{"id":44278,"date":"2024-01-03T23:00:00","date_gmt":"2024-01-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-03T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-03T23:00:00","slug":"mi-primera-vez-por-la-cola","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primera-vez-por-la-cola\/","title":{"rendered":"Mi primera vez por la cola"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44278\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">39<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ten&iacute;a 23 a&ntilde;os cuando entregu&eacute; mi cola por primera vez. Todos mis novios anteriores, desde el primero con el que me acost&eacute; me la hab&iacute;an pedido, pero ten&iacute;a miedo. Sab&iacute;a que doler&iacute;a y no estaba dispuesta a soportar el dolor. Todos me hablaban del placer que se pod&iacute;a sentir por all&iacute;, de lo distinto que es al sexo vaginal, del morbo y la complicidad, pero no lograron convencerme.<\/p>\n<p>Soy nalgona, lo soy desde muy joven. Se que mis nalgas eran muy provocadoras y, de hecho, siguen si&eacute;ndolo. No soy una mujer fea, pero tampoco espectacular o que resalte por su belleza, pero si agradable y cuando me produzco bastante atractiva. Mi mayor gancho son mis nalgas, que cuido hasta ahora y llaman la atenci&oacute;n, m&aacute;s a&uacute;n que han crecido algo m&aacute;s luego de mis dos embarazos.<\/p>\n<p>A los 22 a&ntilde;os estaba en el &uacute;ltimo a&ntilde;o de universidad. Coincidi&oacute; con una grave crisis econ&oacute;mica para mi pap&aacute; y la familia. Lo hab&iacute;an despedido unos meses antes y no consegu&iacute;a un nuevo empleo. Estaba deprimido y eso no ayudaba a que se reposicione. Unos meses despu&eacute;s logr&oacute; reposicionarse, mucho mejor, por cierto, y la familia recuper&oacute; la tranquilidad y la holgura para vivir, pero en ese per&iacute;odo dif&iacute;cil, perd&iacute; mi virginidad por la cola.<\/p>\n<p>Para poder costear los aranceles de la universidad y mis propios gastos, tuve que empezar a trabajar en un peque&ntilde;o minimarket. Como cajera. No era un trabajo dif&iacute;cil y me adapt&eacute; r&aacute;pido. Me complicaba los estudios pues el tiempo para prepararme para los ex&aacute;menes y realizar los trabajos se reduc&iacute;a. Mi vida social casi se extingui&oacute; esos meses.<\/p>\n<p>Unos dos meses luego que empec&eacute; a trabajar lleg&oacute; al minimarket un amigo de pap&aacute;. Lo conoc&iacute;a bien pues iba siempre a casa. Charlamos un rato y se retir&oacute; luego de comprar. Desde ese momento volvi&oacute; varias veces y yo me explayaba m&aacute;s sobre lo dif&iacute;cil que era trabajar y estudiar. Como le ten&iacute;a una cierta confianza por los a&ntilde;os que lo hab&iacute;a visto, no me resultaba dif&iacute;cil charlar con &eacute;l.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a lleg&oacute; casi a mi hora de salida y me propuso cenar algo cerca. Ten&iacute;a mucha hambre y acept&eacute;. Fue una cena agradable y al concluir me dijo que ten&iacute;a una propuesta de trabajo para m&iacute;. Que me la dir&iacute;a pero que, si no me agradaba, quedaba en nada y todo segu&iacute;a igual.<\/p>\n<p>Me llam&oacute; la atenci&oacute;n. Y le ped&iacute; que hablara, que me dijera cual era la propuesta. Palabras m&aacute;s, palabras menos, se resum&iacute;a en que &eacute;l me pagaba lo mismo que en el minimarket por acostarnos una vez a la semana. Me pareci&oacute; muy osado, pero para ser sincera, no me molest&oacute;. M&aacute;s de una vez hab&iacute;a charlado con mis amigas sobre tener un sugar daddy, entre risas y copas y all&iacute;, sin buscarlo, surgi&oacute; una propuesta.<\/p>\n<p>Le dije que no. Y le dije que no me incomod&oacute; su propuesta y que volviera cuando quisiera por la tienda. Charlamos un rato m&aacute;s, salimos y nos despedimos.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; con frecuencia a la tienda el siguiente mes. Un par de veces me invit&oacute; a cenar. Ni una sola vez mencion&oacute; su propuesta. Finalmente, apremiada por lo complicado que se me pon&iacute;a el fin de ciclo, le pregunt&eacute; si la misma segu&iacute;a en pie. Me dijo que s&iacute;. Est&aacute;bamos de acuerdo.<\/p>\n<p>Le dije que me preocupaba el que hacer, en el tiempo que supuestamente deber&iacute;a estar trabajando. Mis pap&aacute;s sab&iacute;an que lo estaba haciendo y mis horarios. Me dijo que hab&iacute;a pensado en eso. Que ten&iacute;a un apartamento peque&ntilde;o, a una cuadras de donde trabajaba, donde pod&iacute;a ir a estudiar esas horas y donde me visitar&iacute;a una vez por semana. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n la prolijidad de sus arreglos, pero por lo que sab&iacute;a de &eacute;l, se dedicaba al negocio inmobiliario y no fue algo fuera de lo normal.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente renunci&eacute;. Me recogi&oacute; y me llev&oacute; al apartamento. Era peque&ntilde;ito, un monoambiente, con un ba&ntilde;o chiquitito. Una cama de dos plazas era el mobiliario central, un par de sof&aacute;s, una mesa para dos personas y una peque&ntilde;a cocina con lo indispensable. No me hubiera resultado c&oacute;modo tener que vivir all&iacute;, pero para pasar las 8 horas en las que deber&iacute;a estar trabajando, estaba perfecto. Y, para estudiar, mejor a&uacute;n.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que en ese momento tendr&iacute;amos sexo. Estaba algo nerviosa, pero dispuesta. Pero fue caballero, me dijo que me acostumbrara al lugar y que volver&iacute;a el siguiente viernes, a las 5pm, para nuestro encuentro. Hasta ahora me sorprendo la naturalidad con la que todo fluy&oacute;. Suavemente, sin estridencias, era una dama de compa&ntilde;&iacute;a con un sugar daddy.<\/p>\n<p>Todos los viernes ten&iacute;amos buen sexo. Era mucho mayor que yo y ten&iacute;a una gran experiencia. Aprend&iacute; muchas cosas de &eacute;l y realmente lo disfrutaba. En alg&uacute;n momento me pregunt&oacute; si lo hac&iacute;a por la cola y le dije que no. Que nunca lo hab&iacute;a hecho por all&iacute;. No repregunt&oacute; no la pidi&oacute;, no molest&oacute; m&aacute;s con eso.<\/p>\n<p>Fueron pasando los meses, termin&eacute; la universidad. Empec&eacute; a preparar la tesis. Ese peque&ntilde;o apartamento me result&oacute; perfecto. Me regal&oacute; una laptop, que me fue muy &uacute;til. Me enamor&eacute; de &eacute;l.<\/p>\n<p>Sin decirle que estaba enamorada le dije que pod&iacute;a venir los d&iacute;as que quisiera a verme. Era un hombre casado (lo supe siempre) y con mucho trabajo (me resultaba evidente). Empez&oacute; a visitarme 2, hasta 3 veces a la semana.<\/p>\n<p>Avanc&eacute; mi tesis, la present&eacute;, me la aceptaron y me pusieron la fecha de sustentaci&oacute;n. Con ello terminaba la universidad. Feliz y enamorada como estaba, decid&iacute; entregarle mi cola. Ahora pienso que fue m&aacute;s agradecimiento que amor. Realmente me hab&iacute;a solucionado la vida en ese momento dif&iacute;cil. Pero a mis 23 a&ntilde;os, luego de varios meses de usar el peque&ntilde;o apartamento, segu&iacute;a siendo una nena rom&aacute;ntica que pensaba que el amor lo era todo.<\/p>\n<p>En medio de un orgasmo se lo dije &ldquo;quiero entregarte mi cola&rdquo;. Se excit&oacute; tanto que lleg&oacute; un minuto despu&eacute;s. En calma, acostados sobre la cama me pregunt&oacute; si estaba segura. Le dije que s&iacute;. Ese d&iacute;a ten&iacute;a ya que irse y me dijo que dos d&iacute;as despu&eacute;s volver&iacute;a y lo har&iacute;amos.<\/p>\n<p>Estaba nerviosa, pero feliz. Con la dicha de quien enamorada se entrega por puro amor. As&iacute; me sent&iacute;a, dichosa y plena.<\/p>\n<p>Me compr&eacute; una tanga bonita. Una minifalda sexy. Ten&iacute;a la blusa apropiada. Lo espere reci&eacute;n duchada y con ans&iacute;as de entregarme analmente a &eacute;l.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; con flores. M&aacute;s de una vez las hab&iacute;a llevado. Pero esas me parecieron m&aacute;s grandes y especiales. Nos besamos. Me pidi&oacute; que no me saque la ropa. &Eacute;l se desnud&oacute;. Con delicadeza me acost&oacute; sobre la cama. Me desnudo lentamente bes&aacute;ndome toda. Me puso boca abajo.<\/p>\n<p>Con paciencia y amor (lo sent&iacute; en ese momento) me besaba la espalda mientras me acariciaba espalda, nalgas y muslos. Sus besos fueron bajando. Poco a poco se concentraron en mis muslos y nalgas. Yo suspiraba. Se focalizaron en mis nalgas y me sent&iacute;a dichosa y feliz, amada.<\/p>\n<p>En alg&uacute;n momento separ&oacute; mis nalgas con sus manos y comenz&oacute; a olisquear entre ellas. Su respiraci&oacute;n elev&oacute; mi excitaci&oacute;n. Lentamente comenz&oacute; a lamerme entre las nalgas y finalmente lami&oacute; mi culito que ya palpitaba.<\/p>\n<p>Por largos minutos me lo lami&oacute;. Me deshac&iacute;a de placer. Estuve a punto del orgasmo, luego me introdujo un dedo, que no me hizo doler lo m&aacute;s m&iacute;nimo, luego el segundo. Ese si me doli&oacute; un poco, pero un dolor que fue disipado r&aacute;pidamente por el placer.<\/p>\n<p>Retir&oacute; ambos. Me puso una crema en mi culito, que sent&iacute; muy fr&iacute;a, luego supe que era un lubricante anal. Se acost&oacute; encima m&iacute;o y con tiernas palabras al o&iacute;do me dijo que me har&iacute;a su mujer.<\/p>\n<p>Ya era su mujer. Pero me dijo que me &ldquo;har&iacute;a su mujer&rdquo; eso me hizo sentir muy bien. En ese momento sent&iacute; como la cabeza de su pene ingres&oacute;. Sent&iacute; un dolor que me resultaba insoportable. &Eacute;l me segu&iacute;a diciendo cosas bonitas y me ten&iacute;a sujetada. Me ped&iacute;a que me relaje, que est&eacute; tranquila y lo estuve. Se qued&oacute; quieto unos minutos que se me hicieron interminables. Finalmente dej&oacute; de dolerme.<\/p>\n<p>Al darse cuenta que mi dolor se hab&iacute;a disipado, me dijo &ldquo;mi amor, ahora vamos con todo&rdquo;. Asent&iacute; sin decir palabra y poco a poco, lentamente, me introdujo toda su verga. El dolor era terrible, pero estaba dispuesta a soportarlo por &eacute;l. Cuando toda estuvo dentro, las l&aacute;grimas se me ca&iacute;an. El me consolaba y besaba mucho.<\/p>\n<p>El dolor empez&oacute; a mezclarse con placer y pronto el placer venci&oacute;. Cuando lo supo, comenz&oacute; a moverse lentamente, luego m&aacute;s fuertemente, siempre boca abajo, con &eacute;l encima, llegu&eacute; a mi primer orgasmo anal y &eacute;l lleg&oacute; conmigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>39 Ten&iacute;a 23 a&ntilde;os cuando entregu&eacute; mi cola por primera vez. Todos mis novios anteriores, desde el primero con el que me acost&eacute; me la hab&iacute;an pedido, pero ten&iacute;a miedo. Sab&iacute;a que doler&iacute;a y no estaba dispuesta a soportar el dolor. Todos me hablaban del placer que se pod&iacute;a sentir por all&iacute;, de lo distinto [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17575,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44278","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-anal"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44278","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17575"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44278"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44278\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44278"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44278"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44278"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}