{"id":44214,"date":"2023-12-26T23:00:00","date_gmt":"2023-12-26T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-26T23:00:00","modified_gmt":"2023-12-26T23:00:00","slug":"confesiones-2-chofer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/confesiones-2-chofer\/","title":{"rendered":"Confesiones (2): Chofer"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44214\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me pas&oacute; hace un rato. Yo ten&iacute;a unos 23, 24&hellip;<\/p>\n<p>Trabajaba en una agencia de seguridad privada, me ech&oacute; la mano un compa. La paga era buena y que los turnos eran fijos, nada de rolar ni cambios de d&iacute;as de descanso. La jornada s&iacute; era de 12 horas, pero siempre ten&iacute;amos wifi en las casetas o si no, el tel&eacute;fono que nos daban en la empresa ten&iacute;a plan ilimitado.<\/p>\n<p>Primero estuve en una placita de locales, nunca pas&oacute; nada. Luego, me mandaron llamar para contarme que iba a cambiar de locaci&oacute;n y ahora iba a trabajar en una casa. Yo cre&iacute; que se refer&iacute;an a una caseta de fraccionamiento, result&oacute; que era una caseta para poder entrar a la casa.<\/p>\n<p>No era una mansi&oacute;n, estaba en un fraccionamiento, ac&aacute;, bien elegante, de esos donde la gente compra terreno y construyen a su bola. El terreno era grande, pero hab&iacute;a m&aacute;s grandes en esa zona, ninguna colindaba con la del vecino, ni que fueran de inter&eacute;s social. Ten&iacute;a muros gruesos, cosa que no todas las otras casas ten&iacute;an y dentro, hab&iacute;a unos diez metros de patio y jard&iacute;n alrededor de la casa, de dos plantas y terraza. La alberca atr&aacute;s era chica, cabr&iacute;an unas 10 o 12 personas dentro cuando hac&iacute;an sus fiestas. Yo me espant&eacute; cuando vi &aacute;rboles frutales, cre&iacute; que eran&hellip; ac&aacute;&hellip; ya sabes, de esos&hellip; al principio pens&eacute; que en cualquier momento iba a ver un tigre o algo as&iacute;.<\/p>\n<p>Nunca supe a qu&eacute; se dedicaban, pero de que cagaban dinero, cagaban dinero. Dicen que me recomendaron porque nunca hab&iacute;a robado nada y, parece ser que eso era raro en esta chamba. No esperaba que me recibieran, pero la se&ntilde;ora de la casa pidi&oacute; verme junto a la jefa de limpieza. Habr&aacute; tenido unos cuarenta y tantos, porque sus hijos estaban ya huevuditos, pero se conservaba re bien, la condenada. Era delgada y con los tacones estaba de mi vuelo (yo mido 1.81), era de piel morena pero llevaba el pelo de rojo. Estaba sentada con las piernas cruzadas, meciendo un pie en el aire. Parec&iacute;a una leona, siempre ten&iacute;a esa mirada de estar a cargo de todo, no s&oacute;lo conmigo, con todos, hasta las visitas&hellip; incluso su propia madre.<\/p>\n<p>Entre semana, todo estaba bien muerto. Pero los fines de semana, se armaban las pedas bestiales y lo pesado era revisar la gente que entraba, tomar capturas de los carros, las placas y cuantas caras pudiera al ingresar y al salir. Se la mamaban, muchas veces me iba y la m&uacute;sica todav&iacute;a segu&iacute;a sonando (no por nada las casas alrededor estaban vac&iacute;as). Mi principal trabajo era echarle el ojo a la gente que se viera sospechosa, me toc&oacute; reportar gente que hac&iacute;a destrozos por andar de borrachos y hubo una se&ntilde;ora que quiso chingarse una estatua, la que armaron ese d&iacute;a. La echaron a patadas y nunca regres&oacute;, luego me enter&eacute; que era un familiar del esposo.<\/p>\n<p>Y pues ya, pinche trabajo culero. Llevaba unos 4 meses y ya quer&iacute;a pedir que me volvieran a cuidar una tienda o un supermercado, algo m&aacute;s tranqui. Pero justo entonces, me mandaron hablar los due&ntilde;os. La se&ntilde;ora me dijo que no me fuera a la ma&ntilde;ana siguiente y cuando lleg&oacute; mi relevo, esperamos en la cocina a que se levantara su esposo.<\/p>\n<p>Claro que le hab&iacute;a echado el ojo, ten&iacute;a un culazo y unas tetotas que le gustaba andar mostrando. Le gustaba usar vestidos con la espalda descubierta y para sus fiestas, siempre eran entallados y con escotazos que se ve&iacute;an claramente desde las c&aacute;maras, todo le rebotaba cuando caminaba. Rara vez soner&iacute;a y si lo hac&iacute;a, era para aplacar, a esa le gustaba intimidar y que le temieran. Ten&iacute;a dos hijos varones, a los que conoc&iacute;a s&oacute;lo por las c&aacute;maras, uno porque ya viv&iacute;a solo y los visitaba algunos fines de semana y al otro, que era el que armaba pedas, estaba estudiando en la universidad. Por mis horarios, nunca me tocaba verlos llegar o salir. Y el esposo era un caso aparte, si segu&iacute;an casados era seguro por apariencias, porque siempre que los ve&iacute;a juntos llevaba una cara de haber olido un pedo ajeno.<\/p>\n<p>Mientras esperaba, la se&ntilde;ora llevaba una bata y un camis&oacute;n de seda. Iba descalza y estaba viendo su celular en lo que se dignaba en presentarse el marido, de nuevo, sentada con las piernas cruzadas y el pie en el aire, como acostumbraba. Como siempre, la jefa de mucamas nos hac&iacute;a tercia y por &oacute;rdenes de la due&ntilde;a me sirvi&oacute; caf&eacute; y galletas. Pas&oacute; un buen rato, est&aacute;bamos los tres en silencio, a excepci&oacute;n de los sonidos de su tel&eacute;fono, hasta que se desesper&oacute; y me dijo que quer&iacute;an que fuera su chofer personal.<\/p>\n<p>Yo escuch&eacute; eso y estaba a punto de decirle que ni de pedo, si de por s&iacute; era bien inc&oacute;modo estar ah&iacute; con ella sin decir nada, ni quer&iacute;a imaginarme lo que ser&iacute;a andar aguant&aacute;ndola todo el d&iacute;a. Vio mi cara de seguro y me solt&oacute; lo que iba a ganar, dije que s&iacute;. Viendo que ya no era necesario esperar a su esposo, me dijo que me fuera, me dieron dos d&iacute;as de descanso para aclimatarme al nuevo horario.<\/p>\n<p>Fue bien pesado los primeros d&iacute;as. Apenas y me dirig&iacute;a la palabra para decirme a d&oacute;nde ir, era o al club o a alguna tienda o caf&eacute;. Lo bueno era que muchas veces me dec&iacute;a que ya no me necesitaba ese d&iacute;a y que me pod&iacute;a ir temprano, eso y que un d&iacute;a, cuando me pregunt&oacute; qu&eacute; me estaba pareciendo la chamba, le confes&eacute; que lo &uacute;nico que no me gustaba era usar ese uniforme rid&iacute;culo. Dijo que a ella tambi&eacute;n le parec&iacute;a feo, &ldquo;anticuado&rdquo; y esa misma tarde, me dijo que la acompa&ntilde;ara a una tienda, me escogi&oacute; atuendos para usar en la semana, mandaron llamar al sastre y me tom&oacute; medidas. Aquello era algo nuevo para m&iacute; y despu&eacute;s de una semana, se consum&oacute; mi experiencia Pretty Woman.<\/p>\n<p>Pasaron los meses y poco a poco, se le iba soltando la lengua conmigo para quejarse sobre sus amistades o familiares. Pero una noche, me marc&oacute; en la madrugada y me orden&oacute; que pasara a recogerla. Estaba hasta el culo, ten&iacute;an una de sus fiestas y su marido dizque la intentaba convencer de no irse, pero no dio un paso fuera de la casa y al verla tambalearse por los pelda&ntilde;os del jard&iacute;n principal, baj&eacute; para ayudarla a llegar a la camioneta. Me orden&oacute; irnos a toda velocidad, pero por m&aacute;s que le preguntaba a d&oacute;nde, s&oacute;lo me dec&iacute;a que nos fu&eacute;ramos de la casa. Conduje sin rumbo, le ofrec&iacute;a dejarla en alg&uacute;n hotel, pero ella dec&iacute;a que no, tampoco quise ir a un parque o sitio p&uacute;blico porque pens&eacute; que un carro as&iacute; llamar&iacute;a la atenci&oacute;n de malandros. Se la pas&oacute; mentando madres a la familia del se&ntilde;or y por primera vez, la escuch&eacute; insultarlo. De pendejo y pocos huevos no lo baj&oacute;&hellip; hasta que se quebr&oacute;.<\/p>\n<p>&Iacute;bamos por el libramiento y se me ocurri&oacute; tomar la carretera. Ella chillaba y gritaba mientras aventaba lo que ten&iacute;a a la mano a las ventanas, eso s&iacute;, nunca dirigi&oacute; su ira hacia m&iacute;. Para cuando se empez&oacute; a calmar y pregunt&oacute; d&oacute;nde est&aacute;bamos, le dije que est&aacute;bamos en la carretera y ya casi lleg&aacute;bamos a la siguiente ciudad. Ni se sorprendi&oacute;, ni me pregunt&oacute; a d&oacute;nde &iacute;bamos. Llegamos al sitio que no pod&iacute;a sacarme de la cabeza, el mirador al que iba cuando estaba en secundaria. Me baj&eacute; y me dirig&iacute; al barandal desde donde se ve&iacute;an las luces de la ciudad y esper&eacute; a que ella bajara a acompa&ntilde;arme. Lanc&eacute; un grito que me sali&oacute; del pecho, como lo hac&iacute;a cuando era morro y despu&eacute;s de hacerlo unas veces m&aacute;s, ella se anim&oacute; a hacerlo tambi&eacute;n. &Eacute;ramos dos perros aullando en el cerro, pero yo sab&iacute;a que aquello era lo que podr&iacute;a aplacarla al fin.<\/p>\n<p>Nos volteamos a ver y por primera vez, la escuch&eacute; re&iacute;rse. Le dio un ataque o algo as&iacute;, porque no par&oacute; por un buen rato, se llev&oacute; las manos a la barriga y le acerqu&eacute; un pa&ntilde;uelo para limpiarse las l&aacute;grimas y mocos. Cuando al fin recuper&oacute; la compostura, dijo que volvi&eacute;ramos, estuvo callada todo el trayecto, la puerta siempre se abr&iacute;a sin necesidad de detenernos y ella entr&oacute; a la casa sin decir nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente, me present&eacute; a la hora que se me requer&iacute;a siempre y esper&eacute; dentro del veh&iacute;culo hasta mediod&iacute;a. Ella sali&oacute; con una especie de mochila de viaje y en cuanto cerr&oacute; la puerta al subirse, s&oacute;lo me dijo &ldquo;vamos all&aacute;&rdquo;. La mir&eacute; por el retrovisor y antes de que pudiera preguntarle nada, me sonri&oacute;. Se me puso la piel chinita, al chile, hasta se me par&oacute; un poquito, era bien raro verla sonre&iacute;r as&iacute;, sin que intentara amedrentar. Nos pusimos en marcha y, de nuevo, hicimos el recorrido en silencio.<\/p>\n<p>Llegamos al sitio, era horrible verlo de d&iacute;a, no era m&aacute;s que un bald&iacute;o. Esper&eacute; a que ella bajara, pero s&oacute;lo se qued&oacute; sentada y eso me puso de nervios, no quer&iacute;a verla directamente, s&oacute;lo ve&iacute;a su pie balancearse. Despu&eacute;s de un rato, dijo que la llevara a una plaza o algo as&iacute; que yo conociera en aquella ciudad, ya que ella no se ubicaba. Decid&iacute; llevarla a (&hellip;), que era la plaza m&aacute;s fresona, ni modo de llevarla a donde yo me paseaba de morro. Al llegar, dijo que la acompa&ntilde;ara. Estacion&eacute; la camioneta cerca de donde estaba el guardia y le di su Sor Juana para que me la cuidara bien, en eso, la se&ntilde;ora se agarr&oacute; a mi brazo y nos pusimos a pasear. Al llegar al cine, dijo que entr&aacute;ramos y empez&oacute; a recargar la cabeza en mi hombro, compramos los boletos para la funci&oacute;n que ya estaba empezando y cuando pens&eacute; en pasar a la dulcer&iacute;a ella me jal&oacute; para que fu&eacute;ramos directo a la sala. Ni bien cruzamos la puerta sent&iacute; que me agarr&oacute; entre las piernas, como no hab&iacute;a dejado de embarrarme las tetas todo el paseo pues ya la tra&iacute;a bien dura y en vez de sentarnos donde nos tocaba, fuimos a la &uacute;ltima fila.<\/p>\n<p>Esa yo ya me la sab&iacute;a, as&iacute; que nos llev&eacute; lo m&aacute;s lejos posible de las 4 o 5 personas m&aacute;s que hab&iacute;a en la sala. Me sent&eacute; y luego, luego me abr&iacute; el cierre, ella s&oacute;lo se qued&oacute; vi&eacute;ndomela. Me la zangolote&eacute; mientras ve&iacute;a c&oacute;mo sus ojos la segu&iacute;an con la mirada, sub&iacute; y baj&eacute; la mano unas veces hasta que por fin se anim&oacute; a agarrarla. Lo hac&iacute;a muy mal, con fuerza y lentamente. Me encomend&eacute; a la Patrona y prob&eacute; mi suerte al poner mi mano sobre una de sus tetas. Nos vimos, ella no se detuvo y su mirada ya no era la de esa sargento que manten&iacute;a a todos a raya, parec&iacute;a una morra que no sab&iacute;a qu&eacute; hacer.<\/p>\n<p>Agarr&eacute; su mano y le mostr&eacute; c&oacute;mo hacer mejor la chamba mientras segu&iacute;a amasando esas lolas que ya se hab&iacute;an salido del vestido, primero una y luego otra. Estaba haci&eacute;ndolo cada vez mejor, tanto que cerr&eacute; los ojos y ni bien lo hice, tuve que volver a abrirlos por lo que sent&iacute;. Su boca estaba caliente y su lengua estaba haciendo c&iacute;rculos sobre la punta de mi verga. La muy puta no sab&iacute;a hacer chaquetas pero sab&iacute;a mamarla bien rico, me vine luego, luego.<\/p>\n<p>Escupi&oacute; mis mecos, hizo mucho ruido y un par de cabezas giraron a vernos. Le acomod&eacute; el vestido y supe que lo mejor era irnos de esa sala en chinga. Ya en el pasillo, la vi despeinada y con la cara bien roja. Con la mano le se&ntilde;al&eacute; otra sala y ella asinti&oacute;. Tambi&eacute;n estaba casi vac&iacute;a, pero hab&iacute;a alguien en la &uacute;ltima fila, as&iacute; que nos acomodamos en medio, de nuevo, lo m&aacute;s lejos posible de todos los dem&aacute;s. Ella se abanicaba con una mano y sujetaba la m&iacute;a con la otra, cuando al fin nos vimos, me ech&oacute; una sonrisa nerviosa y se asegur&oacute; de que viera que abri&oacute; las piernas cuando me solt&oacute; los dedos. Al buen entendedor, pocas palabras.<\/p>\n<p>Fue mi turno de devolverle el favor, ella se sobaba las tetas mientras se tapaba la boca, entendi&oacute; que ten&iacute;amos que guardar silencio. Cuando por fin le temblaron las piernas, me encaj&oacute; las garras en el brazo y se mordi&oacute; el labio, clav&aacute;ndome la mirada como si quisiera gritar. Cuando al fin se volvi&oacute; a acomodar el vestido, la llev&eacute; de la mano y salimos de la sala, no sin recibir un chiflido del sujeto en la &uacute;ltima fila, seguro se dio cuenta de lo que hicimos.<\/p>\n<p>Ella se aferraba a m&iacute; y le temblaban las piernas al bajar los escalones. La llev&eacute; a la zona de comida y fui a llevarle una ensalada del lugar en el que yo sab&iacute;a que com&iacute;a a veces. Yo nom&aacute;s me compr&eacute; una bebida, sent&iacute; que si com&iacute;a algo iba a vomitar. Al terminar de comer ella, me dijo que regres&aacute;ramos a la camioneta, pero en vez de volvernos para la casa, fue indic&aacute;ndome por d&oacute;nde me ten&iacute;a que ir, siguiendo las instrucciones del GPS en su tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Terminamos frente a una casa enrome, era una puta mansi&oacute;n. Me dijo que estacionara frente al port&oacute;n y detr&aacute;s de nosotros apareci&oacute; una mujer que reconoc&iacute;a de algunas fiestas. Baj&oacute; a saludarla y tras unas palabras de &aacute;nimo de su amiga, recibi&oacute; las llaves y activ&oacute; el port&oacute;n autom&aacute;tico al volver a subirse. Una vez dentro, baj&oacute; y me dijo que la acompa&ntilde;ara nuevamente. No hab&iacute;a un alma m&aacute;s en esa casona, ella us&oacute; el ba&ntilde;o y mientras, yo ve&iacute;a un poco de todo, eso s&iacute;, sin tocar nada. Luego escuch&eacute; que ella me hablaba, pero desde el piso de arriba y la encontr&eacute; por su voz.<\/p>\n<p>Estaba echada sobre la cama, ya se hab&iacute;a quitado los tacones y me ech&oacute; una mirada de cordero a medio morir al tiempo que le daba palmadas al colch&oacute;n. Me puse en cuatro encima de ella, me le qued&eacute; viendo apenas unos segundos antes de empezar a quitarle el vestido y comerle esas tetotas que siempre le rebotaban debajo de la tela y que quer&iacute;a que todos le vi&eacute;ramos. Ella me pasaba las manos por debajo de la camisa en la espalda y de repente, se puso encima de m&iacute;. Fue abri&eacute;ndola como rabiosa, uno o dos botones salieron disparados y fue encaj&aacute;ndome los dedos (no se dejaba crecer las u&ntilde;as) en el pecho y la panza y me sac&oacute; la verga del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;G&uuml;ey! Esa ruca la mama como si le pagaran, chupa para sacarte el alma y mientras, con las manos termina de bajarme el pantal&oacute;n. Ya cuando me la dej&oacute; bien dura, que se quita el vestido y vi sus calzones, todos mojados, volando hacia el piso. Se la ensart&oacute; pero no hasta el fondo, me cae que con ese car&aacute;cter debi&oacute; andar as&iacute; de malcogida por un buen rato, estaba bien estrecha al principio, pero bien mojadita, la cabrona. Creo que quiso montarme y hacerse la dominante, empez&oacute; a montarme bien lento y s&iacute; se sent&iacute;a rico, pero yo andaba al mil y la agarr&eacute; de las caderas. &iexcl;Uf! Se puso m&aacute;s apretadita, pero me lanc&eacute; y que se la meto m&aacute;s y m&aacute;s al fondo. Ella bufaba como toro, con voz gruesa, como que se aguantaba las ganas.<\/p>\n<p>Ya cuando se la pude meter entera fue que la empec&eacute; a bombear como se debe. Los huevos me dol&iacute;an, pero le daba hasta el fondo. La acost&eacute; de lado y me puse esa piernota al hombro mientras le segu&iacute;amos haciendo para que sonara como perro tomando agua. Sus melones se sacud&iacute;an, sus nalgas se sacud&iacute;an, pero yo quer&iacute;a o&iacute;rla gemir. Le pellizqu&eacute; un pez&oacute;n y me quit&oacute; de un manotazo&hellip; y que le doy una nalgada de castigo, ah&iacute; era. Le cambiaba la voz cuando gem&iacute;a tuve que parar para no venirme. La puse boca abajo y segu&iacute; azot&aacute;ndola un rato hasta ver ese culazo todo rojo y met&eacute;rsela de nuevo.<\/p>\n<p>Estaba gritando al final, eso era lo que quer&iacute;a o&iacute;r. Y me vine dentro. Ella se toc&oacute; la panocha un rato mientras le daba mis &uacute;ltimas estocadas y luego se qued&oacute; blandita, blandita.<\/p>\n<p>Cuando se despert&oacute; yo estaba en la sala, hab&iacute;a un partido de la Champions y me qued&eacute; esperando. Segu&iacute;a encuerada y yo estaba vestido, me hab&iacute;a cambiado la camisa con el repuesto que siempre llevaba en la cajuela. Dijo que si quer&iacute;a algo de comer o beber era libre de agarrar lo que quisiera, resulta que esa casa era de ella, pero estaba a nombre de otra persona, que la manten&iacute;a limpia (cosas de ricos, supongo) y de la que ya ni siquiera se acordaba. Bebimos cerveza, comimos botana, vimos el partido y repetimos la haza&ntilde;a en el cuarto. Nos quedamos dormidos y a la ma&ntilde;ana siguiente, despu&eacute;s del ma&ntilde;anero y salir a desayunar a un Sanborns, la llev&eacute; de vuelta a casa con su familia.<\/p>\n<p>S&iacute;, volvimos a hacerlo en aquella casa otras veces. Nunca nos tratamos como amantes, ni nos bes&aacute;bamos ni nos agarr&aacute;bamos de la mano, nada de eso; si a lo mucho, llegamos a quedarnos dormidos en la misma cama tras la fechor&iacute;a. Hasta la fecha, yo todo eso lo sent&iacute; como parte de la chamba.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; hubiera hecho si le dec&iacute;a que no? Claro que me la cog&iacute;a y me gustaba, pero tambi&eacute;n cre&iacute;a que estaba a nada de cometer un error que me costara el trabajo&hellip; o la vida.<\/p>\n<p>Mira, un d&iacute;a la cach&eacute; viendo las noticias mientras hablaban de una mujer que hab&iacute;an encontrado muerta en la carretera. Yo conoc&iacute;a a esa mujer, se ve&iacute;a con ella a veces cuando sal&iacute;a, nunca fue a la casa (ni a la otra). La sonrisa de la se&ntilde;ora mientras el presentador en la tele dec&iacute;a que la polic&iacute;a investigaba a la pareja de la occisa es algo que no se me borra de la cabeza.<\/p>\n<p>Como al a&ntilde;o y medio de trabajar ah&iacute;, ella pidi&oacute; el divorcio. Si un amigo se tard&oacute; meses en que su vieja firmara, estos dos, seg&uacute;n s&eacute;, se la llevaron a&ntilde;os. Desde que entablaron la demanda, me despidieron, ella dijo que no iba a darle armas a su exmarido y aparte de la liquidaci&oacute;n que me dieron, un d&iacute;a me visit&oacute; la jefa de limpieza en mi casa. Nada m&aacute;s me entreg&oacute; un sobre con un fajote de dinero y se fue. De inmediato me cambi&eacute; de casa, de tel&eacute;fono y busqu&eacute; jale de otra cosa que no tuviera que ver con seguridad ni nada de eso. Me fui a donde nadie me conociera y hasta la fecha, todav&iacute;a no s&eacute; si me alegrar&iacute;a o me dar&iacute;a miedo si ella me llegase a encontrar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Me pas&oacute; hace un rato. Yo ten&iacute;a unos 23, 24&hellip; Trabajaba en una agencia de seguridad privada, me ech&oacute; la mano un compa. La paga era buena y que los turnos eran fijos, nada de rolar ni cambios de d&iacute;as de descanso. 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