{"id":44411,"date":"2024-01-16T23:00:00","date_gmt":"2024-01-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-16T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-16T23:00:00","slug":"la-psiquiatra-la-escalera-del-descenso-1-de-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-psiquiatra-la-escalera-del-descenso-1-de-8\/","title":{"rendered":"La psiquiatra: La escalera del descenso (1 de 8)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44411\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La doctora M&oacute;nica Ricaldi ten&iacute;a delante de si al que ser&iacute;a el &uacute;ltimo paciente de su vida, al menos al &uacute;ltimo que le prestar&iacute;a atenci&oacute;n profesional; sin embargo en ese instante ni en sus mas locos sue&ntilde;os habr&iacute;a podido imaginar lo que le iba a suceder en el futuro cercano.<\/p>\n<p>Aquel d&iacute;a recib&iacute;a por primera vez a Miguel Ceres en su elegante consultorio de la exclusiva torre de especialidades Capricon, fruto del esfuerzo de construir durante a&ntilde;os una prestigiosa carrera en la psiquiatr&iacute;a. El chico rondaba los 19 a&ntilde;os y estaba all&iacute; sentado de manera enjuta mirando al escritorio que separaba a ambos. Normalmente no ve&iacute;a a aquel tipo de casos en su consulta del d&iacute;a a d&iacute;a, en parte porque sus honorarios eran bastante elevados y en parte porque colindaban con actuaciones cercanas con la polic&iacute;a y era algo que ella prefer&iacute;a evitar.<\/p>\n<p>Por comodidad los d&iacute;as se le iban en pacientes depresivos, ansiosos, bul&iacute;micos y sus opuestos. Tan rutinaria era su consulta que cuando su colega, el doctor Max le propuso ver a Miguel Ceres como un caso especial y la puso en antecedentes, despert&oacute; en ella su curiosidad. Ella se limitar&iacute;a a examinarlo por 3 sesiones y dar un veredicto sobre si el muchacho representaba un peligro para otras personas, su caso era tan particular que analizarlo podr&iacute;a llevarla a tener un avanza significativo en su carrera profesional. As&iacute; que sin pens&aacute;rselo mucho acept&oacute; fascinada a hacerlo pro-bono. Aquellos casos eran los que la hab&iacute;an llevado a estudiar psiquiatr&iacute;a.<\/p>\n<p>Mir&aacute;ndolo bien, fuera de su posici&oacute;n enjuta y su delgadez que no parec&iacute;a del todo sana; Miguel era un chico guapo, un poco mas alto que la doctora que med&iacute;a sus buenos 1,74 metros. Ten&iacute;a una cabellera casta&ntilde;a desordenada y unos ojos almendrados muy grandes rodeados por sendas ojeras.<\/p>\n<p>&ldquo;Bienvenido Miguel, soy M&oacute;nica y ser&eacute; tu doctora; puedes hablarme de &ldquo;t&uacute;&rdquo; si as&iacute; lo deseas&rdquo;. Miguel le devolvi&oacute; una r&aacute;pida mirada y volvi&oacute; a bajar la vista murmurando un t&iacute;mido &ldquo;Gracias&rdquo; y como nada mas sucedi&oacute;, la doctora M&oacute;nica comenz&oacute; con la consulta. Not&oacute; que ahora ten&iacute;a un ligero temblor en la mano.<\/p>\n<p>&ldquo;Miguel, quiero que te relajes y me digas si sabes porqu&eacute; est&aacute;s aqu&iacute;&rdquo;. Miguel no respondi&oacute; pero volvi&oacute; a echarle otro vistazo a la doctora, esta vez se detuvo una fracci&oacute;n de tiempo mas en mirar su rostro y quiz&aacute; dos fracciones mas en el escote de su blusa negra en el cual se adivinaban un par de pechos generosos. La doctora M&oacute;nica no estaba segura si de verdad hab&iacute;a mirado su escote por un segundo y por reflejo se cerr&oacute; mas la bata blanca que llevaba puesta.<\/p>\n<p>De pronto Miguel sac&oacute; una caja de golosinas y de ellas sac&oacute; una especie de panqu&eacute; de chocolate.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; comes? &mdash;Le pregunt&oacute; la doctora M&oacute;nica.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esto?, son unos chocolates que me dio el doctor Max para que me entretuviera el hambre si me pon&iacute;a nervioso. &iquest;Quiere uno? &mdash;y le desliz&oacute; por la mesa y sin hacer contacto visual la cajita de chocolates.<\/p>\n<p>Aqu&eacute;l era un truco del doctor Max para hacer hablar a sus pacientes. La doctora M&oacute;nica dud&oacute; si tomar uno, normalmente no le gustaba comer entre comidas y tendr&iacute;a que lavarse de nuevo los dientes, cosa que no apetec&iacute;a; al final acept&oacute; d&aacute;ndole una peque&ntilde;&iacute;sima mordida.<\/p>\n<p>Aquello ten&iacute;a la forma y consistencia de un chocolate de trufa pero el sabor picante del c&uacute;rcuma y a la vez que se mezclaba con un raro sabor maracuy&aacute;. Picante, dulce y frutal a la vez; sinti&oacute; que le dej&oacute; un sabor caliente en la boca y que su aliento se cubr&iacute;a de c&uacute;rcuma. Estuvo a punto de escupirlo pero para ganarse a su paciente.<\/p>\n<p>Entonces Miguel sac&oacute; una Cherry Coke del bolsillo de su hoodie y se dispuso a beberla como si se le fuera la vida en ello. A la doctora M&oacute;nica comenzaba a preocuparle el asunto y sin embargo se percat&oacute; que Miguel se comenzaba a relajar y ello le dio pie a iniciar la consulta.<\/p>\n<p>Conforme la doctora M&oacute;nica comenzaba con las preguntas Miguel iba distendiendo en el asiento y comenzaba a sonre&iacute;r, comenz&oacute; a mirarla directamente y cada pregunta respond&iacute;a con mas confianza. Fue entonces que ella se dispuso entrar en materia.<\/p>\n<p>&mdash;Dime Miguel, &iquest;Sabes porqu&eacute; est&aacute;s aqu&iacute;? &mdash;le solt&oacute; de pronto.<\/p>\n<p>&mdash;Es por lo de mi mam&aacute; y mi hermana &iquest;no? &mdash;respondi&oacute; como no queriendo la cosa.<\/p>\n<p>&mdash;Es imprescindible saber lo que las llev&oacute; a ese estado, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;amos llamarlo?&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Locas&hellip; &mdash;respondi&oacute; el imp&aacute;vido.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, locura no es un t&eacute;rmino que se use en la medicina moderna y no me refiero a eso. Sino a toda la situaci&oacute;n, tienes que comprender que es una situaci&oacute;n muy delicada y todo indica que tu eres el responsable.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Yo?, pero si yo solo soy el hijo de la casa &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a haber tenido que ver en todo eso?<\/p>\n<p>&mdash;Miguel, si quieres que te ayude y de verdad que necesitas a alguien que te apoye en esto; tienes que decirme la verdad y sin rodeos.<\/p>\n<p>Miguel esboz&oacute; una leve sonrisa y la mir&oacute; de una forma un tanto rara antes de bajar la vista a su escote por un instante antes de responder.<\/p>\n<p>&ldquo;Doctora, me gusta su sost&eacute;n negro de encaje. Le va muy bien con ese par de tetas&rdquo;. La doctora M&oacute;nica se sonroj&oacute; y muy a su pesar volvi&oacute; su vista a su escote. Si bien, este dejaba ver delicadamente el nacimiento de sus pechos, en el mismo no se apreciaba su sujetador, el cu&aacute;l en efecto era de encaje negro.<\/p>\n<p>No pudo evitar sorprenderse y cuando regres&oacute; la vista a Miguel este ten&iacute;a una sonrisa un tanto boba y un tanto divertida. La doctora no pudo evitar enfadarse y apenas se pudo contener cuando lo reprendi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Acosar a tu m&eacute;dico tratante solo te va a dar un boleto directo a la c&aacute;rcel Miguel. Si vuelves a hacer un comentario as&iacute; voy a dar un diagn&oacute;stico desfavorable de ti &iquest;qued&oacute; claro? &mdash;Lo increp&oacute; severamente.<\/p>\n<p>En aquel momento no pudo evitar llevarse a la boca otro bocado de la golosina. Y sinti&oacute; el picor de la c&uacute;rcuma fundirse con su aliento y se maldijo, comenz&oacute; a toser de pronto.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, vale; me he pasado 3 pueblos. Disculpe doctora. &mdash;Contest&oacute; Miguel con un tono algo golfo y como para hacer las paces le pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Le ha gustado el Orange Powder no?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te refieres a esta cosa? &mdash;logro responder recuper&aacute;ndose de la carraspera. Miguel asinti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, realmente no. Es solo que lo tom&eacute; por la sorpresa.<\/p>\n<p>&mdash;Es normal. &mdash;contest&oacute; Miguel. &mdash;En un principio sabe a rayos pero se le va tomando el gusto.<\/p>\n<p>En efecto, la caja dec&iacute;a en letras vintage naranjas sobre un fondo azul retro: Orange Powder.<\/p>\n<p>Un sue&ntilde;o extra&ntilde;o<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute;bamos hablando de tu madre y tu hermana Miguel.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora que lo dice, creo que todo comenz&oacute; con un sue&ntilde;o recurrente. &mdash;Respondi&oacute; pensativo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Un sue&ntilde;o?, H&aacute;blame de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;No fue un sue&ntilde;o m&iacute;o, sino de mi mam&aacute;. Eventualmente me lo confes&oacute;. &mdash;la doctora M&oacute;nica puso m&aacute;xima atenci&oacute;n, todo indicaba que estaba por descubrir algo importante en su extra&ntilde;o paciente.<\/p>\n<p>&ldquo;Comenzaba en un callej&oacute;n, ella se encontraba vestida con una minifalda roja brillante, medias de red y zapatos de tac&oacute;n con plataforma de charol rojo. Ten&iacute;a un top strapless azul cielo satinado donde se le transparentaban los pezones, que en su sue&ntilde;o estaban anillados. Sobre sus hombros ten&iacute;a una estola de mink, los labios los ten&iacute;a pintados de un rojo escarlata y el pelo estaba te&ntilde;ido igual de un rojo encendido y enchinado. Al lado derecho de su boca ten&iacute;a un lunar&hellip;<\/p>\n<p>Conforme Miguel iba describiendo a su madre, a la doctora M&oacute;nica le cruz&oacute; por la cabeza pero que podr&iacute;a estar jugando nuevamente con algo soez pero no parec&iacute;a ser el caso. Ella ten&iacute;a los antecedentes parciales de aquel caso tan incre&iacute;ble y Miguel parec&iacute;a totalmente concentrado en evocar el recuerdo.<\/p>\n<p>&ldquo;Ella esperaba en el callej&oacute;n en medio de aqu&eacute;l fr&iacute;o, pero estaba h&uacute;meda. Ya sabe su vagina ped&iacute;a atenci&oacute;n. Aquella tanga de encaje azul cielo estaba totalmente empapada al igual que los pelos de su co&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>La doctora M&oacute;nica estaba totalmente concentrada en el sue&ntilde;o de la mam&aacute; de Miguel y no not&oacute; cuando se le empez&oacute; a acelerar la respiraci&oacute;n aunque si comenz&oacute; a sentir cada vez mas lleno y caliente el aliento a c&uacute;rcuma. Ya le sub&iacute;a el picor por la nariz.<\/p>\n<p>&ldquo;Es entonces cuando llegaba la Fiera pelando los colmillos y gru&ntilde;endo, aqu&eacute;l ser que es como una hiena o un perro, de pelaje pardo y rayas negras. Entonces a ella le comenzaban a temblar las piernas y pon&iacute;a las manos contra la pared d&aacute;ndole la espala da la Fiera y comenzaba a menearle el culo sugestivamente&rdquo;.<\/p>\n<p>Al imaginarse la escena, aquella mujer ofreci&eacute;ndose a una bestia; la doctora M&oacute;nica comenz&oacute; casi sin ser consciente a humedecerse.<\/p>\n<p>&ldquo;Ella deseaba con todas sus fuerzas que la montara, que la poseyera, que la hiciera suya y la liberara de ese ardor. Entonces la Fiera se levantaba en dos patas y comenzaba a acercarse con una enorme erecci&oacute;n que mi madre no pod&iacute;a ver pero si sentir&hellip;&rdquo;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Que pasaba despu&eacute;s? &mdash;Quiso preguntar de la manera mas impersonal la doctora M&oacute;nica sin lograr disimular su inter&eacute;s no tan profesional y su respiraci&oacute;n algo acelerada. Fue entonces que se sinti&oacute; h&uacute;meda y aunque baj&oacute; los ojos a sus notas, casi pudo sentir que Miguel desde el otro lado del escritorio casi pod&iacute;a ver y oler sus flujos e involuntariamente cruz&oacute; sus bien torneadas piernas entre la falda negra. Se sinti&oacute; expuesta y al parecer se hab&iacute;a sonrojado un poco, pero Miguel no dio se&ntilde;as de haberse dado cuenta de nada.<\/p>\n<p>&mdash;Nada, all&iacute; se cortaba el sue&ntilde;o las primeras veces. &mdash;La doctora M&oacute;nica apenas pudo reprimir una mueca de decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que el sue&ntilde;o fue cambiando posteriormente, pero &iquest;sabe que fue lo mas curioso del asunto? &mdash;La doctora M&oacute;nica lo mir&oacute; expectante.<\/p>\n<p>&mdash;Despu&eacute;s de la primera vez que so&ntilde;&oacute; eso mi madre tir&oacute; toda su ropa conservadora, todo lo que no era sexy y provocativo, tanto de lencer&iacute;a como de prendas de vestir comenz&oacute; a deshacerse de ello. Con cada vez que se repet&iacute;a el sue&ntilde;o mas ropa comenzaba a tirar y a sustituir con prendas mas sexys. Para mi tiene sentido.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; lo crees?<\/p>\n<p>&mdash;Pues solo digo que si tuviera una novia, y usted sabe que las tuve como dice all&iacute;. Le pedir&iacute;a que me complaciera al vestirse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De manera sexy? Pregunt&oacute; casi en contra de su voluntad la doctora.<\/p>\n<p>&mdash;Depende, no sabe usted sabe como est&aacute; la sociedad hoy en d&iacute;a. Los valores se pierden, las mujeres de la nuevas generaciones abusan de la libertad, se pierden las tradiciones familiares y las mujeres dejan de ser el pilar de la familia. La gente se aleja de la religi&oacute;n y eso no est&aacute; bien, el recato es el encanto de hoy.<\/p>\n<p>La doctora M&oacute;nica se qued&oacute; at&oacute;nita ante semejante declaraci&oacute;n un momento y cuando estaba por preguntarle, entonces porque casi hab&iacute;a llegado con semejantes acusaciones cuando llamaron a la puerta y su asistente, Ruth asom&oacute; su cabeza.<\/p>\n<p>Doctora, acaba de llegar la se&ntilde;ora Abbels; quien a sus 80 a&ntilde;os era una paciente de las mas influyentes a las que no les gustaba esperar. La sesi&oacute;n hab&iacute;a terminado, as&iacute; que cit&oacute; a Miguel para la siguiente semana.<\/p>\n<p>&ldquo;Le contar&eacute; mas sobre lo que pas&oacute; en mi familia doctora, lo prometo&rdquo;. Le dijo y la doctora M&oacute;nica se puso de pie para acompa&ntilde;arlo a la puerta, rara vez hac&iacute;a eso con sus pacientes. Por debajo de la bata vest&iacute;a una minifalda ajustada, un par de medias negras con tacones y una blusa negra ajustada. Todo ello resaltaba su curvil&iacute;neo cuerpo y sin embargo se sinti&oacute; vulgar y sinti&oacute; pena de que la pudiera ver Miguel y apenas este hubo salido se cerr&oacute; la bata, con todos los botones dej&aacute;ndola as&iacute; el resto de la jornada durante la cual ya no pudo poner mucha atenci&oacute;n al resto de sus pacientes.<\/p>\n<p>Hora de ir a casa.<\/p>\n<p>Llegada la noche en cuanto termin&oacute; la consulta se dispon&iacute;a a salir cuando la interrumpi&oacute; su asistente Ruth.<\/p>\n<p>&mdash;Doctora, &iquest;y eso? Dijo se&ntilde;alando la bata abrochada hasta arriba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Esto? Ah, es que me ha dado fr&iacute;o de pronto. &mdash;Minti&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Quiz&aacute; est&aacute; trabajando demasiado. Le quer&iacute;a decir que el chico al que vio en la tarde le dej&oacute; esta caja de dulces. &iquest;&ldquo;Orange Powder&rdquo;?<\/p>\n<p>&mdash;Muy amable Ruth, gracias. &mdash;Dijo la doctora M&oacute;nica casi arrebat&aacute;ndoselos de la mano y saliendo disparada al estacionamiento.<\/p>\n<p>Una vez all&iacute;, a punto de subirse a su BMW gris y a esa hora no hab&iacute;a nadie quien la viera pero igual se sent&iacute;a sucia y vulgar con ese atuendo aunque tampoco pod&iacute;a sacarse de la cabeza el sue&ntilde;o de la mam&aacute; de Miguel. Era el enigma mas fascinante de su carrera.<\/p>\n<p>Por sobre todo ya quer&iacute;a que fuese la siguiente semana para ver a Miguel nuevamente y seguir conociendo los sue&ntilde;os de su madre.<\/p>\n<p>Decidi&oacute; comerse otro Orange Powder y el efecto picante la hizo volver a toser, sin apenas darse cuenta comenz&oacute; a pisar mas el acelerador, iba disparada a su casa y muy sutilmente comenz&oacute; a salivar sin motivo aparente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 La doctora M&oacute;nica Ricaldi ten&iacute;a delante de si al que ser&iacute;a el &uacute;ltimo paciente de su vida, al menos al &uacute;ltimo que le prestar&iacute;a atenci&oacute;n profesional; sin embargo en ese instante ni en sus mas locos sue&ntilde;os habr&iacute;a podido imaginar lo que le iba a suceder en el futuro cercano. Aquel d&iacute;a recib&iacute;a por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27749,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44411","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27749"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44411"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44411\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}