{"id":44467,"date":"2024-01-21T23:00:00","date_gmt":"2024-01-21T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-21T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-21T23:00:00","slug":"novios-formales-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/novios-formales-i\/","title":{"rendered":"\u00bfNovios formales? (I)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44467\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi relaci&oacute;n con Hanna empez&oacute; hace ya unos cuantos a&ntilde;os. Nos conocimos en una fiesta y, al par de horas de presentarnos, ya est&aacute;bamos follando escondidos en una habitaci&oacute;n. Tuvimos una gran conexi&oacute;n desde el primer momento, tanto en el sexo como en lo personal, y empezamos a vernos con frecuencia. Nos lo pas&aacute;bamos genial y nos sent&iacute;amos muy bien el uno con el otro pero, puede que por el momento vital de cada uno y por nuestra forma de ser, nos cost&oacute; reconocer nuestros sentimientos.<\/p>\n<p>A lo largo de estos a&ntilde;os, nuestra relaci&oacute;n ha sufrido cientos de transformaciones. Hemos sido solo amigos, a veces hemos reconocido tener un rollete y, en alguna ocasi&oacute;n, hemos llegado a desaparecer de la vida del otro, asustados al ver que empez&aacute;bamos a tener algo. En este tiempo, ella se ha follado a todos a sus amigos y a alguno de los m&iacute;os, yo he hecho lo correspondiente, hemos montado tr&iacute;os y alguna que otra diablura m&aacute;s; pero, de un modo u otro, al final siempre termin&aacute;bamos busc&aacute;ndonos. Nos cost&oacute; muchas idas y venidas pero, al fin, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, incapaces de negar la realidad, aceptamos nuestros sentimientos y forma de ser para reconocer que ten&iacute;amos algo y empezar una relaci&oacute;n abierta. Segu&iacute;amos haciendo pr&aacute;cticamente lo mismo, pero dej&aacute;ndonos de tonter&iacute;as. Fuimos m&aacute;s felices desde entonces y, precisamente, nuestro deseo de follar con qui&eacute;n nos diera la gana se fue apagando, hasta tal punto que nos planteamos dejar todo eso atr&aacute;s y tener una relaci&oacute;n m&aacute;s convencional. Lo que nuestros padres llamar&iacute;an &ldquo;ser novios formales&rdquo;.<\/p>\n<p>Maldita nuestra suerte que, justo cuando tomamos la decisi&oacute;n, tuve que irme a vivir fuera unos meses por culpa del trabajo. Una prueba de fuego para dos promiscuos como nosotros y nuestra reci&eacute;n estrenada monogamia. Nos dio rabia y estuvimos tristes al principio. &iexcl;Qu&eacute; mierda de trabajos! Hanna insisti&oacute; desde el minuto uno en venir a verme y, cuando estuve asentado en mi nueva casa y ella pudo coger vacaciones, buscamos un vuelo para que pasara aqu&iacute; unos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Esperaba en el aeropuerto nervioso como si fuera la primera vez que iba a verla. Solo hab&iacute;a pasado un mes desde que me vine a vivir aqu&iacute;, quiz&aacute;s unos d&iacute;as m&aacute;s, pero parec&iacute;a que no la ve&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Echaba de menos su risa, escuchar su voz llam&aacute;ndome &ldquo;mi negro&rdquo;, bailar con ella, que me reventara en la cama&#8230; Cuando su vuelo lleg&oacute; me temblaban las piernas y, al verla aparecer, corr&iacute; hac&iacute;a a ella y la levant&eacute; en un abrazo con el que casi le rompo la columna. Nos besamos como dos adolescentes, &iexcl;qu&eacute; subid&oacute;n me dio sentir su boca fresquita y su lengua juguetona junto a la m&iacute;a! Ten&iacute;amos ganas de hacernos de todo, pero en la carita de cansancio que tra&iacute;a se le notaba que estaba agotada por el vuelo. &iexcl;Estaba tan guapa! Le ayud&eacute; con las maletas y fuimos a buscar un taxi. La pobre se ca&iacute;a de sue&ntilde;o y se apoy&oacute; en m&iacute; para esperar. La acarici&eacute;, pos&eacute; la mano en su cadera y, ya que estaba, baj&eacute; hasta el culo. Ese culo grande y prieto, embutido en leggins, por el que contaba las horas que faltaban para volver a com&eacute;rmelo.<\/p>\n<p>Pasamos unos d&iacute;as incre&iacute;bles, como dos t&oacute;rtolos reci&eacute;n enamorados, riendo y follando sin parar. Enganchados todo el rato. El viaje de vuelta se acercaba y quisimos aprovechar a&uacute;n m&aacute;s cada momento. Acababan de instalar la decoraci&oacute;n navide&ntilde;a y salimos a darnos un paseo antes de pegarnos una juerga por la noche, que ten&iacute;amos ganas. Nos hicimos fotos de tontos enamorados bajo las luces, junto al &aacute;rbol, compramos regalos para amigos y familia y tomamos alg&uacute;n vino que otro. Pose&iacute;dos por el consumismo y la exaltaci&oacute;n del amor, en nuestro camino nos encontramos un sex-shop. Al pasar por el escaparate no pude evitar echar un ojo a las fotos de las modelos y a los art&iacute;culos que all&iacute; hab&iacute;a; cuando volv&iacute; la mirada hacia Hanna descubr&iacute; que hab&iacute;a estado mir&aacute;ndome todo ese rato aguant&aacute;ndose la risa.<\/p>\n<p>-Se te van los ojos, chavalote &ndash; dijo entre risas.<\/p>\n<p>-Me has pillado. Pero ha sido solo por saciar la curiosidad.<\/p>\n<p>-Si quieres saciar la curiosidad, podemos entrar a ver qu&eacute; hay. Total, si estamos de compras.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si me hablaba en serio o si segu&iacute;a la broma, pero fue ella quien se encamin&oacute; a la puerta y yo no tuve m&aacute;s que seguirla.<\/p>\n<p>La tienda me flip&oacute; nada m&aacute;s entrar. Una decoraci&oacute;n chul&iacute;sima, con cierto toque futurista, neones azules y estanter&iacute;as de cristal. Vend&iacute;an unas cosas que hicieron volar mi imaginaci&oacute;n con solo verlas. Hab&iacute;a un peque&ntilde;o estante con pelis y revistas, pero casi toda la tienda estaba dedicada a los juguetes, los aceites, la lencer&iacute;a&#8230; Me imagin&eacute; a Hanna (y a alguna que otra m&aacute;s) ataviada con cada uno de los conjuntos que vi. Le dec&iacute;a al o&iacute;do lo jod&iacute;damente sexy que estar&iacute;a con ellos puestos y ella respond&iacute;a imaginando situaciones en las se los podr&iacute;a poner. La sonrisa tonta que no pod&iacute;a quitar de mi cara desvelaba todos mis pensamientos.<\/p>\n<p>Hanna sac&oacute; un perchero con un conjunto compuesto de un liguero de arn&eacute;s y tanga de cuero para hombre. Lo puso a mi lado para imaginarme con &eacute;l y en su rostro se dibuj&oacute; el deseo. &ldquo;L&aacute;stima que la polla no te entre ah&iacute;&rdquo; dijo a un volumen que pudo escuchar buena parte de la tienda. Empezaba a estar cachondo perdido y creo que era una sensaci&oacute;n compartida con ella. No paraba de pensar en qu&eacute; sitio nos podr&iacute;amos meter a follar antes de llegar a casa.<\/p>\n<p>-No me hab&iacute;as dicho que hubieras hecho de modelo para juguetes de estos &ndash; dijo se&ntilde;alando un dildo que se llamaba &ldquo;The Black Monster&rdquo; -. Podr&iacute;a llevarme uno para cuando te eche de menos&#8230; &iexcl;Guau, qu&eacute; preciosidad! &#8211; exclam&oacute; mientras se iba corriendo a mirar otra cosa.<\/p>\n<p>Lo que hab&iacute;a llamado su atenci&oacute;n era una colecci&oacute;n de dildos trasparentes, de dise&ntilde;o muy elegante, de distintas formas y tama&ntilde;os. Dos plugs anales de diferentes tama&ntilde;os, un dildo curvo, otro recto, uno m&aacute;s grueso con rugosidades y otro m&aacute;s cortito pero de un grosor solo para expertos.<\/p>\n<p>-Son preciosos. Me los quiero meter por el co&ntilde;o, por el culo y por donde me que quepan.<\/p>\n<p>-Viendo lo cara que es la tienda, esto tiene un precio bastante razonable. A m&iacute; me encantan tambi&eacute;n. &iexcl;Venga! Te los voy a regalar como antesala a la navidad.<\/p>\n<p>-&iquest;En serio, Lex?<\/p>\n<p>-Solo si me dejas verte c&oacute;mo los usas.<\/p>\n<p>Salimos de la tienda con nuestra bolsa negra y nuestro juego de dildos, contentos y calientes como los depravados que &eacute;ramos. Entre compra y compra se nos hab&iacute;a hecho tarde y ten&iacute;amos reserva para cenar. Corrimos a casa para pegarnos una ducha, arreglarnos y salir zumbando al restaurante. Estaba frente al espejo, terminando de arreglarme y esperando a Hanna cuando o&iacute; tras de m&iacute; su voz diciendo &ldquo;&iquest;vamos?&rdquo;. Me gir&eacute; para responderle y, al verla, casi se me cae la baba. Bajo un abrigo largo y atigrado, llevaba un top negro de cuello vuelto y manga larga que dejaba todo su terso abdomen al descubierto; sus vaqueros, oscuros, no bajaban mucho m&aacute;s de la ingle y, bajo estos, unas medias de rejilla cuya cintura sobresal&iacute;a por encima del vaquero. Calzaba unas botas altas, casi hasta la rodilla, que nunca antes le hab&iacute;a visto. Quise hacerle un cumplido, pero mi cerebro atolondrado por semejante piv&oacute;n solo alcanz&oacute; a decir: &iexcl;qu&eacute; buena que est&aacute;s! Se cubri&oacute; bien con el abrigo, enroll&aacute;ndose como una mantita los domingos, y salimos por la puerta.<\/p>\n<p>No recuerdo ni que comimos. Nos pasamos toda la cena mir&aacute;ndonos, lanz&aacute;ndonos indirectas, toc&aacute;ndonos con los pies por debajo de la mesa&#8230; Cuando llegamos a la discoteca y tomamos la primera copa nos terminamos de desatar. Entre follar y bailar como lo est&aacute;bamos haciendo hab&iacute;a solo un paso y est&aacute;bamos a punto de darlo. Nos comimos los morros, nos mordimos el cuello, nuestras manos iban y ven&iacute;an por todas partes y llegaban a lugares prohibidos para mucha gente cuando est&aacute; en p&uacute;blico. Da igual que Hanna mida menos de uno sesenta y yo m&aacute;s de uno noventa, se mueve de una forma que me domina. Sus caderas dictaban mis movimientos y, por mucho que la envolviera con mis largos brazos, era ella qui&eacute;n marcaba el ritmo. Alz&oacute; su pierna derecha para hacerme una pinza y atraerme hasta ella, quedando nuestras pelvis bien juntas, que es lo que quer&iacute;amos. No pude resistirme a tocar ese poderoso muslo que estaba a mi al rededor, vestido con esas medias de rejilla que me ponen burr&iacute;simo. Fue entonces cuando segu&iacute; el camino natural hasta llegar a mi culo favorito. Lo disfrut&eacute;, lo agarr&eacute; y busqu&eacute; su interior. &iquest;Qu&eacute; era eso duro? &iexcl;No puede ser!, me dije, la muy jodida llevaba el plug puesto.<\/p>\n<p>-&iquest;Hanna, llevas el&#8230;?<\/p>\n<p>-S&iacute; &ndash; me interrumpi&oacute; con una cara que lo dec&iacute;a todo.<\/p>\n<p>-&iquest;El grande o el peque&ntilde;o?<\/p>\n<p>-Si quiero que me metas tu pedazo de polla por el culo, &iquest;t&uacute; qu&eacute; crees?<\/p>\n<p>Mientras me dec&iacute;a eso al o&iacute;do, me abri&oacute; la bragueta y me agarr&oacute; la polla. No me di cuenta c&oacute;mo de r&aacute;pida fue, como no me di cuenta de que estaba casi empalmado. All&iacute; mismo, con cientos de personas bailando a nuestro al rededor, empez&oacute; a pajearme sin sacarla del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;Vamos al ba&ntilde;o? &#8211; le susurr&eacute; al o&iacute;do.<\/p>\n<p>-Vamos a casa &#8211; contest&oacute; tajante. La respuesta de Hanna me sorprendi&oacute; pues, cuando est&aacute; as&iacute; de cachonda, no pierde el tiempo y cualquier sitio m&iacute;nimamente escondido le parece apto para follar. Llevamos unos cuantos ba&ntilde;os a nuestras espaldas.<\/p>\n<p>Pillamos un taxi y nos montamos los dos atr&aacute;s. Apenas pasaron unos segundos, volvimos a enrollarnos como salvajes, como si estuvi&eacute;ramos solos. Pas&eacute; la lengua por su cuello y despert&eacute; de nuevo a la bestia. At&oacute;nito, fui testigo de como Hanna, sin cortarse un pelo, me agarr&oacute; de nuevo la polla bajo el pantal&oacute;n para pajearme. Ten&iacute;a una de las mayores erecci&oacute;n de mi vida, imposible de ocultar. No hab&iacute;a posibilidad de hacer aquello de manera disimulada ni, al parecer, tampoco hab&iacute;a intenci&oacute;n. Por el retrovisor, pod&iacute;a ver al taxista lanz&aacute;ndonos miradas furtivas. Era demasiado hasta para m&iacute;, pero no pod&iacute;a (ni quer&iacute;a) pararlo.<\/p>\n<p>Ya en mi edificio, nos restregamos de una esquina a otra del portal. De habernos visto alg&uacute;n vecino, hubiera llamado a la polic&iacute;a al pensar que nos est&aacute;bamos matando. En el ascensor met&iacute; toda la mano que pude y aprovech&eacute; para investigar bajo el pantal&oacute;n. Comprob&eacute; que, en efecto, llevaba el plug grande puesto y sonre&iacute;. Conforme llegamos arriba y abr&iacute; la puerta, me llev&oacute; a empujones hasta el sof&aacute;, lanz&oacute; el bolso y el abrigo por el suelo y salt&oacute; sobre m&iacute; cual leona dispuesta a cazar a su presa. Y su presa era mi polla.<\/p>\n<p>El pantal&oacute;n ya ven&iacute;a desabrochado desde el taxi y, la velocidad con la que mi polla pas&oacute; a estar en su boca fue pasmosa. Sent&iacute; liberaci&oacute;n en ese momento, por fin llegaba el momento. Tras unas primeras catas de pura ansia, recorri&oacute; con la punta de la lengua el largo trayecto desde los huevos a la punta. Casi siempre que me la mamaba la pegaba a su cara para recordar que aquello era tan grande como su cabeza, para despu&eacute;s susurrar entre rosoplos &ldquo;mi negro&#8230;&rdquo;. Tom&oacute; aire, la agarr&oacute; con las manos y se meti&oacute; en la boca todo lo que pudo. Se me cay&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, perd&iacute; la fuerza del cuello. Era una mamada de pura pasi&oacute;n, como todo lo que hac&iacute;a Hanna en la cama. Cuando por fin hab&iacute;a conseguido erguirme, continu&oacute; solo con una mano mientras me com&iacute;a los huevos, haci&eacute;ndome perder de nuevo la fuerza.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; el top y vino hacia m&iacute;. Nos morreamos bien cerdo, un morreo de esos que abarca cara, cuello y tetas. Le hubiera devorado all&iacute; mismo. &iquest;C&oacute;mo un pecho tan peque&ntilde;o como el suyo pod&iacute;a ser tan hermoso? &iquest;C&oacute;mo esta chica, tan bajita y tan plana pod&iacute;a estar tan buena? Pasaban los a&ntilde;os y los polvos y no dejaba de sorprenderme.<\/p>\n<p>Con la misma facilidad con la que me sac&oacute; la polla se desabroch&oacute; los pantalones, qued&aacute;ndose con tan solo las medias y las botas. Al ver el camino despejado, estir&eacute; el brazo para agarrarla bien del culo. Primero toqu&eacute; el plug y me estremec&iacute;; cada vez que lo recordaba sent&iacute;a como se bombeaba la sangre hirviendo hasta mi polla. Despu&eacute;s, me hice camino hasta el co&ntilde;o, haciendo que Hanna bajara la guardia por vez primera. Se desplom&oacute; al mero contacto y, al meterle los dedos, se escucharon los primeros gemidos. Ten&iacute;a el co&ntilde;o empapado, los dedos me volaban al meterlos y sacarlos. Hab&iacute;a amansado a la fiera.<\/p>\n<p>La levant&eacute; en el aire y, con la misma presteza que delicadeza, le di la vuelta para dejarla tumbada de lado, quedando su imperial culo hacia m&iacute;. Sabore&eacute; primero su caudaloso co&ntilde;o, levant&aacute;ndome con un r&aacute;pido baile en el cl&iacute;toris. Me agarr&eacute; la polla, estaba dura como acero, la agarr&eacute; del muslo y entr&oacute; con tremenda facilidad. Un gemido o, m&aacute;s bien, un grito de Hanna dio testigo de ello y, a cada cent&iacute;metro que entr&oacute; en su interior, los decibelios fueron subiendo. Me mir&oacute; apretando los dientes, ense&ntilde;&aacute;ndolos como un animal que quiere pelea, y empec&eacute; a moverme. Hanna trataba de mantener su gesto, desafiante, pero la cara se le descompon&iacute;a y no aguantaba la mirada. La baba se le escapaba y ca&iacute;a por el reposabrazos del sill&oacute;n. Abr&iacute; todo lo que me daba la mano para agarrar lo que pudiera del cachete del culo grande y liso que quedaba frente a m&iacute;. Al levantarlo, la base del plug qued&oacute; expuesta, encendiendo a&uacute;n m&aacute;s el demonio que ten&iacute;a dentro.<\/p>\n<p>La alc&eacute; desde la cadera, gir&aacute;ndola noventa grados, quedando ella a cuatro patas. Todo ese culo qued&oacute; expuesto para m&iacute;, con el plug en el centro, del que no pude quitar ojo ni un segundo, como si me tuviera hechizado. Estir&eacute; los cachetes hasta que los labios menores se separaron y volv&iacute; a la carga. Mi polla entr&oacute; como una espada ensartando lenta y profundamente. Entre gemidos y lanzadas, Hanna trat&oacute; de alcanzar su bolso. Nos detuvimos en un segundo, sin liberarla de su empalamiento, y rebusc&oacute; en &eacute;l. Me pas&oacute; una peque&ntilde;a muestra de lubricante que tra&iacute;a el juego de dildos que compramos a la tarde y me pidi&oacute; que siguiera. Sin dudarlo, retom&eacute; las penetraciones al mismo tiempo que abr&iacute;a el bote y vert&iacute;a su contenido por su culo. Una vez embadurnada, le quit&eacute; el plug despacio (no hab&iacute;a duda, era el grande) y, con &eacute;l mismo, arrastr&eacute; el lubricante hacia el pozo dilatado en el que se hab&iacute;a convertido su ano.<\/p>\n<p>Un estruendoso gemido fue la reacci&oacute;n al torrente de carne que se adentr&oacute; en su cuerpo, despacio pero fluido, a trav&eacute;s de las ensanchadas y lubricadas paredes de su culo. Un torrente lento, pero incesante. El gemido se apag&oacute; y Hanna mir&oacute; de soslayo. Ten&iacute;a el maquillaje corrido, la boca llena de babas y los ojos al rojo vivo, a punto de escapar de las &oacute;rbitas. No dijo nada, pero hab&iacute;a en su rostro algo diferente, algo lleno de fuerza que me dominaba a&uacute;n m&aacute;s que sus caderas cuando bail&aacute;bamos. Tom&eacute; posici&oacute;n, la agarr&eacute; de la cintura y la penetr&eacute; con la misma fuerza que la que me domin&oacute; su mirada. Nuestros cuerpos se alinearon, hallando una senda senda recta en su interior por la que mi cuerpo se deslizaba una y otra vez, cada vez m&aacute;s r&aacute;pido, sin oposici&oacute;n, con suma facilidad.<\/p>\n<p>Mis m&uacute;sculos, mi mente al completo, Hanna, su voz, nuestra carne. No hallaba diferencia entre ellos y lo dem&aacute;s dej&oacute; de existir. Solo nuestro sexo. Incluso respirar se convirti&oacute; en secundario para m&iacute;, hasta el punto de llegar a sucumbir. Par&eacute; en sec&oacute; y rug&iacute;. Volv&iacute; a ver las fronteras entre mi cuerpo y mi mente, entre ella y yo. Como si no le hubieran reventado el culo con m&aacute;s de veinte cent&iacute;metros de carne, Hanna se dio la vuelta y salt&oacute; sobre m&iacute; con la misma energ&iacute;a y agilidad que lo hizo al principio. Nos besamos, nos tocamos, nos dijimos de todo con nuestra cara de guarros, sin usar ni una palabra.<\/p>\n<p>Me dej&oacute; el tiempo justo para recuperar el aliento y, refreg&aacute;ndose cual posesa el cl&iacute;toris, se fue echando hacia atr&aacute;s, esta vez de cara a m&iacute;, invit&aacute;ndome a continuar. Abri&oacute; bien las piernas, alz&aacute;ndolas y levantando la cadera para que pudiera acceder a su culo. Gast&eacute; lo que quedaba de lubricante directamente sobre mi polla, agarr&eacute; una de sus piernas y, con la otra mano, me guie hasta mi objetivo. Con el camino ya hecho, las penetraciones se tornaron salvajes. Mi polla se perd&iacute;a entre sus cachetes, quedando sobre ella su co&ntilde;o carnoso y brillante, colmado de flujos. Su mano no cesaba al darle ca&ntilde;a al cl&iacute;toris, por mucho que la entorpecieran mis embestidas. El juego coordinado y casi m&iacute;stico que alcanzamos en la anterior postura, se convirti&oacute; en algo rudo, casi soez, pero divertido. Nuestros ruidos eran toscos, desmedidos, casi c&oacute;micos, fruto del absoluto placer y la entrega a ello. Entre estertores nos miramos, boquiabiertos y sudorosos. De repente, la cara de Hanna comenz&oacute; a palpitar, como fruto de cientos de tics nerviosos que antes no ten&iacute;a. Cerr&oacute; los ojos y ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s, ahog&aacute;ndose en un ruido grave y ascendente, que se hizo intermitente cuando empec&eacute; a sentir mojada la barriga. Se estaba corriendo y, al sonoro orgasmo, le acompa&ntilde;&oacute; un abundante squirt que cay&oacute; todo sobre m&iacute;.<\/p>\n<p>No esperaba aquello y me hizo perder las riendas de mi cuerpo. Sent&iacute; a la vez una explosi&oacute;n en la cabeza y en los huevos y un ca&ntilde;onazo de esperma recorri&oacute; mi polla hasta salir disparado al interior de su culo. Sent&iacute; el calor del esperma retrocediendo y escapando de aquel agujero, chorreando por la base de mi pene y por su culo. Ni sac&aacute;rsela pude, mi cuerpo cay&oacute; rendido sobre ella y, tendidos en el sof&aacute;, mezclando nuestros sudores, a&uacute;n enganchados, nos quedamos recuperando el aliento. Durante varios minutos, el ruidoso alboroto de nuestros gemidos se sustituy&oacute; por un repentino silencio solo alterado por el sofoco de nuestra respiraci&oacute;n. Saqu&eacute; mi polla, ya fl&aacute;cida, resbaladiza y llena de semen, pero no pude levantarme de al lado de Hanna. Ella me acarici&oacute; la cabeza, acerc&oacute; sus labios a mi o&iacute;do y susurr&oacute;:<\/p>\n<p>-Te quiero y quiero estar contigo.<\/p>\n<p>(continuar&aacute;&#8230;)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Mi relaci&oacute;n con Hanna empez&oacute; hace ya unos cuantos a&ntilde;os. Nos conocimos en una fiesta y, al par de horas de presentarnos, ya est&aacute;bamos follando escondidos en una habitaci&oacute;n. Tuvimos una gran conexi&oacute;n desde el primer momento, tanto en el sexo como en lo personal, y empezamos a vernos con frecuencia. Nos lo pas&aacute;bamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18801,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44467","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18801"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44467"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44467\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}