{"id":44418,"date":"2024-01-16T23:00:00","date_gmt":"2024-01-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-16T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-16T23:00:00","slug":"con-arturo-lejos-de-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/con-arturo-lejos-de-casa\/","title":{"rendered":"Con Arturo lejos de casa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44418\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Yo no estaba listo todav&iacute;a, pero las mejores cosas que le pasan a uno en la vida normalmente sobrevienen justo cuando uno menos se ha preparado para recibirlas. La sorpresa y la imprevisi&oacute;n son buenas amigas de grandes gratificaciones o tambi&eacute;n de intensas desgracias. En este caso, por fortuna, fueron amigas de las primeras.<\/p>\n<p>A Arturo Laurasio, lo hab&iacute;a conocido pr&aacute;cticamente durante ese mismo d&iacute;a laboral en Santo Valle, una ciudad chica pero acogedora y algo alejada de San Nicolas, donde yo resid&iacute;a con mi mujer y mis dos hijos. Arturo, un tipo de formas algo toscas, pero de verbo preciso y sensato, me lo hab&iacute;an asignado como acompa&ntilde;ante para un trabajo durante dos d&iacute;as en Santo Valle. El ven&iacute;a de Bosquecitos, una ciudad algo m&aacute;s cercana en donde hab&iacute;a nacido y vivido toda su vida.<\/p>\n<p>Era ya de madrugada, y yo estaba acostado, casi desnudo junto a Arturo. Me sent&iacute;a todav&iacute;a borracho de incredulidad de todo lo que hab&iacute;amos hecho &eacute;l y yo en las horas previas. Mi ano estaba vencido, no me dol&iacute;a ciertamente, pero si hab&iacute;a un atisbo de maltrato. Esa noche, hab&iacute;a sido yo desvirgado por fin y para siempre. Es uno de los pasos m&aacute;s importantes en la vida sexual de un hombre que como yo, hab&iacute;a descubierto desde hac&iacute;a algunos a&ntilde;os ser lo que denominan popularmente, un hombre hetero curioso.<\/p>\n<p>La brisa fresca de esa noche entraba por la ventana y levantaba la cortina que dejaba pasar tenuemente la luz proveniente de una lampara de la calle. La corriente de aire suave daba una falsa sensaci&oacute;n de alivio al rozar mi piel. Arturo estaba a mi lado, vencido, agotado, casi roncando pl&aacute;cidamente boca arriba con su cuerpo poco cubierto por una s&aacute;bana blanca.<\/p>\n<p>Aun me era dif&iacute;cil asimilar todo lo que hab&iacute;a inesperadamente sucedido. Era realmente la primera vez que yo dorm&iacute;a as&iacute; con otro hombre. Y cuando digo &ldquo;as&iacute;&rdquo;, me refiero en calidad de amante. T&eacute;cnicamente Arturo y yo iniciamos y sellamos esa noche, y sin necesidad de dec&iacute;rnoslos, una suerte de relaci&oacute;n amatoria. Me costaba mucho conciliar el sue&ntilde;o y no pensar en mi mujer que tan lejos e inocente estaba de todo el remolino de acontecimientos sexuales y emocionales en los que yo me hab&iacute;a metido.<\/p>\n<p>No supe bien en qu&eacute; momento me qued&eacute; dormido entre tantas cavilaciones. Al despertar la claridad matutina de los primeros rayos solares invad&iacute;a la habitaci&oacute;n 302 de ese hotel barato del centro Santo Valle. Las bocinas de autos y el ruido de la ciudad comenzaban poco a poco a instalarse. Arturo estaba dormido, boca arriba, pero la s&aacute;bana estaba arrugada, hecha una tira m&aacute;s o menos entre &eacute;l y yo.<\/p>\n<p>Su b&oacute;xer breve, ajustado, blanco de tiranta negra superior y algo recogido entre sus muslos potentes reluc&iacute;a bastante entre la poca luz que se filtraba por entre las cortinas. Su sexo estaba bien dibujado bajo el bultito erotizante de esa tela algodonada y suave. Era una imagen muy sugerente. Su pecho sexy, desnudo y varonil invitaba al morbo. Un respingo de deseo me invadi&oacute; de repente al verle as&iacute; y eso me produjo una t&iacute;mida erecci&oacute;n casi instant&aacute;nea. Deseaba otra vez tener sexo con &eacute;l, pero era mejor esperar un poco m&aacute;s tarde a que Arturo despertara. Aun hab&iacute;a algo de tiempo antes de tener que irnos a trabajar. Mir&eacute; mi tel&eacute;fono celular y faltaba poco m&aacute;s de media hora para que la alarma de las seis y treinta sonara.<\/p>\n<p>Todo esto hab&iacute;a iniciado la noche anterior cuando ya agotados del largo d&iacute;a laboral llegamos al hotel despu&eacute;s de cenar tamales en un comedero callejero. Sub&iacute;amos las escaleras para irnos a las respectivas habitaciones. Estando yo en la puerta de mi habitaci&oacute;n, Arturo, que sigui&oacute; caminando para abrir la puerta de la suya, me sugiri&oacute; que vi&eacute;ramos el partido de futbol juntos que iban a pasar esa noche del cual hab&iacute;amos hablado a ratos y con entusiasmo durante el d&iacute;a de trabajo. Me pareci&oacute; una buena idea, a pesar de que &eacute;l y yo apenas si nos hab&iacute;amos conocido un poco durante ese d&iacute;a. De todos modos, ese juego lo pensaba yo mirar en mi habitaci&oacute;n a solas. Mas divertido era, verlo con otro fan.<\/p>\n<p>Tom&eacute; una ducha relajante en mi habitaci&oacute;n, habl&eacute; un rato con mi mujer para reportarme y ponernos al d&iacute;a. Muy raras veces ten&iacute;a yo que irme a trabajar lejos de casa. Era esta la tercera vez, si mal no recordaba, en cinco a&ntilde;os y medio que llevaba yo laborando en la misma compa&ntilde;&iacute;a. Me puse ropa limpia y fresca, y sal&iacute; a una tienda justo frente al hotel. Compr&eacute; algunos pasabocas y una paca de doce cervezas bien heladas. Ni idea si Arturo beb&iacute;a o no, pero para m&iacute;, ver futbol en compa&ntilde;&iacute;a sin cervezas era como ir a una fiesta sin m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Toqu&eacute; su puerta blanca n&aacute;car. Arturo me abri&oacute; y su rostro se ilumino al verme llegar con cervezas y pasabocas. Se ech&oacute; a re&iacute;r y dijo:<\/p>\n<p>A: Eres de los m&iacute;os carajo.<\/p>\n<p>R: T&uacute; sabes, futbol y cerveza es lo mejor.<\/p>\n<p>A: Totalmente de acuerdo je, je, je. Pasa y acomod&eacute;monos.<\/p>\n<p>El, igual que yo, estaba reci&eacute;n duchado, ol&iacute;a a aire fresco y ten&iacute;a puesta una camisilla blanca, cuello redondo de mangas cortas y un pantal&oacute;n de pijama a cuadros de tonos grises bastante suelto y c&oacute;modo. Ten&iacute;a aun su cabello negro abundante algo h&uacute;medo del ba&ntilde;o reciente. Se hab&iacute;a afeitado y eso le daba un aspecto bastante jovial. Me hizo pasar y acomodamos las cervezas en un refrigerador peque&ntilde;o dispuesto dentro de la habitaci&oacute;n. Nos sentamos al borde de la cama bien arreglada por el personal del hotel seguramente. Al frente estaba la pantalla de TV. Faltaban menos de cinco minutos para que iniciara el partido y comenzamos a hablar de todo un poco cada uno con una cerveza bien helada en la mano.<\/p>\n<p>La conversaci&oacute;n ten&iacute;a un tono ameno, amigable, pero a&uacute;n m&aacute;s animada que las pocas que pudimos tener a lo largo del d&iacute;a trabajando juntos en terreno. Nos pusimos al d&iacute;a conoci&eacute;ndonos un poco mejor. Me habl&oacute; de su mujer, sus hijos, su pueblo y yo igual un poco de m&iacute;. Comentamos an&eacute;cdotas laborales y otras tantas conversaciones salteadas banales de esas que permiten engrasar una buena charla fluidamente.<\/p>\n<p>Empez&oacute; el juego y todo se centr&oacute; en el partido. Ten&iacute;a Arturo un conocimiento exhaustivo de la actualidad futbol&iacute;stica local al detalle. Conoc&iacute;a cada jugador como si fuera amigo personal suyo. Se sab&iacute;a los pormenores de cada asunto futbol&iacute;stico a un nivel de fan enfermizamente consagrado. Era como una Wikipedia del futbol nacional.<\/p>\n<p>De repente, Herrera, el jugador n&uacute;mero siete de nuestro equipo, empez&oacute; a cometer errores. Hacia muy malos pases, dejaba perder el bal&oacute;n, hacia faltas, etc. Las cr&iacute;ticas con tono de fan frustrado de Arturo llov&iacute;an y me daba gracia verle y o&iacute;rle decirlas a tenor de la segunda cerveza que ya cada uno casi culminaba.<\/p>\n<p>A: Ese pendejo, solo sirve para cagarla. Lo &uacute;nico bueno que tiene es el tremendo culo. Debe ser eso lo que no lo deja jugar bien.<\/p>\n<p>Cada vez que Herrera comet&iacute;a un error, que fueron muchos al decir verdad, Arturo era implacable con sus comentarios, siempre aludiendo las nalgas abultadas del jugador. Fue all&iacute; donde me llam&oacute; la atenci&oacute;n y me asalt&oacute; la curiosidad de comprender bien porqu&eacute; &eacute;l hac&iacute;a tanta alusi&oacute;n al trasero de Herrera. Si bien es cierto, el tipo es un nalg&oacute;n evidente y m&aacute;s acentuado aun por ser algo bajito, no es costumbre hacer tanto comentario al respecto, incluso queriendo ser despectivo.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; a buscar la tercera cerveza y faltaban algo m&aacute;s de diez minutos para que acabara el primer tiempo del juego que &iacute;bamos perdiendo uno a cero. Tra&iacute;a yo las cervezas cuando Arturo, estresado como fan loco, grit&oacute; sandeces porque una vez m&aacute;s, Herrera hab&iacute;a malogrado un pase claro para un gol de empate.<\/p>\n<p>A: &iexcl;Tonto ese, cul&oacute;n de mierda carajo!<\/p>\n<p>R: Oye rel&aacute;jate, toma la cerveza, ya seguro lo cambian para el segundo tiempo.<\/p>\n<p>A: Eso espero, las nalgas no lo dejan jugar. Cul&oacute;n de mierda.<\/p>\n<p>R: &iquest;Oye, ya en serio, te gustan las nalgas de &eacute;l? &ndash; le pregunt&eacute; casi entre risas.<\/p>\n<p>A: Culo es culo mijo, ahora mismo me gustar&iacute;a castigarlo y clavarle la pinga a ese pendejo a ver si mejora su futbol.<\/p>\n<p>Yo simplemente me re&iacute;. No sab&iacute;a a ciencia cierta si estaba Arturo hablando en serio o solo dec&iacute;a cosas en broma por rabia. Pero era de todos modos llamativo para m&iacute; el o&iacute;r a un hombre decir esas cosas as&iacute; respecto a otro hombre en real. Continuamos mirando en un silencio que romp&iacute; yo luego al ver una imagen cercana de Herrera de cuerpo entero, mostrado casi de espaldas que la producci&oacute;n televisiva present&oacute; brevemente al hacer &eacute;l un saque de banda.<\/p>\n<p>R: De verdad que es nalg&oacute;n, yo no lo hab&iacute;a notado, je, je &ndash; coment&eacute; yo banalmente.<\/p>\n<p>A: Bien culoncito que es. Y como es bajito, seguro que lo enculan rico &ndash; agreg&oacute; Arturo con fastidio.<\/p>\n<p>R: Oye, a ti como que s&iacute; te gusta su culo ya en serio.<\/p>\n<p>A: Te dije, para mi culo es culo.<\/p>\n<p>R: &iquest;Incluso si es de hombre?<\/p>\n<p>La tercera cerveza ya iba tocando fondo. Los &aacute;nimos estaban subidos y la atmosfera era festiva a pesar de la frustraci&oacute;n de la derrota parcial del juego y del cansancio del d&iacute;a laboral. Lo est&aacute;bamos pasando bien. Mejor que haber estado mirando el juego a solas cada uno en su habitaci&oacute;n definitivamente. Fui a buscar la cuarta cerveza.<\/p>\n<p>A: Mira, en el gym al que yo frecuento, hay un par de chicos que tienen unos tremendos de culos. Uf.<\/p>\n<p>B: &iquest;T&uacute; Los miras?, &iquest;en serio?, &iquest;desnudos? &ndash; yo pregunte at&oacute;nito aun sin saber leer bien si todo eso Arturo lo dec&iacute;a en broma o en serio. De todos modos, yo apenas si lo conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>A: No, no desnudos, ojal&aacute; ja, ja, pero si en b&oacute;xer en los vestidores cuando se cambian para marcharse ya salidos de las duchas que son cerradas. Coincidimos a veces en ese espacio. T&uacute; sabes. Uno se mira mucho entre hombres pendejo, no me digas que no te sucede.<\/p>\n<p>Yo simplemente no dije nada. Contraje los m&uacute;sculos de mi cuerpo en estado de asombro. Un atisbo de verg&uuml;enza me invadi&oacute; y mi cerebro procesaba lo que Arturo dec&iacute;a as&iacute; tan resuelto, sin tapujos, como si habl&aacute;ramos de chicas. Seguramente el alcohol ayudaba a todo eso. Dentro de mi estupefacci&oacute;n, su comentario solo creaba un inter&eacute;s magn&eacute;tico en m&iacute;. Era la primera vez que me hallaba as&iacute;, a solas con un hombre, en un cuarto de hotel, lejos de mi mujer, tocando temas sensibles. De esos que un hombre t&iacute;pico, hetero, casado o con novia a veces piensa y jam&aacute;s comparte ni comenta por miedo o verg&uuml;enza simple y pura. Arturo me sac&oacute; de las cavilaciones con una pregunta que sent&iacute; como cristales molidos en mis o&iacute;dos.<\/p>\n<p>A: &iquest;Te sucede, cierto?<\/p>\n<p>R: &iquest;Qu&eacute; cosa? &ndash; me las quise dar de pendejo.<\/p>\n<p>A: Digo, &iquest;no te ha sucedido eso de querer mirar por pura curiosidad a un hombre, cuando est&aacute; desnudo o casi?<\/p>\n<p>R: No &ndash; respond&iacute; r&aacute;pido, inc&oacute;modo y nerviosamente. Yo ment&iacute;a por supuesto. Arturo seguramente lo not&oacute;.<\/p>\n<p>A: Ja, ja, &iquest;nunca comparaste la verga con amigos cuando meabas? &iexcl;Vamos es normal eh!, no te sientas mal por eso.<\/p>\n<p>R: Bueno, eso si tal vez &ndash; mi tono era a&uacute;n cortado y nervioso.<\/p>\n<p>A: Bueno, es que todos hacemos eso, porque nos gusta el morbo entre hombres, lo que pasa es que nadie lo admite para que no lo crean mariquita, pero eso no tiene nada que ver ni tiene nada de malo ni de raro. Nos gusta eso queramos o no aceptarlo. Hasta esos que se dan de los m&aacute;s machitos, te digo.<\/p>\n<p>Su verbo era certero e implacable. Su sinceridad abrumadora y su justificaci&oacute;n n&iacute;tida. Ten&iacute;a toda la raz&oacute;n del mundo. Yo lo sab&iacute;a. Yo mismo hab&iacute;a llegado hac&iacute;a tiempo ya a la misma conclusi&oacute;n. Yo mismo hab&iacute;a entrado en infinidad de veces a chats para charlar de ese tema an&oacute;nimamente con otros hombres heteros casados y hab&iacute;a comprobado con asombro lo com&uacute;n que es el morbo entre masculinos. Yo hab&iacute;a descubierto ese morbo temprano en la vida, pero no lo hab&iacute;a comprendido bien hasta que no tuve cierta madurez y lleg&oacute; el internet con su porno infinita y redes de comunicaci&oacute;n en donde uno puede explorar todos esos vericuetos proscritos y ocultos de la sexualidad. Yo mismo hab&iacute;a ya experimentado pajas intensas mirando fotos y videos de hombres mostrando sus miembros y hab&iacute;a tenido ya que admitirme con resignaci&oacute;n de que una fibra interior vibraba de placer cuando ten&iacute;a expuesta ante mis ojos la imagen de un desnudo masculino.<\/p>\n<p>Todav&iacute;a recordaba la revista de ropa interior que mi prima M&oacute;nica, sol&iacute;a dejar en casa cuando se dedicaba a la venta por cat&aacute;logos. Hab&iacute;a fotos de chicas modelando ropa interior, y eso me produc&iacute;a morbo e inter&eacute;s, pero lo mismo me ocurr&iacute;a cuando pasaba a las p&aacute;ginas de ropa masculina. Los chicos modelando b&oacute;xer y calzoncillos cl&aacute;sicos, para sorpresa m&iacute;a, me lograban despertar algo que no sab&iacute;a yo bien que era ni porque en esos a&ntilde;os tempranos al verle los bultitos bien arreglados en la parte delantera de la prenda. Otra vez Arturo, con su voz grave y su actitud algo tosca, volvi&oacute; a arrancarme de mis pensamientos.<\/p>\n<p>A: &iquest;Y ahora ya grande, no te sigue pasando?<\/p>\n<p>R: Eh, bueno, no voy a gym, la verdad.<\/p>\n<p>A: Bueno, entonces, a ver, no s&eacute;, cuando meas en ba&ntilde;os p&uacute;blicos, o ves pelis de culeo, t&uacute; sabes, uno es curioso.<\/p>\n<p>No respond&iacute;. M&aacute;s bien evad&iacute; un poco la pregunta y me qued&eacute; en silencio. Me daba miedo y verg&uuml;enza o no s&eacute; bien que cosa, pero me imped&iacute;a responder con honestidad. Me sent&iacute; miserable un poco conmigo al verle a &eacute;l tan honesto y resuelto y yo atascado y mentiroso. Me dio un poco de fastidio conmigo mismo de no tener agallas para hablar con sinceridad.<\/p>\n<p>A: Compa yo a eso no le paro bolas. Las vainas son como son. Si no me quieres decir, est&aacute; bien, te entiendo. No pasa nada y perdona si te jodo la vida habl&aacute;ndote de esto, pero tu comenzaste con la preguntadera. Solo te digo.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; a&uacute;n peor cuando dijo eso y algo s&uacute;bito, que surgi&oacute; seguramente del poder desinhibitorio del alcohol, hizo que yo sacara fuerzas de donde no ten&iacute;a y entonces afloj&eacute; mi lengua con una resoluci&oacute;n de persona suicida.<\/p>\n<p>R: &iquest;Sabes algo? Tienes raz&oacute;n. Te dir&eacute; lo m&iacute;o. Yo creo que a nosotros los hombres nos pasa algo con las cosas abultadas del cuerpo. Nos llama la atenci&oacute;n las nalgas, las tetas, las curvas, las caderas anchas, los labios carnosos, los muslos o piernas carnosas.<\/p>\n<p>A: Si as&iacute; es. &iquest;Y a qu&eacute; viene todo eso?<\/p>\n<p>Mi voz temblaba un poco y una sensaci&oacute;n de fiebre s&uacute;bita parec&iacute;a calentar mi cabeza y bajar por mi garganta. Sin embargo, continu&eacute;.<\/p>\n<p>R: Pues es que no se bien porqu&eacute;, cuando veo a un hombre en b&oacute;xer, pues, hm, siento est&iacute;mulos al mirar la loma que se forma, t&uacute; sabes, la bolsa delantera.<\/p>\n<p>Arturo arque&oacute; las cejas mientras sonre&iacute;a con cierta picard&iacute;a.<\/p>\n<p>A: &iquest;Te gusta el bulto que la verga forma en el b&oacute;xer?<\/p>\n<p>M&aacute;s directo y claro no pudo ser, pero as&iacute; era &eacute;l con su verbo. Bien conciso y claro. Se me subieron los colores al rostro y por un instante toda la verg&uuml;enza del mundo parec&iacute;a entrar por la ventana y bofetearme.<\/p>\n<p>R: Yo creo que s&iacute; &#8211; respond&iacute; como un chico cuando es reprendido por sus padres admitiendo algo indebido.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a creer que me hubiera atrevido a decir lo indecible, a confesarle a alguien lo inconfesable y, adem&aacute;s, a un hombre casi desconocido. Bendita cerveza. Lo que logra hacer. Arturo se puso las manos en el rostro y re&iacute;a al tiempo. No entend&iacute;a bien su gesto algo burlesco que me result&oacute; desconcertante y chocante mientras yo me desgarraba el alma de verg&uuml;enza. Debi&oacute; ver mi rostro de angustia y corrigi&oacute; su actitud de inmediato.<\/p>\n<p>A: Oye, me rio porque, me parece una situaci&oacute;n cool, no me burlo de ti, por si lo crees &iexcl;eh! Tranquilo<\/p>\n<p>Arturo tom&oacute; aire, se arrim&oacute; hacia el extremo de la cama en donde yo me encontraba sentado indefenso con la cerveza casi terminada, y como si fuera mi compadre de toda la vida, me dio un abrazo fraternal.<\/p>\n<p>A: &iquest;Ves? Te lo dije. A todos nos pasa, hombre. No tiene nada de malo, ni nada de raro, ni nada de feo, ni nada de nada. Te lo dije. Eres de los m&iacute;os. Me gusta que seas franco. Eso te hace sentir bien. Vas a ver que tengo raz&oacute;n. Uno tiene que ser uno mismo, mijo, si no, se le jode a uno la puta vida lleno de frustraciones.<\/p>\n<p>R: &iquest;Eres psic&oacute;logo o qu&eacute;? le pregunte con iron&iacute;a y con el alma m&aacute;s tranquila despu&eacute;s de o&iacute;rle.<\/p>\n<p>A: Claro, las consultas no las doy gratis ja, ja. No hombre, que va, pura reflexi&oacute;n y sabidur&iacute;a popular. En esta vaina de la sexualidad hay todos los colores.<\/p>\n<p>R: Es que pareces tener las cosas tan claras como si te dedicaras a eso.<\/p>\n<p>A: Te dir&eacute; la verdad. Es que tengo un primo mayor que sali&oacute; mariquita y mi hermana menor que es machorra, t&uacute; sabes, lesbiana de esas amachadas. Y esa gente sufri&oacute; bastante, rechazo de la familia y todo ese mierdero que te puedes imaginar. Hasta fueron a psic&oacute;logo por depresi&oacute;n y eso fue todo un drama. Al final de tanta sufridera, pues la vida se les compuso, cuando se aceptaron y vivieron su sexualidad y ya. Mi primo es solo, pero no niega a nadie que es marica y ya. Mi hermana vive con una mujer, su mujer, hoy en d&iacute;a y punto. Yo de esa experiencia ajena aprend&iacute;. Yo no s&eacute; qu&eacute; soy compa, si bisexual, o hetero flexible o hetero curioso, o no s&eacute; qu&eacute; mierda sea, no me importa. Lo que me gusta en el sexo lo admito y lo asumo y ya. Despu&eacute;s que no le hagas da&ntilde;&oacute; a nadie compa. Todo se vale.<\/p>\n<p>R: Tienes raz&oacute;n &ndash; le dije con el esp&iacute;ritu contento y lleno de paz, muy a pesar del nervio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>5 Yo no estaba listo todav&iacute;a, pero las mejores cosas que le pasan a uno en la vida normalmente sobrevienen justo cuando uno menos se ha preparado para recibirlas. La sorpresa y la imprevisi&oacute;n son buenas amigas de grandes gratificaciones o tambi&eacute;n de intensas desgracias. En este caso, por fortuna, fueron amigas de las primeras. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27753,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44418","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bisexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44418","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27753"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44418"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44418\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44418"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44418"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44418"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}