{"id":44072,"date":"2023-12-10T02:29:44","date_gmt":"2023-12-10T02:29:44","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-10T02:29:44","modified_gmt":"2023-12-10T02:29:44","slug":"la-mojigata","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-mojigata\/","title":{"rendered":"La mojigata"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44072\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A mis 19 a&ntilde;os estudiaba en la ciudad de Puebla, ven&iacute;a de una ciudad mediana de la costa del Golfo de M&eacute;xico y me enviaron mis padres a estudiar. Me cost&oacute; un poco adaptarme al ambiente conservador de la ciudad en aquellos a&ntilde;os. Mi car&aacute;cter abierto, despreocupado y festivo a muchos les resultaba refrescante, pero no a todos. Cuando esta con los compa&ntilde;eros de la escuela en alg&uacute;n caf&eacute; o restaurant y yo festejaba a carcajadas cualquier ocurrencia, notaba las miradas de reojo de algunas mesas que les parec&iacute;a poco adecuado mi comportamiento.<\/p>\n<p>Empezaba a tener m&aacute;s seguridad en m&iacute; mismo y no me importaba, prefer&iacute;a divertirme abiertamente.<\/p>\n<p>Estaba en muy buena forma, con mi 1.86 de estatura y practicante de artes marciales, cada vez era m&aacute;s consciente que ten&iacute;a cierto atractivo. Hab&iacute;a pasado la etapa de inseguridad que tuve poco tiempo antes que me produc&iacute;a el hecho de que al caminar por la calle notaba las miradas que me tiraban las mujeres y tambi&eacute;n de algunos hombres, que hac&iacute;an que instintivamente comprobara si llevaba la bragueta abierta y llegando a casa me revisara en el espejo para tratar de descubrir si hab&iacute;a algo mal en m&iacute;. Entend&iacute; que les atra&iacute;a y en realidad me estaba sabroseando.<\/p>\n<p>Pero no era un conquistador, a pesar de mi car&aacute;cter extrovertido era algo t&iacute;mido con las mujeres. Y en aquel ambiente cogerse a una mujer era una verdadera haza&ntilde;a, hab&iacute;a que invertir meses de citas, cenas y gastos para que al final no se concretara o no faltaba la que quer&iacute;a antes la promesa de casamiento. Pero no cejaba en mis intentos. Mi desfogue era regresar en vacaciones a la ciudad de donde ven&iacute;a. Ah&iacute; era mucho m&aacute;s f&aacute;cil.<\/p>\n<p>La escuela me parec&iacute;a f&aacute;cil, me sobraba tiempo y mis padres me daban lo suficiente para vivir con holgura.<\/p>\n<p>As&iacute; que tomaba cursos por la tarde, de cualquier cosa que me pareciera interesante dentro y fuera de la escuela. Siempre me ha gustado aprender cosas nuevas.<\/p>\n<p>Me inscrib&iacute; en un curso de superaci&oacute;n personal por las tardes. Era el m&aacute;s joven del grupo. La mayor&iacute;a empleados de gobierno, peque&ntilde;os empresario y profesionistas, entre ellas una se&ntilde;ora de unos 50 a&ntilde;os que no me dejaba ni sol ni sombra.<\/p>\n<p>Y tambi&eacute;n Gloria, una se&ntilde;ora de unos 30 y tantos a&ntilde;os, ama de casa, melena corta, de complexi&oacute;n regular de cara m&aacute;s o menos bonita y no sab&iacute;a decir mucho m&aacute;s, porque siempre vest&iacute;a con falda holgada abajo de media pantorrilla y blusa de manga larga con resorte en las mu&ntilde;ecas y cerrada hasta el &uacute;ltimo bot&oacute;n del cuello, con un peque&ntilde;o crucifijo por fuera de la blusa. Constantemente hacia peque&ntilde;as muecas de desagrado ante cualquier comentario que considerara inapropiado.<\/p>\n<p>De no ser por el discreto maquillaje, las diminutas flores estampadas de su blusa y los tacones, habr&iacute;a jurado que era una monja en su d&iacute;a de salida del monasterio.<\/p>\n<p>No intent&eacute; nunca durante el curso establecer comunicaci&oacute;n. Todo en ella me dec&iacute;a &iexcl;Al&eacute;jate! Solo las interacciones del curso, aunque a veces notaba su mirada en m&iacute;. Seguramente para desaprobarme, pensaba yo.<\/p>\n<p>Faltando poco para terminar el curso, a la salida se acerc&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>-Hola, quedamos reunirnos con otros compa&ntilde;eros ma&ntilde;ana para hacer el ejercicio que nos dej&oacute; el instructor- Dijo.<\/p>\n<p>-Ah caray, &iquest;Cu&aacute;l ejercicio?- Le contest&eacute;. Pensando que seguramente estaba distra&iacute;do o lo pidi&oacute; cuando me levant&eacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>No te preocupes, yo tom&eacute; nota- me dijo, mientras escrib&iacute;a una direcci&oacute;n y me la entregaba. Nos vemos en mi casa ma&ntilde;ana s&aacute;bado a las 8 de la noche. &iquest;Puedes?<\/p>\n<p>S&iacute;, s&iacute;, ah&iacute; nos vemos sin falta- le contest&eacute;.<\/p>\n<p>No era muy lejos de donde viv&iacute;a, as&iacute; que al d&iacute;a siguiente tome un ba&ntilde;o, me cambie de ropa y fui caminando a la cita.<\/p>\n<p>Me abri&oacute; la puerta ataviada con un vestido verde estampado, arriba de la rodilla, cuello en V y brazos descubierto. No era muy atrevido, pero me sorprendi&oacute; que no anduviera vestida de h&aacute;bito por su casa.<\/p>\n<p>-Te doy algo de tomar- me dijo. Mientras me sentaba en la sala y la observaba servir una cuba de ron, con igual cantidad de alcohol que de refresco de cola. Se prepar&oacute; otro un poco m&aacute;s ligero para ella.<\/p>\n<p>Mientras yo observaba discretamente aquella casa de clase media baja, casi sin lujos, un altar de la virgen en la estancia y algunas im&aacute;genes religiosas m&aacute;s.<\/p>\n<p>Y mis ojos se posaron en un t&iacute;tulo de m&eacute;dico con la foto de un hombre delgado. No hab&iacute;a ninguna se&ntilde;al de que hubiera ni&ntilde;os en esa casa.<\/p>\n<p>Me entreg&oacute; la bebida y empezamos a platicar, a los pocos tragos empec&eacute; a sentir c&oacute;mo esa distancia que yo hab&iacute;a puesto en mi mente hacia ella se desvanec&iacute;a y ella tambi&eacute;n estaba mucho menos lejana y sin ese aire de custodia de la buenas costumbres.<\/p>\n<p>-Es doctor alg&uacute;n familiar tuyo- Pregunt&eacute;. Camin&oacute; hacia m&iacute; y extendi&eacute;ndome otro vaso de bebida, se sent&oacute; junto a m&iacute;.<\/p>\n<p>-Es mi marido- Contest&oacute;. Es doctor. Hoy no est&aacute;, los s&aacute;bados acude a un pueblo a una hora de aqu&iacute; y se queda a dormir en la parroquia donde da consultas gratuitas. Regresa ma&ntilde;ana a las 7 de la ma&ntilde;ana en el primer autob&uacute;s que sale de all&aacute;.<\/p>\n<p>Por cierto, no invite a ning&uacute;n compa&ntilde;ero, no dejaron ning&uacute;n ejercicio- dijo, sent&aacute;ndose junto a m&iacute;.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a besarme y respond&iacute; metiendo la mano bajo su falda, le apret&eacute; las nalgas macizas. Abr&iacute; su escote, le saqu&eacute; un pecho chup&aacute;ndole el pez&oacute;n, busqu&eacute; con mi mano su sexo y enterr&eacute; los dedos en &eacute;l. Estaba tibia, mojada. Ten&iacute;a la mirada acuosa, las mejillas sonrosadas y respiraba con peque&ntilde;os jadeos.<\/p>\n<p>De pronto se levant&oacute;, me tomo de la mano y me llev&oacute; de prisa a la habitaci&oacute;n de la planta alta que estaba presidida por un enorme crucifijo, ah&iacute; empez&oacute; a quitarme la ropa con desesperaci&oacute;n, la arroj&oacute; de cualquier manera junto a la cama y se desnud&oacute;. Ten&iacute;a buen cuerpo con una peque&ntilde;a barriguita bajo el ombligo donde le empezaba una linda pelusa que llegaba hasta el vello lacio y suave de su sexo.<\/p>\n<p>Se arrodill&oacute; y empez&oacute; a chup&aacute;rmela con m&aacute;s desesperaci&oacute;n que pericia.<\/p>\n<p>La acost&eacute; en la cama y empec&eacute; a recorrerla de arriba a abajo succionando los pechos y entonces me tom&oacute; la cabeza entre sus manos, me dirigi&oacute; a su sexo. Me daba indicaciones entre peque&ntilde;os gemidos &iexcl;As&iacute;! &iexcl;M&aacute;s fuerte! e iba orden&aacute;ndome c&oacute;mo hacerlo hasta que empez&oacute; a tener espasmos de orgasmo, segu&iacute; chup&aacute;ndola mientras se retorc&iacute;a.<\/p>\n<p>Me puse entre sus piernas y la penetr&eacute; sin ning&uacute;n esfuerzo, estaba inundada, caliente y empec&eacute; a bombearla cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y no tard&oacute; en volver a ponerse en su punto, con sus talones empujaba mis nalgas marcando el ritmo cada vez mas r&aacute;pido y terminamos en un orgasmo simult&aacute;neo que termin&oacute; de inundar su co&ntilde;o.<\/p>\n<p>Pero a&uacute;n no estaba satisfecha, nada de la paz que embarga a otras mujeres, segu&iacute;a empujando con los talones exigiendo que continuara.<\/p>\n<p>Y segu&iacute;, a mis 19 a&ntilde;os y con esa calentura que ten&iacute;amos, eso no era problema. Cuando sinti&oacute; que pod&iacute;a seguir, cambio de posici&oacute;n poni&eacute;ndose en cuatro patas. A esas alturas cada embestida, cada bombeo se escuchaba un chapoteo, puso su cara en el colch&oacute;n para dejarme m&aacute;s expuesto el co&ntilde;o y yo parado a la orilla de la cama abr&iacute; sus nalgas y pod&iacute;a ver mi verga chorreante que entraba y sal&iacute;a y el rosado anillo de su culo. Mord&iacute;a la colcha, gem&iacute;a y me ped&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. Volvi&oacute; a terminar en un orgasmo prolongado.<\/p>\n<p>Enseguida me tir&oacute; en la cama y se mont&oacute; sobre m&iacute; y sigui&oacute; movi&eacute;ndose. A esas alturas yo ya no sent&iacute;a la verga, ten&iacute;a que enderezarme y bajo sus nalgas me la tocaba para saber si segu&iacute;a erecta mientras ella continuaba con su movimiento de caderas.<\/p>\n<p>Yo intentaba terminar pero no pod&iacute;a, no sent&iacute;a, estaba congestionado, tumefacto. Se acost&oacute; de espaldas en la cama y puse una almohada bajo sus caderas levant&eacute; sus piernas y al ver que era bastante flexible se las dobl&eacute; como en posici&oacute;n de loto de yoga y las oprim&iacute; contra su pecho y la penetr&eacute; hasta el fondo, empec&eacute; a bombearla cada vez m&aacute;s r&aacute;pido y el ruido del chapoteo se intensifico, no sent&iacute;a la verga pero pod&iacute;a sentir los calientes hilos viscosos que corr&iacute;an por mis pierna y se puso m&aacute;s fren&eacute;tica mientras me gritaba: &iexcl;Pr&eacute;&ntilde;ame! &iexcl;Pr&eacute;&ntilde;ame!, &iexcl;Hazme lo que el imb&eacute;cil de mi marido no puede!! Mientras se ven&iacute;a con otro orgasmo trepidante.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; para ir al ba&ntilde;o a tratar de orinar, no pude, la congesti&oacute;n apenas me permiti&oacute; algunas gotas. Cuando regres&eacute; a la habitaci&oacute;n, al ver que segu&iacute;a con la erecci&oacute;n se me arrojo a mam&aacute;rmela, pero yo tra&iacute;a otra cosa en mente. Necesitaba urgentemente terminar, ya ten&iacute;a una punzada de dolor justo bajo los test&iacute;culos.<\/p>\n<p>La puse en cuatro patas sobre la cama, me arrodill&eacute; tras ella y moj&eacute; mi verga en su co&ntilde;o con unas cuantas embestidas que recibi&oacute; con gemidos de placer. Con una mano presion&eacute; su espalda para pegar su cara a la cama y dej&oacute; a m&iacute; merced el anillo rosado de su culo y apunt&eacute; a &eacute;l.<\/p>\n<p>&iexcl;No! &iexcl;No! &iexcl;Por ah&iacute; no! Empez&oacute; a gritar, mientras yo trataba infructuosamente de clavarla. Trat&oacute; de escapar hacia adelante pero no lleg&oacute; muy lejos, su cara se estrell&oacute; contra la cabecera de la cama y empez&oacute; a mover el culo de un lado a otro para que no la penetrara.<\/p>\n<p>Vi mi pantal&oacute;n en el bur&oacute; junto a la cama y lo tom&eacute;, le quit&eacute; el cinto, lo dobl&eacute;. Me ech&eacute; hacia atr&aacute;s y le di un cintarazo con todas mis fuerzas en las nalgas. Son&oacute; como un disparo.<\/p>\n<p>&iexcl;&iexcl;Quieres que te coja como el santurr&oacute;n de tu marido o como la puta que eres!! Le grit&eacute;.<\/p>\n<p>Se quedo quieta, y puse mi verga en la puerta de su culo y comenc&eacute; a empujar. Me ve&iacute;a de lado, con la cara contra la cabecera. Los ojos muy abiertos de sorpresa y miedo.<\/p>\n<p>Apretaba el culo para que no pudiera meterla, pero estaba quieta. Tome mi verga por la base con la mano y empec&eacute; a presionar con el peso de mi cuerpo, hasta que cedi&oacute;.<\/p>\n<p>&iexcl;Virgen santa! &iexcl;Perd&oacute;name se&ntilde;or! gritaba. No tuve piedad. Se la deje ir a fondo lentamente mientras ella pujaba y jadeaba.<\/p>\n<p>Mientras bombeaba lentamente los pujidos se fueron convirtiendo paulatinamente en gemidos, aument&eacute; el ritmo y termin&eacute; con una explosi&oacute;n aliviadora.<\/p>\n<p>Me derrumb&eacute; sobre ella a&uacute;n enchufado y sent&iacute; c&oacute;mo iba perdiendo la erecci&oacute;n dentro de su culo. Se volte&oacute; y empez&oacute; a besarme suavemente la cara y as&iacute; nos quedamos dormidos.<\/p>\n<p>De pronto escuche un ruido en la puerta de acceso. Pegu&eacute; un salto de la cama y me asom&eacute; por la ventana pero no logre ver a nadie. Ya hab&iacute;a amanecido.<\/p>\n<p>&iexcl;Puta madre el santurr&oacute;n!- Pens&eacute;. Empec&eacute; a vestirme r&aacute;pidamente pensando que ya estaba dentro de la casa, pero ella -Que tambi&eacute;n hab&iacute;a despertado con el ruido- me jal&oacute; de un brazo grit&aacute;ndome &iexcl;No te vayas! &iexcl;Qu&eacute;date! Entr&eacute; en p&aacute;nico, baj&eacute; a medio vestir dispuesto a huir y pasar sobre el marido. Mientras ella segu&iacute;a tratando de detenerme.<\/p>\n<p>Falsa alarma, el marido no estaba, pero el p&aacute;nico que sent&iacute;a segu&iacute;a ah&iacute;.<\/p>\n<p>Sal&iacute; a la calle, logre zafarme de ella con un tir&oacute;n y camin&eacute; r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Unos metros adelante voltee a mirar y estaba ah&iacute; desnuda, parada en la acera mientras musitaba -No te vayas, no te vayas- Y pod&iacute;a ver los discretos movimientos de las cortinas en las casas vecinas.<\/p>\n<p>No regres&eacute; al curso, no la volv&iacute; a ver hasta muchos a&ntilde;os despu&eacute;s fortuitamente. Pocas noches de tanto sexo como ese en mi vida. Pero a esa loca mojigata no quer&iacute;a volverla a ver jam&aacute;s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 A mis 19 a&ntilde;os estudiaba en la ciudad de Puebla, ven&iacute;a de una ciudad mediana de la costa del Golfo de M&eacute;xico y me enviaron mis padres a estudiar. Me cost&oacute; un poco adaptarme al ambiente conservador de la ciudad en aquellos a&ntilde;os. 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