{"id":44562,"date":"2024-07-22T02:10:00","date_gmt":"2024-07-22T02:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/relato\/mi-primera-vez-con-una-mama-del-prescolar\/"},"modified":"2024-07-22T02:10:00","modified_gmt":"2024-07-22T02:10:00","slug":"mi-primera-vez-con-una-mama-del-prescolar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-primera-vez-con-una-mama-del-prescolar\/","title":{"rendered":"Mi primera vez con una mam\u00e1 del prescolar"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44562\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">61<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El viento azotaba y la f&iacute;a llovizna calaba hasta los huesos. Detuve el auto donde pude, estacionando lo m&aacute;s cerca que pod&iacute;a del edificio del prescolar. Ten&iacute;a una hija peque&ntilde;a y quer&iacute;a evitar que se mojara al ingresar al lugar.<\/p>\n<p>Prepar&eacute; la ni&ntilde;a, nos bajamos del auto y corrimos de la mano hasta la escuela. Siempre me gustaba verla entrar hasta que desaparec&iacute;a de mi vista y no hab&iacute;a clima que detuviera mi costumbre.<\/p>\n<p>Parada bajo la llovizna y el viento not&eacute; que detr&aacute;s de m&iacute; alguien renegaba con su auto, que no arrancaba. Una y otra vez escuchaba el rugido del motor que no llegaba a encenderse. Ya el sonido y la insistencia del conductor empezaban a impacientarme. Me agach&eacute; para ver qui&eacute;n estaba dentro del auto y conoc&iacute; a la conductora. Era la madre de una de las amigas de mi hija. La ubicaba porque &eacute;ramos las dos madres m&aacute;s j&oacute;venes del prescolar.<\/p>\n<p>Golpe&eacute; el vidrio del conductor y gesticul&eacute; con los labios: &ldquo;&iquest;todo bien?&rdquo;. Victoria, la mujer, baj&oacute; el vidrio.<\/p>\n<p>&#8211; No me arranca el auto &ndash; dijo, con fastidio, como si nos hubi&eacute;ramos conocido de toda la vida.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Necesitas ayuda? &ndash; le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No&hellip; Bueno, s&iacute;. Olvid&eacute; mi tel&eacute;fono en mi casa, no tengo c&oacute;mo llamar al mec&aacute;nico &ndash; respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Le prest&eacute; mi celular, ella agradeci&oacute; y llam&oacute; al mec&aacute;nico. Habl&oacute; durante cinco minutos y cada vez su voz se hac&iacute;a m&aacute;s fuerte y cargada de enojo. Cort&oacute; el tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias. Pueden venir a verlo dentro de cuatro horas &ndash; me cont&oacute;. &ndash; Me llamo Victoria &ndash; a&ntilde;adi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Yo soy Florencia. La mam&aacute; de&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, ya s&eacute; qui&eacute;n eres. Te veo siempre &ndash; me interrumpi&oacute; Victoria. Le sonre&iacute;. Yo tambi&eacute;n la ve&iacute;a siempre. &Eacute;ramos las dos m&aacute;s j&oacute;venes de todas las madres del prescolar. Ambas rond&aacute;bamos los 25 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, Victoria ten&iacute;a una belleza com&uacute;n, pero destacaba siempre por dem&aacute;s. Ten&iacute;a una larga cabellera casta&ntilde;a hasta la cadera, siempre vest&iacute;a tops dejando ver un piercing en el ombligo, y pantalones ajustados. Se notaba la juventud en sus curvas.<\/p>\n<p>&#8211; Puedes venir a mi casa, vivo no muy lejos de aqu&iacute; &ndash; dije, sin pensar. Me daba pena que deba quedarse con este fr&iacute;o sentada en el auto esperando al mec&aacute;nico.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;De verdad? Es muy amable de tu parte.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, vamos en mi auto&hellip; tomamos un caf&eacute; en casa, algo calentito. Victoria acept&oacute;. Tom&oacute; el abrigo del asiento del acompa&ntilde;ante y juntas nos subimos a mi auto.<\/p>\n<p>Por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n me sent&iacute;a nerviosa mientras conduc&iacute;a. No s&eacute; si era por invitar a una desconocida a mi casa, o porque la simple presencia de Victoria hac&iacute;a que el coraz&oacute;n se me acelerara. Nunca fui de socializar mucho, pero algo en ella hab&iacute;a hecho que derribara toda mi timidez. Adem&aacute;s, intent&eacute; convencerme, no pod&iacute;a haber mirado hacia otro lado cuando sab&iacute;a que aquella joven ten&iacute;a que esperar cuatro horas a que vinieran a arreglarle el coche.<\/p>\n<p>En el camino hablamos poco, era Victoria la que sacaba charlas. Me preguntaba d&oacute;nde viv&iacute;a, si trabajaba, si ten&iacute;a otros hijos&hellip; &ldquo;A tu esposo tambi&eacute;n lo veo siempre, a la salida de la escuela&rdquo;, me dijo. No sab&iacute;a que nos ten&iacute;a tan en cuenta.<\/p>\n<p>El trayecto fue corto. Ingresamos a mi casa, mi marido volver&iacute;a a la noche.<\/p>\n<p>&#8211; Ponte c&oacute;moda, si&eacute;ntete como en casa &ndash; le dije, mientras iba a la cocina a preparar caf&eacute;.<\/p>\n<p>Al regresar al living, Victoria se hab&iacute;a quitado la campera, el su&eacute;ter y llevaba, como de costumbre, una sudadera corta que apenas le tapaba el busto, dejando ver su piercing y su p&aacute;lido vientre. Estaba mirando con inter&eacute;s los cuadros sobre la chimenea.<\/p>\n<p>&#8211; Hacen una hermosa pareja &ndash; me dijo, mirando una foto de mi boda. &ndash; Los dos son muy sexys &ndash; brome&oacute;. Yo re&iacute; nerviosa. No era una mujer celosa, pero Victoria sab&iacute;a c&oacute;mo hacerme poner inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>Tomamos caf&eacute;, hablamos de crianza, de nuestras hijas, de la escuela, de otras madres. Victoria no ten&iacute;a esposo, estaba criando a la ni&ntilde;a sola.<\/p>\n<p>&#8211; Mejor as&iacute; &ndash; dijo. &#8211; Puedo vivir con total libertad y hacer lo que me plazca. Hasta dormir desnuda sin que nadie me moleste&hellip; o estar lista para que cualquiera lo haga &ndash; volvi&oacute; a bromear. Sonre&iacute; inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>&#8211; Yo nunca, no&hellip; es decir, mi marido fue mi primer novio y&hellip; bueno. Yo duermo con pijama &ndash; dije, como una est&uacute;pida. Victoria r&iacute;o fuerte.<\/p>\n<p>&#8211; Deber&iacute;as probarlo. Se duerme bien. Aparte no creo que tengas nada que ocultar o avergonzarte. Eres bell&iacute;sima &ndash; dijo, apoyando la taza de caf&eacute; sobre el plato y mir&aacute;ndome de arriba hacia abajo. Un calor, que no ten&iacute;a nada que ver con la infusi&oacute;n, invadi&oacute; mi cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias &ndash; respond&iacute; con un hilo de voz. Victoria volvi&oacute; a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No me tengas miedo! &ndash; dijo, con una risotada.<\/p>\n<p>Sonre&iacute; t&iacute;midamente. Victoria se incorpor&oacute; y comenz&oacute; a levantar las dos tazas y el platito de galletas que hab&iacute;amos compartido, consciente del momento inc&oacute;modo que me hab&iacute;a hecho pasar. Me qued&eacute; sentada en la mesa, mirando un punto fijo y ese punto fijo era la foto de mi boda, que minutos antes ella hab&iacute;a observado.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; me pasaba? Siempre fui t&iacute;mida, me costaba mucho involucrarme con las personas, pero nunca me hab&iacute;a pasado esta situaci&oacute;n. Una mezcla entre timidez, sentirme turbada, pero al mismo tiempo con el coraz&oacute;n acelerado que nada ten&iacute;a que ver con mi incomodidad.<\/p>\n<p>La respuesta vino a mi mente y me golpe&oacute; como un rayo. Deseo. &iquest;Ser&aacute;? No, no pod&iacute;a ser. Jam&aacute;s me hab&iacute;a fijado, ni gustado, ninguna mujer. Siempre me encantaron los hombres. Disfrutaba much&iacute;simo el sexo con mi marido. Sentir su miembro dentro m&iacute;o, las embestidas, sentir el sabor de su semen en mi boca. Me ruboric&eacute;. Mis pensamientos hab&iacute;an ido demasiado lejos.<\/p>\n<p>&#8211; Ya lav&eacute; tod&hellip; &iquest;te sientes bien? &iquest;quieres que me vaya? &ndash; Victoria interrumpi&oacute; mis pensamientos.<\/p>\n<p>&#8211; No, estoy bien&hellip; el caf&eacute;&hellip; voy al ba&ntilde;o &ndash; dije.<\/p>\n<p>Llegu&eacute; al ba&ntilde;o y me mir&eacute; al espejo, estaba roja y sudada. Qu&eacute; verg&uuml;enza, qu&eacute; est&uacute;pida que era. Me moj&eacute; el rostro y sal&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s bien? &ndash; volvi&oacute; a insistir Victoria, que se hab&iacute;a quedado esperando en la puerta del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;. Tenemos muchas horas por delante, &iquest;vemos algo en Netflix? &ndash; propuse. Victoria sonri&oacute; y asinti&oacute;.<\/p>\n<p>Nos sentamos en el sill&oacute;n y elegimos una serie de m&eacute;dicos aburrid&iacute;sima. Estaba segura que ninguna de las dos est&aacute;bamos prestando atenci&oacute;n a la trama. Victoria se mov&iacute;a todo el tiempo, suspiraba, colocaba una pierna encima de la otra y luego cambiaba de opini&oacute;n. Se estiraba, mov&iacute;a su pierna con nerviosismo, como un tic.<\/p>\n<p>Yo, en cambio, estaba dura como una estatua mirando fijo la televisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Victoria rompi&oacute; el hielo haciendo comentarios graciosos de la serie que est&aacute;bamos viendo. Ten&iacute;a que admitir que hac&iacute;a de todo para que yo me sienta c&oacute;moda. Entre chiste y chiste comenc&eacute; a relajarme. Pronto, las dos brome&aacute;bamos y re&iacute;amos sobre lo que est&aacute;bamos viendo, que no era nada gracioso. Comenc&eacute; a sentirme a gusto.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sabes? Podr&iacute;amos ser grandes amigas &ndash; le dije.<\/p>\n<p>&#8211; Yo no quiero ser tu amiga, Flor &ndash; me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Oh &ndash; mi ilusi&oacute;n se hab&iacute;a pinchado como un globo.<\/p>\n<p>&#8211; No, no puedo ser amiga de la gente que me gusta &ndash; dijo Victoria, con una sonrisa. No respond&iacute;. S&oacute;lo mi coraz&oacute;n respondi&oacute; por m&iacute;, dando un respingo.<\/p>\n<p>Victoria se me acerc&oacute; a&uacute;n m&aacute;s en el sill&oacute;n, me miraba con una sonrisa. Yo s&oacute;lo la observaba con la respiraci&oacute;n entrecortada. La ten&iacute;a cada vez m&aacute;s cerca.<\/p>\n<p>&#8211; Siempre te he observado, cuando te quedas en la puerta de la escuela&hellip; qu&eacute; hermoso culo tienes &ndash; dijo. No me ruboric&eacute;, estaba petrificada, pero disfrutaba o&iacute;rla decir eso.<\/p>\n<p>Puso su mano en mi rodilla y comenz&oacute; a subir con un dedo hacia arriba, como marcando un camino. Luego, retroced&iacute;a hacia la rodilla y volv&iacute;a a subir. La mir&eacute; a los ojos. Con esa mirada Victoria entendi&oacute; que podr&iacute;a hacer conmigo lo que quisiera. Yo ya no era yo. No era la Florencia de siempre, la madre dedicada y la devota esposa. Deseaba que esa mujer que ten&iacute;a a mi lado me bese, sentir sus labios en mi boca, en mi cuello, deseaba sus manos recorriendo mi cuerpo.<\/p>\n<p>Victoria me sonri&oacute; con dulzura y se acerc&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Cuando estuvo a escasos mil&iacute;metros de m&iacute;, me mir&oacute; fijamente, su mirada ped&iacute;a consentimiento. Tragu&eacute; saliva y asent&iacute;.<\/p>\n<p>Victoria me bes&oacute; con ternura, como pidiendo permiso. Su piel era suave, su perfume me embriagaba. Sin pensarlo demasiado, abr&iacute; mi boca y dej&eacute; que su lengua jugueteara en la m&iacute;a. Nuestras lenguas se entrelazaron y ya la respiraci&oacute;n ca&oacute;tica se hab&iacute;a hecho parte de las dos. Victoria me mord&iacute;a los labios con deseo. Yo s&oacute;lo quer&iacute;a que su cuerpo se fundiera con el m&iacute;o, tal cual lo hac&iacute;an nuestras bocas.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a acariciarla mientras nos bes&aacute;bamos, pasaba mi mano por su brazo, su cuello, el contorno de su cintura. Me desconoc&iacute;a a m&iacute; misma, pero lo estaba disfrutando. Disfrutaba del cuerpo de aquella mujer que tanto hab&iacute;a observado durante meses. S&oacute;lo que no sab&iacute;a, hasta ahora, que la deseaba.<\/p>\n<p>Victoria tambi&eacute;n comenz&oacute; a acariciarme, pero sus caricias fueron m&aacute;s osadas que las m&iacute;as. R&aacute;pidamente sus besos se tornaron m&aacute;s apasionados y su mano comenz&oacute; a vagar por debajo de mi ropa, llegando suavemente hacia mis senos. Los acarici&oacute; con delicadeza y luego los apret&oacute;.<\/p>\n<p>Mi sexo comenz&oacute; a mojarse r&aacute;pidamente, Victoria me estaba calentando como nunca antes me hab&iacute;a sentido. La imit&eacute;, pas&eacute; mi mano por debajo de su top y acarici&eacute; sus turgentes senos, que estaban m&aacute;s al alcance que los m&iacute;os.<\/p>\n<p>Victoria se detuvo por un segundo para sacarse r&aacute;pidamente el top y tambi&eacute;n mi ropa, dej&aacute;ndome en sost&eacute;n. Era una diosa, llevaba un brasier blanco, sencillo, pero sumamente sensual. Se sent&oacute; encima de m&iacute;, poni&eacute;ndome una pierna a cada lado, y quedamos cara a cara. Suavemente comenz&oacute; a acariciarme el borde de mi mand&iacute;bula, bajando con sus dedos por mi cuello, mi clav&iacute;cula, acarici&aacute;ndome y apretuj&aacute;ndome los senos por encima del brasier. Yo la sosten&iacute;a por la cintura, sin dar cr&eacute;dito a lo que estaba pasando. Estaba disfrutando much&iacute;simo.<\/p>\n<p>Victoria me quit&oacute; el sost&eacute;n y comenz&oacute; a acariciarme con suavidad los pezones, de vez en cuando los pellizcaba con delicadeza. Comenz&oacute; a besarme nuevamente, mientras se meneaba encima de m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; caliente me pones &ndash; susurr&oacute;.<\/p>\n<p>Mi sexo palpitaba y ped&iacute;a a gritos atenci&oacute;n. Como si fuera telepat&iacute;a, Victoria acat&oacute; la orden. Me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y meti&oacute; su mano por debajo de mi ropa interior. Yo siempre estaba depilada, odiaba tener vello p&uacute;bico.<\/p>\n<p>Meti&oacute; dos dedos en mi boca y se los chup&eacute; como buena mamadora que era. Una vez mojados, comenz&oacute; a acariciarme el cl&iacute;toris. Vaya, esa mujer s&iacute; que sab&iacute;a lo que hac&iacute;a. Comenc&eacute; a jadear. Victoria me miraba fijamente, con deseo y con lujuria mientras jugueteaba con mi cl&iacute;toris. Yo s&oacute;lo jadeaba y mord&iacute;a mis labios.<\/p>\n<p>&#8211; S&aacute;came, s&aacute;came toda la ropa &ndash; implor&eacute;. La voz sali&oacute; de mi boca sin pensarlo.<\/p>\n<p>Victoria sonri&oacute;, se baj&oacute; de m&iacute; y me quit&oacute; lentamente el pantal&oacute;n y mi ropa interior. Estaba completamente desnuda y entregada a aquella mujer, a la madre del prescolar, a la mujer que hab&iacute;a visto decenas de veces en la puerta de la escuela.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; desnuda sentada en el sill&oacute;n. Ella todav&iacute;a llevaba brasier y pantal&oacute;n. Me acerqu&eacute; lentamente y comenc&eacute; a besarle el vientre, por debajo del piercing, a veces jugueteaba con mi lengua con su arito en el ombligo. Aspiraba su aroma, su perfume, apoyaba mi mejilla en su vientre sin poder creer lo que estaba sucediendo. Me par&eacute; y la bes&eacute;, tom&aacute;ndola por la cabeza. Lentamente, mis manos fueron bajando y le desabroch&eacute; el brasier. Victoria suspiraba.<\/p>\n<p>Comenc&eacute; a bajar nuevamente, y fuera de m&iacute; misma, comenc&eacute; a chupar y besar sus senos y pezones. Eran turgentes, duros, como si nunca hubiera amamantado. Mientras besaba y jugueteaba con mi lengua en uno de sus pezones, con la mano acariciaba el otro. Luego intercambiaba. Victoria gem&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; No sab&iacute;a que sab&iacute;as dar placer a una mujer &ndash; dijo.<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute;, eres la primera- admit&iacute; sonriendo.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dedicarle mucho tiempo a sus pezones (ella, a su vez, acariciaba los m&iacute;os), me volv&iacute; a sentar en el sill&oacute;n, para besar nuevamente su vientre mientras ella estaba parada frente a m&iacute;. Desabroch&eacute; su pantal&oacute;n y de un tir&oacute;n se los baj&eacute;, con la ropa interior incluida. Frente a m&iacute; apareci&oacute; su sexo, con unos pelitos bien recortados y casta&ntilde;os. La imagen me impact&oacute; y me volvi&oacute; a la realidad. Jam&aacute;s hab&iacute;a estado con una mujer.<\/p>\n<p>Por un segundo, me qued&eacute; sin saber qu&eacute; hacer, petrificada. Victoria tom&oacute; la iniciativa, como ven&iacute;a haciendo hasta ahora. Me empuj&oacute; hacia atr&aacute;s, me abri&oacute; las piernas y se agach&oacute; frente a m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Yo te voy a ense&ntilde;ar c&oacute;mo es estar con una mujer &ndash; sentenci&oacute;.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a besarme la parte interna de mis muslos, y fue subiendo lentamente. Cuando lleg&oacute; a mi sexo se detuvo, sent&iacute;a su respiraci&oacute;n caliente en los labios de mi vagina. Se tom&oacute; un segundo para admirar mi sexo y pas&oacute; la lengua lentamente, desde abajo hacia arriba. Me estremec&iacute;. Amaba que me dieran sexo oral. Pero jam&aacute;s lo hab&iacute;a hecho una mujer.<\/p>\n<p>Victoria lam&iacute;a mis labios mayores, luego, ayudada con sus dedos, los abri&oacute; y comenz&oacute; a pasar su lengua por los labios menores, deteni&eacute;ndose en el cl&iacute;toris. Luego, comenzaba nuevamente la danza con su lengua. Yo s&oacute;lo gem&iacute;a y suspiraba, jam&aacute;s me hab&iacute;an dado una mamada as&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Guau, qu&eacute; buena eres<\/p>\n<p>Victoria sonri&oacute;. Acarici&oacute; con sus dedos mi sexo y comenz&oacute; a meter un dedo, luego dos, y despu&eacute;s tres. Los met&iacute;a y los sacaba con un sensual vaiv&eacute;n. Al ritmo de sus dedos, le sum&oacute; la lengua sobre mi cl&iacute;toris. Yo estaba en la gloria. Me lo chupaba haciendo c&iacute;rculos con la lengua, luego hacia los costados, me lo succionaba con delicadeza, mientras hac&iacute;a un mete-saca con sus dedos en mi vagina. A estas alturas mis gemidos se hab&iacute;an convertido en gritos. Sac&oacute; los dedos y volvi&oacute; a chuparme con lujuria y pasi&oacute;n. Me penetr&oacute; con su lengua, jam&aacute;s hab&iacute;a sentido una sensaci&oacute;n as&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;ii, s&iacute;ii, dale, dale, sigue por favor, no pares &ndash; le rogu&eacute;. Victoria me estaba comiendo el co&ntilde;o como nunca antes me lo hab&iacute;an comido. Qu&eacute; mujer. Apret&eacute; su cabeza contra mi sexo mientras ella hab&iacute;a abarcado mi vagina con su boca y me miraba con lujuria.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;&iexcl;S&iacute;ii por favor, no pares!! &iexcl;Dale! &ndash; grit&eacute;, fuera de m&iacute;.<\/p>\n<p>Con una descarga el&eacute;ctrica, Victoria hizo que me venga en su boca. Hab&iacute;a tenido el mejor orgasmo de mi vida.<\/p>\n<p>Suspir&eacute;, continuaba con la respiraci&oacute;n entrecortada y me di cuenta que estaba empapada. Victoria se incorpor&oacute;, sonriente y limpi&aacute;ndose la cara con el dorso de la mano. Le hice se&ntilde;as que se acerque y la bes&eacute; y sent&iacute; el sabor de mi sexo en su boca.<\/p>\n<p>Me recost&eacute; en el sill&oacute;n y le ped&iacute; que se acerque, quer&iacute;a besarla, tocarla, quer&iacute;a devolverle todo lo que me hab&iacute;a hecho. Victoria, en cambio, quiso ir m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te animas a chup&aacute;rmela? &ndash; pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Claro que s&iacute; &ndash; le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Victoria me empuj&oacute; y se fue acercando a m&iacute;, hasta que entend&iacute; lo que quer&iacute;a hacer: quer&iacute;a sentarse en mi cara. La dej&eacute;, ya no me importaba nada.<\/p>\n<p>Me acost&eacute; y se subi&oacute; encima de mi cara y, por primera vez en mi vida, lam&iacute; un co&ntilde;o. Estaba s&uacute;per mojada, era fabuloso. Repet&iacute; los mismos movimientos que hab&iacute;a hecho ella: con mi lengua recorr&iacute; sus labios mayores, y luego, comenc&eacute; a abrirme paso en su vagina. Mi lengua iba hacia adelante y hacia atr&aacute;s, pasando por todo su sexo. Victoria gem&iacute;a y se acariciaba las tetas.<\/p>\n<p>Le dediqu&eacute; toda mi pasi&oacute;n y lujuria a su cl&iacute;toris, chup&aacute;ndoselo, haciendo una cruz con mi lengua: hacia arriba, hacia los costados, hacia abajo&hellip; Victoria comenz&oacute; a menearse en mi rostro. Parece que lo estaba haciendo bien.<\/p>\n<p>Me estaba calentando nuevamente. Me las arregl&eacute; y mientras le com&iacute;a el co&ntilde;o a mi nueva amiga, comenc&eacute; a masturbarme.<\/p>\n<p>Victoria gem&iacute;a y se magreaba las tetas mientras yo le chupaba el cl&iacute;toris y la penetraba con mi lengua. Ten&iacute;a ganas de hacerle todo a esta mujer. Saqu&eacute; mis dedos mojados de mi sexo y mientras le com&iacute;a el co&ntilde;o a Victoria, le met&iacute; lentamente un dedo en su ano. Victoria grit&oacute; y comenz&oacute; a gemir m&aacute;s fuerte. Empez&oacute; a balancearse cada vez con m&aacute;s ritmo sobre mi cara: ella se estaba cogiendo mi boca.<\/p>\n<p>Sus tetas estaban rojas de c&oacute;mo se las hab&iacute;a tocado.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay por dios no pares! &ndash; grit&oacute;.<\/p>\n<p>Mi lengua viajaba fren&eacute;ticamente de su cl&iacute;toris hacia su vagina, donde se la met&iacute;a hasta el fondo. Mi dedo segu&iacute;a jugueteando en su ano. Pronto sent&iacute; un estallido de l&iacute;quido en mi boca y supe que se hab&iacute;a venido.<\/p>\n<p>Victoria suspir&oacute; y se baj&oacute; de mi cara y se recost&oacute; a mi lado, nos besamos, nos acariciamos las tetas y nuestros sexos, en silencio. Hab&iacute;a sido la mejor cogida de mi vida.<\/p>\n<p>Nos quedamos en silencio, d&aacute;ndonos caricias y besos un tiempo m&aacute;s. Victoria acariciaba mi cabello, mis pezones, me besaba con dulzura.<\/p>\n<p>La visita hab&iacute;a terminado y la ten&iacute;a que llevar nuevamente hasta su auto. Viajamos ri&eacute;ndonos y hablando banalidades. Ya todo era distinto.<\/p>\n<p>Al bajar me dio un abrazo y un p&iacute;caro pellizc&oacute;n en un pecho. Cuando se fue, vi que hab&iacute;a dejado en la guantera su n&uacute;mero de tel&eacute;fono.<\/p>\n<p>Esta aventura hab&iacute;a tenido un inicio, pero no un fin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>61 El viento azotaba y la f&iacute;a llovizna calaba hasta los huesos. Detuve el auto donde pude, estacionando lo m&aacute;s cerca que pod&iacute;a del edificio del prescolar. Ten&iacute;a una hija peque&ntilde;a y quer&iacute;a evitar que se mojara al ingresar al lugar. 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