{"id":44552,"date":"2024-01-30T23:00:00","date_gmt":"2024-01-30T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-30T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-30T23:00:00","slug":"sumisa-infiel-y-marido-cornudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sumisa-infiel-y-marido-cornudo\/","title":{"rendered":"Sumisa infiel y marido cornudo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44552\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi trabajo de azafata en un lujoso edificio de oficinas famosas por alojar abogados, arquitectos, y empresarios, consist&iacute;a en abrir la puerta a las personas, saludarles amable, sonre&iacute;r, estar siempre guapa, indicarles d&oacute;nde est&aacute; el ascensor, o tal despacho, y cosas por el estilo. A pesar de mi profesionalidad, las jornadas de ocho horas, vestida con los zapatos de tac&oacute;n alto de aguja, la minifalda demasiado corta justo por debajo de las nalgas, medias hasta el muslo, y con la camiseta ce&ntilde;ida el&aacute;stica, eran muy aburridas, pero por suerte ten&iacute;a en el mostrador de recepci&oacute;n una secretaria de recepci&oacute;n, para sellar documentos, entregar hojas, y mil cosas que hacen las secretarias.<\/p>\n<p>En los ratos tranquilos nos divert&iacute;amos hablando entre nosotros, y un d&iacute;a especialmente aburrido y lluvioso, donde no hab&iacute;a casi nada de actividad, no pusimos a hablar de sexo. En aquella conversaci&oacute;n le expliqu&eacute; que yo tengo pareja, pero que somos muy liberales, y que a m&iacute; me excita mucho ser sumisa sometida por Amos dominantes que me imponen disciplina y educaci&oacute;n, que me castigan, que me humillan, que me atan, y le coment&eacute; que a mi novio le excita ser cornudo y saber que estoy sometida y torturada por Amos que me tienen dominada.<\/p>\n<p>La secretaria conoc&iacute;a a mi novio porque viene a buscarme todos los d&iacute;as a los siete de la tarde y nos vamos en coche, por lo que era m&aacute;s f&aacute;cil entrar en detalles privados. Hablamos mucho del tema, casi monotem&aacute;tica la conversaci&oacute;n toda la tarde, y le expliqu&eacute; muchas cosas con aquella confianza de que entre dos compa&ntilde;eras de trabajo se guardan los secretos. Sin embargo, lejos de guardar los secretos, se lo explic&oacute; al de seguridad y al arquitecto y al abogado y hasta al de la limpieza, sin que yo lo supiera.<\/p>\n<p>Descubr&iacute; que lo sab&iacute;a todo el mundo, hombres y mujeres, un martes en que habl&oacute; conmigo un economista. Me dijo si quer&iacute;a trabajar para &eacute;l, sueldo el doble y jornadas menos agotadoras. Yo estaba encantada, pero le dije que yo no tengo ni idea de econom&iacute;a, a lo cual me respondi&oacute; que aprender&eacute; r&aacute;pido. Me cit&oacute; al finalizar mi jornada, ya que &eacute;l se iba m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>A las siete en punto, ni un minuto m&aacute;s ni un minuto menos, di el recado a la secretaria que dijera a mi novio que se esperara en el vest&iacute;bulo, porque yo estar&iacute;a en el despacho del economista que me ofrec&iacute;a trabajo, y disparada entr&eacute; en el ascensor. Puls&eacute; el bot&oacute;n de la tercera planta. Baj&eacute; del ascensor, llam&eacute; a su timbre, y el se&ntilde;or me abri&oacute; la puerta. Cerr&oacute; la puerta, y apenas cerr&oacute; la puerta, all&iacute;, de pie, me coment&oacute; que necesita una chica sumisa y obediente para su despacho.<\/p>\n<p>&ldquo;Yo soy sumisa y obediente&rdquo; &ndash; dije sonriendo en broma e inocente.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo s&eacute;&rdquo; &ndash; me respondi&oacute; &ndash;&ldquo;ya me han contado que te gusta ser sumisa&rdquo;.<\/p>\n<p>En ese momento me qued&eacute; perpleja, y me di cuenta que la secretaria hab&iacute;a ido hablando de mi fantas&iacute;a por todos sitios.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta ser sumisa?&rdquo; &ndash; y t&iacute;midamente dije que s&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta que tu novio lo sepa?&rdquo; &ndash; y volv&iacute; a decir que s&iacute;.<\/p>\n<p>Entonces me ofreci&oacute; trabajo en su despacho, contrato laboral estable de secretaria, y de sueldo me ofrec&iacute;a cobrar el doble de lo que ganaba. Tareas que deb&iacute;a aceptar eran variadas, el papeleo t&iacute;pico, atender el tel&eacute;fono y la agenda, limpiar la oficina, ordenar, pero siendo siempre y cada minuto eficiente, obediente y sumisa.<\/p>\n<p>Me pregunt&oacute; si lo aceptaba, y me sali&oacute; un s&iacute; de dentro, espont&aacute;neo, natural, y real.<\/p>\n<p>Fuimos a su despacho. Contrato laboral ya lo ten&iacute;a redactado, tan s&oacute;lo faltaba incluir mi nombre y mi firma, que plasm&eacute; cuando lo imprimi&oacute;. Ya imprimido, me dio copia, y justo lo guard&eacute; en el bolso me dio una orden clara y escueta.<\/p>\n<p>&ldquo;Ponte mirando contra la pared, apoya las manos en la pared, brazos en alto abiertos y las piernas muy abiertas, y no te gires&rdquo; &ndash; me orden&oacute;.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; de la silla, y tard&eacute; muy pocos segundos en colocarme en ese posado t&iacute;pico de los cacheos y de los prisioneros.<\/p>\n<p>&ldquo;Pero mi novio est&aacute; en el vest&iacute;bulo esper&aacute;ndome&rdquo; &ndash; coment&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Lo s&eacute;&rdquo; &ndash; dijo tranquilo &ndash; &ldquo;y s&eacute; que le gusta ser cornudo, as&iacute; que le dir&eacute; que suba y que te vea&rdquo; &ndash; y de repente sent&iacute; un escalofr&iacute;o que reconozco de los preliminares en mi excitaci&oacute;n y sumisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Tras una pausa breve me impuso sus normas de disciplina.<\/p>\n<p>&ldquo;No hablar&aacute;s si yo no te doy permiso. No dir&aacute;s nada. No quiero o&iacute;rte. Estar&aacute;s en silencio, callada, y cuando te pregunt&eacute; me responder&aacute;s s&oacute;lo con un &ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo; y nada m&aacute;s. &iquest;Lo has entendido?&rdquo; &ndash; y al instante, con voz suave, le respond&iacute; &ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;No me mires en ning&uacute;n momento. &iexcl;Mirada agachada al suelo siempre! &iexcl;Desde ya! &iexcl;Mira al suelo! &iexcl;Ya!&rdquo; &ndash; y al instante obedec&iacute;.<\/p>\n<p>Me dijo que en ning&uacute;n momento mirara recto, y tampoco mirara al Amo.<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando te castigue y te azote me dir&aacute;s &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo;. Cuando te diga que has hecho mal las cosas dir&aacute;s &ldquo;perd&oacute;n, se&ntilde;or&rdquo;, y cuando te d&eacute; una orden me dir&aacute;s &ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo; y nada m&aacute;s. &iquest;Lo has entendido?&rdquo; &#8211; y le respond&iacute; &ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces me dijo que me quedar&aacute; inm&oacute;vil. Sus manos tomaron el cosido bajo de mi camiseta, empuj&oacute; hacia arriba, y me quit&oacute; la camiseta. Por ello perd&iacute; el posado un instante, pero lo recupere sin esperar orden en menos de lo que dura un abrir y cerrar de p&aacute;rpados. Desabroch&oacute; mi sensual sujetador de lencer&iacute;a morada, y segu&iacute; en el posado er&oacute;tico, ahora ya con mis pechos firmes y tersos al desnudo.<\/p>\n<p>Empujar la minifalda fue muy sencillo pues era apenas una goma el&aacute;stica, y le sigui&oacute; de inmediato y sin pausa la braguita a conjunto. Tan s&oacute;lo tuve que mover levemente una pierna para que fuese posible quitarme la ropa, pero de brazos segu&iacute; inalterable, apoyadas las palmas en la pared, bien lejos de mis hombros y por encima de la cabeza.<\/p>\n<p>En apenas un minuto ya estaba desnuda, y de vestimenta tan s&oacute;lo luc&iacute;a los tortuosos zapatos de tac&oacute;n de v&eacute;rtigo que hac&iacute;a las delicias del se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Me orden&oacute; seguir quieta, callada e inm&oacute;vil. Le o&iacute; abrir un caj&oacute;n de su escritorio, regresar, y una venda de tela gruesa y el&aacute;stica me dej&oacute; con los ojos vendados. Ya con los ojos vendados, tom&oacute; su tel&eacute;fono, llam&oacute; a recepci&oacute;n, y pregunt&oacute; si hab&iacute;a llegado mi novio. Le dijeron que s&iacute;, y pidi&oacute; que subiera.<\/p>\n<p>Yo temblaba de nervios y emoci&oacute;n en silencio. Cuando son&oacute; el timbre mi coraz&oacute;n se puso a mil, y ya cuando entr&oacute; en el despacho se me dispar&oacute; a ochenta latidos por minuto por lo menos. &iexcl;Incontables!<\/p>\n<p>La entrada de mi novio fue muy intensa para m&iacute;. No habl&oacute;, no pregunt&oacute;, y no dijo nada. Supuse que deber&iacute;a de estar mir&aacute;ndome embobado pens&eacute;, que se deber&iacute;a de sentar en el sill&oacute;n que vi al llegar, y absorta en lo que estar&iacute;a pensando me sorprendi&oacute; un azote de regla en mi culo.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; se dice?&rdquo; &ndash; me orden&oacute; el Amo, y al instante dije &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Inmediato sent&iacute; el segundo, y dije &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Otro azote, &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta, verdad?&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;s&iacute;, se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a azotarme, y volv&iacute; a decir &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo;. Lo dec&iacute;a yo tras cada azote, y aunque fue con la voz tr&eacute;mula segu&iacute; obediente hasta el &uacute;ltimo azote, quince en esa serie, &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo;, dije en el &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>Con el culo rojo y caliente me orden&oacute; mantenerme inm&oacute;vil en la posici&oacute;n hasta nueva orden. Yo segu&iacute;a cabizbaja, y con el o&iacute;do estaba sumamente atenta a si mi novio dec&iacute;a algo o hacia cualquier tipo de gesto. Segu&iacute;a callado, y mi t&iacute;mpano lo &uacute;nico que captaba era al se&ntilde;or moverse con un misterio sensual que me hizo m&aacute;s sensible a cada ruido. Entre los sonidos capt&eacute; el chirrido del respaldo del sof&aacute;, y una sonrisa trazaron mis labios.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; en silencio y a la espera. Los minutos me parecieron horas. En medio de esa incertidumbre, el Amo se acerc&oacute; hasta tocar su camisa con su espalda. Me susurr&oacute; en voz baja al o&iacute;do que mi novio me estaba mirando, que sonre&iacute;a y se le ve&iacute;a feliz, y que le iba a dar su demostraci&oacute;n de cornudo, justo cuando puso las yemas de su dedo en mi cl&iacute;toris y empez&oacute; a masturbarme.<\/p>\n<p>Aprision&oacute; mi cl&iacute;toris con su &iacute;ndice, o mejor dicho creo que fue el anular, y frotaba con un tacto que yo lo disfrutaba plenamente. Me imaginaba la mirada atenta de mi novio, oyendo mis suspiros mientras tocaba mi cl&iacute;toris y mis labios que lo rodean. Notaba mi vagina empaparse, muy h&uacute;meda, y esperaba que en cualquier momento metiera un dedo, pero el Amo segu&iacute;a inmerso en mi cl&iacute;toris. Yo controlaba los jadeos para no ser escandalosa, pero cuando su lengua resbal&oacute; por mi cuello fue inevitable los gemidos a mayor volumen. No pod&iacute;a reprimirme. Yo mov&iacute;a s&oacute;lo la cabeza de un lado a otro. Mi cuerpo estaba empezando a advertir de las convulsiones que nos invaden en el orgasmo correrme, y el orgasmo se avecinaba porque mov&iacute;a su mano sobre mi cl&iacute;toris a la velocidad del rayo. Frotaba dominante y controlador, y me lam&iacute;a el cuello que me derret&iacute;a. Pose&iacute;da por el placer, aguant&eacute; las piernas estoicas, cerr&eacute; los labios mordisqueados con mis dientes para contener los gemidos, pero entonces aumentaron los resoplidos nasales. El orgasmo era inmediato, y el correrme fue como un poder sobrenatural contra el que no pod&iacute;a, o no sab&iacute;a, o no quise, luchar. Me entregu&eacute;, y gem&iacute; como una loca posesa al tener el orgasmo. Luego, con las &uacute;ltimas convulsiones, se apart&oacute;, aunque me mantuvo inm&oacute;vil en esa posici&oacute;n los minutos posteriores en los que yo resoplaba cachonda y excitada.<\/p>\n<p>&ldquo;date la vuelta y ponte de rodillas&rdquo; &ndash; y al instante obedec&iacute;.<\/p>\n<p>Ya de rodillas, me indic&oacute; que mirara al suelo.<\/p>\n<p>&ldquo;Vas a ser una buena perrita, &iquest;verdad que s&iacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo; &ndash; respond&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Pon las manos a la espalda&rdquo; &ndash; me indic&oacute;, y yo, de rodillas, desnuda y cabizbaja, puse mis manos a la espalda, con el Amo que se erig&iacute;a de pie delante de m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Me gustas&rdquo; &ndash; dijo er&oacute;tico y morboso, y tras una pausa corta a&ntilde;adi&oacute; &ndash; &ldquo;eres una preciosa perrita sumisa&rdquo;.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute; postrada y callada.<\/p>\n<p>Entonces se dirigi&oacute; a mi novio. Le dijo que me hab&iacute;a contratado para trabajar para &eacute;l, y que iba a impartirme disciplina severa y estricta cada minuto del d&iacute;a para ser d&oacute;cil y obediente. Le explic&oacute; que tengo prohibido hablar sin permiso, que no puedo mirarle, y que su novia era de &eacute;l en esa oficina. Para demostrarlo, acarici&oacute; mis pechos desnudos con sus manos, manose&oacute; cuanto quiso, y juguete&oacute; con mis pezones erectos.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te gusta que te toque, zorra?&rdquo; &ndash; me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;or&rdquo; &ndash; respond&iacute; sincera.<\/p>\n<p>Fue breve el toqueteo, porque tan s&oacute;lo fue una demostraci&oacute;n para que mi novio me viera y se supiera cornudo. Entonces tom&oacute; un juego de esposas, cerr&oacute; cada aro en cada una de mis mu&ntilde;ecas, y ya con las manos atadas a la espalda, me orden&oacute; levantarme. Casi andando a empujones y trompicones porque los tacones altos y los ojos vendados me imped&iacute;an andar con facilidad me condujo hasta un lateral de la mesa.<\/p>\n<p>&ldquo;Abre la boca&rdquo; &ndash; y yo, al hacerlo, not&eacute; que entraba una gruesa bola redonda y maciza en el interior de mi boca. Llev&oacute; las correas por cada mejilla, apret&oacute; y cerr&oacute; la hebilla al m&aacute;ximo de presi&oacute;n detr&aacute;s de mi nuca, dej&aacute;ndome s&oacute;lidamente amordazada.<\/p>\n<p>Tom&oacute; acto seguido dos pinzas de metal, las coloc&oacute; cada una en un pez&oacute;n, y apret&oacute; la rosca hasta presionar mis pezones.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Te duele, zorra?&rdquo; &ndash; quiso saber, y tan s&oacute;lo pude emitir un &ldquo;fffiii fffefffeeooorr&rdquo; por culpa de la mordaza.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues vas a sufrir m&aacute;s todav&iacute;a&rdquo; &ndash; a&ntilde;adi&oacute; con perversi&oacute;n.<\/p>\n<p>Me puso un collar en el cuello, que supuse deb&iacute;a de llevar un aro en el centro, porque me orden&oacute; inclinarme en posici&oacute;n de boca abajo hasta acostar mi ombligo y mis pechos con las pinzas sobre la madera plana de la mesa. La frente tambi&eacute;n tocaba la mesa, y en alg&uacute;n sitio debi&oacute; de haber un enganche o cadena a la mesa, porque al darme la orden de incorporarme vi que no pod&iacute;a levantarme de la superficie de la mesa.<\/p>\n<p>S&oacute;lo estaba inclinada y tumbada sobre la mesa de cintura hacia arriba. Las piernas segu&iacute;an rectas de pie. Me orden&oacute; abrirlas, mucho, al m&aacute;ximo, y sent&iacute; aro de esposas en cada uno de mis tobillos. Ten&iacute;a las piernas que no pod&iacute;a abrirlas m&aacute;s. Estaban al m&aacute;ximo de abiertas, cada una a un extremo, y deduje que el otro aro de las esposas estaba sujeta a alg&uacute;n hierro o pata de la mesa en cada extremo, porque no pod&iacute;a cerrarlas ni un mil&iacute;metro.<\/p>\n<p>Ya en esa posici&oacute;n, un dedo entr&oacute; en mi vagina empapada, y un gemido de excitaci&oacute;n brot&oacute; en m&iacute; con la misma fuerza que estalla un volc&aacute;n. Lo movi&oacute;, y en la parte superior, seg&uacute;n estaba atada, encontr&oacute; un punto que me enloquec&iacute;a. Se entretuvo volvi&eacute;ndome loca de placer, y en ese momento inicial le dijo a mi novio que se desnudara. El tiempo que tard&oacute; en desnudarse estuvo manteniendo el ritmo fijo con el dedo, sostenido, sin alterarlo, el cual ya era much&iacute;simo placer para m&iacute;, y cuando ya estaba desnudo le orden&oacute; a mi novio que se pusiera de pie, que tomara el antifaz de cuero que hab&iacute;a en el primer caj&oacute;n del escritorio, que se vendara la ojos, y con los ojos vendados anduviera hasta topar con la pared.<\/p>\n<p>&ldquo;Tu novio es muy obediente, zorrita&rdquo; &ndash; me dijo al tiempo que rotaba el dedo explorando todos los puntos de mi vagina.<\/p>\n<p>Yo gem&iacute; incre&iacute;ble de excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Col&oacute;cate como estaba tu perrita&rdquo; &ndash; le orden&oacute; &ndash; &ldquo;de cara a la pared, las manos apoyadas bien abiertas, separa las piernas, y qu&eacute;date quieto y callado mientras me follo a tu novia&rdquo; &ndash; a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>Imagin&eacute; a mi novio en esa posici&oacute;n, y me excit&eacute; a niveles gigantescos. Apenas me hab&iacute;a dado cuenta de que hab&iacute;a quitado el dedo de mi vagina, pero fue un segundo s&oacute;lo la pausa. Al instante entr&oacute; un vibrador, del tama&ntilde;o de una polla, y el murmuro amordazada se oy&oacute; por toda la oficina. Otro segundo vibrador, de aquellos que son estimuladores de cl&iacute;toris, se pos&oacute; a toda marcha sobre mi cl&iacute;toris, y el orgasmo vino a esa velocidad de un halc&oacute;n que se tira a por su presa.<\/p>\n<p>&ldquo;Mpffffiififfif mpffii fffii&rdquo; &ndash; gem&iacute; yo amordazada.<\/p>\n<p>A&uacute;n correrme, mantuvo los vibradores en plena funci&oacute;n, y al tener el segundo orgasmo o&iacute; al se&ntilde;or hablar a mi novio. Le dijo que escuchara c&oacute;mo disfruto, c&oacute;mo soy suya, c&oacute;mo me usa atada, y todo ese discurso me elev&oacute; la sensibilidad a un nivel que lleg&oacute; el tercer orgasmo. Y me vino un cuarto orgasmo.<\/p>\n<p>Estaba muy claro que me quer&iacute;a torturar y agotar en una sesi&oacute;n de multiorgasmos contra la cual estaba indefensa, imposible de liberarme, atada y amordazada, con mi novio sumiso obedeciendo las &oacute;rdenes del Se&ntilde;or, all&iacute; quieto, inm&oacute;vil, callado, desnudo, disciplinado, y el hecho de pensar todo esto me provoc&oacute; un orgasmo que pareci&oacute; interminable, que dur&oacute; minutos, o a lo mejor fueron dos seguidos y unidos. A esas alturas es dif&iacute;cil decirlo, porque yo ya hab&iacute;a perdido toda cordura.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora me voy a follar a mi sumisa, que es tu novia&rdquo; &ndash; dijo, y la frase me encendi&oacute; a un punto ya estratosf&eacute;rico.<\/p>\n<p>Su polla entr&oacute; muy adentro, directa, y estaba yo tan empapada que se o&iacute;a el chapoteo. Embisti&oacute; que me apretara contra la mesa, y las pinzas de los pezones se apretaron m&aacute;s contra la mesa. Dol&iacute;an, pero su dolor aumentaba la excitaci&oacute;n. Aceler&oacute; las embestidas, llegaba su rabo al fondo, y el hilo de baba que me regateaba hac&iacute;a rato por la comisura del labio a ambos lados de la mordaza se hizo mayor. Ya era un r&iacute;o de baba, y notaba en mi barbilla y mi p&oacute;mulo un charco de baba que se hab&iacute;a formado sobre la mesa.<\/p>\n<p>Fueron cinco o diez minutos celestiales, o quince, no lo s&eacute;, porque no ten&iacute;a reloj, y tampoco me importaba. Al final se corri&oacute;, y los orgasmos han de ser contagiosos, porque al mismo tiempo yo tambi&eacute;n me corr&iacute;. Entonces se apart&oacute;, y a&uacute;n yo jadeando y suspirando por la respiraci&oacute;n acelerada de la excitaci&oacute;n not&eacute; una fusta azotar mi nalga diestra.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;qu&eacute; se dice, sumisa?&rdquo; &ndash; me orden&oacute;, y yo al instante, lo mejor que pude, dije &ldquo;fffafafiiias fmfeoorrr&rdquo; &ndash; que significa &ldquo;gracias se&ntilde;or&rdquo; estando amordazada.<\/p>\n<p>Azot&oacute; un segundo, y al decir el mismo &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo; me dijo que no me entend&iacute;a, que no vocalizaba bien, que deb&iacute;a de aprender a vocalizar, y en cada azote yo intentaba decir &ldquo;gracias, se&ntilde;or&rdquo; con mayor claridad pero era imposible. El culo me ard&iacute;a cuando volvi&oacute; a meter un vibrador, y a la vez que lo agit&oacute; adelante y atr&aacute;s volvi&oacute; a imprimir otra tanda de azotes en mi culo que deb&iacute;a de estar de rojo brillante. Debi&oacute; de ser unos veinte cuando se detuvo.<\/p>\n<p>Liber&oacute; mi cuello de la mesa y me quit&oacute; la mordaza cuando recuper&eacute; la verticalidad.<\/p>\n<p>&ldquo;Eres una guarra viciosa, &iquest;verdad que s&iacute;?&rdquo; &ndash; me dijo.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;or&rdquo; &ndash; respond&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Dilo. Di que eres una guarra viciosa. Que te oiga tu novio&rdquo; &ndash; y bien alto lo repet&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;or, soy una guarra viciosa, se&ntilde;or&rdquo; &ndash; dije sumisa, y entonces me dijo que ten&iacute;a algo para ense&ntilde;arme.<\/p>\n<p>Me quit&oacute; la venda, y vi n&iacute;tida la imagen de mi novio contra la pared, desnudo, con sus ojos vendados agachados mirando al suelo, y la polla tiesa a reventar, que casi daba contra la pared. Se hab&iacute;a excitado much&iacute;simo oy&eacute;ndome.<\/p>\n<p>&ldquo;Mira c&oacute;mo has dejado la mesa de baba&rdquo; &ndash; me amonest&oacute;, y yo, ya disciplinada y sumisa, dije &ldquo;perd&oacute;n, se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Entonces me dijo que lo iba a limpiar. Me quit&oacute; las pinzas de los pezones, despu&eacute;s todas las esposas, me entreg&oacute; el juego de mu&ntilde;ecas con la llave, y me orden&oacute; que se las pusiera a mi novio. Sin pens&aacute;rmelo, fui r&aacute;pida hasta &eacute;l, cog&iacute; sus brazos con decisi&oacute;n y firmeza, y cumpliendo sus &oacute;rdenes cerr&eacute; las esposas en las mu&ntilde;ecas de mi novio atadas a la espalda.<\/p>\n<p>Ya atado, me dio las pinzas.<\/p>\n<p>&ldquo;P&oacute;nselas&rdquo; &ndash; me orden&oacute;, y rauda le puse encantada las pinzas en los pezones, apretadas de tal modo que debi&oacute; de dolerle, pues al colocarlas hizo un gesto de doblar el torso, y eso curiosamente me encant&oacute; mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora az&oacute;talo, que sepa lo que vas a sentir cada d&iacute;a&rdquo; &ndash; y queriendo que mi novio sintiera el mismo ardor que yo notaba tom&eacute; la fusta, en silencio, sin hablar, y el repertorio de azotes que le di le dejaron el culo que el rojo del tomate es p&aacute;lido comparado con su culo.<\/p>\n<p>Curiosamente no dijo nada, no habl&oacute;, no coment&oacute;, s&oacute;lo emit&iacute;a resoplidos y sonidos guturales y nasales que reprim&iacute;a en cada azote. Le arre&eacute; hasta treinta, y all&iacute; el economista me orden&oacute; parar. Ten&iacute;a el culo que se notaba la temperatura caliente s&oacute;lo acercando la mano a la piel.<\/p>\n<p>&ldquo;Ponle esto a tu cornudo&rdquo;.<\/p>\n<p>El juguete que me dio me pareci&oacute; una idea maravillosa, que yo lo hab&iacute;a pensado m&aacute;s de una vez y que lo hab&iacute;amos hablado con mi pareja, pero al final, con aquello de que lo vas dejando para el d&iacute;a siguiente, nunca lo hab&iacute;amos comprado. Se trataba de un cintur&oacute;n de castidad, y sintiendo una mezcla de emocionada y excitada me acerqu&eacute; a mi novio, lo volte&eacute;, introduje su pene fl&aacute;cido dentro de la jaula diminuta hecha de rejas s&oacute;lidas, cerr&eacute; el aro detr&aacute;s de sus test&iacute;culos para afianzar el cintur&oacute;n, y lo bloque&eacute; con el candado. Quedaba de ese modo su pene inservible para sexo, dado era imposible erecci&oacute;n o penetraci&oacute;n con su forma curva hacia abajo, y el gemido de frustraci&oacute;n e impotencia y sumisi&oacute;n que emiti&oacute; mi novio me excit&oacute; much&iacute;simo. Llave no me dio, con lo que es f&aacute;cil deducir que se la ten&iacute;a guardada, y que de ninguna manera se podr&iacute;a quitar el cintur&oacute;n de castidad que estaba obligado a llevar, sin tener la llave.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora limpia la mesa&rdquo; &ndash; me orden&oacute; acto seguido &ndash; &ldquo;que quede igual de limpia y seca que estaba antes de tu baba&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&eacute; pa&ntilde;os y productos de limpiar muebles en un armario de cuarto de limpieza, y comenc&eacute; a limpiar a conciencia. Estaba dejando la superficie de la madera que reluc&iacute;a brillante mientras el se&ntilde;or le explicaba a mi novio que iba a llevar el cintur&oacute;n de castidad como m&iacute;nimo hasta el viernes, y que a partir de hoy, y durante cada semana de lunes a viernes, yo era su perrita sexual, su sumisa, su zorrita, y &eacute;l ser&iacute;a el cornudo de la sumisa.<\/p>\n<p>Al acabar de limpiar, y previa revisi&oacute;n del se&ntilde;or, nos orden&oacute; vestirnos. Quit&oacute; las esposas y las pinzas a mi novio, nos vestimos, y nos condujo hasta la puerta de salida.<\/p>\n<p>&ldquo;Ma&ntilde;ana a las nueve en punto ya tienes que haber llegado&rdquo; &ndash; me record&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, se&ntilde;or&rdquo; &ndash; admit&iacute; cabizbaja.<\/p>\n<p>&ldquo;Cuando llegues al timbre te abrir&eacute; la puerta. Saluda siempre al venir y al irte o al llegar yo con el buenos d&iacute;as se&ntilde;or, buenas tardes se&ntilde;or, o el buenas noches se&ntilde;or, cabizbaja y sumisa. &iquest;lo entiendes?&rdquo; &ndash; y contest&eacute; &ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando entres te indicar&eacute; tus tareas, &iexcl;ahora vete y s&eacute; puntual!&rdquo; &ndash; y al instante respond&iacute; diciendo &ldquo;s&iacute; se&ntilde;or&rdquo;.<\/p>\n<p>Salimos de la oficina, mi novio con el cintur&oacute;n de castidad puesto, y yo con much&iacute;sima impaciencia de comenzar el nuevo d&iacute;a.<\/p>\n<p>&ldquo;Buenas noches, se&ntilde;or&rdquo; &ndash; dije al despedirme, y mirando cabizbaja al suelo sal&iacute; camino de nuestro piso.<\/p>\n<p>&iquest;Quieres saber c&oacute;mo continua? Escribe a nuestro email parejasumisa@yahoo.es poniendo el asunto &ldquo;relato pareja&rdquo;, poniendo tu edad y de d&oacute;nde eres, y te escribiremos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>14 Mi trabajo de azafata en un lujoso edificio de oficinas famosas por alojar abogados, arquitectos, y empresarios, consist&iacute;a en abrir la puerta a las personas, saludarles amable, sonre&iacute;r, estar siempre guapa, indicarles d&oacute;nde est&aacute; el ascensor, o tal despacho, y cosas por el estilo. A pesar de mi profesionalidad, las jornadas de ocho horas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":27928,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-44552","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27928"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44552"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44552\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}