{"id":44576,"date":"2024-02-02T23:00:00","date_gmt":"2024-02-02T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-02-02T23:00:00","modified_gmt":"2024-02-02T23:00:00","slug":"mi-hermana-me-entrega-la-boca-y-la-cola-por-la-gerencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-hermana-me-entrega-la-boca-y-la-cola-por-la-gerencia\/","title":{"rendered":"Mi hermana me entrega la boca y la cola por la gerencia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44576\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Angela asoma medio cuerpo a trav&eacute;s del ventanal del segundo piso. A grito pelado y pu&ntilde;os en el aire intenta detener la gresca entre los peones de mi corral&oacute;n. Pero su cuerpo midsize curvil&iacute;neo, siempre a un par de kilos del sobrepeso, lejos de atraer la calma, despierta instintos primarios e incita a la jaur&iacute;a.<\/p>\n<p>El chillido de mi hermana me exaspera m&aacute;s que los tumultos que generan media docena de ebrios bajo el sol del mediod&iacute;a. El moscard&oacute;n sobrevolando mi testa transpirada dispara la irritaci&oacute;n; entonces, me abalanz&oacute; por detr&aacute;s y sujeto a la mujer de la cintura, apart&aacute;ndola de la ventana. Harto del chirrido nasal, sujeto su boca con la palma de mi mano, un gemido se escapa entre los labios carnosos y rosados.<\/p>\n<p>Por inercia, por poco perdemos la vertical. Afortunadamente, logramos apoyarnos en una pared de la oficina; ahora estamos frente a frente, mi mano sobre su boca de labios irregulares que filtran respiraci&oacute;n agitada: se infla su pecho. Es un instante, Angela mira entre asombrada y sumisa desde sus cuencas ensombrecidas como un mapache. Su mano llega a mi mu&ntilde;eca y entonces, despertamos del transe tentativo; quito la mano de su boca y me aparto. Dejalos solos, dejalos que se duermen un rato y despu&eacute;s siguen trabajando de un tir&oacute;n hasta el anochecer- susurro asqueado.<\/p>\n<p>Mi hermana ha vuelto a los pagos despu&eacute;s de probar suerte en Capital. A lo largo de una d&eacute;cada comenz&oacute; y abandon&oacute; carreras y puestos de trabajo varios; tuvo parejas que duraron lo que la displicencia en el trato permiten. Angela siempre fue una mu&ntilde;eca midsize, de rasgos redondeados y bien proporcionados. Su rostro de porcelana enmarcado por un flequillo casta&ntilde;o oscuro ha sido una herramienta de estabilizaci&oacute;n social ante la incapacidad de progresar en la vida. Es bonita y lo sabe, a los treinta y cinco juega con la inocencia y gracia sin dejar de morderse y torcer los labios, su arma de seducci&oacute;n m&aacute;s elaborada.<\/p>\n<p>Al principio no me convenci&oacute; su vuelta al negocio familiar: simplemente no era justo que tras pelear solo durante una d&eacute;cada para que el corral&oacute;n llegue a ser el m&aacute;s importante de la zona sur de la provincia de Buenos Aires, Angela se apareciera de la nada con pretensiones de gerencia. La pelea fue intensa pero la sangre no lleg&oacute; al r&iacute;o. Acordamos que ella ser&iacute;a mi secretaria personal hasta que se fuera impregnando del estilo de trabajo, lo cual nunca suceder&iacute;a dado su car&aacute;cter err&aacute;tico. As&iacute; que, ella en el vest&iacute;bulo y yo en la oficina de la gerencia, los dos nos repartimos el segundo piso del edificio. En el primero, qued&oacute; el sector administrativo y de ventas; en planta baja, el dep&oacute;sito. Treinta metros al este se levanta un tinglado cerrado del tama&ntilde;o de una cancha de f&uacute;tbol donde se resguarda los materiales sueltos y se producen ri&ntilde;as entre los peones.<\/p>\n<p>A pesar de que la mayor&iacute;a del tiempo se la pasa haraganeando en la red, la presencia de &Aacute;ngela es &uacute;til dado que le puedo encomendar llevar mi palabra a los pisos inferiores, evitando el contacto con la gente. En estos tiempos, el empresariado lleva a la misantrop&iacute;a&hellip; Por otro lado, la natural sensualidad de mi hermana afloja las negociaciones con los ocasionales gerentes que nos visitan. En la soledad del segundo piso, mi condici&oacute;n empeora al punto de pasarme horas observando las c&aacute;maras que cubren cada metro del complejo; ensa&ntilde;&aacute;ndome especialmente, con aquellas que siguen a &Aacute;ngela.<\/p>\n<p>Una tarde, llame a mi secretaria por el tel&eacute;fono interno. Nos sentamos escritorio por medio.<\/p>\n<p>-Mira Angela, es evidente que los empresarios que vienen hasta ac&aacute; y hay que venir desde Capital, vienen por vos. Y est&aacute; bien que coquetees con ellos porque es parte del proceso de negociaci&oacute;n y creo que a tu modo te has vuelto importante en la empresa- mientras me acomodo en el sill&oacute;n. Es decir, no digo que todo sea tu presencia, tambi&eacute;n hay otros avances , como el trato con el personal que yo rehus&oacute; llevar a cabo&hellip; pero en esencia tenes &aacute;ngel y sos atractiva y eso hoy suma.<\/p>\n<p>-&iquest;Entonces? &#8211; Angela dibujo asombro en su rostro, mi desd&eacute;n hacia la humanidad tambi&eacute;n la alcanza a diario.<\/p>\n<p>-Vas a tener un aumento en tu participaci&oacute;n monetaria del quince por ciento, pero vas a tener que aceptar algunos cambios y decisiones m&iacute;as sobre vos.<\/p>\n<p>-&rdquo;m&iacute;as sobre vos&rdquo;, la mujer apret&oacute; los labios y sacudi&oacute; un hombro.<\/p>\n<p>-Voy a decidir sobre tu vestuario de acuerdo al d&iacute;a y el visitante<\/p>\n<p>-En eso no hay problema, asinti&oacute; Angela. En el fondo, culposamente, le encantaba ser la mu&ntilde;eca de alguna figura semi paterna. -Pero solo en horarios laborales- acot&oacute; la muchacha.<\/p>\n<p>-Obvio y algo mas -fueron los dos minutos mas incomodos de mi vida, mi coraz&oacute;n lat&iacute;a como loco pero mis palabras no sal&iacute;an&#8230; Angela se mordi&oacute; los labios intrigada. Tras cuatro intentos escup&iacute;- los viernes estar&aacute;s a entera disposici&oacute;n m&iacute;a, har&aacute;s lo que te pida sin cuestionamientos, y a fin de a&ntilde;o, seremos socios setenta-treinta.<\/p>\n<p>Angela intent&oacute; descifrar el mensaje con las pupilas oscuras e inm&oacute;viles. Sab&iacute;a que el silencio me incomodaba, a la intemperie como me encontraba en aquella oficina. Jug&oacute; unos minutos con aquello para desestabilizar y ganar algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>-Dame el cuarenta y no preguntare nada- retruco seco. Asent&iacute; con la cabeza. Nos dimos la mano inc&oacute;modamente.- Ma&ntilde;ana quiero cuero -susurre. Angela sonri&oacute; con picard&iacute;a<\/p>\n<p>Apenas dorm&iacute; y llegu&eacute; temprano como para abrir el complejo. Una hora despu&eacute;s distingu&iacute; a trav&eacute;s de las c&aacute;maras a mi hermana subiendo por el ascensor. Para desconcierto ,vest&iacute;a jeans y remera. &laquo;Empezamos mal&raquo;, suspire ambiguo entre el alivio y el deseo trunco. Insulte al aire, era t&iacute;pico de Angela, ahora se har&iacute;a la desentendida de lo acordado pero volver&iacute;a con la parte de los elogios y remuneraciones. Entr&oacute; a la oficina y me salud&oacute; con un beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&#8211; Antes que nada hermanito, no me olvide lo pactado-, sonre&iacute; inc&oacute;modo pero reconfortado como un ni&ntilde;o malcriado. De la cartera sac&oacute; y desenroll&oacute; un paquete brilloso &#8211; calzas engomadas, &iquest;qu&eacute; te parece? Me cambio y me decis- suspire aliviado y sonriente, entregado a mi enfermedad<\/p>\n<p>Angela vuelve encastrada en la prenda de cuerina y gira sobre sus pasos, &iexcl;Sublime!<\/p>\n<p>-Toma, gu&aacute;rdame esto- arroja una braga blanca sobre el escritorio. Con la luz del ventanal, descubro el contorno de su vagina y el dibujo de dos m&eacute;danos perfectos que traslucen sus nalgas firmes. Paso toda la jornada viendo a mi hermana a trav&eacute;s de las c&aacute;maras, esperando el momento que abandone su puesto y camine el vest&iacute;bulo: por suerte, fueron muchas las oportunidades. Ensimismado en el olfateo de la braga no advierto la puerta entre abierta.<\/p>\n<p>Sos todo un kinky -&Aacute;ngela susurra. Sorprendido, devuelvo la prenda al tiempo que acomodo mis pantalones.<\/p>\n<p>-Momento, parece que alguien est&aacute; jugando- mi hermana muerde sus labios y con su mano fr&iacute;a agarra mi pene erecto. Las u&ntilde;as rojas, el trayecto delicado del deslizamiento desmorona cualquier resistencia; mi mirada se concentra sobre la vagina encuerada; con una mano intento tocar pero es interceptada<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Quieto vaquero que hoy no le toca!<\/p>\n<p>&iquest;Y cuando me toca? -suspiro estremecido por el jugueteo de sus dedos sobre mi glande.<\/p>\n<p>-Ser&aacute; el viernes&#8230; &iquest;no quedamos as&iacute;?- suspira Angela mientras se lleva un dedo a la boca.<\/p>\n<p>-Faltan tres d&iacute;as- susurro enrojecido<\/p>\n<p>-Tratos son tratos -responde . Me siento contrariado.<\/p>\n<p>&#8211; La bombachita ponetela en la boca- acoto casi chillando.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela se lleva el bollo a la boca y lo muerde. Mientras me masturba gime y me mira a la cara como quien observa un insecto. Por momentos hay algo de amorosidad, pero en seguida vuelve el desprecio. Por fin suspiro y acabo. La muchacha se limpia el enchastre con la braga. Sin mirar atr&aacute;s, atraviesa la puerta y desaparece.<\/p>\n<p>Es viernes y literalmente hiervo de calentura, mis venas parecen explotar y salirse de la sien en cualquier momento. Angela entra a la oficina, la boquita roja, el pelo en la frente y una pollera de cuero demasiado larga, es como un solero bru&ntilde;ido.<\/p>\n<p>Me desprendo el pantal&oacute;n -chupala -ordeno pero gui&ntilde;o el ojo m&aacute;s culposo que p&iacute;caro.<\/p>\n<p>-Si jefe, acota la mujer prensando la lengua con los dientes. &Aacute;ngela se arrodilla a mi lado, siento su aroma frutal y el aliento fresco. Sus labios tocan superficie, suspiro. la muchacha cabecea y arrastra los labios a lo largo del pene. Por momentos juguetea con la lengua sobre el glande, hay besos y caricias en mis piernas, que me producen cosquillas. Los gemidos y las miradas nos movilizan mejor que cualquier otra cosa. Por fin, me desgracio y Angela absorbe el da&ntilde;o y luego escupe en una servilleta. Sale de la habitaci&oacute;n, la incomodidad siempre es superada por el deseo.<\/p>\n<p>Faltan treinta minutos para el fin de la jornada y tras cuatro horas de lucha interna me decido y levanto el tel&eacute;fono. Angela entra con mirada sumisa pero ambos sabemos que solo es juego y hace rato que ella es due&ntilde;a de la situaci&oacute;n. No hace falta ser muy listo: cuando finalmente me desmorone psicol&oacute;gicamente, ella asumir&aacute; el control de la empresa y mi suerte estar&aacute; echada. Pero mientras tanto&hellip;<\/p>\n<p>Tom&oacute; la corbata y la ubico entre sus dientes y aprieto el nudo; sus comisuras se humedecen y as&iacute; su vagina cuando meto mano. A pesar de la mordaza, entiendo su &ldquo;s&uacute;plica&rdquo;: &quot;solo por la cola&quot;. Ella se recuesta sobre el escritorio y baja sus bragas. Estoy recontra tieso y la penetro con dificultad. Angela, se queja, intenta dilatarse con los dedos y de a poco cede. Ahora todo es m&aacute;s c&aacute;lido y rugoso, el placer es total. Con cada embestida, la mujer se desarma en gemidos. Las piernas se abren y estiran como una letra derretida. Despu&eacute;s de un cuarto de hora, la mujer toma mi mano y la lleva a su vagina, enseguida meto dedos: humedad, m&aacute;s gemidos, las vibraciones corporales y la dureza aumentan. Cuando estoy a punto de terminar, saco el pene y vuelco el contenido sobre el cuello de &Aacute;ngela, con una mano llevo semen a su boca, la lengua generosa agradece.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Angela asoma medio cuerpo a trav&eacute;s del ventanal del segundo piso. A grito pelado y pu&ntilde;os en el aire intenta detener la gresca entre los peones de mi corral&oacute;n. 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