{"id":44402,"date":"2024-01-15T23:00:00","date_gmt":"2024-01-15T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-15T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-15T23:00:00","slug":"una-enfermera-muy-eficiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-enfermera-muy-eficiente\/","title":{"rendered":"Una enfermera muy eficiente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44402\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">44<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hace trece a&ntilde;os, a la edad de 37 a&ntilde;os, tuve que ingresar en un hospital para ser operado de una hernia inguinal.<\/p>\n<p>Todo el personal sanitario fue muy atento conmigo, pero desde el primer d&iacute;a de mi ingreso not&eacute; que una enfermera pon&iacute;a mucho inter&eacute;s en m&iacute;. Para ella hab&iacute;a sido un flechazo, amor a primera vista. El hecho de enterarse de que yo ten&iacute;a pareja, no le hizo desistir de su actitud insinuante. Los flirteos y tonteos hacia mi persona siguieron con todo descaro.<\/p>\n<p>La enfermera se llamaba Paula, ten&iacute;a 29 a&ntilde;os y era de aspecto muy interesante. Talla 1,60 m, de cuerpo delgado, con media melena color casta&ntilde;o hasta los hombros y usaba gafas de pasta que le daban un aire de empollona muy caracter&iacute;stico de algunas enfermeras (con el tiempo descubr&iacute; que se empollaba de todo).<\/p>\n<p>Cuando me tra&iacute;a la bandeja con el desayuno o el almuerzo siempre me dec&iacute;a frases como &ldquo;Este guapet&oacute;n que no pase hambre&rdquo; y yo pensaba &ldquo;Contigo en la cama seguro que no la pasar&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>Casi siempre se desped&iacute;a de m&iacute; con un gui&ntilde;o o con una sonrisa picarona.<\/p>\n<p>Ya el primer d&iacute;a de estancia me hab&iacute;a puesto tan cachondo con sus coqueteos y roneos que aquella misma noche me la tuve que cascar de lo lindo. Al no poder moverme de la cama me la limpi&eacute; como pude con unos Kleenex y me qued&eacute; dormido muy relajado.<\/p>\n<p>Paula siempre hac&iacute;a o el turno de ma&ntilde;anas o el de noches, as&iacute; que, nunca coincid&iacute;a con mi chica pues esta sol&iacute;a venir por las tardes a visitarme.<\/p>\n<p>El caso es que por la ma&ntilde;ana irrumpe Paula en mi habitaci&oacute;n para asearme y rasurarme la entrepierna ya que unas horas m&aacute;s tarde me llevar&iacute;an a quir&oacute;fano para la intervenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me lava todo el cuerpo con mucha parsimonia y como recre&aacute;ndose con la vista, contemplando mi cuerpo desnudo bien trabajado a base de deporte.<\/p>\n<p>Cuando llega a mi entrepierna me coge el pene y me lo descapulla. Se da cuenta que por la noche me masturb&eacute; al ver restos de mi semen dentro del prepucio. Estaban cuajados ya. Paula me mira de soslayo con una media sonrisa y me dice:<\/p>\n<p>&ndash;Ya veo que ayer tuviste juerga. &iquest;Echas de menos a tu chica?<\/p>\n<p>&ndash;La verdad es que cuando me la pel&eacute; no pens&eacute; en ella, precisamente &ndash;le contesto, intentando tomar la delantera y ser m&aacute;s descarado que ella.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Y en qui&eacute;n pensabas entonces?<\/p>\n<p>&ndash;Espero que no te ofendas, pero mientras me la zurraba pensaba en ti.<\/p>\n<p>&ndash;Vaya, vaya &ndash;fue la escueta respuesta que me dio mientras con una esponja frotaba con fuerza mi glande y prepucio para dejarlos bien limpios de restos esperm&aacute;ticos y de orina. No pude evitar que el miembro se me pusiera morcill&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s cogi&oacute; una maquinilla de afeitar y comenz&oacute; a rasurarme el pubis y las ingles.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n la pas&oacute; por el escroto y el pene. Este ya estaba m&aacute;s tieso que un m&aacute;stil.<\/p>\n<p>Paula actuaba como quit&aacute;ndole importancia al asunto, pero la verdad es que no todos los pacientes reaccionan de esta manera. Ella era consciente de que mi verga estaba inhiesta por su actitud de tonteos y piropos descarados del &uacute;ltimo d&iacute;a. Se sent&iacute;a responsable y la enorgullec&iacute;a. En ocasiones soltaba alg&uacute;n suspiro y gemido acalorados, mientras segu&iacute;a rasurando la zona.<\/p>\n<p>Se pasaba mi rabo de mano en mano al tiempo que cog&iacute;a la maquinilla con la que le facilitaba mejor el rapado inguinal.<\/p>\n<p>Una vez terminada la rapa, al ver en qu&eacute; estado estaba mi miembro (todo empalmado y ya goteando incluso), me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;Y ahora, &iquest;qu&eacute; hacemos con esto? &iquest;Vas a ir as&iacute; al quir&oacute;fano? Jajaja<\/p>\n<p>Abri&oacute; un bote que conten&iacute;a gel cicatrizante y me lo fue untando y repartiendo por pubis, ingles, test&iacute;culos y polla. Me masajeaba con &iacute;mpetu. En el nabo se paraba m&aacute;s, agarr&aacute;ndolo por la base con las dos manos y solt&aacute;ndolo al llegar a la punta del capullo. Repiti&oacute; esta operaci&oacute;n varias veces. Me dej&oacute; todo el tronco del nabo bien empapado de aquella crema. Luego recogi&oacute; los utensilios y se despidi&oacute; con un &ldquo;Buena suerte en la intervenci&oacute;n, guapo&rdquo;.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Joder con la calientapollas! &ndash;pens&eacute;&ndash;. &iquest;Y ahora qu&eacute; hago?<\/p>\n<p>No pod&iacute;a masturbarme porque en un rato me llevar&iacute;an al quir&oacute;fano y tampoco era plan de llevar la polla llena de restos de semen. La &uacute;nica soluci&oacute;n era distraer a la mente con temas que no tuvieran nada que ver con el sexo para que se me bajara el hinchaz&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando me vinieron a buscar y me sacaron por el pasillo, todas las enfermeras me desearon suerte y Paula con una sonrisa socarrona y con mucha sorna me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;A ver si consiguen bajarte la hinchaz&oacute;n&hellip; de la hernia.<\/p>\n<p>Yo pens&eacute; para mis adentros &ldquo;Menuda faena me has hecho. Me las pagar&aacute;s en cuanto vuelva&rdquo;.<\/p>\n<p>Volv&iacute;, pero con tanta anestesia que se me pas&oacute; buena parte de la tarde sin enterarme de nada. Por la noche, ya m&aacute;s despejado, aprovech&eacute; para machacarme la picha, aunque con cuidado para no da&ntilde;ar los puntos de sutura que me pusieron en la ingle. Pero era m&aacute;s mi ansia de procurarme algo de alivio en los huevos, descargando una buena lechada, que el dolor que pudiera provocarme en la ingle reci&eacute;n intervenida.<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana volvi&oacute; a aparecer Paula, para depararme las labores higi&eacute;nicas de rigor.<\/p>\n<p>Otra vez me lava todo el cuerpo par&aacute;ndose con mucho esmero en la zona operada. Despu&eacute;s vuelve a limpiarme los genitales. Observa que tengo restos de cuajada y me comenta que soy muy guarro, que parezco un mandril.<\/p>\n<p>&ndash;Pensar&iacute;as en m&iacute;, al menos, cuando te la sacud&iacute;as, &iquest;no? &ndash;me suelta.<\/p>\n<p>&ndash;Por supuesto. Sobre todo porque me dejaste con la miel en los labios y eso increment&oacute; mi deseo en ti &ndash;le contesto.<\/p>\n<p>Paula no hac&iacute;a m&aacute;s que frotarme el capullo con unas toallitas para eliminar todo resto de lechada que pudiera haber. A continuaci&oacute;n me unt&oacute; esta vez un gel hidratante por el pubis, verga y cojones. A medida que me lo untaba me magreaba con energ&iacute;a la entrepierna. Volvi&oacute; a conseguir pon&eacute;rmela m&aacute;s tiesa que un bate de beisbol. Friega que te friega sob&aacute;ndome los huevos y la polla. De repente, acerca su cara a mi pubis y se zampa medio rabo. Me lo mastica como si quisiera saborearlo al m&aacute;ximo. Le pega unos buenos morreos al capullo. En eso que se escucha una voz en el pasillo que dice:<\/p>\n<p>&ndash;Paula te reclaman en la habitaci&oacute;n 5. Acude enseguida por favor.<\/p>\n<p>En esto que Paula se despide de mi con un piquito en la boca, dej&aacute;ndome el sabor de mi polla en los labios y se retira dici&eacute;ndome:<\/p>\n<p>&ndash;En un cuarto de hora vuelvo y remato la faena, &iexcl;t&iacute;o buenorro!<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Otra vez se va dej&aacute;ndome un calent&oacute;n de a&uacute;pa la muy calienta-braguetas! &ndash;pens&eacute;, ya mosqueado.<\/p>\n<p>Y otra vez me toca hacer otra gayola pensando en lo puta interruptus que estaba resultando ser esta Paula.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente la misma historia. Pero esta vez, cuando me la estaba mamando y la vuelven a llamar para no s&eacute; qu&eacute; recado de los cojones, la sujeto del cabello y le digo:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;No te ense&ntilde;aron en la Facultad que antes de empezar otro trabajo primero hay que rematar la faena que se tiene entre manos? De hoy no te libras. Vas a saborear mi lechada y tragarte hasta la &uacute;ltima gotita que salga de mi uretra. Me queda un minuto para correrme, despu&eacute;s vete a donde quieras. Eres una cerda y a las chicas como t&uacute; hay que llenarles la boquita de leche merengada.<\/p>\n<p>Mientras le dec&iacute;a todas estas cochinadas para excitarme al m&aacute;ximo y correrme pronto, ella no hac&iacute;a m&aacute;s que resoplar y bufar de lo cachonda que se estaba poniendo con la situaci&oacute;n. Adem&aacute;s, le excitaba mucho que le llamara cerda y guarra.<\/p>\n<p>Se meti&oacute; una mano dentro del pantal&oacute;n del uniforme y como que comenz&oacute; a frotarse el higo. Se corri&oacute; pr&aacute;cticamente al mismo momento que yo.<\/p>\n<p>Mientras eyaculaba en su boca ella experimentaba unos espasmos, fruto de su propio orgasmo, que le obligaban a cerrar los maxilares superior e inferior y morderme la polla con fuerza. Al mismo tiempo que me corr&iacute;a como efecto de un placer inmenso, a su vez, experimentaba un dolor atroz por la fuerte dentada que me estaba infligiendo por su incontrolada rigidez maxilofacial. Algo de lefa se trag&oacute;, pero la mayor&iacute;a se le sal&iacute;a por la comisura de los labios resbalando por la barbilla y por mis huevos.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, por la ma&ntilde;ana, Paula no apareci&oacute; en mi habitaci&oacute;n. Pregunt&eacute; por ella y me dijeron que ese d&iacute;a hac&iacute;a el turno de noche. Aquella ma&ntilde;ana me ase&oacute; una enfermera de 60 a&ntilde;os muy ruda, con cara de pocos amigos. Yo extra&ntilde;aba a mi Paula y sus masajes.<\/p>\n<p>Por la tarde vino mi chica a visitarme. Ella estaba enterada de todo pues somos una pareja abierta, muy liberales y muy putos. Cuando me pregunt&oacute; qu&eacute; tal la ma&ntilde;ana, le contest&eacute;:<\/p>\n<p>&ndash;Muy bien, casi no tengo dolor ya. Pero esta ma&ntilde;ana no vino Paula, hoy hace el turno de noche.<\/p>\n<p>&ndash;Pues quiero que cumplas como un hombre esta noche. T&iacute;rate a esa furcia, s&aacute;cale la tonter&iacute;a &ndash;fue su contestaci&oacute;n y claro, los deseos de mi mujer son &oacute;rdenes para m&iacute;.<\/p>\n<p>Mi mujer, aprovechando que ten&iacute;a el piso para ella sola aquellas noches, se iba llevando a diversos amigos, para que le calentaran la cama y la enfriaran a ella. No le gusta dormir sola. Yo, con mi eficiente enfermera Paula, intentar&iacute;a hacer lo mismo. Ten&iacute;a mucho esperma acumulado y quer&iacute;a descargarlo en ella.<\/p>\n<p>Por fin llegaron las 22 h. La voz de Paula ya se escucha por los pasillos. En esto que asoma su rostro por la puerta y me pregunta:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Qu&eacute; tal el d&iacute;a?<\/p>\n<p>&ndash;Bien, pero te echaba de menos &ndash;le digo.<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Ay, zalamero! M&aacute;s tarde vengo por aqu&iacute; y me cuentas &ndash;y se despide con un gui&ntilde;o de ojos tan sugerente que me activ&oacute; el miembro. Ella ven&iacute;a con ganas de guerra. Sus intenciones eran las mismas que las m&iacute;as.<\/p>\n<p>Ya pasadas las 00:30 h, aparece por el umbral de la puerta. Me comenta que su compa&ntilde;era de turno ya se acost&oacute; y que ella ven&iacute;a a hacerme un poco de compa&ntilde;&iacute;a.<\/p>\n<p>Entonces, despu&eacute;s de una escueta charla sobre lo que hicimos durante el d&iacute;a, la comienzo a acariciar y le beso el cuello. Ella se deja. Mientras, acerca una mano a mi entrepierna por debajo de las mantas y me la soba. Yo le pido que me monte, que me cabalgue como una buena jinete. No se lo piensa dos veces y en cinco segundos se quita la casaca, el pantal&oacute;n, el sujetador y las bragas. Se mete conmigo en la cama, se sube a mi polla y se la calza de una embestida. Ten&iacute;a el chocho tan caliente y mojado que no le cost&oacute; ni un segundo zamp&aacute;rsela entera por su boca inferior.<\/p>\n<p>Comienza la follada con un ritmo medio, un empell&oacute;n cada dos segundos, para poco a poco ir subiendo el ritmo. Al mismo tiempo, nos besamos y lamemos con una pasi&oacute;n desbordada todo el rostro, orejas, cuello y pezones.<\/p>\n<p>A ella se la nota acalorada. Jadea y resopla mientras comienza a sudar por la frente. Sus gafas se empa&ntilde;an y se las quita. Observar su cara de vicio no tiene precio, casi babeaba.<\/p>\n<p>Ahora ya me folla a buen ritmo. Nuestros pubis chasquean con fuerza. Al cabo de unos diez minutos suelta un alarido y me muerde con garra un hombro. Era la se&ntilde;al que yo estaba esperando. Entonces, aprovechando sus &uacute;ltimos espasmos y contracciones vaginales, la agarro por las caderas y, acelerando el ritmo que Paula comenzaba a bajar, consigo llegar al cl&iacute;max. Le riego bien las paredes internas de su concha y empujo con fuerza, intentando mandarle el m&aacute;ximo de esperma posible a su &uacute;tero. Buscaba dejarla pre&ntilde;ada. Que le quedara un bonito recuerdo de nuestro encuentro.<\/p>\n<p>Nos quedamos abrazados y acurrucados hasta que nos invadi&oacute; el sue&ntilde;o.<\/p>\n<p>Sobre las cinco de la ma&ntilde;ana vino la compa&ntilde;era a despertarnos. Le dijo a Paula que se fuera arreglando, que era tarde y que hab&iacute;a que hacer la ronda final por las habitaciones antes de terminar el turno.<\/p>\n<p>Paula me coment&oacute; que esa ma&ntilde;ana me dar&iacute;an el alta. Me dej&oacute; su n&uacute;mero de tel&eacute;fono anotado en un posi sobre mi mesilla y me dijo:<\/p>\n<p>&ndash;Ll&aacute;mame para quedar alg&uacute;n d&iacute;a e ir al cine o a cenar. No me importa que est&eacute;s casado.<\/p>\n<p>&ndash;Por supuesto que te llamar&eacute;. No es f&aacute;cil encontrar una enfermera tan eficiente y complaciente como t&uacute; en estos tiempos &ndash;le asever&eacute;.<\/p>\n<p>Fuimos amantes durante un largo tiempo, hasta que un buen d&iacute;a Paula se ech&oacute; novio. Este estaba en contra de las relaciones abiertas y ella decidi&oacute; romper con lo nuestro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>44 Hace trece a&ntilde;os, a la edad de 37 a&ntilde;os, tuve que ingresar en un hospital para ser operado de una hernia inguinal. Todo el personal sanitario fue muy atento conmigo, pero desde el primer d&iacute;a de mi ingreso not&eacute; que una enfermera pon&iacute;a mucho inter&eacute;s en m&iacute;. 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