{"id":44054,"date":"2023-12-06T23:00:00","date_gmt":"2023-12-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-06T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-06T23:00:00","slug":"una-maestra-que-me-enseno-mucho","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-maestra-que-me-enseno-mucho\/","title":{"rendered":"Una maestra que me ense\u00f1\u00f3 mucho"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44054\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">45<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la edad de 24 a&ntilde;os decid&iacute; prepararme para unas oposiciones. Busqu&eacute; una academia y me inform&eacute; de c&oacute;mo es el temario y del horario de las clases. El temario se divid&iacute;a en tres materias, que las impart&iacute;an tres docentes, una maestra y dos maestros, para ser exactos. A la maestra la llamaremos Julia, para proteger su intimidad.<\/p>\n<p>En clase &eacute;ramos veinte alumnos. Pero cuando Julia daba sus clases posaba su mirada en m&iacute; continuamente, como si yo fuera el &uacute;nico alumno de la clase. Estaba claro que me estaba haciendo ojitos. Pero, &iquest;c&oacute;mo abordarla? En el despacho de profesores era imposible pillarla sola, siempre hab&iacute;a alg&uacute;n maestro pululando por all&iacute;.<\/p>\n<p>Julia era toda una se&ntilde;ora. Yo nunca la vi en vaqueros y camiseta. Siempre iba con blusas, falda-pantal&oacute;n, faldas plisadas, pantalones de tela cara, etc. O sea, nada que ver conmigo. Yo era y sigo siendo m&aacute;s de sport, estilo informal. Por eso mismo me sorprendi&oacute; su inter&eacute;s en m&iacute;.<\/p>\n<p>Sus continuas miradas hacia mi persona curiosamente no me pon&iacute;an nervioso, m&aacute;s bien me sent&iacute;a alagado.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que planear la forma de comunicarme con ella a solas para poder aclarar el asunto. Entonces tom&eacute; la decisi&oacute;n de, como una vez por semana nos hac&iacute;an un examen de seguimiento, pues cuando nos lo pusiera Julia, yo entre las preguntas 7 y 8 (para que pasara desapercibido y no se notara tanto por si alg&uacute;n fisg&oacute;n se fijaba), anot&eacute; mi n&uacute;mero de tel&eacute;fono con esta peque&ntilde;a nota &ldquo;Tu mirada me derrite, Julia. Ll&aacute;mame y hablamos de nuestros respectivos sentimientos&rdquo;.<\/p>\n<p>En 1997, que fue cuando ocurri&oacute; esto, aun no exist&iacute;a el WhatsApp y los tel&eacute;fonos m&oacute;viles eran aut&eacute;nticos zapat&oacute;fonos como los que utilizaba Mortadelo.<\/p>\n<p>Fueron d&iacute;as de espera insufribles. Sent&iacute;a taquicardias. Por momentos me arrepent&iacute;a de lo que hab&iacute;a hecho. &iquest;Y si todo era fruto de mi imaginaci&oacute;n? &iexcl;Qu&eacute; verg&uuml;enza! Si no me llamaba estaba dispuesto a cambiar de academia. No hab&iacute;a m&aacute;s remedio. &iquest;C&oacute;mo presentarme en clase despu&eacute;s de hacer este rid&iacute;culo tan espantoso?<\/p>\n<p>&iquest;Ya hab&iacute;a corregido mi examen o todav&iacute;a lo ten&iacute;a en el mont&oacute;n de &ldquo;Pendientes&rdquo;? Un mar de dudas me invad&iacute;a. Tem&iacute;a que me fuera a dar un infarto en cualquier momento de lo nervioso que estaba.<\/p>\n<p>Al tercer d&iacute;a de espera suena el tel&eacute;fono. Era un n&uacute;mero desconocido. Un sudor fr&iacute;o me empez&oacute; a recorrer por la frente. &iquest;Era ella? &iquest;Me llamaba para decirme lo guapo que soy o para echarme la mayor bronca de mi vida?<\/p>\n<p>Con manos temblorosas descolgu&eacute; el tel&eacute;fono y contest&eacute; con un t&iacute;mido &ldquo;&iquest;Diga?&rdquo;. Era ella.<\/p>\n<p>&ndash;Hola Jonathan, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s? Tuviste una buena idea con lo de apuntar tu tel&eacute;fono en el examen. Yo soy una mujer casada y esta ciudad es demasiado peque&ntilde;a. Los chismes corren como la p&oacute;lvora y yo tengo una reputaci&oacute;n que cuidar. &iquest;C&oacute;mo hacemos para quedar y hablar tranquilamente?<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Conoces la cafeter&iacute;a Siracusa? &ndash;le coment&eacute;&ndash;. Est&aacute; en las afueras de la ciudad y no es muy concurrida. No creo que haya riesgo de que nos vea alg&uacute;n conocido.<\/p>\n<p>Ella accedi&oacute; a quedar en ese lugar al d&iacute;a siguiente a las 11 de la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de pasarme casi la noche en vela, me puse en marcha y llegu&eacute; a la susodicha cafeter&iacute;a a las 10:45 h. Es un local de dos pisos. Le ped&iacute; un caf&eacute; al camarero y sub&iacute; al piso de arriba, que era m&aacute;s reservado y nos proteger&iacute;a del bullicio. Hab&iacute;a un ventanal que daba a la calle por el cual podr&iacute;a observar la llegada de Julia.<\/p>\n<p>A los pocos minutos la veo cruzar la calle. Iba con abrigo, blusa azul, falda-pantal&oacute;n color caqui y zapatos de tac&oacute;n de aguja. Llevaba el pelo suelto que le llegaba hasta cerca de la mitad de la cintura. Rubia y con los labios pintados de un rojo intenso era toda una Freyja de lo hermosa que estaba.<\/p>\n<p>Yo iba con tenis, vaqueros rotos y camiseta. No peg&aacute;bamos ni con cola &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a haber visto en m&iacute;? Yo a su lado parec&iacute;a m&aacute;s un gigol&oacute;.<\/p>\n<p>La llam&eacute; al m&oacute;vil para avisarle de que estaba en el segundo piso, que subiera. La o&iacute; en la barra pedir su consumici&oacute;n y despu&eacute;s escuch&eacute; el taconeo de sus zapatos en las escaleras. Aparece en el rellano, se me acerca, nos damos dos besos e intento romper el hielo dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; tal mi examen? &iquest;Saqu&eacute; buena nota?<\/p>\n<p>Ella suelta una carcajada y me contesta:<\/p>\n<p>&ndash;Fue el mejor examen que correg&iacute; nunca. Me alegr&oacute; la vida.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de este comienzo todo fluy&oacute; como el agua.<\/p>\n<p>Hablamos de diferentes temas, pero sobre todo de nosotros, de nuestros sentimientos.<\/p>\n<p>Ideamos un lugar de encuentros porque lo de vernos en el coche podr&iacute;a valer como soluci&oacute;n circunstancial, pero hab&iacute;a que indagar otra forma de vernos.<\/p>\n<p>Entonces pens&eacute; en un motel que hay a 15 km de la ciudad, que pr&aacute;cticamente es un picadero para amantes. Los empleados son la discreci&oacute;n personificada.<\/p>\n<p>Qued&eacute; en recogerla al d&iacute;a siguiente sobre las 10 de la ma&ntilde;ana para luego ir juntos al motel.<\/p>\n<p>Al despedirnos le ped&iacute; un piquito aprovechando que no hab&iacute;a nadie en el segundo piso. Se me acerc&oacute; y not&eacute; el contacto de sus labios con los m&iacute;os. Un escalofr&iacute;o me recorri&oacute; todo el cuerpo. Del piquito pasamos a un beso con lengua y de este a un beso de tornillo. Su lengua juguete&oacute; con la m&iacute;a durante un inolvidable espacio de tiempo.<\/p>\n<p>Hasta ese momento nunca hab&iacute;a tenido una relaci&oacute;n con una mujer casada y debo reconocer que es mucho m&aacute;s emocionante. No puedes lucirte en p&uacute;blico con ella, pasear tan tranquilo a su lado, ir al cine o a bailar. Hay que verse a escondidas, caminar unos metros por detr&aacute;s de ella para no levantar sospechas, besarla solo en privado. Es una experiencia que da mucho m&aacute;s morbo. La fruta prohibida incita y empuja a quebrantar la norma.<\/p>\n<p>Yo no soy alto, 1,67m. Ella con tacones me saca unos cent&iacute;metros, pero yo no entiendo a los hombres que rechazan a una mujer por ser m&aacute;s alta que ellos. Ser&aacute; un problema de autoestima.<\/p>\n<p>A veces quedamos en una ciudad cercana y all&iacute; actuamos con m&aacute;s libertad. Nos abrazamos por la calle y comemos en restaurantes.<\/p>\n<p>De noche estuve ansioso esperando la hora de ir a recogerla.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Qu&eacute; ma&ntilde;ana tan agradable pas&eacute; a su lado en aquella cafeter&iacute;a!&rdquo;, pensaba.<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el alba. Me ducho y salgo disparado a buscarla.<\/p>\n<p>Ya de camino al motel, los dos tortolitos &iacute;bamos expectantes y felices. De vez en cuando poso mi mano sobre sus muslos y se los acaricio. Ella me mira de soslayo y sonr&iacute;e.<\/p>\n<p>El motel era un conjunto de barracones adosados al estilo del de la pel&iacute;cula de Psicosis de Alfred Hitchcock. Menos mal que eran las 11 de la ma&ntilde;ana y no las 11 de la noche, que si no, all&iacute; no me quedo. La recepcionista nos dio el compartimento n&ordm; 13. Yo no soy supersticioso y nada me iba a estropear el encuentro.<\/p>\n<p>Nada m&aacute;s entrar en la habitaci&oacute;n comenzamos a besarnos con locura al mismo tiempo que nos desnudamos mutuamente.<\/p>\n<p>Julia ten&iacute;a unos pechos preciosos, como quesos de tetilla. No les di ni un segundo de descanso hasta tenerlos bien relamidos y chupeteados.<\/p>\n<p>Ella llevaba unas medias de cristal a juego con unos ligueros negros que me encendieron tanto la libido, que no le permit&iacute; que se los sacara.<\/p>\n<p>A Julia le encanta la postura a cuatro patas, pero antes decidimos practicar la tradicional, la del misionero. Empec&eacute; a un ritmo muy lento, un mete-saca cada dos segundos. Para ir poco a poco acelerando a un mete-saca por segundo, dos mete-sacas por segundo&hellip; hasta por fin llegar a tres mete-sacas por segundo. En alguna ocasi&oacute;n aceler&eacute; a cuatro mete-sacas por segundo, pero tuve que volver al ritmo precedente por lo agotador del esfuerzo.<\/p>\n<p>Julia ten&iacute;a los ojos entornados y la boca entreabierta. Jadeaba sin descanso. Yo, mientras, le besaba todo el rostro y el cuello, el cual mord&iacute;a a modo de vampiro.<\/p>\n<p>Pronto le invadi&oacute; un orgasmo enloquecedor y entonces fue ella la que me mordi&oacute; el cuello a m&iacute;, como si quisiera arrancarme un pedazo de carne.<\/p>\n<p>Decidimos pasar a su postura preferida.<\/p>\n<p>Julia se coloc&oacute; a cuatro patas y yo, agarr&aacute;ndola bien por la cintura, le di la ca&ntilde;a que se merec&iacute;a y que su marido no le daba (seg&uacute;n me cont&oacute; despu&eacute;s). En algunas ocasiones la sujetaba por sus hombros para entrar con m&aacute;s &iacute;mpetu en sus entra&ntilde;as. Como Julia llevaba el pelo suelto y no pod&iacute;a ver la cara de vicio que pon&iacute;a, a veces se lo recog&iacute;a con mis manos a modo de coleta y como si fueran las riendas de un caballo tiraba hacia atr&aacute;s, con delicadeza. Ella me miraba sonriente y me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ndash;Dame duro, cari&ntilde;o, sin compasi&oacute;n. Esta yegua necesita que la monten bien. Sin cortes&iacute;as.<\/p>\n<p>Intent&eacute; aguantar todo lo que pude, manteniendo la mente en blanco o repasando la tabla de multiplicar, para no correrme a&uacute;n. Pero al fin, me corr&iacute; dentro de su co&ntilde;o hasta dejarla bien saciada de lefa. Ella tuvo casi al mismo tiempo que yo una explosi&oacute;n de &eacute;xtasis, que la dej&oacute; tumbada boca abajo en la cama por espacio de un minuto, sin decir palabra y resoplando.<\/p>\n<p>Fue el primero de tantos encuentros que tuvimos a lo largo del a&ntilde;o y medio que dur&oacute; el curso.<\/p>\n<p>El examen lo aprob&eacute;, pero como era concurso-oposici&oacute;n no saqu&eacute; plaza al no llegar al corte necesario. Pero no fue un tiempo perdido.<\/p>\n<p>Sin embargo, al terminar el curso la cosa se fue enfriando poco a poco.<\/p>\n<p>Lo que la motivaba era el tenerme como alumno y ella hacer de maestra mala. Pero al dejar yo la academia, esa situaci&oacute;n provocativa y morbosa termin&oacute;.<\/p>\n<p>Seguro que conquist&oacute; el coraz&oacute;n de otro alumno en el siguiente curso. El cual tendr&iacute;a el privilegio de aprender las maravillas que me ense&ntilde;&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>45 A la edad de 24 a&ntilde;os decid&iacute; prepararme para unas oposiciones. Busqu&eacute; una academia y me inform&eacute; de c&oacute;mo es el temario y del horario de las clases. El temario se divid&iacute;a en tres materias, que las impart&iacute;an tres docentes, una maestra y dos maestros, para ser exactos. 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