{"id":44131,"date":"2023-12-16T23:00:00","date_gmt":"2023-12-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-16T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-16T23:00:00","slug":"bonnie-parker","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bonnie-parker\/","title":{"rendered":"Bonnie Parker"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44131\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 37<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran alrededor de las 8 de la noche un 31 de octubre, en la v&iacute;spera de la Noche de Brujas. Yo me encontraba en mi departamento arregl&aacute;ndome para asistir, junto con mi novio Alberto, a una fiesta de disfraces que se realizar&iacute;a en un conocido bar de la localidad un par de horas m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>Como cualquier chica profesionista y moderna de 23 a&ntilde;os, trataba de aprovechar los a&ntilde;os que a&uacute;n me quedaban de solter&iacute;a para salir ocasionalmente con mis amigos a divertirme. Aunque con un noviazgo formal de casi un a&ntilde;o era cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil, a causa de los compromisos que conlleva estar en una relaci&oacute;n con una persona en especial.<\/p>\n<p>No me mal interpreten, la relaci&oacute;n con mi novio ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. &Eacute;l ha sido para m&iacute; el hombre con que toda la vida so&ntilde;&eacute;; un joven profesionista que no s&oacute;lo es atractivo y atl&eacute;tico, sino tambi&eacute;n con fuertes valores morales inculcados desde su ni&ntilde;ez por una familia de firmes convicciones religiosas.<\/p>\n<p>Son estos valores los que han hecho de &eacute;l un hombre de bien, responsable, honesto y trabajador. Una persona que sabe que para salir adelante en la vida no hay caminos f&aacute;ciles, sino que hay que trabajar duro para alcanzar los objetivos que uno se propone. Cualidades que no pasaron desapercibidas para la instituci&oacute;n financiera en la que labora por lo que ha progresado r&aacute;pidamente en el &aacute;mbito profesional.<\/p>\n<p>Con buena apariencia y un gran carisma no faltaban las mal intencionadas bromas de mis amigas, y uno que otro amigo gay, amagando con &lsquo;rob&aacute;rmelo&rsquo; para quedarse con &eacute;l. Y esos comentarios no son para tomarse a la ligera, pues siendo Alberto aficionado a la nataci&oacute;n y otros deportes siempre se mantiene en buena condici&oacute;n f&iacute;sica.<\/p>\n<p>Sin embargo, nada de eso fue por lo que me enamor&eacute; de &eacute;l. Fue su actitud tan atenta y cort&eacute;s, siempre pendiente de mis necesidades y sentimientos desde el d&iacute;a que nos conocimos, lo que me hizo caer profundamente enamorada al grado de no poder imaginar ya mi vida sin &eacute;l.<\/p>\n<p>Siendo un rom&aacute;ntico idealista, dedica especial atenci&oacute;n a aquellos detalles que sabe que son de mi agrado, intentando que cada momento que pasamos juntos sea tan memorable como sea posible. Consiguiendo con esto que no s&oacute;lo visualice un futuro a su lado, sino que lo anhele. Definitivamente un hombre con el que toda chica &#39;sue&ntilde;a&#39;.<\/p>\n<p>Aunque claro, hay veces que los sue&ntilde;os pierden un poco de su encanto cuando se materializan. Por ejemplo, digamos que a hay algunas ocasiones en las que me gustar&iacute;a que fuera un poco menos formal y conservador; sobre todo en la intimidad, si entienden a que me refiero.<\/p>\n<p>Por haber tenido una marcada formaci&oacute;n moral desde su ni&ntilde;ez, Alberto est&aacute; habituado a tratar a las mujeres con sumo respeto y consideraci&oacute;n, sin importar la situaci&oacute;n y circunstancias en las que se encuentre; lo cual es lo ideal y nunca podr&iacute;a reprocharle.<\/p>\n<p>Es s&oacute;lo que una mujer, con cierto grado &#39;saludable&#39; de vanidad respecto a su apariencia y atractivo f&iacute;sico, le gusta pensar que vuelve locos a los hombres s&oacute;lo con su presencia. M&aacute;s aun cuando consiente de los atributos f&iacute;sicos que ella posee, no duda en vestir provocativamente para utilizarlos sin ning&uacute;n escr&uacute;pulo consiguiendo la atenci&oacute;n de uno o m&aacute;s chicos a su alrededor.<\/p>\n<p>El coquetear cuando mi novio no estaba presente; un viejo h&aacute;bito que no desapareci&oacute; autom&aacute;ticamente cuando colocaron un anillo en mi dedo. A tal grado que en varias ocasiones llegu&eacute; a provocar, &lsquo;inocentemente&rsquo;, rencillas entre algunos chicos que se enfrascaban en una discusi&oacute;n por determinar qui&eacute;n ten&iacute;a el derecho a acceder a la min&uacute;scula posibilidad de llevarme a la cama (o cualquier otro lugar donde se pueda tener intimidad).<\/p>\n<p>Y justo ah&iacute; es donde est&aacute; el peque&ntilde;o detalle en mi relaci&oacute;n con Alberto, uno muy importante para ser precisos. Sobre todo si una, habiendo ya cumplido con la cuota &#39;m&iacute;nima&#39; de novios y amantes, tiende a caer en las siempre odiosas comparaciones.<\/p>\n<p>Ni Alberto ni yo &eacute;ramos v&iacute;rgenes cuando nos comprometimos en un noviazgo formal; por lo que me resulta imposible evitar recordar con algo m&aacute;s que nostalgia alguno de los chicos con los que hab&iacute;a estado antes de &eacute;l. Especialmente los m&aacute;s salvajes y rudos.<\/p>\n<p>Y aunque estaba plenamente consciente de los motivos por los que todas aquellas relaciones hab&iacute;an fracasado; de vez en cuando, con la ayuda de alg&uacute;n &lsquo;sint&eacute;tico amante&rsquo;, me atrapaba a m&iacute; misma a&ntilde;orando en la privacidad de mi alcoba la forma en que alguno de esos chicos me hab&iacute;a hecho suya en todos los sentidos.<\/p>\n<p>Seamos claros, anat&oacute;micamente hablando no ten&iacute;a ning&uacute;n motivo por el cual quejarme de Alberto; ya que como lo he mencionado, &eacute;l siempre ha sido un fan&aacute;tico del acondicionamiento f&iacute;sico y la vida sana. Lo cual no s&oacute;lo le da una buena apariencia, sino tambi&eacute;n le permite prolongar el sexo por m&aacute;s tiempo. Y si a eso a&ntilde;adimos que la madre naturaleza hab&iacute;a sido generosa con &eacute;l, habi&eacute;ndolo dotado con un miembro acorde a su &lsquo;talla&rsquo;, ten&iacute;a motivos m&aacute;s que suficientes para sentirme agradecida de tenerlo a mi lado (o arriba o abajo).<\/p>\n<p>Sin embargo, el f&iacute;sico no siempre lo es todo. Y es que como olvidar aquellas desenfrenadas noches de verano en las que un amanecer me sorprendi&oacute; en la playa, entreg&aacute;ndome a alg&uacute;n pasajero amor&iacute;o sin tener que preocuparme por la arena que se introduc&iacute;a en cada rinc&oacute;n de mi cuerpo o ser atrapada infraganti por alg&uacute;n madrugador ba&ntilde;ista. O los d&iacute;as de campo en los que, embriag&aacute;ndome con alg&uacute;n amigo, termin&aacute;bamos nadando desnudos en el lago a la luz de la luna.<\/p>\n<p>O las &eacute;picas &lsquo;noches de chicas&rsquo;, en las que vistiendo muy provocativamente sal&iacute;a a divertirme con mis amigas a alg&uacute;n bar o club; s&oacute;lo para terminar compitiendo entre nosotras, por ver quien era capaz de seducir primero a un afortunado extra&ntilde;o en el cuarto de servicio antes de que la noche terminara. Casi siempre resultando yo como ganadora, obviamente.<\/p>\n<p>Si a Alberto le daba pena incluso cuando en el cine aparec&iacute;a una escena con algo de &lsquo;pornograf&iacute;a ligera&rsquo;; el proponerle algo as&iacute; de excitante como el sexo en un lugar p&uacute;blico, o esperar a que &eacute;l me lo propusiera no pasaba por mi cabeza ni en un mill&oacute;n de a&ntilde;os. Para &eacute;l, el sexo ten&iacute;a que ser algo m&aacute;s &lsquo;privado&rsquo; e &iacute;ntimo; &iexcl;Que locura! &iquest;Verdad?<\/p>\n<p>Bueno, quiz&aacute;s esa deber&iacute;a ser la forma correcta de ver el sexo en pareja, no lo s&eacute; con exactitud; pero lo que s&iacute; s&eacute; es que una vez que se ha probado el champagne la cerveza sabe a orina (lo cual no significa que por tomar champagne no volver&iacute;a a tomar cerveza, u orina; en cualquiera de los dos casos depende del contexto).<\/p>\n<p>&ldquo;Te amo tanto linda&rdquo; o &ldquo;eres la m&aacute;s hermosa mi amor&rdquo;, son el tipo de frases con la que Alberto suele halagarme durante nuestras sesiones de sexo. Y aunque en una primera instancia parece ser que es lo que una mujer desea escuchar cuando se est&aacute; entregando f&iacute;sicamente a un hombre, con el tiempo pueden perder su significado a causa de la repetici&oacute;n.<\/p>\n<p>Muy diferente a las emociones que los chicos m&aacute;s salvajes con los que hab&iacute;a estado llegaron a provocar en m&iacute;, cuando alababan mi femineidad con un lenguaje m&aacute;s vern&aacute;culo. &ldquo;Te voy a coger puta&rdquo;, o, &ldquo;ya s&eacute; que te gusta la verga&rdquo;, eran la clase de poes&iacute;a que me volv&iacute;a loca cuando de sexo se trataba durante mi &eacute;poca de soltera. Y si a eso le agregaban un par de &lsquo;firmes caricias&rsquo; podr&iacute;an conseguir que llegara al orgasmo en un santiam&eacute;n.<\/p>\n<p>Aunque no lo dec&iacute;a abiertamente, sab&iacute;a que Alberto tampoco ve&iacute;a con buenos ojos la forma de vestir tan reveladora que sol&iacute;a utilizar las ocasiones que sal&iacute;amos a divertirnos con nuestros amigos. Teniendo que tranquilizarlo dando le a entender que me gustaba vestir as&iacute; exclusivamente para &eacute;l; ocult&aacute;ndole el hecho de lo mucho que me fascinaba robar las miradas de deseo de otros hombres apenas &eacute;l me descuidara por un segundo.<\/p>\n<p>Aun cuando era cierto que mi &eacute;poca de travesuras universitarias ya hab&iacute;a terminado; no consideraba que fuera el caso de mi vida sexual, el cual yo esperaba que deb&iacute;a incrementarse justamente por tener una pareja estable. Y aunque en teor&iacute;a eso parec&iacute;a ser, pues pr&aacute;cticamente todos los fines de semana desde el viernes hasta el domingo Alberto se quedaba a dormir en mi departamento; debido a su car&aacute;cter serio (por no decir aburrido), la monoton&iacute;a en la cama se hizo presente r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Algunas de mis mejores amigas, conscientes del predicamento en que me encontraba, me sugirieron utilizar lencer&iacute;a tem&aacute;tica para estimular el juego del rol previo al sexo. Y aunque yo consideraba que era muy pronto en mi relaci&oacute;n para recurrir a este tipo de estrategias, en un buen d&iacute;a mi armario se encontr&oacute; lleno de todo tipo de atrevidos y reveladores conjuntos de lencer&iacute;a.<\/p>\n<p>Una cari&ntilde;osa enfermera, una dura polic&iacute;a o una pervertida diablita tomaron turnos para presentarse en mi habitaci&oacute;n a seducir o torturar a mi novio seg&uacute;n fuera el caso; salvando nuestra relaci&oacute;n tan pronto la puerta se cerraba detr&aacute;s de &eacute;l.<\/p>\n<p>Me encantaba &lsquo;complacer&rsquo; a Alberto at&aacute;ndolo a una silla para evitar que usara sus manos; mientras lo torturaba con un provocativo baile sobre su regazo enfundada en mi lencer&iacute;a roja escarlata de diablita. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n se ha portado mal?&rdquo;, sol&iacute;a susurrar a su o&iacute;do, consciente de lo perturbador que pod&iacute;a ser para &eacute;l ese mal&eacute;volo y sensual personaje a causa de su formaci&oacute;n religiosa. Pero en lugar de reproch&aacute;rmelo, el bulto en su entre pierna consent&iacute;a mi seductor sacrilegio.<\/p>\n<p>Sin embargo, el problema de tener que ser yo la que siempre tomara la iniciativa en la intimidad se mantuvo; pues al tener que hacerme cargo de nuestros juegos daba como resultado que yo ten&iacute;a que establecer cuando iniciaba y cuando terminaba, rest&aacute;ndole emoci&oacute;n al juego de rol.<\/p>\n<p>Por lo que las remembranzas anecd&oacute;ticas de mis pasadas aventuras sexuales siguieron regresando a m&iacute;, m&aacute;s frecuentemente que al principio. Pues resulta dif&iacute;cil remplazar el grado de excitaci&oacute;n que el juego de la seducci&oacute;n me provocaba, justamente cuando era yo a quien se deb&iacute;a seducir. M&aacute;s a&uacute;n, si quien te deb&iacute;a seducir era un atractivo y perfecto extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>En mi caso era precisamente ese jugueteo, previo al consentimiento del acto sexual, lo que m&aacute;s expectativa me generaba durante mi etapa de &lsquo;cazadora&rsquo; profesional que simulaba ser una presa. El lanzar una aparentemente inofensiva sonrisa a alg&uacute;n desprevenido y atractivo chico, s&oacute;lo para ver su reacci&oacute;n fue una adicci&oacute;n muy dif&iacute;cil de superar (si hubiera sido superada).<\/p>\n<p>Ni que decir cuando la incauta presa se atrev&iacute;a a romper el hielo, acortando la distancia para saludar intentando ser amistoso; y una deber&iacute;a calcular en una fracci&oacute;n de segundo (muchas veces estando ebria), la respuesta correcta para mantener la atenci&oacute;n del chico sin parecer desesperada. &iexcl;Si pudiera escribir un libro explicando la f&oacute;rmula para determinar esa respuesta, me har&iacute;a acreedora a un premio Nobel!<\/p>\n<p>Eran todas esas in&eacute;ditas aventuras, cada una m&aacute;s emocionante y excitante que la anterior, las que me hac&iacute;an recordar con melancol&iacute;a mi vida antes de Alberto. Quien a pesar de ser un hombre con el que toda chica &lsquo;sue&ntilde;a&rsquo;, en algunas ocasiones lo que una necesita es precisamente no so&ntilde;ar, sino mantenerse despierta toda la noche.<\/p>\n<p>Ve&aacute;moslo de esta forma a prop&oacute;sito del d&iacute;a de brujas, d&iacute;a en que se suelen consumir grandes cantidades de az&uacute;car a manera de golosinas de todas formas, colores y sabores. Algunas muy dulces, unas saladas, otras &aacute;cidas y picantes. De ser como yo, posiblemente les gusten combinar algunas de ellas y met&eacute;rselas a la boca para experimentar nuevas sensaciones en su paladar.<\/p>\n<p>Sin embargo, si s&oacute;lo pudieras escoger un tipo de golosina en particular para comer durante todo ese d&iacute;a, &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a? Dif&iacute;cil elecci&oacute;n, &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Y es que, &iquest;cu&aacute;l es el sentido de tener la facultad de experimentar una parte tan importante de tu ser como es la sexualidad, sino puedes llegar al l&iacute;mite de &eacute;sta; cuando de hecho se tiene la capacidad f&iacute;sica para hacerlo? &iquest;Qu&eacute; mal&eacute;volo ente c&oacute;smico, peor que cualquier bruja o psic&oacute;pata, gozar&iacute;a con otorgarte la m&aacute;s deliciosa de las golosinas del universo, y no permitirte m&aacute;s que imaginar su sabor sin siquiera llegar a quitar su envoltura? Ning&uacute;n escritor de Hollywood ser&iacute;a capaz de crear un villano as&iacute; de perverso, desde mi punto de vista.<\/p>\n<p>Hablando de villanos, no se imagina la clase de bronca que pas&eacute; para convencer a Alberto de asistir una fiesta de disfraces donde seg&uacute;n &eacute;l, exagerando, se venera a la maldad y la oscuridad. Y es que habiendo sido educado en una familia muy religiosa celebrar esta fecha en particular no era algo habitual para &eacute;l.<\/p>\n<p>Maquillarse o utilizar una m&aacute;scara para parecer un ser diab&oacute;lico u otra clase de espectro qued&oacute; descartado desde antes de que accediera a acompa&ntilde;arme a la fiesta (de lo contrario yo hubiera asistido sola). Pero dado que uno de los requisitos para acceder al bar donde se realizar&iacute;a la fiesta, era ir disfrazado de un personaje que inspirara temor tuve que ponerme a buscar algo que &eacute;l pudiera utilizar sin perturbar su consciencia.<\/p>\n<p>S&oacute;lo despu&eacute;s de que hubo rechazado una docena de opciones encontramos una que no s&oacute;lo resultaba econ&oacute;mica, por no tener que invertir mucho en ella, sino que adem&aacute;s pod&iacute;amos utilizar ambos complementando nuestros disfraces como pareja. Tal opci&oacute;n no pod&iacute;a ser otra que la pareja de bandidos m&aacute;s famosos de la historia: Bonnie y Clyde.<\/p>\n<p>V&iacute;ctimas de la Gran Depresi&oacute;n econ&oacute;mica de principios del siglo pasado Bonnie Parker y Clyde Barrow, una pareja de j&oacute;venes de veinte y un a&ntilde;os, se hicieron famosos asaltando bancos en toda la zona de Texas y estados vecinos. Terminando estos robos frecuentemente en grandes balaceras contra la polic&iacute;a. La carrera criminal de &eacute;sta s&oacute;rdida pareja de enamorados fue tan prol&iacute;fica, que llegaron a ser considerados enemigos p&uacute;blicos n&uacute;mero uno; un extra&ntilde;o honor que comparten con el tambi&eacute;n famoso jefe de la mafia Al Capone.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de una serie de atracos la polic&iacute;a intentando atraparlos distribuy&oacute; un juego de fotograf&iacute;as que le hab&iacute;a confiscado a la pareja en una redada, con la intenci&oacute;n de que fueran denunciados por quien llegara a reconocerlos.<\/p>\n<p>Ir&oacute;nicamente en esas ic&oacute;nicas im&aacute;genes, ambos luc&iacute;an tan elegantes, valientes y atractivos que captaron la atenci&oacute;n del p&uacute;blico de forma positiva convirti&eacute;ndose en celebridades instant&aacute;neamente; pues ve&iacute;an en la inusual pareja una especie de antih&eacute;roes que luchaban contra el corrupto sistema bancario.<\/p>\n<p>Aun cuando la pareja fue considerada por la sociedad como una clase de Robin Hood modernos, su carrera delictiva termin&oacute; tr&aacute;gicamente m&aacute;s al estilo de &lsquo;Romeo y Julieta&rsquo;; muriendo acribillados a sangre fr&iacute;a por la polic&iacute;a en una emboscada.<\/p>\n<p>Pero ni m&aacute;s de cien balas que atravesaron sus cuerpos pudieron terminar con la leyenda de un amor que venci&oacute; a la muerte y al tiempo; pues al d&iacute;a de hoy, casi cien a&ntilde;os despu&eacute;s, no se puede decir Bonnie sin decir Clyde.<\/p>\n<p>Ese fue justo el argumento que utilic&eacute; para convencer a Alberto de asistir a la citada fiesta caracterizando a la proscrita pareja. La idea no era venerar su ef&iacute;mera carrera criminal, sino m&aacute;s bien celebrar un amor que pas&oacute; a la eternidad; ignorando el devaluado &ldquo;hasta que la muerte los separe&rdquo;.<\/p>\n<p>Por otro lado &#39;disfrazarse&#39; como esta pareja era relativamente simple; pues pr&aacute;cticamente se reduc&iacute;a a que Alberto utilizar&aacute; un traje cruzado con un sombrero para lucir como Clyde. Y siendo que por su trabajo Alberto habitualmente viste de traje y corbata no le estar&iacute;a pidiendo que hiciera nada fuera de lo normal.<\/p>\n<p>El atuendo de Bonnie tampoco era muy complicado pues se trataba s&oacute;lo de un vestido recto a la altura de la rodilla, preferentemente ce&ntilde;ido al cuerpo, complement&aacute;ndolo con una coqueta boina sobre la cabeza. Si acaso lo &uacute;nico que me molestaba de mi disfraz era que no daba mucha oportunidad de lucir mis encantos; pues al parecer Bonnie era una chica bastante recatada, pero con una ametralladora Thompson bajo el brazo.<\/p>\n<p>Alberto no s&oacute;lo acept&oacute; la idea de buena gana, sino que se ofreci&oacute; a conseguir algo de material de utiler&iacute;a para complementar nuestros disfraces: armas de juguete y billetes falsos. Motivo por lo que me aventur&eacute; a pronosticar que pasar&iacute;amos una agradable velada en aquel bar caracterizando a la peligrosa pareja.<\/p>\n<p>Como yo no sab&iacute;a mucho de armas de aquella &eacute;poca, o de cualquier otra, Alberto se ofreci&oacute; para conseguir algunas que pudi&eacute;ramos combinar con nuestros atuendos; lo cual me sorprendi&oacute;, pues en el tiempo que llevamos de novios nunca lo hab&iacute;a visto entusiasmarse tanto con el hecho de utilizar un disfraz, ya que como lo he mencionado su car&aacute;cter es principalmente serio y formal.<\/p>\n<p>Yo por mi parte me encargu&eacute; no s&oacute;lo del vestuario, sino tambi&eacute;n de los accesorios que podr&iacute;a haber utilizado la singular pareja. Para Alberto consegu&iacute; un elegante reloj de cadena el cual hab&iacute;a sido de mi abuelo, y aunque no contaba con m&aacute;s valor que el sentimental segu&iacute;a marcando la hora con exactitud.<\/p>\n<p>Para m&iacute; consegu&iacute; algo de bisuter&iacute;a con perlas, de fantas&iacute;a naturalmente, lo que yo supon&iacute;a ser&iacute;a la moda en aquellos d&iacute;as. Collares, pulseras y aretes; adem&aacute;s de media docena de boinas de distinto color para combinar con los diferentes vestidos que me hab&iacute;an prestado mis amigas.<\/p>\n<p>Cualquiera pensar&iacute;a, con s&oacute;lo ver los diferentes conjuntos sobre mi cama, que me estaba preparando para mudarme a los a&ntilde;os treinta del siglo pasado. Al fin de cuentas, interpretar a la criminal m&aacute;s famosa de esa &eacute;poca no pod&iacute;a dejarse a la ligera vistiendo lo primero que encontrara. &ldquo;Hab&iacute;a que estar a la altura&rdquo;, pens&eacute; justificando mi vanidad.<\/p>\n<p>Estaba en mi habitaci&oacute;n prob&aacute;ndome por en&eacute;sima vez uno de los atuendos preliminares sin decidirme del todo, cuando escuch&eacute; Alberto tocar a la puerta antes de entrar a mi departamento.<\/p>\n<p>&mdash;Hola cari&ntilde;o &iquest;d&oacute;nde est&aacute;s? &mdash;pregunt&oacute; mi novio desde el recibidor.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; amor &mdash;respond&iacute; invit&aacute;ndolo a pasar a mi dormitorio y as&iacute; conocer su opini&oacute;n acerca de mi apariencia.<\/p>\n<p>&mdash;Te ves muy hermosa amor &mdash;dijo Alberto tan pronto entr&oacute; a la habitaci&oacute;n y me vio usando uno de los vestidos que, a pesar de ser muy conservador, resaltaba muy bien mi silueta gracias a su corte ajustado al cuerpo&mdash; y sin necesidad de ense&ntilde;ar de m&aacute;s &mdash;agreg&oacute; record&aacute;ndome las innumerables veces en que se hab&iacute;a sentido incomodo cuando yo vest&iacute;a algo un poco m&aacute;s revelador.<\/p>\n<p>&mdash;No te hagas ilusiones amor y vayas a creer que de ahora en adelante voy a vestir como una monja &mdash;aclar&eacute; r&aacute;pidamente con una sonrisa, para dejar claro que tan pronto pudiera regresar&iacute;a a mi estilo de vestir habitual; el que sol&iacute;a utilizar para presumir mis encantos.<\/p>\n<p>&mdash;Sabes que me encanta como vistes; y m&aacute;s cuando no lo haces &mdash;dijo p&iacute;caramente haciendo referencia a lo mucho que le gustaba ver mi cuerpo desnudo en la intimidad.<\/p>\n<p>Quiz&aacute;s se trataba s&oacute;lo de eso, de su ego&iacute;smo b&aacute;sico como hombre y querer a su mujer s&oacute;lo para &eacute;l, lo que lo impulsaba ponerse celoso cuando al salir a divertirnos me ve&iacute;a vestir de forma por dem&aacute;s provocativa y sensual.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa actitud estaba bien en otros tiempos cuando las mujeres normalmente no trabajaban y su &uacute;nica ocupaci&oacute;n era su familia y su hogar. Por lo que era perfectamente normal que las esposas dedicaran su vida entera a complacer a sus esposos; dejando sus necesidades y objetivos de lado.<\/p>\n<p>En la actualidad, cuando el mundo moderno exige un esfuerzo equitativo en todas las parejas, no s&oacute;lo es justo que una mujer tenga derecho a mantener sus propias amistades despu&eacute;s de casarse sino es necesario; pues si una quiere progresar en cada &aacute;mbito de la vida, tiene que aprender a socializar tanto con hombres como mujeres.<\/p>\n<p>Si en nuestros d&iacute;as hay demasiados hombres que no alcanzan a comprender esto, imaginen lo que le toc&oacute; vivir a la pobre de Bonnie en su tiempo. &iquest;Cu&aacute;nto valor requiri&oacute; acumular para atreverse a ir en contra de los convencionalismos y estigmas sociales de su &eacute;poca al elegir su inveros&iacute;mil &lsquo;profesi&oacute;n&rsquo;? Fue precisamente esa actitud valiente y revolucionaria lo que la impuls&oacute; a luchar por sus &lsquo;objetivos&rsquo;, convirti&eacute;ndose en una de las primeras precursoras del feminismo contempor&aacute;neo sin pretenderlo.<\/p>\n<p>Afortunadamente, mi novio Alberto era plenamente consciente de lo importante que es para una mujer en la actualidad mantener su individualidad, aun cuando se est&aacute; en una relaci&oacute;n formal. Era s&oacute;lo que sus patrones de conducta aprendidos en su formaci&oacute;n no eran los mismos que los m&iacute;os; pues desde mi punto de vista, una mujer tiene todo el derecho de vestir como ella quiera. Desde el primer momento en que Alberto se fij&oacute; en m&iacute; acept&oacute; este hecho t&aacute;citamente, aunque &eacute;l no lo supiera.<\/p>\n<p>&mdash;Tendr&aacute;s que esperar para eso &mdash;respond&iacute; matando las ansias de mi novio por ver mi cuerpo desnudo; pues en ese momento necesitaba precisamente lo contrario, decidir con que cubrirlo.<\/p>\n<p>Que extra&ntilde;as resultamos ser algunas mujeres. La primera vez que vi a Alberto su atractiva y atl&eacute;tica apariencia me cautiv&oacute; al grado que estaba dispuesta a desnudarme tan s&oacute;lo para llamar su atenci&oacute;n. Cuando me enter&eacute; de lo serio y respetuoso que era &eacute;l con las mujeres, por un momento llegu&eacute; a pensar que no era el hombre para m&iacute;. Pero en lugar de desanimarme lo tom&eacute; como un desaf&iacute;o, prometi&eacute;ndome a m&iacute; misma que aquel chico caer&iacute;a a mis pies de una u otra forma.<\/p>\n<p>S&oacute;lo despu&eacute;s de una serie de coqueteos y algunas citas en las que llegu&eacute; a conocerlo mejor, fue que aprend&iacute; a valorarlo no s&oacute;lo como hombre, sino tambi&eacute;n como persona. Terminando profundamente enamorados uno del otro.<\/p>\n<p>Sin embargo, ahora que &eacute;l era completamente m&iacute;o no ten&iacute;a ning&uacute;n apuro en premiarlo f&iacute;sicamente; &eacute;l ten&iacute;a que esperar sin protestar a que yo decidiera cuando deber&iacute;a ser nuestro tiempo de pareja. Injusto, lo s&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Eres tan mala como &lsquo;Bonnie&rsquo; &mdash;respondi&oacute; mi novio a modo de broma, al escuchar mi negativa a mostrarle mi cuerpo; en lo que abr&iacute;a una bolsa de pl&aacute;stico que tra&iacute;a en la mano.<\/p>\n<p>Alberto vaci&oacute; el contenido de la bolsa sobre la cama para mostrarme los accesorios que hab&iacute;a conseguido. Un par de pistolas de juguete, una escopeta de aire, varios fajos de billetes falsos y el m&aacute;s curioso de los accesorios; un peque&ntilde;o costal con el s&iacute;mbolo de dinero impreso en el costado repleto con monedas falsas de alg&uacute;n juego de mesa.<\/p>\n<p>Imposible evitar sonre&iacute;r al ver los curiosos obsequios que hab&iacute;a conseguido mi novio para complementar nuestros disfraces.<\/p>\n<p>Si yo me sent&iacute;a agradecida con Alberto al ver el &lsquo;bot&iacute;n&rsquo; que &eacute;l hab&iacute;a conseguido para m&iacute;; imag&iacute;nense como se sinti&oacute; la dulce Bonnie cuando su amante Clyde hizo lo mismo, pero con dinero de verdad. &ldquo;Que envidia&rdquo;, pens&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Perm&iacute;teme &mdash;dije yo tomando la pistola de juguete y el peque&ntilde;o costal de dinero para simular que acababa de asaltar un banco&mdash;. &iquest;C&oacute;mo me veo? &mdash;pregunt&eacute; al posar soplando el ca&ntilde;&oacute;n de la &lsquo;humeante&rsquo; arma.<\/p>\n<p>&mdash;Luces tan hermosa como peligrosa &mdash;respondi&oacute; mi novio, apelando a mi vanidad como era su costumbre.<\/p>\n<p>Yo sonre&iacute; al escuchar los halagos de mi novio, para inmediatamente despu&eacute;s cambiar de pose, soltando el costal de dinero y sujetar mi arma con ambas manos apuntando hacia su coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Si el piensa que soy peligrosa, a&uacute;n no ha visto nada&rdquo;, pens&eacute; tontamente para m&iacute;; pues realmente hab&iacute;a muchas cosas que no le cont&eacute; que hab&iacute;a hecho, otras m&aacute;s que segu&iacute;a haciendo y muchas m&aacute;s que esperaba hacer sin que se enterara.<\/p>\n<p>&mdash;No puedes darme en el coraz&oacute;n dos veces &mdash;dijo mi novio con una sonrisa en su rostro; aludiendo a lo enamorado que estaba de m&iacute;.<\/p>\n<p>Ese &uacute;ltimo comentario de mi novio me hizo soltar una fuerte carcajada, provoc&aacute;ndome bajar el arma y cerrar los ojos al echar la cabeza hacia atr&aacute;s. Momento que Alberto aprovech&oacute; para acercarse a m&iacute; y &lsquo;desarmarme&rsquo; al sujetarme por la cintura y besarme en el cuello.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo primor, que mi novio Clyde llegar&aacute; en cualquier momento &mdash;dije en tono de broma, al empezar a asumir mi papel como la peligrosa pero sensual criminal.<\/p>\n<p>&mdash;Tiene raz&oacute;n se&ntilde;orita, no queremos hacer enojar a su novio &mdash;dijo Alberto sigui&eacute;ndome la corriente para continuar con la broma&mdash;. Es mejor que me vaya antes de que regrese &mdash;agreg&oacute; antes de salir de la habitaci&oacute;n r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>El comentario de mi novio me dej&oacute; desconcertada, pero dado que &eacute;l todav&iacute;a no se hab&iacute;a puesto el atuendo que le hab&iacute;a escogido para interpretar a Clyde, supuse que ir&iacute;a a cambiarse a la otra habitaci&oacute;n para regresar ya caracterizando al famoso criminal. Sin embargo, para m&iacute; sorpresa lo escuch&eacute; salir del departamento al cerrar la puerta tras de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Idiota! &mdash;exclam&eacute; al deducir que posiblemente hab&iacute;a olvidado algo en el coche; dejando el asunto de lado para dedicarme a hacer los &uacute;ltimos arreglos de mi atuendo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de autoconvencerme de que lo que vest&iacute;a en ese momento era lo que se hab&iacute;a ajustado mejor a mi cuerpo, pase a seleccionar la bolsa, boina y dem&aacute;s accesorios que completar&iacute;an mi disfraz. Estaba prob&aacute;ndome los aretes cuando escuch&eacute; que alguien golpeaba la puerta de mi departamento.<\/p>\n<p>&mdash;Adelante, est&aacute; abierto &mdash;grit&eacute; invitando a pasar a quien supuse deber&iacute;a ser Carlos, el apuesto vecino del departamento de a lado, debido a que mi novio tiene llave.<\/p>\n<p>No ser&iacute;a la primera vez que mi amigo llegaba a mi departamento sin invitaci&oacute;n, ya que tenemos una amistad de varios a&ntilde;os, pr&aacute;cticamente desde que me mud&eacute; al edificio; lo &uacute;nico fuera de lo normal es que &eacute;l tambi&eacute;n suele entrar cuando la puerta est&aacute; sin cerrojo. Y aunque siempre me ha parecido un chico muy apuesto y simp&aacute;tico, por el hecho de tener una novia muy celosa, nuestra relaci&oacute;n no ha llegado m&aacute;s all&aacute; de coqueteos &lsquo;inocentes&rsquo; (este t&eacute;rmino es relativo, ya sabr&aacute;n porque), compartiendo una ocasional copa a altas horas de la noche en su departamento o el m&iacute;o.<\/p>\n<p>&ldquo;H&aacute;blame cuando se vaya&rdquo;, sol&iacute;a decirle a Carlos a modo de broma, sugiriendo que no dudada en llamarme cuando su novia se marchara para vernos a escondidas. A su vez, &eacute;l respond&iacute;a a mi hipot&eacute;tica propuesta con humor&iacute;sticas frases como, &ldquo;pero no vuelvas a dejar tus calzones en el piso&rdquo;; insinuando que yo me desnudar&iacute;a al estar en su departamento (lo cual era probable).<\/p>\n<p>Tener un &lsquo;mejor amigo&rsquo; var&oacute;n viviendo tan cerca de una, tiene sus ventajas aparte de las ocasionales bromas que nos gest&aacute;bamos uno al otro. Pues sabes que cuentas con alguien a quien recurrir cuando ocurre alguna emergencia en tu hogar que precise ser reparada; o si s&oacute;lo necesitas conversar de algo que te sucede y no puedes hablar con nadie m&aacute;s.<\/p>\n<p>A cambio yo le otorgaba a Carlos no s&oacute;lo mi amistad, sino tambi&eacute;n acceso total a mi departamento aun cuando yo no me encontrara. La confianza que le ten&iacute;a era tal que ya me hab&iacute;a visto desnuda en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Entre ambos hab&iacute;amos mantenido la costumbre de compartir una copa, por no decir cerveza, una vez a la semana cuando nuestras parejas no estaban con la excusa de no beber solos como un vulgar alcoh&oacute;lico. Oportunidad que aprovech&aacute;bamos para ponernos al corriente de lo acontecido esa semana.<\/p>\n<p>Nos encantaba acurrucarnos en el sill&oacute;n bebiendo un capuchino; mientras ve&iacute;amos una pel&iacute;cula hasta que a ambos nos ganaba el sue&ntilde;o, s&oacute;lo para terminar compartiendo la cama del departamento en que nos encontr&aacute;ramos. Claro, siempre teniendo cuidado de no ser atrapados por nuestras respectivas parejas; aunque a decir verdad, creo que esa latente posibilidad era lo que lo hac&iacute;a tan divertido y excitante.<\/p>\n<p>Imposible no sentir celos cuando Carlos me contaba la forma tan excitante en que sol&iacute;a seducir a su novia; intentando siempre sorprenderla con detalles creativos y atrevidos.<\/p>\n<p>&ldquo;Esa puta no lo merece&rdquo;, pensaba al escuchar a mi amigo contarme como hab&iacute;a seducido a su novia en la ducha en casa de sus suegros, o cuando le regal&oacute; un consolador una vez que tuvo que salir de viaje de improviso para que ella no lo extra&ntilde;ara.<\/p>\n<p>Limit&aacute;ndome a sonre&iacute;r por no poder lidiar con la envidia que me provocaba que su novia si tuviera como novio a un chico tan espont&aacute;neo. Sentimiento que en otras ocasiones le tocaba experimentar a mi amigo.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n en la que Alberto vino de visita la noche que acostumbraba recibir a Carlos, mi amigo no quiso quedarse sin compartir nuestra tradicional cerveza de mitad de semana. Por lo que esper&oacute; hasta que mi novio entrara al ascensor, cuando ya iba de salida, para cruzar el angosto corredor desde su departamento hasta el m&iacute;o, &iexcl;vistiendo &uacute;nicamente calzoncillos!<\/p>\n<p>&iexcl;No se imaginan la sorpresa que me caus&oacute; al verlo entrar por la puerta semidesnudo, casi a media noche! Excus&aacute;ndose en el hecho de que ya estaba por irse a dormir justo cuando mi novio se march&oacute;. Lo cual, en lugar de incomodarme, por el riesgo de que mi novio pudiera regresar atrap&aacute;ndome con un hombre vistiendo s&oacute;lo calzoncillos en mi departamento, me agrad&oacute;; pues, aunque Carlos no tiene un f&iacute;sico tan trabajado como el de Alberto aun as&iacute; me sigue pareciendo un hombre bastante atractivo debido a lo fornido y alto que &eacute;l es.<\/p>\n<p>Como ya era muy tarde para ver una pel&iacute;cula o beber una cerveza, le ofrec&iacute; a Carlos que se quedase a dormir en mi cama como compensaci&oacute;n por su paciencia; y aunque nuestra relaci&oacute;n era principalmente plat&oacute;nica, en esa ocasi&oacute;n las caricias bajo las s&aacute;banas estuvieron permitidas.<\/p>\n<p>Obvio yo no pod&iacute;a esperar una semana para regresarle a Carlos la cortes&iacute;a de su peculiar visita; por lo que, a la noche siguiente, cuando su celosa y pretenciosa novia se march&oacute; ya estaba lista para presentarme en el departamento de mi amigo, &iexcl;vistiendo &uacute;nicamente ropa interior!<\/p>\n<p>Como Carlos hab&iacute;a puesto el cerrojo de su puerta, tuve que tocar y esperar a que me abriera simulando ser su novia que regresaba por algo que hubiera olvidado. Huelga decir la agradable sorpresa que se llev&oacute; mi amigo, al momento que abri&oacute; la puerta y me vio vistiendo &uacute;nicamente mi delicada lencer&iacute;a rosa. La lujuria en su rostro as&iacute; lo confirm&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Con permiso&rdquo;, dije yo abri&eacute;ndome camino al interior de su departamento, antes de que me sorprendiera alg&uacute;n otro vecino, sin esperar por una invitaci&oacute;n formal a pasar (dada las circunstancias no creo que la necesitara en absoluto). &iquest;Qu&eacute; clase de hombre le negar&iacute;a la entrada una atractiva chica a su departamento de soltero estando ella semidesnuda? &iexcl;Tendr&iacute;a que estar ciego!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aceptar beber un par de cervezas para darle oportunidad a Carlos de recrearse la pupila con mi hermosa anatom&iacute;a; &eacute;l me desafi&oacute; no s&oacute;lo a que esa noche durmiera en su cama, lo cual yo ya estaba m&aacute;s que dispuesta a hacer como en otras ocasiones, sino que adem&aacute;s lo hiciera &iexcl;completamente desnuda!<\/p>\n<p>A penas termin&oacute; de retarme, coloqu&eacute; sobre la mesa la botella vac&iacute;a que ten&iacute;a en la mano para remover de mis hombros los tirantes del sujetador, &iexcl;lenta y sugestivamente! Como una se&ntilde;al clara de aceptaci&oacute;n al reto que &eacute;l hab&iacute;a invocado. Y d&aacute;ndole la espalda, me dirig&iacute; hacia el dormitorio en lo que deslizaba mi delicada prenda superior desde mi torso hasta mis pies, dej&aacute;ndola caer en el camino.<\/p>\n<p>La prenda inferior me la quit&eacute; ya en el dormitorio sin encender la luz, justo frente a la cama; y completamente desnuda me met&iacute; bajo las s&aacute;banas en espera de mi osado y atrevido compa&ntilde;ero de juerga. &iexcl;S&uacute;per excitada y ebria! &iexcl;Qu&eacute; afortunado result&oacute; ser mi amigo esa noche! &iquest;No creen?<\/p>\n<p>Carlos se desvisti&oacute; en la penumbra de la habitaci&oacute;n mientras yo lo observaba con curiosidad. Hasta ese momento yo s&oacute;lo lo hab&iacute;a visto en traje de ba&ntilde;o cuando ambos coincid&iacute;amos en la piscina del complejo habitacional. Donde el agua fr&iacute;a remarcaba por unos segundos el bulto en su entrepierna antes de que &eacute;ste se retrayera a causa de la baja en su temperatura corporal; por lo que mi curiosidad por conocer la talla de su miembro estaba m&aacute;s que justificada.<\/p>\n<p>Ya estando desnudo Carlos amag&oacute;, jugueteando un par de ocasiones, con saltar a la cama para caer justo sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Alto!&rdquo;, grit&eacute; entre risas, asustada por su falsa amenaza en lo que levantaba las s&aacute;banas para invitarlo a meterse debajo de ellas de una forma menos violenta.<\/p>\n<p>Ya los dos en la cama, bajo los influjos del alcohol, nos abrazamos cari&ntilde;osamente como en otras muchas ocasiones; s&oacute;lo que &eacute;sta vez el contacto de nuestros cuerpos desnudos ocasionaba que cada caricia que nos regal&aacute;bamos, por m&aacute;s sutil que &eacute;sta fuera, hiciera que nuestra piel ardiera de deseo. Especialmente, cuando nuestros &oacute;rganos sexuales estaban involucrados.<\/p>\n<p>Al final, esa noche no hicimos nada m&aacute;s aparte de dormir abrazados con brazos y piernas; haciendo un esfuerzo extraordinario por ignorar cada sensaci&oacute;n que se produc&iacute;a alrededor de nuestras zonas er&oacute;genas. Supongo que en el fondo ambos ten&iacute;amos el mismo temor de perder nuestra gran amistad por una sola noche de pasi&oacute;n, por m&aacute;s tentador que la oportunidad se nos presentara.<\/p>\n<p>Sin embargo, eso no evit&oacute; que al d&iacute;a siguiente disfrut&aacute;ramos de tomar una ducha juntos antes de partir a nuestros trabajos. Vi&eacute;ndonos forzados a utilizar ambos pares de manos para hacer rendir la &uacute;nica barra de jab&oacute;n de que dispon&iacute;amos; enjabonando mutuamente cada rinc&oacute;n de nuestros cuerpos. &iexcl;Jur&oacute; que nunca en la vida me hab&iacute;a sentido tan limpia (o sucia, depende de c&oacute;mo lo cuente)!<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esa excitante ocasi&oacute;n Carlos y yo no desaprovechamos cada oportunidad para desnudarnos uno en frente del otro. Me hac&iacute;a temblar de emoci&oacute;n cada vez que mi vecino entraba a mi departamento blandiendo por el frente su erecto miembro, lo que por l&oacute;gica significaba que deber&iacute;a haberse estado masturbando pensando en m&iacute;. Por mi parte yo hac&iacute;a lo mismo, pero dado que Carlos siempre pon&iacute;a cerrojo a su puerta ten&iacute;a que esperar algunos segundos en el corredor, &iexcl;totalmente desnuda! &iquest;Se imaginan?<\/p>\n<p>En retrospectiva quiz&aacute;s todo ese jugueteo con Carlos, y otros de mis amigos, eran lo que hab&iacute;an ocasionado que mi relaci&oacute;n con Alberto hubiese ca&iacute;do tan r&aacute;pidamente en la monoton&iacute;a; pero deben de entender que la mayor&iacute;a de esas amistades las hab&iacute;a formado desde antes de conocer a mi novio, y es sumamente dif&iacute;cil cambiar los alcances de una amistad cuando no hay un motivo real para hacerlo.<\/p>\n<p>Por ejemplo, me resultaba casi imposible sopesar en lo prudente y sensato de desnudarme en frente de uno de mis amigos, cuando &eacute;ste ya me hubiera visto desnuda con anterioridad; pues s&iacute; mi cuerpo y nuestra amistad no hab&iacute;an cambiado, &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a actuar de una forma diferente con ellos?<\/p>\n<p>Y siendo que mi amistad con Carlos hab&iacute;a comenzado antes de siquiera conocer a Alberto, no ten&iacute;a problemas en mantener los mismos t&eacute;rminos de &eacute;sta, ya que ambos disfrut&aacute;bamos de los beneficios de contar con esa relaci&oacute;n tan cercana.<\/p>\n<p>Aunque no lo crean, hasta ese momento yo siempre le hab&iacute;a sido fiel a Alberto. Sin embargo, como extra&ntilde;aba las inesperadas llamadas por tel&eacute;fono de alg&uacute;n amigo durante mi &eacute;poca de solter&iacute;a (o de noviazgos pasajeros), para proponerme asistir a una improvisada fiesta o pijamada solamente como excusa para poder intimar conmigo.<\/p>\n<p>Siendo sincera, en realidad no extra&ntilde;aba a una persona en especial por como me hubiera tratado o por lo que yo hubiese hecho con ella en la cama. Extra&ntilde;aba la impredecibilidad de mi vida y la adictiva adrenalina que la espontaneidad me provocaba. La incertidumbre de iniciar una divertida velada sin saber a ciencia cierta donde te sorprender&iacute;a el amanecer o con qui&eacute;n, era insustituible.<\/p>\n<p>Por razones obvias, desde que me involucr&eacute; con Alberto en una relaci&oacute;n formal, tales escapadas fueron disminuyendo con el tiempo; por lo que Carlos lleg&oacute; a ocupar buena parte de ese vac&iacute;o emocional que me invad&iacute;a.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, el recuerdo indeleble de las aventuras y travesuras que viv&iacute; previo a mi relaci&oacute;n actual, me provocaba un ataque de melancol&iacute;a que me hac&iacute;a dudar sobre los beneficios de sumergirme en la predecible monoton&iacute;a del matrimonio. Por m&aacute;s perfecta que &eacute;sta pudiera parecer desde el exterior.<\/p>\n<p>&iquest;No ser&iacute;a esa la raz&oacute;n principal por la que la mujer en que se basaba mi personaje para esa noche prefiri&oacute; seguir una vida de riesgos y peligros, que eventualmente la llevaron a su fin, en lugar del matrimonio tradicional de su &eacute;poca?<\/p>\n<p>&iquest;Quiz&aacute;s Bonnie, al verse forzada por su familia y la sociedad a la que pertenec&iacute;a a elegir entre una larga vida de intrascendente rutina, o una m&aacute;s fugaz de emocionantes y fren&eacute;ticas aventuras prefiri&oacute; &eacute;sta &uacute;ltima?<\/p>\n<p>De ser &eacute;sta la verdadera raz&oacute;n detr&aacute;s de sus acciones ten&iacute;a suficientes motivos para creer que mi vida ten&iacute;a ciertos paralelismos con la de la infortunada Bonnie; dejando de lado su carrera criminal, claro est&aacute;. Aunque la verdad, un poco de dinero extra no me caer&iacute;a mal.<\/p>\n<p>Obvio que Carlos estaba al tanto de mis planes con Alberto para esa noche, pero debido a cuestiones de tiempo, no hab&iacute;a tenido la oportunidad de modelarle los diferentes atuendos que hab&iacute;a conseguido. Por lo que pens&eacute; que no habr&iacute;a mejor ocasi&oacute;n para eso que ese preciso momento; pues pasando esa noche dif&iacute;cilmente yo volver&iacute;a a utilizarlo. M&aacute;s a&uacute;n que contaba con todos los accesorios que Alberto tan gentilmente hab&iacute;a conseguido.<\/p>\n<p>Por lo que volv&iacute; a tomar mi pistola de juguete, los fajos de billetes y el peque&ntilde;o costal con el s&iacute;mbolo de dinero; y proced&iacute; a caminar hacia el recibidor dispuesta a sorprender a Carlos tan pronto entrara al departamento. Para mi sorpresa la &uacute;nica respuesta que tuve a mi invitaci&oacute;n fue otra serie de golpes en mi puerta, m&aacute;s fuertes que en la anterior.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n podr&aacute; ser?&rdquo;, pens&eacute; cuando mi invitaci&oacute;n a entrar a mi departamento fue ignorada. Tanto Alberto y Carlos tienen pase directo a mi departamento, por lo que llegu&eacute; a pensar que podr&iacute;a tratarse de la impertinente administradora del edificio solicitando alguna nueva cuota de mantenimiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya voy! &mdash;grit&eacute; a quien desesperadamente estuviera llamando por tercera vez a mi puerta.<\/p>\n<p>Me detuve por un segundo para dejar sobre la mesa la utiler&iacute;a que tra&iacute;a en las manos, para no tener que dar explicaciones a qui&eacute;n supon&iacute;a deber&iacute;a ser la amargosa administradora; la cual sol&iacute;a aparecerse con alguna queja de mis vecinos.<\/p>\n<p>S&oacute;lo por precauci&oacute;n, atin&eacute; a echar un vistazo por la mirilla de la puerta aun cuando en el d&eacute;cimo piso es improbable que se aparezca una delincuente como la que yo intentaba interpretar en ese momento.<\/p>\n<p>&iexcl;Cual fue mi sorpresa al vislumbrar que tal impertinencia no era ocasionada por un maleante sino todo lo contrario, por una figura de autoridad! &iexcl;Un polic&iacute;a!<\/p>\n<p>Parpade&eacute; un par de veces tratando de despabilarme sin conseguirlo de lo que yo supon&iacute;a un sue&ntilde;o l&uacute;cido, pero no el polic&iacute;a segu&iacute;a ah&iacute; de pie del otro lado de la puerta.<\/p>\n<p>Y no se trataba de cualquier polic&iacute;a, sino uno bastante atractivo de presencia imponente con un f&iacute;sico atl&eacute;tico y bastante alto. Perfectamente uniformado con su camisa y pantal&oacute;n azul marino ajustados a su anatom&iacute;a, y sobre su cabeza una gorra de visera engalanada con distintivos dorados que lo hac&iacute;a lucir como un oficial de alto rango.<\/p>\n<p>Unos lentes negros ocultaban el brillo de un par de ojos que yo cre&iacute;a conocer bien; mientras sus grandes b&iacute;ceps hac&iacute;an lucir mal a las mangas cortas de la camisa de su uniforme, dando la impresi&oacute;n de que estaban a punto de reventar bajo la presi&oacute;n de sus m&uacute;sculos.<\/p>\n<p>&ldquo;No puede ser, es demasiado alto&rdquo;, razon&eacute; en mi interior tratando de adivinar la identidad de mi inesperada visita al echar un nuevo vistazo.<\/p>\n<p>&iexcl;Santo cielo! &iexcl;No daba cr&eacute;dito a lo que mis ojos ve&iacute;an! Justo cuando me quejaba de la falta de espontaneidad en mi vida, &eacute;sta me premiaba con una de tantas fantas&iacute;as con las que yo hab&iacute;a so&ntilde;ado: un atractivo y fuerte polic&iacute;a estaba por irrumpir en mi departamento. &ldquo;Gracias al cielo&rdquo;, pens&eacute; creyendo merecerlo (aunque no supiera exactamente debido a qu&eacute;).<\/p>\n<p>Parpade&eacute; un par de veces m&aacute;s intentando enfocar mejor la silueta del otro lado de la puerta, deleit&aacute;ndome la pupila un poco m&aacute;s con la imagen de aquel fornido &lsquo;hombre de la ley&rsquo;. &ldquo;Si hubiera sabido que as&iacute; se realizan los arrestos, hace mucho tiempo que hubiese cometido un delito&rdquo;, pens&eacute; tontamente, bromeando para m&iacute; misma.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Abran, es la polic&iacute;a! &mdash;orden&oacute; con autoridad el &lsquo;supuesto oficial&rsquo;; d&aacute;ndome la se&ntilde;al de que el juego estaba por comenzar.<\/p>\n<p>Riendo descaradamente estuve a punto de ceder a la petici&oacute;n de quien me hab&iacute;a resultado bastante familiar; pero alcanc&eacute; a contenerme y entonces me pregunt&eacute;: &iquest;Qu&eacute; har&iacute;a Bonnie Parker en semejantes circunstancias? La respuesta lleg&oacute; sin demora.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Largo de aqu&iacute;, maldito perro! &mdash;grit&eacute; fuerte olvidando por un segundo que mis vecinos podr&iacute;an escuchar mis insultos; ese no era momento para preocuparme por ellos y sus impertinentes y v&aacute;lidos reclamos, este era el momento de enajenarme en mi propia fantas&iacute;a er&oacute;tica-rom&aacute;ntica.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de haber improvisado vociferando algunos improperios, inteligentemente me alej&eacute; de la puerta previniendo lo que estaba por suceder; aquello que tantas veces hab&iacute;a visto solamente en pel&iacute;culas de acci&oacute;n. Al m&aacute;s puro estilo de un serial polic&iacute;aco de televisi&oacute;n la puerta fue abierta con una patada (no sin que antes yo hubiese quitado el cerrojo), como un gran gesto dram&aacute;tico.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Polic&iacute;a! &mdash;anunci&oacute; con voz fuerte el intruso una vez que la puerta fue abierta.<\/p>\n<p>La puerta golpe&oacute; contra la pared haciendo resonar toda la habitaci&oacute;n con un estruendo. &ldquo;&iexcl;Santo cielo!&rdquo;, pens&eacute; al ver la impresionante figura de aquel hombre, ya sin la distorsi&oacute;n de la mirilla de cristal de la puerta, alcanzando a ver algunos detalles que no hab&iacute;a notado en el primer vistazo.<\/p>\n<p>Unas pesadas botas negras resolvieron el enigma del excedente en altura que hab&iacute;a calculado en un primer vistazo. Y en su cintur&oacute;n todos los pertrechos necesarios para desempe&ntilde;ar su oficio: una radio, una linterna, un recipiente de gas pimienta y un rev&oacute;lver que luc&iacute;a m&aacute;s real que el que yo hab&iacute;a dejado sobre la mesa. Adem&aacute;s de un enorme garrote en su cintura que hizo correr mi mente a mil por horas; suponi&eacute;ndolo un efectivo consolador. Y no pod&iacute;a faltar un juego de esposas de acero reluciente y brillante; listas para someter a quien osara oponer resistencia.<\/p>\n<p>&iexcl;Vaya ni siquiera mi uniforme de polic&iacute;a sensual estaba tambi&eacute;n equipado como la del oficial que acababa de patear mi puerta!<\/p>\n<p>Estuve a punto de dibujar una sonrisa en mis labios, como preludio a lo que vaticinaba ser&iacute;a un excitante juego de rol sexual; pero no, ten&iacute;a que contenerme a causa del recio personaje que interpretaba. &iquest;Cu&aacute;ndo volver&iacute;a a tener la oportunidad de interpretar a la bella y mortal Bonnie Parker? No lo sab&iacute;a, la ten&iacute;a que aprovechar.<\/p>\n<p>Instintivamente di un paso hacia atr&aacute;s, levantando las manos a la altura de mi cabeza &lsquo;pretendiendo&rsquo; entregarme sin oponer resistencia a quien estaba dispuesto a arrestarme.<\/p>\n<p>&mdash;Estoy desarmada oficial &mdash;dije con voz d&eacute;bil mostr&aacute;ndome &lsquo;indefensa&rsquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Bonnie Parker? &mdash; pregunt&oacute; con voz grave y ronca el hombre apretando la mand&iacute;bula.<\/p>\n<p>&mdash;Puede ser, &iquest;qui&eacute;n pregunta? &mdash;respond&iacute; con voz suave y una ligera sonrisa dando otro paso hacia atr&aacute;s en direcci&oacute;n de mi arma.<\/p>\n<p>El oficial sonri&oacute; maliciosamente al escuchar mi respuesta y gir&oacute; sobre sus pies para cerrar la puerta detr&aacute;s de &eacute;l. &ldquo;Seguro no tiene orden de registro&rdquo;, pens&eacute; al ver una ligera oportunidad para tomar mi arma. Tan pronto &eacute;l se descuid&oacute; corr&iacute; hacia la mesa en medio del departamento, donde se encontraba mi rev&oacute;lver.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Quieta mu&ntilde;eca! &mdash;orden&oacute; el hombre al alcanzarme por detr&aacute;s; sujet&aacute;ndome por la cintura con ambos brazos un segundo antes de alcanzar mi objetivo.<\/p>\n<p>En otras circunstancias yo hubiera tomado esa orden m&aacute;s que como un simple halago, como una invitaci&oacute;n a intimar para ser precisos, pero dada las circunstancias no pod&iacute;a darme tiempo para pensar en placer carnal. Al ver frustrado mi intento por tomar mi arma, tendr&iacute;a que persuadirlo para que me dejar&aacute; ir de otra forma.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo dinero, mucho dinero; todo ser&aacute; tuyo si me dejas ir &mdash;ofrec&iacute; al oficial haciendo referencia al peque&ntilde;o costal con el s&iacute;mbolo de dinero sobre la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees que me puedes sobornar con unas monedas perra?<\/p>\n<p>&iquest;Perra? No lo pod&iacute;a creer, pas&eacute; de ser una mu&ntilde;eca a una perra en menos de 5 segundos. Al parecer convencerlo de que me soltara no ser&iacute;a tan f&aacute;cil como yo esperaba. &iquest;Pero que otro recurso podr&iacute;a tener una criminal como yo adem&aacute;s de armas y dinero?<\/p>\n<p>&mdash;Si esto no es suficiente en mi habitaci&oacute;n tengo m&aacute;s &mdash;repet&iacute; mi oferta recordando los fajos de billetes que me hab&iacute;a dejado mi novio &lsquo;Clyde&rsquo; minutos antes.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dije silencio! &mdash;orden&oacute; nuevamente el incorruptible hombre de la ley &mdash;&iquest;En verdad crees que puedes comprar con tu dinero manchado de sangre?<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Mierda!, de todos los polic&iacute;as del mundo me ten&iacute;a que tocar el &uacute;nico que no era corrupto&rdquo;, pens&eacute; lament&aacute;ndome por mi mala suerte; pues no ser&iacute;a la primera vez que Clyde y yo utiliz&aacute;bamos dinero para librarnos de la justicia.<\/p>\n<p>El oficial solt&oacute; mi cintura para empujarme violentamente sobre la mesa, sujet&aacute;ndome por los hombros para evitar que tomara mi arma a escasos cent&iacute;metros de mi rostro.<\/p>\n<p>Utilizando la fuerza de su musculoso cuerpo sujet&oacute; cada una de mis mu&ntilde;ecas para doblar mis brazos detr&aacute;s de mi espalda y poder someterme con una sola mano; utilizando la mano libre para extraer las esposas de su cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>Una vez que me coloc&oacute; las esposas, en un bizarro gesto de soberbia acerc&oacute; su cadera a mis gl&uacute;teos colocando su duro miembro en medio de mis magn&iacute;ficos atributos; mientras dejaba caer todo su peso sobre m&iacute; al apoyar una mano en mi espalda. &ldquo;Solo un s&aacute;dico gozar&iacute;a con frotar sus &oacute;rganos sexuales contra una indefensa mujer&rdquo;, pens&eacute; en mi interior presa del miedo.<\/p>\n<p>&mdash;Central, tengo a la sospechosa en custodia, procedo a registrarla &mdash;dijo el oficial claramente, al utilizar la radio que llevaba en su cintur&oacute;n para comunicarse con sus superiores.<\/p>\n<p>&ldquo;Registrarme, la oportunidad perfecta del hombre para manosear mi hermoso cuerpo con la excusa de buscar armas, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a &eacute;l dejarla pasar?&rdquo;, continu&eacute; pensando angustiada por lo que estaba por suceder.<\/p>\n<p>El oficial coloc&oacute; la radio a lado de mi rostro, permitiendo que alcanzara a escuchar el ininteligible ruido blanco que este emit&iacute;a como m&uacute;sica de fondo para su bajeza. Lentamente comenz&oacute; a palpar mi cuerpo con ambas manos, bajando desde el cuello hacia la espalda, como si realmente pensara que podr&iacute;a esconder un arma bajo mi ajustado atuendo. Absurdo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que bien se siente! &mdash;exclam&oacute; con lujuria al deslizar sus manos por los costados de mi torso y tocar mis senos.<\/p>\n<p>Apret&eacute; los labios tratando de ignorar el ultraje del que era objeto; pero mi propio cuerpo me traicionaba provocando que emitiera un leve pero inconfundible quejido de placer al ser estimulada por las duras manos de aquel hombre.<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que te gusta, perra &mdash;dijo continuando con su &lsquo;protocolo&rsquo; de arresto.<\/p>\n<p>El oficial desliz&oacute; sus manos por mi abdomen hasta llegar a mis gl&uacute;teos, separ&oacute; su cadera de ellos para deleitarse con su firmeza y volumen a medida que los apretaba con sus manos descaradamente.<\/p>\n<p>Una vez que hubo satisfecho sus crapulosos deseos con mis gl&uacute;teos, comenz&oacute; a deslizar de nuevo sus manos por mis muslos levant&aacute;ndome la falda sin haber necesidad; para palpar mi piel directamente con sus &aacute;speras manos. Intentando separar mis piernas a medida que sub&iacute;an por el interior de ellas.<\/p>\n<p>&iexcl;Imposible contener el escalofr&iacute;o que se apoder&oacute; de todo mi ser, al sentir sus imp&uacute;dicas caricias en mi entrepierna!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ves que s&iacute; te gusta? &mdash;pregunt&oacute; en forma ret&oacute;rica jal&aacute;ndome por las mu&ntilde;ecas para levantar mi torso de la mesa y colocarme frente a &eacute;l.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Ser&iacute;a acaso que ese rudo oficial ya hab&iacute;a saciado sus infames deseos con mi cuerpo?&rdquo;, que ingenua me vi al pensar as&iacute;.<\/p>\n<p>Antes de que pudiera recuperar la vertical, me empuj&oacute; fuerte contra la pared detr&aacute;s m&iacute;o, provocando que mi cabeza golpeara contra a ella en un movimiento de l&aacute;tigo al encontrarme maniatada por la espalda.<\/p>\n<p>Sin que pudiera yo reaccionar a causa de la contusi&oacute;n que me hab&iacute;a provocado, comenz&oacute; a acariciar mis senos por enfrente con ambas manos; apret&aacute;ndolos fuertes, como si los quisiera hacer reventar entre sus dedos.<\/p>\n<p>La fuerte jaqueca que se apropi&oacute; de mi cabeza, provoc&aacute;ndome cerrar los ojos, impidi&oacute; que notara como sus manos desabotonaba mi delicada blusa buscando dejar expuestos frente a sus ojos mis hermosos y voluptuosos senos.<\/p>\n<p>S&oacute;lo despu&eacute;s de unos minutos, en lo que recobraba la consciencia, pude percibir como ese infame &lsquo;hombre de la ley&rsquo; se deleitaba con mi cuerpo sin ning&uacute;n reparo. &iexcl;Esto no pod&iacute;a continuar as&iacute;!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Maldito, hijo de puta! &mdash;grit&eacute; iracunda contra el hombre que saciaba sus imp&uacute;dicos deseos conmigo&mdash; &iexcl;Cuando Clyde se entere de esto te matar&aacute; como a un perro! &mdash;amenac&eacute; tratando de amedrentarlo con la violenta ira de mi ausente amante y c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Silencio perra! &mdash;respondi&oacute; el rudo &lsquo;oficial&rsquo; al abofetearme el rostro fuertemente con el dorso de su mano; demostrando lo molesto que estaba por mi actitud desafiante.<\/p>\n<p>Yo guard&eacute; silencio tan pronto sent&iacute;a el ardor que su violenta &lsquo;amonestaci&oacute;n&rsquo; me hab&iacute;a dejado; en lo que mis ojos se inundaban de l&aacute;grimas a causa de la rabia que se apoderaba de m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Si tan s&oacute;lo Clyde estuviera aqu&iacute;, &eacute;l le har&iacute;a ver a este cabr&oacute;n su negra suerte llen&aacute;ndolo de agujeros&rdquo;, pens&eacute; tontamente; bien compenetrada con mi papel como la novia del enemigo p&uacute;blico n&uacute;mero uno. &iexcl;Santo cielo, deber&iacute;a ser nominada para un premio Oscar por mi gran actuaci&oacute;n!<\/p>\n<p>Sin embargo, hab&iacute;a un problema con ese &uacute;ltimo pensamiento que mi mente hab&iacute;a sugerido, por m&aacute;s perfecto que fuera el guion que pretendiera estar siguiendo. Pues las im&aacute;genes que recordaba haber visto de la delincuente m&aacute;s buscada del pa&iacute;s, distaban mucho de s&oacute;lo mostrar una atractiva chica veintea&ntilde;era con buen gusto al vestir, y m&aacute;s que cuestionable gusto para los chicos.<\/p>\n<p>En la mayor&iacute;a de las fotograf&iacute;as que la polic&iacute;a distribuy&oacute; para fomentar la denuncia de la pareja de fugitivos; Bonnie aparec&iacute;a portando un arma de fuego en sus manos, &iexcl;con total naturalidad! Como si fuera algo perfectamente normal para ella. Esto sin duda era prueba de que Bonnie era m&aacute;s que s&oacute;lo una chica que tom&oacute; decisiones incorrectas por el motivo correcto, su amor por Clyde; sino m&aacute;s bien que se trataba de una mujer de car&aacute;cter fuerte y dominante, una chica acostumbrada a vivir en peligro. Una mujer de &lsquo;armas tomar&rsquo;, literalmente.<\/p>\n<p>En pocas palabras, en base a esas fotograf&iacute;as, era f&aacute;cil suponer que Bonnie no ser&iacute;a el tipo de chica que suplicar&iacute;a por su vida al sentirse amenazada por un misero polizonte sino todo lo contrario; lo desafiar&iacute;a con arrogancia a cumplir sus amenazas para vencerlo en su mismo juego, sin importar los riesgos que sus acciones tuvieran.<\/p>\n<p>Definitivamente el tipo de chica que siempre habr&iacute;a querido ser; muy lejos de las poses de ni&ntilde;a tonta o ingenua que sol&iacute;a adoptar cuando intentaba conquistar alg&uacute;n chico. Como cuando pretendes que no sabes cambiar un neum&aacute;tico para ahorrarte tener que ensuciar tu perfecto atuendo; y terminas perdiendo m&aacute;s tiempo del necesario por aceptar la ayuda de un caballeroso pero incompetente pretendiente.<\/p>\n<p>Por suerte para m&iacute; esa noche, tendr&iacute;a la oportunidad de vivir en carne propia como deber&iacute;a haber sido la vida de esta famosa y peligrosa delincuente. Obvio estaba consciente que esto no ser&iacute;a gratis, habr&iacute;a que pagar un precio &lsquo;razonable&rsquo; por &eacute;sta invaluable experiencia de inmersi&oacute;n teatral.<\/p>\n<p>&mdash;No ser&iacute;as tan valiente si mi novio Clyde estuviera aqu&iacute; &mdash;repet&iacute; lo dicho anteriormente con una sonrisa burlona en mis labios, recuper&aacute;ndome de la bofetada que acababa de recibir, poniendo en duda la hombr&iacute;a de mi captor.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dije silencio! Mi mejor amigo fue asesinado por ustedes &mdash;dijo el hombre con rabia en su voz.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Oh, mierda!&rdquo;, volv&iacute; a pensar. Era l&oacute;gico que este era un asunto personal m&aacute;s que oficial; esa era la verdadera raz&oacute;n por la que aquel oficial hab&iacute;a rechazado mi &lsquo;jugosa&rsquo; oferta monetaria a cambio de dejarme libre.<\/p>\n<p>Durante nuestros asaltos, Clyde y yo hab&iacute;amos escapado en tantas ocasiones a &lsquo;punta de pistola&rsquo; que era de esperarse que hab&iacute;amos acabado con la vida de m&aacute;s de un despreciable polizonte. &ldquo;Se lo merecen por pendejos&rdquo;, as&iacute; tranquiliz&aacute;bamos nuestra consciencia al argumentar que, si alguien era tan tonto para arriesgar su vida por los bienes materiales de un tercero, se merec&iacute;a lo que le sucediera.<\/p>\n<p>A&uacute;n recuerdo, como si hubiese sido ayer, la vez que &lsquo;silenci&eacute;&rsquo; a un par de esos cabrones con mi propia escopeta mientras suplicaban por sus vidas en Grapevine. Lejos de sentir pena por ellos estaba segura de que lo volver&iacute;a hacer sin dudar; pues quien se atrev&iacute;a a interponerse en el camino de mi amado Clyde y yo no merec&iacute;a misericordia. Sin embargo, estaba consciente de que alg&uacute;n d&iacute;a la vida me cobrar&iacute;a todas mis acciones. &iexcl;Rogu&eacute; al cielo porque ese d&iacute;a no hubiese llegado a&uacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;Recuerdo a tu amigo &mdash;ment&iacute; con una sonrisa burlona en mis labios, pues eran tantos los oficiales que hab&iacute;an ca&iacute;do an&oacute;nimamente por nuestras balas que era imposible recordarlos a todos&mdash;. &iexcl;Chill&oacute; como un puerco al suplicar por su vida! &mdash;agregu&eacute; ampliando mi sonrisa y fijando la vista en los lentes negros de quien me ten&iacute;a prisionera.<\/p>\n<p>&iexcl;Est&uacute;pida! &iquest;Como era posible que me burlara de esa manera tan ruin del mejor amigo del hombre que acababa de abofetearme? &iquest;A caso Bonnie, quien parec&iacute;a se hab&iacute;a apoderado de mi voluntad, pretend&iacute;a hacerlo enfurecer a&uacute;n m&aacute;s para demostrarle de paso que estaba muy lejos de sentirse intimidada por &eacute;l?<\/p>\n<p>Si ese fuese el caso, quiz&aacute;s ser&iacute;a mejor para m&iacute; que me deslindara de las acciones de esta famosa delincuente, poni&eacute;ndome de rodillas para suplicar perd&oacute;n, antes de que ella llegara a provocar una reacci&oacute;n mucho m&aacute;s violenta del fornido y robusto oficial.<\/p>\n<p>Sin embargo, era un hecho que Bonnie Parker ten&iacute;a mucha m&aacute;s experiencia que yo en este tipo de situaciones extremas; por lo que supuse que ella deber&iacute;a tener un plan para escapar, quiz&aacute;s deber&iacute;a confiar en ella un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Al fin de cuentas, ella no estar&iacute;a en esta situaci&oacute;n si no fuera por m&iacute;, ya que yo era quien la hab&iacute;a invocado para que esta noche fuera inolvidable (lo cual hasta el momento hab&iacute;a funcionado); por lo que me sent&iacute; obligada a otorgarle un voto de confianza. Las dos est&aacute;bamos en esto, no la pod&iacute;a abandonar ahora. &iexcl;Escap&aacute;bamos las dos, o ninguna lo har&iacute;a!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te crees que eres muy valiente? &mdash;pregunt&oacute; el oficial sujet&aacute;ndome por la garganta dificult&aacute;ndome respirar.<\/p>\n<p>&mdash;M&aacute;s que t&uacute; s&iacute;, perro &mdash;respondi&oacute; Bonnie por ambas, sin dejar de sonre&iacute;r a pesar de ambas estar siendo estranguladas.<\/p>\n<p>&mdash;Veamos si es cierto &mdash;sentenci&oacute; el oficial removiendo de su rostro los anteojos negros para arrojarlos a la mesa, cayendo junto a su radio.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de soltar mi cuello, el oficial dio un paso hacia atr&aacute;s permiti&eacute;ndome ver como extra&iacute;a lentamente de su cintur&oacute;n el duro garrote de polic&iacute;a; cruel instrumento de tortura ideado para someter a sus prisioneros a garrotazo &lsquo;limpio&rsquo;. Una vez que lo extrajo, comenz&oacute; a blandearlo con la mano derecha, golpeando en repetidas ocasiones la palma de su mano izquierda. Indic&aacute;ndome que estaba m&aacute;s que dispuesto a utilizarlo para reprendernos.<\/p>\n<p>Por escasos segundos, no hubo otro sonido en la habitaci&oacute;n que el chasquido provocado por el resonar de la madera en la piel de su mano. Una vez que su amenaza qued&oacute; clara, el oficial extendi&oacute; su brazo al frente colocando el extremo de su garrote en medio de mi pecho; presionando con fuerza contra mi estern&oacute;n para mantenerme pegada a la pared detr&aacute;s m&iacute;o.<\/p>\n<p>&iexcl;Estaba que me mor&iacute;a de miedo! La posibilidad de que aquel hombre, utilizara esa fr&iacute;a y dura herramienta de tortura para golpearme estando yo indefensa me aterraba. Sin embargo Bonnie, acostumbrada a vivir en peligro a diferencia de m&iacute;, se mantuvo con actitud serena dando la cara por ambas.<\/p>\n<p>Con un sutil movimiento de ojos, Bonnie ret&oacute; al oficial a que en lugar de utilizar el garrote para torturarnos lo empleara para abrir nuestra blusa sin usar las manos. &iquest;A caso &eacute;l ser&iacute;a tan ingenuo para caer en la trampa?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Eso quieres? &mdash;pregunt&oacute; el oficial en forma ret&oacute;rica dibujando una sonrisa de lujuria en su rostro; s&oacute;lo que, a diferencia de la anterior, &eacute;sta hab&iacute;a sido inducida por nosotras.<\/p>\n<p>Sin pronunciar una palabra Bonnie respondi&oacute; a la inveros&iacute;mil pregunta del oficial con s&oacute;lo mantener la mirada fija, dando nuestro consentimiento. &iexcl;Qu&eacute; gran muestra del lenguaje no verbal de parte de ella! Definitivamente ten&iacute;a mucho que aprender de mi nueva mejor amiga.<\/p>\n<p>Aceptando el reto, el oficial utiliz&oacute; el extremo de su garrote para abrir las solapas de la blusa; al tiempo que aprovechaba para &lsquo;palpar&rsquo; mis senos presion&aacute;ndolos con el extremo de &eacute;ste. El hombre perdi&oacute; la mirada en mi busto a medida que ve&iacute;a como este se hund&iacute;a en cada zona que presionaba con firmeza; buscando no s&oacute;lo abrir la blusa, sino tambi&eacute;n bajar mi sost&eacute;n.<\/p>\n<p>Como si fuera un calzador, el oficial emple&oacute; el garrote para introducirlo entre la piel de mi pecho izquierdo y la tela de mi sost&eacute;n, intentando hacer palanca para expulsarlo hacia afuera; al tiempo que mord&iacute;a su labio inferior con lujuria y sus ojos se abr&iacute;an como un par de enormes platos, &aacute;vido por ver mi torso desnudo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de varios intentos, jalando mi sost&eacute;n hacia abajo consigui&oacute; su objetivo al soltar un suspiro de satisfacci&oacute;n; maravillado por poder contemplar mi perfecto seno. Firme y voluptuoso. Casi babeando y sin dejar de morder su labio ahora utiliz&oacute; su duro garrote para dibujar c&iacute;rculos alrededor de mi seno; justo en la zona de mi erizado pez&oacute;n.<\/p>\n<p>Por supuesto que dol&iacute;a un poco. El busto de una mujer fue creado para ser tratado con delicadeza y ternura y no con un duro y fr&iacute;o palo de madera. Pero dado que nosotras est&aacute;bamos guiando los movimientos de aquel hombre no me pod&iacute;a quejar&#8230; no del todo.<\/p>\n<p>Una vez que hubo probado la firmeza de mi seno izquierdo dirigi&oacute; su atenci&oacute;n hacia el derecho; el cual todav&iacute;a se encontraba parcialmente cubierto por mi sost&eacute;n. Exponerlo a sus ojos fue m&aacute;s sencillo, bast&oacute; un s&oacute;lo tir&oacute;n justo en la uni&oacute;n de las copas para que este se asomara al exterior; provocando que el oficial instintiva e inconscientemente deslizara su mano izquierda hasta su peligrosa &lsquo;arma&rsquo;.<\/p>\n<p>No, no habl&oacute; de la Beretta 9 mil&iacute;metros semi autom&aacute;tica con cargador de 11 tiros que llevaba en su cintur&oacute;n. Habl&oacute; de una de mayor calibre y mucho m&aacute;s potente (al parecer por el bulto que se hab&iacute;a formado en su entrepierna). Su pene.<\/p>\n<p>El oficial sigui&oacute; jugando con mis senos, pasando de uno a otro con la dura extensi&oacute;n de su cuerpo en que se hab&iacute;a convertido su garrote. Mientras que con su mano izquierda masajeaba descaradamente su otro &lsquo;garrote&rsquo;, uno que a pesar de no ser de madera y caucho era igual de largo y r&iacute;gido.<\/p>\n<p>Era divertido contemplar en primera fila como aquel alto y fornido hombre, era reducido a algo menos que una inquieta marioneta; hipnotizado por la perfecta belleza del cuerpo femenino. Mientras Bonnie y yo lo observ&aacute;bamos sin mostrar expresi&oacute;n alguna. &iexcl;Bien hecho amiga!<\/p>\n<p>En ese momento comprend&iacute; el plan original de Bonnie. La idea no era escapar de ese bruto oficial, sino enfrentarlo con valor y someterlo a nuestra voluntad sin que &eacute;l lo sospechara (b&aacute;sicamente lo que yo sol&iacute;a hacer todos los d&iacute;as con los hombres que conoc&iacute;a).<\/p>\n<p>No importaba si ambas perec&iacute;amos aquel fat&iacute;dico d&iacute;a, al menos lo har&iacute;amos juntas con la frente en alto sin dar un paso atr&aacute;s, &iexcl;sin acobardarnos! &ldquo;Ser&aacute; un privilegio morir a tu lado amiga&rdquo;, pens&eacute; aceptando cualquiera que llegase hacer el resultado de su plan.<\/p>\n<p>Con un gui&ntilde;o de ojo y humedeciendo mis labios con la punta de mi lengua Bonnie indic&oacute; al oficial su siguiente tarea; la cual &eacute;l acept&oacute; con gusto.<\/p>\n<p>Olvid&aacute;ndose de mis senos, el oficial pas&oacute; a dirigir su duro garrote hacia mi rostro, acariciando mi mejilla con &eacute;ste de una forma por dem&aacute;s perversa. &ldquo;Mantengamos la mirada&rdquo;, suger&iacute; a Bonnie, consciente plenamente de lo estimulante que es para un hombre ver una mujer a los ojos mientras la sodomiza.<\/p>\n<p>El oficial mordi&oacute; su labio nuevamente, mientras me observaba proyectar mi propia lengua para alcanzar a saborear la fr&iacute;a madera que acariciaba mis mejillas. Imaginando el hombre, posiblemente, con que parte de su cuerpo remplazar su bast&oacute;n.<\/p>\n<p>Haciendo una sustituci&oacute;n mental, el oficial despeg&oacute; de mi rostro el garrote y lo coloc&oacute; en posici&oacute;n vertical justo a la altura de su cintura; simulando que se trataba de su propio miembro erecto. Invit&aacute;ndome a darle una demostraci&oacute;n de lo que era capaz de hacer.<\/p>\n<p>&iexcl;Tantas veces hab&iacute;a recibido tan irresistible invitaci&oacute;n de parte de alg&uacute;n afortunado chico, que me resultaba imposible negarme a una m&aacute;s! Sin embargo, antes de ponerme de rodillas, como era mi costumbre, decid&iacute; consultar a Bonnie; pues ella era quien realmente estaba al mando ahora.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;As&iacute; me gusta! &mdash;exclam&oacute; el oficial apretando los dientes; una vez que me arrodill&eacute; ante &eacute;l y comenc&eacute; a lamer su enorme garrote de arriba abajo. Lentamente.<\/p>\n<p>Utilizando s&oacute;lo los m&uacute;sculos de mis muslos, me elevaba y descend&iacute;a procurando pulir con mi lengua cada cent&iacute;metro de la ahora c&aacute;lida madera; como si se tratase del m&aacute;s dulce bast&oacute;n de caramelo que hubiese probado en mi vida. Todo esto sin perder detalle del fren&eacute;tico magreo que el hombre frente a m&iacute; regalaba a su propio pene bajo el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin darme cuenta, me encontr&eacute; a m&iacute; misma atrapada en un &eacute;xtasis de lascivia que provoc&oacute; que comenzara a salivar excesivamente; ocasionando que cubriera con una espuma blanca el duro objeto de mis deseos. &iexcl;Juro que nunca me hab&iacute;a sentido as&iacute; de excitada!<\/p>\n<p>&iexcl;Oh mierda!, pens&eacute; al acelerar el subir y bajar de mi lengua por toda la longitud de aquel macizo palo de madera. Entr&eacute; en p&aacute;nico; pues conoci&eacute;ndome bien, sab&iacute;a que en poco tiempo est&aacute; acci&oacute;n ya no ser&iacute;a suficiente para satisfacer mis instintos. Tendr&iacute;a que pensar en algo pronto para saciar mi repentino libido. Para mi fortuna Bonnie era capaz de escuchar mis pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;Necesito algo m&aacute;s grande &mdash;susurr&oacute; Bonnie despu&eacute;s de hacerme despegar los labios del artificial miembro viril.<\/p>\n<p>&iexcl;Incre&iacute;ble jugada de parte de Bonnie! Toda mujer sabe que no hay hombre en la tierra (al menos no uno heterosexual), que no crea que posee el miembro m&aacute;s grande de entre todos ellos. Era de esperarse lo que quien estaba frente a m&iacute; me ofrecer&iacute;a.<\/p>\n<p>Al igual que sus lentes, el oficial arroj&oacute; su garrote sobre la mesa, golpeando ruidosamente sobre &eacute;sta antes de rodar hasta el piso; saturando la hasta ahora silenciosa habitaci&oacute;n con su sonido.<\/p>\n<p>Entonces el rudo oficial comenz&oacute; a desabrochar el primero de sus dos cinturones; el que conten&iacute;a su equipo t&aacute;ctico lenta y sugestivamente y, a diferencia de su garrote, lo coloc&oacute; con delicadeza sobre la mesa; evitando que su arma se accionara por error.<\/p>\n<p>Inmediatamente despu&eacute;s, &eacute;l continu&oacute; con su sensual exhibici&oacute;n desabrochando su otro cintur&oacute;n, el que ajustaba su pantal&oacute;n a la cintura; tirando de el a trav&eacute;s de las presillas para exhibir toda su longitud como preludio de lo que estaba por mostrarme.<\/p>\n<p>Al desabotonar su pantal&oacute;n fue m&aacute;s r&aacute;pido, as&iacute; como al bajar su cremallera. Obviamente, la presi&oacute;n que su ropa ejerc&iacute;a sobre su enorme miembro erecto instaba a el hombre a desnudarse lo m&aacute;s r&aacute;pido posible.<\/p>\n<p>Mis ojos se abrieron como un par de enormes platos a medida que el oficial baj&oacute; sus ropas, exhibiendo ante m&iacute; el m&aacute;s efectivo de sus instrumentos de tortura (o de placer, seg&uacute;n sea el caso); en efecto, su otro &lsquo;garrote&rsquo; el que no era de madera y caucho, pero quiz&aacute;s m&aacute;s duro y letal.<\/p>\n<p>De pronto toda la habitaci&oacute;n se inund&oacute; con la fragancia inconfundible de las &lsquo;partes nobles&rsquo; de un hombre. Quiz&aacute;s no concordaba del todo con sus violentos m&eacute;todos polic&iacute;acos, pero &eacute;l era un hombre al fin, ese aroma me lo recordaba.<\/p>\n<p>El oficial blande&oacute; amenazante su &lsquo;garrote&rsquo; frente a m&iacute;, dispuesto a usarlo sin piedad; mientras mis ojos lo segu&iacute;an de un lado a otro con ansiedad. &iquest;Han tenido esa extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de desesperaci&oacute;n, al saber que algo malo est&aacute; por suceder y no saben si rogar para que no ocurra, o rogar para que ocurra lo m&aacute;s r&aacute;pido posible? Justo as&iacute; me sent&iacute; por unos escasos segundos.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, el oficial atest&oacute; un fuerte golpe en mi rostro con su nuevo &lsquo;garrote&rsquo; intentando rompernos a Bonnie y a m&iacute;; pero no lo conseguir&iacute;a, no sin que di&eacute;ramos pelea. Si &eacute;l estaba dispuesto a utilizar su mejor arma contra nosotras era menester pagarle con la misma &lsquo;moneda&rsquo;.<\/p>\n<p>Lejos de retroceder contra el despliegue de esta nueva arma, me arm&eacute; de valor y en nombre de ambas alcanc&eacute; a acariciar el duro &lsquo;garrote&rsquo; con mis labios sujet&aacute;ndolo firmemente con un tierno beso. El &lsquo;arma&rsquo; m&aacute;s infalible que una mujer segura de su sensualidad posee contra la brutalidad de un hombre.<\/p>\n<p>El oficial dibuj&oacute; una sonrisa de lujuria en su rostro al tiempo que su garganta profer&iacute;a un leve quejido de placer, cuando lleg&oacute; a sentir la tibieza de mis labios en su erecto miembro; cerrando los ojos y dirigiendo su mirada hacia el techo.<\/p>\n<p>Como hubiese hecho con su anterior arma, bajo la supervisi&oacute;n de Bonnie, continu&eacute; degust&aacute;ndola de arriba a abajo empleando mi lengua h&aacute;bilmente; distray&eacute;ndolo de la raz&oacute;n principal por la que se encontraba en mi departamento. Mi objetivo era claro, hab&iacute;a conseguido despojarlo de sus armas sin mover un dedo, en poco tiempo conseguir&iacute;a despojarlo de su voluntad; no importaba hasta donde tuviera que llegar.<\/p>\n<p>Aunque, por otro lado, debo reconocer que la calidad y tama&ntilde;o de la actual &lsquo;herramienta&rsquo; de tortura del oficial facilit&oacute; mucho mi labor, por lo que no tuve ning&uacute;n reparo en continuar con la encomienda por unos minutos m&aacute;s (era mi fantas&iacute;a despu&eacute;s de todo).<\/p>\n<p>Por lo que en cuesti&oacute;n de segundos consegu&iacute; que toda la longitud del nuevo &lsquo;garrote&rsquo; se viera cubierta ya no s&oacute;lo con mi propia saliva, sino tambi&eacute;n con el de una sustancia blanquecina, viscosa y de dulce sabor que sal&iacute;a de su punta escurriendo hasta ser recogida por mi lengua. &iexcl;Delicioso!<\/p>\n<p>Por un momento llegu&eacute; a sentirme un poco apenada conmigo misma. &iquest;C&oacute;mo era posible que comenzara a sentirme c&oacute;moda con la actual situaci&oacute;n, en la que era vilmente sometida por un hombre que apenas conoc&iacute;a? &ldquo;Bueno, no ser&aacute; la primera vez&rdquo;, pens&eacute; en mi interior tranquiliz&aacute;ndome a m&iacute; misma.<\/p>\n<p>En un instante dado, justo cuando lam&iacute;a la h&uacute;meda punta del nuevo &lsquo;garrote&rsquo;, un escalofr&iacute;o recorri&oacute; mi cuerpo cuando un fugaz vistazo al pecho de mi captor me permiti&oacute; conocer el nombre escrito en su placa de identificaci&oacute;n: Hammer.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! Era de esperarse que el oficial asignado a irrumpir en mi departamento no pod&iacute;a ser otro que el peor enemigo de Bonnie y Clyde. Aquel que cobardemente en una emboscada hab&iacute;a acabado con sus cortas vidas. &iquest;C&oacute;mo tomar&iacute;a Bonnie el estar frente a frente con tan despreciable hombre? (esto en sentido figurado, porque realmente no est&aacute;bamos frente a frente).<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cobarde! &iexcl;Hijo de puta! &mdash;grit&eacute; incitada por Bonnie, una vez que ella hubo reconocido al cabr&oacute;n que hab&iacute;a sido asignado a arrestarla.<\/p>\n<p>Como si hubiese estado esperando la s&uacute;bita reacci&oacute;n de Bonnie, el oficial sonri&oacute; soberbio y mezquino dispuesto a olvidar los buenos modales y castigar brutalmente a sus cautivas tomando el control total de mi cuerpo.<\/p>\n<p>A&uacute;n con los pantalones en las rodillas &eacute;l levant&oacute; su pierna derecha para colocar su pie en mi hombro, estando yo indefensa con las manos esposadas en la espalda, y hacerme perder el balance al empujarme hacia el piso con su pesada bota polic&iacute;aca.<\/p>\n<p>De pronto, me encontr&eacute; en el piso cegada por la luz de las l&aacute;mparas, totalmente indefensa y retorci&eacute;ndome de dolor al haber ca&iacute;do con todo mi peso sobre mis propios brazos. &ldquo;&iexcl;Mierda!&rdquo;, pens&eacute; en mi interior al presagiar lo que estaba por suceder: &iexcl;esa bruta bestia estaba a punto de abusar de m&iacute;!<\/p>\n<p>Para mi fortuna al menos no tendr&iacute;a que afrontar &eacute;sta espantosa pesadilla sola, pues contaba con una buena amiga a mi lado; una que no se acobardaba ante nada. &ldquo;&iexcl;Que pase lo que tenga que pasar!&rdquo;, pens&eacute; aceptando mi destino con valor.<\/p>\n<p>Sin nada que pudiera yo hacer, el oficial se arrodill&oacute; entre mis piernas para inclinarse sobre m&iacute; y saciar sus imp&uacute;dicos deseos con mi cuerpo. Probando con sus labios mis perfectos senos; no dejando pasar la oportunidad de mordisquearlos con lujuria. Dedicando especial atenci&oacute;n a mis puntiagudos pezones, sujet&aacute;ndolos con sus dientes para estirar de ellos con malicia; provocando una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de excitaci&oacute;n y adrenalina que me hizo dudar un poco sobre lo correcto acerca de mis sentimientos.<\/p>\n<p>&ldquo;No le des a este perro el placer de sentirte humillada, disfr&uacute;talo como si realmente lo desearas&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; era lo que acababa de decir Bonnie? &iquest;A caso hab&iacute;a sugerido que lo mejor que pod&iacute;a hacer en esas circunstancias era fingir que deseaba tener sexo con un perfecto desconocido? Aunque su idea me pareci&oacute; un poco descabellada al principio, tampoco me encontraba en condiciones de cuestionar la experiencia de la criminal m&aacute;s buscada por el FBI. Gracias al cielo, yo ten&iacute;a un poco de experiencia realizando lo que ella suger&iacute;a.<\/p>\n<p>Obedeciendo ciegamente la orden de Bonnie cerr&eacute; mis ojos y me mord&iacute; los labios &lsquo;simulando&rsquo;, ante el hombre que me somet&iacute;a, contener un grito de placer al sentir esas excitantes caricias en mi torso. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s podr&iacute;a &lsquo;fingir&rsquo; estar fingiendo? No lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, una de sus callosas manos abandon&oacute; mi torso para hacerse presente en una de mis piernas bajo mi falda; pretendiendo con indecentes caricias buscar un camino hasta mi entrepierna, hasta mi tanga. Lo conseguir&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! &mdash;exclam&eacute; al sentir esa ruda mano por dentro de mi delicada prenda interior.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Silencio perra, sabes que te gusta! &mdash;orden&oacute; el oficial como si leyera mi mente.<\/p>\n<p>Ignorando mi falsa protesta &eacute;l continu&oacute; explorando mis partes &iacute;ntimas con sus largos dedos; acariciando con su dedo &iacute;ndice la abertura de mi vagina. Introduci&eacute;ndolo dentro de m&iacute;, s&oacute;lo para hacer traviesamente el gesto de jalar de mi cl&iacute;toris como si se tratara del gatillo de su propia arma.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Santo cielo!&rdquo;, pens&eacute; una vez que el oficial hubo simulado haber vaciado la pistola dentro de mi vagina, provocando una serie de involuntarios temblores que se apoderaron de mi cuerpo. &iexcl;Jurar&iacute;a que una pistola tipo Beretta no ten&iacute;a tantas balas!<\/p>\n<p>&Eacute;l sonri&oacute; satisfecho por mi espont&aacute;nea reacci&oacute;n, olvidando por un segundo que su prop&oacute;sito original era hacerme pasar un mal rato.<\/p>\n<p>Con un r&aacute;pido movimiento el oficial meti&oacute; ambas manos bajo mi falda; llev&aacute;ndolas hasta mi cadera para poder sujetar la cintilla de mi tanga y jalar de ella hacia abajo, hasta mis tobillos, con la clara intenci&oacute;n de despejar el camino para efectuar la m&aacute;xima afrenta que puede sufrir una mujer a manos de un hombre.<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s cerr&eacute; los ojos y apret&eacute; los labios anticipando lo inevitable. Y un segundo despu&eacute;s lo sent&iacute; justo en la entrada de mi vagina.<\/p>\n<p>Exacto, su duro y enorme &lsquo;garrote&rsquo; golpeaba contra mi &lsquo;puerta&rsquo; pretendiendo entrar a la fuerza; al igual que aquel hombre hubiera conseguido entrar sin mi consentimiento en mi departamento s&oacute;lo unos minutos antes.<\/p>\n<p>Me encontraba totalmente indefensa, y no debido a las esposas que sujetaban mis manos por la espalda, sino porque yo hab&iacute;a fantaseado por tanto tiempo con vivir un momento as&iacute; de excitante que simplemente no lo pod&iacute;a desaprovechar. &iexcl;&iquest;C&oacute;mo poder resistirme a algo que en el fondo yo estaba deseando?!<\/p>\n<p>&ldquo;Mi mejor amiga lo entender&aacute;&rdquo;, pens&eacute; un segundo antes de perder el control de mi cuerpo a causa de la excitaci&oacute;n que me invad&iacute;a, cediendo a las m&aacute;s oscuras fantas&iacute;as que esa noche se materializar&iacute;an en la habitaci&oacute;n: &iexcl;las m&iacute;as!<\/p>\n<p>Una vez m&aacute;s el oficial pate&oacute; a mi puerta entrando tan violentamente, con su &lsquo;garrote&rsquo; desenfundado, que me fue imposible contener mis gritos ante tal muestra de abuso polic&iacute;aco.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mierda! &mdash;exclam&eacute; antes de que el oficial cubriera mi boca con una de sus manos, previniendo poner en alerta a los vecinos.<\/p>\n<p>Sujet&aacute;ndome por el brazo con su mano libre, el oficial comenz&oacute; a introducir su &lsquo;garrote&rsquo; dentro de m&iacute;; lenta y firmemente, alcanzando cada rinc&oacute;n de mi interior. Como si pretendiera llegar hasta lo m&aacute;s profundo de mis entra&ntilde;as con cada nueva embestida.<\/p>\n<p>Me encontraba totalmente aturdida; confundida en c&oacute;mo deber&iacute;a sentirme en mi interior. Desdichada o afortunada; pues ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que este no era el primer allanamiento que perpetuaba aquel hombre, dada su eficacia en el manejo de su &lsquo;arma&rsquo;.<\/p>\n<p>Estaba tan excitada a causa de su &lsquo;ataque&rsquo;, que me era imposible controlar los reflejos de mi cuerpo mientras estaba siendo asfixiada. Ir&oacute;nico.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s de soportar con valor estar siendo sodomizada en mi interior por aquel tosco hombre; sin misericordia realiz&oacute; una serie de disparos directamente a mi alma hasta vaciar su &lsquo;arma&rsquo;, haciendo arder mis entra&ntilde;as por dentro.<\/p>\n<p>Y justo en ese momento ya no pude soportar y me &lsquo;quebr&eacute;&rsquo;, entreg&aacute;ndome a disfrutar del m&aacute;s excitante orgasmo que haya experimentado hasta ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Santo cielo! &mdash;exclam&eacute; en silencio pidiendo perd&oacute;n por haber gozado con mi supuesta tortura y haberle fallado a mi amiga.<\/p>\n<p>&ldquo;No te preocupes, no importa lo que este perro te haya hecho, nadie volver&aacute; a saber de &eacute;l&rdquo;, sentenci&oacute; Bonnie consol&aacute;ndome en lo que Hammer extra&iacute;a su ahora &lsquo;fl&aacute;cida arma&rsquo; de mi interior antes de erguirse para dirigirse a la mesa todav&iacute;a con los pantalones abajo caminando rid&iacute;culamente como un ping&uuml;ino.<\/p>\n<p>Entonces lo entend&iacute; claramente. Ciertamente aquel supuesto &lsquo;hombre de la ley&rsquo; no s&oacute;lo, no hab&iacute;a conseguido hacerse tan famoso como &eacute;l esperaba acabando con las vidas de Bonnie y Clyde; sino que ir&oacute;nicamente hab&iacute;a creado una leyenda muy superior a la suya. No en balde cuarenta mil personas asistir&iacute;an al funeral de la ins&oacute;lita pareja.<\/p>\n<p>De igual manera, todo &eacute;ste odio que hab&iacute;a intentado desquitar al abusar de m&iacute; hab&iacute;a sido completamente en vano; pues Bonnie hab&iacute;a tenido el placer de restregarle en la cara su relativo anonimato una vez m&aacute;s, al recordarle quien de los dos era una aut&eacute;ntica leyenda viviente. Mi humillaci&oacute;n hab&iacute;a valido la pena.<\/p>\n<p>A&uacute;n con calambres en los codos y los brazos, a causa de haber soportado sobre ellos el peso de mi captor y el m&iacute;o propio, intent&eacute; levantarme para recargarme en la pared y tomar un respiro. Por fin la humillaci&oacute;n y vejaci&oacute;n que hab&iacute;a tenido que sufrir junto con mi compa&ntilde;era de fantas&iacute;a, la valiente Bonnie, hab&iacute;a terminado. &iquest;O no?<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; oficial Hammer informando que la sospechosa contin&uacute;a resisti&eacute;ndose al arresto; &mdash;dijo el rudo oficial despu&eacute;s de tomar su radio con un tono burl&oacute;n en su voz; observando el desvalido cuerpo de su v&iacute;ctima con actitud soberbia y perversa&mdash;. &iexcl;Solicito refuerzos de inmediato, repito, solicito refuerzos de inmediato! &mdash;enfatiz&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; era lo que acababa de escuchar decir a mi hosco victimario?&rdquo;, me pregunt&eacute; a mi misma fijando mi vista en el rostro desencajado de aquel &lsquo;desconocido&rsquo;. &ldquo;&iquest;A caso aquel hombre, que pensaba yo conocer bien, ser&iacute;a capaz de haber invitado a algunos de sus amigos a nuestro inocente juego de rol? &iquest;O sus palabras en la radio, que parec&iacute;a ser de juguete, no ser&iacute;an m&aacute;s que un simple blofe&oacute;?&rdquo;<\/p>\n<p>Justo cuando cre&iacute;a que todo este suplicio hab&iacute;a terminado, la &uacute;ltima comunicaci&oacute;n por radio de aquel rudo hombre me suger&iacute;a lo contrario. &iquest;Cu&aacute;nta maldad era capaz de contener en su alma?<\/p>\n<p>&lsquo;Mierda&rsquo;, pens&eacute; tan pronto el oficial termin&oacute; de hablar; sin decidirme del todo en cuanto si deb&iacute;a temer o desear que su amenaza fuera real. Pero en lugar de lamentarme por el nuevo &lsquo;peligro&rsquo; que se asomaba sobre m&iacute; cabeza, suspir&eacute; profundamente y me puse a pensar lo que hubiese hecho mi actual hero&iacute;na en semejantes circunstancias.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Espero que sean suficientes, hijo de puta! &mdash;exclam&eacute; con un tono desafiante, intentando escupir cada palabra al maldito que acababa de &lsquo;ultrajarnos&rsquo;; dej&aacute;ndole bien claro que, a pesar de haber sufrido semejante humillaci&oacute;n, mi orgullo hab&iacute;a permanecido completamente intacto; estando m&aacute;s que dispuesta a enfrentar con valor a cualquier hombre que entrara por la puerta de mi departamento.<\/p>\n<p>&Eacute;l sonri&oacute; satisfecho por mi altanera respuesta; pues era l&oacute;gico que no esperara menos de la mujer que hab&iacute;a enfrentado a m&aacute;s de mil polic&iacute;as en diferentes balaceras saliendo siempre avante hasta ese d&iacute;a. &iquest;Lo conseguir&iacute;a otra vez? S&oacute;lo el tiempo lo dir&iacute;a.<\/p>\n<p>Definitivamente las mejores cosas de la vida, muy especialmente cuando se trata de sexo, son las que no te esperas. Aquellas que debido a su espontaneidad revitalizan tu vida al igual que una bocanada de ox&iacute;geno en el t&oacute;xico smog de la rutina.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; m&aacute;s pod&iacute;a pedir aparte de una buena sesi&oacute;n de sexo salvaje para comenzar la noche de brujas? Afortunadamente para m&iacute;, como para casi todo el mundo, cuando se trata de placer sexual la respuesta fue, es y ser&aacute; siempre &lsquo;m&aacute;s sexo&rsquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Entendido equipo Bravo, vamos en camino, cambio y fuera &mdash;sentenci&oacute; una voz de el&eacute;ctrico acento a trav&eacute;s de la radio que hasta hace un instante yo imaginaba de juguete; provoc&aacute;ndome un extra&ntilde;o escalofr&iacute;o que recorri&oacute; todo mi cuerpo desde la nuca hasta la punta de mi pie, al tiempo que una inesperada sonrisa revelaba mis m&aacute;s profundos y &iacute;ntimos deseos.<\/p>\n<p>Sin ning&uacute;n tipo de verg&uuml;enza cerr&eacute; mis ojos para entregarme a so&ntilde;ar por un instante con el complemento de mi fantas&iacute;a, sin la certeza total de que &eacute;sta se llegara a consumar. Sin mortificarme en disimular esa sonrisa que no era del todo actuada, pues a final de cuentas en ese momento quien habitaba mi cuerpo no era yo sino Bonnie, la chica que no le ten&iacute;a miedo a nada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 37<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Eran alrededor de las 8 de la noche un 31 de octubre, en la v&iacute;spera de la Noche de Brujas. Yo me encontraba en mi departamento arregl&aacute;ndome para asistir, junto con mi novio Alberto, a una fiesta de disfraces que se realizar&iacute;a en un conocido bar de la localidad un par de horas m&aacute;s tarde. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27226,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44131","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44131","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27226"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44131"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44131\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44131"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44131"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44131"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}