{"id":44097,"date":"2023-12-12T12:08:11","date_gmt":"2023-12-12T12:08:11","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-12T12:08:11","modified_gmt":"2023-12-12T12:08:11","slug":"un-intercambio-de-parejas-peculiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-intercambio-de-parejas-peculiar\/","title":{"rendered":"Un intercambio de parejas peculiar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44097\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">48<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Carla y Alberto son un matrimonio cuarent&oacute;n con 15 a&ntilde;os de convivencia a sus espaldas. Su vida sexual se est&aacute; resintiendo por la rutina y la falta de ideas nuevas.<\/p>\n<p>Decidieron un d&iacute;a practicar un intercambio sexual con otra pareja para darle algo de chispa a la vida y sobre todo a su alcoba.<\/p>\n<p>El problema es que siempre que contactan con alguien, y ya van tres, o a ella no le gusta el chico o a &eacute;l no le pone la chica. Es dif&iacute;cil llegar a un acuerdo.<\/p>\n<p>Pero un d&iacute;a contactaron con un matrimonio que, este s&iacute;, les convenci&oacute; a los dos. Se llamaban Luc&iacute;a y Alex y parec&iacute;an una encarnaci&oacute;n de la Barbie y el Ken de lo elegantes y atractivos que eran.<\/p>\n<p>Carla y Alberto, sin llegar al nivel de top model de sus convidados, tampoco se quedaban atr&aacute;s. Carla es pelirroja, con pelo largo y unos ojos verdes maravillosos. Es de altura media. Alberto se machaca el cuerpo en el gimnasio para no abandonarse y acabar con un aspecto como el de la mayor&iacute;a de compa&ntilde;eros de trabajo, que parecen sus padres.<\/p>\n<p>Se sentaron los cuatro en una terraza y comenzaron a charlar e indagar en sus gustos e inquietudes. Cuando Alberto elogi&oacute; los encantos y la belleza de Luc&iacute;a, ella enseguida le ataj&oacute; dici&eacute;ndole:<\/p>\n<p>&ndash;Pero hay un peaje antes, para poder catar mi cuerpo. Y es que el hombre que quiera disfrutar de m&iacute;, primero debe romperle el culo a mi marido. Y lo mismo pasa al rev&eacute;s. La mujer que quiera probar a mi marido, primero debe comerme la almeja, como entrante. Somos bisex.<\/p>\n<p>Carla y Alberto no sab&iacute;an qu&eacute; contestar. Ellos son heteros, pero estaban tan ilusionados con esta pareja que de entrada no rechazaron la propuesta de forma rotunda. Prefirieron pedirles unos d&iacute;as para reflexionar.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, Carla y Alberto tuvieron una charla extensa e intensa. Estuvieron hasta bien entrada la madrugada sopesando los pros y los contras de ese intercambio de parejas tan peculiar que les hab&iacute;an propuesto. No lo esperaban y ni siquiera se les hab&iacute;a pasado por la cabeza abrirse a la bisexualidad.<\/p>\n<p>Alberto era el m&aacute;s reacio a aceptar el pacto. Pero ante la actitud de Carla, a la que ve&iacute;a muy entusiasmada y con gran determinaci&oacute;n a que en esta ocasi&oacute;n s&iacute; cuajara la cita, &eacute;l prefiri&oacute; resignarse y plegarse a la decisi&oacute;n de su chica. Carla se puso muy contenta con la respuesta de su marido y al d&iacute;a siguiente a primera hora llam&oacute; a Luc&iacute;a y la inform&oacute; de lo acordado.<\/p>\n<p>En la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica, le coment&oacute; a Luc&iacute;a que su marido aceptaba con la condici&oacute;n de que con Alex adoptar&iacute;a el papel de activo y nunca el de pasivo. Luc&iacute;a acept&oacute; esa cl&aacute;usula coment&aacute;ndole que justamente Alex, cuando est&aacute; con ella o con otra mujer adopta un rol masculino muy marcado, pero cuando est&aacute; con un hombre prefiere el rol de hembra y que su macho no le haga felaciones ni se deje sodomizar. &ldquo;Alex para esas funciones nos tiene a nosotras&rdquo;, le coment&oacute;.<\/p>\n<p>Quedaron entonces para el s&aacute;bado pr&oacute;ximo. Ir&iacute;an a cenar, al teatro y despu&eacute;s al piso de Luc&iacute;a y Alex, que es m&aacute;s amplio y tiene jacuzzi.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el d&iacute;a y se encontraron en una calle c&eacute;ntrica y de importantes marcas comerciales.<\/p>\n<p>Ellos iban con chaqueta americana, camisa sin corbata y pantal&oacute;n de tergal, muy de formal. Carla y Luc&iacute;a llevaban unos vestidos de noche muy sofisticados que les llegaban a los tobillos.<\/p>\n<p>Al verse se saludaron y besaron. Al principio, a medida que paseaban por las calles, al no tener a&uacute;n mucha confianza, cada chico abrazaba y besaba a su chica. Pero seg&uacute;n iban entrando en calor, se fueron soltando y de repente, Alex abraza y besa a Carla mientras pasean, como si fuera su pareja. Alberto hace otro tanto con Luc&iacute;a.<\/p>\n<p>Alberto miraba de soslayo a su mujer, se estaba dando el lote con Alex, unos morreos salvajes y provocadores. Alberto comienza a sentir que su miembro viril est&aacute; reaccionando con rapidez al espect&aacute;culo que le est&aacute;n ofreciendo. &Eacute;l hac&iacute;a otro tanto con Luc&iacute;a, le lam&iacute;a las orejas y el cuello con tanta efusividad que Alex y Carla sonrieron entre ellos al observarlos, con una mirada c&oacute;mplice. Luego Carla se acerc&oacute; a Luc&iacute;a y cogi&eacute;ndola de la mano caminaron un buen trecho y de vez en cuando se besaban, d&aacute;ndose mucha lengua.<\/p>\n<p>Cenaron de maravilla en el restaurante escogido por Luc&iacute;a, mientras charlaban de temas de actualidad y de sus vidas y gustos.<\/p>\n<p>Ya en la butaca del teatro, mientras disfrutaban de la obra, se pusieron las botas los cuatro, magre&aacute;ndose mutuamente. Alex se atrevi&oacute;, con el anonimato que proporcionaba la oscuridad, a masajearle por fuera del pantal&oacute;n el paquete a Alberto. A este nunca un hombre le hab&iacute;a magreado la entrepierna y experiment&oacute; una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a. Al principio sinti&oacute; cierta incomodidad, pero para su sorpresa, a medida que iban pasando los minutos se fue excitando y la polla se le puso morcillona.<\/p>\n<p>Se iban acariciando y besando los cuatros, baraj&aacute;ndose entre ellos aleatoriamente. En ocasiones Carla besaba a Alex mientras le sobaba el paquete y en otras hac&iacute;a lo mismo con su mujer. Luc&iacute;a tambi&eacute;n intercalaba sus caricias y besos con Alberto y con Carla. Incluso en alg&uacute;n momento de gran excitaci&oacute;n, Alberto se atrevi&oacute; a pegarle alg&uacute;n piquito a Alex, seguido de un t&iacute;mido leng&uuml;etazo.<\/p>\n<p>Salieron del teatro con un calent&oacute;n espectacular.<\/p>\n<p>Al llegar al apartamento de Luc&iacute;a y Alex, se prepararon unos gin tonics y se fueron directos al jacuzzi. Se despelotaron en un santiam&eacute;n.<\/p>\n<p>Carla y Alberto ten&iacute;an bien trabajados sus cuerpos, pero Luc&iacute;a y Alex eran como dos dioses del Olimpo. Parec&iacute;an esculturas talladas por el mism&iacute;simo Miguel &Aacute;ngel.<\/p>\n<p>Se metieron en el jacuzzi y la salsa estaba servida. La bacanal de leng&uuml;etazos por aqu&iacute; y por all&aacute;; las caricias y besos por todas partes y en todas direcciones; y las frases y expresiones subidas de tono, los pusieron como motos.<\/p>\n<p>Hasta que, por fin, Luc&iacute;a aconsej&oacute; a Alberto a que se tumbara sobre una tarima. Ella se sent&oacute; sobre &eacute;l, se enchuf&oacute; su aparato y comenz&oacute; a cabalgarlo. Alex, por detr&aacute;s, se le acerc&oacute; y se la endi&ntilde;&oacute; por el culo a su mujer.<\/p>\n<p>&iexcl;Y ya estaba el s&aacute;ndwich formado!<\/p>\n<p>Carla estuvo discurriendo de qu&eacute; manera pod&iacute;a acoplarse a aquel tr&iacute;o. Y comenz&oacute; a lamerle la espalda a Alex y a Luc&iacute;a altern&aacute;ndose cada poco.<\/p>\n<p>Entonces Luc&iacute;a le dice:<\/p>\n<p>&ndash;Carla, en ese armario hay diferentes consoladores con sus respectivos correajes. Coge el que m&aacute;s te guste y aprovechando que mi marido tiene el culo en pompa f&oacute;llatelo.<\/p>\n<p>No perdi&oacute; el tiempo Carla y se fue a por su juguete. Como no pod&iacute;a ser de otra manera, escogi&oacute; el m&aacute;s largo y gordo. Se lo coloc&oacute; y all&aacute; fue a por su presa.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; por la espalda a Alex (que se estaba trajinando a su esposa por el culo mientras Alberto le daba lo suyo por el co&ntilde;o), y lentamente se la fue introduciendo en el culazo macizo y bien trabajado a base de sentadillas de su amante de turno.<\/p>\n<p>&iexcl;Y ya estaba el s&aacute;ndwich doble formado!<\/p>\n<p>En esta postura estuvieron un buen rato, hasta que, Luc&iacute;a con un chillido agudo y profundo (como si fuera un cerdo el d&iacute;a de San Mart&iacute;n), explosion&oacute; en un orgasmo intenso y estremecedor, con fuertes espasmos.<\/p>\n<p>Decidieron cambiar de postura y en esta ocasi&oacute;n, Alberto se sent&oacute; en un amplio y confortable sof&aacute;. Alex se sent&oacute; sobre &eacute;l d&aacute;ndole la espalda y empal&aacute;ndose la estaca de Alberto por el ano (el cual ya lo ten&iacute;a bien ensanchado gracias a Carla) y comenz&oacute; a follar como un poseso.<\/p>\n<p>Encima de Alex se coloca Carla sentada en la misma posici&oacute;n que este, pero a diferencia de &eacute;l, ella se mete la polla de su amante en el conejo. Y cabalga con furia un buen rato.<\/p>\n<p>&iexcl;Y ya est&aacute; el castillo de tres pisos formado!<\/p>\n<p>A esto que Luc&iacute;a se acerca y comienza a hacer el papel de mamporrera lamiendo la polla de sus dos machos a medida que entran y salen de sus respectivos orificios. Y cuando alguna de ellas se sale, ella la vuelve a introducir gui&aacute;ndole el camino. Pero ansiosa de comerle la almeja a Carla, decide desenganchar a su marido del co&ntilde;o de esta y acoplarlo en el trasero. As&iacute; quedar&iacute;a el co&ntilde;o libre, para com&eacute;rselo bien.<\/p>\n<p>Alberto con tanto peso sobre &eacute;l pr&aacute;cticamente no se mov&iacute;a. Carla tampoco se mov&iacute;a ya que estaba extasiada experimentando uno de los mejores cunnilingus de su vida. As&iacute; que le tocaba remar a Alex. Cuando empujaba hacia arriba, taladraba el precioso trasero de Carla y cuando reculaba, curiosamente el efecto era encularse bien adentro de sus entra&ntilde;as el inhiesto m&aacute;stil de su amante macho.<\/p>\n<p>Cuando Luc&iacute;a not&oacute; que Carla estaba a punto de correrse, desacopl&oacute; a su marido del culo de esta y volvi&oacute; a introducirlo en el co&ntilde;o, para que se lo follara fuerte y que Carla experimentase un enloquecedor orgasmo. As&iacute; fue. A los pocos minutos Carla solt&oacute; un alarido que se tuvo que escuchar en todo el edificio, de lo profundo y alto que fue.<\/p>\n<p>Se desengancharon todos. Entonces Alberto se volvi&oacute; a acostar en la tarima. Sobre &eacute;l se recost&oacute; Luc&iacute;a para practicar un 69. A los costados de Alberto se posicionaron Carla y Alex, acercando sus caras a la de Luc&iacute;a para observar de cerca la mamada que le estaba proporcionando a su amante. Luc&iacute;a sujetaba el miembro viril con fuerza y de repente se saca la polla de la boca y la dirige a su marido. Alex la engulle hasta la campanilla de un solo bocado intentando introducirse todo el rabo de Alberto en su garganta, pero no lo consigue. Entonces Luc&iacute;a le dice:<\/p>\n<p>&ndash;No seas tan ansioso, cari&ntilde;o. Empieza muy despacio y ve subiendo el ritmo poco a poco. Ya ver&aacute;s como te entra bien. Ya tendr&aacute;s tiempo de comerte con furia el rabo de mi macho hasta que se vac&iacute;e todito en ti, hasta la &uacute;ltima gota.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a era quien llevaba la batuta, nunca mejor dicho, y pasaba de forma alterna el falo de Alberto por la boca de Carla, de Alex y por la suya propia.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a, cada vez que se sacaba la verga de su boca, hac&iacute;a el caracter&iacute;stico sonido de descorche de botella provocando sendas carcajadas entre sus &ldquo;comensales&rdquo; ocasionales.<\/p>\n<p>Alex lo intent&oacute;, pero no le sal&iacute;a tan bien. Luc&iacute;a era una experta descorchando pollas y degustando co&ntilde;os.<\/p>\n<p>Cuando se corri&oacute; Alberto, los tres &ldquo;comensales&rdquo; se apresuraron a acaparar la mayor cantidad de leche posible para sus boquitas, al mejor estilo del juego del tragabolas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s le sigui&oacute; el juego contrario, llamado swapping, que consiste en ir pas&aacute;ndose el esperma de boca en boca entre Carla, Luc&iacute;a y Alex. Hicieron varias rondas hasta que al final, Alex decidi&oacute; acabar con el juego y trag&aacute;rselo todo.<\/p>\n<p>Ahora le toca el turno a Alex. Se recuesta sobre la tarima y Carla y Luc&iacute;a comienzan a manducar de forma consecutiva aquel falo. Alberto se sienta en un sof&aacute; cercano para disfrutar del espect&aacute;culo y observar c&oacute;mo su mujer saborea con ganas aquella ca&ntilde;a de crema.<\/p>\n<p>Luc&iacute;a le ense&ntilde;a la t&eacute;cnica del descorche, para que se oiga el caracter&iacute;stico sonido &iexcl;Splok!<\/p>\n<p>Se la chupetean y se la succionan en la punta. Hasta que, al fin, a los pocos minutos Alex grita que ya no puede m&aacute;s y comienza a descargar su lechada sobre la cara de sus dos jacas. Ellas vuelven a jugar al tragabolas y al swapping, hasta que esta vez es Carla la que decide tragarse toda la cosecha esperm&aacute;tica de su macho ocasional.<\/p>\n<p>Aprovecharon el resto de la velada para compartir impresiones mientras se tomaban unas copas. Quedaron tan contentos los cuatro que se convirtieron en una relaci&oacute;n m&aacute;s estable y duradera.<\/p>\n<p>Por fin Carla y Alberto encontraron la horma de su zapato y dejaron de tener una vida mon&oacute;tona e insulsa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>48 Carla y Alberto son un matrimonio cuarent&oacute;n con 15 a&ntilde;os de convivencia a sus espaldas. Su vida sexual se est&aacute; resintiendo por la rutina y la falta de ideas nuevas. Decidieron un d&iacute;a practicar un intercambio sexual con otra pareja para darle algo de chispa a la vida y sobre todo a su alcoba. 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