{"id":44312,"date":"2024-01-08T23:00:00","date_gmt":"2024-01-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-08T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-08T23:00:00","slug":"confesiones-4-puta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/confesiones-4-puta\/","title":{"rendered":"Confesiones (4): Puta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44312\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&iquest;En qu&eacute; momento lo decid&iacute;? &iquest;Fue acaso cuando pude pagar la inscripci&oacute;n y el primer a&ntilde;o de la carrera de mi hijo? &iquest;Fue cuando termin&eacute; de pagar mis deudas? &iquest;Fue cuando pudimos mudarnos de esa inmunda vecindad? &iquest;Fue cuando renunci&eacute; a mi otro trabajo? &iquest;Cu&aacute;ndo fui consiguiendo mejores clientes? &iquest;O quiz&aacute;s cuando vi todo el dinero que hab&iacute;a conseguido en menos de 30 minutos?<\/p>\n<p>&iquest;Fue porque necesitaba el dinero? &iquest;O fue por los rumores falsos de que era una trepadora y s&oacute;lo quer&iacute;a demostrarles a esas viejas chismosas lo lejos que ser&iacute;a capaz de llegar si de verdad hiciera la mitad de lo que dec&iacute;an de m&iacute;?<\/p>\n<p>Yo trabajaba en ventas, era buena en lo que hac&iacute;a y el bono que me ganaba era gracias a mi labor de vendedora. Pero las viejas chismosas de la oficina se la pasaban creyendo que era por andar de trepadora con nuestro gerente. &Eacute;l era un viejo, flaco, canoso y estaba qued&aacute;ndose calvo, pero eso no le imped&iacute;a andar de rabo verde con todas las ni&ntilde;as que entraban de recepcionistas y terminaban renunciando por su acoso. Y claro, cuando se le iba la carne fresca, volteaba a verme. Ahora me cuido m&aacute;s, pero en ese entonces ten&iacute;a rollitos en la barriga, los muslos se me desbordaban de la falda y pues bueno, &iquest;qu&eacute; te puedo decir? Mis tetas ya eran grandes desde antes de dar a luz.<\/p>\n<p>Pobres viejas ilusas, ya ni se molestaban en ser discretas con sus comentarios, nunca les di el gusto de rebatirles nada, yo s&oacute;lo pasaba y les sonre&iacute;a cuando nos top&aacute;bamos en los pasillos o juntas. Como dije, si me ganaba bonos de ventas, era porque era competente. Y si no les rebat&iacute;a nada sobre andar cogi&eacute;ndome a nuestro jefe era porque lo hac&iacute;a con el que le sigue.<\/p>\n<p>El jefe regional nos visitaba en la oficina cada trimestre, era alguien m&aacute;s joven que el decr&eacute;pito aqu&eacute;l. Era amable, con clase y muy detallista con todos en la plantilla. El anciano dijo que yo actuara como su asistente durante su visita y lejos de tenerme como su secretaria, estuvimos platicando de la situaci&oacute;n general de la empresa hasta ya altas horas de la noche. Se ofreci&oacute; a llevarme a casa y como no era feo ni nada, acept&eacute; (cosa que ni loca hubiera aceptado del pasita aqu&eacute;l).<\/p>\n<p>Me dej&oacute; afuera del edificio, viv&iacute;amos en una especie de vecindad, en un cuarto donde la cocina y el ba&ntilde;o eran de uso compartido. Ni me di cuenta del shock que fue para ese hombre verme entrar a ese lugar, en un barrio todo sucio y feo. De hecho, me acuerdo que hasta le dije que se fuera por una ruta distinta a la que le marcaba el GPS para que no pasara por una calle peligrosa. Pero aquello era parte de mi d&iacute;a a d&iacute;a, ya me hab&iacute;an asaltado antes y por desgracia, est&aacute;bamos acostumbrados a ese estilo de vida.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, fue pregunt&aacute;ndome por mi sueldo y lo que acostumbraba a ganar, del precio de las rentas en la ciudad y, discretamente, d&aacute;ndome a entender que era mejor salirme de ese lugar. &iexcl;Que si lo sab&iacute;a yo! Ten&iacute;a m&aacute;s de una deuda sobre m&iacute; y el dinero se iba entre avanzarle a esas cuentas, la renta, la comida y la escuela de mi hijo. No ten&iacute;amos mucho, pero lo poco que ten&iacute;amos era de buena calidad, a la mala fui entendiendo que lo barato sale caro y la ropa que compraba s&iacute; era costosa, pero al menos no se desbarataba al mes de usarla. Supongo que aquello era contrastante para ese sujeto, con quien sal&iacute; a comer y de vuelta en la oficina, se ofreci&oacute; a llevarme a casa nuevamente.<\/p>\n<p>Salimos a tiempo esa vez, me regode&eacute; al ver la cara de las viejas chismosas mientras nos dirig&iacute;amos al coche y pude ver que no dejaron de vernos cuando nos fuimos. &Eacute;l se dio cuenta y platicamos al respecto, le dije que a m&iacute; no me importaba lo que otras dijeran, porque sab&iacute;a que jam&aacute;s en la vida iba a andar de zorra con alguien como mi jefe. Entre broma y broma, termin&eacute; admitiendo que era por el f&iacute;sico y no por la acci&oacute;n, logr&oacute; hacer que le dijera que s&iacute; pensar&iacute;a en tener sexo con alguien menos cateado. Eso s&iacute;, s&oacute;lo si el dinero valiera la pena la verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>El tercer d&iacute;a era el &uacute;ltimo en que &eacute;l se iba a quedar, ya no nos quedaba nada de revisar en realidad, as&iacute; que me dijo que podr&iacute;amos darle seguimiento a alguno de mis clientes para estudiar mi forma de dirigirme a la gente y ver si podr&iacute;amos replicarla en los cursos de capacitaci&oacute;n. Eso fue lo que dijo, pero cuando todos mis clientes me dijeron que era mejor vernos otro d&iacute;a, &eacute;l s&oacute;lo dijo que sali&eacute;ramos. Llegamos a un restaurante y comimos, &eacute;l le hab&iacute;a dicho a mi jefe que &iacute;bamos a hacer lo que originalmente hab&iacute;a dicho, pero nos la pasamos horas platicando de cosas ajenas al trabajo, re&iacute;mos y hasta me hizo brindar con &eacute;l por haber terminado todos los pendientes antes de tiempo.<\/p>\n<p>A ver, no era tonta, pero una tiene que hacerse la despistada. Claro que ve&iacute;a c&oacute;mo me miraba y c&oacute;mo sus ojos le brillaron al decirle, entre bromas, que tendr&iacute;a que salir a la calle a venderme para ganar m&aacute;s dinero si no nos sub&iacute;an los sueldos. Re&iacute;mos y bromeamos de la cantidad por la que estar&iacute;a dispuesta a aceptar, no pensaba salirle barata a nadie y se le dibuj&oacute; una sonrisa. Cuando me dijo que ten&iacute;a que ir por unas cosas al hotel donde se estaba hospedando, ya me las ol&iacute;a.<\/p>\n<p>&Eacute;l era m&aacute;s joven, pero todav&iacute;a unos a&ntilde;os mayor que yo, era apuesto, moreno, bien peinado y ol&iacute;a rico. Lejos de pensar en su puesto, genuinamente me agrad&oacute; pasar tiempo con &eacute;l, pero no estaba segura de dejar que la cosa escalara. Todav&iacute;a en recepci&oacute;n, le dije que lo esperaba abajo y &eacute;l insisti&oacute; en que lo ayudara. No solt&oacute; mi mano mientras est&aacute;bamos en el elevador, mi coraz&oacute;n estaba aceler&aacute;ndose, no hab&iacute;amos dicho nada directamente, pero sab&iacute;a lo que iba a pasar. Llegamos a su habitaci&oacute;n, no hab&iacute;a nada m&aacute;s que su maleta y su laptop. Sac&oacute; su cartera y vi como iban saliendo de ella los billetes de mil, nunca los hab&iacute;a visto. Uno a uno, cayeron sobre la cama, era la cantidad que hab&iacute;a dicho en el restaurante. Los tom&oacute; y los puso en mi mano, estaba temblando.<\/p>\n<p>&mdash;Para que no tenga que salir a la calle.<\/p>\n<p>Mis rodillas me traicionaron y ca&iacute; al suelo. Estaba llorando, no pod&iacute;a creerlo, quer&iacute;a mentirme a m&iacute; misma y decirme que aquello hab&iacute;a sido una broma inocente, que todav&iacute;a ten&iacute;a oportunidad de decir que no e irme. Pero, &iexcl;vamos! &iquest;A qui&eacute;n quer&iacute;a enga&ntilde;ar?<\/p>\n<p>&Eacute;l se sac&oacute; el miembro, dijo que se lo chupara. La &uacute;ltima vez que hab&iacute;a tenido intimidad hab&iacute;a sido con el padre de mi hijo, hab&iacute;an pasado a&ntilde;os de eso, pero, como dicen, lo bien aprendido nunca se olvida. Pidi&oacute; que me desvistiera y me sentara en su regazo, me comi&oacute; las tetas con hambre, pobrecillo, debi&oacute; estar aguant&aacute;ndose las ganas todos esos d&iacute;as. Sent&iacute; su carne penetrarme y cre&iacute; que me estaba dando un ataque de p&aacute;nico, pero pronto ca&iacute; en cuenta de que casi hab&iacute;a tenido un orgasmo tan s&oacute;lo por hab&eacute;rmela metido. Era todo, era lo que estaba haciendo, con qui&eacute;n lo estaba haciendo, d&oacute;nde est&aacute;bamos y, sobre todo, el motivo.<\/p>\n<p>Ser una madre soltera te enajena un poco de tu rol como mujer, dejas de pensar en ti, en tu vida, tus sue&ntilde;os y aspiraciones; todo para enfocarte en el bien de tu hijo. Hab&iacute;a olvidado la sensaci&oacute;n de una mano adulta sobre mi piel desnuda, el aroma de la intimidad y sobre todo, lo mucho que me gusta tener una verga dura dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Me puso en cuatro, me dijo que me girara para hacerla de misionero y la sac&oacute; para venirse sobre mi vientre. Cre&iacute; que eso ser&iacute;a todo, pero &eacute;l quer&iacute;a hacer valer su dinero y lo hizo. Se empez&oacute; a desvestir y le ayud&eacute; con mi boca a mantenerse firme mientras lo hac&iacute;a. Me recost&oacute; y se puso a comerme de nuevo las tetas, parec&iacute;a un beb&eacute;, excepto que &eacute;ste subi&oacute; para besarme como todo un hombre. Aquello hizo que de nuevo estuviera a punto de llegar al cl&iacute;max y no pude evitar usar mi mano para que esta vez no se me escapara.<\/p>\n<p>Apenas estaba recuper&aacute;ndome, todav&iacute;a estaba temblando cuando volv&iacute; a sentir su fierro ardiente y creo que aquello me ocasion&oacute; un segundo orgasmo, menos intenso pero era como si viera estrellas al cerrar los ojos. Lo hicimos una vez m&aacute;s y &eacute;l se fue a ba&ntilde;ar.<\/p>\n<p>Ese momento a solas, en el que me vi al espejo desde el tocador, toda despeinada, sudada, embarrada en leche de nuevo en el ombligo&hellip; pero con una sonrisa nadie iba a poder borrarme. Fue mi turno de limpiarme y al salir, &eacute;l me acerc&oacute; el bolso. Los billetes estaban ah&iacute;, a la vista de cualquier trabajador del hotel que pudo haber entrado y &eacute;l me dijo que los guardara bien.<\/p>\n<p>Volvimos a la oficina, hab&iacute;a secado mi cabello en el hotel y &eacute;l se ve&iacute;a igual de arreglado que como salimos. S&oacute;lo fue a dejarme y despedirse.<\/p>\n<p>De ah&iacute; en adelante, &eacute;l nos visit&oacute; dos veces m&aacute;s (antes de que yo renunciara), mismas en las que se repitieron mis visitas al hotel y fui agarr&aacute;ndole gusto a todo eso. Fui reconsiderando mis opciones, hac&iacute;a la misma cantidad de dinero en una hora que en todo un mes con todo y bono. Francamente, hab&iacute;a poco que pensar en ese sentido, el problema fue encontrar clientes dispuestos a pagar bien.<\/p>\n<p>Un segundo tel&eacute;fono y un par de anuncios en clasificados fue lo &uacute;nico que hizo falta para comenzar. Con el tiempo, me di cuenta de que hab&iacute;a entrado por la puerta ancha y tras ajustar mis tarifas, fui perdi&eacute;ndole el miedo y el asco a clientes raros.<\/p>\n<p>Ni golpes ni anal, esas eran mis condiciones. Bueno, eso y usar cond&oacute;n (casi me dio un infarto cuando me ca&iacute; en cuenta de que no lo hab&iacute;a usado la primera vez). Tambi&eacute;n me toc&oacute; rechazar a un par de personas, algunos por su f&iacute;sico, otros por su olor y hubo uno al que hab&iacute;a visto un par de veces en la tienda de conveniencia que hab&iacute;a cerca de la oficina, no pod&iacute;a darme el lujo de que me reconociera. Desde que lo vi de lejos, me retir&eacute; y le llam&eacute; para cancelar. Todo era en efectivo y aunque guardaba el pago antes de hacer nada, nunca recib&iacute; dinero antes de entrar en la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>No pas&oacute; mucho antes de que pagara mis deudas y as&iacute;, por fin, pude buscar una casa para mudarnos. Era un lugar cerca de la escuela de mi hijo, lejos de ser perfecta, pero al menos ya no ten&iacute;amos que compartir ba&ntilde;o ni nada. Renunci&eacute; a mi trabajo y le dej&eacute; mi n&uacute;mero personal por si mi primer cliente quisiera buscarme de nuevo, lo cual hizo.<\/p>\n<p>Con el tiempo, fui conociendo mejores clientes y hasta uno me ofreci&oacute; grabar videos para Internet, pero el riesgo de ser reconocida es demasiado alto. Con la llegada de los smartphones, me dio pavor pensar en que alguien pudiera grabar o tomarme fotos, as&iacute; que a&ntilde;ad&iacute; la regla de guardar los celulares en un caj&oacute;n.<\/p>\n<p>Varios a&ntilde;os han pasado, la demanda a veces sube y a veces, escasea y ah&iacute; fue que empec&eacute; a aficionarme a la cocina. Ahora me era m&aacute;s f&aacute;cil estar en casa para mi hijo y en un parpadeo, ya est&aacute;bamos en un mejor hogar y &eacute;l est&aacute; por empezar su carrera en rob&oacute;tica o algo as&iacute;. Todo esto gracias a este oficio en el cual me ha permitido tener m&aacute;s buenas experiencias que malas. Supongo que alg&uacute;n d&iacute;a podr&eacute; dejarlo, o tal vez sea de esas se&ntilde;oras que sigan ejerciendo hasta en el geri&aacute;trico, qui&eacute;n sabe.<\/p>\n<p>No creo que alg&uacute;n d&iacute;a me sincerar&eacute; con mi hijo, pero algo que me queda claro es que no tendr&aacute; derecho a ofenderse en caso de que alg&uacute;n d&iacute;a lo llamen &ldquo;hijo de puta&rdquo;, despu&eacute;s de todo, ahora lo es.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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