{"id":44498,"date":"2024-01-24T23:00:00","date_gmt":"2024-01-24T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-24T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-24T23:00:00","slug":"a-mi-marido-le-van-las-pollas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/a-mi-marido-le-van-las-pollas\/","title":{"rendered":"A mi marido le van las pollas"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44498\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">63<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Julia es una mujer de 35 a&ntilde;os, muy pizpireta y extrovertida. Le gusta vestir muy juvenil (con vaqueros rotos, camiseta de tirantes y tenis, por poner un ejemplo). De altura anda sobre el 1,74 m y pesar&aacute; unos 53 kg. Pelirroja, con pecas y unos ojos verdes que parecen perlas de lo mucho que brillan. Su marido, Ernesto, tiene 2 a&ntilde;os m&aacute;s que ella. Sufre de alopecia por la cual se rapa la cabeza para parecer que es calvo por gusto. Mide 1,80 m, de complexi&oacute;n fuerte y lleva un poco de barba bien recortada.<\/p>\n<p>Son una pareja feliz. En los juegos de alcoba suelen meter alg&uacute;n juguete para amenizar la noche un poco m&aacute;s. Por ejemplo, Julia es muy fogosa y cuando a Ernesto se le acaba la mecha (que suele ser despu&eacute;s de cuatro horas buenas con sus tres respectivas descargas de leche merengada), pues recurren a alg&uacute;n consolador con el que Ernesto le sigue dando brasa a su mujer.<\/p>\n<p>Julia observa que cuando su marido le saca del co&ntilde;o el consolador, todo empapado en sus jugos, &eacute;l chupa con devoci&oacute;n aquel falo de l&aacute;tex. Al principio, ella pensaba que lo hac&iacute;a porque disfrutaba con el sabor de sus caldos, pero poco a poco fue llegando a la conclusi&oacute;n de que aunque en parte ese era el motivo, en verdad de lo que disfrutaba era de meterse esa verga en la boca. Seguro que se imaginaba que era de verdad.<\/p>\n<p>Ernesto relam&iacute;a, chupaba y succionaba aquella tranca, par&aacute;ndose m&aacute;s en el glande, y con la excusa de recoger los efluvios de su mujer (para paladearlos y saborearlos antes de tragarlos), le hac&iacute;a una buena comida de polla a aquel consolador. Julia notaba que el miembro de su marido se pon&iacute;a m&aacute;s tieso y palpitante cada vez que chupeteaba los dildos y consoladores de ella. A julia no le cab&iacute;a ninguna duda. &iexcl;A su marido le iban las pollas!<\/p>\n<p>El caso es que esa actitud chocaba con su est&eacute;tica y comportamiento. Ernesto es un hombre muy masculino. Con su vasta barba y su cr&aacute;neo rapado da una imagen de chico malo. En algunas ocasiones hasta hace comentarios hom&oacute;fobos y soeces respecto a los chicos con pluma. &Eacute;l no es un hombre refinado, culto o afeminado.<\/p>\n<p>Julia est&aacute; un poco confundida y decide ponerle un cebo a su marido. Planifica una excursi&oacute;n a una playa nudista un fin de semana con una pareja que ella conoce. Julia trabaja con la mujer, que se llama Lola, e hicieron muy buenas ligas. Al marido, que se llama Pepe, lo conoce algo menos, pero le parece un buen mozo.<\/p>\n<p>Lola es morena de cabello y con media melena. 1,65 m de altura y un cuerpo bien moldeado. Pepe fue jugador de baloncesto, anda en el 1,95 m de altura y al trabajar de entrenador se mantiene bien en forma.<\/p>\n<p>Julia y Ernesto tienen una auto-caravana con la que suelen hacer escapadas los findes. Esta vez la compartir&aacute;n con Lola y Pepe.<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; el d&iacute;a se&ntilde;alado. Quedaron en reunirse en una cafeter&iacute;a de las afueras. Julia les present&oacute; su marido a Lola y Pepe. Hac&iacute;an una buena &ldquo;pareja&rdquo; los cuatro.<\/p>\n<p>Se dirigieron a una cala preciosa de la costa y aparcaron la auto-caravana en un camping cercano.<\/p>\n<p>Ya en la playa se despelotaron y a la hora de echarse el protector solar, Julia escogi&oacute; a Pepe y le fue untando espalda, pecho, piernas&hellip; y sin cortarse ni un pelo (como si Pepe fuera su marido), tambi&eacute;n le unt&oacute; el pene y escroto masaje&aacute;ndoselos bien.<\/p>\n<p>Por supuesto, Lola haci&eacute;ndose la ofendida y para devolverle la &ldquo;afrenta&rdquo;, le hizo otro tanto a Ernesto, siguiendo el ejemplo de su estimada amiga.<\/p>\n<p>Ernesto se fijaba en los pechos puntiagudos de Lola, pero no pod&iacute;a evitar que se le desviara la mirada hacia el cipote todo tieso y gordo de Pepe.<\/p>\n<p>Julia no sab&iacute;a c&oacute;mo interpretar la mirada de su marido hacia la verga de su ligue. Pod&iacute;a ser de admiraci&oacute;n o de deseo. Julia se inclinaba m&aacute;s por la segunda opci&oacute;n por lo dura que se le estaba poniendo la polla.<\/p>\n<p>Sin desmerecer la gayola que le estaba practicando Lola, el m&eacute;rito de tal empinamiento era la visi&oacute;n del rabo de Pepe, sin duda. Pensaba Julia.<\/p>\n<p>La argucia de Julia le estaba proporcionando las pruebas que estaba buscando para confirmar sus sospechas. A su marido le tiran m&aacute;s dos huevos que dos carretas.<\/p>\n<p>Cambiaron y ahora son ellos los que embadurnan y magrean los cuerpos de ellas.<\/p>\n<p>Ernesto se centra sobre todo en las tetas y cintura de Lola, aunque nuca, espalda y piernas no quedan desatendidas, faltar&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>Cuando ya estaban bien hidratados y lubricados los cuatro, a Julia se le ocurre el hacer esta sugerencia:<\/p>\n<p>&ndash;Ernesto, &iquest;por qu&eacute; no le masajeas un poco la espalda a Pepe para que compruebe lo bien que lo haces?<\/p>\n<p>&ndash;Si Pepe no tiene ning&uacute;n inconveniente, por m&iacute;, &iquest;por qu&eacute; no? &ndash;contest&oacute; su marido.<\/p>\n<p>&ndash;A ver si superas a nuestro fisioterapeuta del equipo. Si es as&iacute;, igual hasta te contratamos &ndash;coment&oacute; Pepe.<\/p>\n<p>Ernesto puso toda su ciencia en hacerle a Pepe un buen masaje por cuello, om&oacute;platos y el resto de la espalda. Despu&eacute;s, continu&oacute; por las nalgas amas&aacute;ndolas como si fueran dos panes de centeno. Sigui&oacute; por los muslos y piernas hasta acabar con unos intensos masajes en las plantas de los pies.<\/p>\n<p>&ndash;Bueno, esto ya est&aacute; &ndash;sentenci&oacute; Ernesto.<\/p>\n<p>&ndash;De eso nada. Ahora toca la parte anterior del cuerpo &ndash;le espet&oacute; su mujer.<\/p>\n<p>Pepe se dio la vuelta. No pudo disimilar el empalme que llevaba. Esa situaci&oacute;n le estaba produciendo una gran excitaci&oacute;n. Adem&aacute;s reconoc&iacute;a que Ernesto era un buen profesional del masaje.<\/p>\n<p>Ernesto comenz&oacute; por untarle algo de crema por el torso. Posteriormente se la fue esparciendo por el pecho y brazos. Julia y Lola soltaron algunas risitas y empezaron a darse unos besos cortos y a lamerse los morros mutuamente.<\/p>\n<p>Pepe y Ernesto al ver a sus mujeres besarse y darse lengua no dudaron en hacer ellos lo mismo, morre&aacute;ndose de lo lindo los dos. Ernesto decidi&oacute; entonces pasar de la parte superior del cuerpo de Pepe a la parte inferior. Dirigi&oacute; sus manos al miembro de su ya amante (miembro de 22 cm.), y comenz&oacute; a masaje&aacute;rselo. Amas&oacute; el escroto, llen&aacute;ndolo bien de crema.<\/p>\n<p>Ernesto estaba como una moto al ver a su mujer d&aacute;ndose el lote con su amiga mientras &eacute;l, amasaba los huevos y la polla del marido. Era una experiencia que le sobreexcitaba en exceso, al nunca pasar por algo as&iacute;.<\/p>\n<p>Aunque en la playa hab&iacute;a poca gente, prefirieron meterse en una tienda de campa&ntilde;a de cinco plazas que hab&iacute;an montado en la arena, cerca de un muro de piedra.<\/p>\n<p>Ya dentro, Julia se lo mont&oacute; con Pepe y Lola con Ernesto. Ellos se tumbaron en el suelo y ellas, en cuclillas, se fueron clavando las vergas en sus h&uacute;medos y calientes chochos.<\/p>\n<p>Se colocaron de espaldas a ellos y reclin&aacute;ndose un poco, se los iban follando a buen ritmo.<\/p>\n<p>El primero en correrse fue Pepe, ya que el masaje que le hab&iacute;a proporcionado Ernesto lo puso muy a tono. Sus 22 cm. de rabo se los calcaba con furia a Julia, envi&aacute;ndole los chorros de semen bien adentro en su chumino. Esta se desacopl&oacute; y poni&eacute;ndose de pie sobre la cara de Lola, descarg&oacute; toda la lechada que llevaba dentro en la boca y cara de su amiga.<\/p>\n<p>Lola se acerc&oacute; a Ernesto y le peg&oacute; un buen morreo pas&aacute;ndole toda la lefa de su marido para que se la tragara. Luego Ernesto le lami&oacute; la cara para recoger los restos que ten&iacute;a esparcidos a modo de regueros y relami&eacute;ndose se los trag&oacute;.<\/p>\n<p>Lola y Ernesto siguieron follando hasta que este empez&oacute; a bufar y a dar s&iacute;ntomas de estar a punto de eyacular. Efectivamente, a los pocos minutos comenz&oacute; a darle unos buenos empellones al co&ntilde;o de Lola, con la intenci&oacute;n de regar en profundidad de esperma, todo su interior. Su polla no era tan larga como la de Pepe (ten&iacute;a 19 cm.), pero era m&aacute;s gorda.<\/p>\n<p>Lola pon&iacute;a los ojos en blanco de lo mucho que estaba disfrutando.<\/p>\n<p>Cuando Ernesto acab&oacute;, Lola se coloc&oacute; en cuclillas sobre la cara de Julia (esta previamente se hab&iacute;a acostado en el suelo, boca arriba), y descarg&oacute; en su rostro toda la cuajada que Ernesto le hab&iacute;a insuflado. Julia se dirigi&oacute; a Pepe y peg&aacute;ndole un buen morreo, le pas&oacute; toda la carga de lefa a su boca. &Eacute;l, despu&eacute;s de paladearla y saborearla, se la trag&oacute; encantado. Luego recogi&oacute; con su lengua los restos de esperma que Julia ten&iacute;a en los p&aacute;rpados y mejillas, y haciendo g&aacute;rgaras, volvi&oacute; a trag&aacute;rselos.<\/p>\n<p>Julia y Lola no hab&iacute;an conseguido alcanzar el cl&iacute;max en sus respectivas folladas y decidieron hacer, entre ellas, un 69. Se lam&iacute;an y relam&iacute;an, succionaban y chupeteaban sus almejas, con ansiedad y devoci&oacute;n. Cuando llegaron al orgasmo, apretaron sus caras contra sus co&ntilde;os y mordisque&aacute;ndolos, chillaban y sorb&iacute;an sus jugos.<\/p>\n<p>Ernesto y Pepe tambi&eacute;n hicieron un 69, para poner a punto sus pichas fl&aacute;cidas.<\/p>\n<p>Pepe al quedar arriba, ten&iacute;a m&aacute;s libertad de maniobra a la hora de pajear y mamar el nabo de su amante. No era el caso de Ernesto. A este, al estar debajo, solo le quedaba la opci&oacute;n de abrir la boca, como una mu&ntilde;eca hinchable, y engullir el miembro de Pepe.<\/p>\n<p>La boca de Ernesto era follada como si fuera un co&ntilde;o. En ocasiones, por la nariz soltaba algunas babas de lo fuerte que le petaba la boca Pepe.<\/p>\n<p>Cuando ya tuvieron los sables firmes otra vez, se acercaron a las chicas para ofrecerles sus m&aacute;stiles. Ellas decidieron mejor que Pepe le rompiera el culo a Ernesto y despu&eacute;s, este a Pepe. Ellos alegaron que nunca nadie les hab&iacute;a roto el precinto anal, todav&iacute;a. Entonces Julia y Lola decidieron hacerles un buen cunnilingus para lubricarles bien el ojete, el perineo y el escroto, mientras les iban pajeando los penes. Julia con Pepe y Lola con Ernesto, por supuesto, siempre con las parejas intercambiadas.<\/p>\n<p>Julia le pegaba unos buenos morreos al ano de su amante. Lola de vez en cuando, se acercaba y posando sus labios en la punta del capullo de la tranca de su marido, iba soltando una buena cantidad de saliva espumosa que se iba escurriendo por todo el tronco cayendo por las ingles, escroto y perineo. Julia la recib&iacute;a con la boca abierta y antes de trag&aacute;rsela, se la restregaba con sus labios en el ojete a Pepe para que fuera dilatando algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Julia repiti&oacute; la misma operaci&oacute;n que hab&iacute;a hecho anteriormente Lola. Esta le dej&oacute; al marido de su amiga los huevos, las ingles y el perineo bien limpios y sequitos de babas, trag&aacute;ndose casi todas despu&eacute;s de paladearlas. Solo dej&oacute; algo de saliva en el ojete, para que fuera dilatando para lo que le esperaba.<\/p>\n<p>Por fin decidieron pasar a la acci&oacute;n. Pepe se sent&oacute; en una hamaca con su miembro todo empinado y embadurnado por la saliva de Julia. Ernesto se sent&oacute; sobre Pepe, mirando hacia las chicas, que estaban en frente observando y soltando risitas picaronas.<\/p>\n<p>La pit&oacute;n de Pepe se hac&iacute;a camino entre las nalgas de su amante. Poco a poco se iba hundiendo en aquel recto tan estrecho. Ernesto no pudo reprimir soltar unos alaridos de dolor. Julia se acerc&oacute; al o&iacute;do de Pepe y le dijo:<\/p>\n<p>&ndash;P&eacute;tale el trasero con garra, a mi marido. Sin compasi&oacute;n. Para que sepa lo que sufrimos las mujeres cuando nos sodomiza.<\/p>\n<p>Pepe despu&eacute;s de acomodar todo su rabo en el interior del conducto anal de Ernesto, muy despacio y con suavidad, comenz&oacute; a acelerar las embestidas. Ernesto chillaba como si lo empalaran con una estaca. Se mord&iacute;a los labios para reprimir los gritos por si hab&iacute;a gente cerca de la tienda, en la playa.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;As&iacute; est&aacute; bien? &ndash;le pregunt&oacute; Pepe a Julia.<\/p>\n<p>&ndash;Acelera m&aacute;s las emboladas. M&eacute;tele y s&aacute;cale m&aacute;s cacho de carne. Que sienta bien tus 22 cm. de morcilla &ndash;le solt&oacute; Julia.<\/p>\n<p>Pepe, agarr&aacute;ndose a las caderas de Ernesto se zumb&oacute; el trasero de este sin piedad. Le clavaba y desclavaba casi entera la polla, una y otra vez, a un ritmo de entre tres y cuatro martillazos por segundo. Estuvieron as&iacute; unos 10 minutos. Mientras, Lola le com&iacute;a la polla a Ernesto, para hacerle m&aacute;s suave el suplicio.<\/p>\n<p>Julia se acerc&oacute; al o&iacute;do de su marido y le dijo:<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te peta bien el culo mi hombre? &iquest;Te da placer su pit&oacute;n? &ndash;y se re&iacute;a. Le gustaba picar a su marido.<\/p>\n<p>Cambiaron de posiciones. Esta vez Ernesto se coloc&oacute; debajo y Pepe arriba. Lola imit&oacute; a su amiga, arengando a Ernesto a que le rompiera fuerte el trasero a su marido y pregunt&aacute;ndole a su marido si se lo pasaba bien montando sobre una polla tan gorda. Ernesto con sus manos separaba las nalgas de su amante, para que su poll&oacute;n tan gordo entrara y saliera del conducto anal, sin frenos. Julia le com&iacute;a la polla a Pepe, para compensar el dolor que su marido le estaba provocando con sus arremetidas salvajes.<\/p>\n<p>Las chicas se pusieron tan cachondas con aquel espect&aacute;culo, que pidieron polla de forma urgente. Entonces, Ernesto y Pepe se desacoplaron y fueron a por ellas.<\/p>\n<p>Julia Y Lola se colocaron a cuatro patas, una en frente de la otra. Mientras se besaban, sus chicos, intercambiados, se las follaban por los chuminos.<\/p>\n<p>Julia ten&iacute;a todo el pelo alborotado, casi no se le ve&iacute;a la cara. Daba la imagen de pelandrusca pelirroja, que a ella tanto le encanta dar.<\/p>\n<p>Al cabo de unos 20 minutos, las dos chicas se corrieron casi de forma sincronizada, soltando unos berridos enloquecedores.<\/p>\n<p>Los chicos se desengancharon de ellas y poni&eacute;ndose de pie, comenzaron a pel&aacute;rsela fuerte, buscando correrse pronto.<\/p>\n<p>Ernesto comenz&oacute; a eyacular sobre la cara de Lola dej&aacute;ndole todo el rostro bien embadurnado. Pepe hizo otro tanto con Julia, aunque a esta, al tener buena parte de su melena sobre la cara sirvi&eacute;ndole de escudo natural, a la cara no le lleg&oacute; tanto esperma, qued&aacute;ndole buena parte de &eacute;l incrustado entre los pelos.<\/p>\n<p>Pepe se agach&oacute; y comenz&oacute; a lamerle la cara a su mujer. Lola le escupi&oacute; la carga que llevaba en la boca. Su marido se trag&oacute; todo, dej&aacute;ndole la cara bien limpita.<\/p>\n<p>Ernesto, con los dedos, iba recogiendo los restos de esperma que Julia ten&iacute;a en el pelo y se los met&iacute;a en la boca, chup&aacute;ndose los dedos. Su mujer, a su vez, le escupi&oacute; con fuerza, todo un buen lapo (la bola de semen y saliva que ten&iacute;a guardado en la boca), a su marido en el interior de su boca. Este se trag&oacute; todo, tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Pasaron un fin de semana inolvidable y entra&ntilde;able los cuatro en aquella playa nudista. Desde entonces planificaron m&aacute;s encuentros para ir los cuatro, juntos, a muchos sitios y disfrutar de sus cuerpos a tope.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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