{"id":44285,"date":"2024-01-06T23:00:00","date_gmt":"2024-01-06T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-06T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-06T23:00:00","slug":"laura-y-el-jefe-secretaria-psicologa-y-puta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/laura-y-el-jefe-secretaria-psicologa-y-puta\/","title":{"rendered":"Laura y el jefe: secretaria, psic\u00f3loga y puta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44285\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; Laura Garc&iacute;a Garc&iacute;a &#8211; dijo Juan recalcando cada palabra.<\/p>\n<p>La nueva empleada, nerviosa, aguardaba de pie en el despacho del jefe. Llevaba pantalones de vestir negros, zapatos del mismo color y camisa blanca de manga larga. El pelo largo y oscuro le llegaba a la altura de los hombros. Rostro risue&ntilde;o de tez p&aacute;lida, nariz discreta, y ojos carb&oacute;n protegidos tras unas gafas de montura cuadrada y marco estrecho.<\/p>\n<p>Juan se levant&oacute; de la silla mullida y camin&oacute;, con las manos tras la espalda, alrededor de su subordinada. Se fij&oacute; en el trasero, amplio y algo ca&iacute;do y pens&oacute;: &quot;bonitos pechos&quot;.<\/p>\n<p>La joven, sintiendo la mirada sobre su cuerpo, agach&oacute; la cabeza y trat&oacute; de ocultar el rubor y el calor que sub&iacute;a por sus mejillas. Hab&iacute;a metido la pata una vez m&aacute;s y eso le daba rabia. Hab&iacute;a trabajado duro para llegar hasta ah&iacute;, hab&iacute;a luchado contra los prejuicios para conseguir ese puesto y ahora.<\/p>\n<p>Se rebel&oacute; en su fuero interno. Aquello no pod&iacute;a acabar as&iacute;, seguir&iacute;a, costase lo que costase. De repente, sorprendida de su propio atrevimiento, pero demasiado tarde para volverse atr&aacute;s, se oy&oacute; a si misma pidiendo disculpas y dando consejos.<\/p>\n<p>&#8211; Me he equivocado, lo admito, pero creo que puedo serle muy &uacute;til. Usted est&aacute; d&iacute;a tras d&iacute;a soportando la presi&oacute;n de su cargo, guiando a la empresa hacia el &eacute;xito. Pero eso tiene un precio, una carga que recae sobre sus capaces hombros. Yo puedo ayudarle, no como consejera, pero s&iacute; como persona de confianza&#8230; puedo prepararle tazas de t&eacute;, o&iacute;r los lamentos que no puede compartir, darle un masaje&#8230; en fin, puedo ser alguien sobre el que descargar tensi&oacute;n.<\/p>\n<p>El hombre la mir&oacute; con curiosidad. Hab&iacute;a algo en aquella mujer que le gustaba, algo&#8230;<\/p>\n<p>Camin&oacute; hacia la puerta del despacho y ech&oacute; el cerrojo.<\/p>\n<p>Laura trag&oacute; saliva.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, hablemos. Tu idea no es tan descabellada. S&iacute;, creo que podr&iacute;amos probar. Lo &uacute;nico, me gustar&iacute;a saber hasta d&oacute;nde estar&iacute;as dispuesta a llegar.<\/p>\n<p>La joven, titubeando, trat&oacute; de decir algo, pero su jefe hizo un gesto con la mano para que callase.<\/p>\n<p>&#8211; No tienes que responder. Podemos probar. Por supuesto, no est&aacute;s obligada a nada y te puedes negar a ello&#8230; me entiendes, yo necesito muchas personas a mi alrededor, una masajista, una psic&oacute;loga, una sirvienta&#8230;. una puta&#8230; &iquest;t&uacute; puedes ser todo esto? Obviamente el sueldo mejorar&aacute; acorde a tu desempe&ntilde;o.<\/p>\n<p>La empleada se puso colorada.<\/p>\n<p>&#8211; Ya veo&#8230; &#8211; dijo Juan.<\/p>\n<p>&#8211; Mire, yo necesito este trabajo y estoy dispuesta a todo.<\/p>\n<p>Pod&iacute;a decirle m&aacute;s, decirle que en su d&iacute;a, hab&iacute;a considerado eso de trabajar de se&ntilde;orita de compa&ntilde;&iacute;a, pero vender su cuerpo a desconocidos la preocupaba. Esto era distinto, ten&iacute;a un poco de todo y&#8230; bueno, lo de dar placer a su jefe no le desagradaba de entrada. No hab&iacute;a tenido muchas ocasiones de intimar con hombres y aqu&iacute;, si lo hac&iacute;a bien, quien sabe, quiz&aacute;s podr&iacute;a darle gusto al cuerpo y cobrar por ello.<\/p>\n<p>&#8211; Esta bien, quedas contratada. La semana que viene empezamos pero antes incl&iacute;nate sobre la mesa.<\/p>\n<p>La joven se apoy&oacute; sobre el escritorio.<\/p>\n<p>Juan le dio un sonoro azote en las nalgas.<\/p>\n<p>&#8211; Esto por tu error. Espero que no se den m&aacute;s errores en el futuro.<\/p>\n<p>Laura asinti&oacute; y dej&oacute; el despacho.<\/p>\n<p>*****************<\/p>\n<p>El fin de semana paso con rapidez y el lunes, el despertador con ese sonido que tanto irrita, se dej&oacute; o&iacute;r en la habitaci&oacute;n de la joven empleada. Hab&iacute;a puesto la alarma media hora antes de lo habitual para no llegar con retraso. Se duch&oacute;, se puso su mejor ropa interior y eligi&oacute; un traje de una pieza gris.<\/p>\n<p>La ma&ntilde;ana transcurri&oacute; sin novedad, atendiendo al tel&eacute;fono, repasando la agenda y preparando infusiones. Al llegar la tarde, Laura record&oacute; a su jefe que ten&iacute;a cita con el m&eacute;dico.<\/p>\n<p>&#8211; Joder, con lo liado que estoy.<\/p>\n<p>&#8211; La salud es importante. &#8211; replic&oacute; la asistenta.<\/p>\n<p>&#8211; Ya, pero no puedo&#8230; tengo esta reu y si no voy nos van a joder.<\/p>\n<p>El lenguaje de Juan estaba cargado de palabras gruesas y contrastaba con la educaci&oacute;n y cuidado que pon&iacute;a al hablar en p&uacute;blico. Laura hab&iacute;a notado esto y tambi&eacute;n que estaba m&aacute;s relajado cuando compart&iacute;an despacho. Era otro hombre, m&aacute;s humano, m&aacute;s primitivo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;De qu&eacute; se trata? Lo del doctor digo &#8211; coment&oacute; la empleada con tono suave mientras apoyaba sus manos en los hombros de Juan masaje&aacute;ndolos.<\/p>\n<p>&#8211; Una inyecci&oacute;n intramuscular. &#8211; dijo serio.<\/p>\n<p>Y a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;t&uacute; podr&iacute;as pon&eacute;rmela? &#8211;<\/p>\n<p>Y sin esperar respuesta dijo.<\/p>\n<p>&#8211; A las cinco y media. Tienes las cosas en el caj&oacute;n.<\/p>\n<p>Y sali&oacute;.<\/p>\n<p>Laura reaccion&oacute; unos segundos despu&eacute;s. Nunca hab&iacute;a puesto inyecciones, tendr&iacute;a que mirar en alg&uacute;n sitio. Todo lo que sab&iacute;a era que intramuscular significaba en las nalgas.<\/p>\n<p>*******<\/p>\n<p>A las cinco y media, como si se tratase de una enfermera, ten&iacute;a todo dispuesto sobre el escritorio. El algod&oacute;n, el bote de alcohol, la jeringa, su temida aguja y el frasquito con la medicina.<\/p>\n<p>Juan entr&oacute;, vio los preparativos y coment&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Vale, &iquest;qu&eacute; hago? Me bajo los pantalones aqu&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si le parece ap&oacute;yese en el escritorio mejor.<\/p>\n<p>El hombre se desabroch&oacute; el cintur&oacute;n y se baj&oacute; los pantalones y los calzoncillos dejando expuesto un culo bien formado y con algo de vello.<\/p>\n<p>Laura, jugando a ser mayor, dej&oacute; a un lado pensamientos pueriles y se centr&oacute; en cargar la inyecci&oacute;n. Una vez que todo estuvo listo, frot&oacute; el algod&oacute;n empapado en alcohol en el gl&uacute;teo derecho y sin miramientos clav&oacute; la aguja.<\/p>\n<p>&#8211; Rel&aacute;jate. &#8211; orden&oacute; mientras, con medida lentitud, apretaba el &eacute;mbolo de la jeringa administrando el medicamento.<\/p>\n<p>Antes de que Juan comenzase a pensar en como escoc&iacute;a aquello, la joven termin&oacute; y extrajo la aguja, deteniendo con el mismo algod&oacute;n una gota de sangre que manaba del diminuto agujero.<\/p>\n<p>&#8211; Listo.<\/p>\n<p>Juan se subi&oacute; los calzoncillos y los pantalones.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, casi no lo he notado.<\/p>\n<p>Luego se sent&oacute; con cuidado y suspir&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ocurre algo? &#8211; pregunt&oacute; sol&iacute;cita la empleada.<\/p>\n<p>&#8211; Me has visto el culo. &iquest;Qu&eacute; te parece? &#8211; dijo en tono cansado.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, tiene un culo interesante.<\/p>\n<p>&#8211; Menudo piropo&#8230; yo aqu&iacute; de jefe ense&ntilde;ando el trasero y la nueva nada. Pero no te vas a librar tan f&aacute;cilmente, uno de estos d&iacute;as tienes que ense&ntilde;arme tu culo. &#8211; continu&oacute; como hablando para si mismo.<\/p>\n<p>&#8211; Por su puesto se&ntilde;or, lo que usted desee. &#8211; respondi&oacute; la joven.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy cansado&#8230; ac&eacute;rcate y si&eacute;ntate aqu&iacute;, sobre mis rodillas.<\/p>\n<p>Laura hizo lo que le ped&iacute;an apoyando sus posaderas sobre las rodillas de su jefe mientras, por el rabillo del ojo, notaba la erecci&oacute;n de su miembro.<\/p>\n<p>Juan la bes&oacute; en los labios y ella respondi&oacute;. Pronto las lenguas entraron en contacto. El beso era adictivo. El sabor como una droga, de los que crean dependencia.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s m&aacute;s tranquilo? &#8211; pregunt&oacute; la empleada.<\/p>\n<p>&Eacute;l la mir&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si quieres puedo ayudarte con esto. &#8211; a&ntilde;adi&oacute; Laura apoyando su mano en el paquete.<\/p>\n<p>El hombre asinti&oacute;.<\/p>\n<p>La joven se incorpor&oacute; y luego, agach&aacute;ndose, poni&eacute;ndose en cuclillas, desabroch&oacute; el bot&oacute;n de los pantalones de su jefe, baj&oacute; la cremallera y tirando de pantalones y ropa interior, liber&oacute; el pene.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Puedo? &#8211; a&ntilde;adi&oacute; levantando la mirada hacia a los ojos del var&oacute;n.<\/p>\n<p>Juan asinti&oacute; y la joven comenz&oacute; a lamer la punta del falo con su lengua. Luego, abri&oacute; la boca y comenz&oacute; a chuparlo. El hombre gimi&oacute;, disfrutando de la felaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Unos minutos despu&eacute;s, con los pantalones en su sitio, llam&oacute; a un cliente por tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>******<\/p>\n<p>Tres d&iacute;as despu&eacute;s del pinchazo. Se present&oacute; en la oficina una mujer altiva y segura de si misma. La ropa se pegaba a su cuerpo remarcando su silueta.<\/p>\n<p>&#8211; Soy Paola, de F. Enterprise y quiero hablar con el encargado.<\/p>\n<p>Laura se meti&oacute; en el despacho de Juan y le anunci&oacute; la visita. La cara de su jefe le dijo todo lo que ten&iacute;a que saber.<\/p>\n<p>El encuentro no dur&oacute; m&aacute;s de diez minutos, pero fue intenso, muy intenso. Laura, que estaba presente, nunca hab&iacute;a visto semejante comportamiento. Aquella mujer ten&iacute;a un lenguaje de todo menos educado, alzaba la voz sin venir a cuento e incluso se atrevi&oacute; a dar un par de pu&ntilde;etazos en la mesa. Por su parte, en una clase magistral de autocontrol, Juan mantuvo la calma y rebati&oacute; lo mejor que pudo todo.<\/p>\n<p>Cuando la cliente abandon&oacute; la oficina, Juan estall&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Menuda zorra. Me daban ganas de&#8230; a ver, tiene parte de raz&oacute;n, pero eso no justifica que venga aqu&iacute; a humillarnos. Desgraciadamente es una cliente importante&#8230; s&iacute;, se que da por culo un mont&oacute;n pero sabes, a veces no nos queda m&aacute;s remedio que aplicar vaselina y ponernos a cuatro patas&#8230; Si por mi fuese la tumbaba sobre mis rodillas y la calentaba ese culo resping&oacute;n que no paraba de pavonear&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Rel&aacute;jese&#8230; &#8211; dijo Laura.<\/p>\n<p>&#8211; Si quiere puedo&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; No, hoy no&#8230; necesito&hellip; pero.<\/p>\n<p>La empleada reflexion&oacute; unos segundos y tom&oacute; la palabra.<\/p>\n<p>&#8211; Si quiere le ense&ntilde;o el culo&#8230; recuerda que me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; El culo&#8230; &#8211; dijo Juan recuperando el inter&eacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, y adem&aacute;s, si quiere, puede darme algunos de esos azotes en los que piensa&hellip; quiz&aacute;s as&iacute; se relaje.<\/p>\n<p>&#8211; No, a ver, tu no te mereces azotes&#8230; aunque el otro d&iacute;a cometiste un error y&#8230; pero no&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Estoy a su disposici&oacute;n se&ntilde;or.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, te dar&eacute; unos azotes, pero poquitos&#8230; ahora bien, esos azotes ser&aacute;n con el culo al aire.<\/p>\n<p>Laura trag&oacute; saliva y sin esperar &oacute;rdenes se quit&oacute; los pantalones y las bragas. Juan contempl&oacute; el co&ntilde;o peludo y luego, tras ordenar que le diera la espalda, se deleit&oacute; con el jugoso trasero de su empleada, aquellas nalgas y esa raja glotona capaz de engullir bragas. Todo eso estaba empezando a encenderle.<\/p>\n<p>&#8211; Ven, sobre mis rodillas.<\/p>\n<p>Laura qued&oacute; boca abajo sobre el regazo de su jefe, las palmas de las manos en el suelo, el culo en pompa, las mejillas acaloradas por la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Juan le dio media docena de azotes sin mucha fuerza. Las nalgas danzaban con gracia despu&eacute;s de cada palmada y el pene del azotador, con ansias de libertad, apretaba los ce&ntilde;idos pantalones.<\/p>\n<p>&#8211; Lev&aacute;ntate y qu&iacute;tate la camisa.<\/p>\n<p>La muchacha se quit&oacute; la camisa y el sujetador qued&aacute;ndose en pelotas. Juan manose&oacute; los pechos femeninos y chupete&oacute; por turno los pezones haci&eacute;ndola gemir.<\/p>\n<p>&#8211; T&oacute;mame, quiero sentir tu pene dentro. &#8211; susurr&oacute; la empleada al oido de Juan.<\/p>\n<p>Este no se hizo de rogar, sac&oacute; un cond&oacute;n del caj&oacute;n del escritorio y visti&oacute; el miembro. Laura tumb&oacute; su tronco sobre el escritorio ofreciendo su culo, el hombre se puso en posici&oacute;n y la penetr&oacute;. El sonido de los huevos al chocar contra las nalgas se mezcl&oacute; con el gemido de ambos amantes. Juan la embisti&oacute; una y otra vez, combinando la penetraci&oacute;n con azotes suaves.<\/p>\n<p>&#8211; Date la vuelta y t&uacute;mbate boca arriba en el suelo.<\/p>\n<p>Laura obedeci&oacute; notando un escalofr&iacute;o en su espalda. Juan coloc&oacute; el pene en la entrada de la vagina empapada y pegando sus labios a los de la empleada, comenz&oacute; a cabalgar.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el orgasmo para ella y poco despu&eacute;s para &eacute;l y otra vez para ella. El cuerpo temblando sin control, la mente vac&iacute;a y las olas de placer apareciendo y desapareciendo en forma de espasmos que no se pod&iacute;an controlar.<\/p>\n<p>Laura sonri&oacute;&#8230; por fin hab&iacute;a completado el training, secretaria, masajista, sirvienta y ahora &#8230; ahora eso&#8230;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de hacerlo se quedaron todav&iacute;a un rato m&aacute;s&#8230; aquello era sexo, pero tambi&eacute;n confianza&#8230; eran un equipo, un jefe y su empleada, una psic&oacute;loga y su paciente&#8230; un d&uacute;o con una capacidad para intimar que ya querr&iacute;an tener muchas parejas.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 &#8211; Laura Garc&iacute;a Garc&iacute;a &#8211; dijo Juan recalcando cada palabra. 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