{"id":44368,"date":"2024-01-12T23:50:12","date_gmt":"2024-01-12T23:50:12","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-12T23:50:12","modified_gmt":"2024-01-12T23:50:12","slug":"la-mansion-de-d-pedro-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-mansion-de-d-pedro-2\/","title":{"rendered":"La mansi\u00f3n de d. Pedro (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44368\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Son las 7:30. D. Pedro llama a la puerta de nuestra habitaci&oacute;n. Katia y yo dormimos juntas en camastros separados y teniendo enfrente la puerta y, a un lado, el armario empotrado y cerrado con candado con herramientas que nuestro Amo usa para disciplinarnos cuando lo considera necesario.<\/p>\n<p>No hay m&aacute;s mobiliario. Desnudas como estamos no necesitamos nada m&aacute;s, seg&uacute;n opina mi amo.<\/p>\n<p>D. Pedro se marcha a su carrera matutina y algunos ejercicios para tonificarse. Nosotras, r&aacute;pidamente vamos a la cocina para preparar su desayuno y tenerlo todo listo a su regreso. Poco m&aacute;s de 1 hora.<\/p>\n<p>Entra sudoroso y se marcha al ba&ntilde;o. Nos apresuramos a ir con &eacute;l y lavarlo y secarlo tras la ducha. Le acompa&ntilde;amos al sal&oacute;n. El desayuno est&aacute; listo. Se sienta c&oacute;modamente y desayuna despacio.<\/p>\n<p>Katia se introduce a 4 patas bajo la mesa y le como los huevos y la polla. Es su trabajo diario. Mi amo quiere su polla dura y empinada y Katia es la encargada de ponerla dura cuando d. Pedro se alimenta.<\/p>\n<p>Zas, zas. Dos hostias y Katia acelera la mamada r&aacute;pidamente. Despierta co&ntilde;o!! Grita mi amo.<\/p>\n<p>Las dos recogemos la mesa y fregamos.<\/p>\n<p>D. Pedro llega a la cocina. Con camisa y pantal&oacute;n ajustados y botas altas lleva una bolsa en la mano. Me la pone en los hombros. Katia se encarga hoy de la casa, Alina vendr&aacute; conmigo.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s, d. Pedro sale hacia el jard&iacute;n trasero de la casa en direcci&oacute;n a la calesa. Trago saliva, aprieto los dientes pero le sigo. Al llegar a la calesa (un peque&ntilde;o carro de madera y acero con dos salientes para tirar de ella) vuelco la bolsa en el lugar donde se subir&aacute; d. Pedro y me dispongo entre los dos salientes para coger fuertemente cada uno de ellos y ponerme firme, espalda recta y mirada al frente.<\/p>\n<p>Un par de azotes que dejan una fina marca roja en mi culo. Zas, zas. Respingo y con un grito ahogado de inmediato con los dientes apretados me pongo a trotar tirando de la calesa.<\/p>\n<p>D. Pedro tiene prisa, el kil&oacute;metro y medio que nos separa de la zona de entrenamiento es pedregoso y de altibajos que no ayudan a la estabilidad. El doloroso l&aacute;tigo sobre mi culo y espalda lo soluciona de inmediato. Lleg&oacute; sudorosa y con el culo y espalda escocidas. D. Pedro se baja y tomo la bolsa para caminar hasta la puerta de entrada a la zona de entrenamiento.<\/p>\n<p>La pesada puerta es abierta con candado y nos introducimos en el espacio de las jaulas.<\/p>\n<p>6 jaulas de hierro en hilera. Separadas unas de otras y un espacio vac&iacute;o y sin ventanas. Hay un cierto olor acre y espeso.<\/p>\n<p>Las mujeres dentro de las celdas. Desnudas, rapadas y depiladas est&aacute;n de rodillas con las manos tomando los barrotes y la mirada al frente para observar la escena, tal y como el entrenador les tiene ordenado. En cuanto han o&iacute;do la puerta abrirse se colocan en la posici&oacute;n r&aacute;pidamente. No hacerlo a tiempo significa probar el l&aacute;tigo.<\/p>\n<p>Mi amo se queda en el centro frente a ellas un momento, luego se desnuda despacio mientras yo recojo su ropa y la cuelgo. Rauda, me pongo entre sus piernas y le hago una larga comida de huevos y polla delante de todas que deben estar mirando obligatoriamente.<\/p>\n<p>Son normas del amo. Me aparto y me coloco de rodillas tras &eacute;l. Todas las hembras pueden observar a su entrenador desnudo y con la larga y dura polla empinada y el fino y largo l&aacute;tigo de doma en su mano derecha. Una visi&oacute;n que deja bien claro quien manda y qu&eacute; les espera.<\/p>\n<p>D. Pedro abre una a una las 5 jaulas que est&aacute;n ocupadas. Una a una las hembras van saliendo a cuatro patas y son acariciadas en su culo. La jaca irlandesa, como gusta de llamar a una blanca y pecosa irlandesa de grandes tetas y buen culo es azotada por no salir de la celda a tiempo. Dos secos azotes marcan sus nalgas, da un respingo y aprieta los dientes mientras se apresura.<\/p>\n<p>El entrenamiento de posturas de sumisi&oacute;n comienza.<\/p>\n<p>Uno!! Grita mi amo y todas se apresuran a ponerse de rodillas, la espalda recta y las manos en la nuca con los brazos muy abiertos y separados.<\/p>\n<p>Suena el silbido del l&aacute;tigo corrigiendo posturas sin que se oiga un s&oacute;lo quejido. Los cuerpos se retuercen y se acomodan a sus &oacute;rdenes lo mejor que pueden.<\/p>\n<p>Tres!!! D. Pedro cambia a la siguiente postura sin descanso. Los cuerpos desnudos se ponen en cuatro, inclinan su cabeza hacia abajo hasta poner la mejilla en el fr&iacute;o suelo, suben el culo al m&aacute;ximo, abren las piernas y colocan los brazos hacia adelante, pegados al suelo. D. Pedro corrige sin miramiento azotando duro el culo y la entrepierna A algunas le tiemblan las piernas&#8230; S&oacute;lo 8 d&iacute;as de estancia&#8230; Es dif&iacute;cil hacerlo perfecto&#8230; No es problema de d. Pedro. Simplemente azota y espera respuesta. La semana anterior se explic&oacute; perfectamente. Esas son sus escuetas palabras mientras el l&aacute;tigo le ayuda a corregirles.<\/p>\n<p>5!!!, 7!!!, cuerpos desnudos sudorosos se amoldan a las 10 posiciones b&aacute;sicas que el entrenador les ordena.<\/p>\n<p>Miradas de s&uacute;plica y l&aacute;grimas recorriendo las mejillas. Hay que aprender r&aacute;pido. Cansadas y marcadas terminan el entrenamiento. Un chasquido del l&aacute;tigo en el aire y todas se colocan de rodillas con las manos a la espalda y la boca abierta delante de su jaula. Deben agradecer su entrenamiento con una buena mamada.<\/p>\n<p>Una a una lamen y comen huevos y polla y luego entran en la jaula. All&iacute; quedan hasta que Katia y yo volvamos para repartir su escasa comida y el peque&ntilde;o cuenco con agua.<\/p>\n<p>Una breve mirada antes de cerrar la puerta me deja ver los rostros llorosos y sometidos. No hay tiempo para pensar en ellas. Tomo la bolsa, me coloco de nuevo en la calesa y el seco azote en el culo me pone en marcha hacia la casa donde seguir&eacute; sirviendo a mi amo junto a Katia. Aprieto los dientes y tiro hacia adelante.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Son las 7:30. D. Pedro llama a la puerta de nuestra habitaci&oacute;n. 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