{"id":44258,"date":"2024-01-02T23:00:00","date_gmt":"2024-01-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-02T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-02T23:00:00","slug":"una-mansion-que-acoge-infinidad-de-orgias-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-mansion-que-acoge-infinidad-de-orgias-1\/","title":{"rendered":"Una mansi\u00f3n que acoge infinidad de org\u00edas (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44258\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">44<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En medio de la nada hay una fabulosa mansi&oacute;n rodeada por una finca de 15 ha.<\/p>\n<p>Este edificio del siglo XIX, de estilo victoriano, est&aacute; formado por un s&oacute;tano, una planta baja y dos plantas superiores. Cada piso tiene unos 500 m&sup2;. En cada uno de los cuatro rellanos hay 15 habitaciones.<\/p>\n<p>Las del s&oacute;tano est&aacute;n dedicadas al sadomaso. Los gritos y lloros quedan amortiguados por las paredes bajo tierra. Est&aacute;n numeradas de la -1 a la -15.<\/p>\n<p>Las de la planta baja est&aacute;n numeradas de la 1 a la 15. Al hall se le llama la habitaci&oacute;n 0, porque a veces se practica sexo en la entrada a modo de grato recibimiento a los nuevos visitantes.<\/p>\n<p>En el primer piso est&aacute;n numeradas de la 16 a la 30 y en el segundo piso lo est&aacute;n de la 31 a la 45.<\/p>\n<p>En estas tres plantas se practica una amplia gama de situaciones sexuales, desde las m&aacute;s rom&aacute;nticas a las m&aacute;s salvajes.<\/p>\n<p>Hay una central de control ubicada en una garita (a la entrada de la finca), con 61 monitores, uno por cada habitaci&oacute;n. Cuando se selecciona un n&uacute;mero de una alcoba, esta se ve en una pantalla de plasma de 84 pulgadas.<\/p>\n<p>En esta sala como guarda de seguridad trabaja una chica de 34 a&ntilde;os de muy buen ver. Se llama Araceli.<\/p>\n<p>Con tantos est&iacute;mulos audiovisuales que ten&iacute;a delante, no pudo evitar despelotarse. Sentada en una butaca se frotaba el higo con tanta energ&iacute;a, que parec&iacute;a un tomate de lo rojo e hinchado que lo ten&iacute;a. A diferencia de Aladino con su l&aacute;mpara m&aacute;gica, esta no esperaba que apareciera el genio. Se conformaba con obtener un fabuloso orgasmo que la dejara bien aliviada y relajada.<\/p>\n<p>La segurata vio algo de inter&eacute;s en el monitor n&ordm; 7 y ampli&oacute; la imagen en el plasma.<\/p>\n<p>Eran tres maromos y una fulana que hab&iacute;an formado un castillo de cuatro pisos.<\/p>\n<p>Uno de los chicos se sent&oacute; en un sof&aacute;, el segundo se coloc&oacute; sobre &eacute;l d&aacute;ndole la espalda y se ensart&oacute; el miembro viril de su compa&ntilde;ero por el ano. Un tercer chico se subi&oacute; sobre el segundo e imit&aacute;ndolo, se empal&oacute; su rabo por el recto en tres culatazos. Y como guinda del pastel se subi&oacute; la chica sobre el tercero y se introdujo de una sola estocada la polla en su chocho ya encharcado.<\/p>\n<p>Se iban dando ca&ntilde;a simult&aacute;neamente. Los del medio barrenaban y se dejaban barrenar. El primero solo barrenaba y la chica solo se dejaba barrenar, como es obvio.<\/p>\n<p>El segundo ten&iacute;a tan calcada, hundida, clavada (o como quieran decir), la polla del primero en su trasero, que parec&iacute;a que ten&iacute;a cuatro huevos. A la polla del de abajo no se le ve&iacute;a ni un mil&iacute;metro de carne.<\/p>\n<p>A unos metros de distancia hab&iacute;a otros tres maromos y otra fulana. Pero en esta ocasi&oacute;n estaban practicando el trenecito o el ciempi&eacute;s.<\/p>\n<p>La chica a cuatro patas recib&iacute;a por detr&aacute;s el falo, en su co&ntilde;o, de uno de ellos. A este un segundo chico le romp&iacute;a el culo con fuerza. A su vez, al segundo, un tercer chico le taladraba el trasero con su poll&oacute;n.<\/p>\n<p>Se agarraban por la cintura con &iacute;mpetu, para que con cada arremetida, sus rabos entraran lo m&aacute;s profundo que pudieran entrar en sus respectivos culos y en el conejo de la chica.<\/p>\n<p>Araceli decidi&oacute; dejarlos tranquilos para que se corrieran a gusto en un bukkake final de los seis chicos sobre las caras de las dos chicas. Ellos de pie formando un c&iacute;rculo y ellas de rodillas, en el centro. Las fulanas daban la imagen de estar suplic&aacute;ndoles que las ba&ntilde;aran en esperma.<\/p>\n<p>Cambi&oacute; al monitor -1, donde hab&iacute;a una escena sadomaso muy interesante.<\/p>\n<p>Tres hombres estaban atados de manos y pies, boca abajo, sobre unas tarimas de madera. Estas estaban a una altura de un metro del suelo en posici&oacute;n horizontal. Cada uno estaba colocado en la suya.<\/p>\n<p>Una d&oacute;mina, con un l&aacute;tigo de p&uacute;as de alambre en sus extremos les destrozaba la espalda. De tantos latigazos que les daba ten&iacute;an heridas ensangrentadas y con profundos cortes. De vez en cuando, a modo de b&aacute;lsamo, les untaba en sus lomos y costados un poco de vinagre con sal. Los alaridos de los muy flojos eran escalofriantes. Por algo escogieron el s&oacute;tano para este tipo de actividades.<\/p>\n<p>En las alcobas contiguas se practicaban otras actividades todav&iacute;a mucho m&aacute;s extremas.<\/p>\n<p>Los penes de los chicos sal&iacute;an por unos agujeros que ten&iacute;an las tarimas. Debajo de estas, estaban sentadas tres chicas. Cada una de ellas se dedicaba a orde&ntilde;ar a su respectiva polla. Estas sobresal&iacute;an como un gancho en aquel plano horizontal.<\/p>\n<p>Las orde&ntilde;aban con tal furia, que parec&iacute;a que quer&iacute;an arranc&aacute;rselas de cuajo.<\/p>\n<p>Cuando los t&iacute;os empezaron a eyacular, las chicas dejaron de pajearles el nabo. Estos, impulsados por los espasmos, se sacud&iacute;an ad libitum saltando en todas direcciones y salpicando de esperma las patas y la pared frontal de la tarima.<\/p>\n<p>La guarda volvi&oacute; a zapear por las 61 pantallas y en la habitaci&oacute;n 23 encontr&oacute; a dos chicas acarici&aacute;ndose y bes&aacute;ndose mientras se frotaban el co&ntilde;o con la t&eacute;cnica de la tijera.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s cogieron un consolador de 40 cm de largo (de estos que tienen un capullo en ambos extremos), y se lo fueron metiendo, la mitad para cada una.<\/p>\n<p>Comenzaron a follarse mutuamente con aquella polla multitareas. Ellas se morreaban como locas. Se lam&iacute;an todo el rostro disfrutando del sabor de su piel. Las dos al mismo tiempo se embest&iacute;an empujando sus caderas con garra. Entre gemidos y jadeos, de repente, soltaron unos chillidos que advert&iacute;an de sus corridas.<\/p>\n<p>En pr&oacute;ximas entregas iremos descubriendo los entresijos y secretos del resto de las habitaciones de esta magn&iacute;fica mansi&oacute;n, que bien podr&iacute;a ser conocida con el nombre de: El Ed&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>44 En medio de la nada hay una fabulosa mansi&oacute;n rodeada por una finca de 15 ha. Este edificio del siglo XIX, de estilo victoriano, est&aacute; formado por un s&oacute;tano, una planta baja y dos plantas superiores. Cada piso tiene unos 500 m&sup2;. 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