{"id":44306,"date":"2024-01-08T23:00:00","date_gmt":"2024-01-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-08T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-08T23:00:00","slug":"la-mansion-de-don-pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-mansion-de-don-pedro\/","title":{"rendered":"La mansi\u00f3n de don Pedro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44306\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">9<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>D. Pedro, mi amo, acaba de entrar en el gran hall de la parte principal de la hacienda. Viene desnudo y sudoroso de la zona de entrenamiento de esclavas como cada d&iacute;a. Son las 9 de la noche y espera su cena. Se marcha r&aacute;pidamente al ba&ntilde;o del fondo del pasillo y un gesto con el dedo me pone en marcha.<\/p>\n<p>Soy Alina, una de las dos sirvientas personales del amo. Katia y yo, hermanas, fuimos compradas hace 4 a&ntilde;os en nuestro pueblo del C&aacute;ucaso, donde las familias ten&iacute;an que recurrir a aligerar la prole que no pod&iacute;an cuidar ni sostener econ&oacute;micamente.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s mundo que la peque&ntilde;a aldea y las altas monta&ntilde;as, reci&eacute;n cumplidos los 18 a&ntilde;os nos acicalaron como mejor pudieron y nos entregaron a unos hombres de aspecto y lenguaje extra&ntilde;o.<\/p>\n<p>De un viaje en jeep por los caminos intrincados hasta llegar a un peque&ntilde;o aeropuerto donde fuimos trasladadas en avioneta con los ojos vendados y atadas las manos a la espalda con fuertes cuerdas hasta est&aacute; hacienda que ahora cuidamos y servimos para don Pedro, nuestro amo.<\/p>\n<p>D. Pedro hacia 5 a&ntilde;os que hab&iacute;a creado su negocio de entrenamientos de esclavas exclusivo y necesitaba las suyas propias para que le sirvieran y complacieran y moldeadas a su gusto.<\/p>\n<p>Sigo inmediatamente a d. Pedro al ver su gesto, coloc&aacute;ndome tras &eacute;l a medio metro de distancia. Desnuda, completamente rapada y depilada, sin vello en parte alguna, con el collar ancho de metal forrado de cuero negro del que pende una argolla delantera y con una placa indicando mi nombre en ella.<\/p>\n<p>Espalda recta, mostrando las peque&ntilde;as y puntiagudas tetas con sus aros dorados en mis perforados pezones sonrosados, las manos con las mu&ntilde;equeras de cuero negro a la espalda, cogidas a los antebrazos y caminando con pasos cortos mientras suenan las peque&ntilde;as campanillas de las tobilleras de cuero a juego con las manos.<\/p>\n<p>D. Pedro abre el grifo y se introduce en la ba&ntilde;era qued&aacute;ndose de pie. Est&aacute; sudoroso y tiene la polla dura.<\/p>\n<p>Entro en la ba&ntilde;era y comienzo a lavarle de arriba a abajo con la esponja no sin antes lamer sus depilados huevos y su dura y larga polla en se&ntilde;al de obediencia.<\/p>\n<p>D. Pedro me deja hacer. Sin palabras, absorto en sus pensamientos de los que sale s&oacute;lo para darme una seca bofetada o nalguearme duro el culo si considera que no hago adecuadamente mi tarea.<\/p>\n<p>Me he llevado dos hostias que casi me sacan de la ba&ntilde;era por no lavar y enjabonar su polla con cuidado.<\/p>\n<p>No hay tiempo ni queja alguna. Est&aacute; terminantemente prohibido quejarse delante del amo.<\/p>\n<p>Con las mejillas ardiendo, termino. Mi amo sale de la ba&ntilde;era y se acicala mientras yo espero mojada y dentro de la ba&ntilde;era a sus &oacute;rdenes. Estirada, firme&hellip; marcando tetas y mirada al suelo.<\/p>\n<p>S&eacute;cate y ayuda a Katia con la cena. Hoy la servir&eacute;is en el patio, hace buen tiempo. Se marcha. Desnudo, limpio y descansado. Est&aacute; en su casa.<\/p>\n<p>Me enjabono y limpio lo mejor que puedo, me seco r&aacute;pidamente, no se puede servir tarde la cena o visitar&iacute;amos de inmediato al grueso &aacute;rbol del patio donde ser&iacute;amos disciplinadas con el flagelo por el amo. Dando gracias por ser educadas debidamente y flageladas de arriba a abajo, con m&aacute;s o menos dureza seg&uacute;n el humor de ese momento, permaneceriamos casi desmayadas y suspendidas de la gruesa rama del casta&ntilde;o hasta que d. Pedro lo estimara. Ya hab&iacute;amos probado la disciplina y nos hab&iacute;a quedado muy claro.<\/p>\n<p>D. Pedro se sienta c&oacute;modamente en su sill&oacute;n y va recibiendo la cena. Es frugal, algo de carne, verdura y fruta. Para beber, agua. Mi amo s&oacute;lo beb&eacute; whisky si est&aacute; negociando y muy someramente.<\/p>\n<p>Katia se inclina ante &eacute;l mientras come, se introduce con su cabeza entre sus piernas y le lame los huevos con las manos en la espalda y de rodillas durante toda la cena. Es su tarea cuando el amo se alimenta. Debe mantener su polla bien dura y empinada por si le apetece usarnos. Generalmente no lo hace (ya est&aacute; bien satisfecho con las esclavas que entrena).<\/p>\n<p>Katia recibe una seca bofetada que la tira al suelo. R&aacute;pidamente se levanta y lame con rapidez los huevos sin la menor queja. Su mejilla se enciende y se le saltan las l&aacute;grimas. Su amo le se&ntilde;ala el &aacute;rbol y advierte: ponle ganas. Katia responde un &quot;s&iacute; se&ntilde;or&quot; alto y claro y acelera su lengua y chupa sus huevos. D. Pedro termina. Ambas recogemos r&aacute;pido y apartamos las sobras para nuestros cuencos. Enseguida aparecemos delante del Amo para comerlas y beber el agua que nuestro Amo quiera darnos en el otro cuenco que llevamos. De rodillas. Sin usar las manos, delante de &eacute;l , cenamos y 10 minutos despu&eacute;s recogemos y nos vamos a la cocina donde lavamos y limpiamos para dejarla recogida.<\/p>\n<p>Son las 10 de la noche cuando terminamos. Acudimos r&aacute;pidamente a su presencia y nos colocamos erguidas y firmes. De pie. Esperando &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>D. Pedro descansa un poco y luego se levanta.<\/p>\n<p>Katia a dormir, Alina, s&iacute;gueme con la bolsa de entrenamiento. Katia se marcha con un &quot;s&iacute; se&ntilde;or&quot; y yo tomo la pesada bolsa con la herramientas de entrenamiento y me la coloco al hombro.<\/p>\n<p>Se levanta y se dirige hacia la caseta de enfrente. A cierta distancia y solitaria. Trago saliva. La caseta sirve para recepcionar a las aspirantes de esclavas.<\/p>\n<p>A&uacute;n la recuerdo con angustia porque fue el primer lugar donde nuestro amo comenz&oacute; a educarnos.<\/p>\n<p>La bolsa es pesada. Se me clava en los hombros. No digo nada. Aguanto y al llegar la gruesa puerta es abierta y entramos.<\/p>\n<p>Me flaquean las piernas. Una mujer madura, de unos 40 a&ntilde;os est&aacute; desnuda boca arriba en el centro. Abierta completamente de brazos y piernas en el fr&iacute;o suelo. No hay cadenas, ni cuerdas. Pero no se mueve. (No lo har&aacute; porque ha sido azotada, pinzada y follada salvajemente por mi amo durante varias horas bien atada a un potro que est&aacute; en el fondo del habit&aacute;culo).<\/p>\n<p>Pienso en mi cuerpo de 18 a&ntilde;os, estirado hasta la inmovilizaci&oacute;n completa y manoseado, azotado y usado sin piedad y sin poder evitarlo mientras la voz de d. Pedro me explicaba las &quot;normas de la casa&quot; y me dejaba bien claro qui&eacute;n mandaba.<\/p>\n<p>La mujer llora en silencio y tirita de fr&iacute;o, pero no se mueve. D. Pedro se agacha y se coloca a su lado. La acaricia despacio desde la espalda a las nalgas y le dice: de rodillas Marga.<\/p>\n<p>La mujer, menuda y con grandes tetas y negros pezones. Delgada y de anchas caderas y largas piernas da un salto y se pone de rodillas azorada. Mi amo le ata las manos a la espalda con esposas met&aacute;licas y luego le toma del cabello para arrastrarla hasta un cepo de madera donde le traba la cabeza por el cuello. Rapa y depila a Marga, ma&ntilde;ana entrar&aacute; en la Escuela y debe ir bien preparada.<\/p>\n<p>Suelto la pesada bolsa y extraigo tijeras, jab&oacute;n y maquinilla. La mujer mira a mi amo negando con la cabeza. Yo comienzo. Le separo ampliamente las piernas para dejarla bien expuesto su co&ntilde;o y comienzo a depilarla.<\/p>\n<p>D. Pedro le introduce su larga y dura polla en la boca y le ordena chuparla para que no se queje. Marga llora desconsolada y una vara de bamb&uacute; en sus tetas y un h&aacute;bil retorcimiento de pezones hacen el deseado efecto. La cuarentona se introduce bien la polla hasta los huevos y chupa aceleradamente mientras es depilada co&ntilde;o y axilas.<\/p>\n<p>Le toca el turno al hermoso cabello negro. Antes de que tome un mech&oacute;n de su pelo Marga es azotada duro en su culo. La orden es clara en boca de mi amo: nada de quejas.<\/p>\n<p>Agarrotada y con el rostro lleno de l&aacute;grimas de dolor y rabia contenida, la mujer es rapada con la m&aacute;quina el&eacute;ctrica que h&aacute;bilmente uso desde hace tiempo. Su cabello queda en el suelo.<\/p>\n<p>D. Pedro acaricia las partes depiladas y rapadas y sonrie. Marga llora en silencio amargamente y humillada y no puede ver lo que hace mi amo. S&oacute;lo su alarido desgarrador cuando el hierro marca su culo con la las siglas de la escuela EDP que dejan una marca visible y roja mientras la cuarentona se retuerce y a&uacute;lla.<\/p>\n<p>Bien, dice mi amo. Dej&eacute;mosla descansar. Ma&ntilde;ana comienza su entrenamiento.<\/p>\n<p>Me levanto y tomo la polla de mi amo. S&eacute; lo que viene ahora. Me toca pajearle para llenar la cara y las tetas de Marga de semen de su nuevo Amo.<\/p>\n<p>Lo hago, con ganas y r&aacute;pido. El semen se vierte al poco tiempo en sus ojos, mejilla, cabeza y tetas. Lo esparzo como el amo me ha ense&ntilde;ado.<\/p>\n<p>Marga se pone roja de verg&uuml;enza y rompe a llorar en silencio cuando escucha que pasar&aacute; all&iacute; la noche y se aquella manera.<\/p>\n<p>D. Pedro me ordena guardar todo y coger el bolso. Salimos dejando a aquella cuarentona dolorida, humillada y follada. Es su primer d&iacute;a y debe saber qui&eacute;n manda. Es lo que dice mi amo mientras regresamos. Yo afirm&oacute; con la cabeza sin atreverme a hablar nada. A&uacute;n tengo que hacer mi tarea antes de acostarme. Hoy es lunes y toca depilar el pubis de mi Amo ya que le gusta tener polla y huevos bien depilados para sus hembras. A mi me ha asignado la tarea que debo llevar a cabo casa lunes y mi&eacute;rcoles. Luego debo comprobar si es correcto con una prolongada mamada y lamida de huevos para que mi amo est&eacute; contento.<\/p>\n<p>He terminado de comer su polla y sus huevos. Me ha acariciado la rapada cabeza y con una suave nalgada me ha enviado a la cama.<\/p>\n<p>Tranquilizada, le he besado la punta de la polla y me he marchado a mi cuarto. Ma&ntilde;ana habr&aacute; tarea pues mi a amo ya est&aacute; completo para entrenar a sus 6 esclavas con la cuarentona de la caseta.<\/p>\n<p>NI una m&aacute;s, s&oacute;lo 6 y durante 6 meses. Son sus reglas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>9 D. Pedro, mi amo, acaba de entrar en el gran hall de la parte principal de la hacienda. Viene desnudo y sudoroso de la zona de entrenamiento de esclavas como cada d&iacute;a. Son las 9 de la noche y espera su cena. 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