{"id":44419,"date":"2024-01-16T23:00:00","date_gmt":"2024-01-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-16T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-16T23:00:00","slug":"la-novicia-que-no-llego-a-profesar-al-probarme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-novicia-que-no-llego-a-profesar-al-probarme\/","title":{"rendered":"La novicia que no lleg\u00f3 a profesar al probarme"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44419\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">49<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En 1992 todav&iacute;a exist&iacute;a la mili. Las &uacute;nicas formas de librarte de ella eran: hacerte insumiso y pasarte una buena temporada a la sombra, como un vulgar delincuente; hacerte objetor de conciencia y trabajar gratis para una ONG cat&oacute;lica como la Cruz Roja, mientras observas los coches de alta gama que manejan sus directivos; o alegar una enfermedad que te excluya del servicio militar. Esta &uacute;ltima opci&oacute;n fue la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Tuve que ir a Madrid a un hospital militar a hacerme unas pruebas m&eacute;dicas. Estuve all&iacute; ingresado 15 d&iacute;as. Coincidi&oacute; con las Navidades y en la capilla del hospital hab&iacute;a un grupo de novicias dirigidas por una monja. Estaban ensayando unos villancicos para la gran misa del 23 de diciembre en la que asistir&iacute;an casi todos los m&eacute;dicos y m&eacute;dicas militares, vestidos de gala.<\/p>\n<p>Cada vez que bajaba de planta a otro lugar del hospital para hacerme alguna prueba, como me quedaba de camino la capilla, pues entraba a observar los ensayos.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a una novicia, a la que llamaremos &Aacute;ngeles para no violentar su intimidad, que se sonrojaba y bajaba la vista al suelo cada vez que yo le dec&iacute;a algo. Era muy hermosa y muy c&aacute;ndida.<\/p>\n<p>La directora me coment&oacute; que har&iacute;an el concierto a capela, pues la organista que ten&iacute;a que llegar para el d&iacute;a se&ntilde;alado al final no podr&iacute;a venir. Yo al ser m&uacute;sico, no lo pens&eacute; dos veces y me ofrec&iacute; para tocar la guitarra y hacer m&aacute;s ameno el recital.<\/p>\n<p>Yo, un punk, ateo y &aacute;crata, tocando con unas monjitas en un concierto navide&ntilde;o en un hospital militar. &iexcl;Qui&eacute;n me lo iba a decir! Pero es que tiran m&aacute;s dos tetas que dos carretas y para pasar m&aacute;s tiempo al lado de &Aacute;ngeles, los ensayos eran la excusa perfecta.<\/p>\n<p>Los caminos de Lucifer son inescrutables y si para pervertir y descarriar a una futura esposa del Se&ntilde;or hab&iacute;a que fingir ser cat&oacute;lico, mon&aacute;rquico y amante de la vida castrense, pues se fing&iacute;a. Pensar que le iba a asir una esposa al pol&iacute;gamo de Dios, me causaba una gran satisfacci&oacute;n y mucho morbo.<\/p>\n<p>En la planta del hospital dedicada a los soldados hab&iacute;a poco que rascar. Se pod&iacute;a intentar algo con una m&eacute;dica muy desp&oacute;tica que no hac&iacute;a m&aacute;s que decirme:<\/p>\n<p>&ndash;T&uacute; no te libras de la mili. Por mis santos ovarios que te vas a tragar los 9 meses de servicio militar. Ya me encargar&eacute; yo de que en el Tribunal Militar echen para atr&aacute;s tu solicitud y estas pruebas m&eacute;dicas que est&aacute;s haciendo.<\/p>\n<p>Daba un buen perfil para d&oacute;mina esta facultativa. Pero me centr&eacute; m&aacute;s en desflorar a mi novicia virginal.<\/p>\n<p>En uno de los ensayos le escrib&iacute; una nota a &Aacute;ngeles para d&aacute;rsela en un momento en el que pillara despistada a la monja directora y a sus compa&ntilde;eras. No era f&aacute;cil, pues hab&iacute;a dos novicias que eran muy chafarderas y chismosas y si hac&iacute;as algo que levantara una m&iacute;nima sospecha pod&iacute;a montarse una buena en aquel hospital de mojigatos y pacatos.<\/p>\n<p>En la nota puse algo similar a esto:<\/p>\n<p>&ldquo;Mi querida &Aacute;ngeles. Me gustar&iacute;a verte a solas esta tarde para poder charlar tranquilos. &iquest;Qu&eacute; tal en la sala de estar de la planta 12 a las 17 h? Si no te va bien elige lugar y hora y me lo escribes en una nota. Me la entregas ma&ntilde;ana&rdquo;.<\/p>\n<p>&Aacute;ngeles pidi&oacute; permiso para ir al lavabo (seguro que como excusa para poder leer la nota), y cuando volvi&oacute;, me hizo un gesto de asentimiento.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de almorzar me ech&eacute; en la cama para descansar un poco. La habitaci&oacute;n la compart&iacute;a con cinco soldados m&aacute;s. Uno de ellos estaba bastante pachucho y a veces lo ayudaba en algunas faenas, ya que las enfermeras estaban desbordadas.<\/p>\n<p>Mucha intimidad en la habitaci&oacute;n para masturbarme, la verdad es que no hab&iacute;a.<\/p>\n<p>Pas&eacute; con ansiedad el resto del tiempo que quedaba para encontrarme con mi monjita.<\/p>\n<p>Por fin llegaron las 16:45 h y me fui arreglando un poco (dentro de los m&aacute;rgenes que te permite el tener que estar todo el d&iacute;a en pijama), para ir veloz a mi encuentro amoroso.<\/p>\n<p>Llego a la salita de estar de la planta 12 y me la encuentro all&iacute;. Ya me estaba esperando la pobre. Se me acerca y me dice entre susurros:<\/p>\n<p>&ndash;En el hospital no hay rinc&oacute;n en el que no me conozcan. Aqu&iacute; corro un gran peligro. No me hables y s&iacute;gueme a unos metros de distancia.<\/p>\n<p>Le hice caso y con disimulo le segu&iacute;a los pasos.<\/p>\n<p>&Aacute;ngeles llam&oacute; a un ascensor. Al entrar, aprovechando que est&aacute;bamos solos le di un beso en la mejilla. Despu&eacute;s un pico en los labios, y al ver que se dejaba, me lanc&eacute; a darle un morreo de pel&iacute;cula de Hollywood.<\/p>\n<p>Cuando el ascensor se paraba en una planta, nos separ&aacute;bamos y guard&aacute;bamos la compostura. A veces entraba alguien que la conoc&iacute;a. Se saludaban y ten&iacute;an una peque&ntilde;a charla. Otras veces entraba gente desconocida, visitas de pacientes, y le hac&iacute;an una reverencia y le besaban la mano. Cuando volvimos a quedar solos, otra vez nos abrazamos y besamos con locura.<\/p>\n<p>Besar, acariciar y sobar el cuerpo de una chica vestida de novicia en aquella situaci&oacute;n tan arriesgada me estaba poniendo a mil. Pero no solo a m&iacute;. &Aacute;ngeles respiraba de forma entrecortada y con inspiraciones profundas.<\/p>\n<p>Cuando por fin llegamos a la planta deseada por ella, nos dirigimos a unos vestuarios que solo se usan por las ma&ntilde;anas, pues las taquillas estaban reservadas para las estudiantes de enfermer&iacute;a en pr&aacute;cticas y estas se iban a las 15 h. &iexcl;Ten&iacute;amos todo el vestuario para nosotros solos!<\/p>\n<p>Sin muchos pre&aacute;mbulos, pues &Aacute;ngeles estaba tan cachonda como yo, comenzamos a quitarnos la ropa. Yo no hac&iacute;a m&aacute;s que besarla y lamerle las orejitas. Fui bajando por el cuello y sus pezones. Despu&eacute;s el ombligo. Ella entre gemidos dec&iacute;a:<\/p>\n<p>&ndash;&iexcl;Lo que me estaba perdiendo! Iba a renunciar a los placeres de la vida por una existencia monacal insulsa! &iexcl;Qu&eacute; locura! Me has abierto los ojos, Jonathan. Ma&ntilde;ana mismo cuelgo los h&aacute;bitos.<\/p>\n<p>Yo, despu&eacute;s de muchos esfuerzos, la convenc&iacute; para que esperara por lo menos hasta pasar las Navidades.<\/p>\n<p>&ndash;Yo acced&iacute; a tocar villancicos en la misa porque me prend&iacute; de ti, si no, ni loco me tragaba tantas horas de ensayo. Si te vas ma&ntilde;ana, yo qu&eacute; hago.<\/p>\n<p>&ndash;Pero eso ser&iacute;a muy hip&oacute;crita e inmoral. Seguir como si nada pasara y vestida de monja despu&eacute;s de lo que est&aacute; ocurriendo &ndash;me dijo la muy ingenua.<\/p>\n<p>&ndash;&Aacute;ngeles. La hipocres&iacute;a, la doble moral y el cinismo son la salsa, el picante que le da a la vida ese morbo especial que nos inflama la libido. El amor y el sexo ser&iacute;an muy sosos y aburridos si no se les echara una pizca de alg&uacute;n ingrediente prohibido &ndash;le comento.<\/p>\n<p>Ella se dej&oacute; guiar por m&iacute; al descubrir que soy un gran maestro de la depravaci&oacute;n moral y de la perversi&oacute;n sexual, y me besa con sus labios inexpertos dej&aacute;ndome todo el rostro lleno de babas.<\/p>\n<p>Me comenta que es virgen, que se lo haga con delicadeza. A mis 19 a&ntilde;os de entonces, &Aacute;ngeles era la primera mujer que iba a desflorar. Hasta entonces, solo hab&iacute;a conocido a chicas muy golfas y guarras que ya ten&iacute;an el co&ntilde;o bien abierto desde la pubertad. No me desagradan este tipo de chicas, &iexcl;ojo!, pero de vez en cuando echarse a la boca un caramelito sin desenvolver y ser el primero en chuparlo, pues se le agradece a la vida.<\/p>\n<p>Pusimos en el suelo unas mantas, colchas y s&aacute;banas. &Aacute;ngeles se acost&oacute; sobre ellas con las piernas dobladas y bien abiertas. Yo acerqu&eacute; mi cara a su cueva todav&iacute;a sin explorar por ning&uacute;n Livingstone, y se la comienzo a lamer. Con mis dedos le separo sus labios vaginales y le meto bien adentro mi lengua. Noto que no tiene himen. Al fin y al cabo, ya era mayor de edad. Montando en bici o con sus propios dedos se lo habr&aacute; roto. Mejor, as&iacute; no tengo que romp&eacute;rselo con mi lengua y tragarme los correspondientes fluidos sanguinolentos.<\/p>\n<p>&Aacute;ngeles gime y se retuerce sobre las s&aacute;banas. Estaba experimentando el &eacute;xtasis verdadero, el carnal y no el m&iacute;stico.<\/p>\n<p>Le martilleaba el cl&iacute;toris con mi lengua. Me tragaba con gran devoci&oacute;n todos los caldos que iba soltando &iexcl;C&oacute;mo lubricaba aquella monja! Por supuesto, me solt&oacute; un buen orgasmo en toda la cara. Mi nariz, boca, barbilla y hasta mofletes fueron testigos privilegiados de sus espasmos, contracciones y chorros incesantes de l&iacute;quido viscoso.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; la hora de meterle mi cipote, entero hasta los huevos, hasta el mism&iacute;simo &uacute;tero si fuera posible. Pero eso s&iacute;, con mucha suavidad. Su virginal almeja estaba abierta y receptiva para m&iacute;.<\/p>\n<p>La postura del misionero es la mejor en estos casos y poco a poco se la voy introduciendo. &Aacute;ngeles reprimi&oacute; alg&uacute;n peque&ntilde;o chillido de dolor, pero gracias al cunnilingus que previamente le hice, estaba tan lubricada que le entr&oacute; bien. Mis 18 cm de rabo se acoplaron en aquel chumino sin mucha dificultad. Y eso que de per&iacute;metro tiene casi 14 cm., le faltan 2 mil&iacute;metros. Pero se la endos&eacute; bien adentro, hasta hacer tope con mi pubis. Empec&eacute; con un mete-saca muy lento y utilizando solo 4 cm de mi tranca. Poco a poco, sin acelerar el ritmo, fui metiendo y sacando m&aacute;s cacho de carne, unos 8 cm.<\/p>\n<p>&Aacute;ngeles estaba como ida. Ten&iacute;a el rostro desencajado. Le ca&iacute;a la babilla y todo. Babilla que yo recog&iacute;a con mi lengua, por supuesto, y me la iba tragando.<\/p>\n<p>Tuvo un segundo orgasmo incluso foll&aacute;ndomela a fuego lento. &iexcl;La muy beata era multiorg&aacute;smica! Aceler&eacute; el ritmo, ahora s&iacute; a tres embestidas por segundo, sacando y metiendo el m&aacute;ximo de cantidad de carne que pod&iacute;a sacar y meter sin que se me saliera el nabo, y a&uacute;n no pasados ni 10 minutos &Aacute;ngeles vuelve a tener otro orgasmo. El tercero.<\/p>\n<p>Le suger&iacute; que se pusiera a cuatro patas. La polla en esta postura entra rascando m&aacute;s las paredes vaginales, y sobre todo, el cl&iacute;toris. Es la postura preferida por la mayor&iacute;a de las mujeres.<\/p>\n<p>La cog&iacute; por la cintura y le di ca&ntilde;a, sin contemplaci&oacute;n. Con cada arremetida nuestras entrepiernas chasqueaban. &Aacute;ngeles ten&iacute;a tan caliente y h&uacute;medo el chumino y para colmo mi polla entraba tan apretada en ese co&ntilde;o reci&eacute;n desflorado, que no pude aguantar mucho m&aacute;s y me corr&iacute; en sus entra&ntilde;as. Ella tambi&eacute;n consigui&oacute; el cuarto orgasmo.<\/p>\n<p>Nos tomamos un respiro. Nos acurrucamos mientras habl&aacute;bamos de diversos temas. Del interior de su vagina comenzaba a salir mi lefa. &Aacute;ngeles se qued&oacute; sorprendida, pensaba que se quedaba dentro y se ech&oacute; a re&iacute;r. Yo entonces le propuse que se colocara en cuclillas. Ella as&iacute; lo hizo. Empezaron a salirle unos chorros de lechada que acabaron formando un peque&ntilde;o charco en las s&aacute;banas. Le dije que mojara unos dedos y se los llevara a la boca para comprobar el sabor. No tard&oacute; ni un segundo en ponerlo en pr&aacute;ctica. Le encant&oacute;. Volvi&oacute; a mojar los dedos en varias ocasiones en el charco de esperma, hasta dejar las s&aacute;banas sin restos pr&aacute;cticamente. Se chupeteaba los dedos con gran entusiasmo.<\/p>\n<p>&ndash;Est&aacute; riqu&iacute;simo. Sabe como a clara de huevo. En el convento tomamos muchos huevos crudos. Yo sorbo la clara y la yema con aut&eacute;ntica veneraci&oacute;n. Me encanta. Y tu semen sabe casi igual &ndash;me dec&iacute;a mientras met&iacute;a los dedos, esta vez en el chocho, buscando algunos restos de mi descarga para llev&aacute;rselos a la boca. Rebuscaba por todos los rincones de su almeja con ansiedad.<\/p>\n<p>Esa visi&oacute;n de una chica tan recatada buscando y reba&ntilde;ando semen con gran fervor por cualquier parte, como si fueran pepitas de oro, me la estaba poniendo dura otra vez.<\/p>\n<p>No pude reprimir m&aacute;s mi lujuria y le dije:<\/p>\n<p>&ndash;S&uacute;bete a mi polla y cabalga un buen rato a buen ritmo hasta que te corras otras dos o tres veces y yo tambi&eacute;n te vuelva a llenar el chumino con mi leche calentita.<\/p>\n<p>&Aacute;ngeles, para ser su primera vez, cabalgaba bastante bien. Era una buena jinete. Se notaba que alguna pel&iacute;cula porno hab&iacute;a visto. Ella pon&iacute;a cara de estar en el S&eacute;ptimo Cielo. Por fin hab&iacute;a descubierto el verdadero cl&iacute;max sobrenatural, el Para&iacute;so. Yo le ped&iacute; que me escupiera en la cara de vez en cuando. No se lo pens&oacute; dos veces. Cada poco tiempo me soltaba un buen salivazo en la cara. Esto la excit&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Tuvo unos orgasmos que la volv&iacute;an literalmente una pose&iacute;da. Yo no pude aguantar m&aacute;s y apret&aacute;ndole mi nabo bien adentro le descargu&eacute; mi segundo viaje.<\/p>\n<p>&Aacute;ngeles volvi&oacute; a hacer el numerito de &ldquo;Tragar lefa de un charco&rdquo;. Estaba aprendiendo r&aacute;pido a ser una buena golfa.<\/p>\n<p>Volvimos en varias ocasiones m&aacute;s a nuestro particular nidito de amor. Hasta que por fin lleg&oacute; el d&iacute;a del concierto.<\/p>\n<p>Verla en el coro vestida de forma recatada y con un comportamiento modoso (cantando estrofas que dec&iacute;an &ldquo;Yo soy la esclava del Se&ntilde;or. H&aacute;gase en m&iacute; su voluntad&rdquo;), me excitaba hasta l&iacute;mites inconcebibles.<\/p>\n<p>Unos d&iacute;as despu&eacute;s, &Aacute;ngeles colg&oacute; los h&aacute;bitos neg&aacute;ndose a profesar para monja y yo me libr&eacute; de la mili. &iexcl;Dos magn&iacute;ficos premios de Navidad!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>49 En 1992 todav&iacute;a exist&iacute;a la mili. 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