{"id":44672,"date":"2024-02-16T23:00:00","date_gmt":"2024-02-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2024-02-16T23:00:00","modified_gmt":"2024-02-16T23:00:00","slug":"la-visita-inesperada-de-mi-cunada-y-su-hijastro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-visita-inesperada-de-mi-cunada-y-su-hijastro\/","title":{"rendered":"La visita inesperada de mi cu\u00f1ada y su hijastro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"44672\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me llamo Carolina, tengo 45 a&ntilde;os y vivo en una ciudad tranquila del interior de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Soy casada y convivo felizmente con N&eacute;stor, mi marido. Convivir es una manera de decir, ya que &eacute;l es camionero y la mayor parte del tiempo se encuentra sentado en su cami&oacute;n haciendo su trabajo. El poco tiempo que N&eacute;stor est&aacute; en casa nunca fue un motivo de conflicto; &eacute;l mantiene el mismo trabajo desde mucho antes de conocernos y fue una de las primeras cosas que me aclar&oacute; al considerar la idea de mudarnos juntos. El tema de los hijos fue una de las coincidencias que nos llev&oacute; a formar una vida juntos; ninguno quiso cambiar pa&ntilde;ales ni tener esa necesidad imperiosa de trascender por medio de la descendencia.<\/p>\n<p>La historia que voy a contar transcurre durante un caluroso verano. La noche que todo empez&oacute; N&eacute;stor estaba en casa prepar&aacute;ndose para hacer un viaje en su cami&oacute;n que lo mantendr&iacute;a ausente durante tres d&iacute;as. C&oacute;mo cada vez que &eacute;l se iba de viaje, yo aprovechaba la soledad de nuestro hogar para mantenerlo limpio y ordenado. Obviamente, siempre me sobr&oacute; tiempo para relajarme, leer, mirar mis series preferidas y disfrutar el d&iacute;a con la mejor compa&ntilde;&iacute;a que puede disfrutar el ser humano: uno mismo.<\/p>\n<p>Antes de compartir con N&eacute;stor la &uacute;ltima cena en varios d&iacute;as, tom&eacute; una larga ducha y, mientras el agua ca&iacute;a en cascada sobre mi cuerpo, tuve una especie de presentimiento o sexto sentido de que algo iba a modificar la normalidad de mi rutina; si nada hubiera pasado no estar&iacute;a contando esa extra&ntilde;a sensaci&oacute;n, pero lo que suceder&iacute;a despu&eacute;s de secarme y vestirme le dar&iacute;a la raz&oacute;n a mi instinto.<\/p>\n<p>Mientras sal&iacute;a del ba&ntilde;o pude escuchar el ringtone de llamada del celular de N&eacute;stor. El atendi&oacute; y, para mi sorpresa, escuch&eacute; como saludaba a su hermana menor, Karina. No era extra&ntilde;o que Karina se comunicara con N&eacute;stor para saludar y saber c&oacute;mo estaba la familia, pero el horario de la llamada me desconcert&oacute;. Pude confirmar que algo extra&ntilde;o pasaba porque N&eacute;stor abri&oacute; la puerta del patio y sali&oacute; para continuar afuera la conversaci&oacute;n con su hermana. Pasaron algunos minutos y mi marido regres&oacute; del patio.<\/p>\n<p>Antes de continuar con el motivo de la llamada de mi cu&ntilde;ada, debo informarles sobre algunas particularidades de su familia. La hermana de N&eacute;stor tiene 40 a&ntilde;os y se encuentra casada con Pablo. &Eacute;l es un poco m&aacute;s grande que Karina; tiene 52 a&ntilde;os y, no menos importante, un hijo de 25 a&ntilde;os de su primer matrimonio; Esteban. Son una familia ensamblada funcional pese a algunos malos momentos que han debido afrontar; sobre todo Pablo y Esteban. La madre biol&oacute;gica del joven hab&iacute;a fallecido de una enfermedad letal hac&iacute;a apenas cinco a&ntilde;os. La muerte de unos de los pilares fundamentales de su familia fue uno de los golpes m&aacute;s duros; pero la ayuda de Karina, segunda esposa de Pablo y madrastra de Esteban fue de mucha ayuda para que ellos puedan superar el duelo. Los tres miembros de la familia ten&iacute;an muy claro que Karina no ven&iacute;a a reemplazar a ninguna esposa ni madre, solamente era una mujer madura que amaba a Pablo y que hab&iacute;a ocupado con creces el lugar de una buena madrastra para Esteban.<\/p>\n<p>Al igual que mi marido, Pablo suele pasar mucho tiempo fuera de su hogar por motivos de trabajo. Su amor por el estudio y la inform&aacute;tica lo hab&iacute;an llevado a un mejor pasar que N&eacute;stor en cuanto a lo econ&oacute;mico; tanto as&iacute; que Karina convenci&oacute; a Pablo de comprar nuestra propia casa y darnos un plan de pagos que ning&uacute;n otro banco otorgar&iacute;a nunca. Pablo era gerente general de una prestigiosa empresa de software de seguridad y gran parte de su semana visitaba todas las ciudades que su empresa ten&iacute;a distribuidas por el mundo.<\/p>\n<p>La ausencia de su marido hac&iacute;a que Karina llevara una vida muy similar a la m&iacute;a, con la enorme diferencia de que ella deb&iacute;a convivir con un joven de 25 a&ntilde;os en uno de sus &uacute;ltimos a&ntilde;os de facultad. Esteban parec&iacute;a haber heredado la inteligencia de su padre y las ganas de progresar en la vida. La muerte de su madre a sus 20 a&ntilde;os lo hab&iacute;a devastado emocionalmente, pero centrarse en sus estudios y la posterior llegada de Karina lo ayudaron a recuperarse de su perdida r&aacute;pidamente.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a un solo defecto en Esteban, el cual no era su culpa; siempre fue un joven muy mimado y con poca tolerancia a la frustraci&oacute;n. Desde que naci&oacute;, su padre ya era considerado un afamado empresario y millonario. Ser hijo &uacute;nico le permiti&oacute; a Esteban poseer todo aquello que el dinero pudiera comprar. Su padre nunca ten&iacute;a un &ldquo;no&rdquo; como respuesta ante los pedidos de su hijo. La opulencia y las primeras marcas siempre giraron alrededor de la vida de Pablo, Esteban y Karina. Al principio, esto hab&iacute;a sido un motivo de diferencias entre la pareja, pero el lugar de madrastra de Karina no le daba la suficiente autoridad para tomar decisiones en el v&iacute;nculo padre e hijo entre Pablo y Esteban.<\/p>\n<p>Vuelvo al motivo de la charla de mi marido con su hermana y al de unos d&iacute;as realmente extra&ntilde;os: N&eacute;stor regres&oacute; del patio con un gesto de preocupaci&oacute;n en su rostro. Al notarlo, le pregunt&eacute; qu&eacute; pasaba mientras pensaba en que pod&iacute;a haber sucedido algo grave; N&eacute;stor me tranquiliz&oacute; y me dijo que no era grave, pero que su Karina y Esteban hab&iacute;an tenido que irse a un hotel porque la caldera de su lujosa casa hab&iacute;a sufrido un desperfecto y los hab&iacute;a dejado sin agua. Adem&aacute;s de ser personas que nunca estuvieron acostumbradas a prescindir de ciertos lujos, el calor en esa &eacute;poca del a&ntilde;o era realmente agobiante, por lo que el agua no pod&iacute;a ser considerado un lujo, sino una necesidad b&aacute;sica.<\/p>\n<p>Cuando N&eacute;stor me dijo lo que le pas&oacute; a su hermana, sab&iacute;a lo que pensaba: que su hermana fuera responsable de que tuvi&eacute;ramos un techo sobre nuestra cabeza nos pon&iacute;a en el compromiso de ofrecerle asilo a su hermana y a su hijastro. Ese tipo de situaciones me lleva a pensar a que todo se debe pagar, incluso las buenas intenciones.<\/p>\n<p>N&eacute;stor me coment&oacute; que Pablo ya estaba al tanto de la situaci&oacute;n y que la soluci&oacute;n ya estaba en marcha; como toda soluci&oacute;n que es requerida por alguien adinerado. Pero la reparaci&oacute;n de una caldera para una casa tan grande y lujosa llevar&iacute;a tres d&iacute;as, a&uacute;n para el millonario cu&ntilde;ado de mi marido.<\/p>\n<p>Mientras me vest&iacute;a, no dude en decirle a N&eacute;stor que llame a Karina y que le diga que la habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes estaba disponible. Es cierto que lamentar&iacute;a romper con la costumbre de mis ratos de soledad, pero si no fuera por Karina y Pablo, quien sabe si podr&iacute;a tener un techo para esos ratos. Adem&aacute;s, no me disgustaba la idea de tres d&iacute;as con la compa&ntilde;&iacute;a de familiares a los que no ve&iacute;a tan seguido. Al fin y al cabo, Karina y yo ten&iacute;amos muchas cosas en com&uacute;n; sobre todo el buen gusto por el vino.<\/p>\n<p>Al enterarse de mi buena predisposici&oacute;n para los invitados de improvisto, N&eacute;stor se acerc&oacute; con una sonrisa y me dio uno de esos abrazos que me gustan tanto, con amor verdadero y sincero. Siempre supe que nuestro amor era de esos, lo &uacute;nico que nos faltaba era m&aacute;s tiempo para compartir juntos.<\/p>\n<p>Mi marido se volvi&oacute; a comunicar con su hermana para ofrecerle nuestra casa mientras arreglaban la suya. Tanto N&eacute;stor como yo sab&iacute;amos que nuestra casa no era ni la mitad de grande, lujosa y c&oacute;moda como la casa de su hermana, pero cualquier cosa era mejor que pasar tres noches en un hotel de mala muerte. Al colgar, N&eacute;stor me comunic&oacute; que su hermana y su sobrino postizo estaban en camino, por lo que me dispuse a ordenar la habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes, provista de dos camas individuales lo suficientemente grandes y c&oacute;modas.<\/p>\n<p>Faltaba apenas una hora para que N&eacute;stor se subiera al cami&oacute;n y comenzara su viaje. Un Uber se detuvo en la puerta y del auto bajaron Karina y Esteban. Ambos llevaban una peque&ntilde;a valija de pl&aacute;stico duro de color metalizado. Desde lejos se pod&iacute;a oler el perfume importado de mi cu&ntilde;ada.<\/p>\n<p>N&eacute;stor les abri&oacute; la puerta antes de que llegaran a tocar el timbre y le dio un c&aacute;lido abrazo fraternal a su hermana mientras yo saludaba cordialmente a Esteban, y viceversa. Ambos representaban el estereotipo de gente adinerada: Karina era una t&iacute;pica mujer de 43 a&ntilde;os con un marido trabajador y exitoso e invirtiendo la mayor parte de su tiempo y el dinero de su esposo en su apariencia. Y con eso no quiero decir que sea mala gente; todo lo contrario, ya que mi cu&ntilde;ada siempre fue una mujer muy simp&aacute;tica y sin la necesidad de sentirse superior por su apariencia o su estilo de vida. A ella nunca le interes&oacute; la vida del resto, ni lo que el resto dijera de ella. A Karina la vida le dio una oportunidad y ella la aprovech&oacute;.<\/p>\n<p>Mi cu&ntilde;ada siempre fue una mujer bell&iacute;sima; Su cabellera negra azabache de peluquer&iacute;a adornaba su bello rostro de forma perfecta. Ni una imperfecci&oacute;n se hac&iacute;a presente en su piel. Esa noche estaba sin maquillar y aun as&iacute; se pod&iacute;a apreciar la belleza de sus ojos color negro intenso y su boca peque&ntilde;a y seductora al hablar. Un delicado lunar en el lado izquierdo de su ment&oacute;n adornaba el final de su delicada cara. Su chispa y simpat&iacute;a la hac&iacute;an sonre&iacute;r la mayor parte del d&iacute;a y, como ya est&aacute;bamos acostumbrados, ella nos salud&oacute; con un en&eacute;rgico abrazo a ambos. Su cuerpo tallado a mano y con algunas cirug&iacute;as encima se luc&iacute;a con un conjunto deportivo de primera marca que calzaba perfectamente en su escultural figura. Su delgada cintura y su culo de gimnasio se llevaban miradas todos los d&iacute;as, acompa&ntilde;ados por un par de implantes en sus tetas lo suficientemente grandes para darse cuenta de que esos senos no eran naturales.<\/p>\n<p>Mientras Karina daba detalles sobre el desastre que hab&iacute;a dejado en su hogar la rotura de la caldera, yo me dedicada a observar disimuladamente a Esteban. Se pod&iacute;a decir con certeza que la simpat&iacute;a y la sociabilidad no eran virtudes del joven de 25 a&ntilde;os. Como la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes de su edad, el tel&eacute;fono celular era una extensi&oacute;n m&aacute;s de su cuerpo y apenas sac&oacute; su vista de la pantalla para saludarnos y agradecernos a N&eacute;stor y a m&iacute;.<\/p>\n<p>Esteban era una versi&oacute;n de su padre mucho m&aacute;s joven y atl&eacute;tico. En los ratos que no se la pasaba estudiando, el joven entrenaba a diario en un completo gimnasio que su padre hab&iacute;a mandado a construir en la casa. El muchacho de un metro setenta de altura hab&iacute;a heredado los rulos de Pablo y la encantadora sonrisa de su madre. El verano y las horas de sol junto a la pileta le hab&iacute;an dado a Esteban un tono de piel muy caribe&ntilde;o y las ondulaciones de sus m&uacute;sculos lo convert&iacute;an en unos de esos chicos muy deseables cuando las hormonas te controlan. A tal punto que me vi obligada a sacar la mirada de esa remera musculosa m&aacute;s ajustada de lo normal y sus bermudas de jean. No me hab&iacute;a dado cuenta del desarrollo f&iacute;sico del joven hasta esa noche.<\/p>\n<p>Los invitados entraron a nuestra casa y Karina dedico los primeros minutos a mostrar su encanto por nuestra decoraci&oacute;n y cada cosa que ten&iacute;amos. Nos miramos un microsegundo con N&eacute;stor en un gesto de complicidad; ambos sab&iacute;amos que nuestro humilde hogar no era nada comparada con la opulencia de la suya.<\/p>\n<p>Antes de que N&eacute;stor emprendiera su viaje, todos cenamos alrededor de la mesa. A pesar de ser una mujer adinerada y sin problemas, Karina no se consideraba el centro del mundo. Desde el principio, pudimos tener una conversaci&oacute;n muy amena y se la notaba realmente interesada en los temas de conversaci&oacute;n o los problemas que tra&iacute;amos a la charla.<\/p>\n<p>La voz de Esteban apenas se escuch&oacute; durante la cena. El joven se dedic&oacute; a asentir o a mencionar alg&uacute;n breve comentario sobre alguna afirmaci&oacute;n de su madrastra. El resto del tiempo sigui&oacute; con su celular en una mano y con el tenedor en la otra. Como la crianza nunca fue un tema de nuestro inter&eacute;s, ni N&eacute;stor ni yo hicimos un comentario al respecto.<\/p>\n<p>En la mesa, Karina se hab&iacute;a sentado a mi lado y en el lado opuesto, Esteban se sent&oacute; junto a N&eacute;stor. La ubicaci&oacute;n me permiti&oacute; ver de frente a mi sobrino postizo durante toda la cena y pude notar que en las pocas ocasiones que levant&oacute; la mirada, algunas veces lo hizo para clavar sus ojos en el marcado escote de Karina. Debo reconocer que sus tetas de quir&oacute;fano eran realmente llamativas; lo que no me pareci&oacute; normal fue que su hijastro las mire tanto despu&eacute;s de m&aacute;s tres a&ntilde;os de convivir juntos en la misma casa. En ese momento me convenc&iacute; a m&iacute; misma de que era una actitud aislada de un joven de 25 a&ntilde;os al cual le llamaban la atenci&oacute;n todos los pechos turgentes sin importar de quien sean.<\/p>\n<p>Terminamos de cenar y N&eacute;stor comenz&oacute; a alistarse para su viaje. Minutos despu&eacute;s me despidi&oacute; con un beso y un amoroso abrazo y puso en marcha su cami&oacute;n. Era viernes a la noche y, repentinamente, ten&iacute;a a dos hu&eacute;spedes en mi casa. Apenas se dej&oacute; de escuchar el motor del cami&oacute;n, mi cu&ntilde;ada sali&oacute; de la habitaci&oacute;n con una caja blanca y dorada.<\/p>\n<p>&#8211; Caro, yo s&eacute; que a mi hermano no le gusta que gastemos en regalos, pero no pod&iacute;a venir con las manos vac&iacute;as despu&eacute;s de semejante favor que nos hacen &ndash; dijo Karina mientras pon&iacute;a en mis manos la brillante caja.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;Ay! Kari, no era necesario. C&oacute;mo no le vamos a abrir las puertas de casa despu&eacute;s de todo lo que hicieron por nosotros &ndash; le respond&iacute; mientras abr&iacute;a la caja y sacaba una pesada botella de champagne. Mi sorpresa fue may&uacute;scula; era una botella de primera calidad, impensada entre personas de clase media como N&eacute;stor y yo &ndash; Esto es demasiado Karina. Esto vale una fortuna &ndash; exprese con una mezcla de asombro y felicidad.<\/p>\n<p>No importa lo que vale, cu&ntilde;ada. Lo que importa es que la vamos a compartir juntas &ndash; expres&oacute; ella mientras sacaba dos copas de la alacena.<\/p>\n<p>Respond&iacute; al entusiasmo de Karina con una sonrisa. Descorch&eacute; la botella y la invit&eacute; al patio. El verano hac&iacute;a que las noches sean especiales para tomar una copa de ese lujoso champagne al aire libre. Prepar&eacute; una peque&ntilde;a mesa junto a la piscina y nos sentamos frente a frente con Karina a disfrutar de una charla y champagne del bueno.<\/p>\n<p>Mi cu&ntilde;ada me cont&oacute; muchos detalles acerca de su vida como esposa de un afamado empresario; mucho tiempo sola, gimnasio, noches en bares con amigas, redes sociales, shopping, tarjetas de cr&eacute;dito sin l&iacute;mite y todo lo que desear&iacute;a una mujer que no tiene otro objetivo en la vida m&aacute;s que disfrutar de banalidades. Mientras la escuchaba, me imaginaba a m&iacute; misma en su lugar y llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que no me quejar&iacute;a de llevar una vida similar a la suya. Hab&iacute;amos vaciado media botella cuando record&eacute; que Karina no hab&iacute;a venido sola.<\/p>\n<p>&#8211; Kari, &iquest;Esteban ya se acost&oacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Si, Caro. Est&aacute; medio sensible con esto de no poder estar en su casa. &#8211; respondi&oacute; ella. Pude notar el des&aacute;nimo que sinti&oacute; cuando saqu&eacute; el tema de su hijastro.<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n, Kari. No quise meterme en temas que no me interesa &ndash; me disculpe mientras serv&iacute;a otra copa para ambas.<\/p>\n<p>&#8211; No, Caro, est&aacute; bien. De alguna manera es tu sobrino y est&aacute; bien que preguntes, pero es muy dif&iacute;cil convivir con un chico tan cerrado y con tan poca presencia de los padres. La p&eacute;rdida de la madre y la ausencia constante de Pablo no ayudan para nada &ndash; expres&oacute; ella mientras comenz&oacute; a dar sorbos m&aacute;s largos de su copa. Parec&iacute;a que el alcohol apagaba un poco la angustia de sus palabras.<\/p>\n<p>&#8211; No me quiero imaginar lo que debe ser, Kari. Con N&eacute;stor no tenemos hijos y no puedo saber lo que implica semejante responsabilidad -respond&iacute; tratando de mostrar algo de empat&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, Caro. Seguramente debes pensar que con tanta plata y sin que falte nada material la vida est&aacute; solucionada, pero a veces hacen falta otras cosas aparte del dinero. &#8211; dijo ella casi con tono triste y terminando la copa de un sorbo.<\/p>\n<p>&#8211; No pienso eso, Kari. Esteban perdi&oacute; a su mam&aacute; hace no tanto tiempo y de repente se encontr&oacute; con un padre que no para de viajar y una madrastra super amorosa, pero que no es su madre. La cabeza de ese chico debe ser una revoluci&oacute;n de emociones.<\/p>\n<p>&#8211; No hay mejores palabras para describirlo, Caro &#8211; contest&oacute; ella mientras volv&iacute;a a llenar las copas. &#8211; Y lo peor de todo es que esas emociones no las expresa, no las habla con nadie. Y cuando las quiere hablar con su pap&aacute;, lo &uacute;nico que recibe es un regalo o m&aacute;s plata.<\/p>\n<p>&#8211; Seguramente, el tiempo har&aacute; lo suyo y cambiar&aacute;. No puede estar as&iacute; siempre, Kari. &#8211; le contest&eacute; a mi cu&ntilde;ada tratando de tener una mirada optimista sobre el futuro de su hijastro.<\/p>\n<p>&#8211; Eso espero, Caro. Yo hago todo lo posible por Esteban; tengo muy claro que no soy la madre, pero se nota que es muy buen chico y me preocupa su bienestar. A veces pienso que tuvo una vida tan desafortunada que lo &uacute;nico que pudo recibir fue plata. &#8211; expres&oacute; Karina con un tono que mostraba la preocupaci&oacute;n por su hijastro.<\/p>\n<p>No s&eacute; si habr&aacute;n sido las burbujas del champagne, pero al escuchar la congoja de mi cu&ntilde;ada por su hijastro no pod&iacute;a dejar de pensar en la mirada de ese joven en las tetas de su madrastra mientras cen&aacute;bamos. Esas mismas tetas estaban frente a m&iacute; y hasta a m&iacute; se me hac&iacute;a dif&iacute;cil no desviar la vista hacia abajo. Ese pensamiento me trajo m&aacute;s ganas de indagar acerca de la vida de Esteban.<\/p>\n<p>&#8211; Kari, estoy seguro de que la actitud de Esteban va a cambiar con una sola cosa &#8211; expres&eacute; con la mayor seguridad posible. Karina se qued&oacute; mir&aacute;ndome con expresi&oacute;n de sorpresa. &#8211; Cuando consiga donde ponerla &ndash; dije casi ri&eacute;ndome por la expresi&oacute;n. Mi cu&ntilde;ada se tap&oacute; la boca y estall&oacute; en una carcajada.<\/p>\n<p>&#8211; Vos sabes que pens&eacute; exactamente lo mismo, Caro. &#8211; contest&oacute; ella todav&iacute;a risue&ntilde;a y arrastrando las palabras por el alcohol; ya casi nos hab&iacute;amos terminado la botella. &#8211; Pero no la va a poder poner ni conseguir novia si sigue tan t&iacute;mido y vergonzoso.<\/p>\n<p>&#8211; No pienses cualquier cosa, Kari. Pero se mata en el gimnasio y es un pibe con mucha facha, alguna chica se tiene que interesar en todo eso &#8211; respond&iacute; y me di cuenta al instante que tratar a mi sobrino postizo como &ldquo;todo eso&rdquo; fue demasiado.<\/p>\n<p>&#8211; Yo pens&eacute; exactamente lo mismo, cu&ntilde;ada. Al fin alguien m&aacute;s lo dijo sin escandalizarse &ndash; dijo Karina casi grit&aacute;ndolo &ndash; Esteban podr&iacute;a estar cogi&eacute;ndose a quien quiera, pero no. Sigue ah&iacute; encerrado estudiando o entrenando.<\/p>\n<p>El alcohol ya nos estaba haciendo efecto e hizo que la charla fuera entrando en confianza. Luego de hacerme prometer que no le iba a decir nada a nadie, Karina me cont&oacute; que hab&iacute;a intentado presentarle a su hijastro a algunas hijas de sus amigas. A muchas les hab&iacute;a parecido atractivo, pero su falta de simpat&iacute;a y confianza debido a su encierro no dejaron que el joven haya tenido una vida social ni sexualmente activa desde la muerte de su madre biol&oacute;gica.<\/p>\n<p>Mi cu&ntilde;ada tambi&eacute;n me confi&oacute; que la falta de deseo sexual no era el problema en Esteban, ya que m&aacute;s de una vez lo hab&iacute;a sorprendido masturb&aacute;ndose frente a la pantalla de su computadora o su celular. Al escuchar sus palabras no pude dejar de imaginarme en la situaci&oacute;n de encontrarme a ese joven con su pene en la mano y una min&uacute;scula electricidad recorri&oacute; mi cuerpo. No s&eacute; si Karina se habr&aacute; dado cuenta de las im&aacute;genes que recorrieron mi mente, pero una vez m&aacute;s pens&eacute; en que no me quejar&iacute;a de tener una foto mental de esa situaci&oacute;n, al menos para &ldquo;relajarme&rdquo; en mis largos ratos de soledad.<\/p>\n<p>Ella hab&iacute;a intentado hablar de la falta de socializaci&oacute;n de su hijo y lo preocupante de la situaci&oacute;n con Pablo, pero &eacute;l papel de padre presente nunca hab&iacute;a sido su fuerte y la mayor parte de su tiempo estaba dedicado a hacer m&aacute;s dinero del que se pod&iacute;a gastar. Karina ya se hab&iacute;a acostumbrado a esa situaci&oacute;n y hab&iacute;a dejado de insistir para lograr m&aacute;s presencia paterna en su casa.<\/p>\n<p>Luego de una larga charla y de una exquisita bebida, el reloj marcaba las dos y media de la ma&ntilde;ana. La temperatura de la noche era ideal para seguir nuestra charla, pero el sue&ntilde;o proveniente del alcohol nos hab&iacute;a invadido a ambas, al punto que nos cost&oacute; un poco levantarnos de nuestros asientos. Fuimos adentro entre tropezones y carcajadas y nos dirigimos cada una a su habitaci&oacute;n: ella a la de hu&eacute;spedes en donde Esteban ya se hab&iacute;a acostado hac&iacute;a horas, y yo a mi c&oacute;moda cama grande.<\/p>\n<p>Me despoj&eacute; de toda mi ropa y me acost&eacute; totalmente desnuda. Las burbujas del champagne no solamente se hab&iacute;an ido a mi cabeza; los labios de mi vagina estaban a muy alta temperatura, quiz&aacute; ayudados por la imagen de mi sobrino postizo masturb&aacute;ndose. En cierto momento, me dije que lo que pensaba estaba mal, pero al final, los pensamientos son solo fantas&iacute;as; solo hay que preocuparse por mantenerlas en ese plano. No deb&iacute; haber sido la &uacute;nica persona que sorprendi&oacute; a ese joven mirar con lascivia las tetas de su madrastra. Si nadie le dijo nada a &eacute;l, tampoco estar&iacute;a mal que yo me masturbara sola en mi casa con una simple creaci&oacute;n de mi cabeza. Despu&eacute;s de haber pasado esos tres d&iacute;as de locura, debo reconocer que no me iba a conformar con una simple imagen mental.<\/p>\n<p>Baj&eacute; mi mano hac&iacute;a mi entrepierna y comenc&eacute; a masajear suavemente el cl&iacute;toris. Pod&iacute;a sentir esa humedad en aumento en la yema de los dedos y correando por la palma de mi mano. Estaba a mitad de camino al orgasmo cuando la voz de lo que no se debe hacer se prendi&oacute; en mi cabeza; record&eacute; que la obsesi&oacute;n por la seguridad de mi marido lo hab&iacute;an llevado a instalar c&aacute;maras en todas las habitaciones de la casa, incluido el patio.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; los dedos empapados de mi concha y agarr&eacute; mi celular. Sab&iacute;a que estaba a punto de cruzar un l&iacute;mite del que iba a ser dif&iacute;cil volver. Mi calentura me iba a llevar al punto de buscar ver a un miembro de la familia mostrando algo para que yo pueda aumentar mi excitaci&oacute;n. No lo pens&eacute; dos veces y acced&iacute; a la aplicaci&oacute;n por la cual ve&iacute;a todas las c&aacute;maras de la casa. Otro detalle que me dejaba tranquila es que N&eacute;stor nunca hab&iacute;a sido amigo de la tecnolog&iacute;a y cada vez que el intentaba ver las c&aacute;maras en su celular se terminaba frustrando y desistiendo de verlas.<\/p>\n<p>Puse mi usuario y contrase&ntilde;a y acced&iacute; al link que dec&iacute;a &ldquo;habitaci&oacute;n de hu&eacute;spedes&rdquo;. El reloj mostraba que eran las tres y diez de la ma&ntilde;ana y para mi sorpresa, Esteban segu&iacute;a despierto. La luz de la habitaci&oacute;n estaba apagada, pero las c&aacute;maras de visi&oacute;n nocturna mostraban todo el cuarto con claridad; se pod&iacute;a ver al joven tapado hasta el pecho y con su rostro iluminado por la pantalla de su tel&eacute;fono. En la cama de al lado, Karina estaba acostada de espaldas a la cama de su hijastro, probablemente borracha y en un sue&ntilde;o muy profundo.<\/p>\n<p>Pod&iacute;a ver a ese joven lleno de m&uacute;sculos y testosterona acostado en mi propia casa, a pocos metros de m&iacute; y, una vez m&aacute;s, una leve descarga el&eacute;ctrica recorr&iacute;a mi cuerpo. Instintivamente, baj&eacute; una vez m&aacute;s mi mano a los labios empapados de mi concha, mientras con la otra mano sosten&iacute;a mi tel&eacute;fono. Lo &uacute;nico que se mov&iacute;a en Esteban era su dedo pulgar arrastrando el t&aacute;ctil de su celular; verlo ah&iacute; acostado era todo lo que necesitaba como estimulante para esa noche, pero el destino quiso que no me conformara con eso solo.<\/p>\n<p>Estaba segura de que Esteban desconoc&iacute;a que hab&iacute;a c&aacute;maras instaladas en todas las habitaciones y su siguiente movimiento me lo confirm&oacute;: dej&oacute; su tel&eacute;fono apoyado a un costado y se destap&oacute; lentamente hasta por debajo de la cintura. Sin correr la vista de la pantalla, bajo su ropa interior, sac&oacute; su enorme verga erecta y comenz&oacute; a subir y bajar lentamente su mano. No pod&iacute;a creer lo que mis ojos estaban viendo. Al igual que yo, Esteban estaba respondiendo a sus m&aacute;s bajos instintos, con la enorme diferencia que yo estaba sola en la habitaci&oacute;n y su madre dorm&iacute;a a dos metros de donde el amasaba ese falo de carne endurecida. La imagen de ese joven masturb&aacute;ndose ya no era solamente un producto de mi imaginaci&oacute;n, sino que la estaba viendo en vivo y en directo. No pod&iacute;a medir con certeza el tama&ntilde;o de su verga, pero la nitidez de la c&aacute;mara me permit&iacute;a saber que, por lo menos, eran 17 cm de pija con un grosor realmente apetecible.<\/p>\n<p>Hac&iacute;a mucho tiempo que no me masturbaba con tantas ganas como aquella noche. La luz de su celular segu&iacute;a alumbrando su rostro, probablemente reproduciendo una escena porno de su agrado, mientras el aumentaba el ritmo y la presi&oacute;n de su mano izquierda sobre su deseable pija. Creo que me bast&oacute; poco m&aacute;s de un minuto para sentir como el deseo se descargaba por mi cuerpo en una espesa catarata de fluido, haci&eacute;ndome retorcer de placer y dejando una mancha espesa sobre mis s&aacute;banas.<\/p>\n<p>Luego de acabar, me invadi&oacute; la t&iacute;pica culpa despu&eacute;s del orgasmo; sab&iacute;a que lo que hab&iacute;a hecho estaba mal, pero me tranquilizaba pensar que nunca nadie lo iba a saber. Luego de sentirme satisfecha por semejante acto de amor propio, segu&iacute; observando un rato m&aacute;s como mi sobrino postizo se masturbaba; la curiosidad me llev&oacute; a querer ver como el hac&iacute;a lo mismo que hab&iacute;a hecho yo, pero lo cierto es que lo que iba a suceder me iba a dejar estupefacta.<\/p>\n<p>Antes de que Esteban expulsara su leche, pude ver algunos movimientos en la cama que Karina ocupaba a su lado. Esteban tambi&eacute;n lo not&oacute; y, como pudo, tap&oacute; su verga endurecida con las s&aacute;banas y bloque&oacute; r&aacute;pidamente su tel&eacute;fono. Masturbarse junto a su madrastra fue un riesgo que Esteban decidi&oacute; correr, pero se notaba experiencia y velocidad a la hora de cuidarse cuando sus hormonas lo obligaban a descargarse.<\/p>\n<p>Me hab&iacute;a olvidado de mi orgasmo y segu&iacute;a con la atenci&oacute;n pegada a lo que suced&iacute;a en la habitaci&oacute;n de al lado. Karina se movi&oacute; un poco m&aacute;s en su cama y not&eacute; como prend&iacute;a la luz de su tel&eacute;fono; se hab&iacute;a despertado y por poco no hab&iacute;a visto a su hijastro, una vez m&aacute;s, con su falo en la mano, o al menos eso cre&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella se levant&oacute; lentamente de su cama e hizo dos pasos para ponerse junto a la cama de Esteban, lo mir&oacute; por algunos segundos y se sent&oacute; en el borde de la cama. &iquest;Lo hab&iacute;a visto? Si lo vio &iquest;Por qu&eacute; se le acercaba a la mitad de la noche? Adem&aacute;s, ella estaba en un conjunto de ropa interior negro. Me costaba mucho creer que hubiera tanta confianza en su v&iacute;nculo como para mostrarse tan provocadora.<\/p>\n<p>Ella sonre&iacute;a. El &aacute;ngulo de la c&aacute;mara me dejaba ver su sonrisa. Parec&iacute;a ser esa mirada con ternura, esa con la cual una madre ve dormir a su hijo, pero adem&aacute;s de eso pod&iacute;a jurar que Karina sab&iacute;a lo que su hijastro estaba haciendo antes de que ella se despertara.<\/p>\n<p>Las acciones de Karina eran realmente desconcertantes, pero a la vez no pod&iacute;a sacar los ojos de esa extra&ntilde;a escena que la c&aacute;mara me estaba mostrado. Esteban segu&iacute;a acostado, disimulando estar dormido de una manera casi profesional; cualquiera que lo hubiera visto jurar&iacute;a que estaba en un sue&ntilde;o muy profundo, Karina sab&iacute;a que no.<\/p>\n<p>Ella pas&oacute; su mano por su frente muy despacio, una vez m&aacute;s, con una actitud propia de una madre, Esteban segu&iacute;a inm&oacute;vil. Luego de acariciar unos segundos la frente de su hijastro, Karina tom&oacute; el celular del joven y pas&oacute; su pulgar por el t&aacute;ctil y comenz&oacute; a ver atentamente lo que se reproduc&iacute;a. Probablemente, el ruido del tel&eacute;fono haya hecho reaccionar a Esteban; el movi&oacute; su cabeza lentamente y fijo la mirada en su madrastra. Ella lo volvi&oacute; a mirar con una sonrisa y apoy&oacute; su dedo &iacute;ndice en sus labios haciendo el t&iacute;pico gesto de silencia, el asinti&oacute; con la cabeza. Karina volvi&oacute; a fijar la mirada en el tel&eacute;fono de Esteban y la misma mano que us&oacute; para acariciarlo con ternura, ahora la estaba usando para bajar la s&aacute;bana que cubr&iacute;a a su hijastro.<\/p>\n<p>Ya me hab&iacute;a dado cuenta por donde ven&iacute;a la situaci&oacute;n, y hasta el d&iacute;a de hoy me sigo preguntando como ver eso me gener&oacute; tanto nivel de excitaci&oacute;n y ning&uacute;n tipo de indignaci&oacute;n. Casi sin darme cuenta, hab&iacute;a vuelto a bajar mis dedos a mi vagina empapada.<\/p>\n<p>Al bajar las s&aacute;banas por debajo de la cintura de Esteban, Karina dej&oacute; ver una vez m&aacute;s el enorme trozo de carne que escond&iacute;a su hijastro. Ella lo admir&oacute; sin perder la sonrisa y lo tom&oacute; firmemente con sus finos dedos adornados por sus hermosas u&ntilde;as. Comenz&oacute; a bajar y a subir suavemente la palma de su mano y Esteban no pudo ocultar el placer en su rostro. Mi propia cu&ntilde;ada estaba masturbando a su hijastro en la habitaci&oacute;n de al lado y yo estaba extremadamente caliente al verlo.<\/p>\n<p>Karina sub&iacute;a y bajaba su mano como una profesional; incluso pod&iacute;a ver como la excitaci&oacute;n en Esteban iba en aumento con cada movimiento. Con su mano libre, ella tomo suavemente la nuca de su hijastro y llev&oacute; su cabeza a sus enormes tetas. El joven no dudo un momento en saborear cada cent&iacute;metro de esos implantes perfectos. La pija de Esteban parec&iacute;a a punto de explotar mientras el mordisqueaba los endurecidos pezones de Karina.<\/p>\n<p>Como si lo que hab&iacute;a visto no era poco, faltaba un condimento m&aacute;s. En un momento, Karina detuvo su mano, se par&oacute; junto a la cama y se agach&oacute; para dejar su boca a la altura del pene endurecido de Esteban. Ella comenz&oacute; a mamarle la verga como una verdadera actriz porno; sus labios y sub&iacute;an y bajaban desde la base hasta la punta de la pija endurecida. Al cabo de unos minutos, Esteban mir&oacute; al techo y su cuerpo se tens&oacute; de tal manera que casi se pod&iacute;a ver como su semen llegaba a la punta de su pene. Karina no dej&oacute; de succionar hasta que el cuerpo del joven se relaj&oacute;. Pude ver a mi cu&ntilde;ada como pasaba por su garganta toda la producci&oacute;n de leche de su hijastro.<\/p>\n<p>Esteban se volvi&oacute; a tapar y la mir&oacute; casi con verg&uuml;enza mientras ella guardaba sus enormes tetas de vuelta en su corpi&ntilde;o de encaje. Ella lo volvi&oacute; a mirar con su sonrisa tan tierna como desconcertante, lo acarici&oacute; con sus adorables manos un par de veces m&aacute;s, lo ayudo a taparse con las s&aacute;banas y baj&oacute; su cabeza para darle un largo y delicado beso en los labios. Esteban le devolvi&oacute; el beso, se dio vuelta y se durmi&oacute; pl&aacute;cidamente. Karina volvi&oacute; a su cama y se volvi&oacute; a dormir.<\/p>\n<p>En el lapso de tiempo en el que Karina se levant&oacute; de su cama y termin&oacute; con la boca llena de leche de su hijastro, yo ya hab&iacute;a acabado dos veces. La culpa se iba disipando con cada orgasmo, y al d&iacute;a de hoy no puedo responder al porque me excit&oacute; ver semejante situaci&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente, ambos se levantaron y se comportaron como si nada hubiese pasado, confiando en que nadie los hab&iacute;a visto. Pero ninguno contaba con que yo hab&iacute;a visto cada detalle en la pantalla de mi celular y hab&iacute;a disfrutado cada segundo de tan morbosa y rara situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>(Gracias a todos los lectores por tomarse el tiempo de leer mi relato. Sigo trabajando en la continuaci&oacute;n y cualquier sugerencia es bienvenida. En mi perfil tienen a disposici&oacute;n mi casilla de mail para escribirme cualquier cr&iacute;tica, halago o sugerencia que quieran. Saludos y felices fantas&iacute;as)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>14 Me llamo Carolina, tengo 45 a&ntilde;os y vivo en una ciudad tranquila del interior de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Soy casada y convivo felizmente con N&eacute;stor, mi marido. Convivir es una manera de decir, ya que &eacute;l es camionero y la mayor parte del tiempo se encuentra sentado en su cami&oacute;n haciendo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16866,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-44672","post","type-post","status-publish","format-standard","category-amor-filial"],"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44672","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16866"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44672"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44672\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44672"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44672"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44672"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}