{"id":44607,"date":"2024-02-07T23:00:00","date_gmt":"2024-02-07T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-02-07T23:00:00","modified_gmt":"2024-02-07T23:00:00","slug":"la-inminente-corrida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-inminente-corrida\/","title":{"rendered":"La inminente corrida"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44607\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Virginia se present&oacute; en mi casa sin avisar. Nada m&aacute;s verla en el descansillo con los botones de arriba de la camisa desabrochados, dejando ver los nacimientos de sus tetas, supe a lo que ven&iacute;a. &quot;Hola, Sixto&quot;, salud&oacute;, &quot;espero que te apetezca mi cuerpo&quot;. C&oacute;mo no iba a apetecerme: aunque Virginia superaba ya los cuarenta a&ntilde;os, estaba divina. Virginia se sent&oacute; en el sof&aacute; y me pregunt&oacute;: &quot;&iquest;Qu&eacute; tal te va?&quot;. &quot;Pues, ya sabes, trabajo y poco m&aacute;s&quot;, respond&iacute;; &quot;Te veo trist&oacute;n, a ver si yo te puedo alegrar un poco&quot;.<\/p>\n<p>Dicho esto, Virginia se quit&oacute; la camisa y el sujetador. &quot;Ven&quot;, me indic&oacute; con el &iacute;ndice levantado para que me sentara a su lado. Una vez que me sent&eacute;, Virginia me sujet&oacute; por la nuca y empuj&oacute; mi cabeza hasta sus tetas lozanas, las cuales yo chup&eacute; con ganas. Pasaba la lengua por la carne sabrosa y me deten&iacute;a en los oscuros pezones para mordisquearlos. Virginia gem&iacute;a satisfecha y posaba su mano en mi paquete cada vez m&aacute;s hinchado. Virginia se levant&oacute; y, frente a mi, se quit&oacute; la falda y las bragas, qued&aacute;ndose completamente desnuda.<\/p>\n<p>Se inclin&oacute; para ayudarme a sacarme el pantal&oacute;n del pijama por los pies y se sent&oacute; sobre mi regazo. Estaba h&uacute;meda Virginia y mi polla entr&oacute; en su co&ntilde;o sin esfuerzo. Virginia se agit&oacute; para acomodar su posici&oacute;n y comenz&oacute; a cabalgarme. &quot;Oh, Virginia, oohh&quot;, exclam&eacute; lleno de placer; &quot;Ay, ah, Ricardo&quot;, jadeaba ella. Sent&iacute; que pronto me correr&iacute;a. Esta explosiva mujer no merec&iacute;a otra cosa que una pronta y abundante corrida. Nuestras cabezas estaban pegadas. Nos bes&aacute;bamos y grit&aacute;bamos mientras foll&aacute;bamos. Entre suspiros avis&eacute; a Virginia que me corr&iacute;a. &quot;&iquest;Quieres correrte dentro?&quot;, me pregunt&oacute; casi asfixiada; &quot;S-s&iacute;&quot;, contest&eacute;. Entonces Virginia aument&oacute; el ritmo de sus empujes y yo me derram&eacute; extasiado.<\/p>\n<p>Pero empezar&eacute; desde el principio. En mi peque&ntilde;o estudio, Fabiola me chupaba la polla. A Fabiola le flipaba chuparme la polla despu&eacute;s de haberla invitado a comer a un restaurante. Mi polla era su postre. Yo me tumbaba en mi cama y ella, presta, me quitaba los pantalones y los calzones y se met&iacute;a mi polla en la boca. A m&iacute; me entusiasmaba ver mi hinchado miembro entrando y saliendo de la peque&ntilde;a boca de Fabiola. Ella gem&iacute;a placenteramente mientras me daba tan gustoso masaje. Mi respiraci&oacute;n se iba haciendo m&aacute;s ruidosa conforme se iba acercando el momento de la corrida, y Fabiola lo interpretaba a la perfecci&oacute;n, aumentando el ritmo de sus cabeceos para que yo eyaculara a gusto y bien. &quot;Uff, oohh, Fabiola&quot;, susurr&eacute;. Y me corr&iacute; largamente en la boca caliente de Fabiola.<\/p>\n<p>Mi amiga Carmen se accident&oacute;. Al parecer, caminando por una calle que asciende hasta el monte Victoria, trastabill&oacute;; con tan mala suerte que al caer se rompi&oacute; tibia y peron&eacute;. Ahora se halla en su casa sin poder salir. Le envi&eacute; un mensaje: &quot;Que te mejores&quot;; ella me respondi&oacute;: &quot;Muchas gracias&quot;. No es que yo esperase algo m&aacute;s, pero me hab&iacute;a hecho ilusiones. Quiero decir: ah&iacute;, con la pata quebrada, dif&iacute;cilmente Carmen pod&iacute;a escapar de m&iacute;. Me explicar&eacute; mejor: en pocas palabras: siempre he querido follar con Carmen pero nunca lo he conseguido. Carmen me llam&oacute; por tel&eacute;fono: &quot;Vente esta noche a mi casa&quot;, me dijo, &quot;no s&eacute; por qu&eacute; le cuentas a los lectores tantas mentiras&#8230;, hemos follado demasiadas veces&quot;.<\/p>\n<p>En la cama deshecha Carmen, con la pata quebrada, se esforzaba por dar placer a Sixto. Mientras Sixto fumaba, Carmen le chupaba la polla incansablemente. El miembro entraba y sal&iacute;a entre los labios de Carmen y ella gem&iacute;a dulcemente.<\/p>\n<p>Pero, a lo que vamos, ni esta Fabiola ni esta Virginia ni esta Carmen existen; son productos de mi fantas&iacute;a. La realidad es bien distinta, puesto que yo no me como un rosco desde hace a&ntilde;os; esto es, estoy muy necesitado de compa&ntilde;&iacute;a femenina; igual hay alguna interesada entre las autoras. Me hago pajas, s&iacute;; no muchas porque ya no soy joven. Veo videos porno cortos y me pajeo. Hay algunos que me gustan m&aacute;s, como ese de &quot;Gran mamada por mujeres maduras&quot; en la que aparece una mujer madura que tumbada en la cama se hincha de polla mientras gime; o ese de la secretaria gordita que le chupa la polla al jefe; sobre todo el final, en el que ella se desabrocha la camisa, se quita el sujetador, frota la polla de su jefe con las tetas y suspira de placer ante la inminente corrida que se espera.<\/p>\n<p>Esto s&iacute;, Carmen me chupa la polla tan bien que tengo unas inmensas ganas de correrme en su boca. La aviso: &quot;Carmen, me voy a correr&quot;. Carmen levanta la cabeza, me mira a los ojos y me dice: &quot;Sixto, c&oacute;rrete&quot;; y me dejo ir. Rujo y me vierto. Carmen, contenta, escupe el semen en mi barriga y besa mi torso llena de devoci&oacute;n.<\/p>\n<p>&quot;Sixto&quot;, me dice en pijama apoyada en una muleta, &quot;ma&ntilde;ana me follas&quot;. Yo estoy en el umbral de la puerta y asiento. Me voy.<\/p>\n<p>Cuando llego a mi casa, Virginia me espera con las tetas al aire recostada en el sof&aacute;. &quot;&iquest;De d&oacute;nde vienes?&quot;, me pregunta; &quot;De casa de Carmen&quot;, respondo; &quot;&iquest;Te la has follado?&quot;; &quot;No, s&oacute;lo me ha chupado la polla&quot;; &quot;Ven, c&oacute;meme las tetas, macho m&iacute;o&quot;. Me acerco al sof&aacute; vac&iacute;o y busco una foto en Facebook. Siempre es la de la misma mujer. La encuentro, la guardo en &quot;galer&iacute;a&quot; para poder ampliarla mejor y me saco la polla del pantal&oacute;n. Las tetas de la mujer est&aacute;n tapadas por una camiseta de tirantes, aunque se nota el bulto de los pezones en sus espl&eacute;ndida tetas; as&iacute; que me hago una paja.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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