{"id":44313,"date":"2024-01-08T23:00:00","date_gmt":"2024-01-08T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-08T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-08T23:00:00","slug":"un-retiro-espiritual-budista-muy-carnal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-retiro-espiritual-budista-muy-carnal\/","title":{"rendered":"Un retiro espiritual budista muy carnal"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44313\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">43<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace cinco a&ntilde;os, a la edad de 45 a&ntilde;os, decid&iacute; hacer un retiro de un mes en un templo budista.<\/p>\n<p>No soy nada espiritual, ni m&iacute;stico ni nada que se le parezca. Simplemente buscaba un lugar apacible y tranquilo donde poder desconectar del mundanal ruido y bajar mis niveles de estr&eacute;s y ansiedad.<\/p>\n<p>No era temporada estival as&iacute; que no hab&iacute;a muchas personas, unas cincuenta.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a monjes y monjas. Todos llevaban el pelo muy corto, casi rapado en algunos casos. Hay mujeres a las que les queda muy bien una imagen a lo Sin&eacute;ad O&rsquo;Connor de cuando era joven. Y este era el caso de Catherine, una de las monjas que nos impart&iacute;an cursos de meditaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Catherine no era espa&ntilde;ola sino de Escocia. Hablaba el espa&ntilde;ol con un marcado acento anglosaj&oacute;n. Era alta, 1,76 m, con ojos azules. Llevaba el cr&aacute;neo rapado al cero, pero se intu&iacute;a que su pelo era de color rubio. De lo delgada que estaba, por una dieta muy estricta que se impon&iacute;a, se la ve&iacute;a escu&aacute;lida. Pero era muy atractiva y hermosa de cara.<\/p>\n<p>Monjes y monjas que hac&iacute;an las veces de monitores eran 15. El resto de las 35 personas &eacute;ramos visitantes que por diferentes razones quer&iacute;amos pasar all&iacute; una temporada.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a un sinf&iacute;n de casetas esparcidas por la finca (esta calculo que tendr&iacute;a 5 ha. de extensi&oacute;n).<\/p>\n<p>Eran como bungal&oacute;s de 35 m&sup2;, de uso individual, con ba&ntilde;o y duchas incluidos. En estas casetas se hacen retiros de semanas, meses e incluso a&ntilde;os. En el recinto con su respectivo templo tienes todas tus necesidades b&aacute;sicas cubiertas, pero no esperes grandes comodidades ni lujos. Mi bungal&oacute; era el n&ordm; 53.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a un programa de eventos a seguir. En una sala grande el monje que dirig&iacute;a el templo y el resto del conglomerado, nos hablaba de la historia de Buda y los diferentes budismos que existen; nos ense&ntilde;aba algo de doctrina; y tambi&eacute;n nos refer&iacute;a de las ventajas de la alimentaci&oacute;n vegana. Entre otras charlas.<\/p>\n<p>La monja a la que le toc&oacute; estar con nuestro grupo fue precisamente Catherine. Ella nos iba instruyendo en todo lo referente a log&iacute;stica. Por ejemplo, el templo estaba a una altitud tan importante que no hab&iacute;a conexi&oacute;n a internet y ni siquiera l&iacute;nea telef&oacute;nica. Los tel&eacute;fonos los ten&iacute;amos para sacar fotos y grabar videos, era lo &uacute;nico que pod&iacute;as hacer con ellos.<\/p>\n<p>En las clases de meditaci&oacute;n que nos impart&iacute;a Catherine, yo disfrutaba mucho. Me encantaba o&iacute;rla dar instrucciones con ese acento tan peculiar. Y cuando nos daba yoga, con sus posturitas de rigor, yo no pod&iacute;a evitar que se me pusiera morcillona. En vez de relajarme en sus clases, que ese era el objetivo, sal&iacute;a excitado y empalmado como un mulo.<\/p>\n<p>En una de las excursiones que hac&iacute;amos para recoger setas y otros comestibles, Catherine tropez&oacute;, y si no es por m&iacute; que la sujeto por la cintura, se hubiera roto la crisma contra el suelo empedrado. Yo, aprovechando la ocasi&oacute;n, le apret&eacute; bien de la cintura y le magre&eacute; un poco el bajo vientre y la espalda. Ella se dio cuenta de mis intenciones y ruboriz&aacute;ndose, se puso un poco colorada. Cuando los compa&ntilde;eros del grupo le preguntaban del porqu&eacute; de su rojez facial, ella se lo achacaba al susto.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de este suceso, durante un tiempo Catherine se mostraba distante y esquiva conmigo. Pero yo sab&iacute;a que le gustaba, si no, me hubiera delatado el mismo d&iacute;a de mi atrevimiento. Solo era aturdimiento y timidez lo que la mov&iacute;a a evitarme, no hab&iacute;a resentimiento.<\/p>\n<p>Una noche de luna llena y muy estrellada, yo me encontraba a unos metros de mi caseta tumbado sobre el c&eacute;sped, contemplando el firmamento mientras reflexionaba sobre mi vida. En esto que escucho unos pasos detr&aacute;s de m&iacute;, alguien me toca en la espalda, me doy la vuelta. Era Catherine.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; haces aqu&iacute; tan solitario? &ndash;me pregunta.<\/p>\n<p>&ndash;Contemplando el firmamento y disfrutando de los sonidos nocturnos que nos proporciona la naturaleza. &iexcl;Qu&eacute; envidia vivir as&iacute; todo el a&ntilde;o! &ndash;le contesto, al mismo tiempo que observo que se me acerca y se sienta a mi lado.<\/p>\n<p>Me comenta que la vida all&iacute; es muy dura, sobre todo en invierno. Pero eso s&iacute;, aunque los preceptos del budismo theravada son muy estrictos, en su comunidad son m&aacute;s liberales, algo hippies, y practican un tipo de budismo mahayana sui g&eacute;neris, sin muchas restricciones ni normas.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que hablamos no puedo reprimir acariciarle un brazo, hac&iacute;a relente y lo ten&iacute;a fr&iacute;o. Decidimos entrar en mi caseta, le preparo un t&eacute; y seguimos charlando de nuestras vivencias del pasado y de nuestros planes de futuro.<\/p>\n<p>En esto que ya no puedo retrasar m&aacute;s besar sus carnosos labios y me acerco para bes&aacute;rselos. Pero se me adelanta, y sacando su lengua me lame los m&iacute;os. La abrazo, le acaricio desde la nuca hasta la cintura toda la espalda. Ella no deja de besarme y lamerme el rostro. Me mordisquea las orejas y me dice en susurros:<\/p>\n<p>&ndash;Estoy deseando sentirte dentro. Que abras mis carnes con tu f&eacute;rreo y c&aacute;lido miembro.<\/p>\n<p>Nos apresuramos a desprendernos de los cuatro harapos que nos cubren las pieles. De pie, como est&aacute;bamos, le levanto una pierna con mi mano y ella se introduce mi polla en su acaparadora y h&uacute;meda almeja. Entra bien, muy suave. Estamos en esta posici&oacute;n un buen rato, hasta que Catherine decide engancharse de mi cuello. Con sus piernas hace otro tanto abrazando con sus muslos y pantorrillas mi cintura. Yo la sujeto a la altura de sus cachas apret&aacute;ndola contra mi vientre. La subo unos 17 cm y la Ley de la Gravedad hace el resto del trabajo baj&aacute;ndola, cayendo sobre mi rabo con fuerza hasta que mi huevos le hacen de tope. Una y otra vez repetimos esta operaci&oacute;n. Mis brazos resisten bien el peso de su escu&aacute;lido cuerpo.<\/p>\n<p>Disfruto de la visi&oacute;n que me ofrece su cabalgada. Noto que comienza a sudar, su cr&aacute;neo rapado brilla y algunas gotas de sudor empiezan a caerle por la frente. Pegada a m&iacute; como una lapa a su roca, restregaba sus tetas y vientre por mi torso. A m&iacute; tambi&eacute;n el sudor me comienza a resbalar por la espalda.<\/p>\n<p>&ndash;Me excita mucho que me monten as&iacute;. Yo enlazada a mi macho mientras la gravedad me facilita unas embestidas bien fuertes y profundas. &iexcl;Me corro, cari&ntilde;o! &iexcl;Joder! &ndash;parloteaba Catherine, entre jadeos y gemidos cada vez m&aacute;s intensos.<\/p>\n<p>La fui bajando poco a poco de su particular tiovivo, con cuidado, porque a&uacute;n estaba extasiada, ensimismada, gozando de los &uacute;ltimos estertores del visceral orgasmo que acababa de sentir.<\/p>\n<p>La tumbo en el catre y en la postura del misionero me la sigo follando. Ella vuelve a rodear mi cintura con sus piernas, a modo de tenazas, apretando sus pies contra mis nalgas para que no pueda desengancharme (es algo que no tengo pensado hacer, precisamente).<\/p>\n<p>La perforo una y otra vez a buen ritmo. Observo la cara de lascivia que pone, es vicio en estado puro. Vuelve a decir que se corre y me pega un bocado en la barbilla que casi me la corta con sus incisivos dientes.<\/p>\n<p>Nos desenganchamos, esta vez s&iacute;, y me pongo de pie. Ella de rodillas ante mi verga espera impaciente los chorros de la vida. Yo la sujeto por el cr&aacute;neo, a la altura del cogote, y le acerco su rostro a mi nabo. Este comienza ya a babear un poco de ag&uuml;illa.<\/p>\n<p>Catherine le pega un par de chupetazos en la punta y al instante salen los ocho disparos de esperma que ya no pude contener m&aacute;s. Ella se carcajea mientras le embadurno la cara y el cr&aacute;neo de lefa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, con mis manos, le extiendo la lechada a modo de mascarilla facial y de crece pelo, por toda la cara y cabeza.<\/p>\n<p>Una hora despu&eacute;s ten&iacute;a la &uacute;ltima clase de meditaci&oacute;n del d&iacute;a. Catherine me dijo que la dar&iacute;a con toda la cara y cuero cabelludo brillantes por mi esperma, que no se duchar&iacute;a. Adem&aacute;s, seg&uacute;n ella, el olor a semen es el mejor perfume que se pueda echar una hembra encima. Es natural al 100%.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>43 Hace cinco a&ntilde;os, a la edad de 45 a&ntilde;os, decid&iacute; hacer un retiro de un mes en un templo budista. 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