{"id":44566,"date":"2024-01-31T23:00:00","date_gmt":"2024-01-31T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-01-31T23:00:00","modified_gmt":"2024-01-31T23:00:00","slug":"una-mansion-que-acoge-infinidad-de-orgias-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-mansion-que-acoge-infinidad-de-orgias-2\/","title":{"rendered":"Una mansi\u00f3n que acoge infinidad de org\u00edas (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44566\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">49<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Volviendo a la mansi&oacute;n El Ed&eacute;n, donde trabaja Araceli como segurata, seguiremos describiendo lo que ocurre en algunas de sus 61 habitaciones. Para conocer las singularidades arquitect&oacute;nicas de dicha mansi&oacute;n remito al lector a que lea la primera parte de este relato, en caso de no haberlo hecho antes.<\/p>\n<p>Araceli, despu&eacute;s de correrse dos veces viendo en los monitores las guarradas que los inquilinos practican en sus respectivas alcobas, se tom&oacute; un peque&ntilde;o descanso para recuperar fuerzas. El co&ntilde;o le escoc&iacute;a de tanto frot&aacute;rselo y aunque los orgasmos que le provocaban aquellas escenas eran muy intensos y explosivos, la almeja la ten&iacute;a al rojo vivo y prefiri&oacute; echarse una crema hidratante y esperar una media hora antes de volver a la carga.<\/p>\n<p>Mientras com&iacute;a un bocadillo sigui&oacute; haciendo zapping por los diferentes monitores. En la habitaci&oacute;n 10 observ&oacute; que se estaba produciendo un gang bang. Diez hombres se iban turnando para penetrar el co&ntilde;o, el culo y la boca de una negrita muy atractiva. Esta ten&iacute;a el pelo rubio y lo llevaba recogido en varias trencitas. No ten&iacute;a sobrepeso, pero luc&iacute;a unas cachas y muslos bien macizos y trabajados a base de sentadillas y zancadas.<\/p>\n<p>Se la zumbaban en todas las posturas posibles: misionero, a cuatro patas, de lado, sentada sobre un maromo a modo de sof&aacute;, etc. Hicieron un s&aacute;ndwich con ella en diferentes posiciones (de pie, acostada boca arriba, acostada boca abajo).<\/p>\n<p>Mientras una polla le entraba por el culo, otra por el co&ntilde;o y otra por la boca, ella con cada mano se sujetaba a otras dos. El resto de los cinco chicos se la pelaban, de pie, esperando su turno.<\/p>\n<p>La chica no daba abasto. Con alguna garganta profunda que practic&oacute;, no pudo evitar soltar buena cantidad de babas que le salieron como a presi&oacute;n por su boca y narices. Estas se fueron escurriendo por todo su torso, baj&aacute;ndole por las tetas, pezones, vientre y ombligo.<\/p>\n<p>En el fondo de la sala, en una pared, hab&iacute;a un chico como castigado. Estaba encadenado a unas argollas.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de estar casi una hora zurr&aacute;ndole bien los tres orificios a aquella hembra en celo, los diez chicos decidieron que ya era hora de ba&ntilde;arla en esperma, de practicar un buen bukkake.<\/p>\n<p>Ella se coloc&oacute; de rodillas en el centro de la sala y los chicos formando un c&iacute;rculo alrededor de ella, se fueron cascando con furia sus rabos. La chica se met&iacute;a los dedos en la boca, casi el pu&ntilde;o, poniendo los ojos en blanco y bizqueando. Quer&iacute;a ponerlos muy cachondos para que se corrieran pronto.<\/p>\n<p>Dos de los chicos empezaron a eyacular, lo hicieron sobre el pelo, la frente y ambos mofletes. Otros tres les siguieron en el turno, llen&aacute;ndole toda la nariz, boca, garganta y cuello de una cantidad ingente de lechada. Un sexto decidi&oacute; correrse en el interior de su oreja derecha, mientras el s&eacute;ptimo lo hizo en el interior de la oreja izquierda. Los tres &uacute;ltimos decidieron hacer un repaso global y fueron dirigiendo sus chorros de lefa por todas las partes que sus amigos previamente hab&iacute;an regado. Uno de ellos hizo m&aacute;s hincapi&eacute; en meterle alg&uacute;n chorro por los orificios nasales.<\/p>\n<p>La chica qued&oacute; tan impregnada en esperma que su rostro era irreconocible. Su piel color caoba ba&ntilde;ada con tanto esperma, hac&iacute;a un contraste muy morboso y excitante.<\/p>\n<p>Entonces uno de ellos solt&oacute; al chico de la esquina y llev&aacute;ndolo casi como custodiado, lo acerc&oacute; a la chica y le orden&oacute; que la lamiera bien y que se fuera tragando todo lo que ella le fuera escupiendo.<\/p>\n<p>El chico la lami&oacute; desde el ombligo hasta el cuello sorbiendo y tragando todas las babas y esperma que la manceba ten&iacute;a esparcidos, dej&aacute;ndola bien limpita. Despu&eacute;s sigui&oacute; por el pelo, pesta&ntilde;as, mofletes, etc. La chica ten&iacute;a una buena carga de leche y saliva en su boca y se la escupi&oacute; con fuerza para que &eacute;l la tragara, casi sin darle tiempo a saborearla.<\/p>\n<p>De las orejas le iban saliendo unos regueros de semen que el esclavo recog&iacute;a con su lengua y succionaba. Tambi&eacute;n le lami&oacute; las narices meti&eacute;ndole la lengua por los orificios para recoger los restos de cuajada que pudiera haber. Entonces la chica se son&oacute; varias veces y efectivamente, de su interior sali&oacute; buena cantidad de esperma mezclado con moco. Todo se lo iba tragando el chaval hasta dejarle la cara como los chorros del oro.<\/p>\n<p>La jaca volvi&oacute; a escupirle otra vez, un buen lapo de semen y saliva que fue recolectando con su lengua, despu&eacute;s de pasarla por todos los rincones de sus dientes, paladar y mucosa. El esclavo hizo unas g&aacute;rgaras y se lo trag&oacute; todo. A la macizorra le hizo tanta gracia que volvi&oacute; a repetirlo, solt&aacute;ndole otro lapo importante, aunque esta vez llevaba m&aacute;s carga de saliva que de semen.<\/p>\n<p>Araceli decidi&oacute; telefonear a la susodicha habitaci&oacute;n para que le mandaran a aquel mancebo para orinarle en la boca, ya que ten&iacute;a ganas de vaciar la vejiga, y de camino, para que le comiera con ganas y sin escr&uacute;pulos su panocha ensangrentada, pues comenzaba a venirle la regla. Mientras, volvi&oacute; a zapear y en el s&oacute;tano (que estaba dedicado al sadomaso), en la habitaci&oacute;n -2, se qued&oacute; prendada de lo que vio.<\/p>\n<p>Un chico estaba sostenido en el aire, en horizontal, por unas cuerdas atadas a sus brazos y piernas. Detr&aacute;s de &eacute;l, una d&oacute;mina le ten&iacute;a introducido el pu&ntilde;o y parte del brazo derecho en el interior de su culo. Le hincaba el brazo con fuerza, como si quisiera pegarle unos buenos pu&ntilde;etazos en el interior de sus entra&ntilde;as. El maromo chillaba como un cabrito en el matadero.<\/p>\n<p>Alrededor del esclavo hab&iacute;a otras tres chicas que se carcajeaban y arengaban a su compa&ntilde;era a que le metiera el brazo hasta el codo por lo menos. Estas chicas tambi&eacute;n se dedicaban a apagar unas colillas en la espalda del maromo, apretaban con garra, como queriendo introducirlas en el interior de la piel. Despu&eacute;s se colocaron en cuclillas sobre una jarra de cristal, por turnos, y comenzaron a orinar. La jarra qued&oacute; algo m&aacute;s que mediada. Cogieron una pajita y la colocaron en el interior de la jarra y se la dieron a beber al esclavo.<\/p>\n<p>&ndash;B&eacute;betela toda poco a poco. Si no lo haces, te meteremos dos brazos al mismo tiempo en el trasero. Te reventaremos, &iexcl;cabr&oacute;n! &ndash;le dijeron.<\/p>\n<p>Ante esta disyuntiva, al chaval no le qued&oacute; otra opci&oacute;n que, entre alarido de dolor y alarido de dolor (por los empellones que se Ama principal le inflig&iacute;a en el trasero), ir sorbiendo por aquella pajita y tragando toda aquella maravillosa cantidad de aut&eacute;ntico oro l&iacute;quido.<\/p>\n<p>En las tres horas buenas que dur&oacute; aquella sesi&oacute;n de sadomaso, los ocho pu&ntilde;os y brazos de aquellas hembras envalentonadas experimentaron la sensaci&oacute;n de palpar y rozar las entra&ntilde;as de aquel mancebo. El esclavo sali&oacute; de all&iacute; con el vientre bien lleno de orines (pues al final, el recuento fue de tres jarras bien llenas), y con el culo m&aacute;s abierto que la boca del metro. Se march&oacute; encantado.<\/p>\n<p>Araceli observaba todo aquello comiendo pipas y acarici&aacute;ndose los pezones de vez en cuando para intensificar el placer. Estaba sentada sobre la cara del mancebo que hab&iacute;a solicitado. Este ya le hab&iacute;a proporcionado dos orgasmos y tragaba sin rechistar todos los jugos vaginales mezclados con los efluvios sanguinolentos de la regla, que iba soltando en buenas cantidades ya. El chaval ten&iacute;a la cara bastante manchada de restos menstruales.<\/p>\n<p>&ndash;Traga todo lo que salga de mi c&aacute;liz, cari&ntilde;o. Es el Santo Grial. La sangre de la vida mezclada con los jugos del placer. El cordero de Dios que quita el pecado del mundo &ndash;le soltaba Araceli con socarroner&iacute;a y desparpajo.<\/p>\n<p>La segurata, mientras segu&iacute;a con sus faenas intentando alcanzar otros dos orgasmos, decidi&oacute; ver qu&eacute; pasaba en el hall, llamado habitaci&oacute;n 0.<\/p>\n<p>Como recepcionistas hab&iacute;a una pareja vestida a la moda victoriana, como si estuvieran en el siglo XIX. &Eacute;l llevaba un chaqu&eacute; con un sombrero de copa y ella, un vestido rococ&oacute; con vuelo y un sombrero muy elegante.<\/p>\n<p>Mientras atend&iacute;an a los nuevos inquilinos en el mostrador, el recepcionista agarraba por detr&aacute;s a la compa&ntilde;era y frot&aacute;ndose bien, simulaba el acto sexual. Luego se sac&oacute; la verga de la bragueta, toda tiesa, y subi&eacute;ndole el vestido a la chica, volvi&oacute; a frotar su miembro contra su cuerpo. Resulta que la recepcionista iba bien protegida contra penetraciones por traici&oacute;n o por descuido. Debajo del vestido llevaba refajo, pololos y bragas. El chico se tuvo que conformar con magrearse y frotarse contra todas aquellas telas. Como el vestido era tan largo y ancho, el compa&ntilde;ero daba el pego de estar foll&aacute;ndosela, pero en verdad no era m&aacute;s que una m&iacute;sera gayola contra sus sayolos.<\/p>\n<p>Ella atend&iacute;a al p&uacute;blico como si nada pasara, mientras su compa&ntilde;ero arrimaba cebolleta apretando fuerte su rabo contra las carnes duras de su compa&ntilde;era. Con sus manos le palpaba la cintura y las caderas, pero cuando quiso subir m&aacute;s, se encontr&oacute; con un cors&eacute; que le impidi&oacute; amasar en condiciones aquellos pechos turgentes. Comenzaba a tener un cosquilleo que le recorr&iacute;a toda la polla anunci&aacute;ndole que en muy poco tiempo, si segu&iacute;a por ese camino, podr&iacute;a alcanzar un decente orgasmo.<\/p>\n<p>Los envites que el recepcionista le daba a su compa&ntilde;era, hac&iacute;an que esta, a la hora de escribir el recibo cometiera alg&uacute;n que otro borr&oacute;n. A los pocos minutos, el chaval por fin, despu&eacute;s de frotar y frotar, hizo salir al genio en forma de lechada pegajosa manchando buena parte del refajo y qued&aacute;ndole todo pringoso.<\/p>\n<p>El chico se fue y al poco rato lleg&oacute; otro recepcionista vestido de la misma manera, para no desentonar con la chica, y sac&aacute;ndose la picha repiti&oacute; la misma faena que su colega. Le levant&oacute; el vestido a la compa&ntilde;era y colocando su miembro entre el refajo y el vestido comenz&oacute; a simular una follada. El nabo de este enseguida se humedeci&oacute; al contacto con los restos de esperma de su predecesor.<\/p>\n<p>Una vez que este acab&oacute;, su lugar lo ocup&oacute; otro compa&ntilde;ero y as&iacute; a lo largo del resto del d&iacute;a. Aquellas prendas (vestido, refajo, pololos y hasta bragas), al final de la jornada quedaron tan mojadas en semen, que al secarse, aquellas telas quedaron como acartonadas. Al d&iacute;a siguiente se las volver&iacute;a a poner para que otros chicos siguieran con sus simulacros de folladas.<\/p>\n<p>Araceli ten&iacute;a la suerte de que, aunque tuviera la regla, eso no fuera un impedimento para seguir teniendo buenos orgasmos. Entre sus dedos y sobre todo, gracias a la boca y lengua de su esclavo, no paraba de enlazar cl&iacute;max con cl&iacute;max. Ya ni se molesta en ir al lavabo para orinar, se lo hace encima&hellip; o sea, encima de la boca del mancebo.<\/p>\n<p>&Eacute;l, como buen sirviente, saborea y bebe todos los efluvios que emane el lindo cuerpo de su ama.<\/p>\n<p>Seguiremos contando en sucesivas entregas lo que ocurre en el resto de las habitaciones de esta mansi&oacute;n de las fantas&iacute;as llamada El Ed&eacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>49 Volviendo a la mansi&oacute;n El Ed&eacute;n, donde trabaja Araceli como segurata, seguiremos describiendo lo que ocurre en algunas de sus 61 habitaciones. Para conocer las singularidades arquitect&oacute;nicas de dicha mansi&oacute;n remito al lector a que lea la primera parte de este relato, en caso de no haberlo hecho antes. 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