{"id":44534,"date":"2024-01-28T23:00:00","date_gmt":"2024-01-28T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-28T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-28T23:00:00","slug":"una-aventura-inesperada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-aventura-inesperada\/","title":{"rendered":"Una aventura inesperada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44534\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una noche calurosa de verano. Sal&iacute; a tomar algo con unos amigos para divertirme y olvidar un rato el calor. Entre cervezas y m&uacute;sica se pasaron las horas y, ya de madrugada, decid&iacute; que era mejor volver a casa. La calle estaba vac&iacute;a, alumbrada por los focos de luz y pr&aacute;cticamente silenciosa, solo se o&iacute;an mis pasos y los cantos de algunos grillos cada tanto. Todav&iacute;a segu&iacute;a un poco mareado por el alcohol cuando escuch&eacute; un ruido diferente.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; a una esquina y al ver hacia mi derecha descubr&iacute; la figura entre sombras de una mujer con un vestido ajustado al cuerpo que dejaba ver una figura magn&iacute;fica. Caminaba sobre tacones altos que se escuchaban con fuerza a cada paso que daba. Me qued&eacute; mir&aacute;ndola mientras se acercaba cada vez m&aacute;s a m&iacute;, y cuando estuvo a poco m&aacute;s de tres metros la salud&eacute; con un simple &quot;hola&quot;, estando yo a&uacute;n un poco desinhibido por las cervezas.<\/p>\n<p>-Buenas noches- Me contest&oacute; ella con una voz suave y sensual.<\/p>\n<p>-&iquest;Hacia d&oacute;nde vas con este calor?- Le pregunt&eacute; yo.<\/p>\n<p>Ella en ning&uacute;n momento dej&oacute; de caminar hacia m&iacute;, haciendo resonar sus zapatos en la soledad de la noche.<\/p>\n<p>-Hacia aqu&iacute; justamente es donde vengo- Dijo ella y puso sus manos sobre mis hombros.<\/p>\n<p>La mir&eacute; fijamente, sin poder creer lo que estaba ocurriendo. Me devolvi&oacute; la mirada y me bes&oacute;. Antes que pudiera entender nada su lengua jugaba con la m&iacute;a y nos acarici&aacute;bamos por todas partes.<\/p>\n<p>Mi cabeza daba vueltas y mi coraz&oacute;n lat&iacute;a con fuerza. Tem&iacute;a despertarme de ese sue&ntilde;o tan maravilloso. Me aferr&eacute; con mis manos a sus nalgas firmes, como creyendo que pod&iacute;a escap&aacute;rseme en cualquier momento. Una de sus manos se dirigi&oacute; a mi entrepierna y acarici&oacute; mi creciente paquete con suavidad. Yo hice lo mismo. Levant&eacute; su vestido y acarici&eacute; su c&aacute;lido co&ntilde;o por sobre su ropa interior, una tanga negra con el dibujo de un coraz&oacute;n en el frente. En eso estuvimos un corto tiempo. Me dediqu&eacute; a sentir su humedad a trav&eacute;s de la tela y ella a estimular mi verga a trav&eacute;s del pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>La mir&eacute; a los ojos. Ella me sonri&oacute; con una mezcla de excitaci&oacute;n y picard&iacute;a. Me tom&oacute; de la mano y me llev&oacute; con ella. Con la incomodad de una enorme erecci&oacute;n, camin&eacute; a su lado 3 calles hasta llegar a un coche estacionado frente a un edificio de m&aacute;s de diez pisos. Ella lo abri&oacute; y nos metimos directamente en los asientos traseros.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo dentro del coche fue bajarse la parte superior del vestido dej&aacute;ndome ver unas tetas preciosas con unos pezones rosaditos que me lanc&eacute; a chupar de inmediato. Comenz&oacute; a gemir mientras mi lengua y mis labios devoraban sus tetas. Se las apretaba con mis manos y las chupaba como si fueran la &uacute;ltima bebida del desierto. Ella empez&oacute; a intentar desabrochar mi pantal&oacute;n y yo me separ&eacute; de sus tetas para ayudarla. Pronto estaba con el pantal&oacute;n y el calz&oacute;n bajos, y mi verga apuntando al techo del coche. Se quit&oacute; su tanga y la tir&oacute; a un costado para subirse sobre m&iacute; y besarme mientras su caliente co&ntilde;ito se frotaba contra mi pene.<\/p>\n<p>En seguida volvi&oacute; a mirarme a los ojos fijamente y se introdujo ella sola mi verga. Pod&iacute;a notar perfectamente la humedad, la calidez y la presi&oacute;n que su apretada vagina ejerc&iacute;a en mi pene dur&iacute;simo. Empez&oacute; a montarme de a poco, subiendo el ritmo a medida que el tiempo pasaba. Apret&eacute; sus nalgas anim&aacute;ndola a que lo haga tan r&aacute;pido como quisiera. Hund&iacute; mi cara en sus tetas y disfrut&eacute; del mejor sexo que hab&iacute;a tenido en mucho tiempo. Sus gemidos eran ya fuertes, se escuchaban tanto como los golpes de sus nalgas contra mi cuerpo, una y otra vez. Entregado por completo a la pasi&oacute;n me mov&iacute;a yo tambi&eacute;n, haciendo que la penetraci&oacute;n sea lo m&aacute;s profunda posible.<\/p>\n<p>Mientras lo hac&iacute;amos as&iacute;, pas&eacute; una de mis manos hacia atr&aacute;s suyo y busqu&eacute; con mis dedos su ano. Me volvi&oacute; a sonre&iacute;r en se&ntilde;al de asentimiento y le met&iacute; uno de mis dedos en ese culo cerradito. Lo dej&eacute; ah&iacute; dentro y sent&iacute; como ella se estremec&iacute;a de placer por los est&iacute;mulos en ambos orificios. No tardamos mucho en acabarnos. Ella contrajo su vagina y se entreg&oacute; a un orgasmo que dej&oacute; mis piernas y el asiento empapados. En cuanto ella termin&oacute; lo hice yo. Mi verga palpit&oacute; con fuerza y expuls&oacute; varios chorros de semen adentro suyo. Quedamos abrazados, descansando de un polvo fant&aacute;stico.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute;, sacando mi pene de su interior y se sent&oacute; a mi lado para volver a ponerse su tanga y arreglarse el vestido. Yo me sub&iacute; el calz&oacute;n y los pantalones y estuve a punto de preguntarle su nombre cuando vi a alguien saliendo del edificio y dirigi&eacute;ndose hacia el coche en el que est&aacute;bamos. Ah&iacute; fue cuando ella me dijo que saliera r&aacute;pido del coche y yo lo hice. El hombre que ven&iacute;a nos vio salir, se qued&oacute; quieto un par de segundos mirando fijamente la escena y luego una expresi&oacute;n de ira se dibuj&oacute; en su rostro. Comenzaron los gritos entre ambos mientras yo, en silencio y con un poco de miedo, escuchaba todo. En ese momento, a trav&eacute;s de la discusi&oacute;n, comprend&iacute; todo lo que ocurr&iacute;a. Entre insultos la mujer le recriminaba que el hombre le hab&iacute;a sido infiel y que ella estaba al tanto de todo. Le confes&oacute; que esto era una venganza, quer&iacute;a que el hombre sienta el mismo dolor que sinti&oacute; ella cuando vio a su marido con otra.<\/p>\n<p>Entre gritos y amenazas la discusi&oacute;n continu&oacute;. El hombre no se fij&oacute; en m&iacute; m&aacute;s que unos segundos y no me dirigi&oacute; la palabra. El haber sido descubierto y haber recibido de su propia medicina ya era suficiente como para preocuparse por un extra&ntilde;o que estaba ah&iacute; de casualidad. Nervioso y atento a todo, yo ni intent&eacute; moverme de donde estaba. Me mantuve est&aacute;tico incluso cuando la pelea termin&oacute;, el hombre se subi&oacute; al coche y se fue. En el frente del edificio quedamos ella y yo. La mir&eacute; y estaba muy agitada, con los ojos llorosos y respirando r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Luego de unos minutos se calm&oacute;, me mir&oacute; y me dijo que era mejor que me vaya. Tambi&eacute;n dijo que iba a entrar a su apartamento en aquel edificio para recoger sus cosas e irse a la casa de una amiga. Entonces me mir&oacute; fijamente, como ya hab&iacute;a hecho varias veces esa madrugada, se qued&oacute; en silencio unos segundos, sonri&oacute; y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Me encant&oacute; cuando me metiste el dedo por atr&aacute;s. Amo el sexo anal.<\/p>\n<p>Me gui&ntilde;&oacute; un ojo y se fue.<\/p>\n<p>Aturdido por todo lo ocurrido, me fui a mi casa caminando y pensando, o quiz&aacute; deseando, que con un poco de suerte, tal vez podr&iacute;a volver a verla. Entr&eacute; a mi habitaci&oacute;n y me acost&eacute;. Lo &uacute;nico que ten&iacute;a en mi mente era su cuerpo, su calidez, su sonrisa y la imagen de su marido y&eacute;ndose en ese auto que, sin duda, ol&iacute;a mucho a sexo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Era una noche calurosa de verano. Sal&iacute; a tomar algo con unos amigos para divertirme y olvidar un rato el calor. Entre cervezas y m&uacute;sica se pasaron las horas y, ya de madrugada, decid&iacute; que era mejor volver a casa. 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