{"id":44174,"date":"2023-12-20T23:00:00","date_gmt":"2023-12-20T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-20T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-20T23:00:00","slug":"como-conoci-a-mi-remordimiento-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/como-conoci-a-mi-remordimiento-i\/","title":{"rendered":"Como conoc\u00ed a mi remordimiento (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44174\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hay un instante en la vida de todos en el que debes tomar una decisi&oacute;n sabiendo que traer&aacute; consecuencias impredecibles.<\/p>\n<p>La m&iacute;a fue cruzar la l&iacute;nea que separaba la fantas&iacute;a de la cotidiana realidad, y al dar ese paso a&ntilde;ad&iacute; el remordimiento a esa mochila que cargamos y que se va llenando con el paso del tiempo.<\/p>\n<p>Esto no es en s&iacute; ni un &quot;relato&quot;, ni un &quot;cuento&quot;. Ni siquiera entrar&iacute;a en la categor&iacute;a de &quot;historias&quot;. Es simplemente una confesi&oacute;n an&oacute;nima en la que espero liberarme de esa carga.<\/p>\n<p>Soy una mujer que ha superado hace poco esa barrera psicol&oacute;gica de los 50, trabajadora, discreta, alegre&#8230; y casada. S&iacute;, casada desde hace mucho, y no me arrepiento. Tenemos una vida tranquila y serena. No me atrever&iacute;a a llamarla rutinaria porque no ser&iacute;a justo, pero s&iacute; podr&iacute;a afirmar que vivimos del calor de unas brasas que hace tiempo que dejaron de arder pero que reconfortan cuando te acercas a ellas.<\/p>\n<p>Aunque estoy segura del anonimato, no dejo de tener la sensaci&oacute;n de que las personas m&aacute;s cercanas a m&iacute; podr&iacute;an identificarme, as&iacute; que perm&iacute;teme omitir detalles y qu&eacute;date con que me dedico al sector comercial. Un equipo de ventas a mi cargo y la responsabilidad de cumplir los objetivos del departamento, as&iacute; que mantengo un equilibrio entre ser &quot;compi&quot; para mi equipo pero sin dejar de ser la &quot;jefa&quot; que debe tomar las decisiones, a veces dif&iacute;ciles.<\/p>\n<p>Siempre fue as&iacute; hasta el pasado verano.<\/p>\n<p>Todo comenz&oacute; como una an&eacute;cdota. Hab&iacute;amos parado a desayunar durante una jornada de visitas a clientes. Ese d&iacute;a llevaba a 3 comerciales a los que estaba formando. Dos chicas y un chico j&oacute;venes en busca de un primer contacto laboral. Ellas hab&iacute;an salido a fumar y nos hab&iacute;amos quedado en la mesa apurando el caf&eacute;. Nos re&iacute;amos mientras le contaba an&eacute;cdotas vividas cuando me interrumpi&oacute; para ir al servicio.<\/p>\n<p>Al poco termin&eacute; mi taza y fui a ponerme en pie y girarme para acercarme a la barra a pagar. No me hab&iacute;a dado cuenta pero Marcos (de acuerdo, no es ese su nombre real) hab&iacute;a llegado por mi espalda hasta la mesa, y en el movimiento de girarme restregu&eacute; mi mano derecha por su entrepierna. Llevaba un pantal&oacute;n fino de algod&oacute;n as&iacute; que con el dorso de la mano pude sentir por un breve instante el bulto que escond&iacute;a bajo su cintura.<\/p>\n<p>Debi&oacute; ser un segundo apenas, pero nos quedamos mir&aacute;ndonos a muy poca distancia mientras trataba de excusarme quit&aacute;ndole importancia al asunto.<\/p>\n<p>Al regresar de pagar, observ&eacute; que hab&iacute;a colocado su carpeta a modo de escudo y me sorprend&iacute; imaginando que tal vez tuviese una erecci&oacute;n. No soy una mujer, digamos, exuberante, pero d&eacute;cadas atr&aacute;s me consideraba una chica que estaba bien, y aunque parte de esos atributos a&uacute;n los conservaba, echaba de menos aquel impulso y esa sed de poseerme que mi marido mostraba hacia m&iacute; al verme desnuda. En ese momento no fui consciente, pero algo en m&iacute; hab&iacute;a hecho click.<\/p>\n<p>El resto de las visitas del d&iacute;a estuve algo ausente porque no dejaba de pensar en aquella carpeta, en aquel roce fugaz, en la posibilidad de haber provocado esa reacci&oacute;n. Y me sent&iacute; bien imagin&aacute;ndolo.<\/p>\n<p>En el coche incluso le busqu&eacute; con la mirada a trav&eacute;s del retrovisor y le encontr&eacute; observ&aacute;ndome. Me dio verg&uuml;enza. Le doblaba ampliamente la edad y, adem&aacute;s, trabajaba bajo mi mando, pero mi mente no dejaba de darle vueltas a las infinitas e irreales situaciones a las que tal vez, o no, desear&iacute;a dejarme arrastrar.<\/p>\n<p>Al despedirnos aquel d&iacute;a me pareci&oacute; que se sonrojaba, o tal vez est&eacute; involuntariamente redefiniendo ese recuerdo. De lo que s&iacute; estoy segura es de no haberle dicho nada.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a casa deseando que mi marido a&uacute;n no hubiese regresado porque necesitaba un tiempo a solas para asimilar lo que estaba sintiendo.<\/p>\n<p>Me desvest&iacute; frente al espejo del ba&ntilde;o en lugar de hacerlo como de costumbre en la habitaci&oacute;n. Quer&iacute;a ponerme en el lado de otra persona que estuviese viendo como me quitaba la ropa. No era la misma que cuando ten&iacute;a 30 a&ntilde;os, pero qu&eacute; co&ntilde;o, ninguna lo somos. Me convenc&iacute; de que no estaba tan mal al fin y al cabo.<\/p>\n<p>Mis pechos, que en alg&uacute;n momento desee que fuesen m&aacute;s grandes, se manten&iacute;an relativamente firmes gracias a no tener que soportar un gran peso que hiciese que se cumpliese la ley de la gravedad. Un poco de barriguita se podr&iacute;a pensar que deslucir&iacute;a un poco el aspecto general, pero una debe aceptarse tal y como es, y gustarse, y yo me sent&iacute;a bien con mis curvas imperfectas.<\/p>\n<p>Baj&eacute; la mirada mientras deslizaba suavemente mi mano por mi vientre. Siempre he sido un poco mani&aacute;tica con el vello del pubis as&iacute; que desde hace mucho, ingles brasile&ntilde;as o depilado. Mi marido apreciaba mucho ese aspecto &iacute;ntimo, aunque bien es cierto que ya tampoco se sorprend&iacute;a al verme llegar del sal&oacute;n de est&eacute;tica.<\/p>\n<p>Me mir&eacute; de una manera diferente al resto de d&iacute;as. Me estaba viendo a trav&eacute;s de los ojos de otra persona y me gust&eacute;. Me imagin&eacute; que era Marcos quien me estaba observando all&iacute;, de pie en el ba&ntilde;o, desnuda, y de inmediato sent&iacute; ese cosquilleo por dentro. Dese&eacute; que estuviese all&iacute;. Realmente no pensaba en &eacute;l en concreto porque tampoco es que Marcos fuese un chico al que te parar&iacute;as a mirar 2 veces. Marcos era la proyecci&oacute;n de un deseo que hab&iacute;a surgido de repente, un deseo que sent&iacute;a curiosidad por explorar.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; al borde de la ba&ntilde;era, separ&eacute; las piernas y mientras mis dedos separaban suavemente mis labios, acariciando la vulva, cerr&eacute; los ojos y dej&eacute; que mis dedos jugasen a recorrerme hasta que me sent&iacute; lo suficientemente mojada como para dejar que se fuesen introduciendo en mi.<\/p>\n<p>Tras un rato que se me hizo corto, temblaron mis piernas, se agit&oacute; mi bajo vientre y me corr&iacute; en la que ser&iacute;a la primera de las muchas veces que me he corrido desde entonces, y te voy adelantando que la gran mayor&iacute;a de esos orgasmos los he tenido con &eacute;l, con Marcos, disfrutando y a la vez sintiendo ese remordimiento que me acompa&ntilde;a desde aquel entonces.<\/p>\n<p>Tal vez este ataque de sinceridad acabe aqu&iacute;, o tal vez me decida a seguir contando todo lo que sucedi&oacute; a partir de ese d&iacute;a. Estoy confundida y soy primeriza en este tipo de situaciones, pero tambi&eacute;n s&eacute; que necesito compartir esto con alguien que no me juzgue, porque fue as&iacute; como conoc&iacute; a mi remordimiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Hay un instante en la vida de todos en el que debes tomar una decisi&oacute;n sabiendo que traer&aacute; consecuencias impredecibles. La m&iacute;a fue cruzar la l&iacute;nea que separaba la fantas&iacute;a de la cotidiana realidad, y al dar ese paso a&ntilde;ad&iacute; el remordimiento a esa mochila que cargamos y que se va llenando con el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27464,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44174","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27464"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44174"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44174\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}