/p>\n<p>&iexcl;Ni siquiera Liz, ni yo pudimos escapar a las propuestas de las trabajadoras de la noche! Al pasar por una vitrina donde hab&iacute;a dos chicas; una de ellas nos se&ntilde;al&oacute; a ambos con un adem&aacute;n invit&aacute;ndonos a pasar al interior de su casa para disfrutar de sus servicios. Dejando en claro, con un adem&aacute;n, que ellas eran dos y nosotros tambi&eacute;n. Ambos nos echamos a re&iacute;r abiertamente por la er&oacute;tica insinuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Primero necesitamos hacer un tr&iacute;o antes de pensar en un cuarteto &mdash;dije bromeando provocando que Liz soltara otra carcajada.<\/p>\n<p>&mdash;Si prefieres yo entr&oacute; sola mientras t&uacute; me esperas afuera &mdash;dijo Liz entre risas, regres&aacute;ndome la broma; d&aacute;ndome a entender que ella estaba m&aacute;s que dispuesta a pasarla muy bien esa noche.<\/p>\n<p>Llegamos a un bar que se encontraba en esa misma calle; el lugar ten&iacute;a m&aacute;s bien el aspecto de un restaurante o un caf&eacute;, con algunas mesas y sillas sobre la acera. Nos sentamos afuera y pedimos un par de cervezas de la regi&oacute;n para relajarnos; mientras observamos divertidos, a los posibles clientes que captaban las chicas de las vitrinas.<\/p>\n<p>No faltaron las apuestas entre Liz y yo, tratando de adivinar que chica atrapaba primero un cliente. O cuantas vueltas daba un pervertido, antes de animarse a entrar a fornicar con alguna de ellas.<\/p>\n<p>&mdash;Elij&oacute; al hombre oriental &mdash;dijo Liz al apostar por un hombre que caminaba del otro lado del canal, de ascendencia asi&aacute;tica, como su candidato para pasar al interior de una de las casas de citas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de unos minutos en lo que el hombre caminaba de ida y vuelta a lo largo de la calle principal de la zona roja, termin&oacute; entrando a la casa de una chica rubia; casi enfrente de nosotros. Ganando Liz la apuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo supiste que &eacute;l si entrar&iacute;a? &mdash;pregunt&eacute; a Liz intrigado; pues la mayor&iacute;a de los turistas s&oacute;lo eran curiosos que visitaban la zona sin pretender pagar por sexo.<\/p>\n<p>&mdash;F&aacute;cil &mdash;respondi&oacute; mi novia&mdash;, los hombres mayores solitarios son los m&aacute;s pervertidos &mdash;agreg&oacute; con una sonrisa.<\/p>\n<p>Un poco m&aacute;s alegre despu&eacute;s de varias cervezas, revisando el men&uacute; del bar not&eacute; que ofrec&iacute;an muffins o panques con algo m&aacute;s que calor&iacute;as extras. Iridia nos hab&iacute;a comentado que en ese bar se manejan las drogas recreativas como un ingrediente m&aacute;s de ciertos alimentos. As&iacute; que en el esp&iacute;ritu de la noche decid&iacute; preguntar a Liz si le gustar&iacute;a probar algo nuevo de una forma muy especial.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te animas o te rajas? &mdash;pregunt&eacute; desafi&aacute;ndola, se&ntilde;alando en el men&uacute; el muffin en cuesti&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puto el que se raje! &mdash;respondi&oacute; ella en&eacute;rgicamente golpeando la mesa con la mano cerrada, visiblemente ebria.<\/p>\n<p>Todo estaba dicho, estaba claro que esa noche est&aacute;bamos m&aacute;s que dispuestos a todo. Pedimos el muffin y comenzamos a comerlo lentamente en peque&ntilde;os trozos. Los alucin&oacute;genos que conten&iacute;a el pastelillo comenzaron a hacer efecto en un par de minutos, invadiendo nuestros cuerpos con una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de euforia y excitaci&oacute;n. Ambos nos echamos a re&iacute;r, recarg&aacute;ndonos uno a lado del otro, enajenados del mundo a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>Entre copas y muffins pasaron un par de horas en lo que daba inicio la funci&oacute;n er&oacute;tica. Decidimos dejar el bar y caminar un par de calles hasta donde se encontraba el teatro. El camino estaba lleno de tiendas de art&iacute;culos er&oacute;ticos, que se aprovechaban de los drogados y poco inhibidos trasnochadores como nosotros. Pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas, disfraces de lencer&iacute;a, juguetes sexuales, dulces con la forma de penes o senos, pasteles er&oacute;ticos, etc&eacute;tera. Todo relacionado con el sexo.<\/p>\n<p>Llegamos al lugar, el cual era realmente una antigua casa habilitada como un teatro. Entramos por un peque&ntilde;o patio donde hab&iacute;a una especie de taquilla y tienda de recuerdos, con algunos souvenirs y pel&iacute;culas para adultos. Al momento que llegamos todav&iacute;a se encontraban varias personas que sal&iacute;an de la funci&oacute;n anterior. Se pod&iacute;a notar en la expresi&oacute;n de sus rostros, que se encontraban muy alegres y excitados por el espect&aacute;culo que acababan de presenciar; por lo que mi novia y yo nos atrevimos a presagiar que pasar&iacute;amos un muy buen rato aquella noche.<\/p>\n<p>Entregamos los boletos al cadenero de pie en el pasillo de acceso. &Eacute;l los tom&oacute; y simplemente los rompi&oacute; por la mitad para marcarlos antes de invitarnos a pasar por el pasillo que llegaba hasta la sala donde ser&iacute;a la funci&oacute;n. El auditorio no era muy grande, eran como 8 filas, de 6 asientos cada una, para 40 o 50 personas a lo mucho, con una peque&ntilde;a plataforma elevada al frente; en el cual se encontraba una pantalla de proyecci&oacute;n en la pared del fondo.<\/p>\n<p>Liz y yo nos miramos a los ojos desconcertados; daba la impresi&oacute;n de que en lugar de una obra de teatro pasar&iacute;an una pel&iacute;cula. Quiz&aacute;s nosotros hab&iacute;amos entendido mal a Iridia, &iquest;De qu&eacute; forma una pel&iacute;cula podr&iacute;a ser interactiva? Nos preguntamos. Aun as&iacute;, todav&iacute;a con los efectos del ingrediente secreto del muffin, mi novia y yo est&aacute;bamos m&aacute;s que dispuestos a disfrutar de una nueva experiencia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puto el que se raje! &mdash;exclamamos una vez m&aacute;s riendo divertidos, antes de sentarnos en medio de las butacas de la segunda fila.<\/p>\n<p>Liz y yo nos encontr&aacute;bamos bromeando, cuando not&eacute; que, en la fila de enfrente a nuestra izquierda, se sent&oacute; una pareja de mediana edad como de unos cincuenta a&ntilde;os. La dama tambi&eacute;n iba vestida muy provocativamente para su edad, con una minifalda negra y una blusa blanca muy escotada; pero definitivamente no se comparaba a mi novia. Ella era rubia, con mucho busto y buena pierna; sin embargo, su rostro no reflejaba que estuviese relajada; volteando repetidamente hacia atr&aacute;s para mirar de reojo a Liz con cierto inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que les gustamos &mdash;dije yo sin ning&uacute;n recato, seguro de que nadie entend&iacute;a lo que dec&iacute;amos.<\/p>\n<p>&mdash;Dir&aacute;s que yo les gust&eacute; &mdash;corrigi&oacute; mi novia divertida alardeando, muy segura de sus encantos.<\/p>\n<p>Como el ambiente se sent&iacute;a algo c&aacute;lido, decidimos quitarnos las chaquetas, exhibiendo Liz su provocativo escote en medio de la sala. Cuando la rubia not&oacute; lo sensual que luc&iacute;a mi novia no pudo ocultar su molestia, haciendo una mueca con sus labios, como si desaprobara la manera en que Liz iba vestida. Hab&iacute;a quedado perplejo.<\/p>\n<p>&iexcl;Esto era rid&iacute;culo, no pod&iacute;a ser que el atuendo de mi novia ofendiera a esa pareja de ancianos! Est&aacute;bamos en un teatro er&oacute;tico no en una iglesia, &iexcl;era completamente absurdo!<\/p>\n<p>Sin darle m&aacute;s importancia al desd&eacute;n de la rubia, Liz y yo seguimos bromeando en lo que la sala se iba llenando poco a poco. Un chico se sent&oacute; a la derecha de mi novia a un asiento de distancia. De igual manera a mi izquierda, junto a m&iacute;, otro chico se sent&oacute; sin que yo lo notara. Los asientos detr&aacute;s de nosotros tambi&eacute;n fueron ocupados por dos hombres j&oacute;venes. La mayor parte del p&uacute;blico se sent&oacute; en las butacas del fondo; calculo que ser&iacute;amos unas veinte personas entre todos.<\/p>\n<p>La luz se apag&oacute;, quedando completamente a oscuras por un segundo, antes que se encendiera el proyector iluminando la sala. Sujet&eacute; la mano de Liz impaciente. Ambos est&aacute;bamos nerviosos pero ansiosos. Jam&aacute;s hab&iacute;amos visto una pel&iacute;cula pornogr&aacute;fica en public&oacute; y mucho menos rodeado de desconocidos. Parec&iacute;a que el morbo en el ambiente era imposible de ser superado. &iexcl;Qu&eacute; equivocado estaba!<\/p>\n<p>La pel&iacute;cula inici&oacute; con unos t&iacute;tulos incomprensibles para nosotros debido a que estaban en otro idioma. Las primeras escenas de la pel&iacute;cula daban la impresi&oacute;n de ser del tipo c&aacute;mara escondida. En la primera escena, se mostraba como una chica se cambiaba de ropa dentro de un vestidor de mujeres de una tienda departamental, cuando repentinamente era sorprendida por el que deb&iacute;a ser su novio o amante; y en un espont&aacute;neo momento de pasi&oacute;n se entregaban a los deseos carnales, sin darse cuenta de que eran filmados. O al menos eso era lo que aparentaba, ya que no hab&iacute;a forma de saber que tan real era la escena.<\/p>\n<p>En la siguiente escena se ve&iacute;a a otra chica en el interior de la cabina de un sanitario. Ella se encontraba sentada en el retrete, con la blusa desabotonada y sin sost&eacute;n, jugando sugestivamente con sus senos; cuando sigilosamente aparece a su izquierda, a trav&eacute;s de un agujero en el muro de la cabina, un enorme miembro masculino negro y grueso. Cuando la chica nota al intruso se abalanza vorazmente sobre este introduci&eacute;ndoselo en la boca; regal&aacute;ndole una sesi&oacute;n de sexo oral de antolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Aunque podr&iacute;a decirse que se trataba de una pel&iacute;cula muda, por la ausencia de di&aacute;logos y banda sonora, todas estas escenas eran acompa&ntilde;adas por los hiperrealistas efectos de sonido generados por el p&uacute;blico que conformaba el auditorio. Cada vez que uno de los protagonistas de la pel&iacute;cula alcanzaba un orgasmo, el p&uacute;blico estallaba en aplausos y v&iacute;tores, festejando la haza&ntilde;a de los actores en pantalla.<\/p>\n<p>Liz y yo re&iacute;amos divertidos, con las er&oacute;ticas escenas y las reacciones del p&uacute;blico. Bromeando entre nosotros con la posibilidad de realizar nuestra propia versi&oacute;n de aquellos atrevidos actos sexuales, para que despu&eacute;s fueran exhibidos en aquella an&oacute;nima sala. &iexcl;Bendita ignorancia!<\/p>\n<p>&mdash;Nosotros lo har&iacute;amos mejor &mdash;dije riendo burl&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute;, yo estoy m&aacute;s buena &mdash;respondi&oacute; Liz riendo alegremente, continuando con la broma.<\/p>\n<p>En un momento dado, con nuestros ojos ya adaptados a la oscuridad de la sala, not&eacute; como el chico a la derecha de mi novia, se hab&iacute;a recorrido un lugar quedando justo al lado de ella. Pero eso no fue lo &uacute;nico que not&eacute;. &Eacute;l hab&iacute;a abierto la bragueta de su pantal&oacute;n, para extraer su asqueroso pene para masturbarse; frot&aacute;ndolo lentamente de arriba hacia abajo, absorto, viendo las im&aacute;genes en pantalla; como si &eacute;l no notara nuestra presencia.<\/p>\n<p>El hecho me resulto gracioso, as&iacute; que apret&eacute; la mano de mi novia para llamar su atenci&oacute;n; una vez que la consegu&iacute;, con mis ojos le indiqu&eacute; que mirara su derecha. Ella sonri&oacute; p&iacute;caramente y asintiendo con la cabeza me indic&oacute; que ya lo hab&iacute;a notado, para inmediatamente ahora ella indicarme con sus ojos que volteara a mi izquierda. Sonre&iacute; nervioso.<\/p>\n<p>Con toda la cautela del mundo gir&eacute; la cabeza hacia mi izquierda, para ver de reojo como el chico sentado a mi lado tambi&eacute;n hab&iacute;a extra&iacute;do su miembro para masturbarse; ajeno al mundo a su alrededor. Era imposible saber que resultaba m&aacute;s excitante, las escenas en pantalla o las que ocurr&iacute;an junto a nosotros. El morbo se hab&iacute;a apoderado de la sala.<\/p>\n<p>Instintivamente mi mano izquierda comenz&oacute; a acariciar mi entrepierna; mientras mi mano derecha, soltaba la mano de Liz para deslizarse furtivamente hasta alcanzar su muslo. Yo acariciaba la pierna de mi novia con lujuria al ritmo de las escenas frente a nosotros, cuando la mano en mi pantal&oacute;n fue remplazada por la propia mano de mi novia que reci&eacute;n yo hab&iacute;a liberado.<\/p>\n<p>Con una palmada en la parte interna del muslo, le indiqu&eacute; a mi novia que descruzara las piernas. Ella obediente, cedi&oacute; a mi petici&oacute;n, aprovechando yo entonces la oportunidad para acariciar su entrepierna por encima de sus pantaloncillos, al tiempo que un leve quejido de placer sal&iacute;a de sus labios. No era necesario que volte&aacute;ramos para ver nuestra reacci&oacute;n; este juego lo hab&iacute;amos realizado suficientes veces como para saber c&oacute;mo masturbarnos mutuamente.<\/p>\n<p>Desafortunadamente para m&iacute; una cruenta batalla comenz&oacute; a fraguarse bajo mi pantal&oacute;n. Mi miembro, estimulado por las caricias de mi novia, se esforzaba in&uacute;tilmente por erguirse en toda su extensi&oacute;n. Pero mis ropas lo oprim&iacute;an dolorosamente, dobl&aacute;ndose sobre s&iacute; mismo. Aquella angustiosa situaci&oacute;n me excitaba a&uacute;n m&aacute;s, y mi novia consciente de mi infortunio, continuaba con malicia con sus perversas caricias, al tiempo que un escalofr&iacute;o recorr&iacute;a mi cuerpo.<\/p>\n<p>En relativo anonimato ambos segu&iacute;amos masturb&aacute;ndonos descaradamente en medio de la sala, cuando sin previo aviso, la pel&iacute;cula cambio de ritmo; y una escena un poco familiar se apoder&oacute; de la pantalla tom&aacute;ndonos por sorpresa. En ella se mostraba una sala de cine, muy similar a la que nos encontr&aacute;bamos en ese momento; pero vista desde el frente, como si la c&aacute;mara estuviera sobre el podio viendo hacia el p&uacute;blico. Y en medio de la segunda fila de las butacas, una atractiva chica ataviada con un provocativo atuendo atrapaba las lascivas miradas de deseo de los hombres en la pel&iacute;cula. &iexcl;Exacto, demasiado familiar!<\/p>\n<p>S&uacute;bitamente la c&aacute;mara cambi&oacute; de cuadro, centr&aacute;ndose en la chica, una joven y hermosa rubia; con un escotado y corto vestido blanco, que cubr&iacute;a precariamente sus encantos. A su alrededor, los pervertidos espectadores la observaban con lascivia, frotando descaradamente los miembros bajo sus ropas.<\/p>\n<p>Mi coraz&oacute;n se detuvo, al tiempo que retuve la respiraci&oacute;n, una vez que conjur&eacute; la extra&ntilde;a mec&aacute;nica de la funci&oacute;n de teatro er&oacute;tico en que nos encontr&aacute;bamos. Se supon&iacute;a que mi novia y yo realiz&aacute;ramos las mismas lujuriosas escenas en pantalla. &iexcl;En vivo y a todo color!<\/p>\n<p>Sin soltar el aliento, lentamente volte&eacute; a ver el rostro de mi novia. Nuestras miradas se cruzaron una vez m&aacute;s, mientras ambos permanec&iacute;amos mudos, tratando de adivinar los miedos y deseos del otro. Furtivamente una sonrisa se dibuj&oacute; en nuestros labios, como si estuvieran sincronizados; renovando de esta manera el secreto pacto que horas antes hab&iacute;amos realizado.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Puto el que se raje!&rdquo;, exclamamos fuertemente en silencio, con el don telep&aacute;tico que los a&ntilde;os como pareja nos hab&iacute;an otorgado.<\/p>\n<p>Nuestras caricias cesaron al clavar nuevamente los ojos en la pantalla frente a nosotros, prestos a recibir los guiones para los papeles que nos tocar&iacute;a interpretar en &eacute;sta peculiar obra de teatro.<\/p>\n<p>En la pel&iacute;cula el hombre a lado izquierdo de la chica hac&iacute;a el papel de su indiferente pareja, quien la ignoraba por estar pendiente a las im&aacute;genes frente a &eacute;l; a diferencia del hombre a su derecha que, aprovechando esa indiferencia, comenzaba a acariciar, muy sutilmente, a la chica tocando primero su codo de manera presuntamente accidental.<\/p>\n<p>&iexcl;Oh, santo cielo! &iexcl;No lo pod&iacute;a creer! Me hab&iacute;a tocado interpretar el papel de la &lsquo;pareja cornuda&rsquo; de la sensual chica en pantalla. Por un segundo me sent&iacute; tentado a tomar a mi novia y salir huyendo de ah&iacute;. Pero el pacto secreto que esa tarde hab&iacute;a hecho con Liz resonaba en mi cabeza. Sab&iacute;a muy bien que si ahora me acobardaba, mi novia me lo recriminar&iacute;a toda la vida. &iexcl;No pod&iacute;a dar marcha atr&aacute;s!<\/p>\n<p>El papel de mi novia tampoco era cosa f&aacute;cil. La chica de la pel&iacute;cula ten&iacute;a un rostro indiferente, casi inexpresiva ante las imp&uacute;dicas caricias del extra&ntilde;o a su lado. Por m&aacute;s que aquel supuesto desconocido la acariciaba con lujuria ella permanec&iacute;a sin inmutarse, con hielo en la sangre. Definitivamente ese era un papel que me encantar&iacute;a ver a mi novia interpretar; sin embargo, hab&iacute;a un peque&ntilde;o problema. De acuerdo con mi propio papel en la obra, no se me estaba permitido mirar directamente hacia Liz.<\/p>\n<p>&iexcl;Que calamidad! Quer&iacute;a voltear para ver si mi novia estaba a la altura de la protagonista de la pel&iacute;cula, pero no pod&iacute;a hacerlo sin abandonar mi propio papel en la obra. No era as&iacute; como hab&iacute;a imaginado en mis fantas&iacute;as que ser&iacute;a nuestro primer tr&iacute;o.<\/p>\n<p>El morbo y la excitaci&oacute;n era tal, que espont&aacute;neamente mi miembro comenz&oacute; a pulsar nuevamente tratando de erguirse; pero una vez m&aacute;s mis ropas lo imped&iacute;an cruelmente, como una especie de perverso candado de castidad para penes.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Piedad por favor!&rdquo; Mi torturado miembro imploraba porque me bajara los pantalones y lo liberara de su infortunio, pero sus suplicas ser&iacute;an en vano. Est&aacute;bamos juntos en esto, si yo sufr&iacute;a &eacute;l tambi&eacute;n lo har&iacute;a conmigo sentenci&eacute;.<\/p>\n<p>Haciendo un esfuerzo por no voltear a ver a mi novia, dirig&iacute; mi vista hacia la izquierda, donde se encontraba la rubia que hab&iacute;a expresado celos de Liz; y pude visualizar perfectamente como un hombre sentado a su derecha, acariciaba con lujuria sus piernas; mientras el cornudo de su pareja, no despegaba la vista de la pantalla.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Pero qu&eacute; clase de pendejo permite que otro hombre manosee a su mujer frente a sus ojos!&rdquo;, pens&eacute; al sonre&iacute;r burl&aacute;ndome de ese hombre tratando de ignorar mi propia desgracia con el dolor ajeno.<\/p>\n<p>Por un momento suspire aliviado, si no pod&iacute;a ver lo que ocurr&iacute;a junto a m&iacute; con mi novia y el chico a su derecha, al menos podr&iacute;a verlo de manera indirecta vali&eacute;ndome de la madura rubia y su acosador sentados frente a nosotros.<\/p>\n<p>Con cada escena en pantalla, la pel&iacute;cula iba subiendo de tono un poco m&aacute;s. El pervertido hombre al lado derecho de la chica ya no se conformaba con acariciar los brazos o piernas de ella, ahora se dedicaba a acariciar sus senos intentando meter su mano por el escote de su vestido; mientras ella continuaba sin mostrar expresi&oacute;n alguna y el cornudo de su pareja segu&iacute;a sin prestar atenci&oacute;n a lo que ocurr&iacute;a justo a su lado.<\/p>\n<p>&iexcl;Oh cielos! &iexcl;Ya no pod&iacute;a soportarlo! Ten&iacute;a que voltear a ver lo que estaba sucediendo con mi novia y su vecino. Intent&eacute; calmar mis ansias centrando una vez m&aacute;s mi vista en la rubia de la primera fila, quien ya se encontraba con un seno de fuera siendo manoseada por su acosador pero no funcion&oacute;; eso ya no era suficiente para satisfacer mi morbosa curiosidad. Los escalofr&iacute;os fueron remplazados por un sudor de angustia.<\/p>\n<p>Implorando al cielo por ayuda, estuve a punto de voltear la cabeza descaradamente a mi derecha, pero justo un instante antes, &iexcl;el milagro sucedi&oacute;!<\/p>\n<p>En la pel&iacute;cula, el hombre que se supon&iacute;a que era la pareja de la sensual chica, se levant&oacute; de su asiento para retirarse al cuarto de servicio, o quiz&aacute;s a comprar ma&iacute;z inflado, &iexcl;no lo s&eacute;, a quien le importa! Lo importante es que se retiraba de la escena, por lo que el sufrimiento de mi personaje hab&iacute;a concluido. &iexcl;Gracias al cielo, estaba salvado!<\/p>\n<p>En el mayor acto de ego&iacute;smo supremo desde que Liz y yo somos novios, decid&iacute; hacer lo mismo; dejando a mi hermosa e indefensa novia a merced de los perversos guionistas de la pel&iacute;cula, sin olvidar los degenerados hombres presentes en el auditorio. &iquest;Qui&eacute;n me podr&iacute;a culpar por eso? Despu&eacute;s de todo hab&iacute;a llegado m&aacute;s all&aacute; de mis limites, hasta donde yo mismo ignoraba que pod&iacute;a soportar. Adem&aacute;s, siempre me podr&iacute;a excusar en que s&oacute;lo estaba cumpliendo con mi papel en la singular obra.<\/p>\n<p>Antes de ponerme de pie pude notar como la pareja de la rubia de la primera fila, el hombre a su izquierda respetando tambi&eacute;n su papel (el cual compart&iacute;amos), se levantaba de su asiento y sin voltear atr&aacute;s se retiraba de la sala. Por lo que ya no dud&eacute; en hacer lo mismo e inmediatamente me puse de pie para huir cobardemente.<\/p>\n<p>Era m&aacute;s f&aacute;cil decirlo que hacerlo, pues mi pene se encontraba a un segundo de estallar estrangulado bajo mi ropa. Una especie de carpa en mi pantal&oacute;n se form&oacute; abri&eacute;ndome camino por la penumbra de la sala hasta la puerta de salida, sin prestar atenci&oacute;n en nada m&aacute;s abandonando a mi novia a su suerte. &ldquo;Lo siento amor, no puedo ayudarte&rdquo;, pens&eacute; mientras caminaba.<\/p>\n<p>Con cortos pasos sal&iacute; de la sala y entr&eacute; al sanitario buscando alivio para mi torturado miembro. Al entrar me encontr&eacute; a la pareja de la madura rubia, orinando en el mingitorio. Me coloqu&eacute; a un lado de &eacute;l y baj&eacute; la bragueta de mi pantal&oacute;n para aliviar mi sufrimiento. No pude evitar lanzar un grave quejido de placer, cuando mi erecto miembro sali&oacute; disparado como una flecha desde bajo de mis ropas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Es tu primera vez? &mdash;pregunt&oacute; el hombre a mi lado, en un dialecto inteligible para m&iacute;.<\/p>\n<p>Sin poder entender lo que hab&iacute;a dicho volte&eacute; a verlo directamente a la cara, asintiendo solamente con la cabeza. &Eacute;l sonri&oacute; y orgulloso se&ntilde;al&oacute; a su miembro, el cual se encontraba fl&aacute;cido orinando a cuenta gotas. Supuse que debido a su edad tendr&iacute;a alguna disfunci&oacute;n erectil y me estaba preguntando alguna cosa de hombres.<\/p>\n<p>&mdash;Mira, despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os &mdash;agreg&oacute; volviendo a se&ntilde;alar su miembro, antes de sacudirlo.<\/p>\n<p>Casi pierdo el balance inclin&aacute;ndome para mirar de cerca el marchito y canoso miembro de aquel completo extra&ntilde;o. Pero por m&aacute;s que lo escudri&ntilde;aba con detenimiento no lograba descifrar a que se refer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias amigo, pero no soy gay &mdash;aclar&eacute; suponiendo err&oacute;neamente, que me estaba ofreciendo su miembro para que lo masturbara o le practicara sexo oral.<\/p>\n<p>El hombre se retir&oacute; con una sonrisa, consciente de que no le hab&iacute;a entendido, d&aacute;ndome una palmada en la espalda en lo que yo terminaba de orinar. Ignorando esa &lsquo;conversaci&oacute;n&rsquo; sacud&iacute; mi miembro tratando de disminuir mi erecci&oacute;n para volver a esconderlo bajo mis ropas.<\/p>\n<p>Al finalizar de orinar volte&eacute; hacia atr&aacute;s buscando el lavamanos y pude notar que ah&iacute; se encontraban tres cabinas para los retretes del sanitario. Lo cual no tendr&iacute;a nada de particular si no fuera por el hecho que la cabina del centro ten&iacute;a en la puerta el cl&aacute;sico s&iacute;mbolo de una mujer; y en las cabinas de ambos lados el s&iacute;mbolo de un hombre. &ldquo;Quiz&aacute;s por problemas de espacio, en este lugar compart&iacute;an el mismo sanitario hombres y mujeres&rdquo;, razon&eacute;.<\/p>\n<p>Sin pensar m&aacute;s en el asunto me lav&eacute; las manos y sal&iacute; de ah&iacute;. A&uacute;n en la oscuridad del pasillo pude apreciar perfectamente como la pareja de la rubia sal&iacute;a al patio a fumar. No estaba seguro si yo deber&iacute;a hacer lo mismo, as&iacute; que con mucha cautela me escabull&iacute; hasta la entrada de la sala donde hab&iacute;a &lsquo;abandonado&rsquo; a mi novia para echar un vistazo a lo que ocurr&iacute;a en su interior. Lo que vi me dej&oacute; helado.<\/p>\n<p>Mi lugar hab&iacute;a sido ocupado por el sujeto que estaba sentado a mi izquierda. Si el s&oacute;lo hecho de que este chico hubiera ocupado mi asiento, ya era raz&oacute;n para sacar de sus casillas a cualquiera; lo que &eacute;l y el otro chico sentado a la derecha de mi novia, estaban realizando era como para que mi cabeza explotara.<\/p>\n<p>Ambos sujetos se encontraban acariciando con lujuria las piernas y entrepierna de mi novia pellizc&aacute;ndolas con malicia; mientras utilizaban cada una de sus manos para masturbarse fren&eacute;ticamente; obviamente, &iexcl;imitando la acci&oacute;n en pantalla!<\/p>\n<p>Liz por su parte, bien comprometida con su papel y dando una muestra de su gran fuerza de voluntad, se esforzaba por ocultar cualquier m&iacute;nima expresi&oacute;n facial que delatara el enorme placer carnal al que estaba siendo sometido su cuerpo. &iexcl;Una verdadera guerrera!<\/p>\n<p>El auditorio enter&oacute; se hab&iacute;a silenciado, las risas y gritos de euforia fueron remplazados con los jadeos y s&oacute;rdidos quejidos de placer de todos los presentes; como si todos estuvi&eacute;ramos compartiendo un mismo orgasmo.<\/p>\n<p>Mientras mi novia, valiente, utilizaba todas sus fuerzas para evitar que su rostro mostrara alguna involuntaria expresi&oacute;n de placer o dolor. Sin darme cuenta mi mano se hab&iacute;a introducido en mi pantal&oacute;n masturb&aacute;ndome torpemente. La escena era tan morbosa y surreal. &iexcl;Pornograf&iacute;a en 4D exclusivamente para m&iacute;!<\/p>\n<p>Como si no fuera suficiente la avalancha de emociones que mi novia trataba de suprimir, s&uacute;bitamente &eacute;sta se increment&oacute; cuando la escena en pantalla incluy&oacute; m&aacute;s actores. Los hombres que se encontraban sentados detr&aacute;s de la chica en la pel&iacute;cula comenzaron a acariciar sus senos desde su posici&oacute;n en la tercera fila; apoder&aacute;ndose cada uno de ellos de uno de sus pechos, disputando ocasionalmente su propiedad con quienes estaban sentados a lado de ella.<\/p>\n<p>Una lluvia de pellizcos y bofetadas se desat&oacute; sobre el busto de la bella actriz. Acciones que eran reflejadas con precisi&oacute;n, al centro de la segunda fila del auditorio, &iexcl;por mi novia y los chicos a su alrededor!<\/p>\n<p>&iexcl;Pobre! Sent&iacute; un poco de compasi&oacute;n por Liz. Como quisiera poder haber ayudado a mi novia a superar ese reto tan extraordinario, pero no pod&iacute;a. A parte de cruzar los dedos por ella, no hab&iacute;a mucho que pudiera hacer. Ella estaba completamente sola, &eacute;sta era su noche, su gran noche.<\/p>\n<p>Buscando aliviar mi estr&eacute;s, dirig&iacute; la mirada hacia las filas posteriores. En las butacas hab&iacute;a principalmente parejas hetero, algunas parejas de lesbianas y una pareja gay; todos entregados al frenes&iacute; de acariciar sus cuerpos casi semi desnudos, en una aut&eacute;ntica org&iacute;a de cine-filos. Sin embargo, ninguna otra chica intentaba siquiera imitar el papel de la chica en pantalla. Parec&iacute;a que este duelo de actuaci&oacute;n se decidir&iacute;a solamente entre la madura rubia de la primera fila y mi novia.<\/p>\n<p>Las escenas se volv&iacute;an m&aacute;s morbosas a cada minuto. La chica en pantalla estaba pr&aacute;cticamente en ropa interior, mientras los chicos sentados atr&aacute;s de ella sacaban sus erectos miembros para abofetearla en el rostro con ellos. Dud&eacute; por un segundo, antes de dirigir la mirada hacia mi novia. Una parte de m&iacute; deseaba que sus coprotagonistas no hubieran llegado a eso; otra parte de m&iacute;, la real, deseaba que as&iacute; fuera. Cuando por fin obtuve el valor para mirar sonre&iacute; pervertidamente.<\/p>\n<p>Efectivamente, los chicos sentados atr&aacute;s de mi novia hab&iacute;an sacado sus miembros, y con toda la obscenidad del mundo los restregaban en el rostro de Liz impunemente. Y ella, a&uacute;n sin inmutarse, daba una autentica c&aacute;tedra de actuaci&oacute;n digna de un premio de la academia. &iexcl;No podr&iacute;a estar m&aacute;s orgulloso de ella!<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Vamos mi amor, t&uacute; puedes!&rdquo;, hubiese querido gritar mostrando mi apoyo a Liz (como s&iacute; lo necesitara). Su rostro era incre&iacute;ble, parec&iacute;a hecho de pl&aacute;stico inerte, como si se tratase s&oacute;lo de una hiper realista mu&ntilde;eca sexual incapaz de sentir emociones; hecha s&oacute;lo para el m&oacute;rbido placer de su due&ntilde;o. Nadie era capaz de imaginar el enorme esfuerzo que ella se encontraba realizando con tal de cumplir las expectativas de los futuros espectadores (suponiendo que alguien la estuviera grabando lo cual era muy probable).<\/p>\n<p>Mi pene ya se encontraba a punto de estallar nuevamente, inconscientemente baj&eacute; la bragueta de mi pantal&oacute;n para liberar la presi&oacute;n. Justo en ese momento sent&iacute; una palmada en la espalda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No te pudiste contener? &mdash;pregunt&oacute; una voz burlona en un extra&ntilde;o idioma.<\/p>\n<p>Se trataba de la pareja de la madura rubia de la primera fila, que regresaba a la sala despu&eacute;s de haber terminado su cigarrillo. No hubiese importado que me hubiera hablado espa&ntilde;ol, yo ignor&eacute; lo que dec&iacute;a masturb&aacute;ndome como loco con mi miembro fuera de mi pantal&oacute;n completamente erecto; excitado por la gran actuaci&oacute;n de mi novia.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Que ya termin&eacute; por favor!&rdquo;, suplicaba al cielo, esperando ser escuchado. La excitaci&oacute;n y morbo era tal, que parec&iacute;a que no hab&iacute;a manera de ser superada. Pero muy en el fondo de mi ser, en lo m&aacute;s retorcido de mis perversiones, deseaba que este placer morboso que experimentaba se incrementara. Y entonces, ambos deseos se cumplieron.<\/p>\n<p>En la pel&iacute;cula, los hombres detr&aacute;s de la bella chica comenzaron a frotar como desesperados sus miembros, prepar&aacute;ndose para eyacular. Despu&eacute;s de un hipn&oacute;tico magreo, como si estuvieran sincronizados, ambos chicos dispararon sendos chorros de blanco semen salpicando las mejillas de la chica, oblig&aacute;ndola a parpadear.<\/p>\n<p>Definitivamente la chica de la pel&iacute;cula era una gran actriz; fuera de ese involuntario reflejo, ella no hab&iacute;a mostrado ninguna otra reacci&oacute;n en su rostro. Estuve casi a punto de eyacular con aquella morbosa escena, cuando record&eacute; a mi novia sentada en la segunda fila dispuesta a superar esa misma haza&ntilde;a.<\/p>\n<p>Casi me dobl&eacute; sobre mi vientre, esforz&aacute;ndome por retrasar mi cl&iacute;max un segundo m&aacute;s. Con mi eyaculaci&oacute;n a punto de estallar dirig&iacute; la mirada hacia mi novia, para disfrutar con lujo de detalle de su actuaci&oacute;n. Los chicos de pie detr&aacute;s de ella, una vez m&aacute;s imitando la escena en pantalla, comenzaron a masturbarse frotando sus miembros fren&eacute;ticamente prepar&aacute;ndose para el gran final. Con toda la precauci&oacute;n del mundo los acompa&ntilde;&eacute; siguiendo su ritmo.<\/p>\n<p>Unos pocos segundos despu&eacute;s, ese par de chicos eyacularon sin control su blanco semen, directamente sobre el rostro de Liz, salpicando incluso a quienes estaban sentados a lado de ella. Con esto, los chicos de enfrente no pudieron evitar reaccionar con molestia por lo sucedido, saliendo de su papel en la obra. Sin embargo, mi novia segu&iacute;a victoriosa, sin parpadear; superando en su primer intento la actuaci&oacute;n mostrada en la pantalla, con el viscoso esperma de dos extra&ntilde;os escurriendo por su rostro a&uacute;n inexpresivo.<\/p>\n<p>&iexcl;No pude m&aacute;s! Un abundante chorro de mi propio semen se dispar&oacute; sin que yo pudiera controlarlo, trazando una pegajosa l&iacute;nea blanca sobre la alfombra del auditorio; acompa&ntilde;&aacute;ndolo con un s&oacute;rdido quejido de placer org&aacute;smico. Estaba en &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>Mi l&iacute;quido sigui&oacute; brotando copiosamente, sin que me importara que la pareja de la rubia siguiera a mi lado, observ&aacute;ndome detenidamente; riendo burl&oacute;n por mi aparente novatez en estos menesteres. A&uacute;n con mis manos pegajosas, pero aliviado, me apresur&eacute; a esconder mi miembro bajo mi pantal&oacute;n; al tiempo que la sala se oscurec&iacute;a con los cr&eacute;ditos finales de la pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Con esto todos los presentes en el auditorio autom&aacute;ticamente contuvieron sus lujuriosas acciones, como si alguien hubiese presionado un interruptor de apagado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bien hecho! &mdash;dijo el hombre a mi lado, al tiempo que me felicitaba con una palmada en el hombro.<\/p>\n<p>Las tenues luces del auditorio se volvieron a encender, en lo que el maduro hombre regresaba a la primera fila, a lado de la rubia; quien, con la blusa abierta y su sost&eacute;n por afuera de su ropa, se desped&iacute;a cordialmente de sus coprotagonistas con los senos al aire, como si se tratase solamente de unos viejos amigos que se reencuentran casualmente.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de abrochar mi pantal&oacute;n para regresar a lado de Liz, quien al igual que la rubia, se desped&iacute;a de los chicos con quien hab&iacute;a compartido escena esa noche. Sonriente, acomodando su blusa para cubrir sus senos, en lo que ellos se desped&iacute;an t&iacute;midamente sin muchas palabras, conscientes de que mi novia no hablaba su idioma; al tiempo que resguardaban sus miembros bajos sus ropas.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches &mdash;dijeron cada uno de ellos antes de retirarse al pasar a mi lado, o al menos eso creo que dijeron.<\/p>\n<p>&mdash;Estuviste incre&iacute;ble mi amor &mdash;dije a Liz, felicit&aacute;ndola por su extraordinaria demostraci&oacute;n de temple bajo presi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; tambi&eacute;n estuviste genial amor, no cre&iacute; que lo hicieras; pens&eacute; que te acobardar&iacute;as en la primera escena &mdash;respondi&oacute; ella poni&eacute;ndose de pie para lanzarse a mis brazos.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que lo pens&eacute; &mdash;confes&eacute;&mdash;, pero sab&iacute;a que si lo hac&iacute;a me lo echar&iacute;as en cara toda la vida.<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente, te lo hubiese recordado todos los d&iacute;as de tu vida &mdash;confirm&oacute; mi suposici&oacute;n.<\/p>\n<p>Nos fundimos en un enorme beso de celebraci&oacute;n por nuestro triunfal debut en ese singular teatro. Un beso con un extra&ntilde;o sabor a semen, pues el rostro de Liz segu&iacute;a impregnado con los espesos fluidos corporales de otros hombres. Suger&iacute; a mi novia ir al tocador para que se aseara, cosa en lo que ella estuvo de acuerdo.<\/p>\n<p>Al entrar al cuarto de servicio, mi novia not&oacute; el curioso rotulado de las cabinas sanitarias y e inmediatamente esbozo una sonrisa de lujuria en su rostro. Antes de que yo pudiera comprender la raz&oacute;n de su alegr&iacute;a, ella se lanz&oacute; a mis brazos nuevamente bes&aacute;ndome con pasi&oacute;n; jal&aacute;ndome con ella al interior de la cabina del centro, justo la que ten&iacute;a el s&iacute;mbolo de una mujer gravado en la puerta.<\/p>\n<p>A pesar de que su rostro conservaba a&uacute;n el aroma y sabor del semen de aquellos dos extra&ntilde;os, me fue imposible resistirme a los encantos de mi novia, qui&eacute;n como pose&iacute;da me empuj&oacute; bruscamente para sentarme sobre el retrete cerrando la puerta de la cabina tras de s&iacute;. &iexcl;Jam&aacute;s la hab&iacute;a visto con esa actitud tan salvaje! La amaba.<\/p>\n<p>En retrospectiva, su reacci&oacute;n era muy natural, m&aacute;s que justificada. Liz hab&iacute;a sido forzada a suprimir cualquier rastro de emoci&oacute;n humana, durante todo el tiempo que dur&oacute; la funci&oacute;n de teatro er&oacute;tico, alrededor de cuarenta minutos, era justo que ahora le tocara disfrutar un poco a ella; que cobrar&aacute; revancha por decirlo de alguna forma. En ese momento comprend&iacute;, que yo tendr&iacute;a que sufrir las consecuencias de su tortura previa.<\/p>\n<p>Liz abri&oacute; las piernas sent&aacute;ndose sobre mi regazo y abraz&aacute;ndome por el cuello, en lo que continuaba comi&eacute;ndome a besos. Instintivamente le correspond&iacute;, removiendo de sus hombros los tirantes de su blusa, dejando sus perfectos senos desnudos frente a m&iacute;, disponibles para jugar con ellos a mi antojo.<\/p>\n<p>Mi novia sonri&oacute; lascivamente en lo que yo descifraba las emociones reflejadas en su rostro. Resultaba obvio que ella ten&iacute;a unas enormes ganas de fornicar en aquel inmundo cuarto de servicio. Una oportunidad para realizar una m&aacute;s de mis fantas&iacute;as que tampoco pod&iacute;a dejar pasar: la de tener sexo en un lugar p&uacute;blico. Pero hab&iacute;a un problema.<\/p>\n<p>Yo me encontraba muy agotado todav&iacute;a, por haberme masturbado tan s&oacute;lo unos minutos antes en el auditorio, no cre&iacute;a que fuera capaz de satisfacer a mi novia en ese preciso momento. Aterrorizado, en un segundo contempl&eacute; mi vida entera a lado de Liz, siendo recriminado eternamente por no haberle podido cumplir por segunda vez como hombre en aquel d&iacute;a. Mi virilidad quedar&iacute;a en entredicho; s&oacute;lo un nuevo milagro me salvar&iacute;a.<\/p>\n<p>Dirig&iacute; mis ojos hacia el techo esperando una vez m&aacute;s por ese milagro, en lo que Liz se arrodillaba frente a m&iacute; para desabrochar mi pantal&oacute;n con desesperaci&oacute;n; sin detenerse a pensar en la suciedad del asqueroso piso sobre el que apoyaba sus rodillas, &aacute;vida por encontrar un pene en erecci&oacute;n. Como deseaba poder ofrecerle lo que ella buscaba&#8230; Y entonces un segundo milagro sucedi&oacute;.<\/p>\n<p>Por un peque&ntilde;o orificio, en la pared a mi derecha, un p&aacute;lido y erecto intruso se hizo presente en medio de nuestros rostros; ofreci&eacute;ndonos salvar la noche, como si hubiese estado escuchando mis plegarias. Se trataba de un pene, un miembro de hombre, el cual nos observaba detenidamente con su &uacute;nico ojo. Mi novia se detuvo inmediatamente, al tiempo que ambos hac&iacute;amos viscos, al enfocar los ojos en el intruso enfrente de nosotros.<\/p>\n<p>En realidad, no se trataba de un completo desconocido, al menos no para m&iacute;, era alguien que yo hab&iacute;a tenido la oportunidad de conocer previamente esa misma noche. Se trataba del canoso y marchito miembro del maduro hombre pareja de la rubia de la primera fila quien, sin invitaci&oacute;n, se presentaba en nuestra cita.<\/p>\n<p>Para ser sinceros, aquel pene estaba muy lejos de ser tan grande y grueso como mi propio miembro; pero dadas las circunstancias, me daba la impresi&oacute;n de ser enorme. Y por otro lado era exactamente lo que necesitaba en ese momento: un bien erecto pene que poder ofrecerle a mi novia. Nuestras miradas se cruzaron una &uacute;ltima vez para recordarnos mutuamente el pacto que aquella noche ya se hab&iacute;a convertido en nuestra &uacute;nica ley.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puto el que se raje! &mdash;exclamamos esta vez en voz fuerte dispuestos a practicarle a ese extra&ntilde;o sexo oral. Sonrientes, decididos, audaces.<\/p>\n<p>El pene se bland&iacute;a innecesariamente, tratando de llamar nuestra atenci&oacute;n; tan cerca de nuestros rostros, que pod&iacute;amos oler sin problemas su fragancia. Era un olor rancio y &aacute;cido, como la orina acumulada en los mingitorios detr&aacute;s de la puerta. Un olor que penetraba por nuestros orificios nasales, cada vez que respir&aacute;bamos excitados por la situaci&oacute;n. Pero ese olor era lo que menos me preocupaba.<\/p>\n<p>Nunca le hab&iacute;a practicado el sexo oral a un hombre, no estaba seguro si llegar&iacute;a a estar a la altura de las circunstancias. Pero mis temores se desvanecieron tan r&aacute;pidos como llegaron al recordar que contaba con la asesor&iacute;a de primera mano (en sentido figurado), de toda una experta para realizarlo. Una sacudida m&aacute;s de aquel mal oliente miembro fue todo lo que se necesit&oacute; para que Liz y yo, obedientemente comenz&aacute;ramos a premiarlo. &iexcl;Bienvenidos a mi primera lecci&oacute;n de sexo oral!<\/p>\n<p>Liz en su papel de instructora tomo la iniciativa, soltando primero un peque&ntilde;o y fugaz beso en la blanca cabeza de ese pene para despu&eacute;s con un gesto invitarme a hacer lo mismo. No hab&iacute;a duda que valiera; sin pensarlo hice exactamente lo mismo, quiz&aacute;s demasiado r&aacute;pido, debido a que no recuerdo el sabor de ese primer beso al miembro de un hombre. S&oacute;lo una descarga el&eacute;ctrica recorriendo toda mi espalda, desde la nuca hasta mi coxis, quedando marcado en mi memoria como remembranza de aquel morboso beso.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gust&oacute;? &mdash;pregunt&oacute; mi novia con voz dulce.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, claro que s&iacute; &mdash;respond&iacute; tajante; suspirando, reponi&eacute;ndome de aquel primer trauma.<\/p>\n<p>Acto seguido, Liz se enfil&oacute; de nuevo hacia nuestro invitado y con su h&uacute;meda lengua le regal&oacute; una lenta lamida, iniciando en el tallo pegado a la pared hasta la punta de la cabeza. Nunca hab&iacute;a sentido tanta excitaci&oacute;n y morbo en mi vida, como en esa ocasi&oacute;n en que vi a mi novia, lamer con lujuria el miembro de un hombre de quien ni si quiera conoc&iacute;a su rostro; mucho menos su nombre. Quiz&aacute;s, s&oacute;lo quiz&aacute;s, si ella hubiera sabido que se trataba de casi un anciano, tal vez ella no se hubiera esmerado tanto en su labor.<\/p>\n<p>Yo ya no necesitaba de otra invitaci&oacute;n; tan pronto la lengua de mi novia se despeg&oacute; de aquel pene, la m&iacute;a ocup&oacute; su lugar. &Eacute;ste segundo contacto fue m&aacute;s lento que el anterior, m&aacute;s lento incluso que el que acababa de realizar Liz. Por primera vez en mi vida, pude saborear realmente lo que era el sabor y textura de la piel del miembro de otro hombre. Una ex&oacute;tica mezcla entre salado y agrio, un curioso sabor al que ser&iacute;a f&aacute;cil acostumbrarme. Sin prisa, me tom&eacute; mi tiempo antes de desprender mi lengua de aquel manjar, sabore&aacute;ndolo con placer en toda su extensi&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez que finaliz&oacute; ese segundo contacto, Liz se levant&oacute; del piso para sentarse en mi regazo; y de esa forma quedar de frente a nuestro invitado, que continuaba blandi&eacute;ndose exigiendo m&aacute;s acci&oacute;n. Mi novia utiliz&oacute; su lengua para lamer con delicadeza repetidamente s&oacute;lo la punta del glande, estimulando y manteniendo la erecci&oacute;n, sirviendo como preludio para lo que estaba por venir. Unos cuantos leng&uuml;etazos m&aacute;s y juro que vi perfectamente como la punta de aquel miembro empezaba a segregar un l&iacute;quido blancuzco y viscoso, similar a un l&aacute;cteo. &iexcl;Cuanto ansiaba mi turno para poder degustarlo!<\/p>\n<p>Liz segu&iacute;a capturando lascivamente el semen con su lengua, cuando en determinado momento se ech&oacute; hacia atr&aacute;s d&aacute;ndome la oportunidad de probarlo. Instintivamente estir&eacute; mi lengua, coloc&aacute;ndola debajo del glande, justo donde goteaba aquel viscoso l&iacute;quido.<\/p>\n<p>&iexcl;Se sinti&oacute; tan tibio y dulce! Mi novia sonri&oacute; satisfecha por mi actitud sumisa y proactiva, pero no hab&iacute;a tiempo para cumplidos, hab&iacute;a un miembro de hombre frente a nosotros que merec&iacute;a toda nuestra atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, Liz abri&oacute; la boca para introducirse de una vez toda la cabeza del pene en su boca, comenzando con la sesi&oacute;n de sexo oral. La prob&oacute; por unos segundos succionando con el vac&iacute;o de su boca, antes de iniciar con su movimiento de vaiv&eacute;n de adelante hacia atr&aacute;s, masajeando con delicadeza la longitud completa del pene. Al tiempo que una espuma blanca escapaba por las comisuras de sus labios.<\/p>\n<p>La escena era incre&iacute;ble, muy superior a cualquiera que hab&iacute;amos visto en la funci&oacute;n de teatro a la que hab&iacute;amos asistido esa misma noche. Ah&iacute; estaba yo, en primera fila, en un inmundo cuarto sanitario, viendo como mi hermosa y sensual novia con el torso desnudo se encontraba gozando con el pene de un completo extra&ntilde;o. De pronto, el morbo y la excitaci&oacute;n que sent&iacute;a hab&iacute;an hecho efecto despertando a quien hasta hace un minuto dorm&iacute;a bajo mi pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Demasiado tarde amigo, es mi turno con la verga del viejo&rdquo;, pens&eacute; ignorando mi propio pene. Liz se retir&oacute; nuevamente hacia atr&aacute;s con la espuma escurriendo por todo su cuello dej&aacute;ndome su lugar. No me pude resistir. Sin importar que aquel miembro estuviera escurriendo esa mezcla de saliva y semen a todo lo largo, me met&iacute; todo el miembro en la boca salvajemente; e imitando la acci&oacute;n previa de mi novia, comenc&eacute; con el fren&eacute;tico vaiv&eacute;n con ese marchito pedazo de carne en mi interior.<\/p>\n<p>Pude sentir perfectamente como la mezcla del l&iacute;quido seminal y mi propia saliva, burbujeaban como una especie de fermentado champagne dentro de mi cavidad bucal, escapando algunos hilos por mis labios al momento que aquel miembro golpeaba en mi paladar. Una sensaci&oacute;n indescriptible, que nunca imagin&eacute; pod&iacute;a llegar a experimentar.<\/p>\n<p>Es imposible saber cu&aacute;ntas personas pasaron por aquel cuarto de servicio aquella noche de verano durante nuestra visita al teatro. De lo que si estoy completamente seguro, es que ninguna persona lo disfrut&oacute; tanto como aquel maduro extra&ntilde;o al que agradecimos su oportuna intervenci&oacute;n premi&aacute;ndolo con un bisexual sexo oral.<\/p>\n<p>Como un verdadero equipo, Liz y yo continu&aacute;bamos haciendo turnos para compartir aquel p&aacute;lido miembro, deseosos por complacerlo. Pasaron unos minutos antes de que Liz, gracias a su experiencia, se diera cuenta que el hombre ya estaba por alcanzar el cl&iacute;max. Amablemente me cedi&oacute; su lugar, dando me la oportunidad de probar por primera vez, lo que era una eyaculaci&oacute;n directamente en la boca.<\/p>\n<p>Dud&eacute; un poco antes de aceptar, pero s&oacute;lo bast&oacute; una mirada de mi novia para que recordara nuestro irrompible pacto. Aquel que en caso de no honrar acaecer&iacute;a sobre mi cabeza una maldici&oacute;n eterna.<\/p>\n<p>Me volv&iacute; a meter aquel miembro completamente en la boca, en lo que mi novia empuj&oacute; mi rostro contra la pared pegando mis labios justo en el orificio, asegur&aacute;ndose de que no se me escapara ninguna gota de semen cuando recibiera mi primera descarga.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, un chorro de un caliente y viscoso l&iacute;quido golpeo en lo profundo de mi garganta, disparando el reflejo involuntario de vomitar. Pero gracias a que mi novia oprim&iacute;a con fuerza mi rostro contra la pared pude contener ese reflejo, entreg&aacute;ndome completamente a disfrutar del sabor que esa deliciosa ambros&iacute;a dejaba en mi paladar al momento de tragarlo.<\/p>\n<p>Apret&eacute; mis labios en lo que el maduro hombre sacud&iacute;a su pene dentro de mi cavidad bucal, golpeando el interior de mi boca, salpicando sus &uacute;ltimas gotas de esperma. Pude sentir perfectamente como el miembro perd&iacute;a su rigidez reposando fl&aacute;cido sobre mi lengua. Era una sensaci&oacute;n tan extra&ntilde;a. Me encantaba.<\/p>\n<p>El hombre comenz&oacute; a retirar su miembro de mi boca, en lo que yo le regalaba un masaje al momento de extraerlo, procurando limpiar muy bien cualquier rastro de semen de la cabeza de su pene. Era tan tibio y delicioso que no pod&iacute;a evitar recriminarme el no haberlo probado antes; pero en fin, &ldquo;nunca es tarde para experimentar algo nuevo&rdquo;, pens&eacute;. Al final el hombre sac&oacute; su miembro de mi boca y yo gir&eacute; mi cabeza hacia Liz, sonriendo satisfecho por mi haza&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gust&oacute; putito? &mdash;pregunt&oacute; mi novia, sujetando mi rostro con ambas manos, antes de darme un tierno beso en la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Me encant&oacute; &mdash;respond&iacute; sinceramente, sin poder quitar la sonrisa de placer y lujuria que se hab&iacute;a apoderado de mi rostro.<\/p>\n<p>&mdash;La pr&oacute;xima vez, sabor&eacute;alo un poco m&aacute;s antes de tragarlo mi amor &mdash;aconsej&oacute; mi novia con ternura, perdonando mi novatez como su alumno primerizo.<\/p>\n<p>Liz comenz&oacute; a limpiar con tiernos besos, los rastros del semen que hab&iacute;an quedado en mi rostro, y succionando vorazmente la espuma que escurr&iacute;a de mis labios. Mientras yo perd&iacute;a la mirada en aquel inmundo cuarto sanitario; incr&eacute;dulo todav&iacute;a por lo que acababa de suceder.<\/p>\n<p>No tuve el valor para buscar la c&aacute;mara, que se supon&iacute;a deb&iacute;a estar film&aacute;ndonos. Quiz&aacute;s fue mejor as&iacute;, porque hay cosas que es mejor dejarlas bajo el velo del misterio. M&aacute;s a&uacute;n, sabiendo que para m&iacute; hab&iacute;a un misterio m&aacute;s importante por descubrir: &iquest;Cu&aacute;nto tiempo pasar&iacute;a antes de volver a probar junto con mi novia, del delicioso sabor del miembro de otro hombre? &iexcl;Porque de que ten&iacute;amos que repetirlo era un hecho seguro!<\/p>\n<p>Nos dimos un tiempo antes de salir de la cabina, tiempo que aprovechamos para limpiar nuestros rostros de los residuos de semen, dando oportunidad tambi&eacute;n para que el cuarto de servicio se desocupara, manteniendo as&iacute; el &lsquo;anonimato&rsquo; de nuestro invitado. Al salir de la cabina terminamos de asearnos y salimos bromeando por nuestra haza&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Una fantas&iacute;a m&aacute;s realizada! &mdash;dije riendo divertido.<\/p>\n<p>&mdash;Y las que nos faltan &mdash;corrigi&oacute; mi novia, subiendo la apuesta de aquel viaje.<\/p>\n<p>Al salir al patio de la entrada y pasar por la tienda de recuerdos, el encargado, un hombre bastante mayor, nos detuvo para ofrecernos un recuerdo de nuestra visita.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieren una copia de la funci&oacute;n? &mdash;pregunt&oacute; en su idioma, extendiendo la mano para ofrecernos un disco compacto.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a necesidad de un traductor, Liz y yo entendimos perfectamente la clase de souvenirs que nos ofrec&iacute;a como recuerdo. Se trataba de un disco compacto el cual ven&iacute;a rotulado con el nombre del teatro y la fecha y hora de aquel d&iacute;a. Era obvio lo que el disco conten&iacute;a, &iexcl;la grabaci&oacute;n de nuestra visita al teatro de esa misma noche!<\/p>\n<p>No lo pod&iacute;amos creer, ahora ten&iacute;amos la oportunidad de recrear cuantas veces quisi&eacute;ramos el morbo y la lujuria de nuestra primera noche en aquella excitante ciudad en la comodidad de nuestro hogar. &iexcl;No importaba cu&aacute;nto costara ese singular recuerdo ten&iacute;amos que tenerlo! Pagamos el costo de la copia y nos retiramos agradecidos por nuestra buena suerte.<\/p>\n<p>El regreso al hotel fue lento y accidentado, quiz&aacute;s todav&iacute;a intoxicados por el alcohol y las drogas; o m&aacute;s bien excitados por lo m&oacute;rbido de nuestra noche, que parec&iacute;a todav&iacute;a estaba lejos de terminar. Al llegar a nuestro destino, en la recepci&oacute;n sorprendimos a nuestra nueva amiga, la bella Iridia, en absoluta soledad cabeceando de sue&ntilde;o frente al mostrador de la recepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, &iquest;C&oacute;mo la pasaron? &iquest;Se divirtieron? &mdash;pregunt&oacute; la chica saliendo de su somnolencia con una sonrisa indiscreta.<\/p>\n<p>Liz y yo nos echamos a re&iacute;r descaradamente por unos segundos a causa de la impertinente pero v&aacute;lida pregunta. Iridia nos observ&oacute; en silencio, quiz&aacute;s con un poco de envidia de Liz por lo que s&oacute;lo pod&iacute;a intuir nos hab&iacute;amos atrevido a experimentar esa noche.<\/p>\n<p>&mdash;Creo que eso lo vas a tener que juzgar con tus propios ojos &mdash;respondi&oacute; Liz p&iacute;caramente, extrayendo de su bolso el disco compacto con la copia de nuestra visita al teatro y coloc&aacute;ndolo en el mostrador frente a nuestra amiga.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh cielo santo, esto tengo que verlo! &mdash;exclam&oacute; Iridia abriendo sus ojos antes de despabilarse abruptamente, humedeciendo los labios con un destello de lujuria en su rostro al tomar el disco compacto; ansiosa por ver la grabaci&oacute;n de nuestra aventura en el teatro er&oacute;tico.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que puedes verlo; pero s&iacute; te llegas a aburrir, ya sabes d&oacute;nde encontrarnos &mdash;insinu&oacute; sugestivamente Liz; acariciando con su dedo &iacute;ndice el torso de la mano de Iridia, intentando seducirla con la posibilidad de un tr&iacute;o sexual.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oh, por supuesto que pueden contar conmigo! &mdash;respondi&oacute; Iridia positivamente, aceptando la invitaci&oacute;n de mi novia&mdash;. Finalizo mi turno y los alcanzo en su habitaci&oacute;n, recuerden que yo tengo copia de la llave &mdash;agreg&oacute; simp&aacute;tica, sigui&eacute;ndonos la broma.<\/p>\n<p>Liz y yo nos abrazamos riendo descaradamente, al escuchar la respuesta de Iridia. Nos despedimos y nos dirigimos a nuestra habitaci&oacute;n torpemente, luchando por no caernos, dejando sola a nuestra amiga en la intimidad de la noche. Al menos por el momento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 36<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando a una persona le gusta viajar, siempre buscar&aacute; el modo o los medios para realizar sus sue&ntilde;os. 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