{"id":44239,"date":"2023-12-30T13:42:09","date_gmt":"2023-12-30T13:42:09","guid":{"rendered":""},"modified":"2023-12-30T13:42:09","modified_gmt":"2023-12-30T13:42:09","slug":"como-conoci-a-mi-remordimiento-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/como-conoci-a-mi-remordimiento-iii\/","title":{"rendered":"Como conoc\u00ed a mi remordimiento (III)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44239\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llegado este punto entender&aacute;s, querida amiga\/o, un poco m&aacute;s mi situaci&oacute;n. Tal vez hayas pasado por lo mismo, o lo est&eacute;s viviendo en este momento, tal y como me sucede a m&iacute;, y lo cierto es que si tuviera que definir las semanas siguientes no podr&iacute;a decir que fueron buenas.<\/p>\n<p>Enfrentarme cada d&iacute;a a su presencia me llenaba de sentimientos encontrados: Ansiedad, expectaci&oacute;n, incertidumbre, excitaci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Me estaba creando una escena en mi cabeza que posiblemente fuese irreal, pero aquel d&iacute;a en la cafeter&iacute;a sent&iacute; algo que me hab&iacute;a hecho feliz durante un instante. No era por &eacute;l, por Marcos, te coment&eacute; anteriormente, sino por haberme sentido mujer, con may&uacute;sculas, de nuevo. Aquel roce y su posterior excitaci&oacute;n disimulada tras la carpeta me record&oacute; que a&uacute;n pod&iacute;a sentir el cosquilleo del deseo y, por supuesto, fue la emoci&oacute;n de imaginar si durante aquella erecci&oacute;n aquel muchacho hab&iacute;a llegado a fantasear conmigo.<\/p>\n<p>Era verano y lo cierto es que el calor y la sensaci&oacute;n de que muchos estaban ya disfrutando de sus vacaciones no acompa&ntilde;aba a la hora de encarar los compromisos laborales de cada d&iacute;a. De aquellos tres aprendices quedaron s&oacute;lo dos al cabo de unos d&iacute;as. Una de las chicas decidi&oacute; dejarlo y eso me plante&oacute; la duda sobre si Eva, que aguantaba y se le ve&iacute;a muy interesada en continuar, al verse sin su amiga, se acercar&iacute;a a Marcos. A esos extremos llegaba mi ansiedad. M&aacute;s tarde supe que Eva ten&iacute;a pareja, otra chica, y me alegr&eacute;. Me alegr&eacute; por ella, que ten&iacute;a pareja, me alegr&eacute; por la suerte de su amiga a la que vi en un par de ocasiones mientras la esperaba a la salida, ya que Eva era una chica bastante mona, y claro est&aacute;, me alegr&eacute; por m&iacute;.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute;a envi&aacute;ndole peque&ntilde;as se&ntilde;ales intentando encontrar una reacci&oacute;n positiva. Miradas, sonrisas&#8230; me maquillaba y buscaba ponerme el conjunto que mejor me sentara, el que m&aacute;s escote ofrec&iacute;a a la vista. Trataba de reconducir hacia lo personal conversaciones que manten&iacute;amos cuando nos encontr&aacute;bamos solos. Era una locura, s&iacute;, pero dentro de mi cordura sab&iacute;a que aquello hab&iacute;a que llevarlo de una manera sutil, despacio, sopesando cada paso para no dar un traspi&eacute;s y echarlo todo a perder, o peor a&uacute;n, para no meter la pata y acabar descubriendo que todo era fruto de mi mente, de mis hormonas revolucionadas, de las rutinas de la vida.<\/p>\n<p>Y en eso estaba cuando un d&iacute;a, con el caf&eacute; de media ma&ntilde;ana, nos ofrecieron un cuadrito de chocolate negro junto al sobre de az&uacute;car. Marcos lo guard&oacute; en su bolsillo. Yo esper&eacute; a que Eva saliese a fumar, cosa que segu&iacute;a a rajatabla cada vez que par&aacute;bamos a reponer fuerzas, y a&uacute;n no se ni c&oacute;mo, le coment&eacute; arm&aacute;ndome de valor que el chocolate era considerado el sustituto del sexo. Me mir&oacute; y le sonre&iacute;. Percib&iacute; una leve sonrisa y algo de sonrojo. Antes de que abriese la boca volv&iacute; a la carga y le ofrec&iacute; el m&iacute;o, por si necesitaba una dosis extra, que &eacute;l era joven y necesitar&iacute;a seguramente m&aacute;s chocolate para cubrir sus necesidades. Re&iacute;mos. Le segu&iacute; mirando a los ojos. Me contest&oacute; algo as&iacute; como que entonces iba a tener que acercarse a la barra a comprar chocolatinas.<\/p>\n<p>Volvimos a re&iacute;r y aquello lo interpret&eacute; como un &quot;adelante&quot;. Se inici&oacute; una conversaci&oacute;n en la que sali&oacute; a relucir que ten&iacute;a novia pero que trabajaba a casi 1000 km de all&iacute; as&iacute; que &quot;se ve&iacute;an poco&quot;, dijo sonriendo y dejando entrever que follaba en contadas ocasiones. Re&iacute;mos y le dije que yo estaba casada, obviamente habr&iacute;a visto mi anillo, pero que ten&iacute;a la despensa llena de tabletas. Volvimos a re&iacute;r y aunque lo deseaba, me pill&oacute; de improviso. Me dijo que no se pod&iacute;a creer que acost&aacute;ndome todos los d&iacute;as con mi pareja necesitase comprar tanto chocolate, porque le parec&iacute;a que era una mujer atractiva. Nos quedamos en silencio&#8230; mir&aacute;ndonos. Pasaron unos segundos en los que no sab&iacute;a c&oacute;mo reaccionar. A trav&eacute;s de las ventanas vi a Eva acercarse a la puerta y le dije que deb&iacute;amos marcharnos ya.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n se me sal&iacute;a del pecho. Se me hab&iacute;a acelerado el pulso y ya ni pensaba en las dos visitas que quedaban.<\/p>\n<p>Antes de entrar al coche, dije que ten&iacute;a que volver un momento a la cafeter&iacute;a y aprovech&eacute; para llamar a los clientes y excusarme porque no iba a poder pasar hoy. Al salir, les dije a los chicos que me hab&iacute;an llamado para cancelar la visita as&iacute; que, siendo verano&#8230; pod&iacute;amos hacer una excepci&oacute;n y acabar el d&iacute;a all&iacute; mismo, y que les acercaba a casa o les dejaba donde quisieran. Marcos me miraba y yo, nerviosa, solo trataba de encontrar la excusa para poder dejar a Eva primero y quedarme a solas con &eacute;l. No hizo falta. Eva me pidi&oacute; si la pod&iacute;a acercar a un centro comercial que estaba cerca porque iba a mirar unas cosas y luego ya le ir&iacute;an a recoger all&iacute;. Se me hizo la luz.<\/p>\n<p>En lugar de dejarla en la puerta les coment&eacute; que iba a entrar en el parking subterr&aacute;neo un momento porque ten&iacute;a que pasar por un cajero a sacar dinero. Nos bajamos las dos. Le dije a Marcos que esperase en el coche, que no tardaba. Cuando vi a Eva alejarse, busqu&eacute; el directorio tratando de encontrar un supermercado o una farmacia. Ten&iacute;a intenci&oacute;n de comprar preservativos&#8230; por si acaso, y mientras buscaba en la lista me asalt&oacute; el remordimiento, la sensaci&oacute;n de culpa, de estar a punto de dar un salto al vac&iacute;o sin vuelta atr&aacute;s. Me asust&eacute; y decid&iacute; volver. Marcos segu&iacute;a en el coche. Mientras me acercaba me asaltaba la duda sobre si hab&iacute;a sido s&oacute;lo una conversaci&oacute;n picante de adultos, sin ninguna otra intenci&oacute;n por su parte m&aacute;s all&aacute; de halagarme.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en el coche, decidida a salir de all&iacute;, dejar a Marcos en alg&uacute;n sitio y volver a casa. Estaba a punto de abrocharme el cintur&oacute;n cuando Marcos puso su mano en mi nuca, acerc&oacute; mi cabeza hacia la suya y me bes&oacute;, y yo no hice nada por impedirlo. Primero suavemente, hasta que mi lengua decidi&oacute; explorar su boca y fue all&iacute; cuando el beso se hizo intenso, salvaje, y mientras agit&aacute;bamos nuestras cabezas, tom&oacute; mi mano y la pos&oacute; en su entrepierna. Estaba excit&aacute;ndose. Dej&eacute; escapar un leve gemido que se ahog&oacute; en su boca y aquello pareci&oacute; espolearle a&uacute;n m&aacute;s. Apret&oacute; mi mano para que sintiese como su erecci&oacute;n iba creciendo bajo el pantal&oacute;n. Recuerdo apretarle y suspirar. Me separ&eacute; de sus labios y le ayud&eacute; a desabrochar el pantal&oacute;n. Antes, mir&eacute; alrededor. No hab&iacute;a nadie. La oscuridad del parking jugaba a nuestro favor. Levant&oacute; un poco la cadera sobre el asiento y desliz&oacute; su pantal&oacute;n y su ropa interior, dejando a la vista un pene erecto, no muy largo, pero s&iacute; grueso, maravilloso. Me gir&eacute; un poco en mi asiento y lo agarr&eacute; con mi mano.<\/p>\n<p>Lo sent&iacute; caliente, carnoso, palpitante&#8230; y dese&eacute; sentirlo en mi boca, probar su sabor, porque era el sabor de un pene distinto. Desde que nos casamos no hab&iacute;a vuelto a tener esa sensaci&oacute;n de descubrimiento, esa excitaci&oacute;n por lo nuevo, y por supuesto hac&iacute;a mucho que las erecciones de mi marido, que me lleva ocho a&ntilde;os, hab&iacute;an dejado de ser aquellas erecciones firmes de cuando nos conocimos. Era algo normal y siempre lo acept&eacute; as&iacute;, pero all&iacute; me encontraba yo, agarrando su polla, sinti&eacute;ndola bajo mis dedos, recorriendo su esplendorosa firmeza de veintea&ntilde;ero. Agach&eacute; la cabeza y lo introduje en mi boca.<\/p>\n<p>Marcos me debi&oacute; agarrar del pelo porque sin darme cuenta estaba acompa&ntilde;ando mi cabeza, empuj&aacute;ndola para que me lo tragase. Era especialmente grueso y me costaba mover la lengua dentro de la boca. Salivaba mucho y sent&iacute;a como se empapaba un ligero vello p&uacute;bico que seguramente se manten&iacute;a a base de alg&uacute;n tipo de depiladora. Dej&eacute; de chupar y le ped&iacute; que vigilase por si se acercaba alguien y que me avisase si se iba a correr. Marcos me pidi&oacute; que no parase.<\/p>\n<p>Aument&eacute; el ritmo y sent&iacute; como acompa&ntilde;aba el movimiento empujando con su cadera. Yo quer&iacute;a gemir, pero con la boca llena apenas se escapaba un leve sonido entrecortado por el movimiento. En ocasiones sent&iacute;a sus huevos contra mi barbilla y notaba como sus caderas se agitaban m&aacute;s r&aacute;pidamente. Me estaba follando la boca. Me llenaba. Me preguntaba c&oacute;mo ser&iacute;a sentirle dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a sentir en la boca el sabor de unos fluidos que ya empezaban a avisar de lo que estaba a punto de llegar. Marcos empezaba a respirar entrecortado y todo aquello me excitaba sobremanera. Comenz&oacute; a moverse m&aacute;s deprisa si cabe y me avis&oacute; de que no aguantar&iacute;a mucho m&aacute;s. Levant&eacute; la cabeza y segu&iacute; masaje&aacute;ndole. Ten&iacute;a la polla llena de saliva y mi mano se deslizaba como si se hubiese untado aceite. Acerqu&eacute; mis labios a los suyos y le bes&eacute;. Le susurr&eacute; si quer&iacute;a correrse en mi boca y me dijo que llevaba tiempo sin masturbarse. Me calent&oacute; mucho esa confesi&oacute;n y me di cuenta de que no hab&iacute;amos preparado nada. No ten&iacute;a pa&ntilde;uelos de papel a mano as&iacute; que me volv&iacute; a acercar a su polla, le ped&iacute; que se corriese, la introduje levemente en mi boca y empec&eacute; a sentir como descargaba. La sent&iacute;a bombear mientras se me llenaba la boca mezclada con mi propia saliva.<\/p>\n<p>Tragu&eacute; como pude mientras segu&iacute;a derram&aacute;ndose y su cuerpo se agitaba. Durante el tiempo que estuvo corri&eacute;ndose tragu&eacute; varias veces y aun as&iacute;, cuando sent&iacute; que ya hab&iacute;a concluido, tuve que girarme, abrir la puerta y escupir lo que me quedaba dentro. Sent&iacute;a en la boca el sabor y el olor de su semen. Hac&iacute;a much&iacute;simo tiempo que no sent&iacute;a eso.<\/p>\n<p>Marcos trat&oacute; de disculparse al verme escupir, pensando que me hab&iacute;a incomodado y me re&iacute;. Le respond&iacute; que no estaba acostumbrada a comer chocolate &quot;con leche&quot; pero que me hab&iacute;a parecido muy rico. Volvimos a re&iacute;r ambos.<\/p>\n<p>Estaba a punto de echar mano al bolso para buscar pa&ntilde;uelos cuando sent&iacute; su mano situarse bajo mi falda, entre mis muslos. Le mir&eacute;, a&uacute;n con restos de semen bajo mi boca. Separ&eacute; lo que pude las piernas y sent&iacute; como sus dedos trataban de introducirse en mis braguitas, apart&aacute;ndolas. Ah&iacute; si que no pude contenerme y suspir&eacute; tras lo cual dej&eacute; salir un peque&ntilde;o gemido de placer, pero puse mi mano sobre la suya, deteni&eacute;ndole, y le dije que no pod&iacute;amos follar all&iacute;, que aparte de que pod&iacute;a aparecer alguien en cualquier momento, yo necesitaba estar m&aacute;s mojada. Ya no ten&iacute;a su edad, y aunque en aquel momento me sent&iacute;a muy caliente, tuve que decirle que si me penetraba as&iacute; posiblemente no lo iba a sentir como algo placentero. Le dije que necesitaba alg&uacute;n tipo de lubricante &iacute;ntimo, y en aquel momento y por un instante me volv&iacute; a sentir la mujer que era, una que hab&iacute;a pasado los cincuenta. Baj&eacute; la mirada y sent&iacute; como apartaba su mano de mi, pero solo para introducirse el dedo &iacute;ndice y coraz&oacute;n en la boca, chuparlos bien, y volver a acercarlos hasta mis muslos.<\/p>\n<p>Aquello volvi&oacute; a infundirme confianza y cuando sent&iacute; como los introduc&iacute;a poco a poco en mi sexo, me pegu&eacute; al sill&oacute;n y tuve que ponerme la mano en la boca para no gemir. Volv&iacute; a abrir las piernas lo que el asiento del conductor me permit&iacute;a y me deslic&eacute; un poco hacia abajo. Pensaba que as&iacute; tendr&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil el acceso a m&iacute;, y no me equivocaba puesto que sus dedos se hundieron un poco m&aacute;s. Tuve que volver a taparme la boca, pero empezaron a brotar peque&ntilde;os gritos cuando sent&iacute; sus dedos moverse dentro de mi. Aunque al principio hab&iacute;a sentido un poco la falta de lubricaci&oacute;n natural, lo cierto es que cuando empez&oacute; a juguetear con ellos dentro de mi me fui sintiendo m&aacute;s mojada, m&aacute;s c&oacute;moda, y m&aacute;s segura de que aquellos dedos iban a hacer que me corriese.<\/p>\n<p>Empez&oacute; a moverlos tambi&eacute;n de adelante hacia atr&aacute;s, al principio muy despacio y poco a poco ganando velocidad e intensidad. Yo ya no ocultaba mi placer y jadeaba y gem&iacute;a apenas tap&aacute;ndome con el antebrazo. Trataba de poner en pr&aacute;ctica un ejercicio que hac&iacute;a tiempo que pon&iacute;a en pr&aacute;ctica para buscar no perder fortaleza ni tensi&oacute;n en el interior de la vagina, pero me ve&iacute;a incapaz de contraer a voluntad ning&uacute;n m&uacute;sculo. El cuerpo tan solo me ped&iacute;a tratar de mover la cintura para facilitar las acometidas de sus dedos. Me agarr&eacute; los pechos y los estruj&eacute; mientras sent&iacute;a las sacudidas de su mano rozando el interior de mis muslos y chocando contra mis labios. Marcos de vez en cuando sacaba los dedos y se los met&iacute;a en la boca, cosa que me excitaba much&iacute;simo. En esos momentos yo soltaba mis pechos y me apartaba las braguitas para que pudiese volver a mi sin demora.<\/p>\n<p>No se cuanto tiempo estuvo as&iacute; hasta que retir&oacute; parcialmente los dedos y comenz&oacute; a masajear suavemente mi cl&iacute;toris, que a esas alturas deb&iacute;a estar ya muy hinchado porque la sensaci&oacute;n que me dio es la de que me part&iacute;a en dos de placer. Mientras me masajeaba desde el interior con el dedo coraz&oacute;n, con el pulgar acariciaba con suavidad alrededor de los pliegues de mis labios. Sent&iacute;a como se contra&iacute;an y tensaban los m&uacute;sculos de mi vientre, como me bajaba un calor intenso. Me apretaba fuertemente los pechos, pellizcaba mis pezones, y nada de eso calmaba el deseo de que me arrancase la ropa y me penetrase hasta hacerme gritar sin tener que taparme la boca, sin ocultar el placer que me estaba dando.<\/p>\n<p>No puedo explicarlo porque fue algo muy extra&ntilde;o. No me hab&iacute;a sucedido antes y tampoco se ha vuelto a repetir, pero tuve la sensaci&oacute;n de que unas d&eacute;cimas de segundo antes de tener el orgasmo mi mente desconect&oacute; de mi cuerpo, como si se alejase, o fuese ajena a la parte f&iacute;sica de mi, y sucedi&oacute; apenas antes de empezar a temblar mientras me corr&iacute;a como no recordaba haberlo hecho nunca.<\/p>\n<p>Temblaron mis piernas mientras mis muslos se cerraban en torno a su mano. Se agit&oacute; mi cuerpo. Apret&eacute; mis pechos deseando arrancarme la ropa y posiblemente grit&eacute;. Era gritona antes&#8230; y pensaba que ya lo hab&iacute;a olvidado.<\/p>\n<p>Fue maravilloso, y cuando se me pas&oacute;&#8230; se sent&iacute; tremendamente culpable.<\/p>\n<p>Escribo hoy, a punto de cerrar el a&ntilde;o, y mientras lo hago se me pone la piel de gallina al recordar aquel d&iacute;a.<\/p>\n<p>Disfruten de la vida, todas y todos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Llegado este punto entender&aacute;s, querida amiga\/o, un poco m&aacute;s mi situaci&oacute;n. Tal vez hayas pasado por lo mismo, o lo est&eacute;s viviendo en este momento, tal y como me sucede a m&iacute;, y lo cierto es que si tuviera que definir las semanas siguientes no podr&iacute;a decir que fueron buenas. 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